adiós

martes, 23 de septiembre de 2014

Las máscaras de Schommer en el Prado


A menudo me pillo con la nariz contraída y el cuello algo levantado ante el ordenador. Habría que hacer un estudio milimétrico sobre alturas y ángulos de visión óptima para forzarse a adoptarlos. Quizá, ni con eso se arreglaría, deben ser querencias del alma que se reflejan en la cara cuando menos te esperas. Como paso bastante tiempo ante la pantalla, esa cara de pasmado escrutador es uno de los gestos en los que me reconozco, una de mis características muecas involuntarias. No me gusta y en cuanto me doy cuenta de que la he adoptado, la corrijo. Me hace pensar que no estoy relajado, que fluyen por mi interior corrientes llenas de demonios o duendes que contradicen lo que estoy haciendo, preparando plácidamente clases o escribiendo una entrada semejante a esta.
Muecas como esa son lo que podríamos considerar el grado cero de la expresión, un gesto involuntario que refleja actitudes básicas de nuestra manera de vivir. Mejor si además, los ojos, demasiado pendientes de las contingencias momentáneas, no participan del careto, de la máscara.

Máscaras, así se llamaba la exposición de fotos de Alberto Schommer que podía verse en el Museo de Prado hasta el 15 de septiembre y de la que recojo aquí algunas imágenes. Desde la firmeza de F. Ayala hasta la tensa bonhomía de Celaya, pasando por el pasmo insatisfecho de Aranguren o la impenetrabilidad de Alberti, se trataba de una serie de retratos en blanco y negro de 18 príncipes de las artes y las letras de nuestro país y una princesa, la galerista Juana Mordó. Claro, que le queda a uno la duda de si lo que ve con los ojos es una proyección de su propio interior más una dosis de prejuicios y otra de lecturas o es algo que emana objetivamente de las cara de los fotografiados. 
En frente, sin venir mucho a cuenta, según mi opinión, habían colocado una galería de 13 retratos pertenecientes a las colecciones del Prado. Una invitación a eso que llaman diálogo imaginario. Debía ser un poco por aquello de que meter la obra de un fotógrafo contemporáneo en el gran museo necesitaba una justificación doméstica.

Rafael Alberti, escritor, 1985. Alberto Schommer, VEGAP. (Fuente)

(Fuente)


Retratos, Museo del Prado
(Fuente)

José Luis L. Aranguren, filósofo. Impresión fotográfica sobre papel baritado, 40 x 30 cm 1985 © Alberto Schommer, VEGAP, Madrid, 2014. Cortesía del Museo del Prado.José Luis L. Aranguren, filósofo. Impresión fotográfica sobre papel baritado, 40 x 30 cm 1985 © Alberto Schommer, VEGAP, Madrid, 2014. Cortesía del Museo del Prado. (Fuente)

Francisco Ayala, escritor. Impresión fotográfica sobre papel baritado, 40 x 30 cm 1985 © Alberto Schommer, VEGAP, Madrid, 2014. Cortesía del Museo del Prado.Francisco Ayala, escritor. Impresión fotográfica sobre papel baritado, 40 x 30 cm 1985 © Alberto Schommer, VEGAP, Madrid, 2014. Cortesía del Museo del Prado. (Fuente)

Juana Mordó, galerista. Impresión fotográfica sobre papel baritado, 40 x 30 cm 1985 © Alberto Schommer, VEGAP, Madrid, 2014 Cortesía del Museo del Prado.Juana Mordó, galerista. Impresión fotográfica sobre papel baritado, 40 x 30 cm 1985 © Alberto Schommer, VEGAP, Madrid, 2014 Cortesía del Museo del Prado. (Fuente)

                 gabriel-celaya
Celaya (Fuente)

C.J.C. Foto: EiTB (Fuente)
Vista general de sala. Exposición: MÁSCARAS. Schommer.© 2014 Museo Nacional del Prado.Vista general de sala. Exposición: MÁSCARAS. Schommer.© 2014 Museo Nacional del Prado. (Fuente)

(Video sobre la exposición)

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