lunes, 1 de junio de 2015

Marylin nace hoy todos los años.

Volvióse en bolsa Júpiter severo;
levantóse las faldas la doncella
por recogerle en lluvia de dinero. (Quevedo)

Las fotografías publicitarias  que resaltaban su sex appeal a menudo lo ofendían, y un momento memorable para Billy Wilder, que la dirigió en La tentación vive arriba, ocurrió cuando descubrió a DiMaggio entre la multitud reunida en la Avenida Lexington de Nueva York para curiosear la escena en la que a Marilyn, de pie en una rejilla del metro para refrescarse, una repentina ráfaga de viento le levanta la falda muy arriba. “¿Qué demonios pasa aquí?”, oyeron que Di Maggio exclamaba entre el gentío, y, recordaba Wilder, “jamás olvidaré la cara de muerte que puso Joe”. (Talese, Gay, Retratos y encuentros, 2010, Alfaguara, p. 114)
Que el mito de Marilyn sigue vivo lo demuestra la frecuencia con la que la actriz muerta en 1962 aparece en los periódicos de todo el mundo. Los motivos de sus periódicas resurrecciones mediáticas son muy variados, nuevos documentos sobre su muerte, nuevas fotos, algunos chismes.

In principio era Norma Jean1Foto de Marilyn en los inicios de su carrera, publicada en el libro de André de Dienes,recientemente publicado por Taschen

Hace ahora dos o tres años Marylin volvió a estar de actualidad, porque el vestido que lucía en La tentación vive arriba, la película de 1955 dirigida por B. Wilder, fue vendido en subasta por 4, 6 millones de dólares, una cifra nada desdeñable para lo que su anterior dueña, Debbie Reynolds define como una prenda sencilla.
L'abito di Marilyn venduto a 4,6 milioniL'abito di Marilyn venduto a 4,6 milioni

Marilyn con el vestido, en una foto del rodaje. La famosa escena en la que la actriz luce la prenda fue rodada dos veces, una en la Avenida Lexington de Manhattan, en la calle 52, que no sirvió para la versión definitiva y otra en estudio.

Pero el dichoso vestido no fue lo único que se vendió a precio de temporada: Among the other items sold were the racing clothes worn by Elizabeth Taylor in the 1944 film National Velvet, which went for $60,000, as well as her headdress from Cleopatra. Taylor had given Reynolds many of the objects in the collection. A dress and a pair of ruby slippers worn in a screen test for The Wizard of Oz by Judy Garland sold together for $1.75m; and Charlie Chaplin's bowler hat, as worn in The Little Tramp and other films, went for $135,000.

La famosa escena en la que Marilyn viste la prenda es una de las más conocidas de la historia del cine. Como en otros famosos momentazos de la actriz, se produce una mezcla de erotismo primario y turbadora candidez por parte de ella - convertida una especie de inocente nínfula madura que roza la insoportable estupidez- y de retranca irónica, no exenta de intenso amor por la vida:


La escena en versión original:



La escena en la versión española:


La escena tiene un fondo simbólico mitológico de gran potencia, pero traído a cuenta con una inusitada habilidad.
Zeus tuvo que transformarse en gotera dorada que se coló por el techo para seducir a Dafne, o en lluvia o polvo dorado, según otros. Aunque la tradición carpetovetónica asocia el noble metal a las innobles monedas, como si Zeus necesitara pagar para cumplir sus deseos.




El mito de Zeus y Dánae en la versión de Klimt.











En la escena de la película de Wilder la lasciva presencia divina cuenta con la ayuda del calor de la ciudad en verano y con el tipo de tela del vestido de Marilyn, tan vaporosa, aunque debajo vaya tan protegida como una tenista profesional. Pero aquí, la lluvia de oro proviene del subsuelo, se ha convertido en una especie de hálito popular, refrescante (más delicious, si cabe, even cooler que la primera vez, dice ella al recibir la segunda ventolera), por contradictorio que pueda resultar. Mis recuerdos de la ventilación del metro de Madrid están asociados a aire templado, pero ya se sabe que todo es relativo y que cuando el calor aprieta hasta el peor ventilador se agradece. Seguramente, esta brisa hipohuracanada es una suerte de metáfora del  deseo colectivo, del cálido aliento  que viaja en los medios de transporte y a veces se nos deposita en el cogote, de la fuerza que viene de los barrios pobres, esos cuyos moradores se trasladan en metro al centro para ir al cine; una metáfora del deseo del espectador, mon semblable, mon frère.


