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miércoles, 8 de octubre de 2014

Camas, qué lugares tan gratos para…(2)

Camas, qué lugares tan gratos para…(1)

el desnudo…”es una forma de arte inventada por los griegos en el S. V, de la misma forma que la opera es una forma de arte inventada en Italia en el S. XVII. La conclusión resulta, desde luego, demasiado brusca; pero tiene el mérito de poner de relieve que el desnudo no es un tema del arte, sino una forma de arte” (Kenneth Clark, El desnudo. El estudio de la forma ideal, Alianza froma)

Viendo estos cuerpos desnudos resulta más fácil de entender que  bastantes de nuestras lenguas vecinas tiendan a utilizar preposiciones distintas para indicar que un objeto inanimado o animadísimo, como es el caso, está situado sobre otro  (on, sur, su), o que se encuentra en el interior (in, dans, in). Hay veces en las que la realidad se merece ese tipo de distinciones preposicionales. Desde luego, si estuviesen metidas en la cama, estas señoras no tendrían la misma aura, por decirlo finamente.

Por lo demás, la cama entendida como expositor cobra verdadero pulso erótico si las sábanas están desechas, los cojines desordenados o por los suelos. Si no, falta el temblor de la carne triste o cautivadora, el pálpito de esos tonos perlados, de esas mujeres transparentes, como la princesa Micomicona, a la que se le veía pasar el vino  por la garganta (oh, añoradas lecturas adolescentes en catalán, buscando grafías distintas para la misma preposición) o iluminadas por dentro, como las condenadas prostitutas del este de las que habla R. Chirbes en En la orilla.

Lo curioso es que las modelos de estos cuadros tienen el aire de haber sido soñadas, aunque antes hayan sido (entre)vistas y es que, cuando la cosa sale bien, no hay como uno mismo para recrear, extender, potenciar, contagiar  lo vivido. De eso trata el arte,  de la ampliación de la experiencia. Y los consumidores habituales como yo buscamos disfrutar más, dejarnos influir más hondamente con lo no vivido, con lo imposible de vivir, con lo que pertenece a la memoria de otros pero se funde con la nuestra y nos deja pensativos, a vueltas con un nosotros que no acabamos de entender.  Los desnudos clásicos son, en cualquier caso, pintura de género, que, como indica la cita de Clark que encabeza el texto, tiene que ver más con la transfiguración de un ideal que con la mera representación de un cuerpo. La contingencia de las telas que aparecen reproducidas la ponen sobre todo las sábanas. Aunque, para qué vamos a engañarnos, también un poco los cuerpos que despiertan el deseo. El tema de las relaciones entre lo ideal y lo carnal se las trae, como es sabido y, ante la desazón que me produce, lo dejo para mi vejez avanzada.

Por cierto, la idea de que estos desnudos son imaginarios incluso por lo que se refiere a su ejecución, en lo que se refiere a la Maja desnuda de Goyaya, la tuvo J. Berger. Según él, nadie posó para la Maja desnuda: “Goya construyó la segunda pintura a partir de la primera. Con la visión de la Maja vestida ante él, la desnudó en su imaginación y traspasó al lienzo el fruto de su imaginación. Atengámonos a las pruebas” (1). Dejo la lectura de las pruebas para quien esté interesado. A mí me importaba la idea.

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(1) Berger, John, El sentido de la vista, Alianza editorial, 1990, p. 90

(Fuente de las fotos y de los pies de página)

Nudo sdraiato, di Amedeo Modigliani (1918)
Il letto è un dettaglio necessario, un pretesto per allungare la figura traboccante di sensualità e sublimare la realtà, in questo famoso nudo di Modigliani

Venere di Urbino, di Tiziano (1538)
Spogliata di tutti i riferimenti mitologici (e non solo) questa Venere è simbolo di una sensualità che il letto, disfatto, contribuisce ad accrescere

Maja Desnuda, di Francisco Goya (1800)
Considerata “oscena” dal Tribunale dell’Inquisizione in Spagna, l’opera rimarrà occultata al pubblico fino all’inizio del XX sec.

Olympia, Edouard Manet (1863)
Il letto, disfatto, su cui giace la prostituta Olympia rimanda parodicamente ai letti della Venere di Urbino, di Tiziano, e alla Maja Desnuda di Goya

Paolina Borghese come Venere vincitrice, di Antonio Canova (1808)
Una delle sculture più celebri del genio del neoclassicismo, Antonio Canova, oggi custodita nella Galleria Borghese, a Roma. Letto e cuscini, ricavati dallo stesso marmo con cui è scolpito il corpo della donna (la bellissima Paolina Bonaparte, sorella di Napoleone e moglie del principe Camillo Borghese), conferisconosublime armonia all’insieme

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sábado, 4 de octubre de 2014

Mesa expositor de PVA.

 

¿PVA? ¡Poesía visual en Aragón!

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Mesa de madera y vidrio diseñada como expositor de PVA. La mesa PVA presenta unos altos estándares de resistencia a cualquier tipo de agresión metereológica, viento hipohuracanado, lluvia o temperaturas extremas. El espeso cristal que la recubre está testado para resistir culazos de hasta 150 quilogramos de peso sin presentar curvaturas de ningún tipo. Como se podrá observar, las particulares medidas del cristal hacen que resulte imposible colocar recipientes cercanos al borde. Se trata de una medida de seguridad destinada a evitar posibles entradas de líquido en el material expuesto, lo cual podría suponer un riesgo para la PVA (reblandecimiento de los materiales, desteñido de las tintas y otros estragos indeseados). En la foto, hemos querido presentar la mesa cubierta parcialmente por un directorio de DKV, empresa de hondo arraigo en A y particularmente indicada en estos días en el que suscribe está llamado a hacerse un control de PGA d A  (Prostaglandina aragonesa de acogida)

AMDG

viernes, 26 de septiembre de 2014

Camas, qué lugares tan gratos para…(1)

 

Hace tiempo que los grandes periódicos, sobre todo en su edición digital, vienen incluyendo todo tipo de galerías de fotos sobre los temas más variados. Guardian ha ido coleccionando rankings de los diez mejores desnudos masculinos , los diez mejores desnudos femeninos, las diez mejores ventanas, los diez mejores bustos, las diez mejores nevadas, las diez mejores obras escocesas, etc. etc., todo ello ligado al mundo del arte. Seguramente, tiene buena parte de razón E. Cabrera al señalar que las antologías reflejan en deseo de control y negocio de las clases dirigentes, que así crean un canon afín a sus gustos e intereses.
En cuanto a mí, estas galerías a las que me refiero me sirven muchas veces para recordar cosas conocidas, aunque a veces me hacen descubrir otras. La última galería que he visto es la de las diez mejores camas en la historia del arte. Un sitio web italiano ha elevado la lista a 22. De ahí es de donde copio las imágenes que aparecen a continuación. Los textos numerados de 1 a 4. son míos. Los pies de foto proceden de la citada página web.

1. Camas que son ombligos del mundo, lugares de comunicación entre lo real  y el más allá, camas en las que los dioses o los demonios hablan a los humanos, les revelan su condena, su futuro sacrificio, los asesinatos que va a cometer. Eso les ocurre, sin embargo, a los elegidos. Los del montón, bastante tenemos con intentar recordar algo de lo soñado la noche anterior. Entonces, a la hora del desayuno, nos sentimos privilegiados por haber atisbado briznas de trascendencia en un animal que se nos acercaba, en una sombra negra que nos ha despertado. Experiencias así, a veces nos dejan turulatos, otras, nos hacen dicharacheros con la familia. Ningún sueño  tan feliz como aquel en el que te revelan los números de la lotería o la quiniela. ¿No le pasaba algo así a un personaje de Los detectives salvajes, que está claro que se basa en hechos reales?

l sogno di Sant’Orsola, di Vittore Carpaccio (1495)
Sul sontuoso letto a cassettoni con baldacchino, la cristiana Orsola ha la visione premonitrice del proprio martirio. Un capolavoro, questo di Carpaccio, che ispirò Gabriele D’Annunzio quando, nel romanzo Il Fuoco, scrisse: “Ah, in che puro e poetico sonno posa la vergine Orsola sul suo letto immacolato!”

Il sogno di Costantino, Piero della Francesca (1466)
Un letto dove nasce uno dei miti della cristianità: parte del ciclo pittorico della Storia della Vera Croce custodita nella Basilica di San Francesco ad Arezzo, questo dipinto raffigura infatti il momento in cui a Costantino viene rivelato che, se si convertirà, vincerà su Massenzio. 

