sábado, 9 de junio de 2012

Delirios del rescate, sábado, 9 de mayo de 2012, 19.15 horas.

Mientras espero con inquietud el comunicado que informe sobre el rescate (financiero) a España sufro alucinaciones varias. En una de ellas, me veo a mi mismo vagando por los Monegros con un grupo de profesores de lo que un día se llamó Enseñanzas Medias. Vamos vestidos con jirones de unas camisetas verdes que  nos sirvieron para reivindicar una causa perdida. Entre nosotros va cundiendo el desánimo. Somos perseguidos por bandas de chacales que quieren acabar con los funcionarios réprobos del estado y hace ya meses que no hemos dado ninguna clase. Por eso,  tenemos mono de aula y de vez en cuando, a turno, fingimos ser alumnos durante una hora. Uno silba y ya sabemos que eso quiere decir que no puede más sin darse una clasecita. Nos paramos bajo el sol o la lluvia y fingimos atender. Yo he notado incluso alguna mirada puesta en mis palabras, miradas de ilusión por aprender italiano en los Monegros.

Nuestro peor enemigo, a parte de las bestias que nos quieren comer, es la banda de ex políticos y banqueros que se ha echado al monte, a resultas de las exigencias del FMI, que dijo  que había que reducir el número de empleados de los bancos. Escogieron a los pocos buenos que quedaban y los largaron. Es tal el cabreo y desesperación que llevan encima de sus  polvorientos trajes azules, llenos de desgarros que, en cuanto ven un jirón de camiseta verde, se te tiran al cuello. ¡Como si nosotros tuviésemos la culpa!

En otra alucinación veo a Zapatero diciendo sonriente, No os fallaré; después es Rajoy el que con aire convencido explica lo que va hacer y sobre todo lo que no va hacer. O se confundió al principio del párrafo y donde ponía no haré debía poner haré, o va siendo hora de aceptar que lo que nos dicen nuestros dirigentes, en especial presos del entusiasmo de los primeros momentos tras la victoria electoral, debe ser entendido como un augurio de lo contrario. Me fiaré de aquel que no diga nada de nada, que con humildad sentida no se presente como un mago, un ingeniero calificado, una persona experimentada, un profesional del tema, me fiaré de aquel que acepte modestamente que la puede cagar, que su lema será el hipocrático, lo pirmero, no hacer daño. Aunque, visto lo visto, mejor que no diga nada de nada, que calle y apechugue con la soberbía del político, con el vacio de estómago que se produce cuando se tiene al 99% de ellos.

El bailout explicado en dibujos animados:

- Do you believe the politicians are honest?

- No!

- Do you believe the bankers are fair?

- No, I definitely do not believe!

Otros rescates, dos horribles y uno al que me apunto:

Momentos Roth, un recorrido personal por 10 obras de Philip Roth. Lo que más me gusta de cada una de ellas: Me casé con un comunista (I).

 
- Pastoral americana (II).
- La mancha humana (III).
- La Conjura contra América (IV).
- Humillación (V).
- Némesis (VI).
Portada de Me casé con un comunista

