viernes, 9 de septiembre de 2011
martes, 6 de septiembre de 2011
domingo, 4 de septiembre de 2011
Ecos buenos y malos del conflicto de los profesores de Madrid
Me llegan noticias del conflicto en el que está enfrentado el gobierno de la Comunidad de Madrid con un buen número de los profesores de enseñanzas medias que rechazan las instrucciones de principio de curso mandadas a los centros por la Consejería de Educación, encabezada por Lucía Figar. La razón fundamental son las medidas en la que se han traducido los recortes en el presupuesto destinado a educación. En el fondo de la cuestión también aparece el rechazo de muchos profesores a la declarada orientación neoliberal de E. Aguirre, que tan mal casa con la potenciación de los servicios públicos y tan bien encaja con su descrédito. Ante los apuros en los que se encuentran las arcas públicas resuenan los ecos de la, en palabras de Toni Judt, inmortal frase de Margaret Thatcher (1), uno de los modelos políticos de la presidenta madrileña, “no hay alternativa”. Algo parecido a la constante evocación del mercado para presentar las propias decisiones como indiscutibles. Pero los profesores sí creen que la hay alternativa y están organizándose para que las cosas se hagan de otra manera que no perjudique a la buena calidad de la enseñanza, tan anhelada por todos -de boquilla, a menudo- y perseguida por tan pocos.
Por lo que he visto, la voz de los profesores de E.O.I no ha estado muy presente en los debates. En un amplísimo resumen de una de las multitudinarias asambleas celebradas estos últimos días solo una interina tomó la palabra para expresar su miedo a quedarse sin trabajo este año y quejarse de que se habían cerrado grupos y eliminado idiomas (intervención n. 38 del resumen).
Por lo demás, en los grandes medios de comunicación el debate se ha centrado en la ampliación del horario lectivo de 18 a 20 horas impuesta por E. Aguirre. Los comentarios de los lectores que he leído en algunos medios digitales al respecto me han dado vergüenza ajena, por imagen tan simple, injusta e ignorante de la realidad laboral de los profesores que reflejan. La mayoría de los comentaristas habla de nosotros como privilegiados que trabajamos muy poco y encima no somos solidarios con los esfuerzos que, en condiciones penosas, están haciendo ellos para sobrellevar la crisis. Comparan nuestros horarios de trabajo con los suyos y concluyen que somos vagos redomados. No merece la pena contradecir opiniones tan infundadas o faltas de matiz, pero sí decir algo al respecto sobre cómo quienes se quejan de horarios infernales, de pésimas condiciones de trabajo (horas extra sin remuneración, constante obligación de atender encargos en su tiempo libre, tremendas bajada de sueldo) desean lo mismo para nuestro colectivo sin pararse a pensar en que él podría reivindicar mejoras en sus condiciones de trabajo. Valgan este par de botones copiados de El Mundo como muestra de la tónica de las intervenciones:
#12 el bajo nivel academico y la actitud de los profesores es uno de los grandes problemas de este pais, si se estan quejando para no trabajar que valores inculcan en los alumnos? pura vagancia, desazon, apatia, etc... el que no quiera trabajar A LA CALLE!!! que hay muchos interinos esperando plaza fija y deseando trabajar de verdad. Es facil echar la culpa a los alumnos de sus mala actitud en clase, etc pero yo creo que la culpa nunca es 100% de uno solo, y la vagancia de los profesores cuenta en la educacion y ejemplo a los alumnos.
#14 Los "profesoros" y profesoras son funcionarios de la enseñanza, luego es normal que cualquier esfuerzo laboral les espante. Si tan crudo lo ven, si tan esclavos se sienten, lo tienen fácil: que dejen sus puestos de trabajo a los profesores de la educación privada. Estos están acostumbrados a trabajar mucho más que ellos y por menos sueldo. Que cierren al salir.
No he leído comentarios que hablen de la conveniencia de organizarse para luchar en defensa de los derechos laborales, del trabajo realizado en buenas condiciones, salvo las respuestas de los que provienen del gremio. Parece que la crisis, en lugar de despertar la solidaridad reivindicativa, está despertando la sumisión, provocando una especie de nuevo ¡vivan las caenas!, un florecimiento de la carne de cañón que solo puede concebir a los demás trabajadores de igual manera.
Quizá el mundo que, entre veras y bromas, evoca este rap, un mundo férreamente compartimentado y clasista no es esté por venir, sino que ya está aquí. Quizá “pagar la crisis” no significa solo un paréntesis de precariedad, sueldos más bajos, mayor paro y peores condiciones de trabajo, sino que además significa desandar a palos legales el camino hecho, hasta la (re)instauración de un sistema, destinado a perdurar, en el que las cesiones coyunturales se hagan definitivas, a menos que nos opongamos a designios e intereses que no son los de la mayoría:
(1) Judt, Tony, El refugio de la memoria, Madrid, Taurus, 2011, p. 193.
miércoles, 31 de agosto de 2011
Guitarristas sin guitarra y compañía, air guitar players-writers without work
Leo que se han celebrado en Alemania los campeonatos de guitarra imaginaria (air guitar), ese difícil arte que consiste en tocar la guitarra eléctrica sin tener el instrumento entre las manos, como si de un miembro fantasma se tratara, el fenómeno que consiste en la reaparición en forma de reminiscencia, a veces insistente y a menudo dolorosa, de un miembro que ha sido extirpado. Pero seguramente no se trata siempre de antiguos guitarristas que, por una razón u otra, se dejaron a su Lucille olvidada en un incendio o en el asiento de al lado de un avión, que era como la llevaba no sé si N. Yepes o R. Sáinz de la Maza, y se les reaparece como irresistible estantigua, sino que se trata de personas que nunca han tocado una guitarra de verdad, por lo menos con la misma pericia con la que tocan la guitarra de aire. Seguramente no aspiran a hacer carrera como intérpretes, sino que se contentan con ser simples guitarristas imaginarios, como también hay directores de orquesta que en lugar de una batuta utilizan un cigarrillo en la absoluta soledad de su dormitorio. En ese sentido los guitarristas imaginarios serían el equivalente de los escritores sin obra, los más puros entre ellos, según un personaje de Millás. Aún así, entre los
escritores sin obra, que suelen hacer una especie de esgrima vital que recuerda la de los personajes literarios de otros autores, amén de hablar como si su talento ya hubiera dado frutos o fuese de tal magnitud que ni siquiera merece la pena que los dé, y los individuos que tocan sin sonido un instrumento ausente hay notables diferencias, porque éstos no son guitarristas sin guitarra, sino mimos que si tuvieran el instrumento entre sus manos probablemente no sabrían qué hacer con él, mientras que los escritores sin obra son una tribu de pleno derecho, aunque a la larga pesada, perfectamente concebible por el entendimiento humano, que suele ser capaz de tolerarlos hasta que cumplen los cuarenta. Sin embargo, si a escritor sin obra le añadimos el adjetivo profesional el resultado deja de ser aceptable y empieza a convertirse en algo patético, porque evoca la figura del caradura. La cosa no queda tan mal si hacemos lo mismo con la otra actividad. Guitarrista imaginario profesional, parece una profesión a medio camino entre el Circo del Sol y los Estados Unidos. Y es que el término profesional, que tanto se usa para cargar de seriedad una actividad, tiene por lo menos dos filos.
He pasado parte de la mañana buscando infructuosamente una cita, quizá fantasma, de Gil de Biedma. Si no recuerdo mal , en algún momento, quizá al cumplir años, se quejaba de que a pesar de su formación, gusto, inclinación, todavía no había escrito una obra consistente, limitándose a ser un poeta sin poesías. Aunque prefería ser poema que poeta, al cabo de su vida tuvo su obra, algo que estos pobres excelentes guitarristas no parecen aspirar a tener.
lunes, 29 de agosto de 2011
Aldabas de Bayona (Francia) III
Aldabas de Bayona (Francia) I, Aldabas de Bayona (Francia) II, Aldabas de Bayona (Francia) IV
Detalle de la foto anterior
sábado, 27 de agosto de 2011
El kitsch vacacional, ¿experiencia sustitutiva, falsa sensación?
Those who do not live by the sea can hardly form a single thought of which the sea would not be part.
Pseudo Broch
El kitsch significaría en realidad una indecisión específica entre el placer puro y el estético, en la que se disfruta precisamente de ese vago estar intermedio. (Walther Killy, Deutcher kitsch)
viernes, 26 de agosto de 2011
miércoles, 24 de agosto de 2011
domingo, 21 de agosto de 2011
Los pasquines de los “indignés” en su marcha hacia Bruselas
Casi coincido en Bayona con el grupo de indignados en su marcha hacia Bruselas. La prensa local se hacía cargo de su llegada:
He aquí los dos estupendos pasquines pastiche de estilo revolución de 1789 y resistencia contra los nazis que han dejado pegados por las calles:
miércoles, 17 de agosto de 2011
La muerte de Lorca en los diarios de su amigo Morla Lynch
Sombras le avisaron/ que no se fuese/ y le aconsejaron/ que se volviese
Quizá la madrugada de hoy, día 17 de agosto, se cumplan 75 años del asesinato a balazos de García Lorca, quizá sea pasado mañana, como sostienen la mayoría de estudiosos. Lo cierto es que la noticia no llegó a la prensa madrileña hasta pasados unos días. Las referencias que aparecen en las entradas de los diarios de Morla Lynch tal vez sean un buen ejemplo de hasta qué punto el asesinato del poeta granadino fue una suerte de patata caliente informativa para el bando rebelde, que temía la reacción internacional de condena.
