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viernes, 20 de diciembre de 2013

Benjamin según Scholem. Retrato impresionista sobre la idiosincrasia del príncipe o ¿quién lo hubiera dicho? (I).

Benjamin según Scholem. Retrato impresionista sobre la idiosincrasia del príncipe o ¿quién lo hubiera dicho? (II).

Klee-angelus-novus.jpgAngelus novus, P. Klee, 1920 (Fuente)



Las citas proceden de la edición francesa de Scholem, Gershom, Walter Benjamin, Histoire d’une amitié, Presses Pocket, 1975.

- Conviene señalar que Benjamin tenía una manera muy peculiar de colocar las comas (p. 9).

- Lo que no he podido olvidar, sin embargo, es su forma de hablar. Razonaba con  intensidad y se expresaba con gran perfección, sin mirar al público. Tanto es así que dejaba  la mirada fija en una esquina del techo, como si se estuviera dirigiendo a un público que sorprendentemente se hubiera colocado en ese lugar (p. 12).

- Su habitación era grande y la conservaba con sumo cuidado. Contenía un gran número de libros. Tuve la impresión de encontrarme en el lugar de retiro de un filósofo (p. 15).

- Lo primero que me sorprendió de él, y que, por otra parte, iba a caracterizarle el resto de su vida, era su incapacidad para quedarse sentado  durante una conversación (p. 19).

- Chocaba el contraste entre la rigidez de su mirada y la vivacidad de sus gestos (p. 19).

- La frente, extraordinariamente alta y lisa, le hacía impresionante (p. 19).

- De espaldas, se le reconocía por su forma de andar y ese rasgo característico todavía se acentuaría más con el paso se los años. Bajo la frente, destacaban las gafas, de gruesos cristales. Tenía tendencia a quitárselas varias veces durante una discusión… (p. 20).

- De camino, me contó como había conseguido que le declararan exento del servicio militar al simular un temblor nervioso (p. 24).

- Le gustaba, por lo general, leer poemas en voz alta (p. 30).

- En la universidad, no teníamos ningún “maestro” (p. 399).

- …un comportamiento muy especial, basado en su manía por el secreto que podía llegar a proporciones extravagantes (p. 42)… evitaba, cada vez que podía, citar los nombres de los amigos y de los conocidos que aparecían en las conversaciones (p. 43).

- Para resumir, diría que la relación con Benjamin requería de mucha paciencia y contención (p. 44).

- Uno de los rasgos del carácter de Benjamin más sorprendentes era su extraordinaria sensibilidad al ruido (p. 45).

- Dora, a la que tuve ocasión de ver, me contó de forma totalmente confidencial, que había provocado en él, gracias a la hipnosis, ciertos síntomas parecidos a los de la ciática (p.60).

- De todas maneras, en  situaciones como esas,  su naturaleza radical le llevaba a comportarse de manera totalmente opuesta a la afabilidad y a la paciencia que mostraba en general en las relaciones humanas, hasta el punto de que no dudaba a la hora de las rupturas más lamentables (p. 69).

- …una novela teñida de ocultismo, ilustrada por el autor, de la que me dijo un día susurrando: “He conocido ese tipo de cosas en mis sueños” (p. 75).

- Su vida no coincidía con la extrema pureza que caracterizaba a su pensamiento (p. 85).

- Walter, hasta donde yo me acuerdo, no cantaba nunca (p. 120).

- Para ganar algo de dinero, Walter había decidido utilizar sus conocimientos de grafología, que eran en efecto considerables (p. 141).



Cuaderno de notas de Benjamin

martes, 17 de diciembre de 2013

Canadá, de R. Ford, una novela antipicaresca.



Coincide esta breve reseña con la llegada de la segunda edición de Canadá (Ford, Richard, Anagrama, 2013) a las librerías y las primeras apariciones de la lista de mejores libros del año, entre los cuales, a pesar de las críticas unánimemente favorables recibidas, no he visto la obra de Ford.
Acabé de leer la novela con sentimientos encontrados, pero en los que predomina con mucho la admiración sobre el disgusto. Por un lado me dejó pasmado  la capacidad de Ford para crear minuciosamente un gran personaje adolescente enfrentado a circunstancias adversas. Por otro, la morosidad con la que a ratos se deleita el autor en hacer avanzar la peripecia puede llegar a exasperar a los poco pacientes.
Canadá cuenta en primera persona la vida de una familia de clase media en una ciudad de provincia americana durante los años 60. A partir del sorprendente atraco de un banco por parte de sus padres, Dell Parsons, el joven  protagonista, debe hacer frente a su existencia con la ayuda de algún personaje secundario, pero básicamente con el arma de su buena voluntad, su carácter reflexivo y  su curiosidad por saber cosas sobre mundo que le rodea. La segunda parte de la obra trascurre en Canadá, donde el muchacho es acogido por Arthur Remlinger, el hermano de una amiga de su madre, muerta suicida en la cárcel no mucho después de haber cometido el atraco al que me refería antes. En Canadá, Dell será testigo de un un asesinato. Saldrá indemne del hecho, pero no podrá dejar de verse involucrado de forma colateral. El delincuente será Arthur Remlinger, su nuevo padre putativo, que, si en un primer momento mantiene las distancias, acaba por acercarse al chico, aunque lo hace más para recibir una imagen narcisista de sí mismo que para educarlo.  La tardía reaparición de la hermana gemela, que había huido poco después del encarcelamiento de los padres, preludia el final de la historia. Si el joven, ya adulto y felizmente casado y colocado, ha conseguido rehacer su vida gracias a su carácter, curiosamente una mezcla de lo mejor de sus padres, la hermana, alcoholizada y con un cáncer terminal, representa el envés de la moneda.
Más allá de la peripecia, una fábula sobre la capacidad del individuo de metabolizar el mal, da homogeneidad a la novela la voz narrativa de Dell, quizá lo más conseguido de la obra. Ford construye un raro y a la vez convincente personaje que, envuelto fortuitamente en grandes tormentas, sabe no perder el rumbo gracias a la brújula de una especie de autoestima roussoniana. En ese sentido, la obra se inscribe en la larga tradición de las novelas de formación, la llamada Bildungsroman, aunque aquí, más que de la forja de un carácter, que parece predeterminado casi desde el principio, se trate de un ensayo narrativo en el que se ejemplifica cómo una personalidad semejante es capaz de enfrentarse a circunstancias adversas. Leyendo la novela no se tiene apenas la sensación  que el personaje crezca, sino que más bien el interés se centra en la manera en que el adolescente es capaz de narrarse a sí mismo frente a diversos avatares. De alguna marera, la novela podría ser el inicio de una serie de grandes aventuras de Dell, el adolescente indestructible y, al tiempo, sensiblemente delicado y receptivo. Se trata de una figura heroica que recuerda en sentido inverso a la del pícaro de la mejor tradición literaria española. Coincide con ella la novela en la narración en primera persona  y también en la aparición de amos para los que el protagonista debe  trabajar, aquí metamorfoseados en el padre natural y después en A. Remlinger, el padre adoptivo. Pero si la mejor  picaresca da cuenta cínicamente del proceso de adaptación e integración del pícaro a una sociedad corrompida, basada en el engaño, Ford parece haber decidido narrar la difícil supervivencia de un joven de buena voluntad, un self made (young) man, en una especie de versión dura y al tiempo esperanzada de la realidad, un largo ejemplo de  la gran resistencia del bien frente a las hostilidades del mal. El proceso de degradación del pícaro  se ha convertido ahora en un proceso de dignificación personal.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Muere Mandela, príncipe del santoral laico.

