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martes, 16 de agosto de 2011

Política editorial. Las curiosas contraportadas de los libros de Gay Talese publicados por Alfaguara (II: Retratos y encuentros).

Enlace a la primera de las dos entradas de esta serie: Política editorial. Las curiosas contraportadas de los libros de Gay Talese publicados por Alfaguara (I: Honrarás a tu padre).

Talese, Gay,  Retratos y encuentros
Traducción: Carlos José Restrepo      Alfaguara, 2010.
Colección:Literaturas
Páginas:312.
Precio:19,50 €
ISBN:9788420406022

El segundo libro de Talese recientemente publicado por Alfaguara, Retratos y encuentros, contiene una  serie de desiguales semblanzas y reportajes escritos entre los años 1961 y 2003 para diversas publicaciones, dedicados a cuestiones y  personajes de todo tipo -famous, infamous, or merely unusual-. A simple vista, en relación a la edición americana (The Gay Talese Reader: Portraits and Encounters, Walker & Company, 2003) la diferencia radica en que la edición actual en español carece del prólogo de Barbara Lounsberry, teórica de la non fiction. En el cocktail destacan, seguramente, los capítulos que contienen  material autobiográfico (Los sastres valientes de Maida, Cuando yo tenía, Orígenes de un escritor de no ficción), amén de los famosos reportajes sobre personajes del mundo del deporte o el espectáculo.
Avvistavip allo Studio 54En mi opinión, los más logrados son los dedicados a Muhammad  Ali, Peter O’Toole y Joe DiMaggio, pero todos ellos resultan interesantes y amenos gracias a la habilidad del autor para retratar desde cerca a sus modelos, consiguiendo crear lo que podríamos llamar personajes de no ficción descritos con pretensión literaria (lenguaje elaborado, atención al bendito detalle significativo, perspectiva multilateral, redundancias), gracia

Muhammad Ali e la moglie Veronica

y profundidad. El acercamiento a sus aspiraciones y frustraciones se produce manteniendo la distancia de la apología, pero consiguiendo, al tiempo transmitir la singularidad de estos individuos, en unas semblanzas que no son fáciles de olvidar.
En este caso, en relación a la contraportada (Foto n. 1), cabe decir que el volumen se presenta en parte como un desfile de iconos entre los que se cita, sin distinción alguna, de rango en cuanto a su presencia en el libro a Frank Sinatra, Ernst Hemingway, Peter O’Toole, Kennedy, Fidel Castro, Joe  DiMaggio, Muhammad  Ali,  o Joe Louis. En realidad, Hemingway aparece solo muy tangencialmente o más bien brilla por su ausencia, dicho sea en el sentido de que el capítulo en el que se hace referencia a él (Buscando a Hemingway), es su huella y no su presencia lo que da sentido al título, en la medida en que su paso por París pudo influir en la estancia en la ciudad de la luz de otros escritores e intelectuales americanos posteriores a su generación:
A comienzos de la década de 1950 otra joven generación de estadounidenses expatriados en París cumplía veinticinco años de edad. No eran, sin embargo, unos “Tristes muchachos” ni estaban “Perdidos”: eran los irreverentes hijos de una nación victoriosa… (p. 157)
Como señala el traductor, con el término “Perdidos”, acuñado por Gertrude Stein, se hace referencia  “a los jóvenes escritores (entre ellos Hemingway y Fitzgerald) y a los desilusionados norteamericanos que se expatriaron en parís una vez terminada la primera Guerra Mundial” (Nota, p.157)
Aunque en un momento dado (p.170), se narra una anécdota que tiene al escritor suicida como protagonista, carece de sentido presentarlo como uno de los personajes a los que el libro está dedicado. En cuanto a Kennedy, si no me equivoco, lo más cercano a él que aparece por un momento dado en el  libro, en el mismo capítulo al que acabamos de hacer referencia, es su mujer, Jacqueline, invitada a una fiesta de George Plimpton, uno de los estadounidenses expatriados, ya de vuelta a Nueva York.
Foto n. 1
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Fidel Castro, por otro lado, ocupa una lugar de mayor importancia en el
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desfile, pero no deja de ser un personaje secundario del capítulo dedicado a Ali. El leader cubano ofrece, en ocasión de un programa de colaboración con Cuba patrocinado por el boxeador,  una recepción a la delegación encabezada por el púgil, que ya enfermo y mucho menos rápido y lenguaraz que en sus buenos tiempos, se muestra gracioso, ausente y profundo a partes iguales.
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Dos retratos de F. Castro de Leon Golub, pertecientes a la reciente exposición celebrada en el Palacio de Velázquez, Parque del Retiro (Madrid).
Es difícil resumir, como ocurre en las contraportadas, un libro en unas pocas líneas de forma fidedigna, haciéndolo, además, atractivo. Requiere concisión, comprensión cabal y empatía con el lector medio. Muchos escritores y consejeros editoriales se han ocupado brillantemente de ello y también de los textos que aparecen a veces en las pestañas de los libros. Mi sensación tras haber leído los dos libros de Talese es la de que sus contraportadas no cumplen del todo con el rigor exigible, porque , aunque sea en cuestión de detalle, llaman a engaño al lector desprevenido, justo lo contrario de lo que deberían hacer.

martes, 9 de agosto de 2011

Política editorial. Las curiosas contraportadas de los libros de Gay Talese publicados por Alfaguara (I: Honrarás a tu padre).

Enlace a la segunda de las dos entradas de la serie: Política editorial. Las curiosas contraportadas de los libros de Gay Talese publicados por Alfaguara (II: Retratos y encuentros).
Compro y leo con gusto dos de las tres obras de Gay Talese, uno de los aclamados padres del nuevo periodismo, recientemente reeditadas por Alfaguara y Debate. La primera, Honrarás a tu padre (El original en inglés se publicó en 1971 con el título Honor Thy Father), es una larga semblanza biográfica del mafioso Bill Bonanno, escrita a partir de las confesiones que el protagonista y allegados hicieron al autor, con el cual establecieron una larga, afable y fructífera relación, como el mismo Talese explica en el epílogo del libro. La narración, que oscila entre la perspectiva histórica y la  vida íntima del personaje, resplandece cuando trata de los detalles cotidianos, de las sabrosas anécdotas de una vida casi siempre a medio camino entre los distintos domicilios familiares, los trabajos sucios -de los que, por lo demás se ofrecen pocos particulares-, los juzgados y la cárcel. Como trasfondo trágico
Talese, Gay
Honrarás a tu padre
Traducción: Patricia Torres Londoño
Páginas: 640
Publicación:04/05/2011. El original en inglés se publicó en 1971 con el título Honor Thy Father
Género:Periodismo literario
Precio:21,50 €
ISBN:9788420407180
 
aparece la figura del padre, Joseph Bonanno, uno de los grandes jefes mafiosos estadounidenses, desde los años 1940  hasta bien entrados los 60. Él, versión tragicómica del rey de reyes, al que Bill trata de emular en unas circunstancias que lo hacen imposible, es el verdadero guionista en la sombra de los designios de su hijo. 
Pero mi intención no era hacer una reseña de la obra, sino poner de manifiesto hasta qué punto los textos de las contraportadas de algunos libros están redactados con descuido o quizá guiadas por el simple afán de llamar la atención en aras de las ventas. 
Talese cuenta en el epílogo que su obra sirvió de base a una miniserie de la CBS (p. 574), pero al referirse a Los Soprano, la espléndida serie televisiva de la HBO, que según la contraportada de Honrarás a tu padre se inspiró en el libro (foto n. 1), pone de relieve las diferencias entre ambas:
 
En efecto, Honrarás a tu padre fu el primer libro de no ficción que penetró en la sociedad secreta de la Mafia. A diferencia de sagas como El Padrino o Los Soprano, las dos inspiradas por la creatividad de escritores y directores, en Honrarás a tu padre no había nada imaginado ni inventado; se usaban los nombre reales y se describían escenas y situaciones que habían ocurrido de verdad. El libro relataba el surgimiento y la caída de los Bonanno, de modo que Bonanno padre no podía denunciarlo sin refutar al mismo tiempo la credibilidad de su hijo, su hija, su nuera y otros allegados que me habían servido de fuente. (p. 576)
Algo que en Los Soprano está presente constantemente, la violencia criminal que Tony, el jefe del clan, ejerce a menudo en primera persona, está ausente en la narración de Talese, salvo en contadas ocasiones, como cuando Bill Bonanno dispara desde su casa a alguien que estaba dejando una bomba. Otra cosa son las zonas que ambas narraciones iluminan, la crónica y la serie televisiva, porque entonces el parecido entre ellas aumenta en la medida en que comparten el retrato de los afanes cotidianos de sus protagonistas, los problemas maritales, las difíciles relaciones paterno filiales, para proporcionar una visión multilateral del gangster.
Por lo demás, tanto Tony Soprano como Bill Bonanno  -tercero en el escalafón, consigliere de la banda en su mejor momento-  son seres infelices. Tony acude a la psicoterapeuta no para curarse de su enfermedad, de la que en el fondo se siente un orgulloso, en tanto que macho alfa, sino con la esperanza de eliminar los molestos síntomas que le produce su difícil relación con la realidad, y Bill, condenado a aparentar una riqueza de la que casi siempre carece, es un pobre desgraciado cuyo casi único espejismo de libertad consiste en recorrer miles de quilómetros al volante del coche. En el fondo, quizá sea verdad la imagen del gangster que proporciona Bill a través de Talese como alguien condenado a una rutina de interminables esperas, tedio, escondites, exceso de comida, falta de ejercicio físico…”(p. 399), alguien que disfruta de escasos momentos de acción en los que el tiempo, por fin,  parece acelerarse

Foto2917Foto n.1. la contraportada de Honrarás a tu padre.

Para terminar, resumo lo que Talese escribe sobre la comparación entre Tony Soprano y Bill Bonanno que fue hecha en un momento dado por la prensa. Ante la curiosidad de Talese por conocer la opinión de la familia sobre la serie:
"Solo Salvatore y su hermano el médico dijeron verla con regularidad, aunque no eran propiamente devotos de la serie, y esta declaración llevó a Salvatore a contarme lo furioso que se había puesto el año anterior, cuando The Arizona Republic publicó un artículo en el cual comparaban al personaje principal de la serie, Tony Soprano, con su difunto abuelo Joseph Bonanno. Tony aparecía en la serie caracterizado como un matón vulgar, insistía Salvatore, que carecía por completo de la elegante sagacidad y actitud digna de su abuelo…"(p.599)

viernes, 14 de enero de 2011

Libros sobre libros

Guandian hace tiempo que viene publicando listas con lo mejor de distintas cosas ligadas a la cultura. Son siempre listas con diez miembros. Las he visto sobre las mejores y sobre las peores películas de amor, sobre los mejores diez libros censurados o sobre las mejores diez canciones rock. En este caso, J. Sutherland, hace una lista comentada de los que considera diez mejores libros de teoría o crítica literaria, o para decirlo con un término de mayor raigambre, diez poéticas que han marcado hitos desde la antigüedad. Predomina lo anglo, pero se cuela Barthes y algún no estricto especialista, como la Sontag. También está Eagleton, colaborador del periódico y cuya estupenda autobiografía, El portero, publicó Debate hace unos años. De otros, no conozco ni vida ni milagros. Helos en desorden. Ponga Vd. si quiere un orden de importancia y mire después el enlace, que además contiene un comentario sobre cada uno de ellos:

-Terry Eagleton, Marxism and Literary Criticism (1976)

- Roland Barthes, S/Z (1977)

- Susan Sontag, Against Interpretation (1966)

- Stanley Fish, Is there a Text in this Class? (1980)

- Stephen Greenblatt, Renaissance Self-Fashioning (1980)

- Frank Kermode, The Sense of an Ending (revised edition, 2000)

- Henry Louis Gates Jr, The Signifying Monkey (1988)

- Aristotle, The Poetics

- Christopher Ricks, Milton's Grand Style (1963)

- Elaine Showalter, A Literature of their Own (1978)

Por mi parte, si tuviera que escoger diez o doce libros de crítica literaria que recuerdo como auténticas joyas, fuente, en su momento, de un disfrute equiparable o superior a la lectura de los autores mismos sobre los que tratan, diría:

image image Proust et les signes, Deleuze, G.,  P.U.F., 1971; Lezioni americane, Calvino, I., Garzanti 1988.

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La orgía perpetua, Vargas Llosa, M., Taurus, 1975; Benjamin, W., Iluminaciones, II, Taurus, 1980.

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Mensonge romantique et vérité romanesque, Girard, René, Grasset, 1961; Los hijos del limo, Paz, O., Seix Barral, 1974.

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El futuro de la novela, James, H., Taurus, 1975; El furgón de cola, Goytisolo, J., Ruedo Ibérico, 1967.

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Essai de poétique médiévale, Zumthor, Paul, , Seuil, 1972 ; El Quijote como juego, Torrente Ballester, Gonzalo, Ed. Guadarrama, 1975.

        Los aventureros del absoluto, Todorov, T. G. Gutemberg, 2007; La novela picaresca y el punto de vista, Rico Francisco, Seix Barral, 1970.