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jueves, 14 de junio de 2012

Roma, en 100 fotos. El concurso de Repubblica expuesto en el Macro

El diario italiano Repubblica convocó hace pocas semanas a sus lectores para que enviaran fotos de su Roma, y digo su Roma, porque todas las publicadas tienen una marcada voluntad de estilo, no tanto, quizá, en la técnica, como en lo representado: procuran ofrecer una imagen insólita, inédita, original, sentida, personal,  de la ciudad. Cuando se trata de vistas conocidas, que sé yo, por ejemplo, la cúpula de San Pedro o de Castel Sant’Angelo intentan dar un pequeño giro de tuerca, ya tan duro de dar, a la amplia iconología conocida. Hay mucho blanco y negro, que sigo tan vivo en la era del color, mucha Roma romana, mucha nieve, mucha evocación de la Roma de las películas, de Roma città aperta, de Rossellini, de Roma, de Fellini, mucha Roma vista como arqueología industrial, mucho Eur, bastante cementerio y Tiber, tanto Trastevere , y, claro, bastante religión y muchísimo vestigio del pasado y también de la crisis.

Los cierto es que el vedutismo, ahora que en Madrid se celebra una exposición dedicada a Piranesi, ha pasado a ser cuestión del móvil  o de las cámaras digitales de cada uno. Si en el pasado solo los potentados se podían permitir un oleo y los algo menos potentados un grabado sobre la ciudad, hoy cualquier turista se puede llevar a casa 200 o 300 fotos aceptables, a nada que tenga un poco de gusto y criterio y no se deje llevar por lo más tópico y manido, que para eso ya están las postales y las tiendas de souvenirs baratos.

He aquí una selección de las 100 imágenes finalistas  (I, II) de la convocatoria. Fueron escogidas entre más de 3.000 y expuestas en el Macro, el museo de arte contemporáneo de Roma, hasta el pasado día 9:

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Fabrizio Scarponi

Le foto finaliste / 1

Claudio di Menno

Le foto finaliste / 1

Eduardo Baszczyn

Le foto finaliste / 1

Antonio Marenco

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Andrea Maccioni

Le foto finaliste / 1

Gianni Mazzesi

Le foto finaliste / 1

Francesco Villa

Le foto finaliste / 2

Silvia Folgori

Le foto finaliste / 2

Simone Pierucci

Le foto finaliste / 2

Nicola Casamassima

Le foto finaliste / 2

Guido Villa

Le foto finaliste / 2

Victor Adam

He aquí foto ganadora y la segunda y tercera clasificadas. Es cierto que, como dice una reseña, Roma es una mera ambientación, un  mero pretexto es estas foto, sobre todo en la primera, pero, ¡vaya pretexto para que sea solo eso y no se convierta en texto!:

Lorenzo Moscia

La segunda y la tercera clasificadas:

I tre scatti più interessanti

Giusy Ricci

I tre scatti più interessanti

Luca bartolomei

viernes, 23 de marzo de 2012

Muerte no accidental de un guionista, Tonino Guerra.

Addio a Tonino GuerraEl miércoles pasado, día 21, murió uno de los grandes guionistas italianos, Tonino Guerra, que había colaborado durante casi cincuenta años en la elaboración de bastantes de las grandes películas del cine europeo de autor. Como es lógico, la mayor parte de su labor fue realizada con directores italianos (Antonioni, Fellini, De Sica, Rosi, De Santis, Monicelli, los Taviani…), pero también trabajó con otros grandes maestros continentales (Angelopoulus, Tarkovskij).

Siempre me ha chocado lo mucho que tardan en pasar los títulos de crédito por la pantalla. Más de lo que mi paciencia suele aguantar y menos de los que permitiría leerlos con atención. Hay quien ha hecho de ellos casi lo mejor de su película, como Spielberg en Tintin, o quien los ha integrado en la resolución de la historia, como Polanski en God of Carnage, pero lo más frecuente es que acompañen silenciosamente la salida en penumbra de los espectadores de la sala. Los pocos que se quedan a mirarlos siempre despiertan mi curiosidad y las ganas de preguntarles el motivo. La pregunta podría dar principio a una buena amistad, pero temo que también podría suponer una desilusión equivalente a la ilusión puesta en las posibles afinidades compartidas. Además, tengo la sensación de que a menudo hay algo de pose en buscar al encargado de la iluminación, al asistente al maquillaje u otras figuras de menor relieve entre la marea de nombres que van apareciendo.

Lo cierto es que no deja de ser chocante que en los títulos de crédito tenga que figurar hasta el apuntador, y no porque quien tiene poco peso en el producto final no merezca  ser citado, sino por economía de espacio y tiempo. Chuparse los títulos al principio de la proyección ya puede empezar a ponerte nervioso. Si, además, antes, has tenido que tragarte el tráiler de las  bazofias que están a punto de estrenarse y soportar el helicóptero ese que usan para demostrarte la calidad del sistema de sonido, es probable que entres con mal pie en la peli. Y es que la aparición del nombre de todos los técnicos en la pantalla no tiene parangón en ninguna otra actividad, artística o

no. Es como si cuando uno va al circo le dieran un dossier con los nombres de los payasos, sus maquilladores, los responsables de sus vestidos, los nombres de los fabricantes de las jaulas de los leones, los nombres de los animalitos, etc. Ya sé que no es un buen ejemplo, porque en el circo casi todo queda en familia, pero espero haberme hecho entender.

Otra cosa son los carteles de cine, en los que lo que cuenta son los nombres de los actores protagonistas y, con suerte, el del director. Algunos, además, incluyen en la parte inferior a los colaboradores. He buscado a T. Guerra en los carteles de algunas de las películas en las que colaboró y el resultado ha sido muy desigual. Sin emgargo, el día 21, su nombre apareció con justicia en la primera plana de algunos de los mejores periódicos del mundo.

La musica che ha fatto grande il cinema

He aquí una lista parcial de las películas en cuyo guión colaboró Guerra, según la página que le dedica la wikipedia italiana:

martes, 17 de enero de 2012

¿Es el enemigo? ¿Uds. podrían parar la guerra un momento? Las conversaciones de Schettino, comandante del crucero Costa Concordia con De Falco, la autoridad militar del puerto de Livorno.

Las conversaciones del comandante Schettino con la autoridad militar del puerto de Livorno, que se hizo cargo del salvamento de los pasajeros de la nave naufragada, recuerdan a ese chiste del que se levanta por la mañana y no quiere ir al colegio. Acuciado por una voz femenina, que bien podría ser la de una madre, se muestra reticente a ponerse en marcha, hasta que al final le tienen que recordar que él no puede hacer pirola porque es el director del cole. Si no fuera por lo trágico de la situación uno podría reírse a mandíbula batiente, pero aquí ocurre justo lo contrario que en las películas cómicas, en las que aceptado el pacto de ficción puedes partirte de risa con los accidentes y desgracias. A poca distancia de donde Schettino decía  a Di Falco que se encontraba su lancha estaba muriendo gente.
Pero es que todo en el accidente parece apuntar a una mezcla de vida ficticia, o mejor dicho, impostada, por parte de este comandante, que para hacer la gracieta Felliniana de acercar el crucero al pueblo del que era el jefe de cocinas de su tripulación, puso en suspenso su sentido común.


La escena del trasatlántico de Amarcord

Digo sentido común, porque no sé si también dejó de lado su prudencia marinera. Lo cierto, es que a través de la conversación telefónica se intuye la figura de quien quiere escurrir el bulto aparentando no poder echárselo a las espaldas por causas ajenas a su voluntad.
He aquí el video de una de las conversaciones  mantenidas entre los dos personajes citados, paradigma de dos actitudes opuestas, la del cumplidor y la del incumplidor del deber, y a renglón seguido una  transcripción casi completa de lo dicho:


Fuente
De Falco: «Sono De Falco da Livorno, parlo con il comandante?
Schettino: «Sì, buonasera comandante De Falco»
De Falco: «Mi dica il suo nome per favore»
Schettino: «Sono il comandante Schettino, comandante»
De Falco: «Schettino? Ascolti Schettino. Ci sono persone intrappolate a bordo. Adesso lei va con la sua scialuppa sotto la prua della nave lato dritto. C'è una biscaggina. Lei sale su quella biscaggina e va a bordo della nave. Va a bordo e mi riporta quante persone ci sono. Le è chiaro? Io sto registrando questa comunicazione comandante Schettino...».
Schettino: «Comandante le dico una cosa...»
De Falco: «Parli a voce alta. Metta la mano davanti al microfono e parli a voce più alta, chiaro?».
Schettino: «In questo momento la nave è inclinata...».
De Falco: «Ho capito. Ascolti: c'è gente che sta scendendo dalla biscaggina di prua. Lei quella biscaggina la percorre in senso inverso, sale sulla nave e mi dice quante persone e che cosa hanno a bordo. Chiaro? Mi dice se ci sono bambini, donne o persone bisognose di assistenza. E mi dice il numero di ciascuna di queste categorie. E' chiaro?
Guardi Schettino che lei si è salvato forse dal mare ma io la porto... veramente molto male... le faccio passare un'anima di guai. Vada a bordo, cazzo!»
Schettino: «Comandante, per cortesia...»
De Falco: «No, per cortesia... lei adesso prende e va a bordo. Mi assicuri che sta andando a bordo...».
Schettino: «Io sto andando qua con la lancia dei soccorsi, sono qua, non sto andando da nessuna parte, sono qua...»
De Falco: «Che sta facendo comandante?»
Schettino: «Sto qua per coordinare i soccorsi...»
De Falco:
«Che sta coordinando lì? Vada a bordo. Coordini i soccorsi da bordo. Lei si rifiuta?
Schettino: «No no non mi sto rifiutando».
De Falco: «Lei si sta rifiutando di andare a bordo comandante?? Mi dica il motivo per cui non ci va?»
Schettino: «Non ci sto andando perché ci sta l'altra lancia che si è fermata...».
De Falco: «Lei vada a bordo, è un ordine. Lei non deve fare altre valutazioni. Lei ha dichiarato l'abbandono nave, adesso comando io. Lei vada a bordo! E' chiaro? Non mi sente? Vada, mi chiami direttamente da bordo. Ci sta il mio aerosoccorritore lì».
Schettino: «Dove sta il suo soccorritore?»
De Falco: «Il mio soccorritore sta a prua. Avanti. Ci sono già dei cadaveri Schettino».
Schettino: «Quanti cadaveri ci sono?»
De Falco: «Non lo so.. Uno lo so. Uno l'ho sentito. Me lo deve dire lei quanti ce ne sono, Cristo».
Schettino: «Ma si rende conto che è buio e qui non vediamo nulla ...».
De Falco: «E che vuole tornare a casa Schettino? E' buio e vuole tornare a casa? Salga sulla prua della nave tramite la biscaggina e mi dica cosa si può fare, quante persone ci sono e che bisogno hanno. Ora!».
Schettino: «(...) Sono assieme al comandante in seconda».
De Falco: «Salite tutti e due allora. (...) Lei e il suo secondo salite a bordo, ora. E' chiaro?».
Schettino: «Comandà, io voglio salire a bordo, semplicemente che l'altra scialuppa qua... ci sono gli altri soccorritori, si è fermata e si è istallata lì, adesso ho chiamato altri soccorritori...».
De Falco: «Lei è un'ora che mi sta dicendo questo. Adesso va a bordo, va a B-O-R-D-O!. E mi viene subito a dire quante persone ci sono».
Schettino: «Va bene comandante»
De Falco: «Vada, subito!»

Y es que hasta el tono de voz Schettino, bajo arresto domiciliario en este momento,  es el del galán cómico, tragicómico, quiero decir:
Vea, compare, y si encuentra algo mejor, viaje con otra compañía de cruceros en la que los comandantes no se parezcan demasiado a los de las series de televisión, y recuerden a los tripulantes de Aterriza como puedas:


 

sábado, 2 de octubre de 2010

Fellini en CaixaForum, una notable exposición temporal del circuito B+++

Hace tiempo que la colaboración semanal de Muñoz Molina en Babelia, el suplemento cultural de El País, se ha convertido en una especie de blog en el que su autor da cuenta de las visitas a exposiciones, las lecturas de libros y a veces otros artículos, normalmente procedentes de prestigiosas revistas internacionales. En su página, M. Molina mezcla actualidad, divulgación y una pizca de creatividad. Esta semana le ha tocado el turno a Fellini, con motivo de la exposición que entorno a su vida y obra se está celebrando en CaixaForum de Madrid, decidido a convertirse en uno de los centros culturales más importantes dentro de lo que podríamos llamar el circuito B+++ de las exposiciones temporales, a veces incluso más interesantes que las del circuito a A+++ (Prado), A++ (Reina Sofía, Thyssen) o A+ (Mapfre y F. March).

Además de todo lo que dice Molina, los videos que se pueden ver en el enlace a la página de la Caixa que aparece en el párrafo anterior y alguna otra cosa que he leído, me permito destacar lo siguiente:

1. El excelente programa de mano de la exposición, cosa casi insólita, dados los actuales recortes en gastos. Quizá se hayan esmerado en su confección porque esta vez no se ha editado un catálogo propio y en la librería del centro solo se pueda adquirir en francés el de la exposición madre (Jeu de Paume), en cuya organización también colaboró La Caixa. O quizá es que La Caixa se esté orientando hacia expos menos costosas y destine mayor parte del presupuesto a los programas. Digo esto porque el de la actual expo (Dalí, Lorca y la Residencia de Estudiantes)image es igualmente apetitoso.

Una de las 32 páginas que forman el programa de mano, gratuito, profusamente ilustrado, y con un texto en español e inglés del comisario de la exposición, Sam Stourdzé, cuya entrevista (en francés) de introducción a la expo del Jeu Paume (París) puedes ver si clicas sobre su nombre.

2. La serie de anuncios que Fellini hizo para la televisión que puede verse en la exposición. Llenos de gracia , dejan intuir la profundidad y orientación de sus grandes películas. En ellos están condensados en pocos segundos muchos de los aspectos y temas recurrentes en Fellini, el humor, las tortuosas y placenteras relaciones entre hombre y mujer, la persistencia de la infancia, la graciosa apropiación por parte del director de elementos psicoanalíticos, la cultura popular, la indefensión del hombre ante cuanto le rodea, las mujeres diosas ambivalentes, la relación entre la realidad y la ficción, los monstruos ambiguamente buenos, la música melancólicamente circense, etc.

Con posterioridad, he descubierto que casi todos los anuncios se pueden ver en youtube, pero no se me había ocurrido buscarlos allí. He aquí dos de ellos, uno de los sensuales Rigatoni Barilla:

Y este otro de la Banca di Roma, con P. Villaggio en el papel de infantil dirigente d´azienda sometido a terapia psicológico crematística:

3. El resto del material audiovisual que se puede ver durante la visita a la sala, desde la entrevista al comisario de la exposición (en el hall del centro) hasta los numerosos videos con entrevistas a personajes relevantes del la historia del cine italiano:

Foto1769 Fotograma de la entrevista a Stourdzé, proyectada sobre la pared de cemento del hall.

Foto1766

Fotograma de la entrevista a C. Zavattini en la que expone sus críticas a La Strada (Fellini, 1954), por su carácter ahistórico.

Foto1758 Cartel del homenaje que el Festival de Cannes dedicó al director italiano en 1994.

Foto1765

En otra de las entrevistas, Fellini, aquí en su vertiente de actor, habla de Rossellini, de su admiración hacia él y de sus diferentes maneras de concebir el cine.

Una parte de los materiales está integrada en un DVD (Fellini), realizado por André Delvaux, que contiene múltiples entrevistas hechas al director para la televisión belga.

3. En la compleja relación Felliniana entre ficción y realidad juegan un notable papel lo que podríamos calificar como freaks, personajes excéntricos que nos confunden y desazonan, pero al tiempo nos descubren aspectos ocultos o descuidados de la realidad y de nosotros mismos . Parece ser que durante los castings Fellini era visitado por una corte de interesantes individuos que le veían como un profeta de su singularidad, como el protavoz destinado a darles la palabra. En sus cuadernos, Fellini anotó y recortó fotografías de muchos de ellos:

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Giacinta, una bailarina à serpents, buena cocinera, con alto nivel de lengua árabe, le ofrece su colaboración.

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Alguien que repéntinamente ha recibido la iluminación de que es la actriz ideale pide a Fellini que se ponga en contacto.

4. Por último, un curioso parecido. Es sabido que Fellini a su llegada a Roma a finales de los años cuarenta trabajó como caricaturista. En una entrevista cuenta que un amigo suyo se inventó una pasta que extendida sobre un disco permitía grabar la voz de los soldados americanos en Roma. El negocio consistía en que Fellini les dibujaba un retrato y ellos mandaban además a sus casas un saludo grabado en el disco. El problema era que la pasta resistía solo una audición y después se echaba a perder, de forma que si al soldado se le ocurría escuchar su voz antes de ir a Correos a mandar el paquete la grabación desaparecía y las reclamaciones, incluso violentas, arreciaban. Ugo Pirro, novelista, guionista y director italiano, publicó en 1983 una especie de novela histórica, Celluloide, donde recrea la elaboración de una de las obras maestras del neorrealismo, Roma, cittá aperta, en la que, como es sabido, acabó por colaborar el de Rimini. Así es como Pirro retrata al Fellini de aquellos años:

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Pirro, Ugo, Celuloide, Ediciones libertarias, 1990, p., 190-192. Esta edición en español resulta hoy inencontrable en el mercado. Seguramente, el libro merece una reedición.

Un fragmento de la adaptación cinematográfica que C. Lizzani hizo en 1996 de la novela de Pirro. Se trata de una escena en la que Rossellini busca financiación para su película:

Volviendo a la exposición de CaixaForum, sorprende encontrar la caricatura que Fellini hizo de unos de sus amigos de aquellos años. Pero sorprende todavía más el parecido del retratado con un político español que no dudo sabrán Vds. identificar:

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Comme de longs échos qui de loin se confondent
Dans une ténébreuse et profonde unité,
Vaste comme la nuit et comme la clarté,
Les parfums, les couleurs et les sons se répondent (Baudelaire).

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Fotograma de la entrevista el comisario de la expo en el que se reproduce una imagen conocida de La dolce vita.

martes, 22 de junio de 2010

De “cachorro de reportero” a “Er king of paparazzi”. Rino Ballinari y el cine italiano (1).

Desde el 11 de junio se celebra en Lucca, como prólogo al Lucca Digital Photo Festen una exposición antológica dedicada a las mejores instantáneas tomadas por Rino Ballinari, el llamado King of paparazzi. Calabrés de origen, llegó a Roma a principios de los sesenta, cuando tenía solo 14 años y la ciudad ya era conocida como Hollywood on the Tiber. En pocos años pasó de ser llamado cucciolo di reporter por sus colegas a poder autocoronarse como El rey de los paparazzis
A partir de principios de los 50 Roma había empezado a ser conocida como Hollywood on the Tiber. En el ámbito de una política proteccionista, las grandes productoras americanas se vieron obligadas por ley a invertir en suelo italiano las ganancias allí obtenidas, lo cual condujo a un gran desarrollo de la industria, basado en particular en las películas de género, las de romanos y las del oeste concretamente. El rodaje de Ben Hur costó en 1958 la increíble cifra de 15 millones de dólares y para las famosas carreras de bigas se importaron de Yugoslavia 120 caballos. Películas como Ben Hur supusieron una inmejorable publicidad para la ciudad, esa Roma que en 1953 había aparecido en Vacaciones en Roma, de W. Wyler, con G. Peck y A. Hepburn, cuyas imágenes sirvieron de inmejorable promoción turística para la ciudad. La bicicleta de las primeras pelis neorrealistas había sido sustituida por la motocicleta como medio de locomoción privilegiado para los desplazamientos urbanos.

Celebrità  rubate  nelle foto di Barillari
Audrey Hepburn Foto di Rino Barillari

Muy a menudo, la Roma de las pelis de romanos era una Roma falsificada en escenarios de cartón piedra, como lo era también la historia que servía de fondo a los argumentos. C. Augias señala cómo F. di Biagi en su libro sobre Cinecittà hace notar que en Gladiadores (D. Daves, 1954) se llegó a cometer una falsificación tan grotesta que seguramente fue hecha aposta. Entre las esculturas que adornan el Coliseo figura una réplica del David de Miguel Ángel, ese patán colosal (J. Addington Sysmond) o mozo de mercado (Théophile Gautier).

au(Augias, Corrado, I segreti di Roma, Milano, Oscar Mondadori, 2007. , p., 190. La primera edición es de 2005. Un excelente libro, fruto de las pesquisas y los recuerdos de C. Augias, para hacer turismo cultural en Roma)

Esa Roma cinematográfica fue un trampolín para la mundanidad de las fiestas con piscina, las borracheras, los excesos en los hoteles de Via Veneto. Claro, que la mayoría de los romanos vivía aún en medio de los últimos coletazos de la penuria provocada por la gran guerra. En los años de la recostrucción, los turistas americanos son, a menudo, presentados como candidatos al timo. Como señala G. P. Brunetta (Cent´anni di cinema italiano, 2. dal 1945 ai giorni nistri, Laterza, 2004, p. 44). Si en Guardie e ladri (Steno, Monicelli, 1951), Totó vende la Fontana di Trevi, otros no se cortan un pelo: “Le he vendido el Coliseo por 5000 dólares”, “Yo vendo las cosas de casa, el Golfo de Nápoles, la Torre de Pisa” (L´eroe della strada, C. Borghesio, 1958). La escena inicial de Guardie e ladri da idea, en clave satírica, de lo que un americano listillo podía encontrarse en la ciudad:


Augias describe así el cambio de costumbres que fue produciéndose con el paso de los años y el desarrollo capitalista:

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Pero, como señala acertadamente Gian Piero Brunetta (ibid, p., 107-108), la estrecha relación entre Hollywood y Cinecittà, los grandes estudios cinematográficos romanos, no es solo de colonización, sino de intercambio de energías estelares:

bru

Pero la americanización, tan evidente en el aparato propagandístico y en la presión sobre el imaginario popular para que se confundan las tramas de la ficción cinematográfica con las de la vida privada de las estrellas, sostiene Brunetta, no es tan marcada en los procesos narrativos, productivos y estilísticos.
La sabia local se las ingenia para demostrar hasta qué punto era posible romper las cadenas del colonialismo a través de un grupo de forzudos gracias a los cuales fue vencido el público de medio mundo:

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Y es que no solo de superproducciones vivía la gente del cine. Si la Cleopatra de Mankiewicz (1963) costó más de cincuenta mil millones de liras, Las legiones de Cleopatra (Cottafavi, 1961), digno producto local, no costaron más de mil millones (cfr. Brunetta, opus cit., p., 156)

brupot(El segundo volumen de Cent´anni di cinema taliano, Laterza, Terza edizione, 2008, en el que G. P. Brunetta ofrece una interpretación contextualizada históricamente del cine italiano, desde sus orígenes hasta casi nuestros días)


Bastaba que el cine hiciera disfrutar para que tuviera éxito y da la sensación de que durante muchos años los lectores de las expectativas del gran público, con pocos o muchos medios, supieron ofrecer lo que éste deseaba soñar despierto en la penumbra y sentado en una butaca, protagonista y comparsa de una ceremonia en la que lo individual y lo colectivo se fundían y potenciaban al tiempo durante alrededor de hora y media.
El gran Visconti, ya en 1951, había hecho un retrato de todas las necesidades e ilusiones que se podían proyectar, con cordura o sin ella, en el cine:


Fellini acabaría retratando en La dolce vita (1960) las grietas de ese desarrollo capitalista, el reflujo melancólico que producía, lo que antes se llamaba alienación, a través de estupendas imágenes alegóricas dispuestas como un menú degustación, largo y estrecho, con lo peor y algo de lo mejor de aquellos años.

En esa Roma es en la que Ballerini se moverá como pez encantado de pescar –y, a veces, ser pescado por colegas de más edad de los que se llevó algún pescozón- en las orillas de Tiber y esa Roma es la que retrata en sus instantáneas. "When I arrived in Rome in the early '60s, it really seemed like America to me, it was crazy."


Ursula Endress Via Borgognona, Roma.

Entre los muchos de personajes de aquellos años que estuvieron vinculados a Roma, hay una actriz que brilla en todos los sentidos. La estela que ha dejado a través de sus películas y de su peripecia vital aún despierta curiosidad. Me refiero Ingrid Bergman y a su vida en Italia…

Celebrità  rubate  nelle foto di Barillari
Continuará

jueves, 11 de febrero de 2010

Rincón de los escaparates (8). Un sector inmune a las rebajas.

