Viaje a Francia en 2016

sábado, 4 de febrero de 2012

Reedición de entradas. Añorando el otoño. Las hojas muertas, anhelos sin cumplir en un sieso día de cierzo.

El cuerpo humano produce humores que inequívocamente se asocian con ciertos estados. Las lágrimas son la materialización líquida de la tristeza, el sudor es trasunto del esfuerzo. También el hambre o la excitación producen fluidos. Creo que lo decía Santo Tomás y lo repite Coetzee, no somos dueños de nuestras erecciones.

Somos un cuerpo como es un cuerpo cualquier otro animal, pero, a diferencia de ellos, al tiempo tenemos un cuerpo (1). Entre el cuerpo que es y el que se tiene media la conciencia, la voluntad, todo aquello que nos hace seres excéntricos, desdoblados, observadores de sí mismos, reflexivos.

La condición humana es fronteriza, en desequilibrio equilibrado permanente, en el mejor de los casos y no constituye tanto una categoría en sí misma como una negociación entre categorías. Si no existes más que en tu inmediatez, si sólo vives y experimentas, tu cuerpo es en demasía y corres el riesgo, por ejemplo, de tirarte pedos donde no debes, como un pequeño salvaje; si te distancias de tu experiencia inmediata, si tu cuerpo es demasiado tenido por ti a distancia tiendes, dicho vulgarmente, a mear colonia. Hay que bailar una danza imposible entre ser primario y/o secundario a cada instante. La naturaleza es y basta, no conoce la piedad, quizá por eso el sufriente R. Darío envidiaba a la piedra dura, “…porque esa ya no siente/pues no hay dolor más grande que el dolor de estar vivo/ ni mayor pesadumbre que la vida consciente”.

Pero Natura también tiene sus fluidos y las hojas que caen, las hojas de otoño, son la materialización del tiempo que se va sigilosamente, un año más. Ella nos ignora, pero nos sirve para conocernos, para sentirnos. Mi parte pensante no puede dejar de ver en la hoja un anhelo incumplido, un momento feliz que se fue o no llegó a ser, hasta cubrir el suelo de hojarasca cada cierto tiempo. Cuando sopla viento, empiezan los remolinos de la inquietud, el amasijo de la desazón. Soy cierzomaniaco, siesomanío. Pero me recupero un poco y en seguida llamo a mi servicio de limpieza, que he externalizado y diversificado. Lo llevan empresas que funcionan bien pero con las que soy ingrato y mal pagador, amigos, lecturas, terapeutas, que me dan buenos barridos. No dejo que usen lejía, porque quiero quedarme con el regusto de lo que perdí, si no, en qué voy a pensar al ver caer las hojas de otoño, las mismas que me ahogan cuando se acumulan .

(1) Vid. Critchley, Simon, Sobre el humor, quálea editorial, 2010.

Parece que Prévert compuso la primera versión de la canción para la película Les Portes de la nuit (Marcel Carné), donde es interpretada por Yves Montand. Pero también leo que la primera grabación la hizo Cora Vaucaire.

LES FEUILLES MORTES  (paroles: Jacques Prévert, musique: Joseph Kosma):

Oh! je voudrais tant que tu te souviennes
Des jours heureux où nous étions amis
En ce temps-là la vie était plus belle,
Et le soleil plus brûlant qu'aujourd'hui
Les feuilles mortes se ramassent à la pelle
Yves Montand

Tu vois, je n'ai pas oublié...
Les feuilles mortes se ramassent à la pelle,
Les souvenirs et les regrets aussi
Et le vent du nord les emporte
Dans la nuit froide de l'oubli.
Tu vois, je n'ai pas oublié
La chanson que tu me chantais.
Cora Vaucaire       

REFRAIN:
C'est une chanson qui nous ressemble
Toi, tu m'aimais et je t'aimais
Nous vivions tous les deux ensemble
Toi qui m'aimais, moi qui t'aimais

Mais la vie sépare ceux qui s'aiment
Tout doucement, sans faire de bruit
Et la mer efface sur le sable
Les pas des amants désunis (bis).