1. Me casé con un comunista (1998):
La poética, los rasgos constitutivos del escritor, tal como aparecen descritos en cuatro o cinco páginas. El personaje a través del cual se expresan es Leo Glucksman, el profesor que adopta a Zuckerman, el joven protagonista que quiere ser escritor y cuyo guión radiofónico, su ópera prima, considera una porquería. Leo es una especie de contrafigura de Ira, “un fácil blanco para la visión utópica”. Esto es parte de lo que dice Leo:
“¿Quieres una causa perdida por la que luchar? Entonces lucha por la palabra. No la palabra ampulosa, no la palabra inspiradora, no la palabra a favor de esto y en contra de aquello, no la palabra que anuncia al público que eres una persona maravillosa, admirable, compasiva, que está al lado de los oprimidos (…) ¡No, lucha por la palabra que dice a las pocas personas cultas condenadas a vivir en Estados Unidos que estás al lado del mundo! este guión tuyo es basura. Es horrible. Es exasperante. Es basura vulgar, primitiva, ingenua, propagandista. Empaña el mundo con palabras.…¿Por qué escribes estas proclamas? ¿Porque miras a tu alrededor y te escandalizas? ¿Porque miras a tu alrededor y te conmueves? La gente cede con demasiada facilidad y finge sus sentimientos. Quieren tener sentimientos enseguida, y los de escandalizado y conmovido son los más fáciles, así como los más estúpidos…
La política es la gran generalizadora –me dijo Leo-, y la literatura, la gran particularizadora, y no solo están en relación inversa entre ellas, sino en relación antagónica. Para la política, la literatura es decadente, blanda irrelevante aburrida, terca, insípida, algo que no tiene sentido y que realmente no debería existir. ¿Por qué? Debido al impulso particularizador en que consiste la literatura. ¿Cómo puedes ser un artista y renunciar al matiz? Pero ¿cómo puedes ser un político y permitir el matiz? En tanto que artista, el matiz es tu tarea. Tu tarea no consiste en simplificar. Aun cuando decidieras escribir de la manera más sencilla, a lo Hemingway, la tarea sigue siendo la de aportar el matiz, elucidar la complicación, denotar la contradicción. No se trata de eliminar la contradicción, de negarla, sino de ver dónde, dentro de la contradicción, se encuentra el ser humano atormentado. Permitir el caos, dejarlo entrar. Tienes que dejarlo entrar o, de lo contrario, produces propaganda, si no para un partido político (un movimiento político, estúpida propaganda para la vida), sí para la vida como ella preferiría ser divulgada. Durante los primeros cinco o seis años de la Revolución rusa, los revolucionarios gritaban: ‘¡El amor libre, existirá el amor libre!’. Pero, una vez estuvieron en el poder, no pudieron permitirlo, porque ¿qué es el amor libre? Es caos, y ellos no querían el caos. No es para eso para lo que habían hecho su gloriosa revolución. Querían algo disciplinado, organizado, contenido, científicamente predecible, a ser posible. El amor libre inquieta a la organización. La literatura inquieta a la organización. No porque esté flagrantemente a favor o en contra, o incluso lo esté de una manera sutil. Inquieta a la organización porque no es general. La naturaleza intrínseca de la particularidad estriba en no amoldarse…No tienes necesidad de escribir para legitimar el comunismo o el capitalismo; estás al margen de ambos. Si eres escritor, no te alías con uno ni con otro. Ves diferencias, sí, y, por supuesto, ves que esta mierda es un poco mejor que aquella mierda, o que aquella mierda es mejor que ésta. Tal vez mucho mejor. Pero ves la mierda. No eres un empleado del Gobierno. No eres un militante. No eres un creyente. Eres una persona que se enfrenta de una manera muy diferente al mundo y a lo que sucede en el mundo. El militante presenta la fe, una gran creencia que cambiará el mundo, y el artista presenta un producto que no tiene cabida en ese mundo, que es inútil. El artista, el escritor serio, introduce el mundo algo que ni siquiera estaba ahí al comienzo”. (Me casé con un comunista, Philip Roth, Debolsillo, 2011, trad. Jodi Fibla, p.317, 323-24)
 
Por lo demás, hace vibrar la inútil lucha titánica de Roth por salvar una novela que por momentos hace aguas, con unos personajes insuficientes, la actriz protagonista, su hija. Demasiada época, un momento histórico brutal, la caza de brujas, la guerra fría, el anticomunismo, la fe en el socialismo, para unos caracteres que no veo a la altura del proyecto. Bellow se lo dijo en estos términos, pero en inglés: Il lettore, per rispetto al tuo talento, è più che disposto ad andare avanti con te. Ma non sarebbe capace, come non lo sono stato io, di andare avanti con Ira, probabilmente il meno riuscito dei tuoi personaggi. Suppongo che tu non riesca a sopportare Ira più del lettore. E tuttavia rimani fedele a questo testone di ferro – questo idiota grande e grosso, che ti attrae per motivi a me del tutto sconosciuti.
Authors and typewriters 3: Authors and typewriters 3
Author Philip Roth sitting at typewriter seen through panes of window, at Yaddo artist's retreat. Photograph: Bob Peterson/Time Life Pictures/Getty Images 





Nadal en blanco y negro, el mejor tú del tenista, gracias a Corinne Dubreuil

Entre veras y bromas.

Los intentos primitivos de introducir el color permanente  en la fotografía se remontan a 1861, pero la primera película diapositiva moderna en color, la Kodachrome, no se produjo hasta 1935. Entre la fotografía en color y la fotografía en blanco y negro media un océano, un paradigma distinto, una cosmovisión diferente, algo parecido a la diferencia que debió existir entre la vida urbana iluminada por la luz eléctrica y la oscuridad previa o las penumbras derivadas de otros sistemas de alumbrado, la misma distancia que hay entre el mundo creyente, lleno de iglesias, ritos, rezos, sacerdotes, y la sociedad secularizada, en la que unas monjas con hábito que caminan por la calle no pasan de ser una presencia folclórica y en la que ahora que es verano muchos de los que entran en las iglesias lo hacen solo para refrescarse. El blanco y negro entronca con una visión opuesta, en cierto sentido, a la que pertenece el color, busca otras cosas, otros tonos, enfoques, emociones. No hace mucho leí que en la carrera pictórica de L. Freud fue determinante el paso del pincel de marta al pincel de cerdas, fruto del consejo que le dio F. Bacon, entonces todavía amigo suyo. Si fuera un escritor se diría que paso del boli de punta fina a la pluma estilográfica. Aunque no sé si es del todo acertada la comparación, la verdad es que cambió su estilo, su intención, el punto de partida y de llegada. Algo parecido ocurre entre el color y el blanco y negro, tan diferentes como los paradigmas científicos de Khun.

