Mostrando entradas con la etiqueta Enric González. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enric González. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de junio de 2011

Sobre el humor y las meteduras de pata de Berlusconi. Enésimo episodio.

Una de las últimas gracias de Berlusconi se produjo hace unos días, durante la rueda de prensa conjunta que ofreció con Netanyahu, el primer ministro israelí, de visita en Italia. Berlusconi respondió en voz alta a una pregunta que dijo haberle hecho su colega israelí sobre el cuadro que tenían a sus espaldas, frente a los periodista asistentes al acto. Así es como resume lo dicho por el primer ministro un medio digital:

"El cuadro a mi espalda representa el Parnaso, o sea, el bunga-bunga de 1811". Ha dicho el p.m. Silvio Berlusconi durante la rueda de prensa con el p.m. israelì Benyamin Netanyahu cuando este último le ha preguntado quién había pintado el cuadro. "Es un cuadro de Andrea Appiani y representa el Parnaso, o sea el bunga bunga del 1811 y ese de ahí soy yo - ha añadido señalando una figura del cuadro - mientras ese otro de es Mariano Apicella" (conocido amigo de Berlusconi que le acompaña en sus fiestas).

Il 'Parnaso', un bunga bunga dell'800

El de ahi es uno de los personajes del cuadro mientras que ese otro es Apolo citaredo uno de los personajes del cuadro, en el que está flanqueado por la Música y el resto de las musas

Que Berlusconi es un tipo al que le gusta divertirse es algo evidente y que tiene cierta gracia, también, aunque a menudo esa gracia resulte bochornosa, por vulgar e inoportuna, en los ambientes políticos

Enric González, que le pone justamente a caer de un burro en sus Historias de Roma (RBA, 2010), un librito que, por otro lado , resulta ser poco más que un buen resumen, medio abiertamente declarado, de I segreti di Roma (Corrado Augias, Mondadori, 2005), le describe, fruto de sus encuentros durante comidas compartidas con otros periodistas, como “un hombre personalmente simpático y deseoso de agradar, en algunos momentos, dotado de una vis cómica casi irresistible” (ibid, p. 58).

RBA Libros, Colección: Narrativas, 17 euros, 144 páginas
Sin embargo, se tiene a menudo la sensación de que su sentido del humor tiende siempre a colocarle por encima de los demás, de que no es reflejo de una rebeldía resignada ante la condición humana. La gracias de Berlusconi carecen de verdadera humildad, le presentan a él como posesor de una verdad indiscutible, cuando no como víctima de algún designio perverso, carecen precisamente de esa ironía de la que quería hacer gala al final de la broma sobre el cuadro de El Parnaso («Ricordate di non prendere mai sul serio chi si prende troppo sul serio. L'autoironia è sempre fondamentale»- dijo Berlusconi en tono doctrinal), les falla el tono de fondo, porque traslucen la falta conciencia de que su visión del mundo está plagada de burdos tópicos, carecen de la clarividencia del humor verdadero, descreído por naturaleza.

Critchley, Simon, Sobre el humor, quálea editorial, 2010, p., 93-95. Trad. Antonio Lastra.

El libro de Critchley es una excelente reflexión sobre el humor y sus implicaciones, sobre el humor entendido como epistemología de la condición humana.

Otra entrada de este blog sobre el humor racista y el libro de Critchley.

Enric González, en el libro citado, cuenta que una vez confecciono un monólogo berlusconiano a base de frases literales del empresario metido a política. Es un buen ejemplo de hasta dónde llega su gracia y de las limitaciones de su sentido del humor, con el que tiende, por un lado, a presentarse como víctima, y, por otro, a darse aires de superioridad.

imageimage

Historias de Roma, González, Enric, RBA, 2010, p. 62-63.

lunes, 24 de mayo de 2010

Evocación del Panteón, la fiesta de Pentecostés allí mismo y la foto del paredondelenguas

En la audacia y la meticulosidad de su ingeniería, en la gran armonía de sus proporciones y en el elocuente peso de la historia del que está dotado, el Panteón es sin duda la más grande todas las construcciones de la antigua Roma que sobreviven (Hughes, Robert, Roma, una historia cultural, Ed Crítica, 2011,  p. 131).

