sábado, 9 de marzo de 2013

Los 125 años de National Geographic Society

La National Geographic Society, creada en 1888, y su buque insignia, el National Geographic Magazine, celebran los 125 años de vida de la organización, cuyo hermoso objetivo,  "to increase and diffuse geographic knowledge while promoting the conservation of the world's cultural, historical, and natural resources", resulta tan perentorio o más que hace un siglo. Para fetejar el cumpleaños han abierto un Tumblr, llamado Found, con algunas fotos inéditas de sus archivos. Algunas de ellas resultan asombrosas:

A grouper is examined by three kittens at Marineland in Florida, 1938.Photograph by Luis Marden, National GeographicA grouper is examined by three kittens at Marineland in Florida, 1938.
PHOTOGRAPH BY LUIS MARDEN, NATIONAL GEOGRAPHIC

A student works at the Bezalel School of Arts and Crafts in Jerusalem, 1927.Photograph by Maynard Owen Williams, National GeographicA student works at the Bezalel School of Arts and Crafts in Jerusalem, 1927.
PHOTOGRAPH BY MAYNARD OWEN WILLIAMS, NATIONAL GEOGRAPHIC

Reproduzco aquí las retratos de  Alexander Graham Bell, segundo presidente de la sociedad, sin cuya labor, me sería imposible hacerlo:

Alexander Graham Bell and Mabel kissing within a tetrahedral kite, October 1903.Photograph courtesy Library of CongressAlexander Graham Bell and Mabel kissing within a tetrahedral kite, October 1903. PHOTOGRAPH COURTESY LIBRARY OF CONGRESS

Alexander Graham Bell performs the first long-dist(Fuente) Alexander Graham Bell performs the first long-distance telephone call.

Alexander Melville Bell, Alexander Graham Bell, an(Fuente) Standing from left to right are Alexander Melville Bell, Alexander Graham Bell, and Gardiner Greene Hubbard; seated are Eliza Grace (Symonds) Bell and Gertrud e McCurdy Hubbard; Mable Hubbard Bell

 

Y reproduzco también algunas de las fotos de la bandera americana que figuran en sus archivos, precedidas de una cita de P. Auster (Auster, P. y Coetzee, J.M., Aquí y ahora, cartas 2008-2011, Mondadori, 2012, p, 2010:

En 1984, durante la campaña de reelección de R. Reagan, iba yo a algún sitio en un coche de alquiler de Brooklyn. El chófer, que había sido soldador en el Astillero de la Armada de Brooklyn, se había quedado sin trabajo cuando el sindicato al que pertenecía fue desmantelado por la dirección. Le dije: “Eso puede agradecérselo a Reagan, el presidente que más sindicatos ha pulverizado en la historia”. Y él contestó: “Puede que sí, pero yo voy a votarle de todos modos”. “¿Y porqué demonios va a votarle?”, le pregunté. Su respuesta: Porque no quiero que esos cabrones de comunistas se apoderen de Suramérica”.

Un momento indeleble en mi educación política. Personas como esa, me imagino, fueron quienes votaron a Hitler y lo llevaron al poder en 1933.

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(Fuente) Barry Bishop at Mount Everest's summit holds flags. Photographer: Luther Jerstad.

 

A National Geographic flag waves on an expedition(Fuente) A National Geographic flag waves on an expedition boat. Photographer: Paul R. R. Hagelbarger.This flag was flown by Robert Peary at the North P(Fuente) This flag was flown by Robert Peary at the North Pole in 1909.

jueves, 7 de marzo de 2013

Pacto de verosimilitud correspondido. Fotos de rodaje de algunas grandes películas.

 

Flavorwire publica una selección de fotos de rodaje de grandes películas. Las imágenes tienen seguramente tanto encanto, porque son fruto del trabajo de grandes fotógrafos de rodaje, still photographers. Pero más allá de eso, tienen la virtud de mostrar el reloj por dentro, algo que no resta interés a la potencia de la ficción. Y es que como todo pacto, el de verosimilitud, también se basa en una cesión de las dos partes contratantes, solo que en el caso de la ficción el pacto es muy desigual, el creador pone encima de la mesa su trabajo ya terminado y el lector o el espectador de una gran obra se rebela o rinde, antes o después. Si la historia te gusta acabas como uno de esos perros que se tumban boca arriba para que hagan de ellos lo que quieran,  convencido de de la necesidad de cuanto está ocurriendo y pides más. Esa es por ejemplo mi postura, decúbito supino y espatarrado, ante, pongamos por caso, La Cartuja de Parma. También en el cine me he tirado al suelo a veces. pero no siempre al cabo de pocos minutos. Con El árbol de los zuecos, por ejemplo, tardé en sacar la bandera blanca, pero cuando lo hice fue derrotado por la belleza de la historia, por una cadencia que impone su propio tempo.

Estas hermosas fotos nos recuerdan que la creación necesita de unos cuantos días para poder ser terminada, unos cuantas noches también, con sus cenas, sus descansos obligados y sus momentos de distracción. Son fotos que nos enseñan la trama de los sueños, antes o después de ser soñados en comunión con nosotros mismos.

godardAl final de la escapada [via] .

 

bunelLa vía láctea [via]

lastradaLa strada [via]

stradaLa strada [via]

 

vita
La dolce vita [via]

 

metropolis
Metrópolis [via]

 

400blows Los cuatrocientos golpes Photo credit: André Dino

 

sevensamLos siete samuráis [via

 

bergmanEl séptimo sello [via]

miércoles, 6 de marzo de 2013

¿Por qué, por qué...? Me pregunto, me pregunto si realmente vas a la E.O.I o más bien, si me dejas con la excusa inglés, del francés, del español, del italiano, del eusquera, hasta del ruso o el alemán.

A raíz de próximo congreso nacional de Escuelas Oficiales de Idiomas, que se celebrará en Pamplona en abril de este año, se convocó un concurso de vídeos sobre los motivos que llevan a estudiar idiomas en nuestros centros. Hace la tiempo dedicamos una entrada de este blog a la cuestión. Ahora, nuestros colegas de Pamplona han hecho un collage con los distintos vídeos recibidos, entre otros el que hicieron ymandaron nuestras excelentes bibliotecarias. Alumnos de nuestra escuela, para aquel a quien le pique la curosidad, aparecen en el minuto 1:39 y 2:36.
Enhorabuena a quienes han hecho el vídeo y a nuestras bibliotecarias, que han contríbuído con su aportación.




Pero no quedan ahí las buenas noticias, porque un alumno de nuestra Escuela, Jesús Borque Nieto, de Primer curso de N. Avanzado de inglés, ha ganado el tercer premio del concurso. He aquí su vídeo:



Cruce de citas. Amar como un perro

Je me cacherai là
A te regarder
Danser et sourire
Et à t'écouter
Chanter et puis rire
Laisse-moi devenir
L'ombre de ton ombre
L'ombre de ta main
L'ombre de ton chien (J. Brel)

…porque Sartre no se equivoca, la frecuentación demasiado cercana del hombre hace desdichado al animal doméstico. Pasa todo el tiempo observando a su dueño, para saber qué va a hacer con él. Cualquier cosa es un signo: toser, mirar el reloj, apagar el televisor. No hay gesto inocente. Cada minuto aporta su ración de angustia.

(Grenier, Roger, La dificultad de ser perro, Alba editorial, 2001, trad. Juana Bignozzi, p. 48.)

Every breath you take
And every move you make
Every bond you break, every step you take
I'll be watching you (Sting)

martes, 5 de marzo de 2013

Ecos de los desahucios en España

 

Ayer, Guardian dedicó un artículo a los grupos de personas que se han asociado para luchar contra la plaga de desahucios en curso. Muestra del interés que despierta el tema es el número de comentarios (214) publicados. Ahí va, a título de ejempl,o alguno de ellos (enlace a los comentarios):

- @JakeGrey - Austerity is a fancy word for a government (Statism) living within a balanced budget. Austerity is not the problem. Unsustainable government spending was and is the problem.

- @Mark Urbo - I'd disagree with you, here's my take:

Spain had controlled government spending in the sense that it only spent what came in. It spent throughout the boom. It was the banks (private companies) that lent foolishly and went broke. Now public money is (curiously) paying bank debts. Unsustainable government spending was not the problem before, it is now. What they are calling austerity is in fact a fancy word for redistribution of income from the poor and the public purse to the rich and the private sector.

- @scouser58 - I don't like risks or taking on debt and my solution was to reduce it as drastically as possible and as soon as possible. Working freelance my work dried up for a long stretch within three years of my purchase but I had factored in that possibility when taking the debt on by having a contingency fund.

I agree no-one wants to get into debt and lose their home but it looks like a lot of people in Spain have piled into a rising housing market when they shouldn't have. And when the bubble burst they have walked away from the debt obligations that they took on.

…y algunas imágenes que ilustran el tema:

Fuente de las fotos: GuardianSeville corralas: StencilPhotograph: Dave Stelfox for the Guardian

 

Seville corralas: Corrala LiberacionPhotograph: Dave Stelfox for the Guardian

 

Seville corralas: Water collectionPhotograph: Dave Stelfox for the Guardian

Enlace al blog corralalibertad

Enlace al blog corralautopía

lunes, 4 de marzo de 2013

Un mirón en la librería Antígona y en la de Manolo. La primera cumple 25 años y la segunda ya no existe.

 

(Veo en facebook que la librería Antígona cumple veinticinco años de vida y reedito una entrada de enero de 2010. Recuerdo a su hermana mayor, Muriel, con aquellos cuadros de P. Simón y unas magníficas fotos de escritores. ¡Qué mirada severa la de V. Woolf!)

La mayor parte de las librerías actuales carecen de fondo de armario. Están llenas de novedades, estratégicamente colocadas en función del poderío de las editoriales que las publican. Pero si vas a buscar algún libro que supere los dos años de edad, estás listo. Por suerte, quedan algunas que acumulan volúmenes, como si el sueño fundacional de la vocación del librero, que es reunir todos los libros del mundo en su negocio, no se hubiera extinguido. Antígona, en Pedro Cerbuna, no es la única en Zaragoza, pero creo que es la que tiene las estanterías más surtidas, y no digamos la mesa central, que cuando se acabe por hundir bajo el peso enciclopédico que acumula dejará un hermoso y privilegiado cráter. Su puerta de entrada también tiene poderes. La fuerza centrípeta que ejerce es tremenda, tanta que evito acercarme al escaparate, porque sé que tarde o temprano acabaré absorbido hacia el interior, y que después, al salir, correré el riesgo de constiparme o de volver con dolor de cabeza, porque allí hay definitivamente demasiados libros y, como cuando era niño y me llevaban al zoo, no sé dónde mirar, qué tocar, si leer la contracubierta o ir directamente al precio, si estirar el brazo y coger la rareza que veo al otro lado de la mesa o pillar un fajo entero de libros e ir mirándolos de uno en uno. Casi todo me llama, los nombres, las portadas, pero cuando me decido a hojear algo aparece de repente otro reclamo, que me hace tropezar, a veces no solo en sentido figurado. Me agoto, disminuyen las defensas y cuando logro escapar de este ombligo del mundo salgo despedido hacia la calle con una sensación parecida a la que se tenía cuando las ventanillas del tren se podían abrir y, tras sacar la cabeza, volvías a meterla en el vagón, en el mundo ordinario. Ahora, ni siquiera, porque han puesto una estantería de metal en el exterior con cosas viejas. Con suerte, diez minutos más.
Otra librería, pero esta sin ninguna novedad, enteramente dedicada a libros viejos, es la de Manolo, que también acuna a su gato y vende punching balls de entrenamiento en el mismo establecimiento. Es una librería papelería, como las de barrio, pero en el Tubo, y vende poco, por decir que vende. A mí me gusta pasar delante de ella, aunque como me da un poco de miedo paso deprisa. Mi perro, sin embargo, siempre encuentra un motivo para detenerse, que si un olorcillo que sale de la puerta, que si una meadita justo en el ángulo ente la fachada y el suelo. Me doy menos prisa de la habitual en marcharme, como si me hubiera cruzado con una chica que me inquieta. Al final, indeciso, tiro de él por cumplir, porque en realidad  siento el cosquilleo de quien nota un grato peligro a la entrada de un cueva misteriosa. El otro día salía de allí una luz intensa a través de la rendija. Esto es lo que mi cámara capto, digo mi cámara porque yo no tuve valor para fijarme bien en lo que fotografiaba. Me pregunto si esta librería estará como muestran las fotos por no querer vender novedades y dar cobijo los gatos.

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Una foto de Jacqueline kennedy, de E. Erwitt, y la anatomía del instante del magnicidio literaturizado.

Entre las fotos que Guardian selecciona del libro antológico que Phaidon ha publicado con imágenes de Elliot Erwitt, titulado Snaps, figura una instantánea de Jackie en el entierro de su marido, J. F. Kennedy.

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Jackie Kennedy, Arlington, Virginia, 1963  Photograph: Elliott Erwitt/Magnum Photos


He aquí dos recreaciones literarias del magnicidio:

Así es como Jed Mercurio relata la muerte de su marido, JFK, en su desigual novela Un adúltero americano, (Anagrama, 2010, trad. Jaime Zulaika), que no he sabido dejar a medias, aunque he estado tentado un par de veces:

“La caravana presidencial gira bruscamente a la derecha y poco después hace un brusco viraje hacia la izquierda, y orillan una plaza abierta y con césped, en dirección a un paso subterráneo. El día es más caluroso de lo esperado y la piel suda y le pica por debajo de la faja, pero sigue sonriendo y saludando con la mano.
De repente, el dolor explota en la espalda y la garganta del presidente, y empieza a asfixiarse. Se siente como su bebé debió sentirse cuando se debatía para respirar, y el pensamiento de la valentía de su hijo, que todavía le enorgullece, le cruza como un rayo por última vez. Brota sangre de su frente y la primera dama grita: “¡Jack! ¡Jack!”
Él intenta agacharse. Cae y gira, aterrado; el borde duro de la faja ortopédica se le clava en la piel, pero está fabricado para mantenerle erguido. Nunca cederá.
Este hombre se destrozó la espalda salvando a un camarada herido, pero esto es solo una parte la historia. la dolencia la exacerbaron sus enredos en una habitación de hotel de El Paso, y por esas dos razones inseparables lleva una faja que le mantiene la cabeza erguida, porque de lo contrario habría podido agacharse para esquivar el segundo disparo.
Su mujer grita de nuevo, pero  la bala lobotomiza al presidente y le libera por fin del dolor de cabeza. El sonido final que se oye no es el chasquido de los disparos, ni las aclamaciones de la multitud, que se están convirtiendo en gritos, sino la voz de su mujer gritando su nombre. Es lo único que consuela a la primera dama, que él muriera en lo brazos de la única mujer a la que amaba” (p. 357-58).

M. Vázquez Montalbán (Yo maté a Kennedy (Punch ediciones, 1972, p. 86)  iba por otra senda que no conduce al beso:

“Vi los insectos motorizados rompiendo el túnel del aire entre el gentío. Al fondo avanzaban los ojos muertos de los primeros coches de la caravana. las motos rasgaron mi inmediata zona de visión y por el jirón se metió un coche, y otro, y otro… en el que iban John, Jacqueline y Connally y avanzaba a marcha algo más lenta. Estaba a unos cien metros.
Entonces me eché el fusil a la cara y apunté con seguridad de robot. de mi ojo brotaba un cañón metálico que brillaba mil veces más que el sol. El estampido llegó a mis oídos mucho más tarde que el griterío de la gente. Vi a Jacqueline tendida sobre el cuerpo inclinado del presidente y a un agente saltar de su coche al presidencial casi sin que se detuviera la marcha. pero yo no estaba quieto. desde que había desaparecido el estampido ya corría hacia el puente y sólo cuando agarré la baranda de la escalera metálica para dar impulso a mi subida, me di cuenta que en el otro extremo la estela de gas se iba del tubo de escape de una berlina”.

Enlace las imágenes rodadas aquel día por Mark Bell.
Enlace a un fragmento de la película de O. Stone sobre JFK.

¡Gel, ayúdame! Muere Tony Ronald.




Muere Tony Ronald y descubro en mi  ráfagas de recuerdos confusos, inventados a medias, a medias sentidos.

El vaho de la ducha que llena el baño una o dos veces por semana. Una vez que estás bajo los chorros no está tan mal, pero dura lo que tarda en acabarse el agua del depósito eléctrico enchufado a poca distancia. Apenas lo suficiente para lavarse también el pelo. Gel, ayúdame, me pongo a cantar, inconsciente de que me oyen al otro lado de la puerta. Moussel de Legrain París, como mi padre, o jabón, como mi hermano, el futuro se abre hacia dos caminos bien distintos, y yo, aunque no lo sepa, ya me he decidido por el jabón. Por eso, quizá, me hace gracia la frase y la repito, gel, ayúdame, no pienses solo en ti, ayúdame, porque las cosquillas ya no me hacen gracia y no tengo dónde mirarme. Pero, al rato, cuando ya me estoy secando, y han picado un par de veces a la puerta para saber qué pasa, el gel se ha convertido en Help. No sé quien será ese señor, pero a él también le pido ayuda, porque me acuerdo de que la canción habla de amor y hay una vecina que al pasar me ha pegado un golpe en el brazo. No sé si me gusta, no sé bien lo que es eso, mi sexualidad se limita a mirar las piernas que veo en las escaleras del metro, pero me agrada gustarle a la vecina y necesito que Help me eche una mano. Aquel fracaso, aquel fracaso…en tu amistad he puesto todo mi ser, o será miser. ¡Qué frase tan difícil de entender, ni que estuviese en inglés!

domingo, 3 de marzo de 2013

Japoneserías. Se inaugura la exposición Arte en Japón 1868–1945, en el Gnam de Roma

…El mundo está bien
hecho. El instante lo exalta
a marea, de tan alta,
de tan alta, sin vaivén (J. Guillén,
Beato sillón)

