Viaje a Francia en 2016

sábado, 30 de mayo de 2015

Billie Holiday a los cien años de su nacimiento. Stange Fruit.




Se han cumplido en abril los cien años del nacimiento de Billie Holiday, considerada la más grande intérprete de jazz. Su infancia fue muy pobre y desgraciada. La afición por la música la heredó de su padre, quien tocaba el banjo y la guitarra donde podía. Ya adolescente, se escapó a Nueva York huyendo de las redes de prostitución de menores. Casi antes de empezar su carrera discográfica, descubierta por John Hammond, entró en el mundo del cine. Con Duke Ellington hizo Symphony in Black y más tarde Porgy and Bess. A finales de los años 30 conoció a Lester Young, saxo tenor, con quien formó una de las grandes parejas artísticas del jazz. Su vida privada estuvo muy marcada por su toxicodependencia. Internada a menudo en hospitales y cárceles durante sus clamorosas giras, murió en 1959, a los 43 años de edad. se dice que tenáa en el banco 70 centavos y atados a su pierna 700 dólares, listos para ser fundidos en droga.





Una de sus canciones más conocidas es Strange Fruit (Abel Meeropol, 1937), sobre los linchamientos y ahorcamientos de negros en el sur de los Estados Unidos de América:
Southern trees bear strange fruit,
Blood on the leaves and blood at the root,
Black bodies swinging in the southern breeze,
Strange fruit hanging from the poplar trees.
Pastoral scene of the gallant south,
The bulging eyes and the twisted mouth,
Scent of magnolias, sweet and fresh,
Then the sudden smell of burning flesh…

Traducción: Los árboles del Sur dan un fruto extraño, sangre en las hojas y sangre en las raíces, un cuerpo negro se balances movido por la brisa del Sur, extraño fruto colgado de los álamos. Escena pastoril del galante sur. Los ojos hinchados y la boca torcida. Perfume de magnolias, dulce y fresco. Y de pronto el olor de la carne quemada.
Las ejecuciones extrajudiciales de negros duraron desde finales del S. XVIII hasta los años 60 del S. XX. Con mayor intensidad, se produjeron entre 1890  y los años 20.



Billie Holiday tuvo que grabar la canción con la casa discográfica Commodore, ante la negativa de aquella para la que trabajaba,  la Columbia.

Internet está lleno de páginas web que contiene archivos fotográficos de los linchamientos. En todas las fotos aparecen esos extraños frutos, a menudo con el ufano linchador o los linchadores al lado. Es curioso, pero me costaría mucho menos mirar a la cara a los bárbaros que a los ajusticiados. Aún hoy parece sentir uno vergüenza de aquellos crímenes, semejantes, por otro lado, a los que siguen ocurriendo en otras partes del mundo.

He aquí una  par de esas fotos (Fuente):

Proud perpetrator posing Photo postcard sent through the mail Mississippi--early 1900s.


Jesse Washington, Spectacle lynching--Burned Alive Waco Texas 1916 Souvenir Postcard sold for ten cents.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Pequeños, medianos, grandes y bestiales errores en italiano. Los niveles A1, A2, B1, B2, C1, C2 del MCER (Marco Común Europeo…) por los suelos

Simples problemas de desconocimiento de la ortografía, medianos problemas léxicos, serias disfunciones gramaticales, bestial ignorancia sintáctica, son los rasgos que sobresalen de pequeño este muestrario de frases. Los móviles, las tabletas, el correo electrónico, han potenciado el uso de la escritura entre hablantes poco acostumbrados a los intríngulis de la escritura, una técnica reservada a entendidos en la materia o a aquellos que en la vieja escuela aprendían bien los saberes lingüísticos de base.
Si por un lado, el profesor de idiomas se siente tentado a llevarse las manos a la cabeza ante los despropósitos que aparecen el las frases, por otro, el ciudadano responsable se muestra apenado, porque sabe que el poder pertenece a los dueños de la lengua, que, aunque no escriban como para quitarse el sombrero, es infrecuente que comentan errores tan grandes como los reseñados. La ortografía, claro, es algo en lo que se fijan los que eligen al personal. Los más ricos seguramente pueden permitirse los gazapos, pero de director general para abajo hay que tener cuidado.
Por un tercer lado, cabe subrayar que la mayor parte de los errores tienen que ver con la escritura entendida como un saber que defiende sus particularidades de forma numantina, fruto, a través de múltiples mediaciones, de un tradición que sirve para alejar al inculto, al que no ha podido o querido estudiar, de áreas de conocimiento, de zonas de confort reservadas a otros. En ese sentido, algunos de los errores son hermosos indicios de despreocupación, de falta de constricción. Otros, sin embargo, parecen fruto de lo contrario, odiosas ultracorecciones, síntomas que delatan al redicho, cosas de Verdurines, que diría Proust.