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2. Otros, después de haber perdido el tiempo en zascandilear, encuentran en la cama el observatorio ideal desde el que descubrir la verdad. La obra de arte se hace sobre el blanco de las sábanas. Proust y Onetti son dos pruebas palpables de ello. Y otros, todavía, dan a la cama usos más perversos, como R. Palizzolo (1845 – 1910), aquel político mafioso italiano que dictaba sentencias de muerte y hacía favores de todo tipo reclinado en un camastro, con una mantita sobre los hombros.

No puedo evitar ver a Berlusconi como el protagonista de la tela de Delacroix.

Salvador Dalì a letto, di Philippe Halsman (1943)
Ecco cosa succede quando uno dei più originali ritrattisti e fotografi del ‘900 incontra il maestro del surrealismo. L’uomo sdraiato è Dalì in cerca di ispirazione. Il letto su cui si sta consumando l’atto di creazione artistica è fotografato da Philip Halsman (per intenderci, colui che realizzò i celeberrimi ritratti fotografici dei baffi di Dalì)

Morte di Sardanapalo, di Eugène Delacroix (1827)
Un dipinto che è anche, insieme alla Zattera della Medusa di Gericault, manifesto del Romanticismo in pittura. Il letto (più un enorme sofà) è la diagonale rossa che taglia in due il quadro, quasi a rendere il colore protagonista della tela.

My bed, di Tracey Emin (1998)
Più che un letto, una placenta dentro cui l’artista ha vissuto uno dei periodi più bui della propria esistenza, fatto di depressione, alcolismo e sesso libero. Opera finalista al Turner Prize del 1999, nel 2014 è stato venduto per 2,5 milioni di sterline

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3. Todavía hay quien se muere en la cama, no todo van a ser infartos en el trabajo, accidentes de coche o resbalones desnucadores en el baño. La cama es el lugar privilegiado del encuentro definitivo con uno mismo. Es refugio de las agresiones exteriores, desde luego, pero una vez que estás bajo las sábanas no puedes evitar enfrentarte con una imagen de ti que es más difícil de superar incluso que la que te devuelve el espejo por la mañana, a veces a puñetazos, otras de forma más civilizada. Es que, a menudo, cuando todavía estás aprendiendo a vivir, te toca preparar las cosas del viaje. La que a todos nos iguala no tiene horario fijo de visita, pero, puesta a elegir, prefiere encontrarnos en la cama.

Camille Monet sul letto di morte, di Claude Monet (1879)
Camille, modella e poi compagna di Claude Monet, posa un’ultima volta per il marito nel momento più tragico della vita che ha smesso di appartenerle poche ore prima. Il letto accoglie la sua figura, che si dissolve nelle pennellate di giallo, blu e grigio che percuotono, scioccate, la tela.

Morte della Vergine, di Michelangelo Merisi da Caravaggio (1604)
Un dipinto scandaloso, rifiutato dagli stessi Carmelitani che l’avevano commissionato a Caravaggio, poiché privo di riferimenti mistici. L’aura sacrale viene meno, e persino il letto della Vergine è una spoglia tavola di legno.

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4. Lo que aparece en la tela de Van Gogh, más que una cama es una camita, ese sitio superior a cualquier otro en el que las mantas calientan lo justo y las almohadas son nubes. Si además tienes al lado a quien quieres y no estás obligado a madrugar, no se puede pedir más. Bueno, sí, una ruedas y un mando para dirigirla. Prefiero eso a un somier articulado con motor.

Nada es comparable a la cama recién estirada, lo cual significa dejarla todo el día sin hacer. Lo otro, dejarla recompuesta desde por la mañana, es como tomar el café recalentado. Van Gogh debía tener poderes para que las cosas se acercaran a la cama en lugar de acercarse él a ellas.  En su cuadro la cama es un imán, capaz de abrir hasta la ventana. Es verdad, es una cama que evoca más la angustia que la molicie, pero no hay molicie que no tenga querencia por la cama.


La camera di Vincent ad Arles, di Vincent Van Gogh (1888)
Il letto di Vincent, collocato nella prospettiva impossibile di una stanza in cui tutto sembra scivolare addosso allo spettatore, è vuoto: è il simbolo della sua anima travagliata.


Il sogno, di Henri Matisse (1935)
Il letto è definito dal colore, piatto e steso con leggerezza, interrotto ritmicamente dal pattern quadrettato. Espedienti pittorici che creano uno spazio astratto, quasi senza tempo.


Sole mattutino, di Edward Hopper
Un letto che si estende per tutta la lunghezza della tela non è certo un dettaglio. È il contraltare che la soggettività della ragazza contrappone al mistero insondabile dell’orizzonte (cioè della realtà) che, invece, appare come scorcio.

martes, 23 de septiembre de 2014

Las máscaras de Schommer en el Prado


A menudo me pillo con la nariz contraída y el cuello algo levantado ante el ordenador. Habría que hacer un estudio milimétrico sobre alturas y ángulos de visión óptima para forzarse a adoptarlos. Quizá, ni con eso se arreglaría, deben ser querencias del alma que se reflejan en la cara cuando menos te esperas. Como paso bastante tiempo ante la pantalla, esa cara de pasmado escrutador es uno de los gestos en los que me reconozco, una de mis características muecas involuntarias. No me gusta y en cuanto me doy cuenta de que la he adoptado, la corrijo. Me hace pensar que no estoy relajado, que fluyen por mi interior corrientes llenas de demonios o duendes que contradicen lo que estoy haciendo, preparando plácidamente clases o escribiendo una entrada semejante a esta.
Muecas como esa son lo que podríamos considerar el grado cero de la expresión, un gesto involuntario que refleja actitudes básicas de nuestra manera de vivir. Mejor si además, los ojos, demasiado pendientes de las contingencias momentáneas, no participan del careto, de la máscara.

Máscaras, así se llamaba la exposición de fotos de Alberto Schommer que podía verse en el Museo de Prado hasta el 15 de septiembre y de la que recojo aquí algunas imágenes. Desde la firmeza de F. Ayala hasta la tensa bonhomía de Celaya, pasando por el pasmo insatisfecho de Aranguren o la impenetrabilidad de Alberti, se trataba de una serie de retratos en blanco y negro de 18 príncipes de las artes y las letras de nuestro país y una princesa, la galerista Juana Mordó. Claro, que le queda a uno la duda de si lo que ve con los ojos es una proyección de su propio interior más una dosis de prejuicios y otra de lecturas o es algo que emana objetivamente de las cara de los fotografiados. 
En frente, sin venir mucho a cuenta, según mi opinión, habían colocado una galería de 13 retratos pertenecientes a las colecciones del Prado. Una invitación a eso que llaman diálogo imaginario. Debía ser un poco por aquello de que meter la obra de un fotógrafo contemporáneo en el gran museo necesitaba una justificación doméstica.

Rafael Alberti, escritor, 1985. Alberto Schommer, VEGAP. (Fuente)

(Fuente)


Retratos, Museo del Prado
(Fuente)

José Luis L. Aranguren, filósofo. Impresión fotográfica sobre papel baritado, 40 x 30 cm 1985 © Alberto Schommer, VEGAP, Madrid, 2014. Cortesía del Museo del Prado.José Luis L. Aranguren, filósofo. Impresión fotográfica sobre papel baritado, 40 x 30 cm 1985 © Alberto Schommer, VEGAP, Madrid, 2014. Cortesía del Museo del Prado. (Fuente)

Francisco Ayala, escritor. Impresión fotográfica sobre papel baritado, 40 x 30 cm 1985 © Alberto Schommer, VEGAP, Madrid, 2014. Cortesía del Museo del Prado.Francisco Ayala, escritor. Impresión fotográfica sobre papel baritado, 40 x 30 cm 1985 © Alberto Schommer, VEGAP, Madrid, 2014. Cortesía del Museo del Prado. (Fuente)

Juana Mordó, galerista. Impresión fotográfica sobre papel baritado, 40 x 30 cm 1985 © Alberto Schommer, VEGAP, Madrid, 2014 Cortesía del Museo del Prado.Juana Mordó, galerista. Impresión fotográfica sobre papel baritado, 40 x 30 cm 1985 © Alberto Schommer, VEGAP, Madrid, 2014 Cortesía del Museo del Prado. (Fuente)

                 gabriel-celaya
Celaya (Fuente)

C.J.C. Foto: EiTB (Fuente)
Vista general de sala. Exposición: MÁSCARAS. Schommer.© 2014 Museo Nacional del Prado.Vista general de sala. Exposición: MÁSCARAS. Schommer.© 2014 Museo Nacional del Prado. (Fuente)

(Video sobre la exposición)

viernes, 12 de septiembre de 2014

¿PVA? ¡Poesía visual en Aragón!

¿Poesía Visual en Aragón?Virgueros del cutter, especialistas del Araldit, magos de los lápices Ikea, eruditos del contenedor de las reformas, traperos de la idea, tricoteuses expresionistas, rebuscadores de cajones, irónicos o perversos cirujanos de imágenes, csis de los trasteros del alma y de la abuela, bebedores de sangre surrealista, detectives a tiempo parcial y hasta algún buen dibujante o alfarero. Todo eso y más hay en este grupo salvajemente poético, unido quizá, si uno lo mira más atentamente, con leve hilo de coser por lo que se refiere a los planteamientos subyacentes en las obras de esta exposición que ayer abrió sus puertas en el Centro de historias de Zaragoza.

Entre el juego icónico filológico del collage iconoclasta y la aspiración a lo máximamente conceptual y mínimamente material, quizá a los 19 o 20 participantes les hermana la urgencia o el capricho de desempolvar de rutina lo cotidiano, de desvelar verdades ajenas al espíritu emprendedor, de rascar las capas del discurso dominante. Ayer, día de la inauguración, no era el mejor momento para ver en detalle lo mucho y bien seleccionado por los coordinadores, Miguel Ángel Gil y Pedro Perún, pero sí la ocasión de irse de allí con impresiones generales y una de ellas es que estos tíos se lo pasan de miedo haciendo sus poemas.

Si tuviera que decir entre qué extremos se encuentran las obras, cuál es el campo único en el que se mueven y que da sentido orgánico a la exposición, diría que en un extremo el territorio linda con lo que cuando yo iba al cole se llamaban trabajos manuales, quintaesenciados, claro, en esta exposición, sabiamente preñados de significado, en algunos casos, y menos, en otros. La segunda frontera es  más difícil de digerir, seguramente, y se encuentra en el mundo del diseño profesional. Hace muchos años, en un estupendo texto, Baudelaire recordaba que, por lo que se refiere a las obras de arte, los image(Foto: R. Duerto fotografía la sombra de una de las participantes) términos acabado, rematado (fini),  y conseguido, hecho (fait), no deben mezclarse. Muchas obras de factura irreprochable carecen de interés y muchas cosas incompletas, que no apuran su terminación, son tesoros. Es algo que se debe tener en cuenta a la hora de hablar de poesía. El prurito por la presentación, por el barniz, por la apariencia de objeto listo para su venta, realizado en un estudio profesional, añade poco o nada a la obra plena de espíritu. Es más, si la obra no está a la altura revela su insuficiencia.IMAG0538La sombra vista desde otro ángulo

Otro de los alicientes de la exposición es el catálogo. La caja, el catálogo en sí mismo, y, sobre todo, para quien ayer se decidiera a comprarlo por 50 euros, las obras seriadas, a menudo con intervención directa de los artistas que se incluyen en el paquete. Un pequeño tesoro con el que me fui a casa más contento que una pascuas.

 

Baudelaire: 

…une œuvre d’âme — où tout est bien vu, bien observé, bien compris, bien imaginé — est toujours très-bien exécutée, quand elle l’est suffisamment —Ensuite — qu’il y a une grande différence entre un morceau fait et un morceau fini — qu’en général ce qui est fait n’est pas fini, et qu’une chose très-finie peut n’être pas faite du tout — que la valeur d’une touche spirituelle, importante et bien placée est énorme…, (Baudelaire, Curiosités esthétiques, fuente)

imageAnónimo e inesperado poema visual sobre la movilidad social en Aragón. Situado junto al ascensor de la sala de exposiciones.

jueves, 17 de julio de 2014

Una selección de la colección de dibujos del IVAM en la Aljafería: La libertad de la línea.

