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lunes, 8 de abril de 2013

Espectáculo vintage en el coso de Mallorca. Fototrucaje

 

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El espectáculo somete a los hombres vivos en la medida que la economía les ha sometido totalmente. No es más que la economía desarrollándose por sí misma. Es el reflejo fiel de la producción de las cosas y la objetivación infiel de los productores.

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A medida que la necesidad es soñada socialmente el sueño se hace necesario. El espectáculo es la pesadilla de la sociedad moderna encadenada que no expresa finalmente más que su deseo de dormir.
El espectáculo es el guardián de este sueño. La sociedad del espectáculo, Guy Debord (1967). Enlace a la exposición de la Bibliotèque  nationale de France dedicada a Debord

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martes, 1 de enero de 2013

lunes, 23 de enero de 2012

Inauguración de la exposición de febrero en el paredondehelarte: Crochets de Charo de la Varga

Con motivo de la inauguración de la expo de febrero en el paredondehelarte celebraremos un recital poético a cargo de quien quiera leer un poema de su gusto, en la lengua que quiera, con o sin traducción. No hace falta avisar previamente, basta venir y hacerlo el día 2 de febrero a las 19’30 en el salón de actos de nuestra escuela (E.O.I., 1, C/ Domingo Miral, frente a la parte lateral del Hospital clínico, junto a la Fac. de Medicina). Contaremos con la presencia de Charo de la Varga, que seguramente se animará a leer alguno de sus poemas.

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domingo, 8 de enero de 2012

Narices renacentistas del S. XV y la nariz fisiognómica de Battiato antes y después de encontrar su destino -entre veras y bromas, las partes del cuerpo preferidas.

"Frente a todo ello un hecho permanece, sin embargo, incontrovertible: la representación del cuerpo humano en la pintura y la escultura del Quattrocento (con importantes legados en el siglo anterior y, todavía, fuertes influencias en el siguiente) significa una etapa con atributos estéticos estrictamente propios y diferenciados.
El cuerpo humano es, por antonomasia, la unidad simbólica del Renacimiento. Y ello no solamente porque en él se manifiesta una nueva individualidad, según la indesmentida tesis de Jakob Burckhardt, sino, principalmente, porque en él se materializan tanto las distintas doctrinas teóricas como las múltiples manifestaciones artísticas del Quattrocento. Precisamente lo que otorga homogeneidad al movimiento humanista (que en realidad alberga en su seno muy distintas corrientes filosóficas) es la confianza, inédita desde la Antigüedad, en la integridad física y psicológica del hombre. Idea que, en la primera mitad del siglo XV, germina paralelamente a la revolución estética que, también basada en aquella integridad, tiene lugar en Florencia de la mano de hombres como Masaccio, Masolino, Brunelleschi, Jacopo della Quercia o Donatello".
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ARGULLOL, R., El Quattrocento. Arte y cultura en el Renacimiento italiano, Montesinos, Barcelona, 1988., p. 9)


Cada uno de nosotros, en una especie de ejercicio de autocompasión adolescente, suele tener una relación privilegiada con una parte de su cuerpo. No suelen ser órganos internos, a menos que la vocación cirujana sea muy marcada, sino piezas pequeñas del conjunto, como mi boca, mi nariz, mis ojos, mis manos, mis..., cuyos nombres nos decimos a nosotros mismos con un mayor afecto que cuando nos referimos, por ejemplo, a los codos, al ombligo, las rodillas, los …
En ese sentido, el retrato renacentista presenta a menudo la nariz como protagonista de la cara. Basta echar un vistazo a la galería de imágenes que reproduce L’Espresso con obras presentes en la exposición que el Met está dedicando al retrato italiano del siglo XV para darse cuenta. He aquí un collage ilustrativo con prominentes apéndices de hace más de seiscientos años, por lo demás tan frecuentes aún hoy en día en aquel país. He perdido más de dos horas en hacerlo:

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No choca en absoluto que siglos más tarde, Paolo Conte, aficionado poético al detalle revelado,  escogiera aquel naso triste da italiano allegro (esa nariz triste de italiano alegre) para retratar a Bartali como uno de los prototipos físico-sentimentales al uso entre sus compatriotas.
Parafraseando a Pavese, pero adelantando la edad de la responsabilidad, se podría decir que desde el final de la adolescencia uno debe hacerse cargo de su nariz, asumirla como rasgo que imprimirá carácter en todos los actos de la vida futura. Mal lo tiene en el trato consigo mismo quien no sabe fundirse con ella, para, por supuesto, ignorarla a continuación en su vida cotidiana.
Es lo que hace hizo, por ejemplo, F. Battiato. Narigón italiano donde los haya,  cuenta  que la forma actual de su apéndice se debe más a la fortuna que a la natura, pues es fruto de un enorme golpe. Tras el porrazo con el poste de una portería de fútbol, Franco quedó inconsciente. Qué ocurrió entonces es algo que no dice en la entrevista de la que saco esta información, pero debió verse sometido a un rito de tránsito entre la chata vulgaridad provinciana (...guardavo di nascosto i saggi ginnici nel tuo collegio) y la pronunciada  inspiración poético musical que le caracterizaría en el futuro, un rito que dejó
como rastro la nueva forma de su apéndice. Otros necesitan de más tiempo para perder su naricita y llegar a tener un buen par, pero a él le bastó menos de una hora para metamorfosearse, y además lo hizo dormido, que es como se crece mejor. En 1988, cuando sacó el disco Fisiognomica escogió para la portada una foto anterior a su caída del poste, quizá para señalar hasta qué punto el porrazo había marcado un hito  en su vida.

Años más tarde,  antes de publicar Caffé de la Paix en 1993, cuando su aspecto se había ya  Mahmudahmadineyadizado notablemente, un cirujano le propuso cambiarle la cara, nariz incluída. Cabe pensar que el  precio de la reducción  del caballete nasal a martillazos, que es como se hacía, incluía pequeños retoques en otras zonas, quizá las orejas, de las que andaba también bien provisto (Vedo... da
il grado di coscienza nei muscoli del collo e nelle orecchie). La reacción de Battiato, que de quién sabe sospecharía que era emisario el médico, fue de rechazo, pero la idea de cambiar de jeta le hizo gracia y aprovechó los fotomontajes del cirujano con el previsible resultado de la intervención para la portada del disco. Así es como lo cuenta él mismo en declaraciones a Corriere della Sera:
"Un giorno un noto chirurgo plastico venne da me con un progetto di rifacimento del mio volto, centrato soprattutto sulla riduzione del grande naso. C' era un disegno che mi ritraeva... dopo l' intervento. Provai orrore e non presi in considerazione l' idea di operarmi, pero' questo Battiato apparentemente uguale, ma con qualcosa di diverso che a prima vista non si notava, mi colpi' . Cosi' ho deciso di usare il Battiato col naso ridotto come copertina del prossimo album. Spero che il chirurgo non se n' abbia a male"
No quisiera terminar este canto a la autocompasión y fusión de uno mismo con cualquiera que sea su órgano predilecto, que se convertirá en emblema de su destino, sin recordar que en el mundo del pop-rock la nariz ha jugado un notable papel.
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Piensen si no en las caras de Zappa, Lennon, Dylan, Gaber y tantos otros y díganme qué es lo primero, o tal vez segundo, pero a poca distancia, que ven. Otro  pequeño collage puede dar testimonio de ello:

jueves, 29 de diciembre de 2011

Detallicos de la obra de Alighiero Boetti, autor de una de las mejores exposiciones del año que acaba

Acaba el año y proliferan las listas de top ten de todo tipo. Una de ellas, publicada por Babelia, el suplemento cultural de El País, enumera las mejores exposiciones según un buen número de críticos de referencia. 'Estrategia de juego', la retrospectiva del artista italiano Alighiero Boetti. (Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini, Planta 3. Hasta el 5 de febrero), no figura entre las diez primeras, pero dos de los encuestados la colocan entre sus preferidas (Mariano de Santa y Alberto Martín). Ocupa, pues, uno de esos lugares que atraen el ojo del curioso necesitado de orientación por parte del entendido, pero al tiempo reticente al gusto mayoritario. 

