adiós

viernes, 4 de enero de 2013

La niña y la pompa de jabón. Pilar Giambanco expone en la E.O.I. 1, de Zaragoza. Del 8 de enero al 15 de febrero de 2013.

 

GIAMBANCO_POMPA-W

Pilar Giambanco proviene del ámbito de la fotografía donde ha dejado muestras de su buen hacer a tenor de las diversas manifestaciones artísticas en las que ha participado. Precisamente por venir de donde viene está dotada de una mirada plástica que la habilita perfectamente para captar en un instante la belleza de la realidad cotidiana, aquello que está detrás del acontecer diario y que es puesto en valor por la decisión creativa del artista, mediante la selección adecuada de la luz y del encuadre. Y eso es, justamente, lo que ha logrado en la fotografía que da origen al trabajo que ahora nos muestra.

Esa capacidad de mirar fotográfica constituye un excelente punto de partida para la actividad pictórica. Pilar, además de desarrollar adecuadamente las pautas técnicas del dibujo, sabe poner mucha emoción a su trabajo, algo indispensable para lograr involucrar al espectador.

A partir de una instantánea en la que el ojo del fotógrafo ha sabido captar a la perfección el equilibrio dinámico, mágico, “atemporal”, de una escena callejera, el ojo del artista selecciona un fragmento de la misma -la niña extasiada- para convertirlo en objeto de su actividad pictórica. Comienza entonces un nuevo trabajo estético que consiste en ir dando rienda suelta a la imaginación, en hacer surgir sobre el papel otras niñas mediante la mano que, hábilmente, va utilizando las distintas técnicas: lápiz, carboncillo o pastel. Tal vez lo importante sea la niña –su esencia que, como dice Pilar, es la misma-, pero es en la diversidad de formas donde el arte adquiere sentido. Más aún, sin esas diversas interpretaciones de una misma realidad, distinta cada una de ellas en sus matices de color, textura o tonalidad, ¿acaso podríamos llegar siquiera a acercarnos a la realidad esencial? Cada una de esas interpretaciones, de esas miradas, tiene sentido en sí misma y tiene la capacidad no solamente de hacernos ver lo que significan sino también la de hacernos sentir, de emocionarnos. Contemplémoslas, valorémoslas y disfrutemos de ellas.

Francisca Zamorano. Diciembre 2012

 

NIÑA-AZUL

 

La niña y la pompa de jabón

Que sucediera en Zaragoza hace un par de años, en plena calle Alfonso, con la alegría que da principio del verano (terrazas llenas, animación por las calles…), creo que no es relevante para nuestra historia. Lo que nos interesa es que sucedió y que yo estuve allí para constatarlo.

Hay una mujer joven en medio de la calle, con un cubo lleno de agua. Introduce una cuerda que lanza al aire y hop, una hermosa pompa de jabón. Fresca, iridiscente, etérea, frágil, que se mueve caprichosamente según la mueva el aire, y desaparece. Otra pompa, ahora más grande, ahora más pequeña. Belleza breve.

Se acerca una niña, fascinada por el milagro que está presenciando. Otros niños intentarían agarrarlas, ella está absorta. Sí, hacer aparecer la belleza de la nada es como hacer magia. Y eso ocurre continuamente.

Realizo una instantánea con la niña de espaldas, no quiero que sea reconocida.

Es como una escultura clásica, con la postura en contraposto. Y esto hace la escena mucho más interesante. Atemporal.

Esta fotografía estuvo expuesta en noviembre de 2011 en la Sala Pro40 de Fotoprix, en la exposición colectiva “Zaragoza” del grupo “Ojos de Mujer”[1].

En febrero de 2012 comienzo una nueva aventura. Gracias a Francisca Zamorano aprendo a desarrollar mi expresión plástica. Proceso en constante evolución y del que no he hecho más que comenzar.

El verano vuelve, y recuerdo la foto. A la niña. Y decido dibujarla. La saco de su contexto. Como decía al principio, no me interesa.

Y como la vida misma, hay mil formas de ver las cosas, y no por ello menos hermosas. Ahora la niña soy yo, y juego con ese concepto.

Serie de dibujos realizados con pastel, carboncillo y/o a lápiz que intentan demostrar que aunque nos vean o nos mostremos de mil maneras, la esencia es la misma, y esto es lo único que cuenta.

Gracias también al Departamento de Actividades de la Escuela Oficial de Idiomas nº1 de Zaragoza las podremos contemplar a partir de enero de 2013. Feliz regalo de reyes.

Pilar Giambanco

Diciembre de 2012.


[1] El grupo Ojos de Mujer está formado por socias de la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza, cumpliendo 10 años expositivos en 2012. De destacar la última exposición: “Formas modernistas en Zaragoza” dentro del ciclo Gaudí Único organizado por Ibercaja en 2012.

 

NIÑA-AZUL

 

«¡Acariciad los detalles! ¡Los divinos detalles!» (V. Nabokov a sus estudiantes de literatura).

En Blow-Up: Deseo de una mañana de verano (1966), la vieja película de Antonioni basada en un cuento de Cortázar, la ampliación de una instantánea llevaba a descubrir indicios de un crimen, pero la obsesión por ampliar fotográficamente el detalle acababa por desdibujar la realidad de partida. En la serie de variaciones a partir de una inquietante foto de una tarde de verano, P. Giambanco parece haber encontrado la medida justa de lo que se escondía cuando la hizo. Lo interesante de la escena que retrató mientras paseaba cámara en ristre no estaba en el tema central, sino en los márgenes, como casi siempre, donde menos parecía que pudiera producirse el milagro. Así es a menudo como surge la emoción, de forma inesperada, algo parecido a la revelación que buscaba Rossellini en sus películas medio improvisadas. Pilar lo detectó, vio en la niña a una portadora de su verdad, y se puso a trabajar sobre el particolare, que es como se dice en italiano detalle en términos artísticos. El resultado, la serie de variaciones, evoca también algo particular, intransferible, un instante íntimo, pero, al tiempo, como el patio de mi casa que se moja como los demás, accesible a quien haya vivido momentos semejantes.

No queda ahí, sin embargo, la cosa. No vemos los ojos de la niña en el instante de comunión con el mundo. Se diría que, en realidad, no mira la pompa de jabón, ni el escaparate de la joyería, ni nada, si no que parece absorta en algo difícil de concretar, a mitad de camino entre su interior y el escenario, suspendida en un detalle de la vida que pasa. La vida que pasa inaferrable y de la que estas nueve variaciones consiguen extraer el tiempo. En la serie de Pilar, al contrario, por ejemplo, de lo que ocurre en las imágenes pintadas por Monet de la catedral de Rouen, lo que en el fondo cuenta no es la luz cambiante, sino aquello que permanece, la misma fascinación, aunque vestida con ropas distintas.

Javier Brox

 

Dos de variaciones  expuestas:

NIA-AMARILLO

 

NIA-MARINO

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