MORLA LYNCH, CARLOS
EN ESPAÑA CON FEDERICO GARCÍA LORCA editorial: RENACIMIENTO
lugar de edición: SEVILLA
año de edición: 2008
páginas: 664
Así es como Carlos Morla Lynch, uno de sus grandes amigos en Madrid, recuerda de qué forma se enteró de lo ocurrido:
1º de Septiembre (1936)
…En la plaza mayor, que, como el resto de la ciudad, se halla llena de milicianos me limpio los zapatos para darle de ganar algunas “perras” al último limpiabotas “que todavía arrastra su cajón de un lado al otro”.
Pasan corriendo, dando voces varios chavales vendedores de periódicos:
¡¡¡Federico García Lorca!!! ¡¡¡Federico García Lorca!!! ¡¡¡Fusilado en Granada!!! (p. 542)

MORLA LYNCH, CARLOS
ESPAÑA SUFRE. DIARIOS DE GUERRA EN EL MADRID REPUBLICANO
ISBN: 9788484723929
Editorial: RENACIMIENTO
Encuadernación: TELA
Nº Páginas: 600
En el segundo volumen de los diarios de Morla Lynch también aparece una anotación del 1º de septiembre, pero distinta de la que aparece en el primer volumen. En el segundo volumen, el diplomático chileno escribe que “los periódicos publican la noticia no confirmada de que FGL habría sido fusilado por los rebeldes en Córdoba” (p. 61). Como quiera que sea, en su círculo de amigos, lo ocurrido no estaba claro. El mismo M. Lynch, en una anotación de unos días después (8 de sept. Primer volumen, p. 534) da cuenta de una llamada de M. Altolaguirre en la que desmiente la muerte del poeta granadino: “Más tarde llama Manolito Altolaguirre, que, a su vez, desmiente, la noticia. Él sabe que Federico se halla en sitio seguro. también lo sabe su hermana Isabelita. Debe ser así”. (p.543). Sin embargo, el 7 de sept. (Segundo volumen, p. 65) cuenta cómo “En Molinero, a las ocho, me hago servir un chocolate y, mientras lo saboreo, leo en los periódicos “la confirmación del fusilamiento de FGL”. A continuación, da un versión parecida a la que aparece en el primer volumen y a la que nos hemos referido antes: “…En casa tuenen todos los periódicos. El origen de la noticia parece vago, pero a mí me ha quitado el apetito. más tarde me llama Manolín Altolaguirre y me desmiente la noticia. Él sabe que Federico se encuentra en sitio seguro. (Segundo volumen, p. 66).
Por fin, el 18 de septiembre, Lynch parece asimilar la noticia:
Me parece escuchar su voz de aquella noche, que era –sin sospecharlo- la última vez que le oía: “Yo soy del partido de los pobres…, pero de los pobres buenos”. Y diríase que esa voz, de pronto, adquiriera un tono más festivo: “¿Te gusta España?”. Una convulsión escalofriante me sacude entero. Me cubro el rostro con las dos manos. (Primer volumen, p. 544)
martes, 16 de agosto de 2011
Política editorial. Las curiosas contraportadas de los libros de Gay Talese publicados por Alfaguara (II: Retratos y encuentros).

Talese, Gay, Retratos y encuentros
Traducción: Carlos José Restrepo Alfaguara, 2010.
Colección:Literaturas
Páginas:312.
Precio:19,50 €
ISBN:9788420406022
El segundo libro de Talese recientemente publicado por Alfaguara, Retratos y encuentros, contiene una serie de desiguales semblanzas y reportajes escritos entre los años 1961 y 2003 para diversas publicaciones, dedicados a cuestiones y personajes de todo tipo -famous, infamous, or merely unusual-. A simple vista, en relación a la edición americana (The Gay Talese Reader: Portraits and Encounters, Walker & Company, 2003) la diferencia radica en que la edición actual en español carece del prólogo de Barbara Lounsberry, teórica de la non fiction. En el cocktail destacan, seguramente, los capítulos que contienen material autobiográfico (Los sastres valientes de Maida, Cuando yo tenía, Orígenes de un escritor de no ficción), amén de los famosos reportajes sobre personajes del mundo del deporte o el espectáculo.
