adiós

viernes, 11 de junio de 2010

La nueva ola ya necesita ser restaurada. À bout de soufle, Breathless, Al final de la escapada, Fino all´ultimo respiro.

En coincidencia con el quincuagésimo cumpleaños de À bout de souffle (Al final de la escapada, Godard, 1950) el 25 de junio próximo estará lista una versión restaurada de la película, que podrá ser adquirida en DVD en septiembre. Guardian ofrece un fragmento.

No es el caso de exponer qué fue y lo que supuso la Nouvelle Vague, ruidoso golpe de mar, como se refiere a ella R. Gubern en su Historia del cine (Lumen, Octava edición, 2001, 368). Recojo simplemente algunos testimonios que pueden interesar a aquellos a los que, como a mí, les gustan más los documentos, las citas, los fragmentos, que las explicaciones sumarias y las introducciones:

G. Perec, en Je me souviens (Hachette, 1978, p., 86) dedica al movimiento dos espléndidos recuerdos:

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En Italia existen por lo menos dos grandes diccionarios de películas que se publican actualizados todos los años. He aquí la reseña de la película que aparece en uno de ellos (Laura, Luisa e Morando Morandini, Il Morandini. Dizionario dei film, Zanichelli, 2002, p., 497):

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Es frecuente que los críticos señalen la novedad formal que supuso la película al tiempo que se refieren a su falta de originalidad temática:

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larou Mitry, Jean, Dictionnaire du cinéma, Paris, Larousse, 1963, p., 123.

Sadoul, Georges, Dictionnaire des fims, Seuil, 1985, p., 7.

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Gubern, por su parte, entronca el asunto de la película con los melodramas de Carné-Prévert y los thrillers americanos de serie B al tiempo que subraya su “reto a las leyes de la gramática cinematográfica convencional…, quebrando las leyes de continuidad del montaje y saltándose a la torera las normas del raccord entre plano y plano y consiguiendo con todo ello un clima de inestabilidad y angustia que traduce de modo perfecto el sentimiento de su título original” (Ibid, p., 372).

gu Gubern, Román, Historia del cine, Lumen, Octava edición, 2001.

jueves, 10 de junio de 2010

El cine siempre fue para los novios.

Hace pocos días  la prensa de todo el mundo se hizo eco del hallazgo en Nueva Zelanda de 75 películas del periodo del cine mudo, algunas de las cuales se daban por perdidas para la historia del cine. La National Film Preservation Foundation, propiedad de la Biblioteca del Congreso, en colaboración con la Filmoteca nacional neozelandesa, se encargará de su restauración. La prensa se hace amplio eco: Guardian, N.Y. Times, El País, L´espress, Repubblica.

clip_image001Weegee (Arthur H. Fellig). Palace Theatre, c1940. Wilson Centre for Photography  © Weegee / International Center of Photography / Getty Images. Foto proveniente de la exposición http://www.tate.org.uk/modern/exhibitions/exposure/default.shtm

El cine se ha prestado a todo tipo de ceremonias, individuales y colectivas, es propicio para el solitario, que puede abstraerse, relajarse ante la ausencia de la mirada ajena, es óptimo para las parejas, que pueden unir sus manos al tiempo que se ensimisman en el espectáculo, y puede servir hasta para los grupos, que encuentran en la pantalla un motivo de unión y celebran, en silencio o a través de comentarios, una ceremonia que confirma los vínculos de la colectividad.

Una de las pocas mujeres de la generación del 27, Concha Méndez, recuerda su noviazgo con Luis Buñuel y las tardes que pasaban juntos en el cinematógrafo. Fueron novios siete años antes de que Buñuel se fuera a parís en 1925:

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mentapaUlacia Altolaguirre, Paloma, Concha Méndez. Memorias habladas, memorias armadas, Madrid, Mondadori, 1990, p., 39-40.

miércoles, 9 de junio de 2010

Texto iluminado. Las bombas del Pilar.

El escritor Manuel de Lope publicó en 2004 el primer volumen de Iberia (Iberia. La puerta iluminada, Barcelona, Debate, 2004), un libro de viajes por la península. El año siguiente apareció el segundo volumen, en el que figuran las páginas dedicadas a Aragón:

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Lope, Manuel de IBERIA. LA IMAGEN MÚLTIPLE Barcelona, Debate, 2005, p., 132-133.

Como ocurre con muchos de los grandes libros de viajes de autor, el interés no está tanto en la realidad descrita, por relevante que sea, como en la descripción misma, que abre camino a la imaginación –los horarios de tren de Proust- o nos ayuda a un reencuentro con lo conocido. Vivimos en una sociedad en la que las fotos sustituyen a la realidad , que, todo lo más, ha pasado a ser una prueba de verdad judicial.  La representación, mero simulacro sin referente en el mundo exterior, reflejo especular de una realidad penaradero desconocido . Las observaciones, las descripciones de M. de Lope tienen valor en sí mismas, crean una realidad autónoma, pero debajo están los personajes y los paisajes reales, como si el escritor fuera esclavo de dos tendencias opuestas. Una , la de mirar hacia fuera sin perder la cara a la historia, macro y micro; y otra, la de proyectar su interioridad sobre las cosas. En el equilibrio entre esas dos fuerzas se producen la mejores páginas del libro. Ana Rodríguez Fischer dedicó a los dos volúmenes una reseña en la que mostró su buen gusto y gracia, la del escritor y la de ella misma:
De este modo, las páginas de Iberia se abren a las mil facetas de la realidad cotidiana, verse ésta sobre la cría del cerdo ibérico, la evolución del arte y sistema de las campanas de las iglesias, la ganadería estabulada de La Segarra, las ferias de Ordizia o las fiestas de Ciudadela. En lo que se refiere a impresiones callejeras –imprevisibles y fugaces–, Manuel de Lope se muestra deliciosamente barojiano en la atención que presta a los carteles públicos. De entre ellos, me quedo con la estampa de una heladería de Zaragoza, de nombre «Los siete pecados capitales», que anunciaba sus productos utilizando el marketing de la tentación. Por ejemplo: «Pereza: espesa salsa de chocolate; Soberbia: elegante helado de champán y fruta envuelto en puro chocolate blanco adornado con perlas plateadas». (http://www.revistadelibros.com/articulo_completo.php?art=1968)
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En el recorrido por Aragón, M. de Lope llega a la Plaza del Pilar, que describe así:

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Ibid, p., 131.
A continuación, describe detalladamente la basílica comparándola a una central nuclear de la espiritualidad cristiana, y después se refiere al episodio de las bombas:

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ibid, p., 132-133.

Imágenes de la exposición de Xilografías de Alberto Martínez

El día de inauguración de la expo de Alberto, Ricardo Duerto hizo un pequeño reportaje fotográfico que publicamos a continuación:

ex1 Alberto Martínez y uno de sus sherpas preparan el utillaje necesario para la ascensión en el campamento base.

IMG_5185Alberto Martínez es un amante del exposicionismo clásico, de las ascensiones  que prescinden de lo innecesario: rutas preparadas, clavos prefijados, sofisticados ingenios mecánicos. Junto a él, parte de la ladera de la montaña sagrada y, al fondo, el plato xilófago -el mismo que aparece en la foto del encabezamiento de este blog- que su sherpa había preparado para prevenir desfallecimientos bien protegido con una bolsa de la basura negra.

IMG_5183  Alberto en el campamento 2, a medio metro de altura. Las privilegiadas condiciones físicas de Alberto permitieron que el periodo de aclimatación no durara más de 15 minutos en posición de sentado con un botellín de cerveza a su lado.

IMG_5190   Alberto huella la cumbre en solitario, sonriente, como siempre. Detrás, parte de su trabajo en altura. Elizabeth Hawley (no confundir con Elisabeth Costello) ya ha declarado que en su opinión no se puede poner el mínimo su derecho a su derecho a entrar en el paraíso de los xilógrafos.

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Una de las xilografías de Alberto, caleidoscopio rectangular de color en forma de patchwork. Alberto, a menudo, recrea en sus obras las características del material que le sirve de soporte, la madera, sus vetas. La información natural que lleva impresa es releída en términos estéticos, formas orgánicas que tienden a la abstracción, pero evocan fragmentos de paisajes. 

IMG_5182A veces, da la sensación de que Alberto tiende a descomponer figuras previas con las que ya ha trabajado en su forma íntegra. La técnica provoca un juego de ida y vuelta entre la obra de partida y el trabajo de reconstrucción que el espectador –yo, en este caso- no puede evitar hacer. Esa distancia entre un referente, que en este caso ya es una imagen figurada, y la obra final es la que debe recorrer el artista.

IMG_5181Otras veces, las xilografías de Alberto se tiñen de notas pop, evocando obras que pasan por la imaginación del espectador como hermosas nubes de referencia. El referente de algunos de sus grabados son solo vagas imágenes que se insinúan, colores, formas decorativas sometidas a prueba estética.

martes, 8 de junio de 2010

Fotoperiodismo. Premios World press y efecto centrifugado.

Libération publica algunas de las fotos ganadoras de los premios World Press.  Todas ellas están expuestas en la Galería Azzedine Alaïa, à Paris (4e arrondissement), hasta el 17 de junio.

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Second prix People in the News Stories: Charles Ommanney, a immortalisé le jour de l'investiture d'Obama, le 20 janvier. © Charles Ommanney, Royaume-Uni, Getty Images pour «Newsweek».

