Exposición conjunta con la escuela de Arte de Huesca

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Pero qué son esos números romanos que aparecen en la base de la estatua de César Augusto de Zaragoza. El calendario fascista italiano, fuente de inspiración para Franco.

 

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“La revolución es el fin de todo lo antiguo, incluidos padres e hijos. es el fin de la sucesión y de las dinastías. Y se renueva incesantemente, si es revolución de verdad. Con cada nueva revolución, la vieja revolución queda invalidada y la historia empieza de nuevo. He aquí la nueva idea, la idea verdaderamente nueva. Año uno. carta blanca. Todo se reinventa, todo se borra y renace: la ley, la moralidad, la familia, todo” (Coetzee, J. M., El maestro de Petersbrugo, Debolsillo, 2001, p. 209, trad.Miguel Martínez-Lage).

Lo recordaba hace no mucho Lucy Hughes Hallett en su entretenida biografía de D’Annunzio:

“1927. Se introduce un nuevo calendario fascista, lleno de días sagrados que conmemoran el glorioso pasado de Italia o a sus gloriosos muertos. El año nuevo comienza comienza el 29 de octubre y los años se numeran a partir de 1922” (1), más en concreto, a partir del día 29 de octubre de 1922, fecha de la Marcha a Roma, que se convierte así de forma oficia en el acto fundacional y seminal del nuevo estado fascista.

El 25 de octubre de 1926, una circular así lo establece, ordenando “que se añada a la datación tradicional de todos los documentos públicos y privados, incluso de la correspondencia, una cifra en número romano que indicará el año de la era fascista, cuyo comienzo oficial sería el 29 de octubre de 1922, fecha del ascenso al poder de Mussolini y los fascistas. Esta normativa debía entrar en vigor a partir del 29 de octubre de 1927, inicio del año VI de la Era Fascista (E.F.)  (2).  La datación solía ser doble, según el calendario tradicional y según el nuevo criterio, aunque a veces aparece solo la Era Fascista, como ocurre en el caso de la escultura zaragozana de César Augusto.

En términos generales, la medida debe entenderse como parte de la tendencia natural de los regímenes totalitarios a adueñarse de los resortes del estado en el sentido de marcar un más o menos corte neto con lo anterior. En el caso italiano, como señala el profesor Francisco Olmos,  “los símbolos del PNF (Partito Nazionale Fascista) iban a intentar colocarse al mismo nivel que los del Estado, en este caso los de la Monarquía de los Saboya” (3). Valga como ejemplo la acuñación de monedas en las que la monarquía se mezcla con el régimen fascista en un contesto mitologizante (4)

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A resultas de la modificación del calendario, por lo que se refiere a los años que nos interesan en esta entrada, la E. F. (Era Fascista) quedaría como sigue, con respecto al calendario cristiano:
Año XVII  E.F.  28 - octubre – 1938 / 27 - octubre - 1939 
Año XVIII  E.F.  28 - octubre – 1939 / 27 - octubre - 1940 
Año XIX  E.F.  28 - octubre-1940 / 27 - octubre – 1941

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También Franco impuso una nueva cronología complementaria a  la tradicional, seguramente inspirado por su aliado Mussolini. En efecto, el Decreto nº 253 del Gobierno del Estado (BOE de 13 de abril de 1937) establecía su Artículo 2 que El lapso de tiempo que media entre el diecisiete de julio de mil novecientos treinta y seis e igual fecha del presente se denominará Primer Año Triunfal…(5). Como es sabido, a pesar de que tradicionalmente se considera el 18 de julio de 1936 la fecha de inicio de la Guerra Civil  española, en realidad la sublevación comenzó el día 17  de julio en Melilla. Fernando Arrabal recreó lo ocurrido de forma excepcionalmente dramática en esa especie de extraordinarias memorias que son Ceremonia por un teniente abandonado:

“Melilla, mañana del 17 de julio de 1936.

7:15 h. El teniente coronel Seguí, cabeza del alzamiento en Melilla, esperaba el aviso. Y desesperaba impaciente. la mecha de la insurrección no podía prender sin la llegada del mensaje.

Por fin recibió el radiotelegrama. En clave. Se dijo que la suerte estaba echada ¡en latín!: – Alea jacta est.” (6)

La doble datación estuvo vigente hasta 1 de abril de 1939, siendo sustituía, a partir de entonces, la referencia al Tercer Año Triunfal por la de Año de la Victoria (7).

Como es sabido, al igual que las  de Gijón y Mérida la escultura de César Augusto zaragozana es un regalo de Mussolini a la ciudad. Se trata de la réplica del Augusto de Prima Porta que se encuentra en los Museos Vaticanos. En la Antigüedad las estatuas propagandísticas era muy importantes para perpetuar la imagen de los líderes. La mayor parte de ellas carecen por completo de valor artístico. En el caso de la efigie de Augusto (63 a. C. – 14 d. C.), hallada en una villa perteneciente a la emperatriz Livia -cerca de la Prima Porta, uno de los principales accesos a la antigua Roma- de la que estamos hablando, no se trata seguramente una pieza extraordinaria, pero tampoco execrable. Como señala R. Hughes, “como imagen de poder sereno y autosuficiente que se proyecta sobre el mundo tiene pocos parangones en el campo de la escultura” (8). Algo parecido a lo que hizo Mussolini regalando símbolos de la Antigua Roma a distintas ciudades, hacían los antiguos romanos, tan aficionados a copiar sus obras. Seguramente el Augusto de Prima Porta no es sino una copia de un modelo que dio para muchísimos augustos deificados en mármol , la mayoría, y algunos en bronce. que estaban diseminados por el imperio.

A tenor de las correspondencias cronológicas que aparecen más arriba, el año fascista XVIII que aparece en la base de la efigie podría corresponder tanto a 1939 como a 1940. La fuentes que he consultado datan el regalo Mussoliniano en 1940. También en el Inventario de Bienes Histórico Artísticos del Ayuntamiento de Zaragoza de que dispongo (Año 1995), la escultura (Nº de registro  09 3128) .aparece datada ese mismo año. renuncio, por ahora, a seguir los pasos recorridos por este César Augusto, fundido en Venecia y destinado a recordar los orígenes romanos de nuestra ciudad.

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(1) Hughes Hallett, Lucy, El gran depredador, Gabliele D’Annunzio, Barcelona, Ariel,  2014. Trad. Amelia Pérez Ariño, p. 660.

(2). Francisco Olmos,  José María de, Los calendarios propios de los regímenes  totalitarios en el período de entreguerras. La doble datación en la documentación oficial del “bando nacional” durante  la guerra civil española (1936-1939) , Revista General de Información y Documentación  2009, 19, p  265-295, p. 273.

(3) Ibid, p.273.

(4) Ibid, p.290.

(5) Ibid, p.279.

(6) Arrabal, Fernando, Ceremonia por un teniente abandonado, Madrid, Espasa Calpe 1998, p. 13-14.

(7) Francisco Olmos, ibid, p. 283.

(8) Hughes, Robert, Roma, una historia cultural, barcelona, Critica, 2011, p. 69.

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