Muhammad Ali e la moglie Veronica
y profundidad. El acercamiento a sus aspiraciones y frustraciones se produce manteniendo la distancia de la apología, pero consiguiendo, al tiempo transmitir la singularidad de estos individuos, en unas semblanzas que no son fáciles de olvidar.
En este caso, en relación a la contraportada (Foto n. 1), cabe decir que el volumen se presenta en parte como un desfile de iconos entre los que se cita, sin distinción alguna, de rango en cuanto a su presencia en el libro a Frank Sinatra, Ernst Hemingway, Peter O’Toole, Kennedy, Fidel Castro, Joe DiMaggio, Muhammad Ali, o Joe Louis. En realidad, Hemingway aparece solo muy tangencialmente o más bien brilla por su ausencia, dicho sea en el sentido de que el capítulo en el que se hace referencia a él (Buscando a Hemingway), es su huella y no su presencia lo que da sentido al título, en la medida en que su paso por París pudo influir en la estancia en la ciudad de la luz de otros escritores e intelectuales americanos posteriores a su generación:
A comienzos de la década de 1950 otra joven generación de estadounidenses expatriados en París cumplía veinticinco años de edad. No eran, sin embargo, unos “Tristes muchachos” ni estaban “Perdidos”: eran los irreverentes hijos de una nación victoriosa… (p. 157)Como señala el traductor, con el término “Perdidos”, acuñado por Gertrude Stein, se hace referencia “a los jóvenes escritores (entre ellos Hemingway y Fitzgerald) y a los desilusionados norteamericanos que se expatriaron en parís una vez terminada la primera Guerra Mundial” (Nota, p.157)
Aunque en un momento dado (p.170), se narra una anécdota que tiene al escritor suicida como protagonista, carece de sentido presentarlo como uno de los personajes a los que el libro está dedicado. En cuanto a Kennedy, si no me equivoco, lo más cercano a él que aparece por un momento dado en el libro, en el mismo capítulo al que acabamos de hacer referencia, es su mujer, Jacqueline, invitada a una fiesta de George Plimpton, uno de los estadounidenses expatriados, ya de vuelta a Nueva York.
Foto n. 1
Fidel Castro, por otro lado, ocupa una lugar de mayor importancia en el
desfile, pero no deja de ser un personaje secundario del capítulo dedicado a Ali. El leader cubano ofrece, en ocasión de un programa de colaboración con Cuba patrocinado por el boxeador, una recepción a la delegación encabezada por el púgil, que ya enfermo y mucho menos rápido y lenguaraz que en sus buenos tiempos, se muestra gracioso, ausente y profundo a partes iguales.
Dos retratos de F. Castro de Leon Golub, pertecientes a la reciente exposición celebrada en el Palacio de Velázquez, Parque del Retiro (Madrid).
Es difícil resumir, como ocurre en las contraportadas, un libro en unas pocas líneas de forma fidedigna, haciéndolo, además, atractivo. Requiere concisión, comprensión cabal y empatía con el lector medio. Muchos escritores y consejeros editoriales se han ocupado brillantemente de ello y también de los textos que aparecen a veces en las pestañas de los libros. Mi sensación tras haber leído los dos libros de Talese es la de que sus contraportadas no cumplen del todo con el rigor exigible, porque , aunque sea en cuestión de detalle, llaman a engaño al lector desprevenido, justo lo contrario de lo que deberían hacer.
sábado, 13 de agosto de 2011
Vernissage. De cómo el Rincón del gato se quedó sin un artista y el artista se quedó sin rincón del gato, pero muy profesionalmente ufano.
Durante muchísimos años, las obras de arte se producían en los talleres y en los estudios, pero en la era moderna y debido a la penosa tarea de esclarecimiento a que se ha entregado la artisticidad, solo podemos afirmar que una obra de arte es una obra de arte si se produce en una galería. Incluso, en ocasiones, podemos sufrir una confusión y tomar, por ejemplo, los útiles de limpieza de una galería por una obra de arte. No sería la primera vez que tal cosa sucede. (Azúa, Félix de, Diccionario de las Artes, Anagrama, 2002, p., 169)
Algo parecido a lo que Azúa dice de la obra de arte, que una obra de arte solo es considerada como tal si se produce en una galería, y el día del vernissage, digo yo, a ser posible, que es cuando los ojos de los críticos (mediáticos, a poder ser) pueden contemplarla para consagrarla después ante los demás a través de sus palabras, incluso ante quienes, presentes en el mismo vernissage, no habían caído en la cuenta de la epifanía…algo parecido, decía, a lo que ocurre con la obra, ocurre con el artista mismo, que solo es tal si logra producirse en los circuitos adecuados a sus pretensiones.
Pues, en un vernissage, a mi compi y a se nos ocurrió acercarnos a un artista en plena ebullición. Nos habían hablado de él como de alguien encantador, majísimo, creo que era la palabra más común cuando lo describían. Era un tipo con la obligación a cuestas de ser espontaneo, niño, libre y genial, pude notar al poco de conocerle. “Es que tiene mucho yo”, dijo después, cuando ya había pasado todo, una admiradora suya, y mi compi le contestó, “ya, ya, mucho yo, Yolanda, querrás decir mucho ego, aunque para el caso es lo mismo”.
Antes, nos habíamos acercado a proponerle que expusiera en el Rincón del Gato y dio la casualidad de que en el grupillo había una chica que había visto nuestra última exposición, la de los carteles de teatro griego y también la de María de la Pe, de hace unos meses. No hubo necesidad de explicar nada, porque la chica se hizo cargo de la faena de describir nuestro paredón. Habló del Rincón de Gato como de un sitio nada adecuado para las exposiciones, pero por el que pasaba multitud de gente, y lo definió como una ventana expositiva. Yo me mostré de acuerdo con todo lo que había dicho, entre otras cosas porque estaba sorprendido por la descripción y, sobre todo, por los términos, como de enterada, de quien está en el ajo, y es capaz de hablar al artista en su misma onda, con pocas y comprensibles palabras. Lo único que se me ocurría decir era, “eso, una ventana que es positiva”, y pensaba que el Rincón del Gato casi podía pasar a llamarse el Rincón del feng shui. Pero, como no quería llevar la situación a un calembour sin salida antes de que hubiéramos apalabrado a la figura, callé. Poco antes, a mi compi se le había ocurrido preguntar al artista si tenía obra suficiente para montar una exposición. Torpe pregunta, porque la respuesta fue que él era un profesional y que tenía obra no para una, sino para muchas exposiciones. Cierto hiato entre su festiva actitud anterior a la pregunta y el deje de acritud en la respuesta a mi compi, me hizo pensar que ya se sentía firmemente reconocido entre sus fieles y descendencia, pero que no le importaría recibir alguna otra caricia, porque se sabía merecedor de ella. No me fue del todo antipática, sin embargo, su respuesta, quizá por el candor que dejaba traslucir, a pesar de que el uso del adjetivo profesional delatara un mediocre gusto lingüístico y una curiosa concepción de sí mismo. Como si ser profesional de algo fuera de por sí un merito o una garantía de calidad. Pero como de apalabrarlo se trataba, porque su obra tiene interés, estaba dispuesto a no sacar punta a nada e incluso a quedar como un inocente y bienintencionado profesor de idiomas interesado por su figura, en tanto que representante de la moderna cultura de una ciudad con proyección, incluso, más allá de la región.
Oída la descripción de la amiga, la respuesta del artista fue, “en principio, no” (bis). Por más que el diálogo se hubiera interrumpido varias veces, supuse que lo decía en relación a la propuesta mía y de mi compi, aunque con tantas caladas, tragos y frases ingeniosas de por medio quedaba un poco atrás. Intenté entonces encajar dignamente el pequeño golpe, que no iba destinado tanto a mi como a un proyecto que el individuo no consideraba atrayente, quizá por poco profesional. Intenté, como oigo decir a menudo, no "tomármelo personal". Pensé en el descrédito de los centros públicos, en el desinterés por la gente común, en la vana búsqueda de éxito entre un público selecto, y pensé en que , sin embargo, el público allí presente me resultaba más pretencioso que selecto, y en qué sé yo que otras cosas, ciertas o no. Intenté dejarle la dirección de este blog, por si acaso una vez visto cambiaba de opinión, pero no llevaba boli a mano y casi tuve que mendigarlo, dado que ninguno de los presentes se hacía cargo del contratiempo. Cuando, por fin lo tuve, me faltaba el papel y, entre tanto, me iba convenciendo de que, visto lo visto, que, por ejemplo, no llevaba la pluma que últimamente me acompaña, el desinterés era mutuo. A veces, los detalles delatan que nuestra intención era menos firme de lo que creíamos.
“En principio, no, pero te doy mi teléfono y me llamas”, dijo aún. Hice ademán de abrir mi móvil para meter su número en la agenda, pero me costó saber cómo funciona y renuncié definitivamente al intento.
Al cabo de unas semanas me crucé con el artista a la salida de una cafetería. Iba acompañado de una niña, quizá su hija. Cruzamos la mirada, como hacen quienes, conociéndose, se pueden permitir no dar muestra de que así sea. Era domingo. Dice Baudelaire que el arte es el domingo de la vida. Se alejó y me quedé pensando en que seguramente me quedan unos cuantos fines de semana por vivir.