He aquí una transcripción incompleta de la escena:         
- Didn't you love the picture? l did.
- But l just felt so sorry
for the creature at the end.
- Sorry? What, did you want him
to marry the girl?
- He was scary-looking,
but he wasn't really all bad.
- He just craved a little affection. A sense of being loved and needed and wanted.
- That's an interesting point of view.
- Do you feel the breeze
from the subway? lsn't it delicious?
- Sort of cools the ankles. What would be fun to do now?
-lt's getting pretty late.
-Is not that late.
-l have this big day tomorrow. l have to get to sleep. -- What's the big day?
- Tomorrow l'm on TV. l told you, The Dazzledent Hour.
- Oh, here comes another one…it’s been even cooler…
- Tell me, Dazzledent toothpaste, l don't think l ever triedit.    -You should. lt's excellent.Oh, yes, l use it myself.
-Then you do recommend it?
-Definitely. lt costs a little more, but out of oral hygienists
- You sound like a commercial. lf l believed commercials....
-You can believe this one.
-What's that you say? ''He'll never know. l stay kissing sweet the new Dazzledent way''?  No really.
-lt's true! l'll prove it to you…Well?
- My faith in the integrity of advertising is restored.
However, before l switch brands,l wanna make absolutely certain.

Ayer nació Marilyn.

Marilyn Monroe es sólo una idea, un’idea come un’altra, como decía  P. Conte de Génova. Una vez tuvo un cuerpo, una mirada y una voz deseados, que volvieron locos a quienes se cruzaban en su camino, pero era porque a través de sus ojos se le clareaba la idea, la mejor idea que nadie nunca  tuvo. Quienes compartieron su vida con ella fue porque estaban convencidos de que se acostaban con la idea hecha carne, una ocurrencia digna de las mejores mitologías, pero en los EEUU de hace 60 años. Lo malo fue que detrás de la idea de la felicidad había una mujer de carne y hueso. Su grandeza y su condena consisten en haber unido la religión de los sin dios, la fe de los seguidores de la promesa de un sueño, a un cuerpo vulnerable, haberla unido hasta el punto de que, viendo algunas de sus fotos,  no parece que puedan vivir una cosa sin la otra.

Después de muerta, la idea no quiso abandonar su recuerdo y siguió viviendo en decenas de recreaciones, reliquias, encarnaciones, fotos en blanco y negro, fotos en color, leyendas hagiográficas…

 (Fuente de las imágenes):
         showNextPhoto()
Mariano Franzetti
           
   
Pietro Di Lecce
       
  showNextPhoto()
Duty Gorn
       
    Milano, una mostra racconta Marilyn e l'arte della bellezza
A. Warhol
        
     Milano, una mostra racconta Marilyn e l'arte della bellezza
         Thomas Bee
           
    Milano, una mostra racconta Marilyn e l'arte della bellezza
Marco Minotti
Milano, una mostra racconta Marilyn e l'arte della bellezza
Giampiero Gasparini
              
  Milano, una mostra racconta Marilyn e l'arte della bellezza
Mimmo Rotella

sábado, 30 de mayo de 2015

Billie Holiday a los cien años de su nacimiento. Stange Fruit.




Se han cumplido en abril los cien años del nacimiento de Billie Holiday, considerada la más grande intérprete de jazz. Su infancia fue muy pobre y desgraciada. La afición por la música la heredó de su padre, quien tocaba el banjo y la guitarra donde podía. Ya adolescente, se escapó a Nueva York huyendo de las redes de prostitución de menores. Casi antes de empezar su carrera discográfica, descubierta por John Hammond, entró en el mundo del cine. Con Duke Ellington hizo Symphony in Black y más tarde Porgy and Bess. A finales de los años 30 conoció a Lester Young, saxo tenor, con quien formó una de las grandes parejas artísticas del jazz. Su vida privada estuvo muy marcada por su toxicodependencia. Internada a menudo en hospitales y cárceles durante sus clamorosas giras, murió en 1959, a los 43 años de edad. se dice que tenáa en el banco 70 centavos y atados a su pierna 700 dólares, listos para ser fundidos en droga.