Imagen026Las rebajas se extienden a casi todo tipo de tiendas. Incluso las marcas más caras se apuntan a vender más por menos. Tienen lugar dos veces al año y para mí hace ya tiempo que han empezado a confundirse con los fenómenos cíclicos de la naturaleza, como los solsticios o los equinoccios. Mi cuerpo, prevenido porque se acerca el primer día me avisa para que esté atento. Al principio, no del todo, porque en los primeros momentos sólo valen la pena los saldos de los grandes almacenes, que ya no variarán de precio. En realidad, cuando me empiezan a salir las garras acaparadoras es al principio de lo que llaman terceras rebajas, últimos días, o incluso remate final, todos ellos nombres que tienen algo de apocalíptico y ante los cuales el sentido común aconsejaría retirarse a casa.


Imagen022

En mi caso, el reclamo me hace deambular hasta el agotamiento de una tienda a otra en busca de una ganga, que no es un baile de origen africano, sino uno más de los inútiles objetos o prendas que tanto entusiasmo me producen recién comprados como dudas me hacen surgir en cuanto recibo los primeros comentarios al llegar a casa. Por eso, suelo volver cogiendo la línea circular en sentido contrario al que me conviene, para que me dure más el chute de la rebaja. Hay veces que pienso incluso que he timado a quien me lo ha vendido. En fin, que soy una vulgar víctima, un reo de estupidez compradora, pero el gustirrinín que me producen los descuentos superiores al 70 por cien sobre el precio de origen es a veces tan duradero como para no apagarse hasta que me pruebo ante el espejo lo adquirido. La consecuencia negativa de este apego mío por los descuentos reside en el hecho de que cuando no los hay se me pasa el afán comprador y me vuelvo tacaño, desconfiado con los negociantes, receloso hasta de los precios de, pongamos por caso, HyM y todo me parece carísimo, aunque me haga falta y esté la mar de bien.
Un sector en el que sin duda me gustaría introducirme como comprador, pero en el que desgraciadamente no hay rebajas es el de los utensilios profesionales, en particular los que tienen que ver con los oficios ligados al auxilio, ya sea del cuerpo o del alma. Los armarios de dentista, las camillas que permiten posturas inéditas, los martillos de plástico para medir los reflejos, los fonendos, los kits completos de visita a domicilio, las lupas con luz de los dermatólogos, esos aparatos mágicos para mirar las amígdalas, los maniquíes de acupuntor. Y qué decir de los paramentos eclesiásticos y de los objetos de iglesia, los farolillos, los capuchones de los papones, las lámparas labradas, los candelabros. En el caso de los utensilios médicos hay dos vías para calmar la sed de poseerlos. Una consiste en contentarse con las imitaciones infantiles; la otra, estar atento a las ofertas de cadenas como Lidl o Aldi, que a veces hacen incursiones en el sector: tensiómetros de muñeca, maletines de primeros auxilios para el coche o la cocina, masajeadores varios. Aunque sea poca cosa en comparación con lo que ofrecen tiendas como las de las fotos que publico a continuación, tienen la ventaja del precio reducido.
3333Pero, en el sector en el que hay que morir al palo es en el de los objetos religiosos, no los destinados a los fieles, sino a los curas. He leído, por ejemplo, que el actual Papa lleva zapatos de Prada y que ha resucitado algún tipo de gorro con armiño que los papas no usaban desde hace muchos años.

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Por su parte, ya Fellini en su película Roma presentó un antológico desfile de ropa eclesiástica :



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Sin embargo, a mi lo que más me gusta no es la ropa, que es de uso difícil a la hora de dar clase de idiomas y también en ámbito doméstico, aunque algún empleo se le puede encontrar…lo que más me gusta, decía, son los objetos. En Cádiz, en las tiendas de alguna de las cofradías, he encontrado cosas apetecibles, pero demasiado caras. En Zaragoza, el otro día vi este kit de últimos auxilios, dotado de cierre de seguridad, y seguramente protegido por una maletita de buena piel, que me hubiera gustado comprar. Sé que jamás estará de rebajas, pero tengo la esperanza de que tiendas como aquella en
la que lo vendían acaben entrando en las grandes superficies, donde poco a poco se verán abocadas a los descuentos. Confío, además, en que, por ejemplo, Lidl se dé cuenta del nicho de mercado que está perdiendo. Por su parte, Imaginarium está tardando en sacar una línea de productos inspirados en la moda religiosa. Quizá, así, aumentarían las vocaciones.