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lunes, 11 de junio de 2012

La emoción de lo que ya no está. Los graffiti perdidos de Banksy .

En cierto sentido, las visitas turísticas a los lugares del pasado están siempre ligadas a la emoción que produce lo irremediablemente perdido, pero que aún se puede intuir a través de los restos que han sobrevivido. Si de un templo solo quedan cuatro piedras, no se aviva la ensoñación y el interés pasa a ser exclusivamente arqueológico. Pero si,  a través de los restos, la evocación de lo que fue, de lo que hubo, es suficientemente intensa, entonces nace la emoción, la visión que podríamos llamar romántica del pasado, una realidad a mitad de camino entre nosotros, el presente, y  ellos, nuestros antepasados, que nos permite renovar la visión sobre el presente, oscurecida por la rutina, la falta de contraste. Por eso, los monumentos de la antigüedad que se han conservado íntegros, o casi, son a 05062012039veces los menos atractivos que los que se han conservado a medias. Ni mucho ni poco, la evocación nace del justo medio.
Para eso, para ver cómo fue algo en detalle, es mucho mejor la reconstrucción virtual  en ordenador o aquellos libritos en que, sobre una foto de los restos,  se añadía una lámina transparente con lo que faltaba, algo parecido a lo que hacen los restauradores cuando se permiten añadir elementos ausentes a las partes de época, señalándolos convenientemente. Porque no se trata de actualizar, remozar, como  en el pasado hizo alguna escuela de restauración, sino de marcar la diferencia.
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Imagen de Pompeya con y sin lámina transparente.
En cierto sentido, el Caravaggio más bello será ese que la mafia tiene en su poder, y si lo ha quemado, no digamos.
En el caso del street art, el deterioro no suele deberse al mero paso del tiempo, sino más bien a intervenciones poco atentas o cuidadosas, cuando no ignorantes por completo del interés de la obra afectada.
Una caso paradigmático es de Banksy, cuyos graffiti han sido repetidamente destruidos. El último episodio del que tengo noticia ocurrió hace pocas semanas en Melbourne. He aquí lo que ocurrió a través de las fotos publicadas por Repubblica.
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Allarme Banksy, un'altra opera distrutta a Melbourne
Seguramente, en Londres o alguna otra ciudad marcada por Banksy existen agencias de turismo que organizan recorridos callejeros para ver sus obras. Yo, desde luego, conozco, a alguien que el recorrido lo ha hecho por su cuenta. Lo cierto es que, también en este caso, la emoción del espectador sería mayor si viera lo que queda del Banksy que fue, si experimentara la melancolía de lo que ya no se puede ver, pero se intuye a través de los restos. Además,  ese espectador sentiría la superioridad que produce contemplar a través de ejemplos hasta qué punto los demás, la civilización, son tan bárbaros.
Descubro, por otra parte, que Banksy, como algunas obras de la antigüedad, pasara a la posteridad a través de copias o recreaciones. Por lo pronto, seguidores de la tendencia a convertir obras de arte plástico en escenas vivas ya se han ocupado de hacerlo con graffitis del artista. Así lo ha hecho el fotógrafo inglés Nick Stern:
Un fotografo che interpreta Banksy: così prendono vita i graffiti
Un fotografo che interpreta Banksy: così prendono vita i graffiti
Un fotografo che interpreta Banksy: così prendono vita i graffiti

Un fotografo che interpreta Banksy: così prendono vita i graffiti
Un fotografo che interpreta Banksy: così prendono vita i graffiti
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Un fotografo che interpreta Banksy: così prendono vita i graffiti
Un fotografo che interpreta Banksy: così prendono vita i graffiti
Un fotografo che interpreta Banksy: così prendono vita i graffiti
Un fotografo che interpreta Banksy: così prendono vita i graffiti
Un fotografo che interpreta Banksy: così prendono vita i graffiti
Un fotografo che interpreta Banksy: così prendono vita i graffiti

sábado, 26 de mayo de 2012

Los dioses pop, Batman, Capitán América y demás morralla, según Agan Harahap, y sus antepasados, según los hermanos Marvellini.

Ah, los héroes de los tebeos nunca me cayeron bien del todo, chocaban con mi manía racionalista de entender las cosas en términos materiales. Pero luego, me di cuenta de que aquellos en los que me fiaba para entender el mundo y resolver sus contradicciones, Marta Harnecker, Lefevre, Toni Negri o Althusser jugaban en mi imaginación un papel semejante al que cumplían para otros el Capitán América, Batman o el Hombre chirimoya. A veces, incluso, era capaz de pasar, en cuestión de pocos segundos, de la tribu de los marxistas a la tribu de los deleznables héroes hijos de la alienación y reflejo de los peores sueños del imperialismo americano. Si me despertaba por la noche en pleno sueño, la pesadilla con Batman podía acabar en el salón, a altas horas de la madrugada,  frente a la tele, oyendo incrédulo a G. Albiac  hablar con L. Alberto de Cuenca sobre el concepto militar del honor. O, quizá, eso ha sido muchos años después, cuando los héroes americanos han demostrado una coherencia que le ha faltado a otros. Pero ya se sabe que el tiempo mítico no se mide con el calendario.

En fin, ahí va una lista, con algún añadido a la que hizo Sisa en su hermosa canción, mezclando a los del otro lado del océano con los británicos y los carpetovetónicos, todos ellos llamados a borrar las tristezas en una una casa llena de colores y perfumes:

La Harnecker, el Negri, Luisito Althusser, Albiac, Savater, Blancaneus, en Pulgarcito,als tres porquets, al gos Snoopy i el seu secretari l’Emili i en Simbad, l’Ali Babà i Gulliver, Jaimito!, Donya Urraca!, en Carpanta i Barba-azul, Frankestein i l’home llop, el compte Dràcula i Tarzan,la mona Xita i Peter Pan, la senyoreta Marieta de l’ull viu amb un soldat, els Reis d’Orient, Papà Noël, el Pato Donald i Pascual, la Pepa maca i Superman, senyor King Kong, senyor Astèrix i Taxi Key, Roberto Alcázar i Pedrín, l’Home del sac i en Patufet, senyor Charlot i Obèlix,  Pinotxo, la Monyos, la dona que ven globus, la família Ulises, el capitán Trueno amb patinet, la fada bona i Ventafocs en Tom i Jerry, la Bruixa Calitxa, Bambi i Mobby Dick, i l’emperadriu Sissí. Mortadelo i Filemó i Guillem Brown i Guillem Tell la caputxeta vermelleta el llop ferotge, el caganer, Cocoliso i Popeie.

Y si me apuran, el Cascos, el Aznar, el Zapatero y sus amigos, aunque a estos habría que darles de comer aparte, por cuestiones de protocolo y para no convertir el sueño otra vez en pesadilla.

Guerre Mondiali, l'intruso è un Supereroe1959 - Fidel Castro en Washington, según Hagan Harahap

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Los antepasados de Batman, según los Hermanos Marvellini, Andrea y carlo (Copyright Foto Marvellini)

showNextPhoto()1941 - Heinrich Himmler en Minsk,  según Hagan Harahap

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Los antepasados de Capitán América, según los Hermanos Marvellini, Andrea y carlo (Copyright Foto Marvellini)

showNextPhoto()Popeye y Olivica, con cara de haba. Al fondo un antepasado de C. América, según los Hermanos Marvellini, Andrea y carlo (Copyright Foto Marvellini)

showNextPhoto()1944 – Soldados americanos en Cherburgo, en Normandía. El hombre araña, también conocido como la chirimoya, según Hagan Harahap

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Antepasado de El hombre araña, también conocido como la camuesa, según los Hermanos Marvellini, Andrea y carlo (Copyright Foto Marvellini)

Guerre Mondiali, l'intruso è un Supereroe1976 - La muerte di Mao Tse Tung, Pequín, según Hagan Harahap

Guerre Mondiali, l'intruso è un Supereroe1944 – Desembarco en Omaha, según Hagan Harahap

Guerre Mondiali, l'intruso è un Supereroe1968 – Saigón, según Hagan Harahap

Guerre Mondiali, l'intruso è un Supereroe1945 - Winston Churchill, F.D. Roosvelt y Josef Stalin en la Conferencia de Yalta, según Hagan Harahap

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Il nonno di Batman, in posa nello scatto d'epoca

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Parientes, más o menos cercanos, de Darth Vader (born Anakin Skywalker), algunos ya residentes en la urbe y otros todavía habitantes de sus amados pueblos, según los Hermanos Marvellini, Andrea y carlo (Copyright Foto Marvellini)

showNextPhoto()1941 – Moscú, , según Hagan Harahap. El Joker

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Antepasados de J. Nicholson, según los Hermanos Marvellini, Andrea y carlo (Copyright Foto Marvellini)

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Il nonno di Batman, in posa nello scatto d'epoca

Il nonno di Batman, in posa nello scatto d'epoca

Otros antepasados de héroes, más o menos vulgares, según los Hermanos Marvellini, Andrea y carlo (Copyright Foto Marvellini)

jueves, 1 de marzo de 2012

Este diablo no estaba en los detalles, sino en la cabeza de los poderosos. El retoque, la reina de las malas artes.

M. Amis se queja en Koba el Temible. La risa y los veinte millones (Anagrama, Barcelona, 2004), su biografía de Stalin, de la escasez  de imágenes de los horrores del estalinismo en comparación con la abundancia de testimonios gráficos de holocausto nazi. Y es que lo de los nazis, en su mayor parte, lo filmaron los aliados, pero Stalin pudo cumplir la más simple de las censuras, no difundir imágenes de lo que no interesa que sea visto. Además de esa variante elemental para poner freno a una realidad incómoda, los dictadores, y algunos que no lo fueron también, se dejaron o dejan tentar a menudo por el retoque, esa falsificación perversa de la realidad que consiste en dar la versión que nos conviene de los hechos. No se trata de silenciar lo ocurrido, sino de adulterarlo hasta que se ajuste a nuestro interés.
El diario repubblica publica una pequeña antología de viejas fotos retocadas. No contienen vientres fláccidos que se esfuman como por encanto gracias al photoshop, ni glúteos desagradecidos al esfuerzo, ni  pieles demasiado oscuras para propietarios que hubieran querido ser más blancos que el burrito de Norit. Se trata de acontecimientos relevantes, personajes importantes, grandes canallas algunos de ellos, obsesionados por el detalle, como corresponde a los dictadores, profetas de un orden en el que cada cosa, hasta lo más nimio, debe estar en su sitio, un orden nuevo o viejo en el que con tal de obtener el resultado querido se puede y hasta  se debe falsear lo real, hacer, muchas veces, que parezca lo contrario de lo que es. En ese mundo, los comisarios políticos deben buscas desviaciones, anticiparse a las tentaciones, incoar expedientes, proponer sanciones e irse a dormir con la conciencia tranquila del deber cumplido. Quizá al día siguiente al llegar al trabajo se enteren de que han caído en desgracia:
(immagini Milestone Media)
I primordi di photoshop: da Stalin a Mussolini, la storia del fotoritocco
Stalin nel 1930 circa. Il dittatore russo era solito far cancellare i suoi nemici dalle foto. In questa immagini un commissario venne rimosso dopo esser caduto in disgrazia
I primordi di photoshop: da Stalin a Mussolini, la storia del fotoritocco
Il primo ministro canadese William Lyon Mackenzie con la regina Elisabetta I. In realtà con i due c'era anche Re Giorgio VI, eliminato successivamente dall'immagine per non offuscare la figura del premier canadese.
I primordi di photoshop: da Stalin a Mussolini, la storia del fotoritocco
Joseph Goebbels (secondo da destra) venne rimosso da questa foto che lo ritraeva con Adolf Hitler nel 1937.
I primordi di photoshop: da Stalin a Mussolini, la storia del fotoritocco
Nel 1936, Mao Tse-tung fa rimuovere dall'immagine Po Ku (a sinistra nella prima foto), una delle figure storiche del Partito Comunista Cinese.
I primordi di photoshop: da Stalin a Mussolini, la storia del fotoritocco
Il generale Ulysses S. Grant davanti alle sue truppe durante la Guerra Civile Americana nel 1864. La foto è il risultato di un fotomontaggio: la testa è stata presa da un’immagine del generale Grant, il cavallo e il corpo sono del generale Alexander M. McCook e lo sfondo è una foto dei prigionieri catturati durante la battaglia di Fisher’s Hil.
I primordi di photoshop: da Stalin a Mussolini, la storia del fotoritocco
La celebre foto che ritrae Abramo Lincoln nel 1860 in realtà è stata realizzata prendendo la testa del Presidente americano e sistemandola sul corpo del politico John Calhoun
I primordi di photoshop: da Stalin a Mussolini, la storia del fotoritocco
Mussolini in versione eroica in Libia. Probabilmente il dittatore sarebbe caduto da cavallo se non ci fosse stato qualcuno a reggere le redini dell'animale.
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In questa foto i soldati russi issano la bandiera sovietica sul palazzo del Reichstag tedesco. L'editore capo della rivista russa Ogoniok decide di cancellare l'orologio dal polso di uno dei militari.