 
“Margot confía en que sus palabras se entiendan en el sentido más amplio, con todo el significado que, para su vergüenza no puede expresar: “Debo decirte lo agradecida que estoy por lo que tú y tu colega estáis haciendo por una anciana blanca y su hija, dos desconocidas que jamás han hecho nada por vosotros sino que, por el contrario, un día tras otro han colaborado en vuestra humillación en la tierra donde nacisteis". (Verano, J. M. Coetzee)
 
Imagen004El lugar donde nació Mandela. Foto de Hannah Collins, expuesta hace unos años en Caixaforum.

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Mi conocimiento de la figura de Mandela proviene básicamente del libro de J. Carlin (El factor humano. Nelson Mandela y el partido que salvó una nación, Barcelona, Booklet, 2010. Traducción de M. L. Rodríguez Tapia).

No está escrito en cuaderna vía, pero es un libro de santo de pies a cabeza. En tiempos de Berceo, nuestro excelso hagiógrafo benedictino, las obras de ese género servían a los intereses económicos y propagandísticos del monasterio. El ilustre juglar de la Virgen hacía frecuente referencia al libriello que le servía de modelo para dotarse de autoridad. Carlin se apoya en su propia experiencia como corresponsal en Sudáfrica. Su autoridad proviene de eso que se suele juzgar como trascendental, el haber estado allí, como si Berceo hubiera sido medio colega de San Millán.

Carlin cuenta uno de los momentos estelares de la vida política de Mandela, cuando asistió a la final de los Mundiales de rugby de 1995 vestido con la camiseta de los Springbok, el equipo que simbolizaba la esencia del apartheid, en un país en que el rugby era un deporte casi exclusivamente de blancos. De que a Mandela vestir el sudario en forma de camiseta, para más inri con el número del capitán, debió costarle sudores fríos, no me cabe duda. Carlin no rebusca, sin embargo, en la conciencia de Mandela, sino que presenta siempre sus logros bañados en la alegría, la confianza, la sonrisa. Un enfado un día en que Winnie llegó tarde a un compromiso importante a causa de su peluquero, alguna diferencia de opinión con su prole, el disgusto profundo ante el asesinato de un leader negro amigo y cómo se las tuvo tiesas con un general al que le hizo entender que si el conflicto armado se generalizaba todos iban a salir perdiendo, son las únicas asperezas, si es que así podemos llamarlas, del bendito leader. Lo otro, la dulzura de carácter, la capacidad de seducción, la habilidad en el trato, la constancia, es lo que ocupa la mayor parte del libro, ejemplificado a través de anécdotas varias.

Del retrato que Carlin hace de Mandela surge la figura de un padre de la patria, una figura excepcional que si el discurso hagiográfico prospera acabará formando parte del escaso panteón de las grandes figuras míticas de la política, escasísimo si nos limitamos al siglo XX. Quizá el rasgo que unifique a las figuras de los santos laicos contemporáneos de la política es la coherencia radical entre los planteamientos y la acción, el esfuerzo en ser ellos los primeros en dar ejemplo con sus vidas. Incluso la credibilidad de los mitos negativos, desde los genios del mal como Hitler o Stalin hasta brujos democráticos como Berlusconi, se basa en esa misma aparente coherencia, en este caso negativa. Genio y figura hasta la sepultura. El puritanismo que se atribuye a la política americana y que ha truncado tantas prometedoras carreras, probablemente haya que leerlo en esos términos, no sólo como mero fruto de un apego melindroso por las apariencias.

El libro de Carlin sobre Mandela es el de alguien que ha sido seducido por el modelo que retrata. Yo soy de natural desconfiado y tiendo a leer la imagen que se ofrece de Mandela más como síntoma de las necesidades de Carlin que como un retrato fidedigno, pero hay en mí un margen de incertidumbre que piensa que quizá sea verdad y que la camiseta que el leader negro llevaba en la final de rugby del 95 no era solo fruto del oportunismo, sino que la había sudado de verdad. Las fotos de Hannah Collins sobre el lugar de nacimiento de Mandela que estuvieron expuestas en Caixaforum abundan en los rasgos de la santidad, sencillez, humildad, austeridad:

El lugar donde nació Mandela. Fotos de Hannah Collins, expuestas hace unos años en Caixaforum.

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jueves, 21 de noviembre de 2013

El tesoro de Hitler: arte degenerado o cómo el nazismo colaboró a la degeneración del término.

Van apareciendo con cuentagotas las reproducciones de las 1400 obras de arte de cuyo hallazgo la policía alemana informó hace unas semanas.  Fueron encontradas en un piso de Múnich perteneciente a Cornelius Gurlitt. Su padre, Hildebrand Gurlitt, marchante de arte autorizado por el régimen nazi para traficar con obras de arte degenerado que habían sido confiscadas, acumuló una notable colección que antes de morir dijo que había desaparecido durante los bombardeos aliados sobre Dresde (Vid. sebald, W.G., Sobre la historia natural de la destrucción, Anagrama, 2003). Las 1400 obras encontradas gracias a cuya venta con cuentagotas, según informa la prensa, su hijo había ido viviendo desde entonces, son las que ahora han salido a la luz. Parece ser que de las 1400 obras halladas, unas 590 habrían sido robadas o confiscadas por el régimen nazi.

{}Un degenerado Chagall hallado en la colección de obras incautadas por motivos ideológicos durante el nazismo. (Fuente de la foto)

 

Rosa Sala Rose, en su estupendo Diccionario crítico de los mitos y símbolos del nazismo ( El Acantilado, 2003, p. 93-100), reconstruye la génesis del significado que el término degenerado (al.: entartet) llegó a adquirir durante el nazismo y que resulta clave para entender lo ocurrido:

“… el término degeneración (Entartung) -y sus derivados- se convirtió en una palabra de moda en la Viena de fin de siglo… Su popularización se debía al gran éxito que en la segunda mitad del siglo XIX había alcanzado la teoría de la evolución de Darwin, quien empleaba el término para referirse a la degeneración patológica de las plantas y animales… Tergiversando el sentido darwinista, la degeneración pronto se asoció a la regresión y, por tanto, a un retorno antinatural a lo primitivo que aparentemente contradecía la ley del progreso biológico. Asimismo (…) se asoció con el parasitismo, en la medida en que ciertas especies manifestaban su degeneración renunciando a buscar nutrientes por su cuenta a costa de otros seres vivos.

El adjetivo degenerado abandonó muy pronto el terreno de la biología para ser profusamente empleado en los ámbitos de la sociología, de la cultura y muy especialmente, del arte (…)  (En) Degeneración (2 vol., 1892-1893), el médico y escritor sionista Max Nordau arremete especialmente con las tendencias literarias francesas de su tiempo. Nordau afirma que el arte debe ser sano y constructivo, y es también el primero en asociar lo degenerado… con lo infantil, la locura, la pornografía y lo patológico…

El término pronto cambió de rumbo en los círculos reaccionarios de Viene, donde no tardó en ser directamente asociado a los judíos…Hitler  gustaba de emplear el término  con frecuencia y lo utilizaba en toda clase de contextos. Así, un sapo no sería sino una “rata degenerada”, y un cazador, un “campesino degenerado”.

Sin embargo, el contexto que convirtió la degeneración en una palabra clave de la ideología nazi fue el impresionante movimiento de depuración contra la modernidad artística que llevó a cabo el Tercer Reich (…) La exposición más importante de arte degenerado fue la que se celebró en 1937 en Múnich bajo ese mismo nombre con obras de arte modernas confiscadas a sus propietarios y que fue acompañada de otra gran exposición complementaria, la del “Gran arte alemán”, que, en palabras de Hitler, pretendía mostrar “el renacer de una nueva era” y señalar “el final de la degeneración del arte alemán” (…) Significativamente, la exposición de arte degenerado  recibió la visita de más de dos millones de personas, más del triple de las que acudieron a la exposición complementaria…

Conscientes, ya que no del valor artístico, sí al menos del valor económico del arte degenerado, los jerarcas nazis, vendieron las obras modernas que habían confiscado a marchantes extranjeros, entre ellos a la galería Fischer de Lucerna, donde se celebro una subasta de supuesta basura artística (compuesta entre otros, por obras de Braque, Picasso, P. Klee, Matisse y Kokoschka) que permitió incrementar en unos quinientos mil marcos las arcas del Reich( …) No obstante, la purga nazi fue la causante de que incontables obras de la vanguardia histórica se perdieran ara siempre…

Lo degenerado es asimilado a lo no-ario, y lo ario se convierte en la única categoría, tanto biológica como estética (…) Con todo, el adjetivo degenerado no se ceñía únicamente a las artes plásticas, sino también a la literatura y a la música, especialmente a los nuevos ritmos afroamericanos como el jazz, en los que la cuestión racial desempeñaba un papel igualmente destacado.”

ADMINISTRACIÓN NACIONAL DE ARCHIVOS Y REGISTROS DE ESTADOS UNIDOS (Fuente de la imagen)

Algunas de las obras encontradas (fuente de las imágenes):

Augusta. Rivelate le prime 25 opere del Tesoro di HitlerDompteuse (la domadora), Otto Dix (ansa)

Augusta. Rivelate le prime 25 opere del Tesoro di HitlerEtude de femme nue debout, le bras relevé, les mains crossées au dessous de la tête, de Auguste Rodin (ansa)

Augusta. Rivelate le prime 25 opere del Tesoro di HitlerMadre e hijo, Erich Fraass (ansa)

Augusta. Rivelate le prime 25 opere del Tesoro di HitlerMaedchen am Tisch, Wilhelm Lachnit (ansa)

 

Augusta. Rivelate le prime 25 opere del Tesoro di HitlerSitzende Frau/in einem Sessel sitzende Frau, Henri Matisse (ansa)

Augusta. Rivelate le prime 25 opere del Tesoro di HitlerSanta Giustina in Pra' della Valle, Antonio Canaletto (ansa)

Augusta. Rivelate le prime 25 opere del Tesoro di HitlerSinnende Frau, Fritz Maskos (ansa)

Augusta. Rivelate le prime 25 opere del Tesoro di HitlerConversation mauresque sur une terrasse, Eugene Delacroix (ansa)

Augusta. Rivelate le prime 25 opere del Tesoro di HitlerDame in der Loge, Otto Dix (ansa)

Augusta. Rivelate le prime 25 opere del Tesoro di HitlerOtto Griebel (ansa)

Augusta. Rivelate le prime 25 opere del Tesoro di HitlerDon Quijote y Sancho Panza, Honoré Daumier (ansa)

jueves, 27 de junio de 2013

Cincuenta años son dos veces nada: Rayuela en mi noche de los tiempos como lector. Sus traducciones a otros idiomas.

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¡Cortázar en inglés! (¡Hay que ver en una de esas camas señoriales lo que parece el finado Cortázar puesto en inglés!) (Muchacha Punk, Cuentos completos, Fogwill, Alfaguara, 2009, p. 147)

Se cumplen cincuenta años de la publicación de Rayuela y noto que la leí hace demasiado tiempo como para que me quede en la memoria algo más que el lejanísimo recuerdo de que con la Maga fui infiel  a la anterior heroína de la que me había enamorado, quizá la mujer de la que A. Adamov habla en el segundo volumen de sus memorias (II. Yo... ellos, Cuadernos para el diálogo, 1972, or. 1968). A la mujer de Adamov le puse cara y todo y la llevaba pegada en una carpeta. De la Maga, tal vez porque excedía mi imaginación de lector tardoadolescente (tiene algo de niña vieja), no llegué a pintármela con rasgos tan definidos. También recuerdo que seguí el orden básico, aunque probé a seguir el otro que creo que Cortázar aconseja.

