adiós

viernes, 1 de noviembre de 2013

¿Por qué siempre decir Halloween? Por ser más fácil decir halloween que decir día de los muertos. “Much Loved”, fotos de Mark Nixon


¿Por qué decimos jau?/¿Por qué decimos  jau?/ Porque es más fácil decir jau, que decir cómo has estao… (Peter Pan, W. Disney)

Versión original: Why does he ask you, "How?"
Why does he ask you, "How?"… (Peter Pan, W. Disney)

Pues eso, que Halloween tiene toda la maldita gracia de lo que no se sabe bien qué es, como Japón, tan de moda, o España para los viajeros románticos. Además, con cuatro ideas básicas uno se cree que ya sabe lo bastante de Jalogüín o de lo que haga falta. Todo, con tal de tratar a los muertos de perfil, no vaya a ser que digan, déjate de paridas, o  a la mierda las calabazas, que yo quiero crisantemos. Pero a mí también me cuesta recordarlos y, sobre todo, si pienso en Ella, me da pavor calcular las veces que seguramente me va a pasar cerca en los próximos años.

Muertos más cómodos de recordar son los muñecos que un día tuvimos. Tal vez no sea casualidad que me encuentre estos días que huelen a ceniza con una galería de fotos llamada "Much Loved", del fotógrafo irlandés Mark Nixon. Se trata de viejos peluches que merecerían un orfanato, como dice Tom Waits de las bicicletas en desuso. Los miro buscando encontrar en sus ojos cuál fue el muñeco que un buen día enterré en un armario y del que no me volví a acordar, al que tanto quise y después abandoné. No lo encuentro por ningún sitio, pero hay algo que me ablanda en esos tejidos que han soportado mal  el trajín de la lavadora, costuras que han acabado cediendo ante tanto tirón, brazos que acabaron en casa del vecino. En este post de autosuficiencia me refugio de los muertos que hoy andan sueltos en ese niño  que llevamos dentro, muerto salvo cuando asoma la cabeza al trasluz de algún recuerdo.

(Fuente de las fotos)

Quei vecchi peluche tanto amati, la raccolta del fotografo NixonQuei vecchi peluche tanto amati, la raccolta del fotografo NixonQuei vecchi peluche tanto amati, la raccolta del fotografo NixonQuei vecchi peluche tanto amati, la raccolta del fotografo NixonQuei vecchi peluche tanto amati, la raccolta del fotografo NixonQuei vecchi peluche tanto amati, la raccolta del fotografo NixonQuei vecchi peluche tanto amati, la raccolta del fotografo NixonQuei vecchi peluche tanto amati, la raccolta del fotografo Nixon

martes, 29 de octubre de 2013

Naufragar. “Lo bello es el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar” (Rilke)

Se anuncia para el 12 de noviembre la subasta en Sotheby's de los archivos de la familia de fotógrafos Gibson, que durante cuatro generaciones y unos 130 años ha documentado el naufragio de más de doscientos barcos. casi todos ellos ocurrieron  al oeste di Cornualles, y, como no podía ser menos, cerca de las islas Sorlingas (Scilly, en inglés). Baudelaire, en uno de sus grandes sonetos de Las flores del mal comparó al albatros, rey de los cielos, con el poeta, príncipe de la belleza. El artista abucheado, como la gran ave marina una vez caída sobre la cubierta de un barco, resulta patético, porque sus alas de gigante le impiden caminar. Un barco naufragado es es la imagen viva de la poesía misma coagulada,  inerme, batida por las olas que antes la secundaban, a veces con dulzura, otras cruelmente. Encallada la nave, silenciosa la voz, queda en el límite de la belleza que se puede soportar. Más allá está la tragedia, la depresión, la desintegración, el barco que se rompe, el vacío. Quizá por eso Rilke decía que lo bello es el comienzo de lo terrible que aun podemos soportar. Quizá por eso, también, los románticos, atraídos por los bordes del abismo, desde Friedrich hasta Turner, retrataron los naufragios como cronistas de una actualidad que coincidía con sus inquietudes más profundas . Las fotos del archivo a subasta son herederas del lado b de la belleza clásica, aquel que linda con la turbiedad, a un paso del horror.
(Fuente de las imágenesAll'asta archivio Gibson, le foto dei naufragi: dal 1869 al 19971886 - El carguero Suffolk  encallado en Lizard, islas Sorlingas con su carga de animales y mercancía varia.
All'asta archivio Gibson, le foto dei naufragi: dal 1869 al 19971898 - La nave Brinkburn, llena de algodón, encallada en las islas Sorlingas 
All'asta archivio Gibson, le foto dei naufragi: dal 1869 al 19971901 - El carguero holandés Voorspoed, encallado en Cornualles.

All'asta archivio Gibson, le foto dei naufragi: dal 1869 al 1997 1902 - Il carguero británico Glenbervie encallado en Lowland Point. en Cornualles.
All'asta archivio Gibson, le foto dei naufragi: dal 1869 al 19971907 - La T.W. Lawson, goleta americana se hunde en aguas de las  islas  Sorlingas
All'asta archivio Gibson, le foto dei naufragi: dal 1869 al 19971911 – El barco noruego Hansy  naufraga en la costa oriental de Cornualles.  
All'asta archivio Gibson, le foto dei naufragi: dal 1869 al 19971912 – La nave Mildred en Gurnards Head.
All'asta archivio Gibson, le foto dei naufragi: dal 1869 al 19971962 – Il pesquero francés Jeanne Gougy en Land's end, en Cornualles.
All'asta archivio Gibson, le foto dei naufragi: dal 1869 al 1997
All'asta archivio Gibson, le foto dei naufragi: dal 1869 al 1997

Trías, Eugenio, Lo bello y lo siniestro, Seix Barral, 1982. Reedición en bolsillo actualizada por V. Verdú, en Debolsillo, 2011. “De pronto sucedió lo que se presentía y temía, un aguacero, un chaparrón, truenos, relámpagos, al tiempo que la luz se oscurecía y la diligencia zarandeaba a sus huéspedes, que se cuidaron de ajustar las ventanillas y las cortinas para no sufrir las intemperancias del viento huracanado y de la lluvia. Y he aquí que el viejo huésped que compartía con la dama distinguida, frente a frente, el mismo camarote, pidiendo disculpas por adelantado, levantose, abrió su ventanilla, sacó la cabeza, el cuello y medio tronco a la intemperie, permaneciendo estático y rígido en esa difícil posición, medio cuerpo fuera, desafiando el balanceo del vehículo y las inclemencias del temporal. Con estupor apenas disimulado, la vieja no alcanzaba a comprender qué hiciera el buen viejo medio loco tanto tiempo en esa extraña posición. Una hora aproximadamente estuvo el viejo en ésas hasta que salió de su pasmada contemplación y, chorreando por todas partes, volvió a tomar asiento, excusándose de nuevo por tan inaudito proceder. Al fin la tímida mujer se decidió a preguntarle qué era lo que tan afanosamente buscaba o simplemente miraba. y el viejo le contestó que “había visto cosas maravillosas y nunca vistas”. Picada de la curiosidad la dama entreabrió la ventanilla, asomó la cabeza, hasta que, perdiendo toda resistencia, se asomó con generosidad. El viejo le había sugerido: “debe, eso sí, mantener muy abiertos los ojos”. Repitió la hazaña del viejo estrafalario y a fe que fueron paisajes imposibles lo que se cruzaron por sus ojos bien abiertos”.