El próximo día 20 de diciembre, a las 19'30, con entrada libre, se celebrará el concierto de navidad de la E.O.I..1 de Zaragoza
viernes, 2 de diciembre de 2016
lunes, 14 de noviembre de 2016
La que siendo efímera se sueña como eterna
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| Foto: Teo Félix |
Los sacerdotes egipcios no la comían, porque es el único vegetal que germina con la luna menguante y se retrae con la luna creciente. La cebolla es de las pocas cosas en la tierra que no se deja seducir por efluvios de Selene, fruto cabezón que desmiente los ritmos naturales y desobedece a la simpatía universal dictada por su batuta suprema. Por eso perdura tanto en el aliento.
La luna es Venus celeste que todo humedece y hace
fructificar, Ártemis protectora de los partos y, según Tulio Cicerón, emite el
sonido más grave de la música de las esferas, que es
de todas la primera, una dulcísima armonía.
Durante los días de primavera, con el cielo descubierto,
sorprende a los paseantes, que la reciben a través de la noche iluminada como huésped inesperado,
portador de una misteriosa alegría que recuerda al licor justo
antes de que entontezca la cabeza (Y bebí un vino fuerte, como sólo los audaces
beben el placer). Entonces, la luna, mezclando lo mejor de los invisibles
ríos que la recorren y los restos de la tibieza vespertina, envía a los seres vivos
de la tierra un rocío dorado. El calorcillo interno que nos hace sentir, si
hemos cogido antes de salir de casa una rebeca ligera, es enemigo de la sequedad
que produce el sol. Lo que éste nos quita, aquella nos lo da al anochecer. Uno
concentra y la otra distiende. El hermano sol es pesado, insistente, lleva a
crímenes absurdos, es terco, agrieta la piel; la hermana desata, relaja,
ablanda, disuelve.
Entre los dos, seguramente consiguen un perfecto equilibrio,
pero yo la prefiero a ella, aunque cuando se va encogiendo se empequeñezca la
pupila de los gatos, descansen las hormigas y yo me sienta tristemente calvo.
Los niños de pecho abandonados al plenilunio están
condenados, nunca se recuperarán del drama de haber sido expuestos, su cuerpo habrá
acumulado demasiados humores, se habrá deformado y no vuelve nunca más a su
ser. Quizá fue eso lo que me pasó, quizá
por eso, cuando aparece en el firmamento, a veces la desdeño, me voy a casa a
leer, y otras veces, me quedo inmóvil y temeroso ante su fulgor, pieza perdida
de un mundo imaginado, último vestigio de un rompecabezas que nunca podremos
confirmar.
(Algunos de los contenidos del texto provienen de Citati, P.,
Leopardi, Mondadori, 2011)
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| Foto: Teo Félix |
sábado, 12 de noviembre de 2016
Cuecen habas.¡Vana en el aire, igual que una bandera! La exposición de este mes y medio en El Rincón del gato. En colaboración con la escuela de Arte de Huesca
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| Foto: A. Guerrero |
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"Eres mucho menos severa con el nacionalismo que yo. Admito que yo apenas le veo bondades, aun cuando se limite a celebrar los logros del grupo nacional. Cuando las naciones no se están definiendo a ellas mismas en términos de nacimientos o antepasados comunes ("nación" viene de nascor, "nacer"), lo cual en la práctica ha equivalido a definirse racialmente, lo que hacen es basar su reivindicación de la identidad común en alguna cualidad negativa (los islandeses no somos daneses, los paquistaníes no somos indios, etcétera)". (J.M. Coetzee, Arabella Kurtz, El buen relato, Random House, 2015, )
En términos freudianos las banderas nacionales estarían en relación con una especie de superyó colectivo, en la medida en que simbolizan una imagen propia ideal, compuesta por conductas y valores que se quieren compartidos por una colectividad. Los escudos, símbolos o emblemas nacionales que a menudo hacen parte de ellas serían la versión icónico narrativa (referencias a acontecimientos históricos ejemplares, a elementos inherentes al país -aunque de vez en cuando se cuele una punta del iceberg que es el ello) de lo que los colores simbolizan. Resulta curioso que el über del polémico lema Deutschland, Deutschland über alles, parte durante tiempo de la letra del himno alemán, sea el mismo über que aparece en el término freudiano original para superyó, Über-Ich, por encima del yo. Por encima del nosotros si lo aplicamos al colectivo. La verdad es que tanto über parce evocar el dicho español dime de qué presumes y te diré de qué careces.