Una de sus canciones más conocidas es Strange Fruit (Abel Meeropol, 1937), sobre los linchamientos y ahorcamientos de negros en el sur de los Estados Unidos de América:
Southern trees bear strange fruit,
Blood on the leaves and blood at the root,
Black bodies swinging in the southern breeze,
Strange fruit hanging from the poplar trees.
Pastoral scene of the gallant south,
The bulging eyes and the twisted mouth,
Scent of magnolias, sweet and fresh,
Then the sudden smell of burning flesh…

Traducción: Los árboles del Sur dan un fruto extraño, sangre en las hojas y sangre en las raíces, un cuerpo negro se balances movido por la brisa del Sur, extraño fruto colgado de los álamos. Escena pastoril del galante sur. Los ojos hinchados y la boca torcida. Perfume de magnolias, dulce y fresco. Y de pronto el olor de la carne quemada.
Las ejecuciones extrajudiciales de negros duraron desde finales del S. XVIII hasta los años 60 del S. XX. Con mayor intensidad, se produjeron entre 1890  y los años 20.



Billie Holiday tuvo que grabar la canción con la casa discográfica Commodore, ante la negativa de aquella para la que trabajaba,  la Columbia.

Internet está lleno de páginas web que contiene archivos fotográficos de los linchamientos. En todas las fotos aparecen esos extraños frutos, a menudo con el ufano linchador o los linchadores al lado. Es curioso, pero me costaría mucho menos mirar a la cara a los bárbaros que a los ajusticiados. Aún hoy parece sentir uno vergüenza de aquellos crímenes, semejantes, por otro lado, a los que siguen ocurriendo en otras partes del mundo.

He aquí una  par de esas fotos (Fuente):

Proud perpetrator posing Photo postcard sent through the mail Mississippi--early 1900s.


Jesse Washington, Spectacle lynching--Burned Alive Waco Texas 1916 Souvenir Postcard sold for ten cents.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Pequeños, medianos, grandes y bestiales errores en italiano. Los niveles A1, A2, B1, B2, C1, C2 del MCER (Marco Común Europeo…) por los suelos

Simples problemas de desconocimiento de la ortografía, medianos problemas léxicos, serias disfunciones gramaticales, bestial ignorancia sintáctica, son los rasgos que sobresalen de pequeño este muestrario de frases. Los móviles, las tabletas, el correo electrónico, han potenciado el uso de la escritura entre hablantes poco acostumbrados a los intríngulis de la escritura, una técnica reservada a entendidos en la materia o a aquellos que en la vieja escuela aprendían bien los saberes lingüísticos de base.
Si por un lado, el profesor de idiomas se siente tentado a llevarse las manos a la cabeza ante los despropósitos que aparecen el las frases, por otro, el ciudadano responsable se muestra apenado, porque sabe que el poder pertenece a los dueños de la lengua, que, aunque no escriban como para quitarse el sombrero, es infrecuente que comentan errores tan grandes como los reseñados. La ortografía, claro, es algo en lo que se fijan los que eligen al personal. Los más ricos seguramente pueden permitirse los gazapos, pero de director general para abajo hay que tener cuidado.
Por un tercer lado, cabe subrayar que la mayor parte de los errores tienen que ver con la escritura entendida como un saber que defiende sus particularidades de forma numantina, fruto, a través de múltiples mediaciones, de un tradición que sirve para alejar al inculto, al que no ha podido o querido estudiar, de áreas de conocimiento, de zonas de confort reservadas a otros. En ese sentido, algunos de los errores son hermosos indicios de despreocupación, de falta de constricción. Otros, sin embargo, parecen fruto de lo contrario, odiosas ultracorecciones, síntomas que delatan al redicho, cosas de Verdurines, que diría Proust.

(Fuente de las imágenes)









martes, 26 de mayo de 2015

Los calcos de Pompeya restaurados, como un flechazo artístico, una recreación literaria de lo sucedido, una ventana privilegiada hacia el conocimiento a través de la emoción.