Un crítico de arte italiano señalaba hace algunos años cómo  el dibujo “relegado a funciones secundarias en relación a las llamadas artes mayores y que después de la justa revalorización realizada ya por la cultura humanista renacentista, de su encuadramiento y uso académico entre los siglos XVI y XVII y de las sucesivas exaltaciones idealistas del periodo romántico,  ha acabado por asumir el valor emblemático de la creatividad absoluta, de la iluminación intuitiva, para muchos de los promotores de las vanguardias de las primeras décadas de nuestro siglo XX y más tarde para casi todos los protagonistas del arte moderno, en especial para los que preconizan el valor de la forma pura, ya sea en su sentido místico alusivo o como plasmación excitada e incluso mediánica de las pulsiones de los sentimientos, o como acorde lírico y evocativo de la naturaleza” (Pirovano, Carlo, El signo de los escultores,  en Dibujos de escultores, Electa, 1989, p., 13).

Casi todo eso, en particular lo referente al dibujo del siglo XX, y alguna pieza más reciente, puede verse en la exposición La libertad de la línea, que acoge la Aljafería hasta el 21 de septiembre próximo con motivo de vigésimo quinto aniversario del IVAM. En todo caso, entre las veinte piezas expuestas no se cuentan solo dibujos en sentido estricto, sino obras sobre papel realizadas con distintas técnicas.

Eso sí, si Ud. quiere aprovechar la visita para contemplar algunas otras cosas del complejo de la Aljafería, se va a quedar con las ganas, porque en cuanto se sale del trayecto mínimo necesario para subir al salón donde están las obras expuestas, se lo hacen notar, que una cosa es entrar a ver la expo (gratis) y otra ir al palacio con entrada (5 euros, salvo los domingos). Por cierto, una de las dos credenciales que nos dieron incluía en la correa para colgarla del  cuello una pieza parecida a un abrebotellas. Pensé que sería de cuando España era un fiesta, aquellos tiempos en los que al oír la palabra cultura los políticos sacaban la chequera, como recordaba S. Ferlosio parafraseando a Goebbels –la S. vale por Sánchez y valdrá quizá por san en un futuro de excelencia no muy lejano. La reducción de aquellos desmanes arrastró consigo algo de lo bueno que tenían. Me refiero a la impresión de algunos excelentes catálogos. El de esta exposición no existe en papel. A cambio de ello, sin embargo, se puede descargar en pdf desde la página oficial de la Aljafería que he enlazado antes. Las fotos que aparecen a continuación provienen de ahí.

(Enlace a un reportaje en el que su comisario, Josep Salvador, presenta la exposición)

imageLUIS GORDILLO Estudio para los peatones, ca.1966, Técnica mixta sobre papel, 44,2 x 32,2 cm. Donación Juan Antonio Aguirre, Madrid

imageJulio GONZÁLEZ, Tête de Monserrat criant (Cabeza de Montserrat gritando), 1938. lápiz y tinta china sobre papel pergamino 27 x 21 cm

imagePABLO GARGAllO, Danseuse (Bailarina), 1929, Carboncillo sobre papel
71,9 x 50,8 cm

imagePABLO PICASSO, Figures (Figuras), 1967, Pluma y tinta sobre papel
35,5 x 52,3 cm. Colección Telefónica (en depósito en el IVAM)

imageHENRI MICHAUX, Sans titre (Sin título), 1956, Acuarela sobre papel Arches
56 x 75 cm

imageFRANCIS PICABIA, Dessin mécanique (Dibujo mecánico), 1916-1918, Acuarela sobre papel  entelado 40,2 x 29,6 cm

imageCLAES OLDENBURG, Soft Car (Coche blando), 1968, Acuarela y lápiz graso y grafito sobre papel 36,8 x 66,2 cm

martes, 1 de julio de 2014

Yo receptor (de Pessoa). Pessoa y España en la Biblioteca Nacional

 

PinturaPessoaDeCastane_3201(Fuente de la imagen)

Fernando Pessoa en España se llama la exposición que se puede visitar estos días en la Biblioteca Nacional. Además de algunos textos autógrafos

