adiós

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Ilustraciones para el 2011. En octubre, la exposición de Jezabel Valdivia inaugura la temporada en el Padedondehelarte

La acuarela se lleva mal con el detalle, hasta el punto de que resulta imposible imaginar a un pintor hiperrealista aficionado a esa técnica. Casi diría que, a través de la acuarela, incluso los objetos mejor definidos no pueden dejar de presentarse como un continuo de graduaciones tonales en el que , por designios misteriosos, los colores se adensan de repente para formar sombras, espejismos que quizá reconozcamos como figuraciones del mundo en el que vivimos. Aquello que pasa por el filtro de la acuarela se hace evanescente, a mitad de camino entre lo fantasmagórico y lo real, como uno mismo esos días en que no saber verdaderamente quién es o, quizá, lo sabe demasiado bien para aceptarlo. Si, además, se trata de figuraciones paisajísticas, como en el caso de la obra de Jezabel Valdivia que se presenta en esta exposición, las imágenes se convierten, antes que nada, en estados de ánimo vinculados tibiamente a escenas de la naturaleza. Parece como si fueran paisajes inventados, no preexistentes a su retrato, sino consecuencia de una transliteración colorista de sentimientos que se expresan a través de la naturaleza como podrían, quizá, haberlo hecho a través de unas notas musicales o un aroma, a veces potente y amenazador, con notas de fuga luminosas, otras, delicado y estático, concentrado sobre sí mismo, reducido a lo mínimo. Paisajes, pues, interiores, casi más que impresiones de la realidad, ecos de emoción que se enciende al mezclarse el agua con el pigmento, pistas evocadoras de un interior en el que laten los días soleados y las nubes, la tempestad y la calma...y también los momentos de dudosa luz del alba o el atardecer.

Javier Brox

Entrevista a la artista:

¿Cuándo y cómo empezaste a pintar?
Siempre manifesté interés por el dibujo, la pintura llegó mas tarde. Me gustaba dibujar aquello que no existía y que retaba a las leyes de la física, aquello que era imposible de ver en la realidad.


Tu formación académica es técnica y artística. ¿Cómo combinas ambos mundos, siguen líneas paralelas, o se comunican de alguna manera?
Es tanto artística como técnica, no te puedes llegar a imaginar lo que se dan la mano ambas disciplinas. Lo primero es el dibujo, ser capaz de plasmar con un lápiz, en una hoja de papel aquello que tienes en la cabeza, luego vienen los conocimientos técnicos. No habría diseño de producto sin que primero se dibujara, tampoco edificios sin planos. Es muy rápido plasmar ideas mediante el dibujo, práctico tb, si tuviéramos que describir con palabras algo que tenemos en la cabeza sin hacerlo visible a los ojos sencillamente no se podría, porque la imaginación es demasiado poderosa como para saltársela a la torera. La creatividad y la imaginación nos diferencian claramente de los animales. Al final de los finales, tú te compras el coche no solo porque te convence desde el punto de vista tecnológico, te lo compras porque te gusta su estética y tb la estética habla de uno mismo. EL GUSTO IMPORTA Y MUCHO.


¿Si ha cambiado, cómo ha cambiado tu manera de pintar con el tiempo?
Si que ha cambiado, me he pulido bastante y he aprendido a definir mi estilo, de hecho sigo en ello, eso no se acaba nunca.


¿Cuáles son tus influencias, qué pintores y por qué te gustan?
Un pintor que me gusta sobremanera es Francisco Pradilla, que por cierto, nació en Villanueva de Gállego, Zaragoza. Su obra maestra para mí es “Juana la loca”, me deja sin palabras. Tiziano Vecellio me gusta muchísimo tb. “El joven inglés” es una pintura que cuando la vi en vivo y en directo, sencillamente me quedé petrificada.
Son obras que hablan.
Destacaré también a Tamara de Lempicka que fue un verdadero personaje como artista, la considero imagen de la modernidad por excelencia y símbolo de la emancipación de las mujeres. Para empezar, consiguió hacerse un hueco entre pintores, no es fácil porque aun hoy sigue siendo un mundo masculino a pesar de que se forman más mujeres que hombres en disciplinas artísticas.
Aunque tengo que decir que ellos no han sido mi influencia en realidad, lo fueron las personas que me enseñaron y que conocí en persona, que de ellas aprendí a coger un pincel o a trazar una línea con el rotring.
Como son Silvia Pagliano o Ignacio Mayayo, ambos son dos grandes artistas que se merecen todo mi respeto y mi admiración.


Expones paisajes que se podrían definir como interiorizados. ¿Qué partes de ti proyectas en ellos?
No tengo ni la menor idea, imagino que todo, cuando uno hace alguna actividad artística, supongo que se autobiografía sin saberlo.


¿Qué salida das a tus obras, las conservas, las regalas, las vendes? ¿Qué te gustaría hacer con ellas?
Pues de todo, claro.
Estas en concreto van a ser para mi casa. Son acuarelas pensadas para quedarse en mi casa, narraciones del 2011 que para mí ha sido intenso y veloz.


¿Qué tipo de satisfacción te proporciona pintar? ¿Cuáles son los inconvenientes?
Satisfacciones todas, no se cual es la diferencia entre trabajo y diversión porque la verdad es que siempre hago lo que me gusta, insisto, trabajo, porque hay un mal común de personas que piensan que dibujar es como hacer churros y que en el Arte todo vale, y no, es un trabajo de largo proceso además, y en el Arte no todo vale, te tiene que hacer sentir. Los inconvenientes no vienen de la actividad como tal, vienen mas bien de lo poco dignificada que está la materia a ojos de un buen porcentaje, también es cierto que históricamente si por mayorías hubiera sido, seguiríamos en Atapuerca.


Por último, ¿qué estudias en la escuela, cuáles son tus intereses a parte de la pintura?
En la escuela de idiomas estudio Italiano para pulirme en la gramática porque mi relación con Italia siempre ha sido intensa.
Intereses... demasiados, no te los puedo contar, los tengo que vivir.

Ilustraciones para el 2011:

martes, 27 de septiembre de 2011

Cuidadín con las multas a las bicis. España corre peligro de contagio por el efecto dominó

Es raro que se ponga una multa a una bicicleta, pero, dado su creciente número, antes o después empezará a ocurrir a menudo. Desde luego, si fuera por lo molestas que resultan algunas, las multas no deberían tardar en caer.  Que incomodan a los transeúntes, porque se les acercan demasiado, porque van a toda velocidad, porque se meten por los huecos más insospechados, porque se quedan en equilibrio precario esperando a que pases mientras tú showNextPhoto()esperas a que pasen ellas, es algo de lo que, a menudo, no se dan cuenta sus conductores, aún demasiado embebidos en la dicha de conducir un medio de locomoción tan seductor y que devuelve al usuario una imagen estupenda de sí mismo. Me pasa también a mi cuando la cojo. Me siento más joven, mejor ciudadano, más solidario con no sé cuántos movimientos ecologistas, y también más juguetón.Cernusco, multe fino a 80 euro per le biciclette in divieto di sosta

Por otro lado, el carril bici ejerce un extraño efecto seductor sobre el peatón. A nada que te descuides te encuentras sin querer plantado en medio de una de esas alfombras verdes, mirando a la distancia y sin saber a dónde ibas. Menos mal que en seguida acude una bici en tu ayuda para recordarte que allí no debe uno pararse a pensar en sus cosas. Y lo suele hacer a una distancia peligrosa, porque la mayoría carece de ese poético accesorio que es el timbre. Por cierto, uno de los hábitos urbanos que no he conseguido asimilar es el de cruzar los carriles bici los correspondientes pasos de cebra. Es algo que ni siquiera se me  pasa por la cabeza, de manera que, en cierto sentido, aunque la ignorancia no exima del cumplimiento de las normas, mi culpa quizá goce de algún tipo de atenuante cultural.

En Italia, hermanada últimamente con España, porque sus primas de riesgo están por la nubes, parece que la cosa se está poniendo fea. En el pueblo del que proceden las fotos, Cernusco sul Naviglio, no lejos de Milán, han empezado por dejar un aviso en las bicis que no están debidamente aparcadas. pero, a partir de octubre, empezarán a caer las multas, cuyo importe oscilará entre los 20 y los 80 euros, unos precios muy altos en relación al valor del vehículo multado, por cierto. Las bicis que se consideren abandonadas serán llevadas al depósito del Ayuntamiento, del que podrán ser retiradas previo pago de 20 euros. Y si pasan más de tres meses sin que su dueño dé noticias, podrán ser sentenciadas a muerte u ofrecidas en adopción, como los perros de la perrera.

showNextPhoto()

Fuente de las imágenes

domingo, 25 de septiembre de 2011

Neoliberalismo prostibulario. La filosofía en los boudoirs del palacio Grazioli en tiempos de Berlusconi y en las antípodas de Coetzee.

- David, ¿tú te has sentido siempre así?

- No, no siempre. Alguna vez me he sentido exactamente a la inversa: he sentido que el deseo es una pesada carga sin la cual podría apañármelas estupendamente. (Desgracia, De Bolsillo, 2005, J.M. Coetzee)

Busco inútilmente en Desgracia, de Coetzee, un párrafo en el que el protagonista se plantea cuánto valdrían sus acciones de cuarentón o cincuentón en el mercado libre de la seducción. No lo encuentro, quizá porque pertenece a otra novela, quizá porque no lo busco desde el inicio de la obra. Sin embargo, sí que encuentro fragmentos sobre la vida erótica del protagonista formulados en términos económicos. El protagonista se acuesta con Bev Shaw, la encargada de la inyección letal a los perros de la Clínica de Bienestar de los Animales. Se trata de una mujer de mediana edad, su “cuerpo recio, sin cintura apenas, es como un barreño pequeño”, nada comparable a “las dulces y jóvenes carnes de Melanie Isaacs” (p. 187), la joven con la que ha vivido antes el romance desencadenante de su disgrace, su oprobio, y el consiguiente despido de la universidad. Después de acostarse con Bev por primera vez, se deja querer, sobreactúa pasivamente, se podría decir (“Ante la puerta, Bev se aprieta por última vez contra él, apoya la cabeza sobre su pecho. Él la deja hacer, tal como le ha dejado hacer todo lo que ella ha tenido necesidad de hacer”. Sus pensamientos vuelan hacia Emma Bovary en el momento en el que se planta ante el espejo después de su primera tarde triunfal. ¡Tengo un amante, tengo un amante!, canturrea Emma para sí”, p.188). Entonces, en esa especie de estilo indirecto libre en tercera persona tan característico de Coetzee, se aclara cómo se siente el héroe con su nueva amante:

“Bueno, pues dejemos que la pobrecita Bev Shaw regrese a su casa y cante lo que tenga que cantar. Y ya basta de llamarla pobrecita Bev Shaw. Si ella es pobre, él está en bancarrota” (p. 188).

En toda la novela está presente el tema del amor y la edad, en términos absolutos (“…diseminar su simiente vieja, cansada, simiente que no brota, contra naturam”, p. 237) y en términos históricos, ligado al puritanismo. Aparece analizado como tópico literario y como fuente de vida (el motivo de la hoguera, del fuego enriquecedor) y también de infortunio. Incluso, aparece en relación a la prostitución. Es precisamente gracias a una prostituta joven como David consigue calmarse tras su postrer encontronazo con el novio achulado de Melanie y a través de ella le es revelada de nuevo su falta de fuego interior (p. 242).

Pero, como reza la novela misma, “de eso trata la mitad de la literatura, del modo en que las jóvenes se debaten por escapar del peso de los viejos, y todo en aras de la especie” (p., 237). La literatura y, por lo visto recientemente, también la prensa. En la llamada vida real, por cierto, menos interesante y pedagógica que la ficción literaria, el reciente affair DSK es un enésimo ejemplo de los dramas del deseo.

En el caso de Berlusconi, a toda la desazón que produce un tema como el de"Italia in coma berlusconiano" Ironia e allarme sulla stampa esteraViñeta del diario Sun sobre Berlusconi (Fuente)

la diferencia, a veces muy marcada, de edad entre el cavaliere y sus partenaires, se añade toda una troupe de personajes más o menos siniestros, más o menos patéticos. La variedad de tipos involucrados en las orgías palaciegas del primer ministro italiano y de miembros de su corte de los milagros , aderezadas con comentarios autojustificativos machistas y homófobos por parte del actor principal, es enorme. Desde el bufón filofascista, hasta las diputadas maîtresses, todo evoca un mundo turbio de deseo que no tendría, sin embargo, mayor trascendencia si de por medio no existieran acusaciones de prostitución de menores o no estuviera en juego la resbaladiza cuestión de la moral privada de los políticos.

De la misma manera que Desgracia puede leerse como un intento de entender los vericuetos del erotismo del hombre “sensualista” en puertas de la vejez (también Diario de un mal año y Hombre lento tienen mucho de ello), o incluso como un artefacto ideológico que sigue el rastro que el protagonista va dejando para legitimar ante si mismo su comportamiento como una especie de mancha que limpia, también en el caso Berlusconi se ha producido no poco aparato ideológica, aunque de ínfima calidad. Seguramente, una de las piezas maestras del marco conceptual, por la claridad del planteamiento “sin complejos”, la haya dado Terry de Nicoló, una de las prostitutas berlusconiananas del núcleo de Bari. Se trata de un breviario en el que expone sus teorías neoliberales sobre la prostitución entendida como una actividad empresarial en la que el ingrediente principal no es la tan cacareada iniciativa, sino la belleza, moneda de cambio como cualquier otra:

He aquí, transcrito, un significativo momento de la entrevista (m. 1:07):

- Poi se tu sei una bella donna e ti vuoi vendere tu lo devi poter fare, perché anche la bellezza, anzi soprattutto come dice Sgarbi, la bellezza ha un valore. Se sei racchia e fai schifo te ne devi stare a casa. Perché la bellezza è un valore che non tutti hanno e viene pagato, ah, come la bravura di un medico…è così…chi questo non lo capisce, ah, il ruolo della donna viene minimizzato, ah, allora stai a casa, ma non mi rompere i XX.

- Secondo la procura, queste feste con queste donne servivano a convincere Berlusconi a far entrare questi imprenditori nei grandi appalti, fin meccanica giù a scendere, quindi la donna era vista un po’ come una tangente, se vogliamo.

- Io dico che questa definizione della donna tangente è sbagliata, perché comunqe da che mondo è mondo, voglio dire, Tarantini non ha scoperto l’acqua calda, questo sistema esiste da tantissimi anni, addirittura dalla Prima Repubblica.

- E se questa cosa danneggia l’imprenditore che non usa la donna tangente.

- Beh, scusami, non usa la donna tangente, userà le mazzette. Ma che vuol dire?

- Secondo te, non esiste l’imprenditore onesto?

- Quando sei onesto non fai un grande business, rimani nel piccolo, secondo me, no? Purtroppo è così.

Stampa estera, Berlusconi e la crisi italianaOtra viñeta sobre berlusconi, en este caso de Independent (Fuente)

Más imágenes: