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lunes, 13 de agosto de 2012

Mancha que limpia. Una perra dálmata adopta a un cordero blanquinegro


Frecuentemente a continuación se hacía el "Homenaje a Echegaray". Lo anunciaba Federico diciendo ¡Homenaje a Echegaray! y todos enrollábamos las servilletas y las situábamos a la altura de la frente y Federico decía "no llores hija que esta mancha es mancha que limpia" y al punto todos soltábamos el extremo que sosteníamos y las servilletas caían como un telón y quedábamos un momento con las caras tapadas y todo lo hacíamos con la mayor seriedad y sin más comentarios nos poníamos a comer. Las gentes que estaban en el comedor se quedaban perplejos ante tan curiosa representación. Recuerdo del Teatro Universitario LA BARRACA, Jacinto Higueras Cátedra
Ya sé que no debo antropomorfizar a mi perro, que solo es una persona no humana y nada más, como me recuerda a menudo mi hija, dispuesta a no darle de beber agua del bidé ni pechuga de pavo ni queso entre horas ni unticos de salsa en la mesa, como si por ser él otra cosa distinta de nosotros la severidad estuviera más justificada. También sé que extraer lecciones morales del comportamiento de un animal es cosa errónea, porque según  mi formación tomista, el bicho carece de libertad y, por tanto, de mérito. Si no hay mala tentación no puede haber merecimiento. Pero es que hay noticias de las que circulan por internet y a menudo aparecen en los telediarios, que cada vez  parecen más una mezcla de revista de variedades y reportajes de fenómenos de feria, que resultan ser fábulas morales, cuentecillos bábrico esópicos sobre las nuevas familias. En el cine, quien mejor ha sabido tratar el tema de las tensiones entre la afinidades electivas y las de la sangre, quizá haya sido C. Eastwood. No hay película suya en la que no haya un canto a la superioridad de lo electivo sobre lo sanguíneo, aunque, en realidad, el director americano da el do de pecho cuando presenta conflictos entre esos dos polos de atracción, a menudo divergentes. No puedo evitar leer historias como la que se presenta en estos dos videos en esa clave. Se trata de una hembra de perro dálmata que parece haber adoptado a un cordero lleno de manchas que había sido rechazado por mamá cordero, procreadora de un rebaño inmaculado. Claro que, quizá la lectura correcta de la anécdota es la contraria, o sea, que la dálmata se ha hecho cargo del bebé porque se parece a los cachorros de su estirpe, más que por otro tipo de convergencias.
En fin, la historia viene al pelo para recordar el título de una obra de teatro de Echegaray que Lorca utilizaba como expresión, seguramente para referirse a acciones que podrían ser consideradas criticables según la moral tradicional, pero que vistas con ojos más libres, están llenas de virtud.


Otras entradas sobre el tema:
- Amores dispares: Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará.
- Il cagnolino rampante. Paternidades putativas. Clint Eastwood y una gallina.
- Hay afinidades electivas que o te matan o te hacen feliz.

lunes, 6 de febrero de 2012

Rincón de las monadas. Los pelegrinitos llegan a Roma y se la encuentran nevada gracias al alcalde Alemanno

Roma vestida de blanco acoge a los pelegrinitos después de más de setenta años de caminata. Ya no tienen 15 ni 17 ni casi saben a lo que van, ni recuerdan si son primos. En el camino han envejecido, pero todavía les une un hilo dorado de la mejor falda de ella, la que usaba su madre el día de fiesta. El Papa, al verla, no piensa que ojalá fuera peregrino él también para besarla, o tal vez sí, aún le queda un resto de ilusión entre las telarañas. Del sombrero de hule del pelegrinito cae una gota de agua helada que va a parar a sus manos entrelazadas en señal de aburrido acatamiento. El sombrero de ella, de terciopelo, está empapado, pero resiste. Piensa, para casarnos tal vez no valía la pena la caminata, total, el viaje ha sido nuestra vida, pero ver Roma nevada es un feliz sueño inesperado. Las campanas no repican por el hielo.

(Fuente)

Neve a Roma, le immagini dall'alto

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Clica aquí para ver videos y más videos de la nieve en Roma y del caos que ha provocado.

LOS PELEGRINITOS (en la adaptación que hizo Lorca en el 31)

Hacia Roma caminan
dos pelegrinos,
a que los case el Papa,
mamita,
porque son primos,
niña bonita,
porque son primos,
niña.

Sombrerito de hule
lleva el mozuelo,
y la peregrinita,
mamita,
de terciopelo,
niña bonita,
de terciopelo,
niña.

Al pasar por el puente
de la Victoria,
tropezó la madrina,
mamita,
cayó la novia,
niña bonita,
cayó la novia,
niña.

Han llegado a Palacio,
suben arriba,
y en la sala del Papa
mamita,
los desaniman,
niña bonita,
los desaniman,
niña.

Les ha preguntado el Papa
cómo se llaman.
El le dice que Pedro
mamita,
y ella que Ana,
niña bonita,
y ella que Ana,
niña.

Le ha preguntado el Papa
que qué edad tienen.
Ella dice que quince,
mamita,
y él diecisiete,
niña bonita,
y él diecisiete,
niña.

Le ha preguntado el Papa
de dónde eran.
Ella dice de Cabra,
mamita,
y él de Antequera,
niña bonita,
y él de Antequera,
niña.

Le ha preguntado el Papa
que si han pecado.
El le dice que un beso,
mamita,
que le había dado,
niña bonita,
que le había dado,
niña.

Y la peregrinita,
que es vergonzosa,
se le ha puesto la cara,
mamita,
como una rosa,
niña bonita,
como una rosa,
niña.

Y ha respondido el Papa
desde su cuarto:
¡Quién fuera pelegrino,
mamita,
para otro tanto,
niña bonita,
para otro tanto,
niña!

Las campanas de Roma
ya repicaron
porque los pelegrinos,
mamita,
ya se casaron,
niña bonita,
ya se casaron,
niña.

La versión de C. Linares:

La de E. Morente, por bulerías:

La de Pepa Flores (Clica).

Y un pastiche del equivalente italiano del No-Do español, hecho siguiendo los cánones de la más pura retórica fascista, pero en clave de parodia. ¡Gracias Alemanno! (el alcalde romano de oscuro pasado fascista) por haber traído la nieve, ya hace dos años. Por cierto, en la nevada de estos días, ante las dificultades que se estaban provocando, primero dijo aquello de… tranquilos, que aquí no pasa nada, para, ante la gravedad de la situación, acabar por excusarse, echando la culpa a los demás y recurriendo a definiciones que recuerdan el tono del video: “Furia epocale”, contubernio enemigo.

miércoles, 17 de agosto de 2011

La muerte de Lorca en los diarios de su amigo Morla Lynch

Sombras le avisaron/ que no se fuese/ y le aconsejaron/ que se volviese

Quizá la madrugada de hoy, día 17 de agosto, se cumplan 75 años del asesinato a balazos de García Lorca, quizá sea pasado mañana, como sostienen la mayoría de estudiosos. Lo cierto es que la noticia no llegó a la prensa madrileña hasta pasados unos días.  Las referencias que aparecen en las entradas de los diarios de Morla Lynch  tal vez sean un buen ejemplo de hasta qué punto el asesinato del poeta granadino fue una suerte de patata caliente informativa para el bando rebelde, que temía la reacción internacional de condena.

MORLA LYNCH, CARLOS
EN ESPAÑA CON FEDERICO GARCÍA LORCA   editorial: RENACIMIENTO
lugar de edición: SEVILLA
año de edición: 2008
páginas: 664

Así es como Carlos Morla Lynch, uno de sus grandes amigos en Madrid, recuerda de qué forma se enteró de lo ocurrido:

1º de Septiembre (1936)

En la plaza mayor, que, como el resto de la ciudad, se halla llena de milicianos me limpio los zapatos para darle de ganar algunas “perras” al último limpiabotas “que todavía arrastra su cajón de un lado al otro”.

Pasan corriendo, dando voces varios chavales vendedores de periódicos:

¡¡¡Federico García Lorca!!! ¡¡¡Federico García Lorca!!! ¡¡¡Fusilado en Granada!!! (p. 542)

MORLA LYNCH, CARLOS

ESPAÑA SUFRE. DIARIOS DE GUERRA EN EL MADRID REPUBLICANO

ISBN: 9788484723929
Editorial:
RENACIMIENTO
Encuadernación: TELA
Nº Páginas: 600

En el segundo volumen de los diarios de Morla Lynch también aparece una anotación del 1º de septiembre, pero distinta de la que aparece en el primer volumen. En el segundo volumen, el diplomático chileno escribe que “los periódicos publican la noticia no confirmada de que FGL habría sido fusilado por los rebeldes en Córdoba” (p. 61). Como quiera que sea, en su círculo de amigos, lo ocurrido no estaba claro. El mismo M. Lynch, en una anotación de unos días después (8 de sept. Primer  volumen, p. 534) da cuenta de una llamada de M. Altolaguirre en la que desmiente la muerte del poeta granadino: “Más tarde llama Manolito Altolaguirre, que, a su vez, desmiente, la noticia. Él sabe que Federico se halla en sitio seguro. también lo sabe su hermana Isabelita. Debe ser así”. (p.543). Sin embargo, el 7 de sept. (Segundo volumen, p. 65) cuenta cómo “En Molinero, a las ocho, me hago servir un chocolate y, mientras lo saboreo, leo en los periódicos “la confirmación del fusilamiento de FGL”. A continuación, da un versión parecida a la que aparece en el primer volumen y a la que nos hemos referido antes: “…En casa tuenen todos los periódicos. El origen de la noticia parece vago, pero a mí me ha quitado el apetito. más tarde me llama Manolín Altolaguirre y me desmiente la noticia. Él sabe que Federico se encuentra en sitio seguro. (Segundo volumen, p. 66).

Por fin, el 18 de septiembre, Lynch parece asimilar la noticia:

 Me parece escuchar su voz de aquella noche, que era –sin sospecharlo- la última vez que le oía: “Yo soy del partido de los pobres…, pero de los pobres buenos”. Y diríase que esa voz, de pronto, adquiriera un tono más festivo: “¿Te gusta España?”. Una convulsión escalofriante me sacude entero. Me cubro el rostro con las dos manos. (Primer volumen, p. 544)

sábado, 5 de junio de 2010

Evocación hagiográfica de Altolaguirre. ¿Fue feliz?

A la luz de la lectura de los dos volúmenes de los diarios de Carlos Morla Lynch dedicados a su periplo español (1928-1939), si hay algún rasgo de la personalidad de autor que destaque sobre todos los demás ése es su bondad, entendida como buena disposición hacia los demás, como generosidad en el esfuerzo para procurar el bien ajeno y solo de resultas el propio. Desde esta óptica, no parece extraño que aquellos otros personajes con los que se cruzó y hacia los que sintió afinidad compartieran con él dicha virtud. Seguramente, Morla sabía reconocer, por afinidad, la bondad interior en los demás. Ese es el caso de uno de los personajes que cobran relieve en el primer volumen de sus diarios, Manuel Altolaguirre. Su presencia en ellos se acentúa en los años 1932 y 1933, casi se desvanece durante la ausencia de España del poeta malagueño, debida a una beca que disfrutó en Inglaterra. Después, revive con menos intensidad a su  regreso a España en 1935. Las pinceladas descriptivas que Morla dedica a Altolaguirre son numerosas. Valga un buen par de botones como muestra. El primero, ligado al momento en el que Morla presenta a Altolaguirre la composición musical inspirada por Ausencia, un poema suyo. Altolaguirre escucha la pieza, se emociona, y Morla, en cuyos comentarios la bondad es un leit motiv, escribe:

Es un muchacho sensible y afectuoso que atesora un alma infantil. Amén del talento que tiene, es distinto a todos los demás: mayor sencillez, más generoso de corazón y más bueno. (Morla, ibid, p., 353)

El segundo botón describe la reacción del poeta ante el asesinato de Calvo Sotelo, poco antes del inicio de la Guerra Civil:

Manolito Altolaguirre –siempre consecuente consigo mismo- considera inicuo y atroz lo ocurrido, dejando al margen del hecho horrendo sus convicciones, que, mantenidas, no por eso se solidarizan con un acto ignominioso que no tiene defensa ni justificación posible. (Morla, ibid, p., 539)

morlapor

Morla Lynch, Carlos, En España con Federico García Lorca, Renacimiento, 2008.

Primer volumen de los diarios dedicado al periodo comprendido entre 1928 y 1936.

 

 

trappor“Altolaguirre fue el tipógrafo de la generación del 27 y el que imprimió una buena parte de los libros de todos sus poetas”. (Trapiello, Andrés, Las armas y las letras. Literatura y guerra civil (1936-1939), Barcelona, Destino, 2010, p.,220)

 

 

1932. La imprenta de Manolito y la revista Héroe.

moral7

Morla, ibid, p., 237.

herlor

“Corría el año 1935 (…) Empezamos a publicar una colección de libros de poesía que titulamos Héroe; en ella aparecieron las Primeras canciones, de García Lorca, Primeros poemas de amor, de Pablo Neruda, El rayo que no cesa, de Miguel Hernández, Las islas invitadas, de Manolo, mi libro Niño y sombras y otros libros más”. (Ulacia Altolaguirre, Paloma, Concha Méndez. Memorias habladas, memorias armadas, Madrid, Mondadori, 1990, p., 97)

hervilla

trapalt(Trapiello, ibid, p., 221)

heralt hercha

1932:

moral moral2 (Morla Ibid, p., 195-196)

herpra hervi

moral3 (Morla, ibid, 205)

herpa

heral

24 de abril: en el cuarto de Manolito.

Después de asistir a una corrida de toros en la que Cagancho estuvo de lo peor, hemos ido en la tarde al cuarto en el que Manolito tiene establecida su imprenta,

…habi-

morcon morcon2(Morla, Ibid, p., 240-241)

mendez

Morla recoge otros escorzos de la vida del poeta. He aquí un sucinta guía:

- P., 210: Morla enjuicia la poesía de Altolaguirre.

- P., 249-50: La futura boda de Altolaguirre con Concha Méndez.

- P., 263: Un pequeño conflicto en torno a la revista Héroe.

- P., 267-70: La boda de Altolaguirre y C. Méndez.

- P., 297: Vida matrimonial. Un hijo en perspectiva.

- P., 332-335: Parto malogrado.

- P., 350: Aniversario de boda.

- P., 368-69: Despedida al matrimonio, que parte para Londres, vía Bruselas (p., 385).

- P., 484-85: Regreso del viaje a Londres.

Pero esta incompleta lista –Ay, qué tarde descubrí el índice onomástico, que quién sabe por qué, daba por inexistente-, a la que hay que añadir las pinceladas descriptivas de Morla y las salidas autorretratísticas de Altoaguirre, es solo un pálido reflejo de la viveza de las anécdotas contenidas en el volumen.

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calport

Sáenz de la Calzada, Luis, La Barraca Teatro Universitario. Seguido de Federico García Lorca y sus canciones para la barraca, en transcripción musical de Ángel barja, Madrid, Publicaciones de la residencia de Estudiantes, 1998, p., 217.

 

 

 

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herne

Manuel Altolaguirre, La lenta libertad, p., 9.

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