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Premier prix General News Singles (actualité): le Suédois Kent Klich pour Album photo Gaza. Après une attaque dans la bande de Gaza, le 3 mars 2009. © Kent Klich, Suède

No es en particular el caso de las dos fotos anteriores, pero en los certámenes de fotoperiodismo abundan las instantáneas del sufrimiento, esas que según S. Sontag:

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Sontag, Susan, Sobre la fotografía, Traducción Carlos Gardini, Barcelona, Debolsillo, 2010, p. 29-30. Edición original: On Photography, 1973.

Lo que dice Sontag se ve acrecentado cuando las fotos del horror están expuestas en un contexto que las iguala a obras de arte de otro tipo. Esa experiencia de centrifugado en la que todo tiende estetizarse y, por lo tanto, a perder individualidad, es frecuente en los grandes centros culturales, en los que puedes salir de una exposición sobre paisajes de la campiña inglesa para entrar a continuación en otra de instantáneas sobre los heridos de bala en combate,habiendo quizá antes pasado por la tienda para echar un vistazo al merchandising artístico. Es, por otro lado, algo que favorecen algunos monumentos fúnebre surbanos , como por ejemplo el dedicado a las víctimas del 11-M en Atocha, ante el que he oído comentarios como “Ah, pues es guay” o “cómo mola”.

File:Madrid - Puerta de Atocha - Monumento 11-M - 20070324a.jpg

Mi última experiencia del género se produjo hace unos meses el el CaixaForum, en Madrid. Junto a una exposición sobre la maternidad se podían ver las tremendas series de fotos de Emilio Morenatti formando parte de Fotopres “La Caixa”, fotos sobre mutilaciones en mujeres pakistaníes agredidas con ácido en actos de violencia de género.

Otra de las fotos que se pueden ver en Libération y que ilustran lo dicho.

Premier prix Spot News Singles (actualité): l'Australien Adam Ferguson, pour «The New York Times». Une femme afghane est évacuée par les forces de sécurité après un attentat suicide à Kaboul, le 15 décembre. © Adam Ferguson,  Australie, – Cliquez pour voir la photo suivante

Premier prix Spot News Singles (actualité): l'Australien Adam Ferguson, pour «The New York Times». Une femme afghane est évacuée par les forces de sécurité après un attentat suicide à Kaboul, le 15 décembre. © Adam Ferguson, Australie,

lunes, 7 de junio de 2010

Blame it on the Mercado medieval. El pequeño fracaso de la feria del libro de Zaragoza.

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=587493

Si se mira con ojos de crisis, un 10 por ciento de descenso en las ventas casi podría considerarse un medio éxito. Si se mira con la sensación de que se trata de una pequeña feria del libro de provincias, cabe hablar de un mediocre fracaso, muy en consonancia con la medianía de la feria. Es muy probable que con más dinero la atmósfera olería menos a cosa pequeñita y gozaría de otro aire, incluso del perfume selecto de los grandes invitados. Lo cierto es que, después de un par de recorridos completos, tuve la sensación de que, a parte de un par de casetas llenas de comic y semejantes, interesantes para los interesados, otro par de casetas dedicadas a editoriales locales, la de productos culturales marxistas, la de saldos de catálogos de exposiciones celebradas Ibercaja y tal vez alguna otra de instituciones públicas, la visita se podía hacer muy deprisa, salvo si te interesabas por la Universidad San Jorge, dueña de un curioso puesto de información en el que había no más de cuatro libros, aunque, eso sí, por fortuna, no eran novedades. En el resto de los casos lo expuesto eran eso, novedades, pocas, y a menudo de escaso interés. Y es que hasta el escaparte del local cercano de alguno de los libreros tiene más interés que el chiringo que ellos mismos habían montado para la feria. Da la impresión de que el visitante al que se dirigen es un poco como ese destinatario de los discursos de los políticos, un ser dotado de escaso gusto, criterio e inteligencia. Uno poco dado a la compra de libros, por lo menos de libros de calidad. Es verdad que todas la ferias de libros, como las librerías mismas, son esclavas de la novedad, cualquiera que sea, que viene empujando a la que deja de serlo, pero es que ni siquiera a ese nivel la feria deslumbraba.

Si pensamos en otro tipo de libros, novedades o no, menos expuestos a la usura de la moda, no había casi nada, ni el 20 por ciento de la mesa central de Antígona, por buscar un buen patrón de medida. En realidad, la verdadera feria, entendida como un lugar en el que aguardan gratas sorpresas, reencuentros felices y alguna confirmación, estaba en el vientre de la ballena, lleno de libros viejos, en los bajos del Caracol, en donde, por cierto, solo me encontré con grupos de adolescentes deseosos de dejarse unos euros en lectura y con algún profesional del ramo que departía con la simpática pareja de vendedores que habían instalado allí sus mesas. Cosas buenas, bonitas y baratas. De esas tres bes, arriba, en el paseo de Independencia, con muchísima suerte podías juntar dos.

J. Brox