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viernes, 11 de julio de 2014

El imaginario italiano a través de los fondos del Istituto Luce. Una exposición que se puede visitar en Roma



Para celebrar el nonagésimo cumpleaños del Istituto LUCE (Libera Unione Cinematográfica Educativa), poseedor de un ingente catálogo de imágenes de todo el S. XX, un buen número de instituciones italianas han patrocinado una exposición con parte de sus fondos en el Complesso del Vittoriano. El video de presentación ( https://www.youtube.com/watch?v=mK8vnm9gpqcno ) no  tiene desperdicio. Una voz de fondo, a través de frases entrecortadas, como una radio que pasara rápidamente de una emisora a otra, enumera desordenadamente acontecimientos, el fascismo, la guerra, el hambre, las victorias de la DC. Mientras tanto, una morenaza, a medio camino entre la Cardinale, la Bellucci y la gigantona de Amarcord, sonríe en una especie de gif animado que pone de manifiesto el contraste entre el gran discurso histórico y los anhelos mínimos del común de la gente, vacaciones en el mar y complacencia. La cosa recuerda los microvideos de El intermedio, en los que la imagen, convenientemente tratada, desmiente el mensaje de origen.

Antes de copietear alguna de las espléndidas imágenes expuestas, trascribo una hermosa cita de Gadda (Quer pasticciaccio brutto....). Ante el cadáver de la hermosa Liliana, el narrador reflexiona sobre esa mezcla de repugnancia y fascinación que produce la fotografía, incluso aquella que no viola la intimidad, quizá porque, cuanto mejor es, más le roba el alma a lo retratado. En cualquier caso, a través del intento de congelar el instante, la foto ensucia lo retratado, al oponerse al paso del tiempo. Lo decía S. Sontag: "fotografiar es apropiarse de lo fotografiado", "coleccionar fotos es coleccionar el mundo" (Sotag, Susan, Sobre la fotografía, deBolsillo, 2010, p., 13 y 14. Título original: On Photography, 1973) 


Poi riandò là: guardò, come per un commiato, la povera creatura sopra a cui stavano a disputà sottovoce li fotografi, badando non insudiciarsi pure loro o le loro trappole, con lampade, schermi, fili, treppiedi, macchinoni a soffietto. Aveveno già scovato due prese de dietro a du portrone, e aveveno già fatto sartà la varvola du o tre vorte, una de le tre varvole de l'appartamento. Si decisero per il magnesio. Aggeggiavano come du angeloni sinistri pieni de voja de falla franca, al di sopra di quella terrificante stanchezza: un freddo, un povero relitto, ora, della cattiveria del mondo. Le loro manovre de mosconi, queli fili, quelo strigne li diaframmi, quer mettese d'accordo sottovoce pe vedé de nun faje pijà foco a tutta la baracca... erano il primo ronzare dell'eternità sui sensi opachi di lei, de quer corpo de donna che nun ciaveva più pudore né memoria. Operavano sulla "vittima" senza riguardarne la pena, e senza poterne riscattare l'ignominia. La bellezza, l'indumento, la spenta carne di Liliana era là: il dolce corpo, rivestito ancora agli sguardi. Nella turpitudine di quell'atteggiamento involontario - della quale erano motivi, certo, e la gonna rilevata addietro dall'oltraggio e l'ostensione delle gambe, su su, e del rilievo e della solcatura dì voluttà che incupidiva i più deboli: e gli occhi affossati, ma orribilmente aperti nel nulla, fermi a una meta inane sulla credenza - la morte gli apparve, a don Ciccio, una decombinazione estrema dei possibili, uno sfasarsi di idee interdipendenti, armonizzate già nella persona.

Carlo Emilio Gadda, Romanzi e racconti II, garzanti, 1989, p., 69 

(Fuente de las fotos)


El zelepelín Italia - 1928
Foto: Archivio Storico Luce - Cinecittà


Un magnífico puesto de pepónides a la entrada a los estudios cinefatográficos de Cinecittà.  Foto: Archivio Storico Luce - Cinecittà

Durante el rodaje de 'Los  trabajos de Hércules' - Steve Reeves, Fulvio Carrara, Sylva Coscina - 1958 Foto: Archivio Storico Luce - Cinecittà


Mussolini a remojo si ritempra - 1934 Foto: Archivio Storico Luce - Cinecittà



Mussolini en Littoria durante la cosecha de trigo -  Super super man -1938 Foto: Archivio Storico Luce - Cinecittà



Ostia! 1931 Foto: Archivio Storico Luce - Cinecittà



Sesión de cinee del stituto Luce a Roma -  IVA 0% - 1932 Foto: Archivio Storico Luce - Cinecittà



Mujer Calabresa - 1951 - Versión local de la huida a Egipto (El Greco) Foto: Archivio Storico Luce - Cinecittà



Pareja de actores de cine muto, enmudecidos de la dicha 
Foto: Archivio Storico Luce - Cinecittà


Pelotón falangista en Palma de Mallorca -  Durante una pausa en la escritura de Réquiem por un campesino español - 1936 Foto: Archivio Storico Luce - Cinecittà



martes, 1 de julio de 2014

Yo receptor (de Pessoa). Pessoa y España en la Biblioteca Nacional

 

PinturaPessoaDeCastane_3201(Fuente de la imagen)

Fernando Pessoa en España se llama la exposición que se puede visitar estos días en la Biblioteca Nacional. Además de algunos textos autógrafos