Para quien cree en una bandera, resulta sorprendente, cuando no ofensivo, que otros se muestren indiferentes ante ella, en particular si los espectadores son de la misma nacionalidad. Pero con las banderas ocurre como con la autoridad del profesor, que para muchos tiene una dudosa legitimidad que no empieza a ser aceptada hasta que es ganada a pulso. Las resistencias del ciudadano de a pie a aceptar los ideales comunes que encarna la enseña nacional pueden provenir del superyó narcisista que a menudo incorpora el estandarte, acrítico, fanático, diríamos, como cuando yo hice la mili, y/o pueden provenir del contraste entre la realidad circundante y los valores representados. Así ocurre con las intervenidas banderas expuestas, que no serían sino un espejo más veraz de la realidad, mientras que las auténticas enseñas nacionales serían un espejo distorsionado. Las modificaciones críticas o por lo menos irónicas que presentamos servirían para bajar los humos a las banderas, al superyó al que tanto gustan los golpes de pecho y el vello erizado (sic). La banderas son, en efecto, como acertó a evocar el espléndido verso de JRJ, el símbolo más ligero, pero más preñado de significado que pueda existir: ¡Vana en el aire, igual que una bandera!. Por eso, basta un toque, un color que se extiende para que se pierda su plenitud de pies de barro.
No hace falta decir que al representar la bandera un ideal, el yo del correspondiente ciudadano no puede dejar de sentirse inquieto, no puede dejar de verla como una posible amenaza para su libertad. Para que una bandera, entendida como un buen superyó equilibrado, pueda funcionar como acicate hacia el bien común debe responder a un comportamiento modélico, por lo menos del sector público, de sus súbditos, un comportamiento que podríamos decir acorde al imperativo categórico kantiano, ese según el cual las acciones deben estar guiadas «...según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en ley universal. Obra como si la máxima de tu acción pudiera convertirse por tu voluntad en una ley universal de la naturaleza». Si el ciudadano atraviesa esa resistencia, entonces, emergerá al otro lado de ella un patriotismo capaz de mirar y entender qué es lo que se ha dejado atrás, el propio egoísmo. Lo malo entonces será que, en último término, la única bandera legítima que acatemos llegará lógicamente a ser la misma para todos, esa que no se acaba de encarnar del todo en ninguna de las existentes, la de la justicia, la fraternidad, la igualdad. A menos que esté sueño de la razón no oculte una pesadilla totalitaria, cosa probable, las otras banderas irán a parar a un museo, el de las inútiles diferencias, con sede todavía por determinar. Pero, no, basta salir por la mañana y comprar un periódico, aunque cada vez sean menos de fiar, para darse cuenta de que malditas sean la circunstancias, que lo complican todo, maldita sea la prensa que airea la suciedad, malditas sean las noticias que nos recuerdan cuán vana es una bandera al viento.
Fotos de la exposición (clica sobre sobre el enlace a la noticia original para poder leerla):
Alemania
Enlace a la noticia original de La Vanguardia
Diseño: Javier Blasco
Somalia
Diseño: Saioa Valero
Canadá
Diseño: Adur González de Apellániz
Corea del Norte
Diseño: Saioa Valero
China
Diseño: Carla Ochoa
Turquía
Diseño: Adur González de Apellániz
Argentina
Diseño: Carla Ochoa
Siria
Diseño: Javier Blasco
viernes, 11 de noviembre de 2016
Muere el boxeador Perico Fernández
Hoy ha muerto en Zaragoza Perico Fernandez. Pertenece a esas figuras mitológicas de mi infancia que hacen parte del cortejo al que, como Sisa, diría, paseu paseu, de les tristors en farem fum,
que casa meva és casa vostra si és que hi ha ... cases d'algú. De carne y sueños, sueños que duran poco, aunque hagan pensar que dan para retirarse. Toreo, boxeo eran dos de las salidas de los pobres, a medida de quien se topaba con un muro a la hora de inventarse un proyecto vital pero tenía un buen par de puños. Vida dura, pero vivida con alegría, o, al menos, eso era lo que transmitían sus apariciones televisivas, mi caverna de los mitos, en la que P. F. hacía sombras ("Ring de sombras...Hacer sombra...Bailar sombra", I. Aldecoa, Neutral Corner) con sus guantones y aquella sonrisa picaruela.
