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martes, 8 de mayo de 2012

Muere Maurice Sendak


El escritor e ilustrador americano M. Sendak ha muerto hoy a los 83 años de edad. Considerado un clásico de la literatura infantil y casi diría de la cultura popular en los Estados Unidos, es conocido fundamentalmente por su obra Donde viven los monstruos (Max et les Maximonstres, en francés y Where the Wild Things Are, en su título original), publicada en 1963. En ella, irse a la cama sin cenar, el castigo a que es sometido Max, el niño protagonista, da pie a un viaje imaginario en el que, vestido de lobo, el pequeño llega a ser rey de los monstruos antes de volver a casa desde la isla en la que se había refugiado. Los monstruos de Sendak, a medio camino entre la pillería y la bondad, la torpeza y la fiereza, poseen un innegable encanto visual, como si hubieran sido dibujados por un gran pintor, como si fueran bromas privadas de Picasso o Chagall, como si el Minotauro se hubiese escapado de la Suite Vollard y hubiese perdido carga trágica para dejarse domesticar por un niño, como si el niño castigado por su madre fuera un pequeño Ulises que se topa con una Circe traviesa. 
Mi recuerdo es de la vieja edición de Alfaguara, que nunca tuve, porque, no recuerdo bien, quizá ya era algo mayor cuando lo tradujeron.  Un libro como ese ya no era para mí, pensaba,  pero cuando veía a los monstruos que encerraba se me caía la baba.








Picasso, Suite Vollard (Minotaur Caressant une Dormeuse)




Una ilustración de Sendak y El sueño de Constantino (P. della Francesca)

lunes, 27 de febrero de 2012

Carne hecha cuerpos/ideas hechas carne: Entre L. Freud y P. della Francesca.

Hay grandes pintores, como Leonardo o Piero della Francesca, que cuando pintan un cuerpo, en realidad lo que están pintando es una idea hecha carne; otros, también grandes, como a veces L. Freud, lo que pintan es la carne perecedera hecha cuerpo. En  medio está el equilibrio de Velázquez, en el que la nobleza de espíritu tiene el peso preciso de los huesos en los que se ha materializado. Una nota de P. Valéry sobre la Gioconda podría leerse en esos términos: “La sonrisa de la Gioconda no piensa en nada. A través de ella dice: “No pienso en nada- es Leonardo el que piensa por mí” (Cuadernos, 1894-1945, Galaxia Gutemberg, p. 342). Y es que Leonardo pinta lo que hay más allá, de ahí que uno tenga siempre la sensación de que sus cuadros son indicios, signos que esconden una verdad posterior.

Pero a menudo, entre la idea y la carne con fecha próxima de caducidad, se producen enigmáticas confluencias cuyo resultado resulta difícilmente equilibrado. En los extremos del cruce de caminos lo ideal y lo material está, por un lado, la cursilería, cuando la idea pesa demasiado y el cuerpo casi no cuenta, es una mera excusa; y, por otro lado,  la pornografía, cuando es el cuerpo el que no para de dar la lata y la idea se ha ido de paseo para que su acompañante habitual disfrute a ciegas del momento. A lo cursi le sobra voluntad trágica, por eso, a menudo, resulta pretencioso, y a lo pornográfico le falta, por eso se puede resumir en una onomatopeya   (chof, chof). Lo cursi pornográfico, mezcla de los dos polos, aunque no sabría decir bien por qué, creo que está presente en las escenas  Historia de la Veracruz, Sueño de Constantino, Arezzo Piero de la Francesca.

eróticas de ejecutivos en frías oficinas con muebles de diseño que mezclan madera y aluminio. Máxima pretensión estética, mínima densidad significativa se encarnan en rascacielos o en chalets automatizados, escenario de las proezas del dios Porno, que han sustituido a los ambientes orientalizantes del pasado prostibulario.

Los retratos de L. Freud, al que, con motivo de su fallecimiento, dedicamos una de las entradas más visitadas de este blog, alternan otras veces con inigualable equilibrio los dos mundos a los que nos hemos referido. Lucian Freud at NPG: Lucian Freud at National Portrait Gallery - Girl with a White DogGirl with a White Dog, 1950-1. Retrato de la exposición que se está celebrando en Londres, en la National Portrait Gallery

El tono costumbrista de la escena, un cuerpo de diario en un escenario muy levemente teatral, expresado a través de notas levemente expresionistas, contiene, como contrapunto, un pecho desnudo que abre la pintura hacia una dimensión ahistórica, como si se tratara de uno de esos rasgos que esconden las hadas melusinianas para que no se descubra su pertenencia a otros mundos. La modelo está posando para el pintor, pero enseña su pecho como Atenea nos dejaría mirar de cerca su casco o la dama de Elche examinar su peinado, con una mezcla de gravedad y cercanía que solo se explican a través del amplio margen de indiferencia que los dioses muestran hacia los humanos. Indiferencia y al tiempo interés, desde luego, pero sin renunciar a su alteridad. ¿Qué hay y qué no hay entre la modelo y el pintor, qué podría haber entre esta mujer y el espectador? Difícil de saber. Solo ella y su perro parecen dominar el interior que se encuentra más allá del muro  seductor pero infranqueable de sus miradas. Sus ojos calman tanto como iluminan, pero quienes estamos de este lado no hallamos manera de que se crucen con los nuestros. Una idea hecha cuerpo carnal, pero lleno de misterio, un ser amable, pero intratable en igualdad de condiciones.

Otro de los retratos expuestos:

Lucian Freud at NPG: Lucian Freud at National Portrait Gallery - Eli and DavidEli and David, 2005-06. In his last years, Freud regularly painted his assistant David Dawson with the whippets Eli and Pluto

martes, 20 de diciembre de 2011

La nevada, de Goya, y otros cuadros de tema invernal

Guardian publica un comentario del cuadro La nevada, de Goya, escrito por Jonathan Jones, crítico de arte del periódico y jurado en 2009 del prestigioso premio Turner. El texto hace parte de una serie de glosas sobre los cuadros de tema invernal preferidos por el autor.

He aquí una cita extraída de la glosa, que me hace pensar en una suerte de situación inversa a la del próximo discurso televisivo de Navidad del rey Juan Carlos:

But Goya is never merely decorative. Instead of a simple scene of fun in the snow, he proposes to decorate a palace with an acutely real and compassionate depiction of the poor toiling in bitter weather. While you keep warm with your fires and wines, he reminds his royal patron, others tread wearily through the deepest winter.

Francisco de Goya's The Snowstorm, or La Nevada (1786)

En la misma serie:

Peter Paul Rubens, Venus Frigida

 
 
 
 
 
Venus Frigida: Rubens's portrait of love in a cold climate

JMW Turner, The Fall of an Avalanche in the Grisons (1810)

 
 
 
 
 
 
Avalanche in the Grisons! JMW Turner paints up a storm
The Stove in the Studio (c1865) by Paul Cézanne
Paul Cézanne braves Paris's bleak midwinter

 

Winter Landscape by Casper David Friedrich (c1811)

 
 
 
 
 
Winter Landscape: Casper David Friedrich's seasonal ghost story

 

Piero della Francesca, The Nativity (1470-75)

 A note-perfect Nativity by Piero della Francesca

Henry Raeburn's The Reverend Dr Robert Walker Skating on Duddingston Loch, about 1795

Ice and easy: Henry Raeburn's Skating Minister

Y más.