Exposición conjunta con la escuela de Arte de Huesca

viernes, 27 de mayo de 2016

Las cosas vivas: perros que miran a un perro que no sale en la foto del móvil.

Me voici à ta fenêtre 
Tous tes gens me voient ici
Here I am at your window darling
For all your people to see me
J. Taylor, Ananas

Francisco Pacheco, maestro y suegro de Velázquez, en el Arte de la pintura (1649):

Verdad sea que los peces y aves y cosas muertas más fácilmente se alcanza su imitación, porque en la postura que se elige al principio aguardan todo lo que quiere el pintor y en todas las cosas de comer o beber sucede lo mismo, como en los vasos y frutas; pero, siendo las cosas vivas, peces, aves o animales dan más cuidado al pintor, por haber de hacer los movimientos naturales: los caballos corriendo y relinchando, los perros anhelando, con la espuma y acometiendo a las cabezas de terna (…)
Citado por Calvo Serraller, Francisco, Los géneros de la pintura, Madrid, Taurus, 2005, p. 280.

En estas fotos toda la partida se juega entre perros, pues los perros fotografiados miran a mi perro y no a mí. Yo hubiese querido tomar también la instantánea de mi Roco mirándoles a ellos, pero, técnicamente la cosa resultaba imposible y, tal vez, para hacer fotos con tanta intención, tan complejas, lo mejor es la pintura.





 







3 comentarios:

  1. Buen número de fotos, entrañables para los que tenemos canes.
    No siempre se sale en la foto del móvil pero se intuye.

    Saludos cordiales

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  2. Me encantan esas miradas perrunas que has captado. Soñadoras, inquisitivas, reservadas, ansiosas,melancòlicas indiscretas,resignadas tìmidas o expectantes,... todas.Hay todo un mundo de emociones en los ojos de los perricos. Gracias por compartir. Un saludo afectuoso para ti y para Roco, el protagonista que no vemos en las fotos ;-)

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  3. Gracias por los comentarios. Son fotos de hace unos años, durante un verano en Cádiz. Ya estaban publicadas en el blog, pero las he maqueado y agrandado. Tanto can en la ventana es difícil de imaginar en otras ciudades.
    En cuanto a Roco, su verano más feliz fue a no muchos quilómetros de estos perros, en Conil de la Frontera, rompiendo las olas a pecho descubierto. Ahora está muy mayor, pero creo que todavía sueña con aquellas playas salvajes.
    J

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