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martes, 21 de octubre de 2014

¿Mejor electrónicamente acompañado que solo? Toques y me gusta de facebook. Las fotos de Babycakes Romero

Fuente de todas las imágenes:

Fine delle conversazioni: l'alienazione tecnologica in un fotoprogetto

Los me gusta de Facebook son lo más parecido a una mordisquito de Ferrero Rocher o a uno de esos caramelos de menta, pequeños, pero de gusto potente, que se usan para evitar el mal aliento. Son pequeñas caricias que el alma maltrecha agradece al llegar a casa, cuando, en vez de ver la televisión, muchos acudimos al ordenador en busca de las carantoñas electrónicas que nos mandan. Claro que importa el emisor, no es lo mismo un me gusta de un imbécil que el de alguien que te hace gracia, pero, en el fondo, el ordenador nos convierte el hombres o mujeres fáciles, que acaban derritiéndose ante cualquiera que les ofrezca una golosina. O, quizá no, quizá es algo que me ha acabado por pasar a mí con los años.
Facebook también ofrece la posibilidad de da un toque, que es algo mucho más primitivo, como un oye tú. Yo a los doce o trece años le gustaba a una vecina del portal de al lado de mi casa. Un vez, estaba parado a pocos metros de allí, cuando de repente ella vino corriendo y me dio un manotazo en el brazo según pasaba. Eso quizá sería el equivalente carnal del toque virtual.
Entre toques y me gusta uno va pasando los días, hasta que de repente tiene síntomas de anemia, señales de tristeza en el horizonte, nudos de ira o soledad en la garganta,  l'oeil chargé d'un pleur involontaire, aunque no sea del todo consciente de ello. Entonces, cambia de móvil, crea nuevos grupos de whattsup, intensifica sus intervenciones, lanza más me gusta, para ver si se los devuelven, empieza a comportarse como un ratón de laboratorio que da vueltas en una rueda giratoria sin otro fin que agotarse, llegar a la noche con sueño suficiente como para caer rendido.
Así es nuestra existencia y la electrónica no creo que haya cambiado mucho las cosas, salvo la apariencia, el paisaje urbano de las paradas de autobús, del interior del tranvía, de los dormitorios, los domingos al sol en el parque, los viajes en tren, las esperas a la puerta del cine, las pausas del trabajo, las cenas de navidad, los desayunos en el bar… No sé bien como se hacía antes, se iba a los billares, se entablaban más conversaciones en la barra del bar, había mas grupos de boy scouts, estaba la política de oposición, no sé, no me acuerdo bien de cómo me las apañaba yo. El fondo, la soledad, no creo que fuera muy distinto.
Yo, pecador, también me muero por algún me gusta. Pero el placer de los toques apenas lo que vivido y no tengo whattsup, quizá por no gastar, aunque también porque he llegado a la conclusión de que la soledad es mejor beberla sin hielo, sin soda, porque pasa antes, se tarda menos en tragar.
Fine delle conversazioni: l'alienazione tecnologica in un fotoprogetto

Fine delle conversazioni: l'alienazione tecnologica in un fotoprogetto


Fine delle conversazioni: l'alienazione tecnologica in un fotoprogetto

Fine delle conversazioni: l'alienazione tecnologica in un fotoprogetto

Fine delle conversazioni: l'alienazione tecnologica in un fotoprogetto

Fine delle conversazioni: l'alienazione tecnologica in un fotoprogetto

Fine delle conversazioni: l'alienazione tecnologica in un fotoprogetto

Fine delle conversazioni: l'alienazione tecnologica in un fotoprogetto

Fine delle conversazioni: l'alienazione tecnologica in un fotoprogetto

Fine delle conversazioni: l'alienazione tecnologica in un fotoprogetto

Fine delle conversazioni: l'alienazione tecnologica in un fotoprogetto
Página web de Babycakes Romero.

viernes, 17 de octubre de 2014

La marca celtiberia: La mejor siestecita es la menos esperada


Seaford in 1972, by Roy King. Photograph: Co-Optic Archive (Fuente)

El diptongo -ie- de la palabra francesa sieste (repos -accompagné ou non de sommeil- pris après le repas de midi –Petit Robert) y de la palabra italiana siesta (sonnellino pomeridiano  sin. pisolino, riposino, pennicchella –Disc) denota la presencia de la marca España en uno de los pocos ámbitos, el lingüístico, en los que me complazco moderadamente de nuestra capacidad exportadora. Cierto es, sin embargo,  que las asociaciones involuntarias son desagradables y quien, como yo, tuvo la desgracia de ver a C. J. (de) Cela por televisión contando sus siestas de pijama y orinal, no puede  evitar pensar en que a los ogros peludos de inmensas orejas les encanta el sueñecito vespertino. ¡Y mejor no pensar en C. J. (de) Cela y su amor l’après midi con Castaño!

