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viernes, 5 de julio de 2013

La línea Fogwill-Proust. Idilios de amor.

Leyendo con bastante gusto Un guión para Artkino (Fogwill, Periférica, 2009, p. 47)), entre veras y bromas, de repente, me encuentro con el siguiente párrafo:

“Ocurre algo semejante con el lector de una novela: él ignora la cantidad de relatos que fueron escritos antes de optar por el párrafo que los sintetiza, y sin embargo, al leer ese párrafo, si ha surgido de una pluma educada y tocada por los dones del arte, recibe todo aquello que el autor descartó en un supremo esfuerzo de síntesis y sus posteriores comentarios lo sorprenden, porque detalles omitidos por economía y periodos del tiempo que el relato obvia para mejor manejo de la tensión dramática son imaginados por el lector tal como los describió y narró el autor en esas páginas que jamás fueron impresas”.

Y pienso que este párrafo de sabor proustiano habla en realidad de dos cosas. Por un lado, de la grandeza del relato, más del de ficción que del histórico, aunque haya zonas de cruce entre los dos. Coetzee, al hablar de La Conjura contra América, de Philip Roth, otra  fábula distópica, resumía la cuestión “…La Conjura contra América es un manual de historia, pero de tipo fantástico, con su propia verdad, esa clase de verdad en la que pensaba Aristóteles cuando decía que la poesía es más verdadera que la historia; más verdadera debido a su poder para condensar lo múltiple en lo típico.” (Mecanismos internos, 2007. DeBolsillo, 2010, Trad. de Eduardo Hojman, p.249). En ese sentido, si Conjura… es “una concreción, una puesta en escena con fines poéticos, de un determinado potencial en la vida política estadounidense” (p. 251), Un guión… es la puesta en escena de un determinado  potencial del comunismo global.

imagePor otro lado, Fogwill, en su párrafo proustiano, está describiendo el idilio entre el lector y el escritor en términos de ese tipo de enamoramiento que da por supuesta la coincidencia en el modo de ser del amado y uno mismo. Son esos indicios de los que hablaba Deleuze en Proust et les signes (P.U.F., 1971). La obra de Proust trata en buena medida de cómo las señales son equívocas:

“Il y a donc une contradiction de l’amour. Nous ne pouvons pas interpréter les signes d’un être aimé sans déboucher dans ces mondes qui ne nous ont pas attendu pour se former, qui se formèrent avec d’autres personnes, et où nous ne sommes d’abord qu’un objet parmi les autres. L’amant souhaite que l’aimé lui consacre ses préférences, ses gestes et ses caresses. Mais les gestes de l’aimé, au moment même où ils s’adressent à nous et nous sont dédiés, expriment encore ce monde inconnu qui nous exclut. L’aimé nous donne des signes de préférence ; mais comme ces signes sont les mêmes que ceux qui expriment des mondes dont nous ne faisons pas partie, chaque préférence dont nous profitons dessine l’image du monde possible où d’autres seraient ou sont préférés”.

Entre el idilio amoroso y aquel que describe Fogwill hay pocas diferencias. ¿No será un libro que nos encanta una especie de trasunto del amor humano, aunque cosificado y por lo tanto más manejable?

martes, 1 de enero de 2013

Adivinanzas (I). Por el humo se sabe dónde está el fuego, y además no te quemas. Las bromas Carambar/Proust y los signos.

 

Las adivinanzas nos tranquilizan, dan paz a nuestras mentes desaforadas, porque acertar restaura el orden, la lógica según la cual por el humo se sabe dónde está el fuego. Además, en las adivinanzas fonéticas o que responden a una  lógica infantil, en la medida en la que los indicios que se nos proporcionan para encontrar la solución pertenecen al ámbito del juego, de lo inesperado, de la lengua loca, nuestro ingenio improductivo (Marina) se ve puesto en causa . Pero, cómo va uno a saber que el plátano está escondido en oro no es, plata no es, o que la lengua está detrás de Una señorita muy señoreada, siempre va en coche y siempre va mojada . Quien acierta es porque está un poco pirado, desde luego, pero quien no lo hace es que solo sabe de cosas prosaicas. Las adivinanzas nos ofrecen una imagen distorsionada del mundo, una vía de escape de la insoportable realidad, al tiempo que nos hacer llevadero su despropósito. Tienen algo de un amable coqueteo con la locura.

imageQue los indicios lleven a una verdad tranqulizadora es cosa bien dudosa. La obra magna de Proust (À la recherche…), según Deleuze (Proust et les signes, PUF, 1971), trata precisamente de eso, de demostrar mediante la vérité romanesque (R. Girard), que a partir del humo no se sabe dónde está el fuego, o por lo menos que es fácil toparnos con fuegos que no esperábamos, sobre todo  en el amor:

“Il y a donc une contradiction de l’amour. Nous ne pouvons pas interpréter les signes d’un être aimé sans déboucher dans ces mondes qui ne nous ont pas attendu pour se former, qui se formèrent avec d’autres personnes, et où nous ne sommes d’abord qu’un objet parmi les autres. L’amant souhaite que l’aimé lui consacre ses préférences, ses gestes et ses caresses. Mais les gestes de l’aimé, au moment même où ils s’adressent à nous et nous sont dédiés, expriment encore ce monde inconnu qui nous exclut. L’aimé nous donne des signes de préférence ; mais comme ces signes sont les mêmes que ceux qui expriment des mondes dont nous ne faisons pas partie, chaque préférence dont nous profitons dessine l’image du monde possible où d’autres seraient ou sont préférés. (...) La contradiction de l’amour consiste en ceci : les moyens sur lesquels nous comptons pour nous préserver de la jalousie sont les moyens mêmes qui développent cette jalousie, lui donnant une espèce d’autonomie, d’indépendance à l’égard de notre amour”.

Ibid, p. 13

Pero la adivinanza lingüística, mero juego, es un simulacro placentero del lado feliz que esconde el hallazgo debido a un esfuerzo, tanto más si es futo del ingenio, si no deja a la vista los pasos seguidos para conseguirlo. En su intrascendencia, resolver una adivinanza nos recuerda el fuego que no quema, las música que no ensordece, el amor que que es solo un bálsamo. Los caramelos Carambar (Caram’bar, en su origen)franceses, a diferencia de las más o menos cursis citas de los Baci Perugina italianos, llevan en la parte de atrás del envoltorio todo un arsenal de juegos lingüísticos que no acierto a comprender cómo pueden los propietarios del negocio pensar que va a gustar a los niños de la Nintendo, más saboreadores de imágenes que de palabras. Si acaso, podrían hacer gracia a algún compañero del Petit Nicolas, al pequeño Perec (Je me souviens des Carambar et des Malabar), a Queneau o a algunos profesores de francés para extranjeros.

He aquí algunos ejemplos de las adivinanzas Carambar y su humor anti consola dor:

Nivel B2 (MCERL)  (Fuentes: 1, 2

- Quel est le comble d'un juge gourmand?  Manger des avocats.

- Quel est le comble pour un avion?  D'avoir un anti-vol.

- Qu'est-ce qui tombe sans faire de bruit?   La nuit!

- Comment appelle-t-on un squelette bavard? Un os-parleur!

- Que fait un dessinateur dans une baignoire?   Des bulles!

- Quelle est la ville la plus longue?   C'est Toulon!

- Qu'est ce qui est jaune et qui court très vite?   Un citron pressé.

- Comment fait-on pour ranger des pains au chocolat dans une pâtisserie?   Dans l'ordre décroissant!


Pourquoi les femmes de ménage préfèrent-elles faire le ménage chez les musiciens?  Parce qu'elles ont un do mi si la sol fa si la si ré!

Comment se nomme le mari d'une voyelle?  Un voyou!


Quels fruits trouve-t-on dans toutes les maisons ?  Les mûres et les coings.

Y he aquí algunos ejemplos de otros juegos, más o menos finos, más o menos rebuscados, a veces deliciosos, a veces de gusto algo retrógrado:

- Deux anges font la causette : - Quel temps fera-t-il demain ? - Nuageux. - Ah ! Tant mieux, on pourra s'asseoir.

- C'est une jolie petite antenne de T.V. qui est tombée amoureuse d'un
paratonnerre. Elle murmure : "Dis, tu y crois toi, au coup de foudre ?"

- Quelle est la ressemblance entre un facteur et un jongleur ?
Il leur faut tous les deux beaucoup d'adresse.

- Quelle est la ressemblance entre un parachute et l'humour ?
Quand on n'en a pas, on s'écrase !

- Quel est le sport le plus fruité ?
La boxe, parce que quand on te met une pêche dans la poire, tu tombes dans les pommes, t'as pas intérêt à ramener ta fraise et tout ça pour des prunes.

- 2 icebergs discutent : - Alors il paraît que ta femme à accouché ?
- Oui, on a eu un beau petit glaçon !

- Chéri, dis-moi ce que tu préfères, une femme jolie, ou une femme intelligente ? - Ni l'un, ni l'autre, chérie, tu sais bien que je n'aime que toi.

sábado, 9 de junio de 2012

Nadal en blanco y negro, el mejor tú del tenista, gracias a Corinne Dubreuil

Entre veras y bromas.

Los intentos primitivos de introducir el color permanente  en la fotografía se remontan a 1861, pero la primera película diapositiva moderna en color, la Kodachrome, no se produjo hasta 1935. Entre la fotografía en color y la fotografía en blanco y negro media un océano, un paradigma distinto, una cosmovisión diferente, algo parecido a la diferencia que debió existir entre la vida urbana iluminada por la luz eléctrica y la oscuridad previa o las penumbras derivadas de otros sistemas de alumbrado, la misma distancia que hay entre el mundo creyente, lleno de iglesias, ritos, rezos, sacerdotes, y la sociedad secularizada, en la que unas monjas con hábito que caminan por la calle no pasan de ser una presencia folclórica y en la que ahora que es verano muchos de los que entran en las iglesias lo hacen solo para refrescarse. El blanco y negro entronca con una visión opuesta, en cierto sentido, a la que pertenece el color, busca otras cosas, otros tonos, enfoques, emociones. No hace mucho leí que en la carrera pictórica de L. Freud fue determinante el paso del pincel de marta al pincel de cerdas, fruto del consejo que le dio F. Bacon, entonces todavía amigo suyo. Si fuera un escritor se diría que paso del boli de punta fina a la pluma estilográfica. Aunque no sé si es del todo acertada la comparación, la verdad es que cambió su estilo, su intención, el punto de partida y de llegada. Algo parecido ocurre entre el color y el blanco y negro, tan diferentes como los paradigmas científicos de Khun.

La fotógrafas Corinne Dubreuil, muy ligada al mundo del tenis y en particular al torneo parisino Roland Garros (Garros, con una ese que suena en francés, no Garró, como les ha dado por decir a los comentaristas televisivos, víctimas de una ultracorrección, Garros, el aviador,  que, por cierto, aparece citado en À la recherche du temps perdu, de M. Proust), ha publicado en su blog un servicio en blanco y negro dedicado a Nadal que tiene el aire vintage de la gran fotografía. Detalles, gestos, emociones con la calidad que proporcionan las máquinas fotográficas actuales, pero con sabor añejo. Una mezcla que no siempre proporciona buenos resultados, pero que en este caso da un óptimo futo, el de reinventar un héroe deportivo, un atletas, uno de esos seres privilegiados que siempre ocuparon una alta cuota en el monte Olimpo, Nadal, quien, como la mujer de la canción de Led Zeppelin, is buying a stairway to heaven. Lástima que lo haga chapoteando entre tantos millones que ni siquiera él se libró de las noticias que hablaban de irregularidades fiscales en sus empresas. La habilidad de los diseñadores hizo, por lo menos, que el símbolo de su patrocinador fuera el ala de Niké, la diosa de la victoria.

Nadal, entre los cielos y la tierra, tiene gestos de mortal, cierta espontaneidad contenida que le acerca a los ejemplares humanos que han alcanzado la madurez, pero como delatan estas fotos, coge con la punta de los dedos, o casi, cosas que los demás cogeríamos con más mano, mira a la lluvia como si la hubiese mandado un dios amigo suyo que quisiera hacerle una broma, o mejor dicho, mira todo sin mirar del todo, mira el mundo sin dejar de mirarse a sí mismo, mira con la inteligencia de quien procesa lo visto,  mira como una máquina perfecta que además siente.

(Fuente de las fotos, a través de Repubblica)

Roland Garros, Nadal in bianco e nero

Roland Garros, Nadal in bianco e nero

Roland Garros, Nadal in bianco e nero

Roland Garros, Nadal in bianco e nero

Roland Garros, Nadal in bianco e nero

Roland Garros, Nadal in bianco e nero

Roland Garros, Nadal in bianco e nero

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domingo, 15 de abril de 2012

Las canciones en las novelas de Philip Roth, narración lírica: I’be seeing you y Caravan, de Duke Ellington.

Je me souviens que Caravan, de Duke Ellington, était une rarité discographique et que pendant des années j’en connus l’existance sans l’avoir jamais entendu”, G. Perec, Je me souviens.

Las novelas de Roth están llenas de voces terribles o que enamoran, fluidas o balbucientes, están llenas de conversaciones, llamadas telefónicas, programas de radio y tantas, tantas canciones. En su afán de recreación histórica, el novelista americano, cuanto más de lejos cita al tema, al personaje, a la trama, cuanto más pormenorizadamente analiza y trata los hechos, como en Me casé con un comunista o Pastoral americana (463 y 511 páginas, respectivamente, en sus ediciones de bolsillo españolas) más tiende a multiplicar en sus obras la referencia a piezas de música popular, la misma que, según Proust, debe ser detestada por su nula importancia en la historia del Arte, pero no despreciada, dado su valor, “immense dans l’histoire sentimental des sociétés”. Seguramente, una de las claves interpretativas que justifican el frecuente recurso de Roth a canciones que no se oyen, de cuya letra a veces no aparece ni siquiera un fragmento, esté en el regusto evocativo que posee la música. La vida cotidiana en los años dorados de la radio y en los principios de la televisión, momentos históricos tan presentes en la narrativa del excelso novelista, es indisociable de la música popular. Y una de las constantes de su obra, junto con la densa documentación histórica que maneja, el trabajo de archivo o de campo, es lo que podríamos llamar el factor Roth, una interpretación magistralmente escenificada del ser humano, en el que lo individual y lo colectivo, la historia y designios de más longue durée, cobran vida a través de emociones ligadas a detalles insignificantes en apariencia, pero que a menudo, a  la postre, resultan ser isótopos radioactivos que permiten una radiografía certera de los individuos y de sus contextos. Los ecos musicales en Roth, a veces meros apuntes que esconden mucho más de lo que aclaran, concretan la anécdota, al tiempo que la poetizan, la sumergen en la Historia, pero también sirven para llenarla de vida, universalizarla artísticamente, en el sentido aristotélico del Arte.

Pero, la música popular ocupa un lugar relevante no solo en la narrativa de Roth  de larguísimo aliento; en la serie intermedia (Sale el espectro, Indignación, Némesis, etc.) también ocurre. En Némesis, por ejemplo, una canción, I'll be seeing you, hace de contrapunto sentimental, de banda lírica, a los hechos, una técnica tan potente como antigua, ya presente, por ejemplo, en La Châtelaine de Vergy (S.XIII). Algo parecido ocurría con las canciones en los Puentes del condado de Madison (Clean Eastwood), donde la música ralentiza los sucesos, convirtiéndose en una especie de dimensión sincrónica, vertical, frente a la dimensión diacrónica, horizontal, vinculada a la matière narrada, la anécdota, los sucesos, que, por decirlo de algún modo, se resisten a avanzar hacia un final trágico inevitable.

En el caso de Caravan, la pieza musical de Ellington, presente en Pastoral americana, el papel que juega en la obra es insignificante, pero, como tantas otras veces, mezclada a otros detalles, sirve para apuntalar el retrato de la vida cotidiana, que encuentra en las notas del pentagrama una fácil e intensa encarnación.

He aquí el párrafo en el que aparece:

image

American Pastoral

Roth,Philip, Pastoral americana, Debolsillo, 2006. Traducción de Jordi Fibla, p., 69. La edición original en inglés es de 1997( Houghton Mifflin).

 

 

Otras versiones: 1, 2.

domingo, 19 de febrero de 2012

San Remo 2012. Canciones de vertedero que no compartirán sitio en el orfanato de las cosas rotas que nunca tiraré.

No calla quien calla sino quien no calla (proverbio árabe).
Como suele ocurrir con todos los premios en el mundo del arte industrial es mejor quien queda segundo que primero,  y aún el  tercero, pero ninguno convence. Comparten los tres un simulacro de autenticidad, un querer y no poder bien hecho, la apariencia de protestar, de sentir, tamizada por la previsión de rendimientos, por la futura explotación de la obra. Ya saben, filosofía empresarial, que está pasando a ser vista como la verdadera filosofía, la única que puede llegar al gran público. ¡Y pensar que antes lo llamaban ideología! Ah, y el premiado, se me olvidaba, pues algo mejor, como siempre. Eso, sí, para los raritos de buen corazón, no se vayan a creer.
Me pregunto dónde acabarán todas estas canciones que no llegarán ni siquiera a entrar en el panteón de la mala música del que hablaba Proust. No creo que tengan ni opción de ser vendidas en los saldos de la temporada anterior, como mucha ropa, ni en buyvip o empresas semejantes. Quizá se junten en algún vertedero industrial de los que contaminan el tercer mundo con los tres routers que me mandó por equivocación la empresa de adsl a la que estoy abonado. Mira que les dije lo que me pasaba y lo que quería. Pues, no, uno tras otro, hasta tres, y de intererarse por ellos o recogerlos para usarlos otra vez, nada de nada, que debe salir más caro. O quizá estas canciones acaben respirando el mismo aliento fétido que desprenderá el aspirador que no pude arreglar porque la pieza estropeada no la colocaban suelta y había que cambiar el bloque entero en que se encontraba por un precio inferior en cinco euros al mismo aspirador nuevo, según precio oficial.
Primer premio:
Segundo premio:
Tercer premio:
Premio de la crítica:http://www.youtube.com/watch?v=AdgRn8LYbw8
Una canción que habla del hermoso orfanato para las cosas rotas que cada uno tiene en su casa o en su corazón, a menudo en los dos sitios a la vez, para descontento de los que conviven con nosotros, que no ven en él sino desorden y recuerdos de los que recelan a menudo. Por lo demás, a menudo quien convive con el dueño del orfanato es parte esencial de esas mismas cosas y recuerdos que no se pueden tirar porque con ellos se te va la vida. ¡Y viceversa, claro!
Clica para leer un largo reportaje sobre mi orfanato de cosas medio rotas.
Entre paréntesis y  en rojo, la parte que no está en la versión original de T. Waits y sí en Von Otter/Costello
Broken bicycles (Tom Waits)
Broken bicycles, /Old busted chains,
busted handle bars out in the rain./Somebody must
Have an orphanage for/ All these things that nobody
Wants any more/ September's reminding July
It's time to be saying good-bye./ Summer is gone,
Our love will remain./ Like old broken bicycles
Out in the rain.
(Motor-cars, handlebars/ Bicycles for two
Broken-hearted Jubilee/ Parachutes, army boots
Sleeping bags for two/ Sentimental Jamboree
Buy, Buy/ Says the sign in the shop window
Why, Why/ Says the Junk in the Yard
)
Broken Bicycles,/ Don't tell my folks; /There's all those playing cards /Pinned to the spokes,
Laid down like skeletons
out on the lawn./The wheels won't turn/ When the other half´s gone. /Seasons can turn on a dime,/ Somehow I forget every time;/ For all the things that you've given me/ Will always stay
Broken, but I'll never throw them away
La canción original en español:
Bicis rotas, viejas cadenas quebradas, manillares oxidados, afuera en la lluvia. Alguien debería tener un asilo para todas esas cosas que ya nadie quiere. Septiembre recuerda julio. Es hora de decir adiós, el verano se ha ido, nuestro amor quedará, como viejas bicis rotas afuera en la lluvia. Bicis rotas, no les digáis a los míos por qué todos esos naipes están enganchados a los radios, abandonados como esqueletos afuera en la hierba. Las ruedas ya no rodarán cuando la otra mitad se haya ido. Las cosas cambian tan de pronto. No sé cómo siempre lo olvido. Pues las cosas que me has dado siempre quedarán. Están rotas, pero nunca las tiraré.

También ellos, los Beatles, como de broma. Parece que en un momento dado van a cantar Blackbird. Cambian los sleeping bags for two por bycicles for two. Solo vale el texto en rojo de arriba.

martes, 14 de febrero de 2012

Miles de peregrinos acuden al Corte Inglés a celebrar la fiesta de San Valentín. Pensando en quienes he intuido que podrían haber sido parejas de largo recorrido y en el quiz de Cernuda: “una pregunta cuya respuesta no existe”…el deseo.

Las tiendas de marca del Corte Inglés son capillas dedicadas a los santones de la moda y el edificio de Sagasta la catedral de los que creen solo en el mercado. Miles de sucedáneos de las reliquias antiguas atraen a sus fieles, que hoy darán a sus parejas objetos ungidos a medias por el dinero y por el sentimiento. Como decía Proust de la mala música, detestemos la fiesta de San Valentín, pero no la despreciemos, porque este día, mucho más que otros de mayor dignidad y menos afán comercial, está lleno de sueños y de lágrimas. Parafraseando al escritor francés, podríamos decir que el lugar de  la celebración de San Valentín, insignificante para la gran Historia, es grande en la historia sentimental de muchos.
Popurrí de documentos del amor:
I
amour2
Emporte-moi dans l'image ou la mélodie et conjure, par elles, le duel de nos solitudes devant l'universel (photo: Marina Abramovic & Ulay, Rest Energy, 1980)
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François Xavier Courrèges, image tirée de Another Paradise, 2005, vidéo couleur, sonore, 5 min 30 s, en boucle
Los periquitos de la exposición me hacen pensar en parejas ancianas bien avenidas. Aunque, quién sabe, quizá se están empujando con disimulo. ¿Desmentiría eso que son pareja o lo confirmaría?
Dos cosillas para quien no las conozca y disponga de veinte minutos libres. La primera es un texto que pensaba sacar con la foto de alguien disfrazado de gorila, sentado en el suelo, abatido, con la cabeza apoyada en la mano, delante de una tienda de Zara. Pero perdí la foto y solo quedó el texto de Valéry:
II
Querer querer
Eros y mística -
No se ama de verdad a una persona a causa de sus cualidades en sí, a causa de aspectos universales y enumerables que encontramos en ella – y que atraen, sino, por el contrario, a causa de su inexplicabilidad.Amar al máximo es amar inexplicablemente, a pesar de esto y aquello –es crear uno mismo los motivos que creemos que debemos tener para amar a ese ser. La alegría de esa creación, su fragilidad aparente que, sin embargo, triunfa sobre la evidencia. Amar es someterse a un acto positivo que cumplimos, y cuanto más enérgico es el acto, más resistencia encuentra en el hecho, más lo hacemos a disgusto y con entusiasmo, más amamos. Y en eso el amor puede compararse a una mística, con todos los caracteres de una mística; hasta en los reproches que se hace el enamorado por amar menos en tales momentos (1922. T, VIII, 795.)
val
Cuadernos (1894-1945)
Paul Valéry
Selección e introducción de Andrés Sánchez Robayna
Traducción de Maryse Privat, Fátima Sainz y Andrés Sánchez Robayna
Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, Barcelona, 2007, p., 263-264





Querer ser querido (tres versiones):

Wild is the wind (Dimitri Tiomkin and Ned Washington)
Love me, love me, love me, love me, say you do/Let me fly away with you/
For my love is like the wind,/ and wild is the wind/ Wild is the wind
Give me more than one caress,/satisfy this hungriness/ Let the wind blow through your heart/For wild is the wind, wild is the wind/ You touch me, hear  the sound of mandolins

You kiss me /With your kiss my life begins
You're spring to me, all things to me
Don't you know, you're life itself!
Like the leaf clings to the tree,
Oh, my darling, cling to me
For we're like creatures of the wind, wild is the wind /Wild is the wind You touch me, I hear the sound of mandolins
You kiss me /With your kiss my life begins
You're spring to me, all things to me
Don't you know, you're life itself!/ Like the leaf clings to the tree,
Oh, my darling, cling to me/ For we're like creatures in the wind, and wild is the wind
Wild is the wind
Y un contrapunto dantesco:
Infierno, canto V. Trad. de Ángel Crespo:
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Dante Alighieri, Comedia, Infierno, Edición y traducción en verso de A. Crespo, Barcelona, Seix Barral, 1973, p., 50.
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domingo, 16 de enero de 2011

Rincón último. Muere Augusto Algueró

Muere Augusto Algueró, autor de tantas canciones de goma arábiga, pegamento Imedio, Supergen y hasta Loctite. Recuerdo que alguna vez me pillé, quizá bajando unas escaleras o al salir del metro, cantando canciones suyas. Inmediatamente me reprimía y callaba, pero no podía evitar acabar la frase, y hasta repetirla al cabo de unos minutos. Cuántas otras veces, sin embargo, no me habré dado cuenta, ensimismado en la melodía, de que estaba tarareando algo suyo, cuántas veces otras alegrías, otros anhelos, no se habrán disfrazado con retales de sus notas.

En cierto sentido, se puede decir que la música pop, la canción ligera, es la heredera del folclore en el capitalismo. Hubo un tiempo en el que entre la música culta y la popular había buena comunicación y no solo durante el romanticismo. “La gran música en la tradición europea, afirmaba el joven Bernstein, había crecido orgánicamente a partir de fuentes nacionales, tanto en un  sentido material (melodías folclóricas que sirven como fuente para la composición) como en un sentido espiritual (música folclorizante que expresaba el espíritu de un lugar).

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La concepción en dos niveles de Bernstein, que reconoce en igual medida la autonomía de la música y su función social, constituye un buen ejemplo para explicar por qué la música negra conquistó aquellos espacios con menos prejuicios de la Norteamérica  blanca” (El ruido eterno, Ross, Alex, Seix Barral, 2009, p., 160). Hoy la gran industria discográfica parece haber apostado por otras opciones y, salvo marcadas individualidades, casi todo resulta fruto de recetas industriales, producto precocinado intercambiable, chunda chunda, grititos, ridículas exhibiciones vocales o sobreactuaciones a lo Bumbury. Quizá sean los cantantes hispanoamericanos los que mejor han conservado el vínculo con los ritmos folclóricos, de los que las grandes figuras internacionales beben sin parar.

La muerte de Algueró me ha traído a la cabeza, no sé si justamente o no, el famoso Elogio de la mala música, de  Proust, un  elogio de cierto tipo la música popular, que, por cierto, a Proust siempre le supo levantar. Digo que la asociación entre Algueró y la mala música no sé si es justa y si ante sus composiciones hay que “taire un moment" losdédains esthétiques”. Desde luego, Algueró, por lo que se refiere a “l´importance du rôle social de la musique”, ocupará un lugar relevante en la memoria de varias generaciones:

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Proust, Marcel, Les plaisirs et les jours, Gallimard, 1924 (Folio, 1973), p., 229-231.

Encuentro esta traducción en una página web:

ELOGIO DE LA MALA MÚSICA

DETESTAD la mala música, no la despreciéis. Se toca y se canta mucho más, mucho más apasionadamente que la buena, mucho más que la buena se ha llenado poco a poco del ensueño y de las lágrimas de los hombres. Sea por eso venerable. Su lugar, nulo en la historia del Arte, es inmenso en la historia sentimental de las sociedades. El respeto, no digo el amor, a la mala música es no sólo una forma de lo que pudiéramos llamarla caridad del buen gusto o su escepticismo, es también la conciencia de la importancia del papel social de la música. Cuántas melodías que no valen nada para un artista figuran entre los confidentes elegidos por la muchedumbre de jóvenes romancescos y de las enamoradas. Cuántas"sortijas de oro", cuántos "Ah sigue dormida mucho tiempo", cuyas hojas son pasadas cada noche temblando por unas manos justamente célebres,mojadas por las lágrimas de los ojos más bellos del mundo, melancólico y voluptuoso tributo que envidiaría el maestro más puro —confidentes ingeniosas e inspiradas que ennoblecen el dolor y exaltan el ensueño y que, a cambio del ardiente secreto que se les confía, ofrecen la embragadora ilusión de la belleza. El pueblo, la burguesía, el ejército, la nobleza, así como tienen los mismos factores, portadores del luto que los hiere o de la alegría que los colma, tienen también los mismos invisibles.

mensajeros de amor, los mismos confesores queridos. Son los músicos malos. Este irritante estribillo, que cualquier oído bien nacido y bien educado rechaza nada más oírlo, ha recibido el tesoro de millares de almas, ha guardado el secreto de millares de vidas, de las que fue inspiración viviente, consuelo siempre a punto, siempre entreabierto en el atril del piano, la gracia soñadora y el ideal. Esos arpegios, esa "entrada"han hecho resonar en el alma de más de un enamorado o de un soñador las armonías del paraíso o la voz misma de la mujer amada. Un cuaderno de malas romanzas, resobado porque se ha tocado mucho, debe emocionarnos como un cementerio o como un pueblo. Qué importa que lascaras no tengan estilo, que las tumbas desaparezcan bajo las inscripciones y los ornamentos de mal gusto. De ese polvo puede elevarse, ante una imaginación lo bastante afín y respetuosa para acallar un momento sus desdenes estéticos, la bandada de las almas llevando en el pico el sueño todavía verde que las hacía presentir el otro mundo y gozar o llorar en éste.

Un par de canciones compuestas por Algueró:

Penélope: El crimen fue en Italia.

Y el corazón contento, con un Palito Ortega que recuerda al ángel lleno de gracia nonchalante de Teorema (Pasolini).

viernes, 14 de enero de 2011

Libros sobre libros

Guandian hace tiempo que viene publicando listas con lo mejor de distintas cosas ligadas a la cultura. Son siempre listas con diez miembros. Las he visto sobre las mejores y sobre las peores películas de amor, sobre los mejores diez libros censurados o sobre las mejores diez canciones rock. En este caso, J. Sutherland, hace una lista comentada de los que considera diez mejores libros de teoría o crítica literaria, o para decirlo con un término de mayor raigambre, diez poéticas que han marcado hitos desde la antigüedad. Predomina lo anglo, pero se cuela Barthes y algún no estricto especialista, como la Sontag. También está Eagleton, colaborador del periódico y cuya estupenda autobiografía, El portero, publicó Debate hace unos años. De otros, no conozco ni vida ni milagros. Helos en desorden. Ponga Vd. si quiere un orden de importancia y mire después el enlace, que además contiene un comentario sobre cada uno de ellos:

-Terry Eagleton, Marxism and Literary Criticism (1976)

- Roland Barthes, S/Z (1977)

- Susan Sontag, Against Interpretation (1966)

- Stanley Fish, Is there a Text in this Class? (1980)

- Stephen Greenblatt, Renaissance Self-Fashioning (1980)

- Frank Kermode, The Sense of an Ending (revised edition, 2000)

- Henry Louis Gates Jr, The Signifying Monkey (1988)

- Aristotle, The Poetics

- Christopher Ricks, Milton's Grand Style (1963)

- Elaine Showalter, A Literature of their Own (1978)

Por mi parte, si tuviera que escoger diez o doce libros de crítica literaria que recuerdo como auténticas joyas, fuente, en su momento, de un disfrute equiparable o superior a la lectura de los autores mismos sobre los que tratan, diría:

image image Proust et les signes, Deleuze, G.,  P.U.F., 1971; Lezioni americane, Calvino, I., Garzanti 1988.

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La orgía perpetua, Vargas Llosa, M., Taurus, 1975; Benjamin, W., Iluminaciones, II, Taurus, 1980.

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Mensonge romantique et vérité romanesque, Girard, René, Grasset, 1961; Los hijos del limo, Paz, O., Seix Barral, 1974.

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El futuro de la novela, James, H., Taurus, 1975; El furgón de cola, Goytisolo, J., Ruedo Ibérico, 1967.

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Essai de poétique médiévale, Zumthor, Paul, , Seuil, 1972 ; El Quijote como juego, Torrente Ballester, Gonzalo, Ed. Guadarrama, 1975.

        Los aventureros del absoluto, Todorov, T. G. Gutemberg, 2007; La novela picaresca y el punto de vista, Rico Francisco, Seix Barral, 1970.