(Fuente de las imágenes)









martes, 26 de mayo de 2015

Los calcos de Pompeya restaurados, como un flechazo artístico, una recreación literaria de lo sucedido, una ventana privilegiada hacia el conocimiento a través de la emoción.

11350656_10153318917998711_5118668284457695933_n(Fuente de la imagen)
Refiriéndose a los terremotos de 2010 en Haiti, Maruja Torres hablaba de “una nueva cabronada de la Naturaleza  -con mayúscula siempre, cuando mata, como si nombráramos a la majestuosa Parca-. Eso es lo que ocurrió en Pompeya el año 79 de nuestra era, que una gran cabronaza que en forma de gases tóxicos, nubes de ceniza y un aumento repentino de la temperatura provocó la muerte de sus habitantes. Según algunos estudiosos, la temperatura alcanzada osciló entre los 300 y los 600 ºC, lo cual explicaría  el denominado cadaveric spasm, una postura que se adopta solo en casos de muerte instantánea, de las víctimas de las que ha quedado el cuerpo en yeso, gracias a los calcos que se obtuvieron inyectando ese material en los huecos presentes bajo la capa de cenizas resultantes de la erupción . No sé si en la denominada muerte súbita, de cierta frecuencia en los deportistas,  hay algún signo de lucha contra lo que está a punto de suceder.  El cadaveric spasm no deja ni respirar al fallecido, es como una foto hecha a traición que el retratado no podrá ver, una especie de expresión máxima del grado de verdad, de espontaneidad, que alcanzamos en las distintas circunstancias de nuestra vida cotidiana, que a veces no es muy alta, pues hay quien representa hasta dormido. El espasmo del hipócrita, debería así ser una especie de emblema de la hipocresía, aunque si es muy conseguida, quizá lo sea de la sinceridad.
Las lecturas neorománticas que se han hecho de los calcos pompeyanos subrayaban una especie de abrazo extremo, ademán postrero de apego a la vida, a los demás, en algún caso, síntoma del deseo de morir en brazos de los seres queridos, protegiendo a los hijos, gesto todos ellos muy apreciados entre los humanos, en particular entre los políticos en campaña electoral y entre los periodistas en la parte final de los telediarios. Amor que mueve el mundo y nos da apego a la vida. Pero, lo que seguramente ocurrió en Pompeya no era eso, sino más bien que plácidas parejas  dormían a pierna suelta, pero enganchadas por el brazo, inconscientes. Nada de sentidas reacciones humanas ante lo inevitable, del intento de traspasar de la mano el umbral de la muerte, sino más bien pura cotidianeidad nocturna, previa quizá al lanzamiento matutino de los trastos a la cabeza.  Los restos del Huerto de los fugitivos o de la Casa de la pulsera  (una madre con un niño de pie sobre su la tripa, un niño de unos dos años y un adulto golpeado por una viga) no son sonámbulos que se despiden, sino durmientes que no se despertaron antes de morir o que estaban plácidamente terminando el día, sin saber que era el último.
10314450_10153318917943711_3406150307609759006_nFoto de la exposición que se inaugura hoy en Pompeya en la que se presentan los calcos restaurados (Fuente de la imagen)
Lo cierto es que la restauración, el acto de redefinir sus gestos proporciona la excelsa emoción de las revelaciones. Es algo que Rossellini ya mostró en Te querré siempre (1954) (1). Tiene esa aparición de un cuerpo muerto en la inconsciencia de su final la fuerza del recuerdo involuntario, trae al presente una catarata de pasado que aún huele y llega de sabor el presente. Es, en definitiva, lo mismo que un flechazo artístico, que una recreación literaria de lo sucedido, una ventana privilegiada hacia el conocimiento a través de la emoción.
Fotos de la reciente restauración de los calcos. (Fuente):
Pompei, lo straordinario restauro dei calchi
Pompei, lo straordinario restauro dei calchi
Pompei, lo straordinario restauro dei calchi
Pompei, lo straordinario restauro dei calchi
Pompei, lo straordinario restauro dei calchiMamma con bambino (foto di Antonio Ferrara)
Pompei, lo straordinario restauro dei calchiLo scheletro visibile all'interno dei calchi (foto di Antonio Ferrara)
Pompei, lo straordinario restauro dei calchiI restauratori Giancarlo Napoli e Stefano Vanacore (foto di Antonio Ferrara)
Pompei, lo straordinario restauro dei calchiFoto di Antonio Ferrara
Pompei, lo straordinario restauro dei calchi

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(1) En la película, el matrimonio en crisis formado por Alexander (George Sanders) y Katherin (I. Bergman) llega, durante su visita a Pompeya, a su punto álgido (más frío) al contemplar a la pareja de calcos abrazada, punto que al tiempo les sirve para rebotar de nuevo hacia un afecto distinto, que tomará forma en el abrazo reconciliatorio, posterior al momento de desorientación que sufren en la escena de la procesión. El momento final de revelación, como le gustaba definirlo al director, no hubiera sido posible si antes no hubieran visto los yesos abrazados y se hubiese despertado en ellos una nueva y silenciosa percepción del otro. Esta película que tanto gustó a los redactores y cineastas del grupo inicial de Cahiers du cinéma. Como recuerda Ángel Quintana:
“Jacques Rivette escribió en Cahiers du Cinéma sobre Viaggio in Italia: “Este film abre una brecha por la que todo el cine debe pasar bajo pena de nuerte” y “Con la aparición de Viaggio in Italia, todas las películas han envejecido diez años” (Quintana, Angel, Roberto Rossellini, Madrid, Cátedra,p., 143)
Dice André Bazin en su conocido libro sobre el cine (¿Qué es el cine?, Madrid, Rialp, 1966, p., 583) que en Te querré siempre “el público se siente decepcionado por el film, en la medida en que solo nos presenta Nápoles de una manera incompleta y fragmentaria…pero lo poco que se ve, algunas estatuas en un museo, varias mujeres embarazadas, una excursión a Pompeya, una parte de la procesión de S. Gennaro”, posee, sin embargo, un carácter global que resulta esencial, en la medida en que está “filtrado por la conciencia de la heroína”. Por eso, el paisaje que aparece en la peli “no es falso, sino que es un paisaje mental, objetivo como una pura fotografía y subjetivo como una pura conciencia”.

domingo, 24 de mayo de 2015

El día después de la jornada de reflexión, me he desdicho de todo lo dicho y me he atado una de las dos papeletas zamoranas a la cabeza. Jornada de votación y de pintura de las paredes de mi cuarto (II)

- Tras la difícil jornada de reflexión y pintura, seguía esta mañana amarrado al pincel, cuando harto por un instante de los efluvios que se desprendían de la cada vez más escasa masa ocre de pintura, me he parado para descansar un poco. Ha sido entonces cuando se me ha hecho la luz sobre lo que iba a votar. Contrariamente a lo que llevaba meses diciendo, he votado a quienes más he criticado, excluidos, por su puesto, aquellos a quienes ni siquiera critico, porque antipatía hacia ellos es visceral. Es verdad que llegado al emocionante acto de meter las papeletas en el sobre, no me he atado las dos papeletas zamoranas a la cabeza. Para no quedar en ridículo conmigo mismo, he llegado a vergonzosas componendas. He votado, por un lado a quienes espero que remedien tanta ofensa en el trabajo, restituyéndome a la situación anterior a su llegara por lo que se refiere a reducciones por cargo y a horas semanales de clase. Pero, por otro lado, he dado un giro radical a mis planteamientos iniciales y he votado a aquello que no iba a hacerlo, guiado seguramente por un rebrote de esperanza, aunque una parte de mí sigue pensando que hacerlo ha sido como dejarse llevar por una tentación semejante a la del que traiciona un buen par de zapatos en uso por otros tal vez peores, solo porque son nuevos y están en oferta.

- Después de comer, una vez consumado el acto de traición a mis propias palabras, dichas ante parientes, vecinos y amigos, me he puesto a analizar lo sucedido y he llegado a la conclusión de lo ocurrido había sido una iluminación del espíritu precedida por una larga resistencia por mi parte, como esas rendiciones al amor verdadero que se producen tras denodados esfuerzos por negar la procesión que llevamos escondida por dentro. Quién sabe si parientes, amigos y vecino me lo habrán notado cuando hablaba de su inexperiencia, de que que eran una mala fotocopia de lo ya existente, de que ocultaban sus verdaderas intenciones y otras verdades por el estilo. Llegada la hora final, de nada me ha servido tanta defensa y me he atado la papeleta zamorana a la cabeza.