Blackpool in 1971, by Martin Parr. Photograph: Co-Optic Archive (Fuente)

Dicho esto, gracias a una colonoscopia, he podido confirmar una vez más que los acontecimientos inesperados, alejados de la rutina, incluso si son inducidos, son los más placenteros. En efecto, he vuelto a gozar plenamente de una siestecita dulce, profunda, enternecedora, con un despertar muelle y progresivo, sin sobresalto alguno, mientras estaba tumbado en la camilla de un box de reanimación, vestido con una bata de tejido desechable que me dejaba el culo al aire, sin otra ropa más que una camisa y unos calcetines bajo unas botas de media caña, ridículo como una pajarillo bajo la lluvia, pero dichoso como pocas veces en mi vida. Ruidos propios y extraños, estomacales la mayor parte, turbaban ocasionalmente mi dulce despertar, pues de los felices enfermos que había a mis dos lados me separaba solo un gran estor de Ikea, como el que uso yo de pantalla cinematográfica. Pero esos horrísonos crujidos me resultaban  gratos como cantos de jilguero y no impedían un suave vaivén entre el sopor y la vigilia, distinto de mi habitual  despertar de finde, en el sofá,  tras quizá  tres cuartos de hora de profundo sueño, como si hubiese estado en otro país. La experiencia postcolonoscópica fue todo lo contrario, más un acto de reconciliación con alguna profunda instancia feliz que la confirmación de una personalidad esquizofrénicamente alienada, que es lo que me reserva habitualmente la siesta doméstica.
Un solo pero tengo que hacerle a la siesta inducida por la sedación. Durante el sueño, horrible recuerdo, la marca España o celtiberia, en algún momento se convirtió en un paseo por calles del lejano oeste empapeladas con carteles de personajes públicos en los que, bajo el reclamo Se busca, aparecía la foto del bandido y a continuación sus cargos, cargos tales como: Director de caja de ahorros, consejero de empresa, tres veces ministro y una primer ministro, representante sindical, director del banco mundial, presidente de fundación benéfica, dirigente empresarial… Un pequeño momento pesadilla que no ensombrece el resto de la siete, del pisolino.

domingo, 12 de octubre de 2014

Visiones apocalípticas el día del Pilar. Mañicos arrastrados por la corriente. Baudelaire en los escaparates de los alrededores.

“Je ne passe jamais devant un fétiche de bois, un Boudha doré, une idole mexicaine, sans me dire: C´est peut-être le vrai dieu.”  (Charles Baudelaire) 

image

Sondeo a mi quiosquero, un hombre simpático e ingenioso, para ver si comparte mis sueños apocalípticos sobre la Plaza del Pilar, y me confiesa que al acercarse las fiestas se produce una enorme crecida del Ebro en una de sus pesadillas recurrentes:  Baturros arrastrados por la corriente de un tardío deshielo tienen dificultades para mantenerse a flote a causa de sus pesados trajes típicos. No digamos las mujeres que llevan zarcillos,  que a la altura del Puente de piedra se quedan enganchadas a la maleza de la orilla, hasta dejarse las orejas por el camino. De repente, sin embargo, las aguas comienzan a amansarse, los remolinos pierden velocidad, algunos maños/as incluso consiguen agarrarse a los pilares del Puente de hierro, hasta que como la corriente se para y las aguas se dividen en dos, dejando, además de varios carriles bici expeditos, unos claros semisecos llenos de cuervos. Hay quien ya se empieza también a aclarar la voz para entonar una jota, una seguidilla y hasta una asturianada, otros intentan recomponerse el traje, aligerándose del barro que les cubre. Y al poco, quien más quien menos, empieza a bailar, aquí sevillanas, ahí pericotes. Pero todo tiene una aire como de danza endiablada, como si no pudieran parar de bailar o estuviesen haciendo kun-fu, imitando a Berna, campeón mundial. Se oye olé, oles, hala, y hasta algún Aláh en los múltiples acentos de las tierras de España, gritos de viva el Pilar, o y hasta el grupo japoaragonés se anima tímidamente  con un viva el Pilal. Justo entonces los remolinos empiecen de nuevo a formarse y el espacio libre dejado por las aguas a estrecharse. La bandada de cuervos deja un rastro oscuro en el cielo. El quiosquero  les dice  adiós con lágrimas en los ojos, hasta que nos volvamos a ver, mientras nota que los únicos que se han librado de los rápidos del río cada vez más poderosos son un grupo de bailarines de sardana que se había puesto a salvo sobre una elevación.

“Pero, lo más sorprendente -me confiesa mi amigo- es que veo  la imagen de la Virgen sin manto  arrastrada por el agua y al día siguiente, cuando vengo al quiosco a ordenar los periódicos, leo que ha sido encontrada, mojada, pero intacta, en un huerto murciano. Lo del trasvase me traumátizó, pero no creía que tanto. Al final del sueño, en vez de aparecer las palabras The end, como me suele pasar, leo sobre la pantalla de mi frente Némesis, el libro que me pediste”.

Yo por mi parte, me veo paseando al amanecer sobre una plaza del Pilar que se ha convertido en grandes cascotes, porque debajo algo muy importante que no llego a saber qué es. Voy con mi perro, y no paro de decirle que tenga cuidado, que se va a hacer daño, y que deje de olisquear, que no está entrenado para esos olores.

Nadie es dueño de sus sueños.

IMAG0147

Baudelaire en el blog:

- Contra Baudelaire, prevaricador ocasional.
- Otro (auto)retrato de Baudelaire. En la mirada está el principio de la condenación y de la salvación individual.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Camas, qué lugares tan gratos para…(2)

Camas, qué lugares tan gratos para…(1)

el desnudo…”es una forma de arte inventada por los griegos en el S. V, de la misma forma que la opera es una forma de arte inventada en Italia en el S. XVII. La conclusión resulta, desde luego, demasiado brusca; pero tiene el mérito de poner de relieve que el desnudo no es un tema del arte, sino una forma de arte” (Kenneth Clark, El desnudo. El estudio de la forma ideal, Alianza froma)

Viendo estos cuerpos desnudos resulta más fácil de entender que  bastantes de nuestras lenguas vecinas tiendan a utilizar preposiciones distintas para indicar que un objeto inanimado o animadísimo, como es el caso, está situado sobre otro  (on, sur, su), o que se encuentra en el interior (in, dans, in). Hay veces en las que la realidad se merece ese tipo de distinciones preposicionales. Desde luego, si estuviesen metidas en la cama, estas señoras no tendrían la misma aura, por decirlo finamente.

Por lo demás, la cama entendida como expositor cobra verdadero pulso erótico si las sábanas están desechas, los cojines desordenados o por los suelos. Si no, falta el temblor de la carne triste o cautivadora, el pálpito de esos tonos perlados, de esas mujeres transparentes, como la princesa Micomicona, a la que se le veía pasar el vino  por la garganta (oh, añoradas lecturas adolescentes en catalán, buscando grafías distintas para la misma preposición) o iluminadas por dentro, como las condenadas prostitutas del este de las que habla R. Chirbes en En la orilla.

Lo curioso es que las modelos de estos cuadros tienen el aire de haber sido soñadas, aunque antes hayan sido (entre)vistas y es que, cuando la cosa sale bien, no hay como uno mismo para recrear, extender, potenciar, contagiar  lo vivido. De eso trata el arte,  de la ampliación de la experiencia. Y los consumidores habituales como yo buscamos disfrutar más, dejarnos influir más hondamente con lo no vivido, con lo imposible de vivir, con lo que pertenece a la memoria de otros pero se funde con la nuestra y nos deja pensativos, a vueltas con un nosotros que no acabamos de entender.  Los desnudos clásicos son, en cualquier caso, pintura de género, que, como indica la cita de Clark que encabeza el texto, tiene que ver más con la transfiguración de un ideal que con la mera representación de un cuerpo. La contingencia de las telas que aparecen reproducidas la ponen sobre todo las sábanas. Aunque, para qué vamos a engañarnos, también un poco los cuerpos que despiertan el deseo. El tema de las relaciones entre lo ideal y lo carnal se las trae, como es sabido y, ante la desazón que me produce, lo dejo para mi vejez avanzada.