A partir de 1949 se convierte en un éxito en inglés, cantada con una letra mucho menos feliz que la original, y también como standard instrumental de jazz. Hasta que K. Veneno no acabó con tanto echar de menos (Lo mismo te echo de menos que antes te echaba de más) el volcán del almíbar no se secó. Las versiones en inglés se cuentan por lo menos por decenas. He aquí algunas (Clica para leer UNA PEQUEÑA HISTORIA DE LA CANCIÓN, en inglés):

Eva Cassidy
Lyrics by Johnny Mercer and Music by Joseph Kosma

The falling leaves drift by my window
The falling leaves of red and gold
I see your lips, the summer kisses
The sunburned hands I used to hold

Since you went away the days grow long
And soon I'll hear old winter's song 

But I miss you most of all, my darling
When autumn leaves start to fall
Since you went away the days grow long  And soon I'll hear old winter's song                                                     Versión intrumental de J. Coltrane      But I miss you most of all, my darling
When autumn leaves start to fall
I miss you most of all, my darling
When autumn leaves start to fall

Y la de K. Jarret:

Hasta el tigre de Gales se sintió tentado por ella.

Y, hace poco, también Clapton:

Pero puestos a cantar al otoño, quizá sea Colchiques dans le près la canción más hermosa. Lo que pasa es que es difícil encontrar una interpretación a la altura del texto:

Colchiques dans les près
Fleurissent, fleurissent
Colchiques dans les près
C'est la fin de l'été
La feuille d'automne
Emportée par le vent
En rondes monotones
Tombe en tourbillonnant
Châtaignes dans les bois
Se fendent, se fendent
Châtaignes dans les bois
Se fendent sous nos pas.

La feuille d'automne/ Emportée par le vent /En rondes monotones/ Tombe en tourbillonnant

Nuage dans le ciel
S'étire, s'étire
Nuage dans le ciel
S'étire comme une aile
La feuille d'automne
Emportée par le vent
En rondes monotones
Tombe en tourbillonnant

Et ce chant dans mon cœur
Murmure, murmure
Et ce chant dans mon cœur
Appelle le bonheur (bis)

viernes, 3 de febrero de 2012

El acto de inauguración de la exposición de Charo de la Varga

De aquí a no mucho publicaré las fotos que hizo Ricardo Duerto del acto de presentación de la expo de febrero en el paredondondehelarte, un reportaje en papel couché electrónico de los momentos estelares del acontecimiento, con sus protagonistas en poses ora hieráticas, como convenía al tono de algunas de las

declamaciones, ora desenfadadas, pero comedidas, como no podía ser menos en una ceremonia tan formal.

Foto de autor desconocido en la que aparece Elizaveta Xióngmāo Kushnareva (sic), antigua alumna de la escuela.

Todo salió a pedir de boca, expresión que no consigo rehuir al recordar las exquisitas croquetas servidas en el bar, “cojonudas”, según una de las asistentes -de origen y vocación riojana-  al pequeño ágape con que concluyó la velada.

Publico también el poema que había pensado leer yo, pero que, por circunstancias en nada ajenas a mi voluntad, no leí. Como muchos, pertenezco a la fraternidad neomelvilliana de los que preferirían no hacerlo. En este caso, además, creo sinceramente que, de haberlo hecho, los oyentes hubiesen preferido que no lo hubiera hecho, ejemplo de actitud contrafáctica, quizá también Vila Matiana, de la que me siento cercano…¡Pura vanidad!

Ezra Pound, Canto pisano LXXXI (fragmento):

Lo que amas de verdad  permanece,

el resto son escorias

Lo que amas de verdad nadie te lo arrebatará

Lo que amas de verdad es tu verdadera herencia

¿A quién pertenece el mundo, a mí, a ellos o a nadie?

Primero fue lo visible, luego lo palpable

Elíseo, aunque a las puertas del Infierno,

Lo que amas de verdad es tu verdadera herencia

La hormiga es un centauro en su mundo de dragones.

Arráncate la vanidad, no fue el hombre

Quien creó el valor, o el orden, o la gracia

Arráncate la vanidad, arráncatela, te digo

Del mundo verde aprende cuál es tu lugar

Si en lo inventado a escala o en el arte verdadero,

¡Arráncate la vanidad,

Paquin, arráncatela!

