adiós

sábado, 14 de enero de 2012

Turner en Italia: “Lo bello es el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar” (Rilke)



Il naufragio della Costa Concordia


Il naufragio della Costa Concordia






Il naufragio della Costa Concordia


Nafragios (Fuente)

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Trías, Eugenio, Lo bello y lo siniestro, Seix Barral, 1982. Reedición en bolsillo actualizada por V. Verdú, en Debolsillo, 2011.
“De pronto sucedió lo que se presentía y temía, un aguacero, un chaparrón, truenos, relámpagos, al tiempo que la luz se oscurecía y la diligencia zarandeaba a sus huéspedes, que se cuidaron de ajustar las ventanillas y las cortinas para no sufrir las intemperancias del viento huracanado y de la lluvia. Y he aquí que el viejo huésped que compartía con la dama distinguida, frente a frente, el mismo camarote, pidiendo disculpas por adelantado, levantose, abrió su ventanilla, sacó la cabeza, el cuello y medio tronco a la intemperie, permaneciendo estático y rígido en esa difícil posición, medio cuerpo fuera, desafiando el balanceo del vehículo y las inclemencias del temporal. Con estupor apenas disimulado, la vieja no alcanzaba a comprender qué hiciera el buen viejo medio loco tanto tiempo en esa extraña posición. Una hora aproximadamente estuvo el viejo en ésas hasta que salió de su pasmada contemplación y, chorreando por todas partes, volvió a tomar asiento, excusándose de nuevo por tan inaudito proceder. Al fin la tímida mujer se decidió a preguntarle qué era lo que tan afanosamente buscaba o simplemente miraba. y el viejo le contestó que “había visto cosas maravillosas y nunca vistas”. Picada de la curiosidad la dama entreabrió la ventanilla, asomó la cabeza, hasta que, perdiendo toda resistencia, se asomó con generosidad. El viejo le había sugerido: “debe, eso sí, mantener muy abiertos los ojos”. Repitió la hazaña del viejo estrafalario y a fe que fueron paisajes imposibles lo que se cruzaron por sus ojos bien abiertos”.

viernes, 13 de enero de 2012

In epístola veritas: El cruce de correspondencia entre Juan (Benet) y Carmen, Carmina, madame Ferlosio, Calila, Carmiña, C. (Martín Gaite), entre 1964 y 1986.

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Correspondencia. Carmen Martín Gaite-Juan Benet . Edición de José Teruel

Editorial: GALAXIA GUTENBERG
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788481099294
Año edición: 2011
Plaza de edición: BARCELONA
240 págs
20€

