adiós

jueves, 6 de noviembre de 2014

Imaginario diálogo escatológico entre una pareja de repunantes corrutos evacuando al unísono. Viva San Martín.

“Una imagen muy catalana, cuya procedencia quizás haya que buscarla en aquel doble asiento instalado en los retretes de las antiguas masías de cierta entidad –para las otras bastaba el corral– y en la estampa que obviamente sugieren: un matrimonio evacuando al unísono, intercambiando dulces miradas, amorosamente cogidos de la mano”. Goytisolo, Luis, La cólera de Aquiles, Seix Barral, 1979, p., 73

- Cariño, te voy a dar una sorpresa que te va  a encantar.

- Ahora no, que estoy concentrada, deja que me apoye en tu brazo, que hoy se me ha olvidado comer el kiwi.

- No, déjame que te lo cuente, que seguro que te ayuda. Resulta que todo lo que estamos echando por la tubería abajo, va a un banco, donde, claro, se quedan con una comisión, pero el resto lo meten en una cuenta. Ayer vinieron los técnicos y mi váter está directamente conectado a un banco suizo.

- ¿Y lo mío, qué, tú siempre igual?

- Lo tuyo, cariño, he preferido desviarlo a Liechtenstein, por diversificar. Una parte, además he decidido que se quede cerca, porque, la verdad, huele mejor que lo mío. Siempre ha sido así, desde que nos conocimos. Aunque, últimamente…No te digo dónde va exactamente por motivos de seguridad, ya sabes.

- Eso de que lo mío huele mejor será porque como  más a menudo en casa y tú te vas de juerga con tus amigos constructores. Quién sabe lo que os llevaréis a la boca cuando os juntáis. No lo digo porque tu aportación sea escasa, sino por el terrible hedor.

- Esta semana he echado tubería abajo tres quilitos de un color increíble, vamos a velocidad de Bárcenas.

- Y yo, ¿lo has calculado?

- Sí, la tubería nueva lleva incluido un peso y una máquina para que no se cuele nada que no sea defecación pecuniaria. Tú casi llegas a un quilo setecientos.

- Nuestros hijos tienen el futuro asegurado y ahora nos podemos permitir la casa nueva.

- Espera, no vaya a sospechar el otro consejero que defecamos más de una vez al día y le vaya a entrar la envidia.

- Ese también debe cagar lo suyo, no.

- Tranqui, cariño, que hay mierda para todos.

- Podías haber aprovechado la reforma para instalar uno de esos sistemas japoneses para limpiarse con agua.

- Nada de cosas raras, que luego empiezan a investigarte y descubren todo el fregao. Tu scottex perrito y yo de periódico, que para lo que dicen de mí ya les vale. Además, sigo siendo gente de pueblo.

- Calla y acaba de cagar ya, que creo que llegan los niños del cole.

- Te advierto que yo lo hago por ellos, que si no, con lo que llevo mandado a Suiza, no me iba a tirar aquí el tiempo que me tiro. Aunque estando contigo junto a mí, los dos sentados cada uno en nuestra sillón, qué te voy a decir, soy un poco feliz.

- No me cameles, que ya se con quién te andas en tus juergas.

- Mujer, lo hago por nosotros.

- Ya vale, corta el grifo y sal a ocuparte de los niños. Que voy a ver si me acabo de pagar las letras del coche antes de cenar.

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