El casco verde ha derrotado a tu elegancia

“Domínate a ti mismo, y te soportarán los demás”

Arráncate la vanidad,

Eres un perro apaleado bajo el granizo

Una urraca henchida al sol cambiante,

Mitad negro y mitad blanco

no distingues el ala de la cola

Arráncate la vanidad,

Qué mezquino es tu rencor

Alimentado de mentira.

Arráncate la vanidad,

Ávido de destrucción, avaro en caridad,

Arráncatela, te digo.

Pero haber hecho en vez de no haber hecho

Eso no es vanidad

Haber llamado con discreción

Para que un Blunt abriera,

Haber recogido del viento la tradición viva

O del hermoso ojo antiguo la llama inviolable

Eso no es vanidad

El error está en lo que no se ha hecho

En la desconfianza que hizo dudar.

Y recitado por Pasolini a partir del minuto 5’03 en este video en el que, además, entrevista al autor:

Otra lectura, también en italiano:

El texto original:

What thou lovest well remains,
the rest is dross
What thou lov’st well shall not be reft from thee
What thou lov’st well is thy true heritage
Whose world, or mine or theirs
or is it of none?
First came the seen, then thus the palpable
Elysium, though it were in the halls of hell,
What thou lovest well is thy true heritage
What thou lov’st well shall not be reft from thee

The ant’s a centaur in his dragon world.
Pull down thy vanity, it is not man
Made courage, or made order, or made grace,
Pull down thy vanity, I say pull down.
Learn of the green world what can be thy place
In scaled invention or true artistry,
Pull down thy vanity,
Paquin pull down!
The green casque has outdone your elegance.

“Master thyself, then others shall thee beare”
Pull down thy vanity
Thou art a beaten dog beneath the hail,
A swollen magpie in a fitful sun,
Half black half white
Nor knowst’ou wing from tail
Pull down thy vanity
How mean thy hates
Fostered in falsity,
Pull down thy vanity,
Rathe to destroy, niggard in charity,
Pull down thy vanity, I say pull down.

But to have done instead of not doing
This is not vanity
To have, with decency, knocked
That a Blunt should open
To have gathered from the air a live tradition
or from a fine old eye the unconquered flame
this is not vanity.
Here error is all in the not done,
all in the diffidence that faltered …

Y leído por él:

martes, 31 de enero de 2012

Reedición de entradas. Rincón de los escaparates. Fruterías de lujo

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En Cádiz, cuando llegaban los géneros de ultramar, los comerciantes se subían felices a las torres de sus casas a ver a los barcos acercarse por la bahía. Supongo que sus mujeres e hijos también se alegraban por las sorpresas que podían tocarles. La dicha que produce el objeto inesperado, insólito, capaz de colmar un deseo indefinido, pero que late a la espera de ser satisfecho, es enorme. Piedras preciosas, juguetes mágicos, mascotas parlanchinas, canicas que llevan dentro una tormenta tropical. Será que ya no soy niño ni tengo padre, pero me parece que hoy en día no queda casi nada de aquel sentimiento, a penas alguna rareza en forma de artesanía, o alguna pieza de diseño que se suele ir de precio. La globalización ha matado lo exótico. Quedan, eso sí, las rebajas, cuando el chollo aún es posible y  con suerte puedes irte a casa con el calorcillo de bienestar que producen los objetos con halo, esos que gusta llevar puestos encima durante unos días. Quizá sea el móvil el último mohicano de la especie. Recientemente, me he pillado con la mano en el bolsillo agarrando uno que había cambiado poco antes, como si llevara guardada una estampa de san Cristobalón y fuera a atravesar la mareante Pasarela del voluntariado. De pequeño, recuerdo que vivía cada nueva adquisición doméstica con emoción. Cuando llegó la primera lavadora automática,  me senté delante de ella y me vi el programa completo. Lo que más me gustó y me cortó el aliento fue el centrifugado, que debe de ser el equivalente de las escenas de cama en una película, un momento en el que el espectador deja de pensar y es todo ojos,  pero poco raciocinio. Una cosa alienante, pan y circo, vamos.