Firma autógrafa de Cortázar en un ejemplar de Le déplepeur, S. Beckett. (Fuente)

A veces me pregunto si la lectura temprana de algunos libros equivale a no  haber gozado verdaderamente de la experiencia. No es mi caso con Rayuela, que disfruté enormemente. Las lecturas de (de)formación tienen un carácter distinto del que poseen las lecturas a las que nos acercamos por pura curiosidad intelectual. Lamento recordar tan poco de Rayuela, pero, sin embargo, no olvidó de dónde la saqué bajo el sobaco, y sobre todo, cómo me deslumbraba por momentos. Oigo el capítulo siete leído por J. L. Gómez y me viene un regusto de aquello.

He aquí, a modo de homenaje a Cortázar y a sus heroicos traductores, unos ejemplos de cómo se vertió el título de la novela en algunas otras lenguas. Las imágenes están todas ellas copiadas del la estupenda página web Biblioteca Cortázar, de la Fundación March –la biblioteca personal del escritor fue cedida por su viuda, Aurora Bernárdez, a la Fundación en 1993. Clica en el enlace que aparece debajo de cada una de las portadas si quieres conocer el nombre de los traductores.

Italiano:

imageFuente de la imagen

Francés:

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(Fuente de la imagen)

Inglés:

image(Fuente de la imagen)

Alemán:

image(Fuente de la imagen)

viernes, 14 de junio de 2013

Un retrato de F. Kahlo entre las páginas de un libro: Pequeña anécdota feliz de un post-it.

 

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Tengo un amigo que estaba convencido de haber encontrado un pequeño dibujo de Matisse en un libro de una biblioteca de Venecia. Si estaba en lo cierto, debía ser uno de esos ejercicios de trazo que  tanto le gustaban al artista, en busca de automatizar figuras femeninas, cifra de sus fluidas obsesiones. Algo parecido al dibujo de la foto, pero menos elaborado, como su huella básica.

Yo, hasta ayer, lo máximo que me había encontrado eran viejos billetes del metro, algún bonobús, alguna foto o dinero. En los libros aparecen cosas menudas, dejadas a veces con una intención poco clara, a medias entre el olvido y el propósito, muy de novela tipo Stefan Zweig

Ayer, sin embargo, saqué de la bibblioteca el ensayo de Le Clézio sobre Frida Kahlo y D. Rivera y hojeándolo me apareció un estupendo retrato que reproduce el busto de la artista tal y como aparece en la portada.  En el dibujo, ella no tiene el aire reservado y desafiante del original, el halo de quien embiste de frente, pero cuando le da la gana. El escorzo es menos pronunciado que en la foto, como si el dibujante no hubiera podido evitar representarla más de frente y menos desde abajo y, en lugar de potenciar la mirada, hubiera agrandado involuntariamente los ojos. En fin, que como copia no es excelente, pero en sí mismo, el dibujo tiene fuerza y técnica. No sé bien por qué, pero me recuerda al retrato que hizo Baudeiaire de Jeanne Duval y que bien hubiese podido dejar el poeta entre las página de un libro. Seguramente las dos mujeres se parecen en que es fácil proyectar en ellas la idea de que no eran precisamente esfinges sin secreto, como la del cuentecillo de O. Wilde. Encantado estoy del hallazgo.

(Fuente)

lunes, 3 de junio de 2013

La llamada de Shaolín. El lado oscuro de la subcultura del kung fu. Juan Carlos Aguilar, monje daquí


(Fuente de la imagen)

Mi maestro shaolín era aquel que caminaba como un caballero errante de los desiertos de la California post sesentayochera. Lo hacía por un territorio indefinido, que podríamos llamar Lejano Oeste, como un emigrante más llegado de oriente, un chino de esos no chinos que tan bien saben adaptarse a todo que acaban por hacer los churros como nadie. Pero este era nómada, creaba intensos vínculos en cada capítulo para al final romperlos al ritmo de sus pies descalzos que se alejaban mientras sonaba la sintonía, chin chanchin, chin chan chin chan chin… Con las botas de caña corta colgadas de los hombros, balanceándose ligeramente al son de un caminar cadencioso, pero tímido, el del que se busca, aunque ya se haya encontrado. Esas mismas botas, herederas de un modelo del ejercito inglés en sus campañas por el desierto, han sido recurrentes en  mi vida. Nunca en la  carísima versión Clarks, que más parece de hijo de diputado del Parliament en su finca que de progre de hace cuarenta años.
Al Gafitas, uno más de los personajes entre imposibles y demasiado reales de esa extraña novela que es Las leyes de la frontera (J. Cercas, Mondadori, 2013) también le gustaban los guerreros justicieros de oriente de la La frontera azul (水滸伝, en japonés, para mayor claridad, que diría el personaje de Moratín), otra serie televisiva de aquellos años. Sus protagonistas, a medio camino entre el samurai y el lumpemproletariado, ejercían una verdadera acción social solidaria. Lo contrario, en el fondo, de la banda del Zarco, en la novela de Cercas, formada por lobos solitarios que se juntan para tener un poco de calor y pasar el rato en los bares más tirados de Gerona. Claro, que todos necesitamos referentes culturales o subculturales y al Gafitas le molaban las artes marciales, preindustriales, de fino artesano que todavía no se ha visto degradado por el trabajo en cadena, una forma de agarrarse a la adolescencia, el polo opuesto de un padre funcionario de nivel medio.
Y como si fuera el reflejo de la necesidad siempre viva de evasión y de la rebeldía alienada que llevó primero a florecer los gimnasios de barrio en los que los chavales se hartaban de dar puñetazos al saco y después se disfrazaban de octavo dam, hace pocos años nos visitaron los verdaderos monjes de shaolin, con portentosos niños guerreros incluidos. Juro que los vi quebrar montañas de ladrillos con la cabeza en Antena 3, y bailar con el arco en un plató, como si estuvieran danzando junto a un lago en un claro de luna entre lirios de otro mundo (J.R.J).
Huang C., Juan Carlos Aguilar, el maestro shaolín, tricampeón mundial de kung fu que hoy ha sido detenido como sospechoso de haber golpeado “salvajemente a una prostituta africana y en cuyo gimnasio se han encontrado restos humanos”, es un mal discípulo de Po, aquel maestro de vida ciego, padre putativo del personaje que interpretaba David Carradine en mi serie televisiva favorita. Aguilar,  monje kung fu daquí, encarna  la figura del ángel caído, el más hermoso de la banda, ocho veces campeón de España y  tricampeón mundial de kung fu, pero, si es verdad lo que se sospecha de él, caído en la sima más profunda, tan bajo como altos eran los ideales que predicaba, como numerosos eran los dan de que disfrutaba. No dudo de que (Foto: Keye Luke como el maestro Po. Fuente de la imagen) en su cabeza se haya montado una perversa película de justicia y honor, es algo frecuente en los bárbaros. La historia de Aguilar me da pena por las víctimas y me enfrenta con la verdad, el sueño de la excelencia produce monstruos casi siempre. Solo en la sana medianía está la virtud. Lástima que la depresión no ande muy lejos de esa tierra media.

lunes, 27 de mayo de 2013

Eichmann en el GP de F1 de Mónaco. Un domingo por la mañana en casa. La difícil gestión del ocio alienado.


