adiós

viernes, 3 de mayo de 2013

¡Un perro en el coche, qué dolor, qué dolor! Las fotos de Martin Usborne: The silence of dogs in cars

 A veces me lo encuentro en el sitio del copiloto, sobre todo cuando tiene las pata sucias de barro; otras, se tumba en el hueco que hay entre los asientos de atrás y de delante, como queriendo decir que con él (¿él?) no va la cosa; en un par de ocasiones, lo he pillado sobre la bandeja de atrás, como si lo hubiera comprado en un mercado vintage para dar ambiente hogareño al coche. Solo le falta mover la cabeza de un lado a otro, aunque con su tamaño chocaría con el cristal. Lo cierto, es que hace tiempo dejó de viajar en el gran maletero para asentar sus lindas posaderas donde, dentro de unos lábiles límites, le ha dado la gana. En el gran maletero viajan ahora unos barrotes que compré para aislarlo. Sí, claro, se me olvidaba decirlo, lo ato, y con su arnés rojo de los viajes largos es digno de ser visto.
La relación del perro con el coche es cosa que fluctúa entre el amor y el odio. Odio, porque es el vehículo que le lleva a la guardería canina, al veterinario, quién sabe dónde…; amor, porque no se queda solo en casa, porque viene conmigo, con la estrafalaria manada humana a la que pertenece. En verano, dejarle dentro para ir a hacer algo requiere toda una serie de precauciones ligadas al sol. Lo primero es saber si el coche está aparcado a la sombra, en el momento de dejarlo y durante el rato que va a estar solo. Después, hay que dejar las ventanas entreabiertas, lo suficiente para que pueda respirar, pero no tanto como para que alguien pueda hacer un chandrío.
Todo lo anterior ha sido escrito para demorar el recuerdo de la oscura sensación que se vive en el momento de dejar al animal encerrado. El fotógrafo Martin Usborne ha dedicado una larga serie de retratos a canes dejados solos en los coches. El origen, según leo en la documentación de la expo, se encuentra en un recuerdo de infancia de Usborne, quien vivió una mala experiencia con sus padres. Mientras ellos compraban en el supermercado, se sintió abandonado sin remisión. De ahí quizá, el tono dramático que por momentos tienen sus retratos, teatralizados a través de la iluminación y el efecto que produce la nieve o la lluvia en el exterior, por ejemplo.
Es quizá eso lo que menos me gusta de algunas de sus fotos, la sensación de que ha cargado las tintas, como si no bastara un tono neutro para transmitir la desazón del animal  encerrado en un sitio que intuye que no está hecho para ese fin. Si es verdad que el fotógrafo se sintió abandonado para siempre por sus padres, es posible que la herida le haya hecho magnificar la situación de momentánea soledad, quizá no tan dramática en la mayoría de los casos. Pero es posible también que la sensación de abandono sea parte de un reproche más amplio, de deudas afectivas más profundas que encuentran vía de escape en esa situación. Quién sabe, quizá Usborne ha proyectado en los perros un desamparo desmedido. Entonces, ante la inseguridad que produce un sentimiento no suficientemente aclarado,  proyectamos en otros lo que nos pasa a nosotros. También me ocurre a mí, pero al revés, en este caso. Con tal de alejar el sentimiento de culpa por el abandono del perro en el coche, a veces de más de una hora para ver exposiciones de fotos, minimizo el hecho de que en la mirada de un perro a través de los cristales cerrados hay una llamada infinita de compañía. Quizá haya que aceptar que la vida está hecha de paréntesis, incluida la de los perros, divinidades emergentes de la vida cotidiana.
(La serie completa en la página web del fotógrafo) (Enlace a la galería en la que han estado expuestas las fotos hasta el día 27 de abril)
(Fuente de las fotos) ''Dogs in car'', la solitudine dei cani parcheggiati in autoImages © Martin Usborne

''Dogs in car'', la solitudine dei cani parcheggiati in autoImages © Martin Usborne

''Dogs in car'', la solitudine dei cani parcheggiati in autoImages © Martin Usborne

''Dogs in car'', la solitudine dei cani parcheggiati in autoImages © Martin Usborne

100636900-03966631-79a8-4138-beaa-7f1b5310c288Images © Martin Usborne

''Dogs in car'', la solitudine dei cani parcheggiati in autoImages © Martin Usborne

                 ''Dogs in car'', la solitudine dei cani parcheggiati in auto
Images © Martin Usborne

miércoles, 1 de mayo de 2013

El 1 de mayo. Viejas imágenes

 

Fuente de las imágenes:

3Image credit: Alberto Beltrán

 

Image credit: Robert F. Wagner Labor Archives

 

Image credit: Labor Arts

 

Image credit: Labor Arts

 

Image credit: Fuck Yeah Marxism Leninism

 

Image credit: Occuprint, 2012

Casi todas las personas del verbo, según el día y la hora

 

Yo, tú, él, ella, nosotros, vosotros, ellos.

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lunes, 29 de abril de 2013

Idilios, ce mal d’être deux. Los cuadros hiperrealistas de Leah Giberson

 

Horas de langueur goutée à ce mal d’être deux, tarde del sábado (Gil de Biedma, Retrato del artista en 1956).

(El verso de Mallarmé –…(meurtries de  la langueur goutée à ce mal d'être deux) en traducción de A. Gamoneda: lánguidamente heridas por el placer de ser dos y no una)

Ma, io ripenso a una gatta
che aveva una macchia nera sul muso
a una vecchia soffitta vicino al mare
con una stellina, che ora non vedo più...(G. Paoli)

En realidad, la canción de Paoli evoca más bien el desencanto del que culpa de su infelicidad a otra persona por la que ha renunciado a su ideal de vida, encarnado en el desorden de una bohemia buhardilla. Pero hasta ahí está presente en negativo la sombra del idilio, en forma de una pasión que se fue, de una renuncia mal digerida.

En los cuadros de Leah Giberson lo que aparece es el locus amoenus de la tradición clásica,  el jardín cerrado, el sitio del recreo, al reparo de los mirones, los lauzengiers de la poesía provenzal. Aislamiento, recogimiento, distancia del mundo, estos escenarios poseen los ingredientes para servir de marco a la ilusión del amor. Pero no hay amantes a la vista y los vestigios de su paso  parecen por momentos parte de un decorado diseñado por un vendedor. Quizá la pareja está dentro, quizá todo pasó y solo vemos restos de felicidad revendidos. El óptimo estado de mantenimiento parece remitir al optimismo y, sin embargo, dota de una triste frialdad a la escena. En cualquier caso, dan ganas de picar a la puerta no vaya antes de entrar en estas casas, estos, coches, estas roulottes, no vaya a ser que sigan ahí los fantasmas que los habitaron.

Fuente de las imágenes

Snow Trailer 10" x 20" x 2" acrylic over archival pigment print on panel 

27_pickupcamper650Pickup Camper 12" x 16" x 2" acrylic over archival pigment print on panel based on a photo by Robert Boisson

20_turquoiseshasta650Turquoise Shasta, 11" x 14" x 2" acrylic over archival pigment print on panel based on a photo by Terry Bone

 

20_palmspringsairstreamtwo650Palm Springs Airstream (two) 12" x 12" x 2" acrylic over archival pigment print on panel based on photo by Stan Fader

 

Sportsman, 10" x 20" x 2" acrylic over archival pigment print on panel based on photo by Terry Bone

 

20_drivewaydrydock650Driveway Dry Dock 12" x 16" x 2" acrylic over archival pigment print on panel based on a photo by John Hyatt IV

27_72dodgecamper65072 Dodge Camper 12" x 16" x 2" acrylic over archival pigment print on panel based on a photo by Stan Fader

 

Palm Springs Airstream, 12" x 16" x 2" acrylic over archival pigment print on panel based on photo by Stan Fader

 

Scotty Motel 12" x 16" x 2" acrylic over archival pigment print on panel based on a photo by Terry Bone

 

Otro idilio, recientemente descubierto:

Romania dal Medioevo spuntano gli scheletri di Romeo e Giulietta

¡Buenos días! ¿Pasó Ud. por mi casa?

 

- Reedición de entradas. Prohibido por los pelos. La muerte digna en la mirada: los retraros de El Fayún
- Las foto de la ficha policial de algunas estrellas, una especie de retratos de El Fayún
- Algo pequeñito. Pet names. Apodos cariñosos contra la distancia. Ejemplos de indiscreción (I)

Portrait de femme du Fayoum Bois de cèdre peint à l’encaustique et doré. Egypte romaine (30 av. J.-C. - 392 apr. J.-C.) Département des Antiquités égyptiennes, musée du Louvre