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lunes, 18 de junio de 2012

Pseudo Philip Roth y la alegoría del gol de Elliott Erwitt. Meter gol por persona interpuesta.


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Miscellaneous. MAGNUM/Elliott Erwitt

…¿cómo encajarás entonces las derrotas, los conflictos, las frustraciones?¿Ganando más dinero, ganando todo el dinero que puedas?¿Teniendo todos los hijos que puedas? Eso ayuda, pero no es en absoluto como lo otro, porque lo otro se basa en tu ser físico, en la carne que nace y la carne que muere, porque sólo cuando metes gol te vengas de una manera completa, aunque momentánea, de todo cuanto te desagrada en la vida y todo cuanto te derrota en la vida… (Pseudo animal moribundo, Philip Roth, Alfaguara, 2002, p. 82)

lunes, 14 de mayo de 2012

Frog prince

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Kick your shoes off, do not fear,
Bring that bottle over here.
I'll be your frog prince tonight.

(Pseudo Dylan)


Las fotos pertenecen a la exposición Visiones simbólicas, de Daniel Johnston (La Casa Encendida, Madrid)

Exposición

That big, fat moon is gonna shine like a spoon,
But we're gonna let it,
You won't regret it.
(Dylan)

jueves, 10 de mayo de 2012

¿Dónde estará ahora el golem maño? Escenas de Praga en Zaragoza.

“Zaragoza no suelta. No nos suelta a nosotros dos. Esta mamaíta tiene garras. Hay que adaptarse o… deberíamos prenderle fuego en dos puntos, El Pilar y la Torre del agua, y así sería posible liberarnos. Piénsatelo un poco hasta el carnaval” (Pseudo F. Kafka en carta a Oskar Pollak, 1902 –citado por Ripellino Angelo Maria, Praga mágica, Julio Ollero editor, 1991, p., 19).

El  golem de Zaragoza se ha ido quizá para no volver:

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El golem  (Jorge Luis Borges)

Si (como el griego afirma en el Cratilo)
El nombre es arquetipo de la cosa,
En las letras de rosa está la rosa
Y todo el Nilo en la palabra Nilo.

Y, hecho de consonantes y vocales,
Habrá un terrible Nombre, que la esencia
Cifre de Dios y que la Omnipotencia
Guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
En el Jardín. La herrumbre del pecado
(Dicen los cabalistas) lo ha borrado
Y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
No tienen fin. Sabemos que hubo un día
En que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
En las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
Sombra insinúan en la vaga historia,
Aún está verde y viva la memoria
De Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
Y al fin pronunció el Nombre que es la Clave.

La Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
Sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
De las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
Párpados y vio formas y colores
Que no entendió, perdidos en rumores
Y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
Aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
A la vasta criatura apodó Golem;
Estas verdades las refiere Scholem
En un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
"Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga."
Y logró, al cabo de años, que el perverso
Barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
O en la articulación del Sacro Nombre;
A pesar de tan alta hechicería,
No aprendió a hablar el aprendiz de hombre,

Sus ojos, menos de hombre que de perro
Y harto menos de perro que de cosa,
Seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
Ya que a su paso el gato del rabino
Se escondía. (Ese gato no está en Scholem
Pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
Las devociones de su Dios copiaba
O, estúpido y sonriente, se ahuecaba
En cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
Y con algún horror. ¿Cómo (se dijo)
Pude engendrar este penoso hijo
Y la inacción dejé, que es la cordura?

¿Por qué di en agregar a la infinita
Serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
Madeja que en lo eterno se devana,
Di otra causa, otro efecto y otra cuita?

En la hora de angustia y de luz vaga,
En su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

lunes, 7 de mayo de 2012

Tremendo y mortal combate de Amadís con la Belle sans merci en un bar de la ciudad.

De la simpar escaramuza que acabó con la vida, aunque no con el deseo de Amadís.

Ella tenía unos ojos muy hermosos  y se acercó a Amadís dudando si despreciarle o hacer de él dos pedazos,  tres a lo sumo. Amadís, a pesar de su escasa agilidad, intuyó el golpe y dudó si dejárselo dar. Al fin, quiso esquivarlo, pero fue alcanzado con la punta de una mirada y, por su parte, apenas consiguió dejar un leve rasguño en la dueña de aquel hombro que hubiese querido besar. Ella, por la saña que tenía, por el disgusto que llevaba, por la difícil vida que le había tocado, por lo mucho que le gustaba el drama, no sintió el arañazo y volviéndose a Amadís le clavó los ojazos en la cara  y lo derribó a tierra, con el vaso y todo de gin tonic a medio beber. Recobrado, sin embargo, Amadís  le rasguñó con otra mano el brazo al tiempo que decía “qué perra eres, coño” y la intentó pellizcar  y casi le hirió las carnes, que el alma era de pedernal. Ella pugnó por arrancarse el pellizco, pues, por raro que parezca, bien que lo había notado y, por ende, parecía,  por lo menos desorientada. Amadís, aunque en el fondo gustaba de su propia

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herida de amor, también procuraba arrancar de su ser aquella presencia extraña. Fue entonces, a resultas del esfuerzo, cuando perdió pie y dio con su cuerpo y otro gin tonic en un precario taburete. En ese momento su suerte hubiese quedado en manos de Ella, si no hubiese sido por un repentino empujón de otro de uno de sus cortesanos, que quizá celoso, quizá sólo torpe, de un empentón le hizo  hincar a ella un rodilla en tierra. Procuró no soltar la birra, pero no pudo ser. Amadís, mientras tanto, se había reincorporado y quiso ir contra Ella. Así fue,  le dio un golpe tan fuerte en la cabeza que le hizo saltar el yelmo y parte de su armadura, una de las mejor trabajadas del barrio. Al verla tan cerca y sin maquillaje creyó que podría cortarle la cabeza. Y de hecho le cortó los pelos a cercén, pero no acertó con la carne tolenda y la negra mirada, que era lo que a él le traía a mal traer. Ella entonces se apartó y Amadís, sin soltar el mechón, con el impulso que llevaba  dio en tierra sobre una mesa y se quebró por la mitad, él y la mesa.  Ella se tentó la cabeza por ver si estaba seriamente herida. Al no sentir nada de nada fue en un último esfuerzo con los ojos enhiestos contra Amadís, que, partido en dos como estaba, comenzó a temblar en el suelo, y le dio un golpe tremendo en el corazón.  Amadís se agitó con la angustia de la muerte y finó, él, su blog, su facebook y todo cuanto poseía.

A esa sazón, el padre Amadís, venido desde el más allá, se había inclinado sobre su hijo y con sus manos trataba de detener la sangre de sus heridas. Cuando lo vio muerto, empezó a blasfemar.

Ella le dijo:

- Desesperado de Dios y de tu bendita madre, ese que ahí yace ha pagado su  atrevimiento y ganas de juerga.

Y, haciéndole quitar las manos de las heridas de su hijo, dijo también:

- En guardia, Vd. también, señor padre, que yo me los meriendo de siete en siete.

El padre no hacía más que maldecir a Dios y a los santos. Ella arrancó la mirada que había quedado clavada en el cuerpo muerto de Amadís, se la puso de nuevo en su cara y sonrió, pero en lugar de acabar con el anciano espectro se fue a su casa a través de la espesura sin más explicaciones.

Los alguaciles pusieron el cuerpo de Amadís en su carreta y qué grandes  eran los ríos de sangre que manaban de allí. Los pocos habitués que habían aguantado el espectáculo lloraban y así fueron contando lo ocurrido por la ciudad de Zaragoza, donde todos quedaron maravillados de las hazañas de Ella.

(Pseudo Amadís de Aragonia)

martes, 7 de febrero de 2012

El cierzo cambia muchas cosas en la vida (PseudoBattiato)

04022012461Como a quien le sirven un café en un bar al verle aparecer por la puerta, el cierzo tumbó este nido de cotorras del Actur a pocos pasos de mí. Quise usarlo como sombrero, pero estaba demasiado deshecho por el golpe.

04022012460La delgada capa de hielo que se había formado en el estanque del Parque del Tío Jorge surcada por indescifrables trazos provocados por el cierzo.

03022012455La alambrada de los solares donde se celebra el mercadillo al aire libre, en las proximidades de una de las estaciones ferroviarias más desmesuradas que conozco, Delicias.

Tres versiones de la canción (Segnali di vita) que Pseudobattiato no dedicó al cierzo. Lo hizo a una edad crítica, que en el fondo puede ser cualquiera. Me refiero a ese momento en el que uno siente hasta la médula que debe cambiar, pero en serio, subirse a la columna, como el estilita, o al árbol, como el barón rampante, para ya no bajar más, o irse a la India, o dar las clases de otra manera. A Santo Tomás le pasó muy joven y de ahí nació el género literario de la confesión, pero en Tolstoi la gran renuncia se estuvo larvando casi toda su vida. La llevó a la práctica demasiado tarde y casi no tuvo tiempo de disfrutar de su segunda oportunidad. Buen modelo ese, seguramente el más digno, en el que no se permite el acomodo a la vida nueva:

Il cierzo cambia molte cose nella vita
il senso le amicizie le opinioni
che voglia di cambiare che c'è in me
si sente il bisogno di una propria evoluzione sganciata dalle regole comuni da questa falsa personalità.
Segnali di vita nei cortili e nelle case

all'imbrunire. Le luci fanno ricordare le meccaniche celesti. Rumori che fanno sottofondo per le stelle lo spazio cosmico si sta ingrandendo e le galassie si allontanano

ti accorgi di come vola bassa la mia mente. È colpa dei pensieri associativi
se non riesco a stare adesso qui.
Segnali di vita di vita nei cortili e nelle case all'imbrunire le luci fanno ricordare
le meccaniche celesti.

sábado, 27 de agosto de 2011

El kitsch vacacional, ¿experiencia sustitutiva, falsa sensación?

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Those who do not live by the sea can hardly form a single thought of which the sea would not be part.
Pseudo Broch

El kitsch significaría en realidad una indecisión específica entre el placer puro y el estético, en la que se disfruta precisamente de ese vago estar intermedio. (Walther Killy, Deutcher kitsch)

jueves, 20 de enero de 2011

Berluconadas: pero por qué lo llama amor si lo que quiere decir es sexo o al revés

Lo de Berlusconi con las fiestas es el cuento de nunca acabar. Ahora resulta que, según la prensa italiana, llamaba Bunga-Bunga a lo que otros llaman aquí chunda-chunda. Se trataba de fiestas de tono entre subido e muy subido en las que participaban aspirantes a artistas del espectaculo (sic). En un momento dado las señoritas se aligeraban de ropa y se ponían uniformes de policía o ropa de enfermera, pero solo de cintura para abajo.



Vamos, que se quedaban con el pecho al aire y se ponían a bailar como si les fuera en ello la vida. Y si no la vida, por lo menos llegar a fin de mes si que les iba, porque a cambio de los contoneos recibían buenas compensaciones. Al final de la velada, el emperador se quedaba con la elegida y vaya Vd. a saber la de partidas de parchís o de cartas a lo Viridiana que se echaban. El problema más serio de Berlusconi es que una de las invitadas era menor, Ruby, y un día cualquiera le dio por robar. La llevaron a comisaria y hasta allí llegó la llamada del emperador para interesarse por aquella chica. Dijo que era la sobrina de Mubarak y que la pusieran bajo custodia de una de sus acólitas, una de esas azafatas televisivas cuya carrera política ha promovido, Nicole Minetti. A partir de ahí los fiscales hicieron un seguimiento de los hechos, escuchas telefónicas incluidas, y llegaron a la conclusión de que Berlusconi estaba al corriente de que se trataba de una menor con la que habría mantenido relaciones sexuales remuneradas.


Pero, en fin, si alguien está interesado en los hechos puede reconstruir la historia a través de la prensa internacional, que se ha ocupado abundantemente de los detalles de esta sórdida historia en la que, en grandes dosis, se mezcla sexo, poder, dinero, mal gusto, pobreza, infames patrones culturales, vulgaridad y lucha desesperada, demasiado desesperada contra la edad, contra la muerte, contra la soledad. Porque, al final Berlusconi da pena, una pena que aparece incluso en algunas de las declaraciones de las asitentes a las fiestas Bunga-bunaga, una pena mezclada a otros sentimientos menos nobles, pero pena al cabo, por no poder afrontar los postreros años de su vida con la dignidad, la gracia, el señorío de un buen primer ministro republicano, sea de izquierdas, derechas o centro, tenga los gustos que tenga y se divierta como se divierta. Eso sí, sin abusar de su poder ni saltarse la ley a la torera.


Stampa, Corriere della Sera, Guardian, Libération, El País, Frankfurter Allgemeine Zeitung, otros.

Y llegan también ecos menudo de las pasiones que desata este personaje, para bien y para mal. Un ejemplo de antipatía lo han dado los familiares de un anciano, Adriano Alloni, recientemente fallecido a los 80 años. En una de esas grandes esquelas que tanto chocan a quienes visitan Italia han recogido uno de los comentarios que hacía el finado: que le daba rabia irse de este mundo antes que Berlusconi:


El comentario, en habla de la zona de Pavía, aparece como encabezamiento de la esquela: Il nonno riusciva a farci ridere sempre: L´unic dispiasè lè ves andà prima del Berlusca.

Pseudo Romance:


El desdichado Berlusca
yo soy, que rey ser solía;
el que por yerro de amor
tiene su alma perdida,
por cuyos negros pecados
toda Italia es destruida.
Por Dios te ruego, juez,
por Dios y santa María,
que me oigas en confesión
que todo menos finar quería—. (…)


Estando en estas razones
voz de los cielos se oía:
—Absuélvelo, juez,
absuélvelo por tu vida
y dale la penitencia
en su sepultura misma—.
Fuéle luego revelado,
de parte de Dios un día,
que le meta en Arcore


con una culebra viva,
y esto tome en penitencia
por el mal que hecho había. (…)


El Berlusca, de esto poco gozoso,
luego en obra lo ponía.
Métese como Dios manda,
para allí penar su vida;
el juez, muy saía,
mírale el tercero día.
Dice: —¿Cómo os va, buen Berlusca?
¿Vaos bien con la compañía?—.
-Hasta ahora no me ha tocado,
porque Dios no lo quería.
Ruega por mí, juez,
porque nunca acabe mi vida—.


El juez lloraba,
gran compasión le tenía;
comenzole a consolar
y esforzar cuanto podía.
Después vuelve el ermitaño
a ver ya si muerto había.
Rogaba a Dios a su lado
todas las horas del día.
—¿Cómo te va, penitente,
con tu fuerte compañía?—.
—Ya me come, ya me come,
por do más pecado había.
en derecho al corazón
fuente de mi gran desdicha—.


Las campanas del cielo
sones hacen de alegría;
las campanas de la tierra
ellas solas se tañían;
el cuerpo del penitente
para los cielos de dicha subía.


Speudoromance del emperador Berlusca

miércoles, 12 de enero de 2011

Amar a orillas del Ebro revuelto (V): Stendhaliana. Alea iacta est.

Amar a orillas del Ebro: el abecedario de incógnitas (I).
Amar a orillas del Ebro (II)
Amar a orillas del Ebro revuelto (III): Stendhaliana y Pseudostendhaliana
Amar a orillas del Ebro revuelto (IV): Stendhaliana. Alea iacta est
Amar a orillas del Ebro. El otoño (VI)
Amar a orillas del Ebro revuelto (VII)

Dulce

1. Solo el amor hace que me parezca dulce el recuerdo del día vivido.
Stendhal, Diario, 25 de febrero de 1815 .
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Enemiga del amor

2. La duquesa (…) era, en la buena sociedad, lo que la señora de Genlis es en sus escritos, la “enemiga del amor”, y tal vez por una razón idéntica. Tenía quizá el alma demasiado altanera para que fuera sensible, el placer de dominar prevalecía en ella sobre el goce tan dulce de ceder ante la persona amada y no formar sino un único ser con ella.
Stendhal, “Novela” (1819)
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3. Excitante

Nada le impedía comportarse con ejemplar sangre fría pues, para él, una mujer joven y bonita era siempre igual a otra mujer joven y bonita; pero cuando acababa de conocer a una, ésa le parecía más excitante.

Stendhal, La cartuja de Parma (I, cap. VII)
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Educación de las jóvenes

4. Con la actual educación de las jóvenes, que es fruto del azar y del orgullo más necio, dejamos que permanezcan ociosas en ellas las facultades más brillantes y las más pletóricas de dicha para ellas y para nosotros.
Stendhal, Del amor (II, cap. XIV)
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Fastidio

5. El fastidio que noto a veces junto a ella se debe a mi timidez, que me hace preparar lo que digo, igual que un libro, Ahora bien, el fastidio es contagioso. Así que ya he tomado el partido de decirle en todo momento lo que pienso y lo que siento, clavándole los ojos en el alma.
Stendhal, Diario, 11 de marzo de 1805 .
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Faltar

6. Creerá que me falta amor por ella, siendo así que es el amor lo que falta en mí.
Stendhal, La cartuja de Parma (I, cap. VII)
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Fantasma

7. Solo entonces dejó de lacerarme el recuerdo de Métilde. Se convirtió para mí en algo así como un fantasma tierno, tristísimo, y que, al parecer, me predisponía espléndidamente a pensamientos tiernos, buenos, justos, indulgentes.
Stendhal, Recuerdos de egotismo (cap. II)
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Fidelidad

8. La fidelidad de las mujeres en el matrimonio, cuando no hay amor, es probablemente algo contra natura.
Stendhal, Del amor (II, cap. LVI bis)
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Todas las citas están sacadas de Stendhal, Diccionario del amor, edición de Pierre-Louis Rey, Barceloa, ed. Alba, 2008. Trad. María Teresa Gallego Urrutia.

miércoles, 5 de enero de 2011

Amar a orillas del Ebro revuelto (III): Stendhaliana y Pseudostendhaliana

Amar a orillas del Ebro: el abecedario de incógnitas (I).
Amar a orillas del Ebro (II)
Amar a orillas del Ebro revuelto (IV): Stendhaliana. Alea iacta est
Amar a orillas del Ebro revuelto (V): Stendhaliana. Alea iacta est
Amar a orillas del Ebro. El otoño (VI)
Amar a orillas del Ebro revuelto (VII)

Dicha

1. La dicha es el acontecimiento que aporta el mayor goce posible a la pasión(…). En el amor es el momento en que tenemos la seguridad de que nuestra amante nos ama sin tener la seguridad de que gozaremos de ella.
Stendhal, Diario literario, 17 de abril de 1803.
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Dichoso

2. Si él no es dichoso no puedo ser dichosa yo.
Stendhal, La cartuja de Parma, (II, cap. XVI).
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Deseo

3. En Aragón, las coacciones exacerban el deseo, en América lo mella la libertad.
PseudoStendhal, Del amor (Fragmentos, 62).
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Corazones zaragozanos

4. “¡No haberme dicho nada a mí, que la amaba! ¡Ay, corazones zaragozanos! ¡Cortesía infinita y nada de sentimientos!”
PseudoStendhal, Lucien Lewen (II, cap. XI)
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Dedos

5. Hay que saber que, en la comarca de La Jacetania, las muchachas tiene la costumbre, desde la más tierna infancia, de hablar con los dedos, y, poniéndolos en diversas posturas, forman letras. Así es como las vemos en los salones charlar en silencio con algún joven, detenido a veinte pasos de ellas, mientras sus padres conversan en voz alta.
PseudoStendhal, Crónicas mañas (“Suora Scolastica”).
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Dolor

6. Sospechar que aman a un rival es ya crudelísimo, pero que la mujer a la que adoramos nos confiese con todo detalle el amor que siente por él es, sin duda el colmo del dolor.
Stendhal, Rojo y negro, (II, cap. XVIII).
triosdepare

Enternecerse

7. Aprovechar la primera ocasión en que se enternezca para conseguirla.
Stendhal, Diario, 15 de febrero de 1805.
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España

8. El amor ocupa mucho en la vida de este pueblo; se trata, allí, de una pasión seria y por la que se sacrifican, en gran medida, todas las demás, ¡incluso, ¿quién habría podido creerlo?, ¡la vanidad!
Stendhal, Crónicas italianas (“Los Cenci”).
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Enamorado con locura

9. (Bonaparte) entró en Milán: ese momento sigue siendo único en la historia; imaginaos un pueblo entero enamorado con locura.
Stendhal, La cartuja de Parma, (I, cap. I).
muchos


Todas las citas están sacadas de Stendhal, Diccionario del amor, edición de Pierre-Louis Rey, Barceloa, ed. Alba, 2008. Trad. María Teresa Gallego Urrutia.
Las citas speudo contienen escasas, pero significativas modificaciones con respecto al original.