Viaje a Francia en 2016

sábado, 22 de mayo de 2010

La foto de la plaza de San Marcos de Carolina Pérez Velilla (II).

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La primera entrada sobre la foto: http://holdontightmarie.blogspot.com/2010/05/san-marcos-y-aledanos-el-derrumbe-del.html

Otro espléndido libro sobre Venecia es el de Jan Morris. El 5-6 de 2008 salió una entrada en El País que me llamó la atención.
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Hasta entonces no había oído hablar de la escritora, pero me pareció que la historia que contaba el periódico merecía que me interesara por ella. El detalle del té con pastas me había llegado muy dentro. En seguida descubrí que se trataba de un gran escritor de libros de viaje y supe que una de sus obras estaba dedicada a Venecia.
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Morris, Jan, Venecia, Barcelona, Península, Altaïr viajes, 1993. Traducción de Concha Cardeñoso.
Título original: Venice, Faber andFaber, 1960







Edición de bolsillo en RBA, 2008. La edición de Península, Altaïr viajes(foto de la izda.), perteneciente a una colección sobre viajes que fue saldada y resulta hoy imposible de encontrar.

Se trata de una enciclopedia personal, si se me permite la expresión. Enciclopedia, en la medida en que proporciona una amplia visión sobre los más variados aspectos de la formación, historia, estructura, vida cotidiana y puntos de interés artístico de esta ciudad à rebours, contra natura, cuya fascinación quizá de deba a ese precario equilibrio entre el refinado y titánico empeño por construirla, por un lado, y, por otro, la precariedad inherente al esfuerzo de mantenerla viva. Y enciclopedia personal en la medida en que toda la información está filtrada por los ojos de un amante curioso y adulto, seguro de haber tenido la fortuna de encontrar una compañera a la altura de sus expectativas y de sus virtudes y defectos. Y también dispuesto a no ahorrar esfuerzos a la hora de mirar con curiosidad todo aquello que pueda resultar interesante, sin pereza, pero sin renunciar a sus propios gustos e intereses, aunque haga falta dejarse en el intento parte de la propia vida. Y lo digo porque la escritora vivió como residente estable varios años en la ciudad.

Morris también cuenta la historia del Campanile:

iantext1 Ibid, p., 182.

Y relata una serie de curiosos avatares, como que una guía turística del S. XVIII señala que esta torre de 96 metros de altura, que era conocida como El Señor, “jamás había dado muestras de inclinarse, estremecerse o ceder”, pero que corrían rumores de que los cimientos se disolvían. Le cayeron varios rayos encima, aunque en 1793 se le colocó unos de los primeros pararrayos de Europa. Sucesivas reformas contribuyeron a debilitarla. Hasta que le llegó la fatídica hora:

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p., 183.

Después, los restos fueron arrojados al mar con una corona de laurel. Al poco se decidió reconstruirla tal cual. Y la cosa pasó a la sabiduría popular a través de una frase proverbial: Com´era, dov´era.


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Morris, Jan, Presencia de España, Madrid, Turner, 1984. Traducción de Eva Rodríguez Halffter.
La primera edición es de 1964.
Otro libro de reportajes de Morris, muchos de cuyos escritos aparecieron originalmente en la revista Rolling Stone, antes de ser recogidos en libro. La editorial Turner, como es sabido y lamentado, también desapareció. Todavía se encuentran algunos ejemplares suyos en las librerías de viejo. Este ejemplar fue adquirido en la reciente Feria del libro usado y de ocasión (Madrid, 2010) al precio de 5 euros.

jueves, 20 de mayo de 2010

La exposición de junio. Xilografías de Alberto Martínez.

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Del 1 al 30 de junio en el Paredondehelarte

Texto de presentación de Andreas Krieger

Alberto Martínez o el gen calmo

Nunca me gustó Mendel y sus leyes genéticas. Me acuerdo que cuando estudiábamos la Ciencias Naturales de 5º de Bachillerato, aquél era uno de los temas más escabrosos y complejos –junto con el estómago del cangrejo y del caracol- del libro gordo y azul de SM. Ahora sigo sin creer en la genética como arma de salud o de selección.

Sin embargo, y esto no cambia mi aborrecimiento de lo genético, debo decir que en Alberto Martínez –Alberto para los amigos, entre los que tengo el grato placer de encontrarme- este gen es el causante de gran parte de su arte.

No entraré en el eterno tema de si el artista –o “artiZta”, como suelen pronunciar para burlarse- nace o se hace. Es evidente que sin trabajo, sin constancia, sin estudio, sin repetición, sin fracaso y sin acierto, no hay arte. Hay un éxito puntual, un hallazgo llamativo y espontáneo, pero no hay arte. El arte se engrandece de la experiencia, de la sorpresa, del intento, de la búsqueda e, incluso, de la copia.

Pero tampoco es cierta la frase genética esa del artista que nace artista. Es mentira. Aunque ciertamente haya la posibilidad de ver el mundo desde otras perspectivas que no son las habituales, las normales, las de todos los días. Pero eso no tiene que ver al menos con la genética, sino con la esencia misma del alma humana que en ciertos individuos encuentra la forma de asociarse al entorno, al medio, de hacerse uno con él y de mirar con otros ojos lo que para los demás no es más que tedio y normalidad.

Pues bien, repito, sin entrar en esta absurda polémica, debo decir que hay en Alberto un gen especial, que me congratulo de haber localizado, situado y puesto nombre. Es el AM7 –y no tiene nada que ver con los procesadores informáticos, pese a que su nombre así lo parezca-. Es un gen, como digo, especial. Sólo algunos humanos lo poseen y no todos hacen buen uso de él.

Este gen es lo que llamaríamos un “gen calmo”, es decir, un gen que insta a la tranquilidad, al equilibrio, al sosiego. Que empuja al poseedor a mirar las cosas con detenimiento, a ver la realidad con el puntillismo de Seurat, aunque luego termine deshaciendo la imagen como un Van Gogh. Este gen es de por sí lento: lento para actuar, lento para mirar, lento para reaccionar, lento para abrirse. Es un gen que, una vez que entra en actividad, se desarrolla con el calor de la humanidad, de la cordialidad, de la sonrisa, de la mano diestra y delicada, del ojo avizor que descompone el color, que asienta la matriz, que posa el papel húmedo sobre la plancha, que pule los vértices, que suaviza las aristas, que ajusta los milímetros.

Es un gen que detesta la exageración, que aborrece la mancha, que desprecia la prisa. Es un gen que comparte las cervezas en un ático donde el tórculo es el señor del centro, el habitante perenne de la sala. En donde los movimientos se hacen divertidos por la estrechez y porque la tinta espera cualquier descuido. Ático donde conviven los de fuera y los de dentro, donde habita y se alimenta la experiencia.

Pues bien, este gen calmo de Alberto es algo que lo colma. Es imposible estar a su lado y no contemplar su estar, su estado no se sabe bien si dormido o despierto, aunque siempre atento. Es un gen que le impulsa a ser un gran conocedor de la cerveza sin dejarse llevar por el impulso de tragarla sin ton ni son.

Y este gen AM7 además es como la termita o la carcoma, un gran xilófago. Lento pero inexorable. En apariencia caótico y, sin embargo, no taladra lo indebido, no destruye sin oficio, no escarba sin intención.

Recuerdo que desde hace muchos años –quizás desde mi acercamiento a Oriente- me llamaron la atención las xilografías orientales, especialmente las chinas y las japonesas. Con sus caligrafías, pero sobre todo con sus paisajes, escenas y motivos especialmente tallados hasta el infinito, delineados con gubias, perfectos en su dibujo y maravillosos en su estética y en su sugerencia. No sé si Alberto comparte este amor por lo oriental, pero en su mano se agolpa la gubia, el escoplo, la lima, la lija y la cuchilla para transmitir ese sentimiento de naturaleza que sólo la madera es capaz de dar.

La xilografía es bella per se: por su material, por la dificultad de la veta, por la blandura o dureza del material, porque hay que adaptarse a su natura y disposición y no hay dos planchas iguales, de igual modo que no hay dos ramas iguales, ni dos árboles iguales, aunque compartan especie y suelo.

