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miércoles, 13 de enero de 2010

Paredondelenguas. Últimos comentarios a la expo de Belinda que se celebró en diciembre: http://holdontightmarie.blogspot.com/2009/12/rincon-del-gato-tercera-expo-las-fotos.html

BELL´IND(I)A en el rincón del gato
Me gusta jugar con mis hijos. El juego consiste en situarnos todos en el mismo momento delante de un cuadro, un cartel anunciador, una escultura, etc... y decir uno tras otro qué nos sugiere o que es lo que ve cada uno.
El último día que jugamos fue un poco antes de las vacaciones de navidad en la EOI1.
En "el rincón del gato" había una exposición de fotografías que Belinda había tomado en la India.
Generalmente soy yo, mamá Arancha, quien elijo lo que hay que mirar, porque sino el juego no acabaría jamás.
Nos situamos todos frente a la foto. (Enseguida sabrás qué foto mirábamos).
Comentarios:
Claudia, de 14 años. " Si no supiese que en las celebraciones de algunos ritos religiosos de la India se los engalana, pues son protagonistas en los desfiles, diría que ha llegado al mundo de los paquidermos la manía de la modificación corporal".
Javier, de 10 años. "Mamá, el maquillador habrá tenido que trabajar muchísimo. ¿Crees qué se habrá estado quieto mientras lo disfrazaban para actuar en el circo?
Ana Elisa, de 6 años. Como ninguno de sus hermanos nombró el animal de la foto de manera que ella pudiera saber que lo que estaba viendo era un elefante dijo...
"¡Qué árbol tan bonito! Tiene flores de muchos colores y es tan alto que a los niños que están subidos sólo se les ven los pies . Me gustaría tener un árbol así."
”Anita, es un elefante” -le dijo su hermano.
”Javier, los elefantes no llevan vestidos de flores. Es un árbol”.
Conclusión:
En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira, porque todo es del color del cristal con que se mira.
Arancha
bel2
belin

jueves, 3 de diciembre de 2009

Rincón del gato. Tercera expo. Las fotos de Belindia sobre su viaje a la Inda. Hasta el 23 de diciembre en el Paredond(h)elarte.

El pasado día uno, sin presencia de autoridad alguna, y con la exclusiva asistencia de la autora, su marido, Vittorio el alto, y yo mismo, Me(l)mo(th) el  pasmao, quedó inaugurada esta magnífica exposición de fotos.
El texto de presentación definitivo y el texto de Belinda y Victor:


UN VIAJE DE NOVIOS


“Sácame bien”, es una frase habitual en quien va a ser retratado. La foto nos ofrece una imagen de nosotros mismos que a menudo intentamos controlar, quizá en exceso. Una sonrisa patatera, nuestro mejor ademán, una exhibición de fuerza o una gracia cualquiera, son los recursos más frecuentes para evitar que la foto se nos vaya de las manos y ofrezca un retrato nuestro que no nos gusta, pero que, en cualquier caso, corresponde a una de las muchas imágenes que proyectamos a diario entre los demás y que a veces entrevemos en los espejos. Por si acaso, además, está el Photoshop, que embalsama en vida, algo que muchos aprueban, quizá porque prefieren el refugio que ofrece la máscara antes que la verdad, una actitud muy humana, por otra parte, pero que entraña ciertos riesgos en las distancias cortas.
Muchos fotógrafos buscan, por el contrario, que el retratado no interfiera conscientemente en el proceso, porque intentan mostrarlo no tal y como es la imagen tópica que él desea dar de sí mismo, sino según lo ven ellos, sin mojigatería, sin maquillaje, casi como en el poema de P. Salinas: “Perdóname por ir así buscándote/ tan torpemente, dentro de ti…/Es que quiero sacar de ti/ tu mejor tú/ Ese que no te viste y que yo veo,/ nadador por tu fondo…” Cuando un modelo se abandona, no teme perder su alma ni tiene apenas nada que vender o que ocultar y, por otro lado, un buen fotógrafo sabe captarlo, se produce esa chispa que poseen algunas fotos. Su impostación inversa, que reside en eso que podríamos llamar naturalidad, frescura, verdad, aunque sea en el dolor, o a través de la fealdad, hasta de la exageración, les confiere otro tipo de intensidad. Son las fotos que sustituyen a la vida o la replican, con un grado mayor de intensidad.
Al ver esta exposición dos o tres veces seguidas en mi ordenador me ha parecido que Belinda en la India no buscaba exotismo, revelaciones espirituales o maravillosos monumentos, como tantos otros viajeros europeos, por más que algunas de esas cosas estén presentes. Antes que nada, estas fotos me han hecho pensar en la mirada de una persona que procura reconocer en un mundo lejano lo que ya ha encontrado en su tierra, aquello que ya ha sabido ver en ella, en su casa, entre sus amigos, en su barrio, con sus vecinos: miradas limpias, tristes, ensimismadas o juguetonas, emociones puras o rostros carentes de emoción alguna, la compañía de los compadres reunidos para jugar sobre una mesa de piedra, los turistas cansados que se sientan un momento a reposar (ante el Taj Mahal como ante la Aljafería), una pareja de turistas autóctonos que se hace una foto en un templo (como si fuera el Pilar), las vecinas que charlan a la luz del día. Belind(i)a llevaba dentro de sí esos sentimientos, esas emociones y esos ambientes. Con su cámara los reencontró en Calcuta o Nepal, como podría haberlo hecho en Teruel o Trasmoz. Únicamente vemos fuera de nosotros lo que llevamos dentro, bondad el bondadoso y mezquindad el mezquino, aunque siempre todo esté mezclado. Si fuera fisognomista de fotos diría que los rasgos del carácter de Belinda que delatan sus retratos son los de una persona atenta, observadora, con cierta tendencia a la ensoñación, pero también meticulosa. Y, sobre todo, alguien que ve lindo, más interesado por las personas que por las cosas -ninguna imagen de meros objetos está presente en la exposición.
Solo cuando se miran estas fotos en detalle, ampliando la imagen, como en la película de Antonioni, aparece de verdad lo distinto, lo sorprendente por inesperado, cosas nunca vistas u otras olvidadas por estos pagos nuestros: pies deshechos por doquier, viejísimas orejas llenas de piercings, una cisterna de agua corriente para abastecer a un pueblo, pequeñas ofrendas en llamas que se lleva el río sagrado, banderines del partido comunista ondeando por la calle, meros detalles de un mundo habitado por quienes tienen por encima de todo cosas en común con nosotros y algunos colores y olores distintos.
Javier Brox
INDIA: COLORES Y OLORES INFINITOS
Dicen que un viaje se comprende realmente al regresar a casa.
Dejando un poco de lado los innumerables e inevitables tópicos acerca de India, entendimos que durante el viaje el país nos ofreció un montón de imágenes de lugares comunes y de sentimientos universales de la condición humana.
Estas imágenes reflejan nuestra visión de India: de una cultura y de una manera de entender la vida mucho más cercana de lo que en un principio podríamos haber imaginado.
víctor y belinda.


Tres de las fotos de Belinda:


DSC_0323_1


CSC_0147

CSC_0102



El cartel que anuncia la expo:


PICT0784


Fotos de la expo:


bel1

bel2

sábado, 21 de noviembre de 2009

Rincón del gato. Paredondehelarte (5). Últimos días de la expo de Rosa. Van llegando las fotos de Belinda.

La expo de Rosa entra en su fase final. El circo es una metáfora de la vida:

payaso

He hecho este altarcico para anunciar la expo de Belinda. Para poder verlo he tenido que colocarlo dentro de un armario de la cocina de mi casa, porque es difícil de colgar. La base es una caja archivador, lo que le da un fondo excesivo al tiempo que deja bailando la pestaña superior. Bueno, el caso es que lo he encastrado con mucho mimo para fotografiarlo. Pero, resulta que cada vez que entro en la cocina no recuerdo el motivo por el que el armario está abierto y no se me ocurre otra cosa que cerrarlo, así de cruel es el hábito, la rutina. En fin, que no se si llegará, como el muñecolate de anuncio, a Navidad. Por si acaso, lo he fotografiado. Es de una falta de rigor que espanta, una mezcla heterogénea de libros, budas, fotos y objetos varios que tenía en casa. Pero es que la idea que tengo de la India, falsa o cierta, es la de que es el reino del eclecticismo:

altarcico