Lo que me pasa con algunas de las obras del arte tradicional japonés, en particular los paisajes, me pasa con pocas  de las cosas que me gustan. Veo las imágenes y no quiero saber más, ni quién las hizo, ni de cuándo son, ni qué desigualdades horribles se ocultan quizá  tras el mundo sofisticado que evocan. Esas vistas tienen algo de tan esencial y frágil al tiempo que se bloquea todo ante ellas, como si el tiempo les rindiera pleitesía para que pasaran primero. De dónde viene esa capacidad de anular el contexto, de convencernos de su plenitud. Desde luego, en parte, de su capacidad para evocar arquetipos naturales asociados a estados de ánimo. De esas emociones básicas, las obras no serían sino manifestaciones diacrónicas sofisticadas, algo parecido a algunos actos de habla con respecto al lenguaje. Son paisajes de la mente o del corazón, tanto como figuraciones de la naturaleza. Y por eso quizá también la potencia de este arte tenga que ver con su feliz relación con la artesanía, que en el arte contemporáneo actual tiende a quedar solapada por el presunto genio del artista, como en los productos industriales el sudor del trabajador, la mano que aprieta, tienden a ser escondidos. Si a algo se parecen estas obras es a los mejores productos artesanos, algunos de los cuales pertenecen al mundo del lujo, a la alta costura, a la artesanía de las maletas de alta gama, a los zapatos hechos con lo mejor de lo mejor. Pero a eso, que solo es posible por la acumulación de saberes, de técnicas, de conocimientos transmitidos y respetados, por la tradición, en suma, a la que se une la particularidad, el refinamiento del gran maestro. El inestable equilibrio entre arte y artesanía es quizá lo que a mí me llama más la atención, porque como dice F. Ponge parece que los creadores de estas obras “ressentent violemment le chaos et le dangereux balancement du monde, la légèreté de la personne, sa veritiginosité, sa tendence à sa propre perte – et… désirent volemment des moeurs d’équilibre”.

Todo lo anterior viene a cuento por el hecho de que se inaugura en Roma una exposición de pintura nihonga y artes aplicadas japonesas (Arte in Giappone 1868 –1945) en la Gnam, Galleria Nazionale d'Arte Moderna (Roma) para conmemorar  los 150 años de la creación del Instituto Japonés de Cultura de Roma. Fruto de la colaboración entre la propia Gnam, el National Museum of Modern Art de Tokyo y la embajada de Japón en Italia, la exposición constará de dos partes (La primera, del 26 de febrero al 1 de abril, y la segunda, del 4 abril al 5 de mayo de 2013). Quién sabe si estas obras vendrán a España algún día. Si la Fundación Mapfre, que últimamente parece haber subido de división en cuanto a la calidad de sus exposiciones, se sentirá tentada por ellas, o tal vez la Fundación March. Desde luego, sería estupendo que hiciera parte del programa de la Caixa para su futuro centro cultural zaragozano. Por lo pronto, la exposición de la Gnam conmemora los 150 años de la creación del Instituto Giaponés de Cultura de Roma, y es fruto de la colaboración entre la propia Gnam, el National Museum of Modern Art de Tokyo y la embajada de Japón en Italia.

He aquí alguna de las obras expuestas (Fuente de las fotos):

Roma, il Novecento giapponese alla GnamGyokudo Kawai. Montañas con nubes e lluvia (San'u shinsei) (1929). Nikaido Museum.

Quel '900 senza tempo. Arte figurativa nel Sol LevanteChokunyu Tanomura. Paisaje  de primavera y paisaje de verano (Shunka sansui zu). 1901 (primavera) - 1903 (verano). The National Museum of Modern Art, Kyoto.

 

mostra_arte_giapponese-53582101Chikudo Kishi. Tigres (Mo ko zu) (1895). The Museum of Modern Art, Shiga

 

Roma, il Novecento giapponese alla GnamKansai Mori. Uvas y ardillas (Budo to risu). (1882) Yamaguchi Prefectural Museum of Art.

 

Roma, il Novecento giapponese alla GnamTaikan Yokoyama. Cascada (Hisen). (c. 1900). Aichi Prefectural Museum of Art, Nagoya.

 

mostra_arte_giapponese-53582101Gyokusho Kawabata. Primavera en Muko jima (Muko jima shunshoku) (1894) The Miyagi Museum of Art.

 

 

Roma, il Novecento giapponese alla GnamEikyu Matsuoka. El estanque de Ikaho (Ikaho no numa). 1925. The University Art Museum, Tokyo University of the Arts.

 

mostra_arte_giapponese-53582101Kihachi Tabata. Kimono de mangas largas (furisode) con motivos de crisantemos. The National Museum of Modern Art, Kyoto.