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domingo, 18 de abril de 2010

Sgt. Orna bate el record de apnea en el lago soledad. Te lo puedes leer en diez minutos, diez horas o acordarte de él cada vez que te zambullas.

Este próximo lunes, a las 20:00, en la Fnac de Plaza de España, Antón Castro, el inquilino más activo del poliedro cultural zaragozano, presenta El monstruo del lago soledad, el nuevo libro de José Orna:

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Orna, José, El monstruo del lago soledad, Zaragoza, Latas de cartón, 2010.

120 páginas, 17 euros






Se trata de la narración, ilustrada con recortes casi todos nuevos, de una zambullida en los paroxismos de la soledad, pero no de la soledad querida ni siquiera de la soledad a la que acabas resignándote, sino de la soledad con la que uno se da de bofetadas, de esa en la que te precipitas a través de un agujero negro, como el de Alicia:

A veces,/Sin saber por qué/ se abre un gran agujero/ en el que no puedo evitar caer/ La caída es rápida/de esas en las que sientes que el corazón ya no está en su sitio/Y allí estoy yo de nuevo/sumergiéndome en las aguas del lago Soledad.

Tres recortes para ilustrar las variadas situaciones propicias al resbalón y otros tres recortes para ilustrar el viajecito hacia el fondo del infierno, sin casi tiempo de coger aire y apretarte las narices. Todo tan deprisa que se diría que el buceador solitario tiene el subconsciente en carne viva, como casi todos, y que basta una chuche amarga para tumbarlo. Después, en el submundo, Orna se recrea en variantes del estado doliente, al servicio de unas abundantes ilustraciones que se mantienen en un tono medio alto de calidad, entre síntomas físicos, psicológicos y mediopensionistas. Lástima que a veces no se note casi que son sus recortes, porque las fotos impiden apreciar el lado artesanal del trabajo, su pericia con el cutter .

Yo conocí a un terapeuta que me dejaba llegar hasta la sima de los distintos lagos negros que visitaba a menudo. Decía que son cosas que a veces pasan, aunque las frecuencia de mis saisons dans le enfer empezaba a preocuparle. Después insistía en que había que rebotar hacia arriba inmediatamente, hacía la alegría. Ja, ja, tenía que haberle dicho yo o haberle leído el cuento de Orna para que supiera más de la amplia y variada gama de estados densos o delicuescentes que sufre quien no quiere eso, estar así, pero es incapaz de evitarlo. Vamos a llamarlo así, eso, estar así, para que nadie lo confunda con la soledad sobre la que que habla Rousseau ni con misantropías ilustradas, con singles voluntarios o con estados maduros del alma. Estar en el lago tiene más que ver con aliens interiores, con facetas de uno mismo de difícil digestión y peor olor. Aunque, para qué nos vamos a engañar, con los años, cuando uno comprende que debe convivir con ellos y hasta darles de comer para que no te devoren, también acepta que los monstruos tienen su punto de interés, un punto en el que Orna no se ha parado, por cierto.

Pero todo pasa y José de nuevo lo ilustra con primor. Tras la inmersión sin bombonas de oxigeno, se sale a la superficie entumecido, con restos de melancolía entre los dientes al principio, pero con unas progresivas ganas de quedar con alguien, de hacer fotos, escribir entradas en el blog, pensar en futuros talleres. También esto lo ilustra el libro. Hasta que al gato sin sombra le de por nublarnos la mirada otra vez.

Me permito invitar a esta presentación, en nombre de la Lonely hearts club band, a quien goce de un corazón propicio a las caídas, para que disfrute con las ilustraciones expuestas viendo volar tímidamente a Orna entre cenizas volcánicas con un brillante cutter en ristre detrás del dragón.

Más información.


Distintos momentos de la consecución del record en apnea por parte del atleta zaragozano Orna:

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Cayendo y cayendo/hasta que no encuentro más aire/Y el pecho me dueleorna_07

Sino monstruos que me asustan.

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Allí le doy la espalda al mundo y a mí mismo.

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Desaparecen los monstruos

sábado, 16 de enero de 2010

Recortatorio (5)

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http://holdontightmarie.blogspot.com/2010/01/rincon-del-gato-paredondehelarte-nueva.html

DETENTE SOMBRA

Detente, sombra de mi bien esquivo,
recorte del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.
Si al imán de tus gracias, atractivo,
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?
Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía:
que aunque dejas burlado el lazo estrecho
que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.

Pseudo Sor Juana Ines De La Cruz

jueves, 14 de enero de 2010

Recortatorio (4)

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http://holdontightmarie.blogspot.com/2010/01/rincon-del-gato-paredondehelarte-nueva.html

Yo recorto aquel día
que nos fuimos a bañar,
aquel agua tan fría
y tu forma de nadar
En el río aquel tu y yo
y el amor que nació de los dos.
Yo secaba tus manos,
tú mirabas una flor,
nuestros cuerpos mojados
bajo los rayos del sol
Y en el río aquel, tu y yo,
y el amor que nació de los dos.
Allí nada ha cambiado,
nuestro río sigue igual
con sus aguas tan claras
que se pierden en el mar
y en el río aquel tu y yo
y el amor que nació de los dos.

Pseudo Mike Ríos

martes, 12 de enero de 2010

Recortatorio (3)

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http://holdontightmarie.blogspot.com/2010/01/rincon-del-gato-paredondehelarte-nueva.html

Recorte el alma dormida,/avive el seso y despierte,/contemplando/cómo se pasa la vida/cómo se viene la muerte/tan callando;/cuán presto se va el plazer,/cómo después, de acordado,/da dolor;/ cómo, a nuestro parescer,/ cualquier tiempo recortado/fue mejor…

Pseudo Jorge manrique

lunes, 11 de enero de 2010

Recortatorio (2).

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http://holdontightmarie.blogspot.com/2010/01/rincon-del-gato-paredondehelarte-nueva.html

Recorto el mar antes de la tormenta: /cómo envidiaba las olas/ que galopaban vigorosas/ hasta tenderse amorosamente a sus pies./ Cómo deseé rozar con mis labios,/ con las olas, sus bellos pies./ No, nunca en los arrebatados días de mi fogosa juventud/ deseé con tanto tormento/ besar los pies de las jóvenes Armidas,/ las rosas de sus ardientes mejillas,/ o sus lánguidos senos./ No, nunca con tanta furia/ la pasión hirió mi alma…

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Pseudo Pushkin (Trad. modificada de Jesús G. Gabaldón)

sábado, 9 de enero de 2010

Recortatorio.

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http://holdontightmarie.blogspot.com/2010/01/rincon-del-gato-paredondehelarte-nueva.html

Mi infancia son recortes de un patio de Sevilla,                                

y un huerto claro donde madura el limonero;                                 

mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;                              

mi historia, algunos casos que recortar no quiero…

(Pseudo Machado)

miércoles, 6 de enero de 2010

Rincón del gato. Paredondehelarte. Nueva exposición. Sin par combate de Orna contra Turifel. La gracia da un corte al olvido.

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José Orna contra el efecto turifel

La obra debe crear la necesidad y satisfacerla. Y, además, hacer sentir que ni esa necesidad ni su satisfacción estaban a nuestro alcance. De ahí el infinito recomenzar del deseo. (P. Valéry, Cuadernos, 1894‑1915)

1. Cuantas veces habrán pasado por delante de nuestros ojos códigos de barras o camisetas con la más conocida de las reproducciones de la cara del Che Guevara sin que hayamos reparado en ellas. La fuerza de la rutina llega a hacer invisibles algunas cosas y, a menudo, hasta a algunas personas. El efecto turifel que describe Sánchez Ferlosio en Vendrán más años malos y nos harán más ciegos está emparentado con fenómenos semejantes. En palabras suyas, “consiste en una especie de descrédito que va minando irremediablemente la autoridad de la presencia física de determinados monumentos mundialmente famosos cuando esa presencia es, por así decirlo, desgastada por el precedente de una indiscretamente inmoderada anticipación de representaciones iconográficas”. Tras haber visto reproducida la Torre Eiffel decenas de veces, cuando uno se planta delante de ella corre el riesgo de identificarla antes que verla, de manera que la percepción y consiguiente interés o desinterés se convierte en mera redundancia, la sorpresa en un “pues es de verdad, pero ya la había visto”. Algunos de los recortes de la exposición son como rocío que vivifica imágenes desgastadas por la repetición. Es un efecto opuesto al turifel, porque, además, adquieren significados insospechados, dormidos en ellas hasta que José manostijeras se decidió a recortarlas. Que la polémica foto Raising the Flag on Iwo Jima aparezca sobre un código de barras retrata casi indeleblemente lo que la guerra tiene de negocio y lo que los Estados Unidos han supuesto como vencedores del comercio mundial. Algo parecido a lo que ocurre con el recorte del Che, tan desconcertante y casi diría sacrílego, la “chispa de la revolución”, para los flacos, para los gordos, los que ríen…los que lucharon contra lo que simbolizaba. Lo cierto, es que de ahora en adelante para mi el Che tendrá una coca cola entre ceja y ceja, hasta que un día pase ante una galería de arte y ni siquiera me de cuenta que Orna expone allí, porque turifel siempre acaba ganando, ley de vida.

2. La idea del Arte clásico encaja mal con las señales del esfuerzo del artista. Valéry dice que “la técnica más profunda debe ser insensible, no hacerse ver más que con la reflexión ‑pues las buenas máquinas no hacen ruido (Cahiers). Valéry coincide extrañamente con el ideal de la gente común, para la que una obra de arte debe estar limpia, nada en ella debe hacer pensar en los sudores del autor ni en los instrumentos que tuvo que utilizar para completarla. Todo lo más, se puede hablar de texturas, de recreación en la materia, pero son de mal gusto los indicios que delatan al artesano que hay detrás, el trabajo manual que el producto final oculta. Por eso, atreverse a crear con un cutter o unas tijeras tiene algo de provocador. No son utensilios nobles, con tradición, como lo puedan ser una pluma, un cincel, un lápiz, una batuta, o las manos, si me apuran. Las tijeras o el cutter pertenecen a los trabajos manuales, a la artesanía, a los sastres, a los cirujanos, no a la tradición artística con pedigrí. Doble mérito, pues, el del Orna, haber conseguido resultados tan hermosos, dejando evidencias del utensilio y de la mano hábil y minuciosa que lo empuñó. Parafraseando otra vez a Ferlosio, podríamos decir que si el mudéjar representa el desquite del albañil frente al arquitecto, estos recortes son la reivindicación artística del bricoleador. “Las artes eran oficios practicados por artesanos como los escultores en piedra, los pintores…, pero también los pescadores, o los carpinteros, sastres, zapateros. Si lo que llamamos “artes” se llamaba en Grecia técne y en Roma ars, ello es debido a que la separación entre técnicas y artes obedece tan solo a una exploración desarrollada a lo largo de los dos últimos siglos, pero ni antes se diferenciaron ni parece que vayan a seguir diferenciándose mucho tiempo más. Nada, en su esencia, separa a las artes de las técnicas” (F. de Azúa, Diccionario de las Artes). Espero que toda esta parrafada transmita el tono reivindicativo que he pretendido darle. Mientras estábamos montando la expo alguien se acercó y dijo de los recortes “son como trabajos manuales” . José se lo tomó con filosofía, pero pareció desanimarle. La categorización inmediata de lo que vemos nos ayuda a metabolizar la realidad, pero nos hace perder toda frescura en la percepción de lo singular, nos impide saborear la belleza. Después de ver estos recortes, de lo que no me queda ninguna duda es de la notable habilidad manual y del gran ingenio (estro, esprit, wit) de su ejecutor, pero, sobre todo, de su capacidad para hacer confluir felizmente los dos ingredientes. Lo mejor de la obra de Orna es puro ar(e)té, excelencia, y la palabra que resulta si al término griego le quitas el acento y paréntesis que le he puesto yo.

1+2. El aura del poeta dio sus últimos destellos con Baudelaire (W. Benjamin). En la mentalidad primitiva compartía el carácter sagrado con aquellos que se las tenían que ver con las entrañas del mundo, con las materias sagradas, mineros, herreros, alquimistas (M. Eliade). El poeta entonces podía hablar con los animales, con la naturaleza, revelaba lo arcano. De aquello, ya solo queda el ingenio (La cebra albina, en la mejor tradición del op art), la referencia irónica a la tradición (El hombre de Vitrubio haciendo gimnasia), el pequeño detalle simbólico (La fuga de la jaula de barras), la brillante retórica interna del reciclado (El forzudo que levanta pesas de papel, la manzana pelada, el abrazo yin yang). Me pregunto si esta agudeza que me recuerda a artistas de la talla de Chema Madoz no tiene también algo de mágico. La realidad no deja de engañarnos a diario, las personas, las cosas, emiten signos equívocos, que nos llevan constantemente a la duda, al error. Las mejores, las más profundas de estas obras quitan capas de suciedad a lo real, restituyen la verdad, la relación ideal con el mundo. “Así es cómo hay que mirar el mundo” me digo cuando las veo y cada vez que paso por delante de la pared donde están expuestas me siento un poco feliz. Aunque el malvado turifel aceche por los pasillos de la EOI.

Javier Brox

Casi la totalidad de los recortes de la exposición de la EOIZ1:

cebra albina[1] debajo de la lluvia[1] lazo rojo[1]

araña[1] Abrazo[1] Recortes[1] la cuadratura del circulo[1] Iwo-Jima[1] que bebia el Che..[1] forzudo[1] voyeur[1] violinista[1] escapar[1] mirando a los trapecistas[1] manzana[1]

“Nadie sabe lo que piensa un toro” ‑decía un torero‑. Pero el torero sí tiene que saber pensar. Y no sólo lo que piensa del toro, sino del toreo. Y pensar toreando. “No se piensa más que en aforismos y definiciones” –dijo Unamuno. No se torea más que con recortes y galleos.

Entre el decir y el hacer del toreo, como en cualquier otro lenguaje vivo, del arte que sea, hay mucho o poco trecho, que no es un vacio sin pensamiento. El torero al hacer y decir el toreo, lo está pensando...Y el pensamiento y el estilo en el arte de torear son también una misma cosa.

Describe Pepe Hillo en su Tauromaquia los recortes y los galleos diferenciándolos cuando se hacen con el capote o no. El recorte se puede hacer sólo con el cuerpo; el galleo no. Puede haber recorte sin galleo pero no galleo sin recorte. Y no hay toreo sin los dos y las “suertes” que se hacen con ellos que son todas las del arte de torear (José Bergamin, La música callada del toreo).

Otros recortes que no están en la expo: http://doctorpalomar13.blogspot.com/2009/05/los-recortes-de-jose-orna.html