El Museo reina Sofía es uno de los pocos que aún dejan hacer fotos a sus visitantes. Ni el Prado, sede de la exposición más votada en Babelia, ni la Fundación March, sede de la segunda en el ranking,  permiten hacer fotos. El R. Sofía, sin embargo, sigue dejando hacer instantáneas, quizá porque tirar de móvil para retratar curiosidades o a los colegas junto a las obras expuestas es uno de los ingredientes esenciales de las visitas a los museos de arte contemporáneo, que cada vez más se parecen a los parques temáticos y se convierten en lugares de encuentro, celebración, divertido paseo, ocasión para espolear el ingenio verbal. El feliz multiuso de estos espacios encaja con todo tipo de comportamiento en relación a lo expuesto, desde la contemplación extasiada hasta eso que los freudianos llamaban atención dispersa, que permite pasar de largo ante las obras, atendiendo únicamente con el rabillo del ojo. Solo cuando por alguna circunstancia, a menudo difícil de explicar, algo se impone y nos manda parar salimos de nuestra relativa distracción y, descuidando a nuestros acompañantes, caemos fulminados por el interés. Al poco, surge la necesidad de la foto, tal vez hija de un vano intento de perpetuar la sensación vivida, la emoción que  nos ha despertado un detalle, una referencia. Otro motivo menos noble para hacer instantáneas está ligado a la prisa, la impaciencia de quien no está dispuesto a dejar de ver, pero no acepta que eso requiere un tiempo mínimo y, sobre todo, dejarse ir, no querer acumular lo visto, porque entonces se despierta el reflejo a la japonesa, el mismo que sustituye la visión de algo por el acto de fotografiarlo para, como si fuera una pizza da portare via, degustarlo en casa.

Por lo demás, el museo cerrado se va pareciendo a los lugares abiertos que hace tiempo se convirtieron en marcos incomparables, hasta el punto de que es previsible que las agencias de reportajes de bodas, pongamos por caso, empiecen a usar las exposiciones  para su reportajes. Ocurrirá al principio que los novios serán confundidos con una instalación kitsch, incluso que fijen la fecha de su enlace en función del calendario del museo, pero con el tiempo la actividad se normalizará y podría convertirse en una buena fuente de ingresos. Es más, sorprende que en Zaragoza las tradicionales fotos nupciales sigan sigan haciéndose en los puentes de piedra, entre las palomas del Pilar, delante de ese cercano pedazo de fuente. ¿Para cuando la novia en el patio del Museo Gargallo, apoyada  tímidamente en el mostrador del C. Aznar, o a la puerta del P. Serrano, como si que le cayera encima uno de los cubos que forman el tercer o cuarto piso no le importara un bledo en un día tan rematadamente señalado?

He aquí un buen número de detalles (RAE, 2: Pormenor, parte o fragmento de algo) de las obras expuestas en la exposición de Boetti, presentados en forma de rompecabezas y fruto a veces de auténtico interés y otras de afán jibarojaponés :

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jueves, 2 de junio de 2011

Italia, 2 giugno, 150 anni. …e il naufragar m'è dolce in questo mare.

Costituzione italiana

ART. 12

La bandiera della Repubblica è il tricolore italiano: verde, bianco e rosso, a tre bande verticali di eguali dimensioni.

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e il naufragar m'è dolce in questo mare.

(G. Leopardi, L’infinito)

Italia, 2 giugno, 150 anni.