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lunes, 5 de marzo de 2012

La verdad poética. Ficciones sobre la historia: Las películas imposibles de Sean Hartter y las novelas de Ph. Roth.

Los carteles de cine de  Sean Hartter me traen a la cabeza una novela de Ph. Roth, La Conjura contra América (The Plot against America, 2004. Primera edición en DeBolsillo, 2007. Trad. de Jordi Fibla). El libro reconstruye detalladamente la historia de los Estados Unidos entre 1940 y 1942 a través de la vida de un niño judío, pero partiendo de una premisa falsa, consistente en imaginar que las elecciones  que ganó por tercera vez F. Roosevelt las hubiese ganado el aviador Charles Lindbergh y se hubiera plegado, por chantaje y por afinidad, a los

dictados del Berlín nazi. Como no podía ser menos, Coetzee sintetiza bien en Mecanismos internos (Inner workings, 2007. DeBolsillo, 2010, Trad. de Eduardo Hojman) el alcance de la novela: “…La Conjura contra América es un manual de historia, pero de tipo fantástico, con su propia verdad, esa clase de verdad en la que pensaba Aristóteles cuando decía que la poesía es más verdadera que la historia; más verdadera debido a su poder para condensar lo múltiple en lo típico.”  (p.249). La conjura, en ese sentido, no sería sino “una concreción, una puesta en escena con fines poéticos de un determinado potencial en la vida política estadounidense” (p. 251). En cuanto a su calidad, seguramente no estamos ante el mejor Roth, sea el de largo aliento -El teatro de Sabbath- o el de obras más cortas -Patrimonio,  Némesis. En cualquier caso, lo que sorprende de la novela es el tratamiento realista de la ficción histórica. Sin embargo, quizá radique ahí también su debilidad, en el hecho de que los acontecimientos que se desarrollan a raíz de la falsa premisa sobre la presidencia de Linbergh, por más que aparezcan contados con  detalle y rigor contrahistórico , resultan poco creíbles, hasta producirse un efecto acumulativo que no conduce al descarrilamiento de la trama por la pericia del autor y seguramente también por su acertado uso del humor. En algún sentido, el carácter menor de la obra la emparenta con Me casé con un comunista, aunque en esta el lastre se produzca no por el trasfondo histórico, sino por la lucha denodada por salvar narrativamente a unos personajes que se agotan por momentos. Seguramente S. Bellow tenía parte de razón cuando escribió a Roth para transmitirle su decepción ante I married a Communist (Uno dei tuoi temi persistenti è la purificazione che si può ottenere solo attraverso la rabbia. Le forze aggressive sono liberatrici, etc. E questo mi sembra un punto di vista legittimo. OK, se i tuoi personaggi sono titani. Ma Eve è semplicemente una donna pietosa, e Sylphid una ragazzina viziata, debole e grassa, con una gobba da bisonte. Questi non sono titani).

Los carteles de cine de Hartter también apuestan por la justicia poética a través de la reconstrucción de la realidad histórica, pero es una justicia de fogonazos, fragmentaria, que más que explorar potencialidades de lo real a través de la ficción para entender cómo hemos llegado a ser lo que somos, expresa añoranzas y transmite  melancolía. Tristísimo Hartter, se podría decir parafraseando el título del libro de E. de Diego sobre Warhol, portador de una tristeza debida al hecho de que nada es como quisiéramos, y todo, por el hecho mismo de convertirse en real, está condenado a disgustarnos en parte, a despertar en nosotros el deseo de lo distinto más que el gozo del descubrimiento. Un melancólico juego. Otro director, otros actores, otras escenas, otro pasado, otro futuro…, pero gracias y a pesar de lo vivido.
Todas las imágenes proceden del blog del artista.
                        
                              
           
                       
            
                    
                    
               
                               
                          
                       

viernes, 9 de abril de 2010

En(red)ado: Circos, el del Sol y el que fotografió Stanley Kubrick

La idea que me he ido haciendo del Circo del Sol me resulta poco atractiva. Sé que hay quien lo ha visto, que incluso hay quien lo ha hecho mientras cenaba, porque el pack del viaje incluía cena, hotel o ida y vuelta en AVE y espectáculo. Era una de aquellas excentricidades tan frecuentes antes de que estallara la crisis. Pero también estoy convencido de que en realidad el Circo del Sol, del que por cierto tengo tres o cuatro discos, es algo ocasional, casi virtual, como esos chiringuitos financieros que se hacen y deshacen en breve tiempo y carecen de locales. Que se lleve a los mejores artistas de cada país más que un mérito me hace pensar en las metrópolis coloniales que expoliaron las obras de arte de los países que estaban en su área de influencia. Ya sé que seguramente ellos están encantados de ganar más, pero no deja de ser un ejemplo de relación desigual. Me equivocaré, pero veo al Circo del Sol como una multinacional del espectáculo globalizado, perfecta desde el punto de vista empresarial, pero inodora, incolora e insípida como espectáculo. Sobre todo inodora, un rasgo indisociable a la carpa, portadora de un aroma mixto entre  placentero y  abrumador. Que Guy Laliberté, fundador de la empresa, quiera ser el próximo turista espacial con la nariz de payaso bajo la escafandra de astronauta me hiere mi carácter recatado(http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=642897&idseccio_PK=1028). Y ya que me estoy calentado, diré que la estética entre medieval y post catástrofe nuclear de la cabalgata de nuestra expo me horrorizaba. Puestos a elegir pastiches me basta Vittorio Gassman en La armada Brancaleone que los espectáculos a medio camino entre Connan y Mad Max.

Todo lo anterior me ha venido a la cabeza al ver las fotos de  Stanley Kubrick sobre el circo que se incluyen en la próxima exposición que se celebrará en Milán (www.mostrakubrick.it y http://www.clponline.it/mostre.cfm?idevento=75DA8C82-D241-E561-1FB15ABC7F30DA8E). Parece que entre 1945 y 1950 un jovencísimo Kubrick, que había heredado la afición de su padre, hizo más de 20.000 fotos y fue contratado por la revista Look como reportero. El comunicado de prensa de la exposición, que puede descargarse en el siguiente enlace, explica los detalles:  http://www.clponline.it/docs_cms/75DA8C82-D241-E561-1FB15ABC7F30DA8E/KUBRICK_MILANO_cs_def.doc

1270036922191_kubrick[1]

1270036160225_06[1] Stanley Kubrick,Personalities of the circus, marzo 1948

02b[1] Stanley Kubrick, The world's biggest spectacle: a circus run by a family, marzo 1948

1270036161726_08[1]Stanley Kubrick, Personalities of the circus, marzo 1948

No sé bien por qué, pero me parece que entre el circo que evocan estas fotos, llenas de sabor, y el Circo del Sol hay una diferencia parecida a la que separa a los grupos tradicionales jotero  de la jotas de Berna.

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Un dibujo de Rosa Blanca, cuya exposición sobre un circo de mujeres tuvo tanto éxito en nuestra escuela (http://holdontightmarie.blogspot.com/2009/10/rincon-del-gato-segunda-expo_5737.html)

 

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Un circo ambulante a su llegada al Parque del agua y el día de su despedida, un mes después.