Mostrando entradas con la etiqueta Venecia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Venecia. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de noviembre de 2012

Venecia bajo el agua. Acqua alta

A veces, en una noche brutal de invierno, se oye el rugido distante del Adriático, que golpea una y otra vez contra la costa y, mientras te acurrucas entre las mantas, quizá te sorprenda de pronto lo solitaria que es la ciudad de Venecia todavía, lo aislada que se encuentra entre las aguas, lo imponentemente rodeada que está…
Morris,  Jan, Venecia, Península, 2002, p., 271, Trad., Concha Cardeñoso.

Au XIVe siècle, pendant deux heures, le Grand Canal, s’est trouvé à sec, après un tremblement de terre.
Morand, Paul, Venises, Gallimard, 1971, p., 132.

Venise se noie; c’est peut-être ce qui pouvait lui arriver de plus beau?
Morand, ibid, p., 201.

Par très mauvais temps, place Saint Marc, l’eau sourd des joint des dalles; cela me rappelle le Nouveau Cirque, rue du Faubourg Saint-Honoré, qui à la fin du spectacle, devenait piscine.
Morand, ibid, p., 132.

Fuente de las fotos.

Acqua alta a Venezia: c'è chi si diverte(ap)

Acqua alta a Venezia: c'è chi si diverte(ap)

Acqua alta a Venezia: c'è chi si diverte(ap)

Acqua alta a Venezia: c'è chi si diverte(ap)

Acqua alta a Venezia: c'è chi si diverte(ap)

Acqua alta a Venezia: c'è chi si diverte(ap)

Acqua alta a Venezia: c'è chi si diverte(ap)

Acqua alta a Venezia: c'è chi si diverte(ap)

viernes, 23 de marzo de 2012

Klimt en Venecia, mujeres, mujeres y más mujeres soñadas

1969. Venise d’automne, épouillée de turistes …c’est la moins frivole. Venise de printemps, quand son pavement commence à suer et que le Campanile se reflète dans le lac de la Place Saint-Marc. Venice d’hiver, celle de la temperatura rigida , du congelamento…Quant à la Venise d’été, c’est la pire…(Morand, Paul, Venises, Gallimard, 1971, p. 196)

Vi hace ya muchos años la gran exposición sobre la Secesión vienesa que creo recordar se celebró en el palacio Gassi. Era como entrar en un sueño vegetal, en un acogedor laberinto de dorados, lleno de sensualidad, pero al mismo tiempo de amueblado y cálido ambiente doméstico, hasta el punto de que parecía que habías salido del mundo exterior para meterte en otro universo de inquietante belleza, casi tanta como la de los canales dejados atrás. Digo inquietante, porque junto al orden y rigor de las líneas, la Secesión está llena de sinuosidades en las que perderse, como si pudieras salir del cuarto de estar diseñado por Josef Hoffmann para entrar en el universo brillantemente turbio de las imágenes de Klimt. En fin, el ideal burgués, orden y rigor, y, al acabar los quehaceres productivos o familiares, selecta y licenciosa diversión.

De aquí a pocas horas, las salas del palacio Correr se llenará con obras de Klimt. Si uno tuviera que decir qué es lo que pinta Klimt, diría sin dudar que mujeres, pero mujeres que da la sensación de que más que retratadas son inventadas, que más que venir a encontrar en el lienzo una versión idealizada de sí mismas son proyectadas desde la tela hacia la realidad en busca de una improbable encarnación. Ese traje hecho de piel que buscaban los fantasmas de Klimt lo intentaron vestir, entre enigma y seducción, invitación y rechazo, las mujeres fatales, las actrices que como sibilas miraban al hombre diciéndole seré tuya, pero soy mía. Con el tiempo, se llamaron Theda Bara, P. Negri, M. Pickford o incluso M. Dietrich y G. Garbo. No sé si ellas encarnan un eterno femenino, no sé siquiera si tal cosa existe, pero sí sé que mirando la Judith o la Salomé de Klimt me reconozco en el misterio de la sensualidad, fruto del incierto cruce entre lo real y lo inventado.

(Fuente de las imágenes)

La grande mostra di Klimt a Venezia

                     La grande mostra di Klimt a Venezia                              

La grande mostra di Klimt a Venezia    

 La grande mostra di Klimt a Venezia 

La grande mostra di Klimt a Venezia

La grande mostra di Klimt a Venezia

jueves, 14 de julio de 2011

Libros de non fiction, góndola, Venecia, Ian Morris


I sat on the Dogana’s steps/ For the gondolas cost too much, that year… (E. Pound, Canto III)




En la confusión de un día demasiado caluroso de verano, con la resaca despechada de una intensa noche a la búsqueda de colaboradores para la exposiciones del curso que viene en el Rincón del gato, se me cruzan por el pasillo del ordenador dos noticias que no puedo evitar unir. Una, la de los mejores libros de non fiction según Guardian y la otra ligada a una réplica de una góndola de 1600 que está actualmente siendo realizada en Venecia, según informa La nuova.
Una vez terminada, está previsto que la góndola participe en la regata Storica de septiembre próximo.
El libro que Guardian recomienda es Venecia (Faber and Faber, 1960), de Jan Morris (An eccentric but learned guide to the great city's art, history, culture and people), publicado por Altair viajes (2002) en una edición hoy saldada -en la feria del libro usado de Madrid hace un año se vendía a 6 euros-, y reeditado en bolsillo en 2008 por RBA. Se trata de una de caprichosa e incompleta enciclopedia de autor sobre la ciudad. Que semejante proyecto es posible lo demuestra el libro mismo. Excelente conocedora de curiosidades, minucias, sensaciones e imágenes de Venecia, Morris consigue guiarnos por la abigarrada ciudad como si de un culto y refinado mayordomo se tratara. Señala detalles difíciles de observar, da profundidad a lo que parecía banal, pasa el dedo por los marcos polvorientos de las obras menos atendidas y el plumero por aquellas otras que empezaban a estar veladas por la humedad del ambiente. Y todo ello con sumo criterio, gusto, refinamiento y hasta un pelín de pesadez, como conviene a un viejo amante que tras muchos años de convivencia no ha perdido la emoción. No en vano, Morris es una de las pocas personas que habiéndose casado como hombre, tras un cambio de sexo, haya tenido que divorciarse, hasta por fin poder contraer matrimonio con la misma mujer, con la que ya había tenido cinco hijos. Sí, exactamente, lo que Vd acaba de leer.

morport

Morris, Jan, Venecia, Barcelona, Península, Altaïr viajes, 1993. Traducción de Concha Cardeñoso. Título original: Venice, Faber andFaber, 1960.

Morris se ocupa de las góndolas, del trasporte acuático y de los canales en distintos momentos del texto. Por ejemplo, trata de las regatas y de las cooperativas de gondoleros en las pp. 44-46, de la delicada navegación urbana en las pp. 167-168, de los cortejos fúnebres en motora en las pp. 173-174, de los cruceros que llegan en la pp. 268-269, etc.
He aquí uno fragmentos en los que se detallan algunas características de esas hermosas embarcaciones que son por excelencia el símbolo de Venecia:



image

(p.143)
image

(p.145)

El felze aparece en la foto en su primer estadio de construcción.

image

(p.146)

1

Los miembros del equipo encargados de la construcción de la réplica.