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domingo, 10 de marzo de 2013

El affair Nevenka Fernández trae cola. ¿Psoe, quousque tandem abutere patientia nostra?


Rubalcaba  cayó por fin del guindo y la dirección federal del PSOE ordenó a Samuel Folgueral, el nuevo alcalde de Ponferrada, que renuncie al puesto hasta que Ismael Álvarez, su aliado en la moción de censura que ha provocado el cambio en la alcaldía, no abandone la política. Hoy mismo, el nuevo alcalde ha renunciado a la militancia socialista para quedarse con el sillón. Un gesto a la altura del pacto que había cerrado con quien en su día fue condenado por acoso a Nevenka Fernández.
Supongo que el PSOE, cuando accedió al poder después de la muerte de Franco, se encontró con muchos puestos que ocupar para los pocos  militantes con pedrigrí  de que disponía. Debió de hacer como quien frecuenta las salas de baile para cuarentones singles, pillar cacho como fuera, por activa o por pasiva. Quizá, alguien pensó que lo más importante era ocupar los sillones, hacerse con el poder y después ocuparse de dar o recibir unos cursillos ad hoc. Lo comido por lo servido. Total, la alforja ideológica iba quedando tan vacía que para cuatro nociones light de socialdemocracia bastaban un par de fines de semana. Los listos electorales florecieron como hongos, sobre todo en los ayuntamientos, donde la larga mano del control central es más difícil de ejercer. Eran profesionales de prestigio, emprendedores, sobrinos o primos. Nadie mejor que ellos conocía la problemática local.
Mientras tanto, no iba quedando nada de aquellos  inoportunos maximalismos de los años ochenta, de aquellas izquierdas socialistas que llegaron a dar guerra. El corpus marxista, hasta como herramienta de análisis, fue laminado en los propios congresos del partido (léase a este respecto la dramatización novelada que hizo Belén Gopegui de la cuestión en Acceso no autorizado, Mondadori, 2011), y, una vez que la empresa empezó a funcionar, ya se sabe lo que ocurrió, que lo más importante  pasó a ser la gestión de empresa y el beneficio personal de los empleados, los cargos, quería decir. Los listos electorales camparon y siguen campando por sus respetos.
El affair Nevenka, nombre de la víctima de acoso sexual, reúne todo lo peor de la política de estos últimos años, el perfil del acosador, el cortoplacismo de los partidos, su dependencia de los medios de comunicación, la falta de formación política (en el mejor sentido del término, aquel que está ligado al objetivo de un bien común universalizable) de tantos militantes. Todo huele a rancio y quizá lo ocurrido ahora guarde alguna relación con la poca credibilidad que algunos concedieron a Nevenka Fernández en  su momento. J.J. Millás, en el libro reportaje que escribió sobre el caso (Hay algo que no es como dicen, el caso de Nevenka Fernández contra la realidad, Aguilar, 2004), recuerda la actitud del fiscal durante el juicio:
Cuando llegó el turno del fiscal, J. L. García Ancos, el juicio adquirió un derrotero imprevisible al tratar éste a la acusada con una dureza tal que el juez hubo de llamarle al orden., recordándole que Nevenka Fernández no se encontraba allí en calidad de acusada, sino de víctima. pese a este requerimiento, el fiscal, lejos de abandonar su tono agresivo, pronunció la frase que ocuparía al día siguiente los titulares en toda la prensa nacional:
- ¿Por qué usted, que ha pasado este calvario, este sufrimiento, que se le han saltado las lágrimas, por qué usted que no es una empleada de Hipercor que le tocan el trasero y que tiene que aguantar por el pan de sus hijos, por qué usted aguantó?
Sorprendentemente , el juicio no fue suspendido en ese mismo instante, por lo que Nevenka, acosada ahora también por la justicia, respondió con expresión de terror:
- No quería irme porque quedaría la imagen de que había hecho algo malo (p. 109).
Malos precedentes, mala gestación, mala gestión y seguramente muy mala digestión.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Rincón de las versiones (18) ¿El cambio climático afecta al frío interno?

Reproduzco las líneas que J. J. Millás dedica al frío en El mundo, Planeta, 2007, una autobiografía novelada. La parte dedicada a su infancia es estupenda. El resto, no tanto.

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Pero el aumento de la temperatura media amenaza en convertir a los sabañones de Millás en un motivo costumbrista. Otro que habla mucho del frío en sus memorias es Gamoneda. Mejor lo dejamos para otro día.

A mediados del largo noviembre en Madrid, cuando ya estaba instalado el árbol de Navidad en la Puerta del Sol, la gente iba en manga corta y las heladerías estaba llenas.

