martes, 21 de septiembre de 2010

Aldabas de Cádiz. Cuarta serie (I): Formas casi sin motivo (II).

Clica aquí para ver la Primera serie: Deterioradas o ausentes.

Clica aquí para ver la Segunda serie. Animales (I): Leones, elefantes y caballos.

Clica aquí para ver la Segunda serie. Animales (II): Peces y ánades.

Clica aquí para ver la Tercera serie: Manos (I).

Clica aquí para ver la Tercera serie: Manos (II).

Clica aquí para ver la Cuarta serie (I): Formas casi sin motivo (I).

Como en la anterior entrada, mezclo en esta formas puras o casi con otras que contienen algún motivo, a menudo vegetal. Evito añadir otras citas sobre Cádiz. La gracia de estas aldabas y la que quizá se le ha contagiado a las fotos reside en su concreción y al tiempo en su variedad. La diferencias formales, si no fuera por la comunidad de uso, harían a veces dudar de que se trata del mismo utensilio. Las aldabas son una república federada. Los distintos materiales, su estado y la combinación con las puertas añaden puntos de divergencia que permiten admirar la amplitud de posibilidades sin perder de vista el destino común a todas.

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92 horas de Lost

Aunque en los dos casos te puedas perder con el argumento, no es lo mismo estar perdidito por la serie televisiva Lost  que haber echado a perder tu tiempo con ella. Quien haya asistido al maratón del que da cuenta Guardian quizá no dé por perdido el rato.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Aragoneses por el mundo, según C. Fuentes

Si tuviera que comparar la ocurrencia de C. Fuentes sobre los aragoneses errantes con los distintos tipos de concentración de un perfume, desde la esencia hasta la colonia más ligera (los splash perfumes), diría que, como la novela misma en la que se encuentra el párrafo que copio, no es eau de parfum ni eau de cologne sino eau de toilette con burbujas de perfume. La cita y la novela tienen gracia, ingenio, son refrescantes, ligeras, pero su efecto no es muy duradero y quizá no soporta duras pruebas. Aplicado el mismo criterio al estilo, diría que la obra está entre el best seller de calidad y, por momentos, la gran novela:
(…) Buñuel compartía la tierra natal con Goya. Aragón, de fama solar de testarudos. La verdad es que nadie sueña más que sus hijos. So sueños extremos, de aquelarre de brujas y de comunicación entre hombres, animales e insectos. Bien se sabe que las hormigas son los seres vivos que mejor se comunican entre sí, telepáticamente, a grandes distancia, yo creo que Luis Buñuel era un apasionado de la entomología porque los aragoneses, como las hormigas, se comunican de lejos en el espacio, pero también en el tiempo. Están en contacto mediante las pesadillas, las brujas, los tambores.
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Fuentes, Carlos, Diana o la cazadora solitaria, Madrid, Alfaguara, 1994, p., 167.

La novela, roman à clef transparente, trata de los amores entre Fuentes y J. Seberg, que en la novela aparece con el pseudónimo Diana Soren. En un momento dado, el protagonista va a ciudad de Méjico y visita a Buñuel.

viernes, 17 de septiembre de 2010

martes, 14 de septiembre de 2010

Hacer fotos con el móvil: eyephoneography

El fotógrafo ocasional que hace sus fotos urbanas con el móvil es un heredero del flâneur, tal como le retrató W. Benjamin a partir de la poesía de Baudelaire. El paseante parisino del incipiente desarrollo capitalista, de igual manera que quien vaga hoy en medio del desconcierto producido por la crisis económica –mezclada, eso sí, con destellos de la opulencia de algunos-, camina a menudo errante por la gran ciudad globalizada, abstraído y concentrado al tiempo, capaz de ignorar cuanto le rodea, la miseria, la provocación, los escaparates más deslumbrantes, pero también dispuesto a fijar por un instante la atención en lo que, por razones que a menudo ignora, reclama su mirada. Y después de mirar, a menudo, activa la cámara del móvil. No sale a buscar fotos, como quien lleva la cámara al cuello, encuentra inesperadamente la ocasión de hacerlas. La sorpresa que le produce lo visto le incita a atesorar el instante mediante una instantánea. Es quizá ese carácter de imagen encontradiza uno de los atractivos de este tipo de fotografía. El acto de sacar el teléfono, activar la cámara y por fin disparar cuando a uno ya le solicitan otros reclamos como, pongamos por caso, los tirones del perro que nos acompaña, une passante, o un espléndido escaparate, se convierte en un placer que corre el riesgo de malograrse. La foto, si nos da tiempo a hacerla, lo dilatará. Por ello, si es además es convincente, la apreciamos tanto.
Aceptando, sin embargo, el conocido soneto de Baudelaire À une passante (texto en francés e inglés) como epítome de la experiencia del flâneur, que esta vez parece estar tomando algo en un café, cabría decir que su forma de vivir la experiencia urbana se aleja de la del fotógrafo de móvil. Mientras que, como decíamos, éste inmortaliza –con la punta de melancólico deseo de parar el tiempo que tiene la fotografía- lo visto, de manera que gracias a la imagen puede revivir el instante que eligió congelar, el flâneur se recrea en la perdida del instante de manera contrafactual, una de las formas más nocivas, pero también con más posibilidades poéticas, de plantearse la vida.
À une passante, en la versión de L. Ferré.
Todo lo anterior viene a cuento de la celebración en Madrid, a partir del próximo día 17 de septiembre, de eyephoneography (Versión en español), una ocasión para exponer las fotos de móviles que se reciban durante la inauguración del certamen, además de poder ver in situ las de los cuatro artistas seleccionados para la ocasión, Sion Fullana, Greg Schmigel, MissPixels (Isabelle Gagné) y Marco La Civita. El diario La Repubblica da hoy cuenta de ello, al tiempo que publica algunas fotos de los artistas invitados:






MissPixels, Allmine

Greg Schmigel, I cannot afford to love NYC.



Marco La Civita, Bumpy ride

El encuentro tendrá lugar en Hub, un curioso lugar de cuyo escaparate, curiosamente, hice alguna foto llena de reflejos de la gran ciudad la última vez que estuve en Madrid paseando con mi móvil:
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domingo, 12 de septiembre de 2010

El recuerdo de José Luis Brea

No calla quien calla sino quien no calla  (¿Dicho árabe?)

Conocí a José Luis Brea hace solo poco más de 30 años, a través de Juan Carlos J., compañero suyo, por entonces uno de los líderes del P.C.E. en el Edificio A de Filosofía y Letras de la U. Complutense. Brea estudiaba, como Juan Carlos, filosofía pura; yo, por el contrario, hacia filología románica. Los estudiantes que andábamos liados en la esfera de los partidos políticos sentíamos una mezcla de recelo y admiración hacia las cosas que hacía. Nuestra postura era (neo)leninista, la suya más bien neoanarquista (cfr. el enlace a su resumen de la polémica Zizek/Critchley que aparece más abajo). Él era para nosotros  otro, pero qué otro, con un discurso tan seductor que hasta quienes sabíamos la verdad no podíamos ignorarlo.

Le recuerdo muy moreno, con cara de joven guerrero cheroki, el pelo negro, largo y lacio, y un diente descolocado, aunque quizá esto último sea un falso recuerdo, un diente que contrastaba con la seria placidez de la cara y que aparecía como un simpático pero chocante intruso cuando sonreía, aunque quizá esto último sea un segundo falso recuerdo provocado por el primero. Lo cierto es que tenía unos andares silenciosos, en parte porque llevaba a menudo botas de piel vuelta. A mí me hacía pensar en Kung fu, una serie de televisión que pusieron en aquellos años. “Suela callada” hubiera podido ser el nombre de José Luis entre los indios o en el templo Shaolin.

Me lo confirma por e-mail Juan Carlos , con quien pocos días antes de leer la esquela de Brea en El País yo había restablecido, gracias a Facebook, el contacto. 

“Luego, me ha noqueado lo de José Luis. Hace años, tantos como a ti, que le perdí la pista. Creo que, él sí, consiguió lo que pretendía. He buscado en la web y lo que aparece es casi lo que hubiera jurado que buscaba cuando hacía la ceremonia del té, Beatriz tiene razón, en los pasillos de la facultad y, sí, hacía té en su hornillo y colgaba sobres de infusión con la letra T.

Tu también tienes algo de razón: en ese mismo evento, era una semana cultural, creo, colocó huevos de colores en los pasillos que llevaban al bar. "Andar con tiento" creo que escribió en los extremos del pasillo. Al final del día el pasillo estaba hecho un asco y tuvimos que negociar con la clase obrera real, las limpiadoras, que andaban mosqueadas.

Viendo su foto he recordado su sonrisa, cautivadora para las chicas, su manera de andar, casi sigilosa, como saltando, y sus textos ... incomprensibles. Aun lo siguen siendo para mi aunque hoy voy  a imprimir el último que escribió, significativamente titulado Los últimos días (1), y una reseña de un debate entre Slavoj Zizek y Simon Critchley.  Tendré que buscar en google quién es este último: http://www.e-limbo.org/articulo.php/Art/3064. Será mi manera de recordarlo… y recuerdo cómo se gastó el presupuesto cultural en una revista, "city life", que hoy sería una joya.

Lamento no haber profundizado mi relación con él, con sus formas estéticas y esteticistas de "resistir" pero el mundo en el que me movía entonces era muy pequeño. Tuvieron que pasar muchos años para que me enterase de que por la tarde iba a filosofía Santiago Auserón, de que hubo una cosa que llamaron movida y que no todo era Paco Ibáñez o Leonard Cohen ....”