Leo con retraso las cartas cruzadas entre Benet y Martín Gaite y renuevo mi admiración ante lo que ya sabía, que Benet es capaz de encontrar una aguja en un pajar y convertirla en el oro de un impecable  e ingenioso discurso abstracto, en un análisis hondo y al tiempo entretenido de aquello de lo que trata. Su compromiso era consigo mismo, o, para decirlo en términos más cercanos a sus planteamientos, con ese yo interior al que se dirige su discurso, tan exigente como ajeno a complacencias externas. El compromiso de la escritura de M. Gaite también era, como no podía ser menos, consigo misma en tanto que receptora de su propio discurso, pero ese yo que validaba sus obras tendía a ponerse en el lugar de un lector ideal colectivo, al que quería  proporcionar discursos claros. Una poética clásica la de ella, podríamos decir, frente a otra más aventurera, la de él, quizá más antojadiza,  aunque en ningún caso menos exigente y rigurosa. Seguramente, la doble actividad de Benet, una vinculada al negocio, como ingeniero, y la otra cercana al ocio, como escritor, puedan dar una explicación materialista de lo dicho.
En un momento dado, a M. Gaite le cuesta ponerse a redactar la que acabará siendo su obra sobre Macanaz. Pide entonces consejo a su amigo, quien le contesta con una de las cartas más interesantes de esta correspondencia. En ella, viene a decir a la escritora que en la elaboración del libro se está cruzando su alma de novelista con el proyecto historiográfico en el que se ha embarcado: 
Me parece que hay algo ahí que rechina. Se diría que del Archivo Histórico tratas de sacar el material para dar cuenta cabal de un individuo (…) Al intento de penetrar en cierta intimidad suya el difunto opone una resistencia tenaz…El difunto se aparece como una ciudad amurallada al sitiador: a unos pasos de ella y rodeándola por todas partes apenas la conoce sino por unas torrecillas, uno tejados, unos reflejos de la luz en sus cristales. Me imagino que ha de ser una tortura para el novelista avasallador, acostumbrado a entrar a saco en cualquier intimidad y a no encontrar sino una débil resistencia dentro del carácter más duro, enfrentarse con una situación  ante la cual no puede avanzar un aso más…
O sea, ese recelo a dar con la forma final y representación histórica del difunto es un recelo del escritor de ficción; ese miedo a etiquetarle y a escribirle la esquela no es miedo del historiador, que siempre, o casi siempre, trata de cosas muertas…Ese respeto, mezclado de perplejidad, que infunde la figura del difunto…está fundado en un sentimiento de amistad que sirve no poco para disimular mucha vacilación a la hora de retratarle (p., 115)
Valga este botón como muestra de lo que más resplandece en las cartas, el afán de avanzar por la senda de la verdad, el anhelo de descubrir matices ocultos, nuevos aspectos inadvertidos. Poco importa lo que haya que decirle al otro, y a veces son cosas que podrían provocar serios enganchones (véase, por ej. la carta 57). La suya es una amistad basada en criterios que van más allá de lo personal, en el convencimiento de que, por encima de los dos, se halla una realidad a la que hay que rendir pleitesía y de la que la razón puede intentar hacerse cargo cabalmente a través del análisis. Ser contradicho por el otro es seguramente la mejor manera para seguir esa senda que lleva a plantearse cada vez con mayor hondura cualquier aspecto. Solo al final se nota desfallecer a la pareja, más a Benet, que da la impresión de desatender el formidable diálogo.

Postal de Calila a Juan. Nótese la posición del sello.

Por lo que a sus obras de creación se refiere, de los pactos tácitos sobre los se apoya su amable relación, parece derivarse la disponibilidad a aceptar cualquier crítica, con el convencimiento de que es sincera, pero no entendida esa sinceridad como un prurito narcisista de decir la verdad por decirla. ¡Claro que, paso previo a esa aceptación cálida de la crítica, se halla la consideración de que la propia obra es mejorable, de que hay en ella ingredientes, tonos, personajes, que pueden integrarla más armónicamente! Con tal de que así sea, todo reparo puesto por el otro, cuya perspicacia es aceptada sin chistar, será bienvenido y convenientemente analizado, no vaya a ser también haya que ponerle peros.
Amistad ejemplar, pues, esta, entre quienes, lejos de enrocarse en el carácter sacrosanto  de la opinión propia están dispuestos al esfuerzo y la renuncia con tal de afinar sus criterios. Que la opinión se asocie hoy en día tan a menudo al presunto respeto que se merece quizá sea indicio de que a menudo sería mejor no respetarla, por lo menos en los términos en los que tantos reclaman ese respeto, por el simple hecho de que se trata de su opinión, expresada sin siquiera argumentos que la sustenten.
Atentamente y hasta pronto,
J

Los libros insomnes o la explicación más plausible de por qué es tan difícil saber dónde has dejado la novela leída pocos días antes.

From: cadoinpiedi a través de satisfiction

jueves, 12 de enero de 2012

Por fin Rajoy saca la lengua a pasear

La era Aznar fue de bigotes y la de Zapatero de cejas y brazos de marioneta. Ninguno de los dos se atrevió a enseñar sus interioridades en público. Parece que Rajoy se ha desmelenado. Habla poco, pero no ahorra en gestos. Helo en esta foto que recoge el diario repubblica en su edición digital de hoy. Yo diría que se está dejando leer el futuro en el mapa de la lengua, que ha ido al médico de cabecera y no sabe enseñarle las amígdalas o que acaba de estrenar su recién estudiado inglés con algún otro mandatario más avezado que él en hablar idiomas, también llamados lenguas.

Madrid, la smorfia del premier Rajoy

miércoles, 11 de enero de 2012

Animales de anuncio: ¡Abuelita, abuelita, qué televisión más grande tienes!

Ferlosio lanzó un anatema contra W. Disney augurándole una congelación eterna por el daño que hacía a los niños al humanizar a los bichos, incapacitándolos así para contemplar con sorpresa la variedad de Natura. En otro de sus libros hay una hermosa reflexión sobre dónde hay más naturaleza, si en un descampado urbano en el que un gato persigue a un ratón o en los documentales de animales. La publicidad que cuenta entre sus participantes a nuestros hermanastros lobos, primos gatos , sobrinos ratones y demás parientes también suele tener algo de empalagoso y ñoño, pero cuando está medianamente bien hecha puede tener gracia y encanto. Recuerdo, por ejemplo, el león llorón de Fellini. Por cierto, qué bien combinan las dos palabras,  león y fellini, género y especie, si no fuera porque felino tiene una sola ele en italiano. Además, los anuncios me sirven para hacer está entrada rápida y espero que resultona.

Animal spot es el único festival dedicado  a los anuncios sobre animales o hechos con ellos. He aquí algunos de los videos ganadores en 2011, en distintas lenguas, alemán, francés, inglés, alemán, etc:

Y más en la página web de Animal spot.

domingo, 8 de enero de 2012

Narices renacentistas del S. XV y la nariz fisiognómica de Battiato antes y después de encontrar su destino -entre veras y bromas, las partes del cuerpo preferidas.

"Frente a todo ello un hecho permanece, sin embargo, incontrovertible: la representación del cuerpo humano en la pintura y la escultura del Quattrocento (con importantes legados en el siglo anterior y, todavía, fuertes influencias en el siguiente) significa una etapa con atributos estéticos estrictamente propios y diferenciados.
El cuerpo humano es, por antonomasia, la unidad simbólica del Renacimiento. Y ello no solamente porque en él se manifiesta una nueva individualidad, según la indesmentida tesis de Jakob Burckhardt, sino, principalmente, porque en él se materializan tanto las distintas doctrinas teóricas como las múltiples manifestaciones artísticas del Quattrocento. Precisamente lo que otorga homogeneidad al movimiento humanista (que en realidad alberga en su seno muy distintas corrientes filosóficas) es la confianza, inédita desde la Antigüedad, en la integridad física y psicológica del hombre. Idea que, en la primera mitad del siglo XV, germina paralelamente a la revolución estética que, también basada en aquella integridad, tiene lugar en Florencia de la mano de hombres como Masaccio, Masolino, Brunelleschi, Jacopo della Quercia o Donatello".
Cubierta delantera
ARGULLOL, R., El Quattrocento. Arte y cultura en el Renacimiento italiano, Montesinos, Barcelona, 1988., p. 9)


Cada uno de nosotros, en una especie de ejercicio de autocompasión adolescente, suele tener una relación privilegiada con una parte de su cuerpo. No suelen ser órganos internos, a menos que la vocación cirujana sea muy marcada, sino piezas pequeñas del conjunto, como mi boca, mi nariz, mis ojos, mis manos, mis..., cuyos nombres nos decimos a nosotros mismos con un mayor afecto que cuando nos referimos, por ejemplo, a los codos, al ombligo, las rodillas, los …
En ese sentido, el retrato renacentista presenta a menudo la nariz como protagonista de la cara. Basta echar un vistazo a la galería de imágenes que reproduce L’Espresso con obras presentes en la exposición que el Met está dedicando al retrato italiano del siglo XV para darse cuenta. He aquí un collage ilustrativo con prominentes apéndices de hace más de seiscientos años, por lo demás tan frecuentes aún hoy en día en aquel país. He perdido más de dos horas en hacerlo:

narices



No choca en absoluto que siglos más tarde, Paolo Conte, aficionado poético al detalle revelado,  escogiera aquel naso triste da italiano allegro (esa nariz triste de italiano alegre) para retratar a Bartali como uno de los prototipos físico-sentimentales al uso entre sus compatriotas.
Parafraseando a Pavese, pero adelantando la edad de la responsabilidad, se podría decir que desde el final de la adolescencia uno debe hacerse cargo de su nariz, asumirla como rasgo que imprimirá carácter en todos los actos de la vida futura. Mal lo tiene en el trato consigo mismo quien no sabe fundirse con ella, para, por supuesto, ignorarla a continuación en su vida cotidiana.
Es lo que hace hizo, por ejemplo, F. Battiato. Narigón italiano donde los haya,  cuenta  que la forma actual de su apéndice se debe más a la fortuna que a la natura, pues es fruto de un enorme golpe. Tras el porrazo con el poste de una portería de fútbol, Franco quedó inconsciente. Qué ocurrió entonces es algo que no dice en la entrevista de la que saco esta información, pero debió verse sometido a un rito de tránsito entre la chata vulgaridad provinciana (...guardavo di nascosto i saggi ginnici nel tuo collegio) y la pronunciada  inspiración poético musical que le caracterizaría en el futuro, un rito que dejó
como rastro la nueva forma de su apéndice. Otros necesitan de más tiempo para perder su naricita y llegar a tener un buen par, pero a él le bastó menos de una hora para metamorfosearse, y además lo hizo dormido, que es como se crece mejor. En 1988, cuando sacó el disco Fisiognomica escogió para la portada una foto anterior a su caída del poste, quizá para señalar hasta qué punto el porrazo había marcado un hito  en su vida.

Años más tarde,  antes de publicar Caffé de la Paix en 1993, cuando su aspecto se había ya  Mahmudahmadineyadizado notablemente, un cirujano le propuso cambiarle la cara, nariz incluída. Cabe pensar que el  precio de la reducción  del caballete nasal a martillazos, que es como se hacía, incluía pequeños retoques en otras zonas, quizá las orejas, de las que andaba también bien provisto (Vedo... da
il grado di coscienza nei muscoli del collo e nelle orecchie). La reacción de Battiato, que de quién sabe sospecharía que era emisario el médico, fue de rechazo, pero la idea de cambiar de jeta le hizo gracia y aprovechó los fotomontajes del cirujano con el previsible resultado de la intervención para la portada del disco. Así es como lo cuenta él mismo en declaraciones a Corriere della Sera:
"Un giorno un noto chirurgo plastico venne da me con un progetto di rifacimento del mio volto, centrato soprattutto sulla riduzione del grande naso. C' era un disegno che mi ritraeva... dopo l' intervento. Provai orrore e non presi in considerazione l' idea di operarmi, pero' questo Battiato apparentemente uguale, ma con qualcosa di diverso che a prima vista non si notava, mi colpi' . Cosi' ho deciso di usare il Battiato col naso ridotto come copertina del prossimo album. Spero che il chirurgo non se n' abbia a male"
No quisiera terminar este canto a la autocompasión y fusión de uno mismo con cualquiera que sea su órgano predilecto, que se convertirá en emblema de su destino, sin recordar que en el mundo del pop-rock la nariz ha jugado un notable papel.
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Piensen si no en las caras de Zappa, Lennon, Dylan, Gaber y tantos otros y díganme qué es lo primero, o tal vez segundo, pero a poca distancia, que ven. Otro  pequeño collage puede dar testimonio de ello: