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viernes, 16 de marzo de 2012

Sweet Thames like a patient etherized upon a table

(Fuente de las imágenes)

Sweet Thames run softly, till I end my song.
The river bears no empty bottles, sandwich papers,
Silk handkerchiefs, cardboard boxes cigarette ends
Or other testimony of summer nights. (T.S. Eliot)

miércoles, 15 de febrero de 2012

Reedición de entradas. Rincón de las versiones. Tú mi sur. I read much of the night and go south in the winter (Eliot)

Poco tiene que ver este tango con la elegante displicencia de Eliot, al parecer marido desgraciado e incomparable poeta del amor moderno: In a minute there is time/ for decisions and revisions which a minute will reverse. La desgracia matrimonial es frecuente, las grandes dotes poéticas ni lo más mínimo. O quizá sí que tiene que ver este tango con el Sur sentido como refugio, vuelta a la patria perdida, al bienestar imposible.

La música original es de Piazzolla, con la voz de Goyeneche, y pertenece a una película titulada Sur. Escuché durante unos meses a ese increíble compositor de nombre italianizante, pero al final pudo conmigo. Nunca me había hecho sentir tan triste una música, tan desolado, rebotando de un lado a otro de un laberinto lleno de aristas. Quizá por el bandoneón, pariente del acordeón, del que Bierce dice que es “un instrumento en armonía con los sentimientos de un asesino”. Pero este tango no es tan intenso, tiene hasta letra, algo a lo que agarrarse, frente al abismo sin asideros de otras composiciones suyas. Sobre la letra, se puede decir algo parecido a lo que dijo Gamoneda sobre Benedetti y su endeble lenguaje poético, aunque en esos ámbitos de la industria musical  hay quien es capaz de hacer grandes cosas si tiene amor al texto y capacidad para recrear la tradición.

Vuelvo al Sur,/ como se vuelve siempre al amor,/ vuelvo a vos,/con mi deseo, con mi temor. /Llevo el Sur, /como un destino del corazón, /soy del Sur,
como los aires del bandoneón.
Sueño el Sur, /inmensa luna, cielo al revés,/ busco el Sur,/el tiempo abierto, y su después./ Quiero al Sur,/su buena gente, su dignidad,/ siento el Sur,/como tu cuerpo en la intimidad./ Te quiero Sur,/Sur, te quiero./ Vuelvo al Sur,/como se vuelve siempre al amor,/ vuelvo a vos,/con mi deseo, con mi temor. /Quiero al Sur,/su buena gente, su dignidad,/ siento el Sur,/como tu cuerpo en la intimidad./ Vuelvo al Sur,/llevo el Sur,/te quiero Sur, /te quiero Sur...

C. Veloso, al borde de la cursileria, deconstruye el tango:

En italiano. Pietra Montecorvino:

lunes, 12 de julio de 2010

Las memorias de C. Blanco Aguinaga. Ni incluido ni excluido, la vida de un exiliado del 39.


Blanco Aguinaga, Carlos, De mal asiento, Caballo de Troya, Madrid 2010. 329 páginas. 17´95 Euros.
...Pasa sin detenerse/la luz/avanzando siempre/la Tierra/por el espacio de los astros/mientras que aquí/-pobres de nosotros-/no vamos a quedar/ni siquiera vascos/ni gallegos cosmopolitas/como Alfaya/ni señoritos de Madrid o de Barcelona/como fueran Gil de Biedma/y Hortelano. (Antonio Ferres, Cruzar Madrid aún)
El prestigioso hispanista Carlos Blanco Aguinaga publica el segundo volumen de sus memorias, De mal asiento, Caballo de Troya, Madrid, 2010. El primer volumen había sido editado en 2007 (Por el mundo. Infancia, guerra y un principio afortunado, Alberdania, Irún, 2007). Eneste, el autor trata de la parte de su vida que empieza con su asentamiento en el terreno sentimental y laboral, como profesor, y termina en 1985, año que pone punto final a su trayectoria como catedrático contratado de la universidad del País Vasco. Su figura, en el ámbito del hispanismo, está ligada sobre todo (a pesar de la gran fortuna de algunos de sus artículos sobre el soneto de Quevedo Cerrar podrá mis ojos, sobre Cervantes y la picaresca, Rulfo u O. Paz) a sus estudios dedicados la generación del
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98, en particular a Unamuno, a la generación del 27, con especial atención a Emilio Prados, del que fue amigo y editor, y a Galdós (De mal..., p., 74). Y, cómo no, a aquella Historia social de la Literatura española, que tantas ampollas levantó por su orientación marxista cuando fue publicada en el año 1979 por la editorial Castalia. Lo ha recordado, en ocasión de la publicación de estas memorias, M. Rodríguez Rivero , quien participó en un seminario sobre teoría literaria dirigido por B. A. (De mal...,p., 289). 
Foto de C. B. Aguinaga en la contraportada de Juventud del 98, Siglo XXI, Madrid, 1970.
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Los tres volúmenes de Historia social de la literatura española, Blanco Aguinaga, C., Rodríguez Puértolas, J., Zavala, Iris M., Castalia, Madrid, 1978.
Del marxismo entendido como método de análisis de la literatura se podría decir, intentando cargar las tintas lo menos posible, algo parecido a lo que comenta Savater en su Diccionario filosófico (1999) sobre las teorías de Freud en torno a la psique humana; a saber, que se trata de un intento de comprensión racional, basado en principios de raigambre humanista, del fenómeno creativo en términos histórico-sociales materialistas. En el fondo, este ejercicio epistemológico no busca sino iluminar un fenómeno que se suele presentar como insondable, fruto de oscuras instancias ajenas, en mayor o menos medida, a determinaciones constatables.
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Por lo demás, el marxismo de B.A. no es solo teórico, y de ello queda constancia a través de las diversas luchas reivindicativas en las que tomó parte. Entre ellas, los movimientos de la nueva izquierda que surgieron en los Estados Unidos de América en contra de la guerra de Vietnam o a favor de la incorporación a la universidad, a finales de los años sesenta, de minorías como los chicanos. Algunas de las páginas más interesantes de estas memorias están ligadas a los conflictos en los que participó junto a personajes de la honda raigambre de A. Davis o H. Marcuse, por citar a dos de los más conocidos. Otra de las líneas fructíferas de lectura de estas memorias tiene que ver con la amistad de B. A. con algunos grandes escritores como Prados, Cortázar, C. Fuentes, D. Viñas o Blas de Otero. A ellos se dedican páginas llenas de calor y color.
A algunos otros el autor les dedica, sin embargo, críticas a mi juicio desmedidas, entre ellos a O. Paz, con el que tuvo algo de relación, y a T. S. Eliot (“el tonto pretencioso que creía ser poeta teológico, uno de los peores poetas modernos”, p.17). Por fortuna, este blog se llama holdontightmarie y no Marie, Marie, hold on tight (La tierra baldía), por razones que omito.
No de menor interés es la crónica sobre el hispanismo de la que a través de sus peripecias como profesor universitario en España y EEUU va dejando rastro. Quienes aparecen en ese contexto son, en la mayor parte de los casos, personas que, como él mismo, están ligadas al exilio que provocó el final aciago de la guerra civil y con posterioridad la dictadura franquista. Por el libro desfilan los grandes personajes del Colegio de Méjico, A. Reyes y Raimundo Lida, el discípulo de A. Alonso, y tantos otros, entre los cuales parte de lo más granado de la especialidad, Claudio Guillén, Alatorre, A. del Río, Casalduero, Montesisnos, amén de sus colegas norteamericanos, Gilman, Zahareas o G. Jackson.
Un aspecto nada desdeñable de las memorias son las referencias a capítulos abiertos ligados a la actividad creativa y a la historia. Me refiero, por ejemplo, a esos “virulentos sonetos” de Guillén dedicados a JRJ, de los que C.B. dice haber oído uno, y de los que no ha quedado constancia pública (p., 59-60 y 325); y también estoy pensando en la correspondencia entre Unamuno y Prieto, que según este mismo, si se publicara dejaría a D. Miguel muy mal ante la Historia (p. 45).
Dos apuntes más. El primero sobre la vocación creativa de B.A., presente desde el principio de su trayectoria intelectual -véanse las páginas dedicadas a la señera revista mejicana Presencia(Cap. 1)-, pero más intensa en su madurez y vejez, a través de su labor como novelista, a la que se refiere no pocas veces en este libro. Y el segundo, sobre su condición de exiliado, hijo de exiliados, expulsados de su patria, huidos de sus casas para salvar la piel. Los sentimientos ligados a esa circunstancia vital son una corriente continua que fluye a través de todo el libro, a veces remansada, otras presente como un sentimiento hondo de carencia y, a veces, hasta casi resuelta, gracias a ajustes de cuentas con sus coetáneos que crecieron en España. Quizá la visión panamericanista del continente que le acogió y también su hondo internacionalismo puedan leerse como una sublimación de su herida, como el sueño de una patria no excluyente.
aldLa de Bringas, de Galdós, coeditada por B.A. y su hija Alda (Cátedra, Madrid, 1983).

miércoles, 31 de marzo de 2010

April is the cruellest month. Marie, Marie, hold on tight.

Abril no es el mes de María.

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Trad. de Agustín Bartra.  Mil años de poesía europea, Rico, Francisco, Barcelona, Blacklist, 2009.

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Retrato de T. S. Eliot por Wyndham Lewis.

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domingo, 20 de diciembre de 2009

Rincón de las versiones (20). I read much of the night and go south in the winter (Elliot)

Poco tiene que ver este tango con la elegante displicencia de Elliot, al parecer marido desgraciado e incomparable poeta del amor moderno: In a minute there is time/ for decisions and revisions which a minute will reverse. La desgracia matrimonial es frecuente, las grandes dotes poéticas ni lo más mínimo. O quizá sí que tiene que ver este tango con el Sur sentido como refugio, vuelta a la patria perdida, al bienestar imposible.

La música original es de Piazzolla, con la voz de Goyeneche, y pertenece a una película titulada Sur. Escuché durante unos meses a este increíble compositor, pero al final pudo conmigo. Nunca me había hecho sentir tan triste una música, tan desolado, rebotando de un lado a otro de un laberinto lleno de aristas. Quizá por el bandoneón, pariente del acordeón, del que Bierce dice que es “Un instrumento en armonía con los sentimientos de un asesino”. Pero este tango no es tan intenso, tiene hasta letra, algo a lo que agarrarse, frente al abismo sin asideros de otras composiciones suyas. Sobre el texto se puede decir algo parecido a lo que dijo Gamoneda sobre Benedetti y su endeble lenguaje poético, aunque hasta en esos ámbitos populares hay quien es capaz de hacer grandes cosas si tiene amor al texto y capacidad para recrear la tradición.

Vuelvo al Sur,
como se vuelve siempre al amor,
vuelvo a vos,
con mi deseo, con mi temor.
Llevo el Sur,
como un destino del corazón,
soy del Sur,
como los aires del bandoneón.
Sueño el Sur, /inmensa luna, cielo al revés,
busco el Sur,/el tiempo abierto, y su después.
Quiero al Sur,/su buena gente, su dignidad,
siento el Sur,/como tu cuerpo en la intimidad.
Te quiero Sur,/Sur, te quiero.
Vuelvo al Sur,/como se vuelve siempre al amor,
vuelvo a vos,/con mi deseo, con mi temor.
Quiero al Sur,/su buena gente, su dignidad,
siento el Sur,/como tu cuerpo en la intimidad.
Vuelvo al Sur,/llevo el Sur,/te quiero Sur,
te quiero Sur...

C. Veloso, al borde de la cursileria, deconstruye el tango:

En italiano. Pietra Montecorvino: