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miércoles, 29 de febrero de 2012

Medioreedición de entradas. Otra de baile. Totò (le Moko) hurga donde la risa se empieza a helar.

Si el tango, como decía Discépolo, es un pensamiento triste que se baila, el tango apache es uno de esos pensamientos que te dejan laminado, que arrasan con cuerpo y mente, sobre todo los de la parienta. Difícilmente se podría aceptar hoy como cómica la escena del baile de Totò, en la que se ritualiza paródicamente lo que ha dado en llamarse violencia de género. Quizá solo pensando en que el protagonista hace el papel de un delincuente malvado y seductor pueda uno reírse un poco, aunque he visto quien se parte de risa sin más preocupaciones.
Totò hizo innumerables versiones de otras películas. En el 48 se atrevió con el clásico de Duvivier Pépé le Moko (1937), en palabras de Morandini, una romántica tragedia moderna con secuencias memorables. En la versión cómica, Totò resulta ser pariente del bandido legendario y por tanto llamado a encabezar su  banda. Gracias a una poción mágica que  le proporciona tanto vigor como pelo Totò se hace con las riendas de la situación y con el amor de la turista aventurera de turno. En la escena del baile se exhibe ante ella en un número circense con el que quiere impresionarla. Y yo diría que lo consigue, aunque después de haber visto el tercer video da la impresión que el tango apache bailado en serio no desmerece al cómico:

La escena original de la estupenda película de Duvivier:

Dos bailarines profesionales muestran sus dotes:

Por cierto, he aquí lo que C. Augias dice sobre el término apache en un capítulo dedicado a Casque d’or de su libro I segreti di Parigi (Milano, Oscar Mondadori, 1998, p.122). Hablando de las bandas de delincuentes urbanos a las que pertenecían los amantes de Casque d’or señala cómo “la stampa perbene scrive che questi uomini si muovono nella città come gli indiani nelle praterie americane. Un giornalista d’ingegno lancia per definirli un nome che segnerà un’epoca,e così quelli che ai tempi di Balzac si chiamavano “les sauvages” diventano gli “apaches”.

martes, 30 de noviembre de 2010

Monicelli se suicida. Dos hazañas suyas: domar a Totò y hacer la gran comedia agridulce.

Se llenarán los periódicos de páginas dedicadas a él, es justo que así sea, porque es una de las grandes figuras del mejor cine italiano, incluso cuando el cine italiano era excelente.

A mí me vienen a la cabeza un par de hazañas suyas. La primera, que supo amansar al gran Totò, casi me atrevería a decir que le enseñó a ser algo más que un cómico extraordinario, a frenar su ingeniosa verborrea, como si de un impetuoso perro de caza hubiera obtenido un excelente sabueso capaz de dintinguir lo bueno de lo mejor. Lo hizo en Guardie e ladri (1951):

Y lo volvió a hacer en I soliti ignoti (1958):

La segunda hazaña, que consiguió muy a menudo caminar sobre el incómodo filo que separa la gran comedia (esa que no pierde nunca de vista un fondo de ironía ligado al cuestionamiento de la seriedad de la vida misma) de la mera búsqueda de la carcajada fácil, esa que a menudo es síntoma de estupidez. Tantas veces sus gags, engastados en dignos argumentos, hacen sonreír más que reír y en el recuerdo dejan el poso agridulce de lo humano.

Totò en este blog: 

- http://holdontightmarie.blogspot.com/2009/12/rincon-de-las-ocurrencias-toto-1.html

- http://holdontightmarie.blogspot.com/2009/12/rincon-de-las-ocurrencias-toto-2.html

- http://holdontightmarie.blogspot.com/2009/12/rincon-de-las-ocurrencias-toto-tercera.html

viernes, 18 de diciembre de 2009

Rincón del baile (10). El baile del niño que vive dentro de la madera.

Totò a colori (1952) es la primera película italiana en color. Por lo que se refiere al argumento, es de escasa solidez, como ocurre en bastantes de las películas del cómico italiano, que a menudo son poco más que una excusa para que exhiba sus habilidades, no pocas, por cierto. Es muy frecuente que algo semejante ocurra con los cómicos, lo cual, superada la novedad, hace que al cabo de un ratillo, salvo contadísimas excepciones, acaben por cansarnos. Martes y trece, por poner un ejemplo, eran muy divertidos, pero superada la media hora y año tras año en Nochevieja se hacían patéticos y hasta ellos, que empezaban a auto parodiarse, debieron de caer en la cuenta. Solo los genios se pueden permitir sobrepasar la media hora de sobreactuación. Y ello en base a dos líneas de fuga. La primera consiste en construir una historia sólida, como ocurre con el Chaplin que ya no se ocupa de hacer solo sketches; la segunda, en la diversificación de los números: mimo, baile, canción, calambours, equívocos, una sucesión trepidante de sorpresas que solo acaba con The end. Es el caso, por ejemplo, de algunas pelis de los hermanos Marx. Totó, por su parte, dio lo mejor de sí mismo como actor y hasta como cómico, me atrevería a decir, cuando algún director le ató algo más corto, sin permitir que se enseñoreara de la escena por completo a través de sus innumerables recursos. Es el caso de Pasolini en Uccellacci e uccellini, o en el episodio La terra vista dalla luna (Le streghe). También se comportó como es debido y, al tiempo, con enorme gracia, en Guardie e ladri, de Steno y Monicelli, o como personaje secundario en I soliti ignoti, también con Monicelli. Totò a colori, de la que están sacadas las dos escenas de esta entrada, es una antología de números estelares. Por eso, casi quizá es mejor ver la película fragmentada, porque el argumento más parece una excusa para enhebrar los gags que otra cosa. En la primera de las dos escenas que recojo, Totò hace de Pinocho en una especie de danza en la imita a esta marioneta humana, o mejor sería decir que da vida a esta inolvidable criatura literaria.

En su ensayo sobre la novela del S.XIX, El mal absoluto, Galaxia Gutemberg, 2006, Piero Citati dedica a Pinocho una esplendidas páginas (384-397). Entresaco las siguientes líneas:

citati1citati2citati3

En el siguiente enlace está la escena completa sin el bis, aunque las imágenes son de peor calidad: http://www.youtube.com/watch?v=wF7ozFWF6kM&feature=related

Antes, en su viaje en pos del editor Tiscardi pasa por Capri, donde entra en contacto con la jet set, con veleidades artístico filosóficas, del momento. Casi me quedo con la jet marbellí de Gil y Gil. Allí monta este número (musical).

viernes, 11 de diciembre de 2009

Rincón de las ocurrencias. Totò (Tercera y última)

Escasea la electricidad, los condenados a muerte terminan en la silla a gas.

¿Ha encontrado un muerto en el váter? Qué le vamos a hacer, vaya a la cocina a lavarse.

El colmo de la dicha para un ladrón es morir siendo sargento de la Guardia Civil.

Estudié música por correspondencia.

Todo límite tiene su paciencia.

Vd. es un estúpido.  Convénzase, mírese en el espejo.

Vd. es un imbécil, infórmese.

¡Qué manos tan maravillosas tiene! ¿Son suyas de verdad?

¿Señora, ha dicho que le gusto? Maldita sea mi cara.

¡Vd. no sabe quién soy yo! Mis éxitos son proverbiales, en la Scala de Milán, en el Hipódromo de Londres…

A mí me trae mala suerte el 13, y también el 14, el 15 y el 17. Peor, imposible.

Democracia significa que cada uno puede decir las tonterías que quiere.

Do ut des, o sea, tu me das tres votos y yo te doy un contrato.

¿El jefe de gabinete? Pero, cómo,  en un ministerio tan grande solo hay un gabinete.

Los ministros pasan, los hombres quedan.

Cuando se delira se habla en lenguas muertas. Yo si deliro hablo en francés.

A los americanos ya no les quedan bandidos, los que tenían los han mandado a Italia.

Los americanos en lugar de aplaudir silban. Allí donde vayas siempre hay un americano.

El hombre proviene del mono. Menos yo, que tenía enchufe.

Mato a un perro y con la piel me hago un cuello de astracán.

A mí, los gatos negros me miran con cara de perro.

Los psiquiatras cuando escogen a un loco saben lo que hacen.

A los locos hay que seguirles la corriente. Yo tiendo naturalmente a seguirla: me entreno con mi mujer.

El mundo está lleno de locos. Yo, modestamente, lo estoy un poco.

Soy una persona poco dotada. Dese cuenta de que de niño tuve poca salud, padecí la tiña, la tos ferina, la tos convulsa, la varicela y las paperas, Ah, y me olvidaba, a los quince años cogí la meningitis y con la meningitis o te mueres o te quedas tonto. Yo no me morí.

Ya lo sé, debería de trabajar en lugar de buscar tontos a los que timar, pero es que en la vida hay más tontos que patronos.

No hay que menospreciar a los copistas. ¿Qué ocurriría si un copista se pusiera a crear? Que cualquier pintor de tres a cuarto se sentiría autorizado a copiar a los copistas y dónde iríamos a parar.

En Madrid está el Prado, y qué. En Roma tenemos Villa Borghese, con tantos prados que hay hasta  perros.

¿Futurista, impresionista realista? Yo sinceramente soy socialdemócrata monárquico napolitano.

Cama matrimonial de doce plazas. Los historiadores sostienen que perteneció a Numa Pompilio de muy joven.

Escuchadme todos, aunque seáis alumnos, sois estúpidos.

La Odisea: Ulises no era un astuto y valiente héroe, era un cerdo. Dejémoslo claro de una vez por todas, era un cerdo, maldita sea. Si no, díganme Vds. quién le había dicho a este buen señor que se fuera a  navegar dejando sola a la mujer y al hijo y estando fuera de su casa tantos años. Y mientras la pobre Penélope, sola, tenía que luchar y padecer para defenderse de los Procios, a qué se dedicaba Ulises. Navegaba, dios mío, como si los demás no fuéramos capaces de navegar por piélagos conyugales extra.

Tengo que lavar la cabeza a la señora. ¿Y si se ofende después?

Perdone Sr., al hacerle la pedicura le he cortado el dedo, en vez de la uña. Pero no se ponga así, dedos tiene nueve y el que le falta, puede estar seguro de que le volverá a crecer.

El único acto indigno de Garibaldi fue copiar el gorro a los jefes de estación.

Esto debe quedar como un secreto entre nosotros. Se lo digo en la trompa de Eustaquio 

jueves, 10 de diciembre de 2009

Rincón de las ocurrencias. Totò (2)

Padezco amnistía cerebral.

Tú no entiendes nada de hombres, eres agnóstica.

Me he olvidado de una cosa, pero no me acuerdo de qué. ¡Claro, si la había olvidado…!

Solo poseo cosas inútiles…pero no es culpa mía.

Yo no sé leer, solo sé escribir.

Si en Milán cuando hay niebla no se ve, ¿cómo hacen los milaneses para ver si hay niebla?

Los milaneses difuntos todos los años organizan en el infierno una feria de muestras. Yo soy napolitano y, como mucho, puedo organizar una fierecilla de dulces típicos.

No insultemos a los del sur. La culpa de todos los problemas la tuvo Garibaldi con ese caprichito suyo de unificar Italia.

No se llega a ser sargento, se nace con ello.

Vayas donde vayas, siempre tienes un sargento detrás de ti.

Yo divido a la humanidad en dos categorías: los hombres y los sargentos. Los hombres son mayoría. Los sargentos, por suerte, son minoría. Los hombres tienen que trabajar como bestias toda la vida, en medio de una vida miserable. Los sargentos se aprovechan, insultan, maltratan, son seres poseídos por el afán de ganancia. Siempre salen a flote, siempre dando órdenes, a menudo sin tener la autoridad, la capacidad y la inteligencia necesarias para hacerlo, con la única virtud de su cara dura, siempre listos para humillar a la gente común.

Una amazona de circo a veces es más seria que un domador de leones.

Para hacer un sondeo, antes que nada, hace falta una sonda.

El tiempo aprieta y con los apretones vienen los dolores.

El suelo da asco, ya lo sé, y pido perdón en su nombre. La próxima vez lo envuelvo.

Cada cual tiene la cara que tiene, pero hay quien se pasa.

Sobran 150000 liras. Tómese un café, buen hombre.

La tierra para los campesinos, los trenes para los ferroviarios y los cementerios para los muertos.

No bebes, no fumas, no vas con mujeres y me pides consejo. ¡Pégate un tiro!

¿Tiene carta blanca? ¡Pues, límpiese el culo con ella!

¡Corto y cierro! ¡Pero si cierro, cómo voy a cortar!

De manera excepcional, no se podría saber qué intenciones tiene Nuestro Señor.

He ido a parar al banquillo de los amputados.

Todos los días trabajo, con honestidad, para saltarme la ley.

martes, 8 de diciembre de 2009

Rincón de las ocurrencias. Totò (1)

Para quien no lo conozca, Totó fue un gran cómico italiano: (en español), (en italiano), (en inglés), (en alemán), (en francés).

Estas son algunas de sus gracias, sacadas casi todas de sus muchísimas películas, realizadas entre 1937 y 1967. Fellini, considerando los milagros que Totò era capaz de hacer cuando actuaba, propuso su santificación. Y es que el guión era para él una simple indicación a partir de la que elaboraba sentencias, ocurrencias, máximas, greguerías, chascarrillos y lo que hiciera falta con tal de hacer gracia y hacer gala de su ingenio, dando a veces muestra de cierta incontinencia verbal. Ya se sabe que hay quien prefiere perder una amigo a perder la ocasión de hacer una gracia, meglio perdere un amico che una battuta. El libro que recoge muchas de sus salidas se titula Badi come parli, Totò, a cura di M. Amorosi con la collaborazione de Liliana de Curtis, Milano, Rizzoli, 1994:

En la vida no estamos nunca solos, tenemos siempre alguna apendicitis.

Se me murió mi primera mujer, después la segunda. Me he quedado huérfano.

No me mate, soy hijo único.

Vds. dicen que estoy muerto. Por Dios, si lo hubiera sabido habría venido vestido de luto.

La viuda es la mujer de un cadáver.

Se de una mujer que se desmayó y cuando volvió en sí llevaba muerta dos días.

Contéstame a una cosa: ¿Tu tío sigue muerto, no?

¿Por qué se las llama mujeres de vida alegre si se ríen tan poco?

Señor, de su mujer me gusta casi todo, menos el marido.

Con una chica tan guapa yo me caso hasta dos veces al día. Pero los domingos…descanso.

Una mujer guapísima, exuberante, una mujer de dos plazas.

¿Vd. es viudo de su mujer? Mi más sincera felicitación.

Tomo los cafés de tres en tres para ahorrar dos propinas.

Eligiendo las armas: ¿Sable, espada o pistola? Para él, la espada; para mí, la pistola.

En mi casa en el café con leche no ponemos nada, ni café ni leche.

¿Qué hora es? ¿La una y media? Qué bien, así podemos saltarnos perfectamente el desayuno.

El acné juvenil se cura con la vejez.

El Cha cha cha es un proverbio chino.

El emperador Tiberio cuando estaba de luto riguroso se iba con las esclavas negras. Por delicadeza.

El sol africano es tremendo, produce golpes de insolencia.

Yo no tengo nada más que lo que he robado.

Estas ostras apestan. Dice que vienen del cantábrico. Pues habrán venido a pie, con una paradita en Cabrales. De todas manera, huelan mal o no a mí me da igual.

La civilización consiste en tener todo lo quieres cuando no te hace falta.

¿La diapositiva no será, por casualidad, una enfermedad?

sábado, 21 de noviembre de 2009

El Rincón del baile(2). Totò el apache.


Si el tango, como decía Discépolo, es un pensamiento triste que se baila, el tango apache es uno de esos pensamientos que te dejan laminado, que arrasan con cuerpo y mente, sobre todo los de la parienta.
Totó hizo innumerables versiones de otras películas. En el 48 se atrevió con el clásico de Duvivier Pépé le Moko (1937), en palabras de Morandini, una romántica tragedia moderna con secuencias memorables. En la versión cómica, Totó resulta ser pariente del bandido legendario y por tanto llamado a encabezar su  banda. Gracias a una poción mágica que  le proporciona tanto vigor como pelo Totò se hace con las riendas de la situación y con el amor de la turista aventurera de turno. En la escena del baile se exhibe ante ella en un número circense con el que quiere impresionarla. Y yo diría que lo consigue, aunque después de haber visto el segundo video da la impresión que el tango apache bailado en serio no desmerece al cómico:



Dos bailarines profesionales muestran sus dotes:


Por cierto, he aquí lo que C. Augias dice sobre el término apache en un capítulo dedicado a Casque d’or de su libro I segreti di Parigi (Milano, Oscar Mondadori, 1998, p.122). Hablando de las bandas de delincuentes urbanos a las que pertenecían los amantes de Casque d’or señala cómo “la stampa perbene scrive che questi uomini si muovono nella città come gli indiani nelle praterie americane. Un giornalista d’ingegno lancia per definirli un nome che segnerà un’epoca,e così quelli che ai tempi di Balzac si chiamavano “les sauvages” diventano gli “apaches”.