Todos los pies de foto están sacados de Neutral Corner, I. Aldecoa, Alfaguara, 1996
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- Que no se te enfríe el sudor -dice el mánager.
Él sabe su oficio. Silencio.
- ¿En qué piensas, campeón? -pregunta el mánager.
- En nada. ¿Por qué?
- Bien. Así es mejor.
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- No hagas las declaraciones de costumbre -le había aconsejado su entrenador-. La gente se va cansando.
- Esta vez no lo diré.
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| Para evitar un golpe de contra en un combate con un negro: Librame de un golpe de contra, que me fulminaría. No quieras verme a los pies de ese pagano, que usa de agüeros y supersticiones. |
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Aniversario del asesinato de Pasolini
Se cumplen hoy cuarenta y un años del asesinato de Pasolini. Hace tiempo, Rai Edu Letteratura publicó una serie de
fotos en las que aparece él junto a una cita extraída de alguna de sus
obras. Añado la traducción en español. Clicando sobre la foto resulta más fácil
leer el texto.
Píldoras Pasolini, pues, si es verdad lo que decía Bolaño en 2666 sobre lo indigestas que se han vuelto las largas obras atrevidas, las novelas desmesuradas:
«Escogía La metamorfosis en lugar de El proceso, escogía
Bartleby en lugar de Moby Dick, escogía Un corazón simple en lugar de Bouvard y
Pécuchet, y Un cuento de Navidad en lugar de Historia de dos ciudades o de El
Club Pickwick. Qué triste paradoja, pensó Amalfitano. Ya ni los farmacéuticos
ilustrados se atreven con las grandes obras, imperfectas, torrenciales, las que
abren camino en lo desconocido. Escogen los ejercicios perfectos de los grandes
maestros. O lo que es lo mismo: quieren ver a los grandes maestros en sesiones
de esgrima de entrenamiento, pero no quieren saber nada de los combates de
verdad, en donde los grandes maestros luchan contra aquello, ese aquello que
nos atemoriza a todos, ese aquello que acoquina y encacha, y hay sangre y
heridas mortales y fetidez».
No nos olvidemos, sin embargo, de que Pasolini escribió obras de todos los géneros, alguna bastante extensa, e hizo un buen número de películas. Grandes obras, imperfectas, no sé si torrenciales.
jueves, 20 de octubre de 2016
Empiezan los ensayos del coro para en curso 1916-17.
Si, siendo alumno de la E.O.I.1 de Zaragoza, estás interesado en cantar en el coro de la Escuela, acude a la convocatoria que figura en el carte que aparece a continuación.
domingo, 9 de octubre de 2016
La tercera. La exposición de Andrés Guerrero en el Rincón del gato
Fue contarle a Andrés Guerrero que por desgana, porque ya van cinco o seis años casi a exposición mensual, porque hay que escribir los paratextos y editar las entradas del blog, porque a algunos jefes de departamento casi no nos dan una digna reducción horaria que compense el tiempo dedicado a su gestión, cada vez se me hacía más cuesta arriba montar las pequeñas exposiciones del Rincón del Gato... fue contárselo y ofrecerse a echar una mano de todos los modos posibles. Esta exposición, por lo que a mí respecta, debería llamarse la tercera mano (amiga).
Mi otro colaborador, Ricardo Duerto, tambíen ha sacado de la recámara propuestas varias, que darán su fruto a lo largo del curso. Es más remiso que Andrés a la hora de enseñar sus cosas, sus espléndidas fotos, pero no pierdo la esperanza de que en algún momento algo, un pronto, un comentario, alguien, quizá, le lleve a hacerlo.
En cualquier caso, tengo que decir que ellos dos no es que me ayuden, sino que nos ayudamos unos a otros. Están detrás, pero hacen tanta o más fuerza que yo para sostener lo que cada vez pesa más.
J. Brox
Mi otro colaborador, Ricardo Duerto, tambíen ha sacado de la recámara propuestas varias, que darán su fruto a lo largo del curso. Es más remiso que Andrés a la hora de enseñar sus cosas, sus espléndidas fotos, pero no pierdo la esperanza de que en algún momento algo, un pronto, un comentario, alguien, quizá, le lleve a hacerlo.
En cualquier caso, tengo que decir que ellos dos no es que me ayuden, sino que nos ayudamos unos a otros. Están detrás, pero hacen tanta o más fuerza que yo para sostener lo que cada vez pesa más.
J. Brox
Texto de presentación escrito por Andrés Guerrero:
La Tercera
Para alguien como yo, a quien ni se le ocurre pensar en ponerse grados ni mucho menos calificativos, esto de estrenar una tercera exposición en el breve tiempo de siete años, se me hace algo casi milagroso.
La primera fue una recopilación de los linograbados que me dio por realizar en los 90. Me animaron Ricardo Duerto, Javier Brox y Alberto Martínez, viejos y queridos amigos, y fue una sensación especial.
La segunda fue una exposición de fotos con el Moncayo como tema único. Eran fotos de veinticinco años de andar errando por las faldas del Moncayo y de sus pueblos, mecido por sus fragancias y acunado por sus brisas e incluso zarandeado por el cierzo. Me encantó poder mostrar lo que he vivido y degustado durante tantos años y en donde lo determinante era mi ojo y su vinculación emocional y sentimental. Disfruté del resultado.
Y ahora la tercera: una tercera exposición donde hay una breve selección de lo que vengo realizando en estos últimos años: dibujos, acuarelas, serigrafías, grabados… todo lo que se me ofrece lo acepto y me entrego a la pasión de descubrir las posibilidades que tienen esas artes y técnicas en mis limitadas capacidades. Y me descubro al contemplar las primeras acuarelas y mis últimos dibujos. Me descubro al pensar en el poco tiempo pasado y en tanta inmensidad de visiones que me tocan el corazón y que debería y querría plasmar en papel.
Y en estos días de septiembre en que no sé si por la calentura de estas temperaturas que hemos sufrido o por el recalentamiento global de mis neuronas, descubro un verso de Antonio Machado que me deja perplejo, porque lo descubro mientras paseo y tarareo uno de aquellos poemas musicados por Serrat. Lo he tarareado y cantado tantas veces que me asombro de mi embotamiento al no haber descubierto mucho antes lo que un paseo de septiembre me muestra con una claridad meridiana.
El poema es el titulado “Las moscas” y el verso que me agita es el que dice:
“[…]Moscas de todas las horas,
De infancia y adolescencia,
De mi juventud dorada
De esta segunda inocencia
Que da el no creer en nada,
en nada[…]”
De infancia y adolescencia,
De mi juventud dorada
De esta segunda inocencia
Que da el no creer en nada,
en nada[…]”
Y me encasquillo en la palabra inocencia y mi pensamiento se enrosca y, hendiendo el tiempo y mi historia, me sumerjo en recuerdos de mi primera inocencia, amplificado por descubrimientos, sensaciones, recuerdos y personas. Y veo mi primera inocencia como algo inconsciente, que duró lo poco que dura la inocencia en general, que se fue deshilachando al albur de las experiencias y de los aprendizajes, de los contactos, de las amistades y de ese destino que nos señala con frecuencia lugares inusitados donde podríamos haber naufragado mucho antes o donde habíamos de naufragar para ser lo que hoy somos.
Me detengo a rebuscar esa segunda inocencia de la que Machado habla y también la encuentro, demasiado cercana, aún incluso sin terminar de desenvolver. Una inocencia casi sobrevenida por el devenir de tanta acumulación de experiencias, por tanto haber vivido, y se me agria un poco la sonrisa. Ese escepticismo que no tiene nada de inconsciente como la primera inocencia, sino que es más que consciente, casi diría doliente. Es un resultado, pero no algo primigenio. Ha perdido ese asombro para transformarse en distanciamiento y ajenidad.