11350656_10153318917998711_5118668284457695933_n(Fuente de la imagen)
Refiriéndose a los terremotos de 2010 en Haiti, Maruja Torres hablaba de “una nueva cabronada de la Naturaleza  -con mayúscula siempre, cuando mata, como si nombráramos a la majestuosa Parca-. Eso es lo que ocurrió en Pompeya el año 79 de nuestra era, que una gran cabronaza que en forma de gases tóxicos, nubes de ceniza y un aumento repentino de la temperatura provocó la muerte de sus habitantes. Según algunos estudiosos, la temperatura alcanzada osciló entre los 300 y los 600 ºC, lo cual explicaría  el denominado cadaveric spasm, una postura que se adopta solo en casos de muerte instantánea, de las víctimas de las que ha quedado el cuerpo en yeso, gracias a los calcos que se obtuvieron inyectando ese material en los huecos presentes bajo la capa de cenizas resultantes de la erupción . No sé si en la denominada muerte súbita, de cierta frecuencia en los deportistas,  hay algún signo de lucha contra lo que está a punto de suceder.  El cadaveric spasm no deja ni respirar al fallecido, es como una foto hecha a traición que el retratado no podrá ver, una especie de expresión máxima del grado de verdad, de espontaneidad, que alcanzamos en las distintas circunstancias de nuestra vida cotidiana, que a veces no es muy alta, pues hay quien representa hasta dormido. El espasmo del hipócrita, debería así ser una especie de emblema de la hipocresía, aunque si es muy conseguida, quizá lo sea de la sinceridad.
Las lecturas neorománticas que se han hecho de los calcos pompeyanos subrayaban una especie de abrazo extremo, ademán postrero de apego a la vida, a los demás, en algún caso, síntoma del deseo de morir en brazos de los seres queridos, protegiendo a los hijos, gesto todos ellos muy apreciados entre los humanos, en particular entre los políticos en campaña electoral y entre los periodistas en la parte final de los telediarios. Amor que mueve el mundo y nos da apego a la vida. Pero, lo que seguramente ocurrió en Pompeya no era eso, sino más bien que plácidas parejas  dormían a pierna suelta, pero enganchadas por el brazo, inconscientes. Nada de sentidas reacciones humanas ante lo inevitable, del intento de traspasar de la mano el umbral de la muerte, sino más bien pura cotidianeidad nocturna, previa quizá al lanzamiento matutino de los trastos a la cabeza.  Los restos del Huerto de los fugitivos o de la Casa de la pulsera  (una madre con un niño de pie sobre su la tripa, un niño de unos dos años y un adulto golpeado por una viga) no son sonámbulos que se despiden, sino durmientes que no se despertaron antes de morir o que estaban plácidamente terminando el día, sin saber que era el último.
10314450_10153318917943711_3406150307609759006_nFoto de la exposición que se inaugura hoy en Pompeya en la que se presentan los calcos restaurados (Fuente de la imagen)
Lo cierto es que la restauración, el acto de redefinir sus gestos proporciona la excelsa emoción de las revelaciones. Es algo que Rossellini ya mostró en Te querré siempre (1954) (1). Tiene esa aparición de un cuerpo muerto en la inconsciencia de su final la fuerza del recuerdo involuntario, trae al presente una catarata de pasado que aún huele y llega de sabor el presente. Es, en definitiva, lo mismo que un flechazo artístico, que una recreación literaria de lo sucedido, una ventana privilegiada hacia el conocimiento a través de la emoción.
Fotos de la reciente restauración de los calcos. (Fuente):
Pompei, lo straordinario restauro dei calchi
Pompei, lo straordinario restauro dei calchi
Pompei, lo straordinario restauro dei calchi
Pompei, lo straordinario restauro dei calchi
Pompei, lo straordinario restauro dei calchiMamma con bambino (foto di Antonio Ferrara)
Pompei, lo straordinario restauro dei calchiLo scheletro visibile all'interno dei calchi (foto di Antonio Ferrara)
Pompei, lo straordinario restauro dei calchiI restauratori Giancarlo Napoli e Stefano Vanacore (foto di Antonio Ferrara)
Pompei, lo straordinario restauro dei calchiFoto di Antonio Ferrara
Pompei, lo straordinario restauro dei calchi

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(1) En la película, el matrimonio en crisis formado por Alexander (George Sanders) y Katherin (I. Bergman) llega, durante su visita a Pompeya, a su punto álgido (más frío) al contemplar a la pareja de calcos abrazada, punto que al tiempo les sirve para rebotar de nuevo hacia un afecto distinto, que tomará forma en el abrazo reconciliatorio, posterior al momento de desorientación que sufren en la escena de la procesión. El momento final de revelación, como le gustaba definirlo al director, no hubiera sido posible si antes no hubieran visto los yesos abrazados y se hubiese despertado en ellos una nueva y silenciosa percepción del otro. Esta película que tanto gustó a los redactores y cineastas del grupo inicial de Cahiers du cinéma. Como recuerda Ángel Quintana:
“Jacques Rivette escribió en Cahiers du Cinéma sobre Viaggio in Italia: “Este film abre una brecha por la que todo el cine debe pasar bajo pena de nuerte” y “Con la aparición de Viaggio in Italia, todas las películas han envejecido diez años” (Quintana, Angel, Roberto Rossellini, Madrid, Cátedra,p., 143)
Dice André Bazin en su conocido libro sobre el cine (¿Qué es el cine?, Madrid, Rialp, 1966, p., 583) que en Te querré siempre “el público se siente decepcionado por el film, en la medida en que solo nos presenta Nápoles de una manera incompleta y fragmentaria…pero lo poco que se ve, algunas estatuas en un museo, varias mujeres embarazadas, una excursión a Pompeya, una parte de la procesión de S. Gennaro”, posee, sin embargo, un carácter global que resulta esencial, en la medida en que está “filtrado por la conciencia de la heroína”. Por eso, el paisaje que aparece en la peli “no es falso, sino que es un paisaje mental, objetivo como una pura fotografía y subjetivo como una pura conciencia”.

domingo, 24 de mayo de 2015

El día después de la jornada de reflexión, me he desdicho de todo lo dicho y me he atado una de las dos papeletas zamoranas a la cabeza. Jornada de votación y de pintura de las paredes de mi cuarto (II)

- Tras la difícil jornada de reflexión y pintura, seguía esta mañana amarrado al pincel, cuando harto por un instante de los efluvios que se desprendían de la cada vez más escasa masa ocre de pintura, me he parado para descansar un poco. Ha sido entonces cuando se me ha hecho la luz sobre lo que iba a votar. Contrariamente a lo que llevaba meses diciendo, he votado a quienes más he criticado, excluidos, por su puesto, aquellos a quienes ni siquiera critico, porque antipatía hacia ellos es visceral. Es verdad que llegado al emocionante acto de meter las papeletas en el sobre, no me he atado las dos papeletas zamoranas a la cabeza. Para no quedar en ridículo conmigo mismo, he llegado a vergonzosas componendas. He votado, por un lado a quienes espero que remedien tanta ofensa en el trabajo, restituyéndome a la situación anterior a su llegara por lo que se refiere a reducciones por cargo y a horas semanales de clase. Pero, por otro lado, he dado un giro radical a mis planteamientos iniciales y he votado a aquello que no iba a hacerlo, guiado seguramente por un rebrote de esperanza, aunque una parte de mí sigue pensando que hacerlo ha sido como dejarse llevar por una tentación semejante a la del que traiciona un buen par de zapatos en uso por otros tal vez peores, solo porque son nuevos y están en oferta.

- Después de comer, una vez consumado el acto de traición a mis propias palabras, dichas ante parientes, vecinos y amigos, me he puesto a analizar lo sucedido y he llegado a la conclusión de lo ocurrido había sido una iluminación del espíritu precedida por una larga resistencia por mi parte, como esas rendiciones al amor verdadero que se producen tras denodados esfuerzos por negar la procesión que llevamos escondida por dentro. Quién sabe si parientes, amigos y vecino me lo habrán notado cuando hablaba de su inexperiencia, de que que eran una mala fotocopia de lo ya existente, de que ocultaban sus verdaderas intenciones y otras verdades por el estilo. Llegada la hora final, de nada me ha servido tanta defensa y me he atado la papeleta zamorana a la cabeza.

sábado, 23 de mayo de 2015

Jornada de reflexión y de pintura de las paredes de mi cuarto (I)

- El día después de la jornada de reflexión, me he desdicho de todo lo dicho y me he atado una de las dos papeletas zamoranas a la cabeza. Jornada de votación y de pintura de las paredes de mi cuarto (II)
- He votado en todas las elecciones desde 1975 y solo dos veces mi voto ha ido a parar al caballo ganador. Incluso esas dos veces, mi actitud era más negativa que positiva, que diría el otro.  Estaba plenamente convencido de quién era el que quería que no ganara, pero no estaba seguro de quién quería que ganara. Es más, tiendo a no votar a quien se presume va a ganar. Así sigo. Mañana votaré con dudas y esas dudas seguirán vivas después de haber votado. Cuando pasen los meses, habrá motivos que me harán pensar que he hecho bien y otros que me convencerán de lo contrario. La duda es proporcional a lo que pasa en la democracia, un jardín que puede degradarse si no se cuida constantemente. Si no se cuida nada, deja de ser jardín.

- Votar  a los nuevos no me convence. Tiene algo de capricho. Comprar por comprar, deslealtad, sin saber en qué va a dar. Para eso, voto a los mismos que he votado otras veces. Además, son como era yo hace treinta años, , lo veo, lo noto cuando se les escapan ciertos comentarios, ciertas frases de la jerga. Toma democrática del poder. La tele es como el tren que los alemanes pusieron a Lenin para ir a Finlandia, así con inexactitudes y todo, porque Finlandia era el nombre de la estación ferroviaria peterburguesa a la que llegó Lenin antes de lanzar sus Tesis de Abril. Asaltar los cielos, también. Además, estamos en lo de siempre, ellos no son los damnificados de la crisis, son solo los que se solidarizan con los excluidos. Despotismo ilustrado, que lucha denodadamente por empoderarse popularmente. Voluntarismo de creyentes, al cabo. Por último, hay motivos ligados a mis alergias. No me gusta el del pellejo corto, el general mediocre, se embala cuando habla, cree saberlo todo, tener que saberlo todo, ser el más listo, capaz de descifrar el mundo con sus torpes herramientas.

- Llevo toda la semana pintando mi cuarto de trabajo de ocre. El color anterior, un azul desleído, no fue tampoco una verdadera opción, sino una manera de facilitar las cosas al pintor y una renuncia añadir más decisiones a las muchas que implicaba hacer importantes reformas antes de entrar a vivir en un nuevo piso. Dejé que el color de mi cuarto fuera el mismo de la cocina y que el de un pequeño cuarto de plancha que está al lado. Tampoco quise eliminar el estucado, por ahorrar dinero. Ahora, cuando el curso estaba a punto de acabar, me ha entrado un ataque pintor y llevo tres días mareado por los efluvios de esa masa viscosa que prometen que no salpica y que solo se debe aplicar una vez. Mentira muy parcial, como las de los políticos, que han acabado por ser tele vendedores. La lógica de la campaña no es en nada distinta de la del comercio en el que, sin embargo, por lo menos hay asociaciones de usuarios, de consumidores. Entre los votantes desengañados, no cabe recurso a mediadores, a oficinas municipales. Si no quedas satisfecho, te jodes y votas a otros en las próximas elecciones.

- Ayer oí a un niño en el autobús una frase que me encantó, porque denotaba que estaba a punto de aprender el orden de los pronombres personales, una cosa complicada. Dijo: Ya no me se me cae. Se refería a una pistolita de agua amarilla con la que estaba jugando. Se lo decía a su madre. Mientras tanto, su hermana repetía las frases.