La xilografía no es para todos, ni para los que la hacen ni para los que la observan. En la xilografía nada es como el autor quiere: todo es como el material le deja. Se tiene una imagen, una propuesta, una idea y se necesita silencio, respeto hacia el material, conversación serena con uno mismo y con la natura que en la materia duerme para poder encontrarla, para poder sacarla a la luz, para poder expresarla en su esplendor.

Por todo eso, el hecho de que el AM7 viva en la esencia de Alberto hace que esta charla, que esta disposición entre el artista y el material sea algo espontáneo, subsumido en la misión de expresar lo que la naturaleza quiere y el artista puede. Sólo es posible con este gen calmo que no corre, que no viola las fibras más íntimas de la madera, que no secciona la vida con rayas inútiles, que mima la superficie y que al final, en otro acto de amor, deposita, extiende, expande la tinta sobre la plancha y hace de sus manos un gestor fiel de lo que su alma esconde y sueña: la expresión de lo esencial.

Estoy firmemente convencido –especialmente después de ver tantas series de forenses, médicos, hospitales, CSI’s, etc.- de que, si Alberto no firmara sus grabados y xilografías, todo el mundo sabría que son suyas. Y si alguien se atreviera a copiarlas, pronto se vería que no eran originales, por muy cuidada que fuera su imitación. Sería tan fácil como hacerle la prueba del ADN. Cualquiera de los famosos investigadores vería rápidamente que aquello no era obra de Alberto porque el AM7 no estaría allí, no habitaría la obra.

Para los que no somos artistas, sino meros diletantes en esta obra vital, la posesión de este gen o por este gen se nos antoja envidiable y muchos –especialmente yo- daría parte de lo que poseo por tenerlo entre mis células. Sin embargo, para Alberto su posesión es tan natural y espontánea que muchas veces al verlo, como en los grandes maestros, no parece que sea habitado por él. A lo mejor, hasta el gen calmo necesita sus momentos de calma.

Andreas Krieger

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Recuerdo la época en que no tenía visión.
Cada vez que oía la flauta, mi corazón se afligía.
Ahora no tengo sueños vanos en mi almohada,
me limito a dejar que el flautista ejecute el son que le plazca.

(Fu, de T´ai-yüan. Ensayos Sobre Budismo Zen, del Dr. Suzuki)


San Marcos y aledaños (1). El derrumbe del campanario.

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La foto de la plaza de San Marcos ofrece como punto fuerte de interés una imagen de la iglesia del patrono de la ciudad, sin ninguna parte de la fachada en restauración, algo que no es frecuente, por cierto. Pero los laterales y el centro de la imagen están lleno de interés, de benditos detalles, como diría Navokov.
Uno de ellos es un poco menos de la mitad del campanario en altura y algo más de la mitad en anchura, una extraña presencia que podría considerarse que afea la foto, si no fuera porque se trata de un viejo conocido al que podemos permitir que se ponga cómodo. Además, aquí hace como de marco que se completa al otro lado con la torre Eiffel.
Son numerosas las guías turísticas que cuando describen el campanario no señalan que se trata de una réplica del original, que se derrumbó a principios del siglo pasado.


Paul Morand, uno de los varios escritores franceses enamorados de Venecia, de difícil digestión por su actitud colaboracionista durante la Segunda Guerra Mundial, proporciona un hermoso testimonio del derrumbe en su libro Venises. La obra es una especie de autobiografía a través del prisma de su amor por la ciudad. Al retratar el grupo de franceses en el que se movían sus padres cuando iban allí de vacaciones, hace notar hasta qué punto pertenecían a la secta racionalista de adoradores eruditos de Venecia:
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Morand, Paul, Venises, Gallimard, 1971, p., 70.











miércoles, 19 de mayo de 2010

Muere Edoardo Sanguineti: “Mali tempi corrono, deo gratias, e grazie alla Madonna del Pilar, para la lìrica, in genere”. Notiziario ultimo, postrema erezione