Por cierto, la idea de que estos desnudos son imaginarios incluso por lo que se refiere a su ejecución, en lo que se refiere a la Maja desnuda de Goyaya, la tuvo J. Berger. Según él, nadie posó para la Maja desnuda: “Goya construyó la segunda pintura a partir de la primera. Con la visión de la Maja vestida ante él, la desnudó en su imaginación y traspasó al lienzo el fruto de su imaginación. Atengámonos a las pruebas” (1). Dejo la lectura de las pruebas para quien esté interesado. A mí me importaba la idea.

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(1) Berger, John, El sentido de la vista, Alianza editorial, 1990, p. 90

(Fuente de las fotos y de los pies de página)

Nudo sdraiato, di Amedeo Modigliani (1918)
Il letto è un dettaglio necessario, un pretesto per allungare la figura traboccante di sensualità e sublimare la realtà, in questo famoso nudo di Modigliani

Venere di Urbino, di Tiziano (1538)
Spogliata di tutti i riferimenti mitologici (e non solo) questa Venere è simbolo di una sensualità che il letto, disfatto, contribuisce ad accrescere

Maja Desnuda, di Francisco Goya (1800)
Considerata “oscena” dal Tribunale dell’Inquisizione in Spagna, l’opera rimarrà occultata al pubblico fino all’inizio del XX sec.

Olympia, Edouard Manet (1863)
Il letto, disfatto, su cui giace la prostituta Olympia rimanda parodicamente ai letti della Venere di Urbino, di Tiziano, e alla Maja Desnuda di Goya

Paolina Borghese come Venere vincitrice, di Antonio Canova (1808)
Una delle sculture più celebri del genio del neoclassicismo, Antonio Canova, oggi custodita nella Galleria Borghese, a Roma. Letto e cuscini, ricavati dallo stesso marmo con cui è scolpito il corpo della donna (la bellissima Paolina Bonaparte, sorella di Napoleone e moglie del principe Camillo Borghese), conferisconosublime armonia all’insieme

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lunes, 29 de septiembre de 2014

Gifs, prisiones del recuerdo, restos de ganas de vivir


Estos Gifs de Kevin Weir están sacados de Guardian, pero en The Flux Machine se pueden ver muchos más de otros autores. tengan paciencia, que el efecto se produce.

Ruins of Roebling’s works, Trenton by Kevin Weir
Princess Juliana by Kevin Weir. A partir de: http://www.loc.gov/pictures/resource/ggbain.19137/
French 42cm gun by Kevin Weir
A surreal portrait of German industrialist Gustav Krupp von Bohlen by Kevin Weir
Countess Minto by Kevin Weir
Labour organiser Mother Jones by Kevin Weir
Bruges by Kevin Weir
Más Gifs. Pequeña selección (Fuente)
"Some people are bullfighters, some people are politicians. I’m a photographer." Blow-Up (1966)
"Oh, I lie now and then. Sometimes I’d tell them the truth and they still wouldn’t believe me, so I prefer to lie." The 400 Blows (1959)
"He has his father’s eyes." Rosemary’s Baby (1968)
"She might have fooled me, but she didn’t fool my mother." Psycho (1960)
"I am the creator of a television show that gives hope and joy and inspiration to millions. … Then who am I? … You’re the star." The Truman Show (1998)
"All work and no play makes Jack a dull boy." The Shining (1980)
“I slaughtered this horse last Tuesday. I’m afraid she’s startin’ to turn." O Brother, Where Art Thou? (2000)
"A boy’s best friend is his mother." Psycho (1960)
"Abby Normal. … I’m almost sure that was the name." Young Frankenstein (1974)
"I’m a stalker in a Taurus." Broken Flowers (2005)


viernes, 26 de septiembre de 2014

Camas, qué lugares tan gratos para…(1)

 

Hace tiempo que los grandes periódicos, sobre todo en su edición digital, vienen incluyendo todo tipo de galerías de fotos sobre los temas más variados. Guardian ha ido coleccionando rankings de los diez mejores desnudos masculinos , los diez mejores desnudos femeninos, las diez mejores ventanas, los diez mejores bustos, las diez mejores nevadas, las diez mejores obras escocesas, etc. etc., todo ello ligado al mundo del arte. Seguramente, tiene buena parte de razón E. Cabrera al señalar que las antologías reflejan en deseo de control y negocio de las clases dirigentes, que así crean un canon afín a sus gustos e intereses.
En cuanto a mí, estas galerías a las que me refiero me sirven muchas veces para recordar cosas conocidas, aunque a veces me hacen descubrir otras. La última galería que he visto es la de las diez mejores camas en la historia del arte. Un sitio web italiano ha elevado la lista a 22. De ahí es de donde copio las imágenes que aparecen a continuación. Los textos numerados de 1 a 4. son míos. Los pies de foto proceden de la citada página web.

1. Camas que son ombligos del mundo, lugares de comunicación entre lo real  y el más allá, camas en las que los dioses o los demonios hablan a los humanos, les revelan su condena, su futuro sacrificio, los asesinatos que va a cometer. Eso les ocurre, sin embargo, a los elegidos. Los del montón, bastante tenemos con intentar recordar algo de lo soñado la noche anterior. Entonces, a la hora del desayuno, nos sentimos privilegiados por haber atisbado briznas de trascendencia en un animal que se nos acercaba, en una sombra negra que nos ha despertado. Experiencias así, a veces nos dejan turulatos, otras, nos hacen dicharacheros con la familia. Ningún sueño  tan feliz como aquel en el que te revelan los números de la lotería o la quiniela. ¿No le pasaba algo así a un personaje de Los detectives salvajes, que está claro que se basa en hechos reales?

l sogno di Sant’Orsola, di Vittore Carpaccio (1495)
Sul sontuoso letto a cassettoni con baldacchino, la cristiana Orsola ha la visione premonitrice del proprio martirio. Un capolavoro, questo di Carpaccio, che ispirò Gabriele D’Annunzio quando, nel romanzo Il Fuoco, scrisse: “Ah, in che puro e poetico sonno posa la vergine Orsola sul suo letto immacolato!”

Il sogno di Costantino, Piero della Francesca (1466)
Un letto dove nasce uno dei miti della cristianità: parte del ciclo pittorico della Storia della Vera Croce custodita nella Basilica di San Francesco ad Arezzo, questo dipinto raffigura infatti il momento in cui a Costantino viene rivelato che, se si convertirà, vincerà su Massenzio. 

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2. Otros, después de haber perdido el tiempo en zascandilear, encuentran en la cama el observatorio ideal desde el que descubrir la verdad. La obra de arte se hace sobre el blanco de las sábanas. Proust y Onetti son dos pruebas palpables de ello. Y otros, todavía, dan a la cama usos más perversos, como R. Palizzolo (1845 – 1910), aquel político mafioso italiano que dictaba sentencias de muerte y hacía favores de todo tipo reclinado en un camastro, con una mantita sobre los hombros.

No puedo evitar ver a Berlusconi como el protagonista de la tela de Delacroix.

Salvador Dalì a letto, di Philippe Halsman (1943)
Ecco cosa succede quando uno dei più originali ritrattisti e fotografi del ‘900 incontra il maestro del surrealismo. L’uomo sdraiato è Dalì in cerca di ispirazione. Il letto su cui si sta consumando l’atto di creazione artistica è fotografato da Philip Halsman (per intenderci, colui che realizzò i celeberrimi ritratti fotografici dei baffi di Dalì)

Morte di Sardanapalo, di Eugène Delacroix (1827)
Un dipinto che è anche, insieme alla Zattera della Medusa di Gericault, manifesto del Romanticismo in pittura. Il letto (più un enorme sofà) è la diagonale rossa che taglia in due il quadro, quasi a rendere il colore protagonista della tela.

My bed, di Tracey Emin (1998)
Più che un letto, una placenta dentro cui l’artista ha vissuto uno dei periodi più bui della propria esistenza, fatto di depressione, alcolismo e sesso libero. Opera finalista al Turner Prize del 1999, nel 2014 è stato venduto per 2,5 milioni di sterline

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3. Todavía hay quien se muere en la cama, no todo van a ser infartos en el trabajo, accidentes de coche o resbalones desnucadores en el baño. La cama es el lugar privilegiado del encuentro definitivo con uno mismo. Es refugio de las agresiones exteriores, desde luego, pero una vez que estás bajo las sábanas no puedes evitar enfrentarte con una imagen de ti que es más difícil de superar incluso que la que te devuelve el espejo por la mañana, a veces a puñetazos, otras de forma más civilizada. Es que, a menudo, cuando todavía estás aprendiendo a vivir, te toca preparar las cosas del viaje. La que a todos nos iguala no tiene horario fijo de visita, pero, puesta a elegir, prefiere encontrarnos en la cama.

Camille Monet sul letto di morte, di Claude Monet (1879)
Camille, modella e poi compagna di Claude Monet, posa un’ultima volta per il marito nel momento più tragico della vita che ha smesso di appartenerle poche ore prima. Il letto accoglie la sua figura, che si dissolve nelle pennellate di giallo, blu e grigio che percuotono, scioccate, la tela.

Morte della Vergine, di Michelangelo Merisi da Caravaggio (1604)
Un dipinto scandaloso, rifiutato dagli stessi Carmelitani che l’avevano commissionato a Caravaggio, poiché privo di riferimenti mistici. L’aura sacrale viene meno, e persino il letto della Vergine è una spoglia tavola di legno.

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4. Lo que aparece en la tela de Van Gogh, más que una cama es una camita, ese sitio superior a cualquier otro en el que las mantas calientan lo justo y las almohadas son nubes. Si además tienes al lado a quien quieres y no estás obligado a madrugar, no se puede pedir más. Bueno, sí, una ruedas y un mando para dirigirla. Prefiero eso a un somier articulado con motor.

Nada es comparable a la cama recién estirada, lo cual significa dejarla todo el día sin hacer. Lo otro, dejarla recompuesta desde por la mañana, es como tomar el café recalentado. Van Gogh debía tener poderes para que las cosas se acercaran a la cama en lugar de acercarse él a ellas.  En su cuadro la cama es un imán, capaz de abrir hasta la ventana. Es verdad, es una cama que evoca más la angustia que la molicie, pero no hay molicie que no tenga querencia por la cama.


La camera di Vincent ad Arles, di Vincent Van Gogh (1888)
Il letto di Vincent, collocato nella prospettiva impossibile di una stanza in cui tutto sembra scivolare addosso allo spettatore, è vuoto: è il simbolo della sua anima travagliata.


Il sogno, di Henri Matisse (1935)
Il letto è definito dal colore, piatto e steso con leggerezza, interrotto ritmicamente dal pattern quadrettato. Espedienti pittorici che creano uno spazio astratto, quasi senza tempo.


Sole mattutino, di Edward Hopper
Un letto che si estende per tutta la lunghezza della tela non è certo un dettaglio. È il contraltare che la soggettività della ragazza contrappone al mistero insondabile dell’orizzonte (cioè della realtà) che, invece, appare come scorcio.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Se acerca el maldito/bendito primer día de clase

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Marie, c'est bien Charlemagne
Qui t'a fait lever si tôt
Marie, maudis Charlemagne
Souffle une voix dans son dos…

Marie, bénis Charlemagne
Qui t'a fait lever si tôt
Marie, oublie Charlemagne
Souffle une voix dans son dos (M. le Forestier)

¡Maldito inglés, francés, español para extranjeros, ruso, alemán, claro, y hasta italiano -con lo bien que me la maravillo yo en mi español aborigen; malditos alumnos -con los que hay que ser tan simpático que ni me reconozco; malditos largos pasillos que me conducen al aula donde me siento (de sentirse, no de sentarse, que solo me apoyo de vez en cuando en la mesa) en la picota; y maldita pizarra blanca en la que escribo con una caligrafía ad hoc para que se entienda mi letra de médico encabronado; malditas redacciones sin un pelo de interés y alguna mancha de comida; maldito despacho que he intentado decorar en vano con todo tipo de carteles de actividades; malditas autoridades que me hacen estar presente en reuniones en las que, por más esfuerzos que haga, solo consigo dar la lata…!

¡Ah… y benditos alumnos que quieren aprender, bendita sensación de hermandad con el curioso, el rebelde, el que busca las vueltas y asocia, disocia, lanza hipótesis, estrecha lazos, cruza puentes, mon semblable, mon frère; bendito centro de trabajo en que hallo refugio, cuento mi vida en  conserjería y a veces hasta como galletas de chocolate; benditas celebraciones de navidad, en las que me siento uno más; bendito departamento de español al que acudo en busca de afecto de vez en cuando, los viernes o entre hora y hora; bendito esfuerzo diario bajo los ojos atentos o distraídos de un grupo de personas que no conozco, ante las procuro desplegar toda mi capacidad para hacerme entender y ante las que demasiadas veces pierdo la paciencia, mas por deseo de avanzar que por falta de aguante; bendita rutina que me salva de mi mismo, de los demonios canosos, envejecidos,  que me siguen poblando; y benditas exposiciones mensuales, después de cuyo cuelgue de cuadros a menudo me voy directamente a la cama derrengado; y bendito seas tú también blog, agárrate fuerte María, que a veces me haces visibles hilos de oro, insospechados lazos con quien no conocía, como ayer me ocurrió, para mi sorpresa, con una persona de la administración educativa, sí, sí,  de eso mismo…!

sábado, 13 de septiembre de 2014

En una biblioteca

Bajito, casi al oído

y después una especie de beso

de perro, que huele y deja

un paluego de emoción alimonada



miércoles, 10 de septiembre de 2014

Cosas básicas: la ch y el champán

Los que tenemos ya unos cuantos años no podemos negar la existencia de la letra ch. Sería como traicionar algo aprendido antes de que el cemento se forje alrededor de las cosas que no se olvidan. En otro orden de cosas, tampoco he conseguido dejar de llamar champán al cava. Mi imaginario divide ese tipo de vino espumoso en dos categorías. A saber: champán, que cuesta más y puede ser dulce o seco, y sidra, a poder ser El gaitero, baratita y que tiende a degustarse en los labios. Quizá los que llaman cava al champán, siguiendo lo que en origen fueron poderosas razones meramente comerciales, dividan en tres elementos ese espacio: champán –francés-, cava –español- y sidra espumosa. Los más jóvenes seguramente lo aprendieron así, sin parar mientes en ello. Pero a mí lo del cava me rebota.
Hace años, hablando con un compañero de trabajo con el que tenía que hacer una lista alfabética, me puse a discutir sobre la existencia de la ch. Decía que no existía, que a su hija en el colegio se lo
habían dicho así. Yo le dije que cómo no iba a existir y a punto estuve de pedirle que hiciera un examen de conciencia para ver si encontraba la ch en el fondo de sus recuerdos. Sería porque había estudiado el bachillerato en un sistema escolar distinto de español. Lo cierto, es que en el armario de su vida la ch no estaba por ningún sitio y, al parecer, su única referencia era lo que le habían dicho a su hija en el cole. Le dije que confundía el orden alfabético, basado generalmente en el alfabeto del latín –lengua, al menos en lo que se entiende por latín clásico, en la que el sonido correspondiente al dígrafo ch no existía, como no existían otros sonidos palatales- con lo que el sentido común llama letras. Tuve bastante razón hasta el 2010. Aunque ya antes de ese año, la Academia había excluido la ch de sus listas alfabéticas,  no lo había hecho del alfabeto español. Pero, por lo que se ve, algunos maestros se anticipaban a lo que acabó por suceder. Todavía, si uno lee ciertas entradas de la R.A.E. le entran dudas acerca de su existencia, reafirmada, sin embargo, en otros casos. Lo cierto es que desde el 2010 la R.A.E. la ha
eliminado de la tabla del alfabeto. Sea, quizá la letra ch haya perdido su carta de naturaleza, pero la
che pervive en la lengua común y por lo menos mientras a mi me quede memoria no dejará de existir en un limbo ambiguo, un poco letra que se extingue, otro poco sonido que pervive, y otro poco recuerdo de esas letras distintas –la ch la ll- que, aunque no sean muertos que gozan de buena salud, todavía se despiertan de vez en cuando.

Fotos de la fachada de un edificio escolar de León.


El silabario de los niños : método práctico para aprender a leer en veinte y cuatro lecciones (1887). Autor: Meneses y Gómez, Sabas (Fuente)