Vernissage de la exposición Nel cestino di Cappuccetto Rosso, celebrada en Fábrica de chocolate, Zaragoza.
Círculo de Bellas Artes, Madrid
Wikipedia: A vernissage (varnishing, from French) is a term used for a preview of an art exhibition, often private, before the formal opening. Guests may be served canapés and wine as they discuss with artists and others the works in the exhibition. If the vernissage is not open to the public, but only for invited guests, it is often called a private view.
At official exhibitions, such as the Royal Academy summer exhibition, artists, in the past, would give a finishing touch to their works by varnishing them (J. M. W. Turner was known for making significant changes to works on varnishing day while his fellow academicians were simply varnishing). The custom of patrons and the élite of visiting the academies during the varnishing day prior to the formal opening of the exhibition gave rise to the tradition of celebrating the completion of an art work or a series of art works with friends and sponsors. Nowadays, for commercial shows it is an opportunity to market the works on sale to buyers and critics.
Blog: Vernissage es una palabra francesa que significa literalmente “barnizado”, pero que se usa también para referirse a inauguraciones de exposiciones, de acontecimientos, etc... Vendría a ser lo que los anglosajones denominan cocktail, y en castizo “sarao”.
Y una gran vernissage es lo que había organizado esta noche en Alicante una de las compañías aéreas más influyentes de este país.
Diccionario del español actual (Seco, M, Andrés, O, Ramos, G. (Aguilar, 1999): Vernissage (pronunciación corriente /bernisáʒ): Inauguración de una exposición de pintura.
Petit Robert (1987): 1. Action de vernir (un tableau, une planche de gravure, etc.), de verniser (une poterie). 2. (1886). Jour d’ouverture d’une exposition de peinture (les artites etaient autorisés à achever d’y vernir leurs tableaux. – Inauguration privée d’une exposition de peinture.
Dizionario Italiano Sabatini Coletti: Vernissage: Inaugurazione ufficiale di manifestazioni varie, spec. di una mostra d’arte, riservata a critici, esperti e rappresentanti della stampa che sono invitati dell’apertura al pubblico.
http://de.wikipedia.org/wiki/Vernissage:
Unter Vernissage (fr. vernis, „Firnis“) versteht man derzeit die Eröffnung einer Kunstausstellung.
Ursprünglich firnissten die Künstler (später eher Angestellte der ausstellenden Galerie) die auszustellenden Bilder: Damit wurde die Arbeit ‚endgültig abgeschlossen‘, da ein Weitermalen hinterher faktisch unmöglich war. Der Firnis war zwar primär ein Oberflächenschutz, verändert(e) aber die Farben erheblich. Künstler hatten sich demgemäß auf die Wirkung ihrer Farben nach dem Firnissen einzustellen.
Im Lauf der Zeit entstand allerdings der Brauch, dieses ‚Firnissen‘, das der förmlichen Ausstellungseröffnung voranging, mit einer Feier im Kreis von Freunden und Auftraggebern zu würdigen. Später verschwanden die Unterschiede, und aus der Vernissage wurde ‚Ausstellungseröffnung‘.
Das feierliche Ende am letzten Tag einer Kunstausstellung nennt man Finissage, und bei größeren Kunstausstellungen kann es zur Halbzeit der Ausstellung auch eine mitunter medienwirksame Midissagegeben.
martes, 9 de agosto de 2011
Política editorial. Las curiosas contraportadas de los libros de Gay Talese publicados por Alfaguara (I: Honrarás a tu padre).
Enlace a la segunda de las dos entradas de la serie: Política editorial. Las curiosas contraportadas de los libros de Gay Talese publicados por Alfaguara (II: Retratos y encuentros).
Compro y leo con gusto dos de las tres obras de Gay Talese, uno de los aclamados padres del nuevo periodismo, recientemente reeditadas por Alfaguara y Debate. La primera, Honrarás a tu padre (El original en inglés se publicó en 1971 con el título Honor Thy Father), es una larga semblanza biográfica del mafioso Bill Bonanno, escrita a partir de las confesiones que el protagonista y allegados hicieron al autor, con el cual establecieron una larga, afable y fructífera relación, como el mismo Talese explica en el epílogo del libro. La narración, que oscila entre la perspectiva histórica y la vida íntima del personaje, resplandece cuando trata de los detalles cotidianos, de las sabrosas anécdotas de una vida casi siempre a medio camino entre los distintos domicilios familiares, los trabajos sucios -de los que, por lo demás se ofrecen pocos particulares-, los juzgados y la cárcel. Como trasfondo trágico
Talese, Gay
- Honrarás a tu padre
- Traducción: Patricia Torres Londoño
- Páginas: 640
- Publicación:04/05/2011. El original en inglés se publicó en 1971 con el título Honor Thy Father
- Género:Periodismo literario
- Precio:21,50 €
- ISBN:9788420407180
- aparece la figura del padre, Joseph Bonanno, uno de los grandes jefes mafiosos estadounidenses, desde los años 1940 hasta bien entrados los 60. Él, versión tragicómica del rey de reyes, al que Bill trata de emular en unas circunstancias que lo hacen imposible, es el verdadero guionista en la sombra de los designios de su hijo.
- Pero mi intención no era hacer una reseña de la obra, sino poner de manifiesto hasta qué punto los textos de las contraportadas de algunos libros están redactados con descuido o quizá guiadas por el simple afán de llamar la atención en aras de las ventas.
- Talese cuenta en el epílogo que su obra sirvió de base a una miniserie de la CBS (p. 574), pero al referirse a Los Soprano, la espléndida serie televisiva de la HBO, que según la contraportada de Honrarás a tu padre se inspiró en el libro (foto n. 1), pone de relieve las diferencias entre ambas:
- En efecto, Honrarás a tu padre fu el primer libro de no ficción que penetró en la sociedad secreta de la Mafia. A diferencia de sagas como El Padrino o Los Soprano, las dos inspiradas por la creatividad de escritores y directores, en Honrarás a tu padre no había nada imaginado ni inventado; se usaban los nombre reales y se describían escenas y situaciones que habían ocurrido de verdad. El libro relataba el surgimiento y la caída de los Bonanno, de modo que Bonanno padre no podía denunciarlo sin refutar al mismo tiempo la credibilidad de su hijo, su hija, su nuera y otros allegados que me habían servido de fuente. (p. 576)
Por lo demás, tanto Tony Soprano como Bill Bonanno -tercero en el escalafón, consigliere de la banda en su mejor momento- son seres infelices. Tony acude a la psicoterapeuta no para curarse de su enfermedad, de la que en el fondo se siente un orgulloso, en tanto que macho alfa, sino con la esperanza de eliminar los molestos síntomas que le produce su difícil relación con la realidad, y Bill, condenado a aparentar una riqueza de la que casi siempre carece, es un pobre desgraciado cuyo casi único espejismo de libertad consiste en recorrer miles de quilómetros al volante del coche. En el fondo, quizá sea verdad la imagen del gangster que proporciona Bill a través de Talese como alguien condenado a una rutina de interminables esperas, tedio, escondites, exceso de comida, falta de ejercicio físico…”(p. 399), alguien que disfruta de escasos momentos de acción en los que el tiempo, por fin, parece acelerarse.
Para terminar, resumo lo que Talese escribe sobre la comparación entre Tony Soprano y Bill Bonanno que fue hecha en un momento dado por la prensa. Ante la curiosidad de Talese por conocer la opinión de la familia sobre la serie:
"Solo Salvatore y su hermano el médico dijeron verla con regularidad, aunque no eran propiamente devotos de la serie, y esta declaración llevó a Salvatore a contarme lo furioso que se había puesto el año anterior, cuando The Arizona Republic publicó un artículo en el cual comparaban al personaje principal de la serie, Tony Soprano, con su difunto abuelo Joseph Bonanno. Tony aparecía en la serie caracterizado como un matón vulgar, insistía Salvatore, que carecía por completo de la elegante sagacidad y actitud digna de su abuelo…"(p.599)
viernes, 5 de agosto de 2011
Prohibido por los pelos. Los límites de la privacy: Vietato! y los retraros de El Fayún
Hace unos meses me llamaron la atención los escaparates de una tienda situada en la parte vieja de Zaragoza. Se acumulaban en ellos, debidamente ordenadas, cabezas de maniquíes sin cara, cubiertos por melenas lisas, rizadas, onduladas, rubias, castañas, morenas, cortas, largas y de medio pelo, y en los estadios intermedios que pueden surgir de cruzar esas características. Era un buen negocio de pelucas, entre cuyos clientes seguramente se contaban, además de presumidos y caprichosos varios, bastantes enfermos de terapias que producen calvicie. Hasta tal punto llegaba la abundancia de pelo natural sobre cabezas inertes que, lejos del efecto cómico que producen las pelucas de las tiendas de disfraces para fiestas, en este caso el espectáculo daba una mezcla de miedo, curiosidad y asco. No se veía a nadie en el interior. Seguramente los tratos con los clientes no se producen a la vista de los transeúntes, sino en algún tipo de trastienda. Además, la gran cantidad de mercancía expuesta en uno de los dos escaparates casi no permitía observar el local. Fue ahí, desde donde se me ocurrió hacer una foto con el móvil, creyendo que no era observado, seguramente porque de alguna manera intuía que la instantánea podía traer cola. Creo que tras disparar dos veces me acerqué de nuevo a la puerta y, al seguir sin ver a nadie, quise hacer una foto al escaparate más grande y vistoso de los dos, el de la derecha. En ese instante surgió de la tienda un empleado de corte relamido, zapato mocasín con trabilla metálica sin calcetín y cinturón de cordón bicolor que quiso arrebatarme el teléfono. Mi perro ni se enteró de las malas maneras del individuo, cuyo cabello también parecía ajeno a los bruscos movimientos que se estaban produciendo. Al no conseguir arrebatarme el teléfono me dijo que tenía que borrar la foto, como si de una intrusión en una planta nuclear secreta se tratara. Después de discutir un rato, sin que en ningún momento pareciera darse por aludido ante mis indirectas a lo hortera que me resultaba su indumentaria, la grima que me daba su pelo y la importancia excesiva que estaba dando a un acto intranscendente, quedamos en que llamara a la policía para que dirimieran ellos la contienda. Habló con alguien, y me dijo que en breve llegarían los municipales, ante lo cual di muestras de aprobación. Mi perro, mientras tanto, seguía ajeno a cuanto ocurría, aunque yo empezaba a sentirme molesto por tener que hacerle esperar tanto. Durante la llamada, me entraron dudas de que hubiera hablado con la policía, en particular, porque me daba la sensación de que, a pesar de que había salido a la puerta de la tienda con el inalámbrico, evitaba que le oyera claramente y, por otro lado, en seguida pareció menos envalentonado que antes. Estuvimos analizando los pormenores legales de la situación, pero creo que ninguno de los dos éramos duchos en la materia y además él no tenía ni idea ni quería tenerla de lo que son los derechos fundamentales del flâneur, entre los cuales se encuentra, sostenía yo firmemente, el de fotografiar horrendos escaparates desde el exterior del local. ya tendrá usted ocasión de denunciarme si hago un uso indebido de la foto. Y él, erre que erre, que no podía hacer fotos de sus pelucas. Al final, como, pasado un cuarto de hora, no llegaba la policía, aburrido ya y con la excusa de que se le estaba haciendo tarde al can para volver a casa, me marché con mis fotos en la memoria del teléfono y cierto malestar, no tanto porque al individuo le desagradasen mis intenciones como por su manera agresiva de proceder.
Llegado a casa busqué en los foros de internet experiencias semejantes y no eran pocos los que las habían vivido. lo que no me quedó claro es hasta qué punto alguien puede impedir que fotografíes su escaparate desde la calle.
Todo lo anterior viene a cuento de la exposición fotográfica “Vietato! - I limiti che cambiano la fotografia” (55 foto di grandi autori), que se está celebrando en la Rocca Ariostesca de Castelnuovo di Garfagnana (Lucca, Italia), desde el 29 de julio hasta el 7 de Agosto de 2011. Los comisarios de la exposición, Giovanna Calvenzi, Renata Ferri e Gabriele Caproni, organizada por el Circolo Fotocine Garfagnana, se plantean hasta qué punto el exceso de celo de algunos a la hora de impedir que se tomen fotos puede traer como resultado la carencia de documentos sobre nuestro modo de vida para las generaciones futuras. Y es cierto que, junto a la falta de pudor de muchos en exhibir sus cosas en público, se está produciendo el fenómeno contrario, el aumento del miedo a ser fotografiado. Si en algún instante el hecho de que un paseante se interesara por un tienda hasta el punto de querer inmortalizarla con una instantánea, podía ser motivo de orgullo y vanagloria para su propietario, hoy en día ocurre lo contrario. Todo son sospechas, temores y suspicacias. La franja que oculta el rostro de los fotografiados en la exposición intenta poner de relieve esos excesos. He aquí tres de las imágenes exhibidas, tomadas de la amplia galería que publica L’Espresso.

Tony Thorimebert
Mario Peliti

Alex Maioli
Y, como contraste, recuerdo los ojos de los retratos de El Fayún, recientemente expuestos en Madrid, su mirada virtuosa, en el justo límite entre la sorpresa, la curiosidad y el descaro, una mirada que refleja al tiempo conciencia y olvido de si mismo, observación y confianza, fortaleza y resignación,esas parejas de cualidades tan difíciles de encontrar, capacidad de atraer sin llamar a gritos la atención,todo un ideal de vida transmitido en una instantánea pictórica, en unos ojos que no se ocultan.