Los párrafos de la narración del Gran premio de Fórmula 1 de Mónaco de este año provienen de El País. Los otros, de Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal, (Arendt,Hannah, DeBolsillo, 2011. Trad.: Carlos Ribalta). La edición original del libro de Arendt es de 1963, dos años después del juicio al criminal nazi celebrado en Jerusalén.

Circuito mítico donde los haya. Tan revirado como técnico. Una prueba perfecta para examinar la conducción de un piloto de Fórmula 1. El más corto del calendario, el más complicado para adelantar. Un mínimo fallo puede echar al traste las opciones depositadas para este fin de semana…

(Si tenemos en cuenta que el juicio ha sido organizado, y sus procedimientos regulados, con especial atención encaminada a evitar todo género de parcialidad, es preciso reconocer que constituye uno de los misterios de menor importancia el que la administración de justicia del nuevo Estado de Israel, en el que un alto porcentaje de su población nació en Alemania, no pudiera hallar un traductor competente que tradujera las declaraciones y los informes al único idioma que el acusado y su defensor podían comprender.Además, es preciso también hacer constar que el viejo prejuicio contra los judíos alemanes, que en otros tiempos era muy fuerte en el Estado de Israel, ahora carece ya de la fuerza suficiente para explicar aquel hecho. La única explicación que nos queda es la existencia de la todavía más antigua, y aún poderosa, «Vitamina P», como los israelitas suelen denominar a la protección burocrática de que la administración se rodea.)

Un sábado que no tuvo nada que ver con los anteriores de este año; por lo menos en cuanto al ahorro y uso de neumáticos respecta.  Para empezar la escudería Ferrari vivió una auténtica pesadilla y Mercedes GP se consolidó como mejor equipo a una sola vuelta. No hay quien tosa a los de Ross Brawn que ya suman cuatro poles position consecutivas, tres de ellas para Nico Rosberg, el piloto que en 2013 ha logrado más primeras posiciones en la salida.

Mientras los testigos, uno tras otro, interminablemente, relataban escenas de horror, los asistentes escuchaban el relato público de historias que no hubieran podido soportar si sus protagonistas se las hubieran contado en privado, cara a cara. A medida que iba revelándose la magnitud «de las penalidades sufridas por el pueblo judío en la presente generación», y a medida que la retórica de Hausner adquiría más y más ampulosidad, la figura del hombre en el interior de la cabina de vidrio se hacía más pálida y
fantasmal. Aquella figura no daba signos de vida, ni siquiera cuando el dedo acusador lo señalaba, y cuando la voz indignada clamaba: «¡Y aquí está sentado el monstruo responsable de todo lo ocurrido!».


Solo en dos de los últimos diez grandes premios celebrados en Mónaco, el piloto que partía desde la pole no se alzó con la victoria al final. Y eso que en esta década han salido un total de 14 coches de seguridad.

O dicho con las palabras de Davar, órgano del movimiento Mapai de Ben Gurión: «Queremos que la opinión pública sepa que no solo la Alemania
nazi fue la culpable de la destrucción de seis millones de judíos europeos». Sirvámonos de nuevo de las palabras de Ben Gurión: «Queremos que todas las naciones sepan... que deben avergonzarse».


Un campeonato del mundo que se presenta con Sebastian Vettel como líder con 89 puntos, 17 por encima de Fernando Alonso, que hoy tendrá como misión quedar por delante del Red Bull. Entremedias, Kimi Raikkonen (85 puntos) que hoy se convertirá, en un recorrido inigualable, si no abandona, en el piloto de la historia con más Grandes Premios finalizados consecutivamente. Serían 34.

El contraste entre el heroísmo de Israel y la abyecta obediencia con que los judíos iban a la muerte —llegaban puntualmente a los puntos de embarque, por su propio pie, iban a los lugares en que debían ser ejecutados, cavaban sus propias tumbas, se desnudaban y dejaban ordenadamente apiladas sus ropas, y se tendían en el suelo uno al lado del otro para ser fusilados— parecía un excelente argumento, y el fiscal le sacó todo el partido posible, al formular a los testigos, uno tras otro, preguntas como: «¿Por qué no protestó?», «¿Por qué subió a aquel tren?», «Allí había quince
mil hombres, y solo unos centenares de guardianes, ¿por qué no les arrollaron?». Pero la triste verdad es que el argumento carecía de base, debido a que, en aquellas circunstancias, cualquier grupo de seres humanos, judíos o no, se hubiera comportado tal como estos se comportaron.


Por tanto, 78 vueltas (más que en ningún otro lugar) tendrán que completar los monoplazas a un trazado de 3.340 kilómetros, sumando algo más de 260 kilómetros. Con Tribunas VIPS instaladas en sus costados por doquier en forma de restaurantes, yates o casinos, con unas vistas maravillosas y preciosas de cara al espectador, con todos ustedes el Gran Premio de Mónaco.

Hay destinos mucho peores que la muerte, y las SS tuvieron buen cuidado de que sus víctimas los tuvieran siempre presentes en su mente…La gloria de la revuelta del gueto de Varsovia y el heroísmo de los otros, pocos, que supieron resistir radicó precisamente en que los judíos renunciaron a la muerte relativamente fácil que los nazis les ofrecían, a la muerte en la cámara de gas o ante las ametralladoras.

Vuelta 1 No ha habido cambios ni accidentes en la salida del Gran Premio de Mónaco. Sebastian Vettel ha estado a punto de adelantar a Lewis Hamilton en el Casino, y Fernando Alonso a Kimi Raikkonen en Santa Devota, pero no ha sido así. En Loews ha sido donde se han producido los problemas entre Pastor Maldonado y Giedo Van der Garde. Ambos han entrado a boxes. Sigue Adrian Sutil que también estaba inmiscuido en la acción.
Vuelta 2 Fernando Alonso está justo detrás de Kimi Raikkonen. Está basculando a un lado y a otro, pero no puede con el finés en el que adelantar es una quimera. Entre los seis primeros y los demás ya empieza a haber diferencias. El tapón es Sergio Pérez.