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san portada Sanguineti, Edoardo, Bisbidis, Milano, Feltrinelli, 1987, Codicillo (1982-1984), 18)








 

 

La muerte de Sanguineti en la prensa española e italiana:

http://www.corriere.it/cultura/10_maggio_18/morto-edoardo-sanguineti_a75025dc-6281-11df-92fd-00144f02aabe.shtml

http://www.repubblica.it/spettacoli-e-cultura/2010/05/18/news/sanguineti-4162024/index.html?ref=search

http://www.ilmanifesto.it/archivi/fuoripagina/anno/2010/mese/05/articolo/2786/

http://www.ilfriuli.it/if/spettacoli/cultura/42490/

http://www.lastampa.it/redazione/cmsSezioni/cultura/201005articoli/55171girata.asp

http://www.mediterraneosur.es/prensa/sanguineti_edoardo.html

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=388427

http://www.publico.es/culturas/313789/fallece/poeta/italiano/edoardo/sanguineti

http://www.elpais.com/articulo/Necrologicas/Edoardo/Sanguineti/poeta/agitador/izquierdas/elpepinec/20100519elpepinec_1/Tes

è un´autentica reliquia, che, insperabile, fu da me reperita la sera stessa della[morte sua,
nel borsellino di mio padre , autografa: è un frammentuccio cartaceo, margine [ritagliato di giornale, matita nera (ora gialla), di cm (ca.) 2x8
l´epilogo è caudato: (è
[velenoso): (cauda pavonis quae est cauda scorpionis antipathetice): c´è una morale: è [copulo ergo sum:

Sanguineti, Edoardo, MIkrokosmos, Poesie 1951-2004, Milano, Feltrinelli, 2004, p., 187.








No sé cómo ni por qué, pero Zaragoza aparece por lo menos en un poema de Sanguineti. Eso sí, El Plata pasa a ser la Plata:

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Bisbidis, Rebus, (1984-1987), p., 39

martes, 18 de mayo de 2010

Dita von Teese d´Akí. Diques para los cuerpos en el comercio zaragozano.

The Independent informa de una exposición dedicada a Dita von Teese. Se trata de una serie fotográfica dedicada a esta vedette, neo pin up girl, burlesque star, como la define el diario británico. En la breve reseña de la exposición figura una advertencia de la que me hago eco: Note: The images include partial nudity. (Neo) Burlesque es un término de difícil definición. Remito a la tan denostada como útil wikipedia para una aproximación a su significado.

Por lo que a Zaragoza se refiere, podríamos decir que algunos espectáculos de El Plata ofrecen, con esa mezcla de elementos teatrales y musicales, en los que el stiptease juega una papel importante y domina el tono paródico, un buen ejemplo del género renovado. Por cierto, en su políglota página web, se advierte que se puede acudir al local con el perro, porque disponen de guardería. Como lo oyen (http://www.elplata.es/).Foto0343

Las fotos de Dita expuestas son de Ray Krider, que en formato pequeño las había publicado en su libro “Motel Fetish”. En la exposición aparecen junto a otras de Frederic Fontenoy, de tono más subido.

lamarr Un anuncio de jabón con la imagen de Hedy Lamarr, cuyo estilo recuerda a algunas imágenes de Dita von Teese.

Fuente: La belleza del siglo, Los cánones femeninos en el S. XX, Varios autores, Barcelona, GG Moda, 2006, p. 151.edy2


Dita con uno de sus típicos atuendos

La apariencia de Dita, morena de bote, remite a las pin up girls de los años cuarenta, en particular a Betty Grable y a modelos como Bettie Page. Por lo que se refiere a las fotos de la exposición a la que hemos hecho referencia al principio de esta entrada, Dita aparece con la ropa interior femenina previa a la reducción alarmante de tejido que ha tenido lugar en los últimos años. Se trata de aquellas prendas generosas que además de proteger parcialmente contra el frío contenían las partes anatómicas que tienden a desparramarse si no están sujetas a contención. Quizá la gracia de esta señora se deba precisamente a que el tono retro de sus prendas interiores no se debe a la necesidad de contención, sino a pura estratagema seductora y comercial.

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Hace no mucho tiempo, Dita visitó España para presentar una colección de ropa interior de la marca Wonderbra. En la entrevista que le hizo Antena 3, con muy poco entusiasmo expresó su admiración por el hombre español, gentleman, attractive, sexy .

Foto: Ray Krider

Ahí es ná. De que la conexión de Dita es honda no cabe duda. Este reportero, tra largas pesquisas ha descubierto la tienda zaragozana en la que la estrella se abastece de las prendas que luce en estas fotos, como si de una maña cualquiera se tratara. No proporciono más datos para evitar una avalancha de compradoras en busca de remedar esa particular gracia que adorna a la vedette.


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Foto: Ray Krider











Foto de una tienda zaragozana:

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Foto: Ray Krider

Premio al consumo de libros y películas.

La biblioteca, con una pequeña colaboración del Dpto. de Inglés y otra del de Actividades, ha premiado con unos libros y películas a sus usuarios más entregados. 

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¡Felicidades a los tres!

The long and winding road that leads from a kind of cloth, a diminutive form of "toile", a word still used to describe a type of linen, to the lavatory itself.

Alguien con buen ojo habría dicho nada más verlo que, después de haber hecho casi de todo en su vida y de haber conocido no pocos ambientes y gente de variado jaez, acabaría por sentar sus posaderas en una buena habitación de la casa. Y a sí ha sido.

Un libro de Bill Bryson (http://www.booksattransworld.co.uk/billbryson/) cuenta, entre otras muchas cosas, la historia del retrete, o mejor dicho, la historia del término inglés “toilet”. The Guardian se hace eco en una reseña (http://www.guardian.co.uk/lifeandstyle/2010/may/17/bill-bryson-toilet). He aquí un fragmento sobre los cambios metonímicos de significado que ha sufrido la palabra a lo largo de su vida hasta llegar a su destino final, porque ya no podía más de aguantarse:

Originally, in about 1540, it was a kind of cloth, a diminutive form of "toile", a word still used to describe a type of linen.

Then it became a cloth for use on dressing tables. Then it became the items on the dressing table (whence "toiletries"). Then it became the dressing table itself, then the act of dressing, then the act of receiving visitors while dressing, then the dressing room itself, then any kind of private room near a bedroom, then a room used lavatorially, and finally the lavatory itself. Which explains why "toilet water" in English can describe something you would gladly daub on your face or, simultaneously, "water in a toilet".

At Home: A Short History of Private Life, by Bill Bryson , 544pp, Doubleday, £15.99

pull Un tirador de cadena de baño de cerámica esmaltada, parecido al que aparece en la foto de The Guardian, pero adquirido en el rastrillo de la Plaza de san Bruno.

Al hilo de esta entrada, he aquí un enlace a unas fotos de baños de hoteles de lujo (http://viaggi.repubblica.it/multimedia/pinguini-arte-astratta-quando-l-albergo-si-ricorda-per-la-toilette/24701704/1/1). No hace falta que sea un hotel de lujo para aceptar que una de las cosas que más preocupan cuando se va a un hotel sea el baño, individual o compartido, en la habitación o en el pasillo. Y es que es fácil reconocerse en el baño, proyectar en su apariencia lo que se es y también lo que se quiere ser, Seguramente, uno de los síntomas del periodo de derroche que ha caracterizado la economía española en los últimos años ha sido la importancia que han adquirido las cocinas y los baños, en particular las reformas que convertían a esas dos piezas en las estrellas de las casas. A ponerse un baño puesto que te cagas y una cocina de diseño, era casi lo mínimo a lo que podía aspirar el españolito que participaba en la bonanza. Y es que lo perteneciente a esa zona íntima que ante una eventualidad puede pasar a ser pública es lo que mejor nos representa, tanto en términos narcisistas como en términos sociales. Recuero aquella estupenda anécdota que contaba creo que Juan Cueto sobre el baño de un chalet de un franquista que había sido decorado con cruces gamadas y al que Cabrera Infante llamaba el Cuarto Reich.

He aquí alguna de las fotos de la selección de baños de hotel que ofrece Repubblica en el enlace antes citado:

"Felicità, cuando entro en el baño lo que yo siento es felicità, felicità..."

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Il New Majestic di Singapore

Una stanza da bagno del Jardins Secrets di Nimes, Francia del Sud

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Lo Standard di Miami, Florida

lunes, 17 de mayo de 2010

¿Y cómo me la marilinizaría yo?

Jesse Lenz  (www.jesselenz.com) ha creado una serie de imágenes ("Monsters and Marilyns") a partir de la famosa serigrafía de Andy Warhol sobre M. Monroe con la intención de

"forzare la gente a vedere questi personaggi, i politici in particolare, per quello che sono veramente, spogliati dalla maschera che si sono costruiti grazie alla celebrità.  Vorrei che la gente andasse oltre il clamore mediatico che li accompagna o li ha accompagnati"

Son palabras de Lenz que reproduce el periódico Repubblica junto con algunas de las imágenes:

"Ho messo i capelli e il trucco della Marylin di Warhol sulle facce di poltici, dittatori e su quelle di mostri di film horror: bugiardi, assassini e tiranni - spiega l'autore delle illustrazioni Jesse Lenz - Questo per dimostrare che nonostante i media e la cultura popolare si sforzino o si siano sforzate di agghindare o abbellire queste persone, proponendole spesso come icone o figure eroiche, queste rimangono comunque dei mostri"  (Lenz)

(http://espresso.repubblica.it/multimedia/home/24577519).

Obama sometido al test Marilyn, de Jesse Lenz.

Este procedimiento, que podríamos denominar test Marilyn , una suerte de Rochard icónico, desvela hasta que punto arriemos somos y en el camino nos encontraremos, o, dicho de otro modo, pone de relieve el parecido que nos une a nuestros congéneres, como hacen los uniformes. Pero lo hace a partir del atuendo característico de una figura única como Marilyn . De ahí quizá la gracia de las imágenes. El defecto que le encontramos es que el truco desvela lo común al género humano, pero dice poco del individuo, de lo que le diferencia de los demás, hasta tal punto que quizá la verdadera revelación del test es que el individuo es muy poca cosa, aunque a veces dé mucha lata. este test es como una cura de humildad.

Por otro lado,  estas imágenes no distan tanto, salvo por la referencia a la actriz, de aquellas fotos de las ferias en las que uno se ponía, pongamos por caso detrás de un cuerpo de torero o en un avión, como Lorca y Buñuel :

Además, recuerdo que en la exposición sobre Warhol que organizó la Casa encendida (http://www.lacasaencendida.es/Ficheros/CMA/ficheros/boletin_nov_dic_07.html) había un fotomatón warholiano y que en muchas tiendas de fotos uno puede warholizarse. En el ipod touch bastan una par de toque y te sale la imagen como serigrafiada por el tristísimo pintor.

El Che y Mao por Jessy Lenz

Y por último Jack Nicholson en Shinning:

Y Mussolini marilinizado por Lenz.

Con ojos de mujer. + de 200 fotos x ± 120 fotógrafas en ∓ 170 años. May 7, 2010 – March 21, 2011.

El MOMA expone una selección de más de 200 fotos hechas por 120 mujeres en alrededor de 170 años de historia de la fotografia. Entre las fotógrafas se encuentran las siguientes: Diane Arbus, Berenice Abbott, Claude Cahun, Imogen Cunningham, Rineke Dijkstra, Florence Henri, Roni Horn, Nan Goldin, Helen Levitt, Lisette Model, Lucia Moholy, Tina Modotti, Cindy Sherman, Kiki Smith, and Carrie Mae Weems. He aquí algunas de las más antiguas -otras en el enlace anterior y en The Independent.

Julia Margaret Cameron (British, 1815-1879)
Untitled, c. 1867 - Albumen silver print - 13 3/16 x 11" (33.5 x 27.9 cm). The Museum of Modern Art, New York. Gift of Shirley C. Burden

Gertrude Käsebier (American, 1852-1934)
Blessed Art Thou Among Women, 1899
Platinum print, 9 3/8 x 5 5/8" (23.8 x 14.3 cm)
The Museum of Modern Art, New York. Gift of Mrs. Hermine M. Turner

Gertrude Käsebier (American, 1852-1934)
The Manger, 1899 - Platinum print, 12 13/16 x 9 5/8" (32.5 x 24.4 cm). The Museum of Modern Art, New York. Gift of Mrs. Hermine M. Turner.

Resulta natural preguntarse si existe una fotografía de género, si la condición fenenina puede dotar a la producción fotográfica de rasgos diferenciadores. Supongo que es muy difícil responder a la pregunta en términos esencialistas , como lo es, salvo obviedades, distinguir lo masculino de lo femenino. Lo cierto es que, sin embargo, la comunidad de condicionamientos historicosociales que se pueden producir sobre el colectivo de las mujeres puede haber marcado un tipo de producción, dándole un sesgo particular. Quién sabe. Si uno pudiera permitirse dar un garbeo por el MOMA no podría dejar de preguntarse por el sentido de la exposición, algo que si existe debe saltar a la vista. Lo cierto es que me siento comprometido por algunas de estas instantáneas, por su densidad de significado, hasta tal punto que provocan en mí una suerte de recato, como ganas de preguntar a las retratadas si les importa que vea las fotos. Algo debe tener que ver eso con la famosa aura benjaminiana:

Coetzee sobre Benjamin sobre el aura:

Un fragmento del texto de Coetzee (Las maravillas de Walter Benjamin), que puede leerse por entero en el enlace anterior:

Benjamin habla primero del aura en su Pequeña historia de la fotografía (1931), donde intenta explicar por qué (en su opinión) los primeros retratos realizados por la fotografía –los incunables de la fotografía, por así decirlo– tienen aura, mientras que las fotografías de una generación posterior la han perdido. En La obra de arte... la noción de aura se ha ampliado bastante imprudentemente de las antiguas fotografías a las obras de arte en general. El final del aura, afirma Benjamin, estará más que compensado por las capacidades emancipadoras de las nuevas tecnologías de la reproducción. El cine sustituirá al arte áureo.

Incluso a los amigos de Benjamin les resultaba difícil comprender el significado del aura. Brecht, a quien Benjamin expuso el concepto durante las largas visitas que hacía al primero en su casa de Dinamarca, escribe lo siguiente en su diario: «[Benjamin] dice: cuando sientes la mirada de alguien fija en ti, incluso a tu espalda, respondes(!). La idea de que todo lo que miras te mira crea el aura... todo muy místico, a pesar de sus actitudes antimísticas. ¡Esta es la forma en la que se adapta el planteamiento materialista de la historia! Resulta horroroso». Otros amigos no fueron más alentadores.

A lo largo de la década de 1930, Benjamin luchó por presentar una definición aceptablemente materialista del aura y de su pérdida. El cine es post–áureo, dice, porque, al ser la cámara un instrumento, no es capaz de ver. (Un argumento cuestionable: está claro que los actores responden a la cámara como si los estuviese mirando). En una revisión posterior, Benjamin sugiere que el fin del aura se puede remontar a ese momento de la historia en el que las multitudes urbanas se hacen tan densas que las personas, ­los viandantes,­ ya no devuelven las miradas de los demás. En el Proyecto de los pasajes incluye la pérdida del aura como parte de una evolución histórica más amplia: la generalización de la conciencia desencantada de que la unicidad, incluida la unicidad de la obra de arte tradicional, se ha convertido en una mercancía cualquiera. La industria de la moda, dedicada a la fabricación de obras de artesanía ­«creaciones»­ pensadas para ser reproducidas a gran escala, es la que marca el camino aquí.

portada de 'Mecanismos internos'

Título: Mecanismos internos | Autor: J.M. COETZEE | Traductor: Eduardo Adrian Hojman | Editorial: Mondadori | PVP: 19,90 € | Páginas: 336

Título original:

Inner Workings: Literary Essays 2000-2005 (2007)






Enlace al texto de Benjamin sobre la fotografía.