Parece ser que Monseñor Antonio Tedesco sacó en 1995 del baúl de los ritos olvidados esta celebración de origen medieval de la fiesta de Pentecostés, el 23 de mayo. El escenario es el Panteón romano (la iglesia de Santa María ad Mártires), y la ceremonia consiste en dejar caer miles de pétalos de rosa desde el agujero de la cúpula (la más grande del mundo de hormigón no reforzado), de 9 metros de diámetro. Los pétalos caen desde una altura de 43 metros y recuerdan la bajada del Espíritu Santo sobre los apóstoles en forma de llamas. Lo cuenta el diario italiano Repubblica, que publica además un amplio reportaje fotográfico del que están tomadas las siguientes tres instantáneas:

image


image


image
Hace pocos días, el periodista Enric González recordaba que uno de los espectáculos más hermosos de Roma consiste en ver caer la nieve por a través de ese mismo ojo por el que unos bomberos lanzan los pétalos rojos, como si quisieran unirse a la celebración religiosa haciendo un sortilegio del fuego:
El Panteón es el tercer Panteón. El primero, construido por Marco Agripa en el año 25 antes de Cristo, quedó destruido por el gran incendio del año 80. El segundo, hecho por Domiciano, duró poco: en 110 le cayó un rayo y ardió también. La obra de Adriano, en cambio, duró para siempre. Para que se hagan una idea, sólo en 1958 los técnicos modernos consiguieron levantar una cúpula de hormigón más grande que la del Panteón. Hasta entonces no había sido posible reproducir tal maravilla.
Aunque el edificio es de Adriano, éste prefirió dedicarlo a Agripa, creador del primer templo: "M. Agrippa L. F. cos tertium fecit" (Marco Agripa, hijo de Lucio, lo hizo en su tercer Consulado). El nombre sugiere que el templo se utilizaba para adorar a todos los dioses. Tal cosa resulta, sin embargo, poco verosímil: los romanos antiguos no tenían costumbre de someter a sus dioses a la promiscuidad de convivir amontonados, y cada uno disponía de sus templos. Fuera para lo que fuera, siglos más tarde se convirtió en iglesia cristiana, fue utilizado para enterrar al pintor Rafael y a varios miembros de la casa real de los Saboya, y en él se celebran misas…Casi no me atrevo a decirlo, porque ocurre rarísimas veces. Lo de que nieve en Roma, digo. ¿Nieva y están en Roma? Corran hacia el Panteón y hagan lo que hace cualquier romano informado: entren y miren al techo, al agujero de la cúpula. Los copos entran en el templo y quedan suspendidos girando en el aire. Sólo eso. Tal vez tengan ocasión de contemplar un espectáculo más sublime, pero dudo que sea en esta vida.
asalto2
Foto: Tropas de asalto turísticas esperan el mejor momento para introducirse en su objetivo.

Junto al Panteón tiene lugar una de las escenas más conmovedoras de una de las películas más conmovedores de uno de los directores más conmovedores del cine italiano, Vittorio de Sica. Se trata de un jubilado que a causa de su exigua pensión se ve casi obligado a ejercer la mendicidad. La película está ambientada en otro momento histórico, en otra de las crisis cíclicas del capitalismo, pero es que ayer vi a un hombre joven comer los restos de un restaurante en Don Jaime y no se me va de la cabeza el rollo ese de poner la barbas a remojar cuando se ve al vecino pedir.

Todo lo anterior viene a cuento porque uno de los montajes de los que partió toda la actividad de este blog, exposiciones del paredondehelarte incluidas, está dedicado a la venida del Espíritu Santo como don de lenguas que inspira a los personajes famosos de la foto  a hablar, con mejor o peor fortuna, en otros idiomas.

pente2