El ex miembro de las SS y antiguo jefe de policía, que había sido un destacado miembro del Partido Democrático Libre en la Alemania de Adenauer, fue detenido en junio de 1960, pocas semanas después de la captura de Eichmann. Se le acusó de haber participado en la matanza de cuarenta mil judíos, en Polonia, y se le pasó el correspondiente
tanto de culpa. Tras más de seis semanas de detenido examen de las pruebas aportadas en juicio, el fiscal pidió la pena máxima, es decir, cadena perpetua, con trabajos forzados, y el tribunal condenó a Fellenz a cuatro años, de los cuales había cumplido ya dos y medio en prisión preventiva.


Vuelta 6 Fernando Alonso se está descolgando de la estela de Kimi Raikkonen. No sería de extrañar que el español lo pudiera hacer a propósito (como ya ha hecho más de una vez con respecto a Sebastian Vettel) para luego coger carrerilla para intentar un hipotético adelantamiento. De todas formas, todos los pilotos en fila india.
Vuelta 7 Jenson Button se ha quejado por radio de que su compañero, en la primera vuelta, se ha saltado las dos chicanes del circuito. Sergio Pérez le antecede en carrera. Vaya espinita le ha salido al inglés este año.

La jactancia era el vicio que perdía a Eichmann. Eran pura fanfarronada las palabras que dijo a sus hombres en los últimos días de la guerra: «Saltaré dentro de mi tumba alegremente, porque el hecho de que tenga sobre mi conciencia la muerte de cinco millones de judíos [o «enemigos del Reich», como siempre aseguró haber dicho] me produce una extraordinaria satisfacción».

Vuelta 9 Bandera amarilla en pista porque el Caterham de Charles Pic se ha incendiado en La Rascasse, en la entrada de boxes. Casi se lo comen tanto Esteban Gutiérrez como Felipe Massa, que, beneficiados, adelantan una posición. Por lo demás, todos conservando neumáticos.
Vuelta 10 Paul di Resta ha pasado por el Pit Lane, buscando una estrategia diferente, un milagro porque está en el último lugar. Fernando Alonso se ha retrasado hasta los tres segundos y medio con respecto a Kimi Raikkonen. Los Mercedes GP reinan en Montecarlo.

Pero la cuestión es que su lenguaje llegó a ser burocrático porque Eichmann era verdaderamente incapaz de expresar una sola frase que no fuera una frase hecha. (¿Fueron estos clichés lo que los psiquiatras consideraron tan «normal» y «ejemplar»? ¿Son estas las «ideas positivas» que un sacerdote desea para aquellos cuyas almas atiende? La mejor oportunidad para que Eichmann demostrara este lado positivo de su carácter, en Jerusalén, llegó cuando el joven oficial de policía encargado de su bienestar mental y psicológico le entregó Lolita para que se distrajera leyendo. Al cabo de dos días, Eichmann lo devolvió visiblemente indignado, diciendo: «Es un libro malsano por completo».)

Vuelta 14 Los Mercedes GP se despegan poco a poco de Sebastian Vettel, a la vez que Kimi Raikkonen se está echando encima del Red Bull de Mark Webber. Ahora el finés puede contar con el DRS. Malos instantes para los de Chris Horner.
Vuelta 15 Por su parte, los McLaren cada vez están más encima de un Fernando Alonso que continua defendiéndose gracias al circuito. Son cuatro segundos ya la diferencia que hay entre el español y Kimi Raikkonen (quinto). Por detrás, Esteban Gutiérrez se está convirtiendo una pesadilla para Felipe Massa.

La asombrosa facilidad con que Eichmann, tanto en Argentina como en Israel, admitía sus crímenes se debía no tanto a su capacidad criminal para engañarse a sí mismo como al aura de mendacidad sistemática que constituyó la atmósfera general, y generalmente aceptada, del Tercer
Reich. «Naturalmente» que había jugado un papel en el exterminio de los judíos; naturalmente que si él «no los hubiera transportado, no hubieran sido entregados al verdugo». «¿Qué hay que confesar?», preguntaba.


Vuelta 18 Fernando Alonso ha mejorado un segundo su rendimiento en la vuelta 18. Le ha acortado a Kimi Raikkonen, mientras que se ha quitado de encima la presión de los McLaren. Sigue sin haber adelantamientos en Mónaco donde solo tenemos la novedad del abandono de Charles Pic por el incendio de su Caterham.
Vuelta 23 Fernando Alonso comienza a apretar, realiza su mejor tiempo en el primer sector. Los demás hacen lo propio y están realizando ahora sus mejores registros. El tiempo de ahorro de neumáticos ha pasado. Y comienza a haber movimientos en el Pit Lane.

4 LA PRIMERA SOLUCIÓN: EXPULSIÓN
5 LA SEGUNDA SOLUCIÓN: CONCENTRACIÓN

Vuelta 26 Mark Webber ha parado y ha salido por detrás de Nico Hulkenberg, cuya diferencia con respecto a Valteri Bottas es de diez segundos. Y por detrás, Paul di Resta, con gomas más frescas, ha pasado como una exhalación a Felipe Massa. Alucinante el brasileño.

(Aparte de las empresas industriales de las SS, poco importantes, algunas firmas alemanas tan famosas como I. G. Farben, Krupp Werke y Siemens-Schuckert Werke habían establecido plantas en Auschwitz, así como cerca de los campos de muerte de Lublin. El entendimiento entre las SS y los hombres de negocios era excelente…)


Hora de comer. Preveo una digestión difícil.

sábado, 25 de mayo de 2013

Algo pequeñito. Pet names. Apodos cariñosos contra la distancia. Pardo Bazán y R. Burton. Ejemplos de indiscreción