viernes, 22 de mayo de 2015

I. Bergman y R. Rossellini (I).

 
En 1949, R. Rossellini viajó  a los Estados Unidos invitado por I. Bergman, que se había quedado fascinada tras ver  Roma, ciudad abierta (1945)(1), y por su marido, Petter Lindstrom, médico. I. Bergman estaba entonces en uno de los mejores momentos de su carrera como gran diva de  Hollywood. Pero ya antes había tenido noticias de Rossellini a través de Robert Capa, el gran fotógrafo de origen húngaro,  del que había sido amante primero y después amiga. Capa le había contado que Rossellini era un hombre fuera de lo común, un genio del cine moderno. Sobre Roma…, la actriz escribió en sus memorias: “Esta película se parece a la realidad. Sería recordada más bien por un film artístico como este que por todos los éxitos que me hacen ganar dinero aquí. ¿No puede Rossellini venir a Hollywood y hacer una película así con alguien como yo?”. La idea que  ella se hizo de Rossellini fue la de un hombre a la altura de su obra: “Sentí que me había enamorado de Rossellini antes de conocerle en persona. Me enamoré de él simplemente viendo su película”. Por otro lado, su matrimonio con Petter Lindstrom estaba en plena crisis: “Petter y yo ya no nos queríamos, pero muchísimos matrimonios son así y perduran. Tenía una hermosa casa y una piscina. Recuerdo un día sentada allí. Las lágrimas empezaron a caer por mis mejillas. ¿Por qué me sentía tan infeliz? Tenía éxito, seguridad, pero no era suficiente. Estaba estallando por dentro” . En 1948, la actriz vio en Nueva York otra de las grandes películas de Rossellini, Paisà (1946). Sus opiniones al respecto nos pueden dar una idea de cómo un público entendido percibía sus películas. Según ella, la obra estaba llena de realismo e simplicidad. Recordemos en este sentido que la actriz se había formado en la austera tradición teatral clip_image002sueca. Por lo que respecta a Roma, ciudad abierta, parece ser la Bergman comparó la dramática escena de la muerte del personaje interpretado por A.  Magnani con el aséptico final de Por quién doblan las campanas  (Sam Wood, 1943. Gary Cooper e I. Bergman), subrayando hasta qué punto las obras de Rossellini carecían de clichés y estereotipos. Tal vez, también, se planteó dar un giro a su carrera. 
Mientras tanto, Rossellini estaba en contacto con el productor americano Selznick para rodar una versión de la vida de Juana de Arco con su amante,  Jennifer Jones, come protagonista. Fue precisamente en casa  del Selznick donde Bergman dijo  che iba a ponerse en contacto con  Rossellini, lo cual hizo a continuación a través de la siguiente misiva: «Estimado Señor Rossellini, he visto con sumo gusto sus películas Roma città aperta y Paisà. Si necesita una actriz sueca che habla inglés muy bien, que no ha olvidado su alemán, apenas se maneja en francés, y en italiano sabe solo decir ti amo, estoy dispuesta a ir a Italia para trabajar con Usted. Ingrid Bergman.» Seguramente, la carta era todo menos una insinuación. Es posible que la actriz participara de buen grado en una iniciativa auspiciada por  los productores de Hollywood para dar un giro a su carrera a través de una película distinta, más de autor que las obras en las que había participado. Lo cierto es que si el proyecto consistía en un mero reciclaje profesional, no solo su trabajo dio un vuelco radical, sino que también lo hizo su vida amorosa.
Fue entonces cuando el matrimonio Bergman Lindstrom invitó Rossellini a  visitarles en los Estados Unidos El director aceptó gustoso y al poco escribió a la actriz con algunos detalles de la película que se proponía rodar con ella. En realidad, parece que lo que quería al principio sobre todo  era obtener financiación de Selznick
Sin embargo, antes de que Rossellini fuera a los Estados Unidos conoció por fin a I. Bergman en París, mientras ella rodaba Atormentada (Under Capricorn, Hitchcock, 1949) y él dirigía La macchina ammazzacattivi.
11209503_10152889847645897_1038936008683902183_n(Fuente de la foto) G. Peck e I. Bergman
Seguirá
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(1) cfr. Spoto, Donald, Notorius. La vida di Ingrid Bergman, T & B editores, 2000. Spoto dice que I. Bergman no sabía nada de cine, excepto sobre el que había sido hecho en Hollywood. Según Spoto fue Joseph Herry Steele, amigo de I. Bergman,quien la llevó a ver la película de Rossellini sobre la resistencia en Roma durante la ocupación nazi. 
(2) La última frase de la actriz en Arco del triunfo, Lewis Milestone,1948.