Y me siento influenciado por esta tercera exposición y me pregunto en un momento de alta temperatura cerebral, casi febril: ¿Habrá una tercera inocencia?
Y pasan los días y la respuesta se va asomando a mi neurona. Y definitivamente afirmo que sí, que hay una tercera inocencia que no podría versificar sin caer en el ripio o afrentar a los poetas. Creo que hay una tercera inocencia que es la que da CREER: Creer en todo, creer en todos.
Es esta, a mi parecer, una inocencia hiperconsciente, ya que necesita como primer paso del ejercicio de olvidar, empezando por olvidarse de uno mismo, para poder recibir como novedoso cuanto se nos acerca, cuanto vivimos. Es una inocencia que tiene algo de primordial, ya que no es selectiva, sino que se extiende a cada criatura, a cada objeto, a cada brizna de luz.
Dice mi profesora de dibujo, Francisca Zamorano, que “Dibujar es una manera diferente de ver el mundo” y yo, desde esta tercera inocencia en la que disfruto instalándome, acepto y asiento como axioma que es. Solo podemos dibujar, pintar, grabar, artistear o como lo queramos llamar, desde una posición de inocencia: igual da la primera, la segunda o esta tercera por mí planteada. Inocencia entonces sería mirar la verdad de las cosas, la realidad de las cosas sin otro afán que vivirlo como un reconocimiento de esa instantánea vital que da plenitud a nuestras pupilas, a nuestro pensar y a nuestro sentir.
Andrés Guerrero Serrano
Zaragoza, octubre de 2016
Zaragoza, octubre de 2016
La primera: 2009
La segunda: 2013
La exposición de Andrés Guerrero abre el Paredondehelarte
La segunda: 2013
La exposición de septiembre-octubre en el paredondehelarte: “El Moncayo que habito”. Fotos de Andrés Guerrero (I)
Fotos de Algunas de las obras expuestas. Se incluyen también fotos del proceso de elaboración. Fuente: http://arsvitalis.blogspot.com.es/
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lunes, 15 de agosto de 2016
Ferragosto, el puente de la Asunción, en grupo: - ¿Qué vamo hacé? - Yo no sé, ¿tú, qué queré hasé?
"El número más bajo de personas que puede tener un grupo es tres, tal como yo lo veo. Esto se debe a que para que un grupo sea un grupo tiene que haber al menos una relación de la cual el individuo pueda verse potencialmente excluido; una relación en cual pueda confiar o no, que pueda o no ofrecerle ayuda y apoyo, pero que al menos en potencia se encuentre fuera de su experiencia y su control directos: El popular refrán Dos son compañía, tres son multitud expresa muy bien, creo yo, la ambivalencia fundamental que sentimos hacia el grupo" (Arabella Kurtz, p. 109).
"... una experiencia de grupo, una experiencia en que la conciencia del propio ego es suprimida o bien se va apagando gradualmente. de pronto el mundo parece carecer de complicaciones. de pronto eres uno con tus vecinos, vives un éxtasis moderado, estás fuera de tu yo cotidiano.
... si tengo algún interés en los grupos (en el pensamiento y en la conducta del grupo) es porque, en el curso de mi vida, y pagando un precio, me he alejado por reacción de la regresión al grupo.
Y digo pagando un precio porque creo que la regresión es una parte natural de la vida humana. Yo llegaría incluso a decir que la regresión periódica tal vez forme parte de la economía psíquica natural, parte de nuestra forma de mantener la cordura (el equilibrio)" (J.M. Coetzee, p. 100 y 104-105).
Coetzee, J. M., Kurtz Arabella, El buen relato, Random House, 2015, trad. Javier Calvo.
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Pesadillas de verano: morena de bote en Biarritz
| Nom scientifique : Gymnothorax funebris Famille : Muraenidae Taille : Jusqu'à 240 cm Fuente de la imagen E stringe forte i denti la bionda (P. Conte) |
| Fuente de la imagen |
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