The Guardian  dedica un artículo a cómo llamaba Richard Burton a E. Taylor en sus cartas de amor durante  sus grandes periodus interruptus de enamoramiento: "Twit Twaddle", "my little Twitch",  "dear Scrupel-shrumpilstilskin", cosas difíciles de entender, pero que evocan la boquita de piñón del rudo Burton in love. Además, el diario añade unas reglas de buen uso para que al llamar cosa pequeñita a la pareja no aparezca un entrometido (periodista, amigo o pariente), de esos que los provenzales llamaban lauzengers, a estropear el momento.
En el  amor de lejos provenzal y en su equivalente actual al amante le basta un aroma involuntario, oír una voz parecida a la de la amada, encontrar un libro que se compartió, cualquier prenda medio mal hallada, todo lo más. Prefiere eso al teléfono, qué horror, a la videollamada, qué vulgaridad. O lejos o cerca, pero nada de (ham)burguesas soluciones intermedias
Sin embargo los amantes que se complacen en las distancias cortas, cuando, por la razón que sea, están distantes, llenan el espacio que les separa con palabritas. Por eso, las misivas están llenas de apodos cariñosos y son menos frecuentes en las conversaciones en carne y hueso, terreno abonado a para el gesto, cuando no las procacidades.
Una de las reglas de oro que establece The Guardian sobre el uso de los apodos cariñosos tiene que ver con la discreción:
Never, under any circumstances, commit a pet name to print. People will find it and think less of you, even years after you're dead.
En realidad, no creo que conocer los apodos pueda llevar a tener peor opinión sobre alguien (to think less of), porque habrá pocos no pecadores que puedan tirar la primera piedra. Si acaso, es de uno mismo de quien se podría tener peor opinión por entrar a cotillear en estos terrenos privados. Pero, en fin, ya que estamos metidos, démonos un buen baño en  la intimidad ajena, en este caso, a través de una foto de R. Burton y E Taylor que pertenece a una exposición sobre la indiscreción fotográfica. En realidad, no es el beso lo que da pudor mirar, sino esos pies emocionados de la actriz y el cuerpo maduro del actor, cuidadoso hasta el límite de la lesión lumbar Es el detalle lo que hace sentir la inconveniencia de la mirada del fotógrafo y la nuestra, aunque supongo que también es el bendito detalle lo que añade el morbo que excita al voyeur.




Marcello Geppetti - Elizabeth Taylor and Richard Burton. Foto actualmente expuesta en Exposed: Voyeurism, Surveillance and the Camera.Tate Modern, London May 28 - October 3,2010

Demos un paso atrás, cuando las fotos eran  rarísimas.

Así es como Doña Emilia Pardo Bazán entre 1889 y 1890 se dirigía a Benito Pérez Galdós, a la luz de un examen no exhaustivo de su correspondencia (37 cartas). Me salto algunas variantes:
querido amigo y maestro, amigo querido, amigo del alma, amigo mío del alma, cariño, caro,  mi amado, mi bien, mi ratón, ratoncito, ratonciño, ratonciño del alma, arrastradiño, diletto, vita ed anima mia, seductor, vita ed anima mia, mono, minino, felicidad mía, miquiño adorado, miquiño del alma, miquiño mío del alma, corazón, maestrillo, fachita, miquito amado, monín, mi dulce bien, nenito, almita, vidiña mona, alma mía, almita amada, miquito, miquiño tonto, Garganelli mío, pánfilo de mi corazón, mi ratonciño amado, fachiña amado, niño, nenito, mi amigo e inquilino eterno del consabido mío principal, querido de mi corazón, mi ratón querido, cariño mío, Malek-Adel, amado roedor mío y caro roedor literario.
gal
Claro que Doña Emilia también es generosa consigo misma en el jugueteo:
tu Porcia, peinetita,  Doña Opas, tu Suriña, ratona, tu rata, su amiga, su amiga verdadera, tu Borriquita.

Pardo Bazán, Emilia, Cartas a Benito Pérez Galdós (1889-1890). Prólogo y edición Carmen Bravo Villasante, Madrid, Ediciones Turner, 1978.


He aquí una de las cartas:
car
p., 123



Bueno, pues ahí va otro de los inútiles consejos de Tin Dowling en Guardian:



Never, under any circumstances, commit a pet name to print. People will find it and think less of you, even years after you're dead.



Qué sería de nosotros si tantos grandes escritores hubieran sido más avisados a la hora de dar rienda suelta a sus efusiones gráficas. Tendríamos que limitarnos a leer sus novelas (alguna que otra, llena de cartas, por cierto) y nos perderíamos la sensación que se tiene cuando por fin te enteras de cómo es alguien.

Pero, para acabar, confieso que no es la revelación de la intimidad buscada lo que a mí me da morboso pudor, sino la contemplación de otros detalles involuntarios, la inocencia de los cuerpos, cierta memoria infantil o arcana guardada en su interior, esos pies de la Taylor a los que me refería, porque los escasos restos de inconveniencia que quedan después de que Sálvame haya alterado las categorías dominantes, se esconden entre los pliegues de la biografía inconsciente del paparazzo que llevamos dentro.

viernes, 10 de mayo de 2013

Berlín, 10 de mayo de 1933.

 

“El 10 de mayo de 1933, las universidades alemanas hicieron arder el intelectualismo judío en un gran auto de fe en el que, inspirándose en el antecedente de la quema de obras antigermánicas del jubileo luterano de 1817 (fiesta de la Wartburg, los libros de autores de la talla de Erich María Remarque,  Thomas Mann, Stefan Zweig,  o Emil Ludwig fueron pasto de las llamas” (Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo, Sala Rose, Rosa, Acantilado, 2003, p. 151)

 

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(Fuente de la imagen)German students gather around books they regard as "un-German." The books will be publically burned at Berlin's Opernplatz. Berlin, Germany, May 10, 1933.

 

(Fuente de la imagen)Students and members of the SA unload books deemed "un-German" during the book burning in Berlin. The banner reads: "German students march against the un-German spirit." Berlin, Germany, May 10, 1933.

 

(Fuente de la imagen)At Berlin's Opernplatz, the burning of books and other printed materials considered "un-German" by members of the SA and students from universities and colleges in Berlin. Germany, May 10, 1933.

 

(Fuente de la imagen)At Berlin's Opernplatz, an SA man throws books into the flames at the public burning of books deemed "un-German." Berlin, Germany, May 10, 1933.

 

En recuerdo de lo que ocurrió. Bebelplatz, Berlín. (Fuente de la imagen)

domingo, 14 de abril de 2013

Actualización de entradas. 14 de abril de 1931, ¡jo, qué día! Horas de júbilo.

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María de los Ángeles Zuloaga
, alumna del Instituto Escuela (Institución Libre de Enseñanza), cuando tenía once años:

“Yo no sé si se hablaba de política, yo me imagino que no o que era que dábamos por hecho que lo que más te podía ayudar en la vida era el ser progresista, porque cuando dijeron, la república, la república, bajamos todas a cortar periódicos y a pintarlos de rojo, amarillo y morao, y coserlos y tal, y los subimos a la terraza. Teníamos una terraza espléndida y pusimos toda la terraza tapizada de la bandera republicana. Bueno, nos quedó precioso. Pues todo eso yo supongo que sí, que nos ha quedado para siempre”. 