17_TP_357del poeta y alguna que otra imagen de Lisboa y de escritores españoles relacionados con él , el núcleo de lo expuesto está lo forman  los libros del poeta portugués publicados en España y las monografías de autores españoles dedicadas a él. En mi memoria lectora, Pessoa está presente sobre todo en torno a 1979, cuando mi novia me regaló la Antología de Alvaro Campos (J.A. Llardent, 1978, E.N., Editora nacional, sí, sí, nacional), uno de los volúmenes expuestos. Está comprado en El Brocense, aquella gran librería de Fernández de los Ríos que dejó de ser, quizá porque imponía demasiado entrar en ella, o allí, para no ser cursis. Después, entre otras tantas cosas, Poesía, la señera revista dirigida por Gonzalo Armero, le dedicó un número doble (7-8) en 1980. Es una pequeña joya, parecida a lo que después se ha llamado álbum. Formulo la frase con el sustantivo en singular, porque huyo de su requetefeo plural. Seguramente, los album… publicados recientemente, por ejemplo, el de la Residencia de Estudiantes dedicado a Cernuda, están inspirados en los de la Pleaide, que tan buen mercado de segunda mano tienen en Francia. Lo cierto, es que o se me pasó en mi rápida visita o el número doble no está incluido en la exposición.

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En cualquier caso, tengo a esos años, los que van del 78 al ochenta y tantos como los años dorados de la recepción de Pessoa en España entre un público restringido, claro, pero abundante. A Pessoa se le veía en el metro de Madrid de la mano de los estudiantes de filología y se le veía en las playas de Cádiz de la mano de mujeres jóvenes a las que empezaba a pesarles el tedio de la vida, porque el reflujo de los entusiasmos de los primeros setenta hacía del poeta un buen caladero de sentimientos crepusculares. Después, poco a poco, fue perdiendo visibilidad, aunque, por ejemplo, la reedición del Libro del desasosiego en los Clásicos Contemporáneos Internacionales de Planeta, con traducción de Ángel Crespo, es del 98. Si Acantilado, con los altos precios que se gasta, lo retomó en su catálogo, será porque aun colea comercialmente. Su edición del Libro del desasosiego (trad. de Perfecto E. Cuadrado), corregida y aumentada, eso sí, se cotiza a 27.00 €. La de A. Crespo se puede comprar en las librerías de viejo por unos 3. Los otros 24 dan para mucho. Por cierto, seguirán siendo tan baratos los bonitos volúmenes de las Obras completas en portugués (y en inglés los Poemas ingleses) que publicaba Edições Atica.

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Una parte de la Exposición está dedicada a documentar las relaciones de Pessoa con escritores afines.

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Otra parte de la exposición versa sobre los poemas dedicados a Iberia y otras rarezas:

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miércoles, 25 de junio de 2014

¿Dónde no está Uriarte?

 

Sólo es realmente grande aquello que ocasiona una reflexión profunda y hace difícil, cuando no imposible, toda réplica, mientras que su recuerdo es consistente y duradero (De lo sublime, Longino, Acantilado, 2014, p. 16, trad. E. Gil Bera)

 

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Entre las iniciativas ligadas a PHotoEspaña 2014, se encuentra la exposición colectiva Fotografía 2.0, que está teniendo lugar en el Círculo de Bellas Artes, de Madrid. La exposición se acerca a la obra de fotógrafos cuya obra se enmarca en el mundo de Internet, entendido como horizonte que formatea buena parte de su imaginario personal. La sección dedicada a Jon Uriarte presenta una serie de retratos tipo selfie en los que él aparece con personajes famosos del mundo local, nacional, transnacional o, a veces, del mundo mundial. Entre la importancia que suele dar al retrato la persona que se fotografía con un famoso que admira, desea, envidia o simplemente ejerce sobre él algún tipo de atractivo, entre esa importancia que por momentos puede llegar a contagiársenos, y la banalidad que, en un día triste de principios de verano como ese en el que yo vi la exposición, llegan a adquirir de repente semejantes imágenes, hay todo un universo de distintas tonalidades. Desde la consideración de esas fotos como neoreliquias contemporáneas  tocadas por el ala de pequeñas divinidades accesibles para una fotichuela con el móvil, hasta el desprecio que pueden despertar en espectadores austeros que desdeñan al famoseo y solo aceptarían retratarse con Ph. Roth o Coetzee, pongamos por caso, entre esas dos actitudes, decía,  hay muchos matices, instantes fugaces de aceptación, de asco, de rendición, de vómito, de complacencia, hasta acabar todo rodando por los suelos.

Por lo que a mí respecta, que le den por saco a la mayoría de los retratados, a ellos y su destino sobre este mundo. Puestos a elegir divinidades, me decanto por las grandes, pero no me importaría llevar en la cartera mi careto junto a una sonrisa de A. Jolie.

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