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Las únicas tiendas que siguen deslumbrándome como las antiguas tiendas de trenes eléctricos son las fruterías de lujo. Cerezas a 24 euros y del tamaño de un huevo de más de un pajarraco, bananas descomunales que se pueden guardar para la siguiente comida, unos melocotones que yo no me atrevería ni a pelar, y melones que si te caen en un pie te lo averían, amén de frutas tropicales, ajos del color violáceo del pelo de algunas ancianas y patatas con cutis de sueca, mandarinas que te provocan pesadillas al pensar en cómo deben ser las naranjas. Tanto me impresionan estos sitios que, aunque un cuarto de quilo me lo podría permitir, nunca he comprado nada, porque, además de lo tacaño que soy, me da reparo entrar y pedir una manzana. Y es que llevarme un quilo  me horroriza, porque en el fondo siento que hay algo imposible de creer en una compra al peso de lo excepcional. Esta frutería de la foto carece de puerta, como si el frío o el calor no le afectara, como si su género fuera tan especial que no estuviera sujeto a las inclemencias de esta ciudad, ciudad inclemente donde las haya.

domingo, 29 de enero de 2012

San Valero 2012, ventolero y knittinero.

Series: Pivotes de Cádiz, nombres de gato, perros que miran por la ventana, mierdas de artista.

“Roscones, roscones y roscones y más roscones me cercaron la alcoba en que dormía” (pseudoalberti)

Cuarta salida del Urban knitting Zaragoza:

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Enlaces de interés:

Knitta Please, Stitch and Bitch London, Knitted landscape, Knitwit,
Knit sea, Knittups, Outdoor knit, Stikkontakt, Flickr, Yarnbombing, Guardian, News BBC, Guardian (2), Urban knittinz Zgz. PICT1022

Reedición de entradas. Rincón de las versiones. La Piaf de la Vie en rose, una bomba antifragmentación del yo.

Hace un pare de años oí decir a A. Gabilondo, catedrático de metafísica, cuando todavía era ministro de Educación,  que es característica esencial del ser humano no ser contemporáneo de sí mismo. Lo decía con la autoridad de quien ha leído sobre el tema, pero también daba la impresión de que mediante este comentario tan abstracto pretendía retratarse tímida e inteligentemente, como si se sintiera particularmente reflejado en ese decalaje que comentaba. Supongo que se refería al hecho de que no estamos nunca enteramente ni donde estamos ni en el momento que señala nuestro reloj ni con quien nos acompaña, aunque seamos nosotros mismos. Siempre estamos fragmentados, con trozos nuestros, a veces lo mejor de nosotros, que están viviendo lejos, en otro instante, con otras personas, haciendo esfuerzos para no marcharse distraídamente por el sendero del recuerdo, la añoranza, en anhelo de no estar aquí y ahora. Estar ausente, lo llaman, algo que nos ocurre a todos, en mayor o menor medida. La  ensoñación es un consuelo, aunque sea a menudo magro, porque nos transporta a esos ámbitos queridos, nos lleva con quienes querríamos estar (…poco importa burlar brazos y pecho/si te labra prisión mi fantasía). Pero es que a veces ni siquiera el deseo nos hace parar quietos, aunque cumplirlo es ayuda a quedarnos quietos, a pasar un rato de verdad en un sitio con alguien, y no lo digo en sentido propio precisamente.

Las terapias Gestalt invitan a vivir el presente, el aquí y ahora, como decía un oficiante al que conocí. Pero eso es tan difícil que habría que darse por satisfecho con estar al cincuenta por ciento en solo dos sitios, con dos personas solo, con la conciencia  parcialmente escindida y no hecha un absurdo caleidoscopio. Una solución para que los demás no noten nuestras idas y vueltas es sobreactuar, castigándose o sometiéndose a disciplinas más o menos férreas, como contar el número de copas que están sobre la mesa, mirar los pendientes de las chicas, o las veces que el otro dice “ya, ya…” o  “¡maño!”, pero es una actitud que produce lesiones de alma y por ende de cuerpo. Además, si no estás muy entrenado llega un momento en que te vas del todo y empieza la misma historia, te pones a contar copas o a mirar, pero en otro sitio, irreal esta vez. Otra técnica es la ironía, quizá la postura más elegante ante la condena de la acontemporaneidad, ya que permite reírse de ella, tratarla de tú a tú, aunque en el fondo sepas que te va a acabar por ganar la partida y en algún momento te tendrás que ir al baño a contener los gimoteos. Además, con los años se acaba siendo sarcástico y se pierden amigos, sobre todo entre los que en la amistad buscan la autocelebración

Vivir el aquí y ahora en la psicología Gestalt no tiene nada que ver con la obsesión de disfrutar. El aquí puede estar lleno de pinchos y el ahora estar emponzoñado. Pero estar triste en un solo sitio no es tan fácil como parece, en seguida te partes en cuatro momentos adversos, cuando se te murió el perro o el periquito, cuando te dejó Blas, cuando perdiste a un pariente. La tristeza es un plato de fusión que a menudo, por insoportable,  acaba en risas. Muchos funerales son prueba de ello.

La vie en rose habla de una de las pocas experiencias plenas de la vida. Esa que consiste en tener a alguien que hace que todo sea bello si no lo es, o por lo menos que nada importe lo suficiente como para hacer que torzamos el gesto. Es una canción que tiende a despertar en quien la oye la misma dicha que dice sentir quien la canta, la de la felicidad del abandono absoluto en brazos del amado, un abandono que se impone por sí mismo, ni se discute ni se propicia. Tiene la frescura de lo cotidiano cuando no está contaminado por la rutina, la espuma de los días, como si de repente  toda nuestra vida igual toda nuestra vida quedara purificada, igual que lavamos el cuerpo cada mañana, por lo menos en verano. El amor es una fuerza rosicler, ineluctable, como la llegada del alba. Aquí no se reflexiona ni se plantean problemas, solo se describen los gestos del deliquio, esos mohines que derrumban murallas y abren túneles hasta el corazón. El yo, ese que pone resistencias a todo  cuando se está enamorado deja de existir como barrera, como escollo ante el mundo.

Por momentos, me parece que la letra tiene un lado machote. Debe ser que mis ejercicios Gestalt, esos que consisten en cerrar los ojos, saltar desde lo alto o tirarse para atrás y confiar en que alguien te cogerá, no estuvieron bien hechos, porque no estaba del todo allí y entonces. En cualquier caso, esa actitud de mujer entregada tiene más sentido, resulta más verdadera, pero menos fácil, si se piensa en la mujer rebelde y al tiempo desamparada que fue la Piaf, “pequeña gran Torino”.

La Vie En Rose (E. Piaf)

Des yeux qui font baisser les miens, un rire qui se perd sur sa bouche. Voilà le portrait sans retouche de l´homme auquel J'appartiens.
quand Il me prend dans ses bras,
Il me parle tout bas , Je vois la vie en rose. Il me dit des mots d'amour , des mots de tous les jours,
et ça me fait quelque chose. Il est entré dans mon coeur,
une part de bonheur dont Je connais la cause. C'est lui pour
moi, moi pour lui dans la vie. Il me l'a dit, l'a juré pour la vie.
Et dès que Je l'apercois alors Je sens en moi mon coeur qui bat...
Des nuits d'amour à plus finir, un grand bonheur qui prend sa place.
les ennuis, les chagrins s'effacent heureux, heureux à en mourir. Quand Il me prend dans ses Bras,
Il me parle tout bas , Je vois la vie en rose. Il me dit des mots d'amour , des mots de tous les jours,
et ça me fait quelque chose. Il est entré dans mon coeur,
une part de bonheur dont Je connais la cause. C'est lui pour
moi, moi pour lui dans la vie. Il me l'a dit, l'a juré pour la vie. Et dès que Je l'apercois alors Je sens en moi mon coeur qui bat...

Louis Amrstong hizo está estupenda versión en inglés, todo gozo. Es  cosa muy distinta de la Piaf, el sueño americano en pareja con las trompetas del Paraíso de los enamorados, un reputado e inexistente club, porque el verdadero se llama Infierno de enamorados. A. empieza a cantar a partir del minuto 1’36.

Hold me close and hold me fast
The magic spell you cast
This is la vie en rose
When you kiss me heaven sighs
And tho I close my eyes
I see la vie en rose
When you press me to your heart
I`m in a world apart
A world where roses bloom
And when you speak...angels sing from above
Everyday words seem...to turn into love songs
Give your heart and soul to me
And life will always be
La vie en rose.