Josep Pla:
La bandera que sube por el mástil es la bandera republicana. La noticia corre como una exhalación y una riada de gente sale de los cafés y los establecimientos colindantes a ver la bandera…En el cruce hay mucha gente. El volumen aumenta a cada instante. Nadie sabe qué hacer. ¿Dónde estamos? Hasta las cuatro de la tarde, la gente permanece perpleja y flotando. En ésas, como un reguero de pólvora en el hormiguero humano, circula la noticia de que la bandera de Correos representa lo que pretende simbolizar; a saber,que el poder ha caído en manos del Gobierno provisional. De la perplejidad inicial se pasa rápidamente al entusiasmo. Ha bastado un segundo. Una vez constatado el hecho,veo que el enorme gentío tiene tendencia a subir por la calle de Alcalá, hacia la Puerta del Sol. La cosa está consumada…El entusiasmo, pese a la relativa discreción producida por la sorpresa del acontecimiento, no cesa de crecer, sube por momentos. Se empiezan a oír las primeras notas de La Marsellesa. Después, constato que un grupo de ciudadanos comienza a entonar el Himno de Riego. El pueblo ignora ambas canciones. Desafinan. El conocimiento de la letra es escaso. Cantan mal. Da igual. Ya lo harán mejor más adelante. Entre los obreros de la construcción el himno más conocido es la Internacional, aprendida en la Casa del Pueblo…Todo coge un aire de verbena triunfante, un aire de alborozo franco y desenfrenado sólo que es una verbena política. La gente se abraza, grita, suda, canta. Un ciudadano cualquiera, pacífico y retirado, su señora o su hija, pueden echarse a los brazos de otra persona completamente desconocida y extraña.Como en todos los espectáculos de masas, las posaderas del sexo femenino pueden ser más o menos tactilizadas por personas que nada tienen de republicanas. Pasan sobre la multitud ráfagas de entusiasmo cívico que determinan movimientos de enternecimiento humano.«¡Un día es un día! Después, Dios dirá...», oigo decir a algunas mamás. En ésas, personas desconocidas y de vaga procedencia asaltan los taxis y camiones que han tenido la desgracia de hallarse en el centro de Madrid en estas horas de amontonamiento humano, y emprenden un carrusel endiablado por las calles que durará hasta mañana ala misma hora. El ruido producido por los motores de explosión de esta procesión altera un poco la sangre de los caballos de las parejas de la Guardia Civil situadas en las bocacalles. Los caballos se impacientan y se agitan. Se produce un momento de expectación. Un momento, tan solo. Los guardias dominan a sus caballos y siguen indiferentes en las esquinas,mano sobre mano. (enlace al texto)

Luis Buñuel:

Llegué a Madrid en abril de 1931, dos días antes de la marcha del rey y de la alborozada proclamación de la República española…La proclamación de la República española, en la que no se derramó ni una gota de sangre, fue acogida con gran entusiasmo. El rey se marchó sin más. Pero, la alegría, que en un principio parecía general… (Mi último suspiro, Buñuel, Luis. Zaragoza. Heraldo de Aragón, 2010. p. 149-151).

 

Rafael Alberti:
Era un mediodía, rutilante de sol. Sobre la página del mar, una fecha de primavera: 14 de abril. Sorprendidos y emocionados, nos arrojamos a la calle, viendo con asombro que ya en la torrecilla del ayuntamiento de Rota una vieja bandera de la República del 73 ondeaba sus tres colores contra el cielo andaluz. Grupos de campesinos y otras gentes pacíficas la comentaban desde las esquinas, atronados por una rayada «Marsellesa» que algún republicano impaciente hacía sonar en su gramófono. Mientras sabíamos que Madrid se desbordaba callejeante y verbenero, satirizando en figuras y coplas la dinastía que se alejaba en automóvil hacia Cartagena, un pobre guardia civil roteño, apoyado contra la tapia de sol y moscas de su cuartelillo, repetía, abatido, meneando la cabeza:
—¡Nada, nada! ¡Que no me acostumbro! ¡Que no me acostumbro!
—¿A qué no te acostumbras, hombre? —quiso saber el otro que le acompañaba y formaba con él pareja.
—¿A qué va a ser? ¡A estar sin rey! Parece que me falta algo. (enlace al texto). Alberti, Rafael, La Arboleda Perdida. Memorias, Barcelona, Seix Barral, 1975, 336p, p.311.

C. de la Mora recuerda cómo se enteró de que la República empezaba a ser proclamada:
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De la Mora, Constancia, Doble esplendor, Madrid, Gadir, 2004. Prólogo de J. Semprún, p., 169

 

 

 

Gila era un niño cuando llegó la Segunda República:

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Gila, Miguel, Y entonces nací yo. Memorias para desmemoriados, Madrid, Ediciones Temas de Hoy, 1995, p. 130.

 

 

La impresión de Morla Lynch, después de su visita al Ministerio de Estado para reconocer, como representante consular chileno, al Gobierno Republicano:

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Morla Lynch, Carlos, En España con Federico García Lorca, Renacimiento, 2008, p., 90.

 

 

 

El eco de un recuerdo ausente, Carlos Blanco Aguinaga:

image Blanco Aguinaga, Carlos, Por el mundo. Infancia, guerra y principio de un exilio afortunado, Alga, Alberdania, S.L., 2007 (1ª edición), p. 20.

El testimonio autobiográfico sobre la política menuda republicana de la mano de Moreno Villa, poeta, pintor e importante personaje de la Residencia de Estudiantes:

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Moreno Villa, José, Vida en claro, autobiografía, Madrid, FCE, 1976, p., 187. La primera edición es de 1944.

 

 

 

 

Jorge Semprún (Adiós, luz de veranos, Círculo de lectores, 1998, p. 36):

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Dos resúmenes:

Antes, entonces y después: Juan Gil-Albert:

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Gil Albert, Juan, Obra completa en prosa, 4, Crónica General, Primera parte, Diputación Provincial de Valencia, 1983, p. 179-180.

 

 

 

Un extremo resumen de Blanco Aguinaga:

imageIbid, p. 19

Por último, Rodrigo Fresán, sobre el idilio entre la experiencia personal y la historia con mayúsculas:

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Fresán, Rodrigo, Vidas de santos, Barcelona, Debolsillo, 2007, p. 99.

 

 

 

Adenda: Lapsus

Uno.

Otro.

Y más.