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¿Por qué me gusta esta canción? Por varias cosas, creo yo. Por la voz de quien la canta, que desmiente la endeblez de su cuerpo, conservando, sin embargo, su delicadeza. Me transmite determinación, capacidad de atender al detalle y al conjunto, el grado justo de timidez y de conciencia de uno mismo y de sus sentimientos. Y además, me gusta su sinceridad en la expresión, sin olvidar por un momento lo que de artificioso tiene cantar.

La letra no vale mucho, como ocurre a menudo con las canciones que más nos gustan. Pero la melodía me encanta y la imagen de esta chica que hablaba del frío del corazón hace 50 años, del amor como fuente precaria de calor, de energía, que decía sentirse desilusionada, cuando en la España oficial la mujer era todavía un cuerpo destinado al reposo del guerrero, me conmueve:

D'inverno il sole stanco/a letto presto se ne va/Non ce la fa più
non ce la fa più/La notte adesso scende/con le sue mani fredde su di me/Ma che freddo fa!/Ma che freddo fa!/Basterebbe una carezza
per un cuore di ragazza/Forse allora sì che t'amerei./ Cos'è la vita/ senza l'amore,/ è solo un albero/ che foglie non ha più
e s'alza il vento/un vento freddo/ come le foglie/ le speranze butta giù/Ma questa vita cos'è /se manchi tu./Mi sento una farfalla/che sui fiori non vola più/che non vola più/che non vola più.
Mi son bruciata al fuoco/del tuo grande amore/che s'è spento già
Ma che freddo fa!/ Ma che freddo fa!/ Tu ragazzo m'hai delusa,/hai rubato dal mio viso/quel sorriso che non tornerà.
Cos'è la vita/ senza l'amore,/ è solo un albero/ che foglie non ha più
e s'alza il vento/un vento freddo/ come le foglie/ le speranze butta giù/Ma questa vita cos'è /se manchi tu. /Cos'è la vita/Che freddo fa!/ se manchi tu.

Desde que ella la cantó la cosa no ha hecho otra cosa que empeorar. Ella misma se encargó de destrozarla en francés. Dalida tampoco se quedó corta:

Dans l'aube qui s'apprête /Déja s'ouvrent les lilas/Et pourtant j'ai froid/ Et pourtant j'ai

froid /Au bout de ma fenêtre/Le soleil se reflète sur les toits/ Et pourtant j'ai froid/ Et pourtant j'ai froid/Je me sens perdue/Mon lit est grand comme un désert/Et dans mon coeur sont revenus/Les jours d'hiver/La vie loin de toi/La vie loin de toi/C'est comme un ciel qui ne verrait jamais le jour/Ma chance et ma joie/Me viennent de toi /Et mes étés portent le nom de ton retour/Ne tarde pas, j'ai si froid /Sans ton amour/Ta place est encore chaude/Je l'entoure de mes bras /Et pourtant j'ai froid/Et pourtant j'ai froid/Mais ce n'est pas ta faute /Je sais qu'un jour ou l'autre tu me reviendras/Et pourtant j'ai froid /Et pourtant j'ai froid/Le bonheur vois-tu/Ce n'est peut-être qu'espérer/Et puis après s'être perdu/Se retrouver/La vie loin de toi /La vie loin de toi/C'est comme un ciel qui ne verrait jamais le jour /Ma chance et ma joie/Me viennent de toi/Et mes étés portent le nom de ton retour/Ne tarde pas, j'ai si froid/Sans ton amour/Ne tarde pas/Car j'ai si froid/Ne tarde pas/Car j'ai si froid/ Ne tarde pas
Car j'ai si froid.

A partir de ahí, la canción siguió viva, pero enferma:



Está cansado el sol de tanto y tanto caminar,


Se va, se va, se va, se va,/Las sombras de la noche avanzan/Lentamente sobre mí,/Hace frío ya, hace frío ya,/Bastaría solamente recibir una caricia,/Para darte a ti mi corazón./Que es la vida, si no hay cariño,/Es como un árbol q sin hojas se quedó./Es como el viento, el frío viento,Que dejo triste y solitaria a la ciudad/Y es la vida q es, si faltas tú./Siento mariposa que a la flor no vuela más,/Que no vuela más, que no vuela más,/Quemada por el fuego de tu inmenso amor,Que apagado está, hace frío ya./Has borrado la sonrisa, q en mis labios yo tenia,/Y tu sabes q no volverá.Que es la vida si no hay cariño,Es como un árbol que sin hojas se quedó,Es como el viento, el frío viento,Que dejo triste y solitaria a la ciudadY esta vida que es si faltas tú.


Hasta que C. Gabarre le dio un toque flamenco que la hizo mejorar algo: