viernes, 16 de enero de 2015

Posados de la inauguración de la exposición La Parte x el todo, que estará abierta en la E.O.I.1 hasta el próximo 15 de febrero

Se quejaba el dueño de la máquina (fotográfica, ça va de soi) de que le empezaban a fallar los remos, a ella, quiero decir, que él se mueve como pez en el agua por la pista. Seguro que un buen espía de la CIA ya sabría quién es con un solo vistazo de las tres fotos. No lo voy a nombrar, por si acaso, que es amante de seudónimos. El caso es que él mismo decía después que venía notando cómo a  la máquina le afectaba cada vez más el frío, en particular al interruptor, también llamado botón. Con el frío, como que no quería, haciéndose el remolón todo lo posible, como los grifos de las fuentes de los parque en los amaneceres de invierno, hasta que un buen dedo mandaba a parar, como fue el caso en estos posados. En un momento dado, tuve ocasión de acercarme a la máquina en cuestión y cerca del visor descubrí una abundante acumulación de mugre que no puede datar de menos de ocho o diez años. Ni siquiera el teclado con el que estoy escribiendo es capaz de atraer ese cóctel feliz de polvo, migas, pelillos y restos de ala de insecto.
Por mi parte, doy fe de que la sesión de posado se prolongó unos minutos, los suficientes para que a mí también me empezaran a fallar los remos. La evolución de mis posturas certifica lo dicho. Desde el decidido acuclillamiento futbolístico hasta el aposentamiento en la silla, pasando por el ligero apoyo sobre la punta de los dedos y la expresión cada vez más seria, pasaron  quizá cinco minutos, los suficientes para empezar a no sentir los muslos. Lo llaman obsolescencia programada. Es una de las bases del capitalismo y también de la evolución. Las máquinas fotográficas, en especial las digitales, también la padecen.

AFZ 1B

AFZ 2

AFZ 3B

martes, 13 de enero de 2015

Roma es otra cosa.

Gianni Berengo Gardin. <br />Cinecittà, 1986.<br />Gelatina ai sali d’argentoGianni Berengo Gardin. Cinecittà, 1986. Gelatina ai sali d’argento

Flâner, deambular por la ciudad a la busca de algo que por un instante apague la angustia latente que nos lleva a mover los pies, no solo es parisino (“Errer est humain, flâner est parisien”, V. Hugo, Les Misérables). Las grandes urbes son vademecum para quien padece de los restos de la desazón adolescente que un día le hizo escribir poemas, abrasarse las uñas, rizarse el pelo. Con los años, queda el recuerdo de vagas desesperaciones. El tiempo no nos hace sabios, pero deteriora hasta aquello que no nos dejaba vivir, hace posible seguir adelante con los enemigos como compañeros, porque te quita la fuerza de luchar con ellos y a ellos les lima las garras, las ganas de hurgar. Hasta los obsesivos a veces aflojan.
La ciudad son mil ciudades, escorzos de otras épocas, paréntesis de aldeas, gente austera que no habrías visto ni en el paramo, ropa tendida que se orea feliz como una bandera de bienestar doméstico, de amor cumplido al aire contaminado de una esquina que linda con el tráfico. Así también Roma:


(Fuente de las fotos)
Roberto Bossaglia.<br />Terrazza dell’Aventino, 1990.<br />Gelatina ai sali d’argentoRoberto Bossaglia. Terrazza dell’Aventino, 1990. Gelatina ai sali d’argento

Roberto Bossaglia. <br />Rione Ripa - il vecchio mattatoio, 1990.<br />Gelatina ai sali d’argentoRoberto Bossaglia. Rione Ripa - il vecchio mattatoio, 1990. Gelatina ai sali d’argento
Giovanni Chiaramonte.<br />Rione Parione – la Cancelleria, 1990.<br />Stampa cromogenicaGiovanni Chiaramonte. Rione Parione – la Cancelleria, 1990. Stampa cromogenica

Giovanni Chiaramonte.<br />Interno della chiesa del Gesù, 1990.<br />Stampa cromogenicaGiovanni Chiaramonte. Interno della chiesa del Gesù, 1990. Stampa cromogenica


Mario Cresci.<br />Piazza San Pietro, 1990.<br />Gelatina ai sali d’argentoMario Cresci. Piazza San Pietro, 1990. Gelatina ai sali d’argento

Mario Cresci.<br />Bastione del Quirinale, 1990.<br />Gelatina ai sali d’argentoMario Cresci. Bastione del Quirinale, 1990. Gelatina ai sali d’argento

Guido Guidi.<br />Rione Ponte – transenne, 1990.Stampa cromogenicaGuido Guidi. Rione Ponte – transenne, 1990.Stampa cromogenica
Guido Guidi.<br />Via Giovanni Giolitti, 1990.<br />Stampa cromogenicaGuido Guidi. Via Giovanni Giolitti, 1990. Stampa cromogenica
Andrea Jemolo.<br />Chiesa di Dio Padre Misericordioso a Tor Tre Teste, 2006Andrea Jemolo. Chiesa di Dio Padre Misericordioso a Tor Tre Teste, 2006
Roberto Koch.<br />Viale Trastevere, 1990.<br />Gelatina ai sali d’argentoRoberto Koch. Viale Trastevere, 1990. Gelatina ai sali d’argento
Roberto Koch.<br />Rione Sant’Angelo – vicolo, 1990.<br />Gelatina ai sali d’argentoRoberto Koch. Rione Sant’Angelo – vicolo, 1990. Gelatina ai sali d’argento

Luigi Ghirri.<br />Ara Pacis, 1990.<br />Stampa cromogenicaLuigi Ghirri. Ara Pacis, 1990. Stampa cromogenica

Gabriele Basilico.<br />Via Sacra – Foro romano, 1990. <br />Gelatina ai sali d’argentoGabriele Basilico. Via Sacra – Foro romano, 1990. Gelatina ai sali d’argento

Gianni Berengo Gardin.<br />Sposi nel cortile di palazzo dei Conservatori, 1986.<br />Gelatina ai sali d’argentoGianni Berengo Gardin. Sposi nel cortile di palazzo dei Conservatori, 1986. Gelatina ai sali d’argento