Yo también lamento lo mismo y lamento la muerte de quien hace poco más de treinta años parecía ya un chamán descreído, encerrado en un rectángulo de cinta plástica para sus ceremonias.  Una vez leído el resumen de la polémica Zizec/Critchley  -por cierto, ¿cómo se podrían aplicar al discurso amoroso las posturas descritas?- creo que Brea lo hacía para mejor escuchar la demanda infinita del otro antes que para dictar su Saber. En su seriedad residía la hondura de su vocación, en su sonrisa flotaba la ironía que cuestiona la autoconvicción. Pero, se quiera o no, nació sabiendo y sabiendo cuestionarse. En mi próxima vida, que no existirá, también yo querría aprender a hacer el té en un pasillo que hoy no existe ya.

(1) El texto parece que es una reproducción de otro de 1992 (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=112522).

viernes, 10 de septiembre de 2010

Aldabas de Cádiz. Cuarta serie (I): Formas casi sin motivo (I).

Clica aquí para ver la Primera serie: Deterioradas o ausentes.

Clica aquí para ver la Segunda serie. Animales (I): Leones, elefantes y caballos.

Clica aquí para ver la Segunda serie. Animales (II): Peces y ánades.

Clica aquí para ver la Tercera serie: Manos (I).

Clica aquí para ver la Tercera serie: Manos (II).

Clica aquí para ver la Cuarta serie (I): Formas casi sin motivo (II).

Clica aquí para ver la Cuarta serie (I): Formas casi sin motivo (III)

Clica aquí para ver la Cuarta serie (I): Formas casi sin motivo (IV).

En lo alto de la torre Tavira se encuentra instalada una cámara oscura…A oscuras en la habitación la guía nos explicó en qué consistía el artilugio. El panorama de Cádiz se fue ofreciendo lentamente a la vista. La imagen tenía la calidad artística de una pintura. Los colores aparecían filtrados por la luz dominante del atardecer, que hacía visible la atmósfera. La muchacha nos iba señalando los edificios principales con un puntero como si fuera una varita mágica. Se tenía la sensación de asistir al espectáculo de una ciudad al mismo tiempo hechizada y real, donde repentinamente entraba en juego algún detalle de la vida cotidiana. La pantalla fue girando…Se veían las copas de los árboles en los jardines. Se veía a los transeúntes en la calle, descuidados e ignorantes de que estaban atrapados en nuestra pantalla. El espejo giró medio cuadrante y se vio la cúpula dorada de la catedral. Un vuelo de gaviotas cruzó la escena. En una azotea cercana una mujer tendía la ropa. Un grupo de albañiles trabajaba en un tejado. La muchacha dejó el puntero y recogió a uno de aquellos albañiles en un papel, l,o alzó como si fuera un homúnculo, lo mantuvo trabajando en la palma de la mano y lo dejó de nuevo en la pantalla. Aquello era algo más que un invento para niños. La vida anónima de Cádiz se depositaba allí como en un cuenco de lavar pepitas de oro. Eran imágenes sencillas y misteriosas, como vistas y reflejadas en el fondo velado del ojo del pez espada. (Iberia. La puerta iluminada, Lope, Manuel de, Barcelona, Debate, 2003, 380-81)

Adivinanza: Son casi formas puras, a veces con pequeños motivos vegetales, otras veces mezcladas con formas secundarias, funcionales al uso. Tienden más a la curva que al ángulo recto y muchas tienen aspecto fálico. Seguramente, se usan más como tiradores que para aquello a lo que estuvieron destinadas.

Si pudieran hablar de sus dueños nos dirían que pertenecían a distintas clases sociales. Abusando de su silencio, las mezclo en una improbable anacrónica utopía de vida sin conflictos.

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miércoles, 8 de septiembre de 2010

El presidente de los ricos: Sarkozy se lo guisa y ellos se lo comen.

Cartel de una organización radical occitana. Foto tomada en Pau (2006).

Dos sociólogos franceses acaban de publicar un estudio sobre la política de Sarkozy en favor de los más ricos. Detrás de sus principales tomas de decisión, a menudo populistas, se escondería toda una batería de medidas tendente a favorecer a la oligarquía del dinero, una tribu que sabe perpetuarse solidariamente sin perder un ápice de su poder. Michel Pinçon y Monique Pinçon-Charlot, los autores del libro (LE PRÉSIDENT DES RICHES. ENQUÊTE SUR L'OLIGARCHIE DANS LA FRANCE DE NICOLAS SARKOZY de Michel Pinçon et Monique Pinçon-Charlot. Zones, 223 pages, 14 euros), también proponen algunas medidas a través de las cuales se podría contrarrestar la situación. Le Monde, en su reseña del libro, se hace eco de algunas :

D'abord par "la vigilance", dont le livre se veut un premier pas. Ensuite en mettant fin au cumul des mandats, en nationalisant les banques, en supprimant la Bourse... "Il faut faire des riches notre exemple, concluent les chercheurs. Leur puissance est due à leur solidarité."

Una entrevista al sociólogo a raíz del affaire bettencourt:

Entrevista a los dos sociólogos en ocasión de la presentación de otra de sus obras, Les ghettos du Gotha :

martes, 7 de septiembre de 2010