adiós

lunes, 11 de marzo de 2013

11 M. Fomento de la buena lectura. En la orilla (R. Chirbes)

 

El omnívoro pulso narrativo de R. Chirbes, cuyos personajes van de flor en flor con un foco que ilumina la realidad, apunta durante unas páginas al 11 M en su última novela, En la orilla (Anagrama, 2013):

26 de diciembre de 2010

…desde que se produjeron los atentados de 2004 en Madrid, levanta sospechas cualquiera que venga de Marruecos (la mayoría de los que se supone que pusieron las bombas fueron marroquíes) y tenga algo que ver con el islam y el islamismo. Ahmed piensa que los propios marroquíes colaboran en aguzar esa desconfianza y en dificultar las cosas. Sus amigos albañiles, que unos años antes bebían, fumaban y compartían porro con los españoles de la cuadrilla en la que trabajaban, se declaran practicantes, rechazan ofendidos la litrona que circula en la comida del mediodía, y, al concluir la jornada laboral, no entran en el bar (…) Burros y locos, los llama Ahmed. Moros y cristianos sólo entran en contacto para ver quién da por culo a quién…

Abdeljaq celebró las bombas de Atocha. Dijo que la cara de Allah se veía con más claridad en el cielo. Hizo sus abluciones, rezó mirando a La Meca, y cocinó un mechui de cordero que se tomó vestido con gandora blanca. Miradla, decía señalando la pantalla de la televisión mientras chupaba del cigarrillo de hachís, está ahí, la sangre infiel. Bismillah. En la televisión, hierros retorcidos , individuos que caminaban cubriéndose la cara con las manos ensangrentadas. Ahmed criticaba a Abdeljaq cuando se quedaba a solas con Rachid: ¿ves? Los nazarenos ya no nos necesitan, así que de los primeros que prescinden es de nosotros, que somos los que les ponemos las cosas más difíciles. Prefieren quedarse con los colombianos, con los ecuatorianos. Abdeljaq blasfema. ¿Cómo puede creer alguien que está viendo el rostro de Allah? es la blasfemia más grande que puede proferir un musulmán. Pero a Abdeljaq se le iluminan los ojos como si de verdad estuviera viéndola. Una cara feroz y satisfecha. Habla igual que un predicador fanático, profeta de la venganza (…) Ahmed argumenta: ¿es que no hay musulmanes ricos? Todos esos jeques del Golfo? ¡Y acaso los musulmanes ricos no son aún peores que los cristianos ricos (…) ¿Y qué me dices de los jedives turcos?. ¿Y nuestros reyes?, ¿o no estamos aquí porque el difunto Hassan y su hijo Mohamed y su familia nos han echado de casa? Servimos a los perros cristianos, porque los nuestros están aún más rabiosos, nos clavan los dientes más hondo. Aquí nos tratan como a criados, allí nos han tratado como esclavos (…) ¿Tú crees que Allah bendice a esos ricachones de Fez o de Marraquech que vuelven de la Meca haciendo sonar panderos y tocando el claxon de su Mercedes importado para que toda la población vea que son lo suficientemente poderosos para haber hecho la peregrinación y poder llamarse haj? (…)¿Es que en el cielo de Allah también habrá ricos y pobres, gente que va en Mercedes y gente que limpia los retretes de otros? ¿Qué mierda de religión es ésa? ¿Es eso el islam? Abdeljaq, te aseguro que esos peregrinos entrarán en el infierno antes que los cristianos. Que no te quepa duda (p.15-19).

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