17_TP_357del poeta y alguna que otra imagen de Lisboa y de escritores españoles relacionados con él , el núcleo de lo expuesto está lo forman  los libros del poeta portugués publicados en España y las monografías de autores españoles dedicadas a él. En mi memoria lectora, Pessoa está presente sobre todo en torno a 1979, cuando mi novia me regaló la Antología de Alvaro Campos (J.A. Llardent, 1978, E.N., Editora nacional, sí, sí, nacional), uno de los volúmenes expuestos. Está comprado en El Brocense, aquella gran librería de Fernández de los Ríos que dejó de ser, quizá porque imponía demasiado entrar en ella, o allí, para no ser cursis. Después, entre otras tantas cosas, Poesía, la señera revista dirigida por Gonzalo Armero, le dedicó un número doble (7-8) en 1980. Es una pequeña joya, parecida a lo que después se ha llamado álbum. Formulo la frase con el sustantivo en singular, porque huyo de su requetefeo plural. Seguramente, los album… publicados recientemente, por ejemplo, el de la Residencia de Estudiantes dedicado a Cernuda, están inspirados en los de la Pleaide, que tan buen mercado de segunda mano tienen en Francia. Lo cierto, es que o se me pasó en mi rápida visita o el número doble no está incluido en la exposición.

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En cualquier caso, tengo a esos años, los que van del 78 al ochenta y tantos como los años dorados de la recepción de Pessoa en España entre un público restringido, claro, pero abundante. A Pessoa se le veía en el metro de Madrid de la mano de los estudiantes de filología y se le veía en las playas de Cádiz de la mano de mujeres jóvenes a las que empezaba a pesarles el tedio de la vida, porque el reflujo de los entusiasmos de los primeros setenta hacía del poeta un buen caladero de sentimientos crepusculares. Después, poco a poco, fue perdiendo visibilidad, aunque, por ejemplo, la reedición del Libro del desasosiego en los Clásicos Contemporáneos Internacionales de Planeta, con traducción de Ángel Crespo, es del 98. Si Acantilado, con los altos precios que se gasta, lo retomó en su catálogo, será porque aun colea comercialmente. Su edición del Libro del desasosiego (trad. de Perfecto E. Cuadrado), corregida y aumentada, eso sí, se cotiza a 27.00 €. La de A. Crespo se puede comprar en las librerías de viejo por unos 3. Los otros 24 dan para mucho. Por cierto, seguirán siendo tan baratos los bonitos volúmenes de las Obras completas en portugués (y en inglés los Poemas ingleses) que publicaba Edições Atica.

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Una parte de la Exposición está dedicada a documentar las relaciones de Pessoa con escritores afines.

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Otra parte de la exposición versa sobre los poemas dedicados a Iberia y otras rarezas:

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viernes, 17 de mayo de 2013

¡Italia, Italia! ¡Jamón, jamón!

 

(17 janvier 1889) Le  savant généralise, l’artiste individualise (Renard, Jules, Journal 1887-1910) Trad.: El sabio generaliza, el artista individualiza; el sabio abstrae, el artista concreta

O quizá sea al revés:

John Dickie sobre G. Andreotti, recientemente desaparecido:

Andreotti, el amo de las sombras.

 

LUCIANO FABRO
Italia, 1969 (Fuente)

LUCIANO FABROItalia, 1969

lunes, 2 de enero de 2012

Apodos italianos para el más allá en las esquelas napolitanas.

Una de las imágenes que choca al turista que pasea por las calles de las ciudades italianas son las  esquelas pegadas en las paredes, a veces puestas encima unas de otras, rotas en los pedazos que quedan al arrancarlas, como esa especie de palimpsestos hechos con los viejos carteles de cine  que  tanto gustaban M.Rotella. Las muertes de los vecinos se superponen, como ocurría con los estrenos de cine. 

  Foto de una obra de M. Rotella.                                                              

Las esquelas a las que me refiero parecen pequeñas (unos 50x35 cm) publicidades del fallecimiento de algún vecino, como si en lugar de un vocero que circulara por el barrio dando las últimas luctuosas novedades se prefiriera la dignidad del texto escrito y la lectura silenciosa ante tan des/agradable noticia. Recuerdo que  en las ciudades españolas se dejaba  cerrada una de las hojas del portal como señal de que un inquilino había pasado a mejor vida, pero tengo la impresión de que hace tiempo ya la costumbre ha pasado a esa misma mejor vida.

La doppia vita del caro estinto

Una de las esquelas descritas en el texto.

Es frecuente, por lo demás, que en la esquela figure el apodo o la forma en que era conocido el finado por la comunidad o el nombre de pila o un hipocorístico seguido de la profesión. Ocurre en particular en aquellas zonas, como Nápoles es que se es particularmente proclive a este tipo de aclaraciones del nombre:

La doppia vita del caro estintoLuigi Vitullo, también conocido como Giggino el barbero.

 

 

 

 

L’Espresso publica una pequeña selección de estas esquelas. Sirva para dar cuenta de cómo se esmeran los talleres de artes gráficas en dar variedad a sus encargos:

La doppia vita del caro estintoOtro barbero

La doppia vita del caro estintoMaría Speranza de Longis, una burra maleducada, que diría mi suegra.

La doppia vita del caro estintoCiro Pugliese, llamado el manteca.

showNextPhoto()Patrizia de Clemente, una perlita.

La doppia vita del caro estintoM. Salvatore, también conocido como el pitufo.

La doppia vita del caro estintoY hasta quien se muestra agradecido desde el más allá. Lástima que no pueda preguntársele el motivo del agradecimiento.