La gran Milva, en italiano, le dio un aire cósmico erótico que no me acaba de gustar, porque la descontextualiza, la desconcretiza:

Se tu sei vicino a me,
Sognando insieme a te,
La vita è tutta rosa.
È una musica d'amor
Che sento in fondo al cuor
Nell'aria e in ogni cosa.
Le parole che sai dir,
Più lievi di un sospir, non possono mentir.
Socchiudo gli occhi e ti sento parlar, e la tua bocca mi par di baciare.
Se tu sei vicino a me la vita è sempre rosa insieme a te. C'è la tua immagine nel cielo, c'è il tuo sorriso in ogni fiore. Tu vivi in ogni mio pensiero e la mia vita è il tuo amor. Le parole che sai dir,
Più lievi di un sospir, non possono mentir.
Socchiudo gli occhi e ti sento parlar e la tua bocca mi par di baciare.

M. Mathieu, además de en francés, la cantó en alemán. Lo que es en francés, francés, no ha quedado ni “la rose”: Dejo en suspenso el juicio, porque no puedo evitar imaginarla en un cabaré con sombrero de copa y medias de seda, lo cual es bien falso.

Warum gehst du denn mit mir aus?
Ist es viel schöner nicht zu Haus?
Wo niemand unsere Liebe sieht
Und nur der Mond weiß, was geschieht.
Schau mich bitte nicht so an,
Du weißt es ja, ich kann
Dir dann nicht widerstehen.
Schau mir nicht so auf den Mund,
Du kennst genau den Grund,
So kann's nicht weitergehen.
Schau, die Leute ringsumher,
Sie wundern sich schon sehr,
Wir sind doch nicht allein.
Was mir dein zärtliches Lächeln verspricht,
Sollst du, erst wenn wir alleine sind, halten.
Schau mich bitte nicht so an,
Du weißt es doch, ich kann
Nicht widerstehen.
Ein jeder merkt an deinem Blick:
Wir sind verliebt, beseelt vom Glück,
Und jeder Druck von deiner Hand
Wird als Liebkosung gleich erkannt.
Schau mich bitte nicht so an,
Du weißt es ja, ich kann
Dir dann nicht widerstehen.
Schau mir nicht so auf den Mund,
Du kennst genau den Grund,
So kann's nicht weitergehen.
Schau, die Leute ringsumher,
Sie wundern sich schon sehr,
Wir sind doch nicht allein.
Was mir dein zärtliches Lächeln verspricht, Sollst du, erst wenn wir alleine sind, halten.
Schau mich bitte nicht so an
Du weißt es doch, ich kann
Nicht widerstehen,
La la la la la la
La la la la la la
Nicht widerstehen.

Una versión reciente franco inglesa, que la cantante es una canadiense bilingüe, Martha Wainwright, hermana de su hermano. Evoca a la Piaf, hasta en la sensación de que se trata del amor fou de quien cotiza sus últimos años a la S. Social, y a Armstrong en la trompeta, aunque menos:

Y una muestra en español desentendida por completo del tono original, mucho menos carnal y más emotivo.Thalia, de la que huye la musa homónima en cuanto la oye nombrar, aburre a base de grititos y pamemas:

Cuando tus ojos me miran
mi corazón se alborota
Tu risa ideando la mía
Tu boca busca mi boca
Si me abrazas moriré,
si me hablas cantaré
Lo veo todo en rosa
Tus susurros son la miel
tus penas mi pesar, pero al final es todo rosa
Es mi joya el corazón tú eres el ladrón, rondas mi balcón. No salgas de mi corazón jamás. Júramelo, júralo por tu amor. Desde que se declaró mi alma se quebró. Vivo de ti . Il est entré dans mon coeur une part de bonheur, dont Je connais la cause. C’est lui pour moi, moi pour lui dans la vie. Il me l´a dit, l´a juré pour la vie elle apercoit alors je sens en moi mon coeur qui bat . C’est lui pour moi, moi pour lui dans la vie. Il me la dit, l´a juré pour la vie
alors je sens en moi mon coeur qui bat.

Y, por último, G. Jones, pantera entre las jirafas de la discoteca, ser entre la mitología y el extrarradio, por el que sin duda hubiera dado un potosí cualquiera de los dictadores árabes recientemente caídos.