La fotógrafas Corinne Dubreuil, muy ligada al mundo del tenis y en particular al torneo parisino Roland Garros (Garros, con una ese que suena en francés, no Garró, como les ha dado por decir a los comentaristas televisivos, víctimas de una ultracorrección, Garros, el aviador,  que, por cierto, aparece citado en À la recherche du temps perdu, de M. Proust), ha publicado en su blog un servicio en blanco y negro dedicado a Nadal que tiene el aire vintage de la gran fotografía. Detalles, gestos, emociones con la calidad que proporcionan las máquinas fotográficas actuales, pero con sabor añejo. Una mezcla que no siempre proporciona buenos resultados, pero que en este caso da un óptimo futo, el de reinventar un héroe deportivo, un atletas, uno de esos seres privilegiados que siempre ocuparon una alta cuota en el monte Olimpo, Nadal, quien, como la mujer de la canción de Led Zeppelin, is buying a stairway to heaven. Lástima que lo haga chapoteando entre tantos millones que ni siquiera él se libró de las noticias que hablaban de irregularidades fiscales en sus empresas. La habilidad de los diseñadores hizo, por lo menos, que el símbolo de su patrocinador fuera el ala de Niké, la diosa de la victoria.

Nadal, entre los cielos y la tierra, tiene gestos de mortal, cierta espontaneidad contenida que le acerca a los ejemplares humanos que han alcanzado la madurez, pero como delatan estas fotos, coge con la punta de los dedos, o casi, cosas que los demás cogeríamos con más mano, mira a la lluvia como si la hubiese mandado un dios amigo suyo que quisiera hacerle una broma, o mejor dicho, mira todo sin mirar del todo, mira el mundo sin dejar de mirarse a sí mismo, mira con la inteligencia de quien procesa lo visto,  mira como una máquina perfecta que además siente.

(Fuente de las fotos, a través de Repubblica)

Roland Garros, Nadal in bianco e nero

Roland Garros, Nadal in bianco e nero

Roland Garros, Nadal in bianco e nero

Roland Garros, Nadal in bianco e nero

Roland Garros, Nadal in bianco e nero

Roland Garros, Nadal in bianco e nero

Roland Garros, Nadal in bianco e nero

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viernes, 8 de junio de 2012

Este año es Philip Roth quien premia a la Fundación Príncipe de Asturias o de cómo darse prestigio acercándose a quien ya lo tiene

- Me casé con un comunista (I).

- Pastoral americana (II).

- La mancha humana (III).

- La Conjura contra América (IV).

- Humillación (V).

- Némesis (VI).

Pienso a veces que algunas instituciones u organismos que conceden premios de prestigio tienen cierto morro al otorgarlos a personas cuyo prestigio y reconocimiento es muy superior al del organismo o institución que los concede. A nivel mundial, la Fundación Príncipe de Asturias, que es de quien dependen los premios Prícipe de Asturias, no deja de ser una de las muchas fundaciones locales existentes, cuyos objetivos no dejan de ser limitados. Al fin y al cabo, según reza su página web, la Fundación, desprovista de todo fin lucrativo, tiene por objeto contribuir a la consolidación, de acuerdo con los tiempos actuales, de los vínculos existentes entre el Príncipe de Asturias, Heredero de la Corona de España, y el Principado de Asturias –por cierto, a qué se deberá que el término heredero aparezca escrito con mayúscula.

Quiero decir con esto, que, limitándonos a los dos últimos premios de las letras, L. Cohen, el año pasado, y, en otro orden de cosas, Philip Roth,  este año, son creadores con una proyección mediática y de una trayectoria más contrastada que la Fundación misma, de forma que, de alguna manera, quien resulta prestigiado es, sobre todo, quien concede, más que quien recibe el premio. Debería existir, quizá, un catálogo razonado de candidatos a los que una fundación está legitimada a premiar, basado en cierta equiparación en el rango. Por cierto, ¿se dignará Roth en venir a recoger el premio, habrá habido negociaciones previas con él en ese sentido?

Fuente de la foto

Realidad y ficción, tú en tu casa y yo en la mía

 

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jueves, 7 de junio de 2012

Inventario (bestiario y objetario) de monerías de colores…y llegó la Sopa de Pantera de Rossario de la Varga

Charo de la Varga, autora de la exposición de febrero de este año en Elparedonhelarte, expone una obra suya en La Pantera Rossa.
Inventario (bestiario y objetario) de monerías de colores…y llegó la Sopa de Pantera de Rossario de la Varga.
Un burro todo de algodón; la gran ballena blanca, reinventada para el cine por Bradbury, muerto ayer; la castaña dorada de Lady Di, desdeñada por el zafio príncipe; el pequeño caballo azul; un perro verde verde, como yo; el tigre de papel de Mao, un animal más pesado que el ave fenix; la rama dorada,  libro que, a pesar del hermoso título, nunca he leído; tu nariz, llena de Nivea, manchada de helado o roja por el sol (son muchos años juntos); el Pequeño tío a topos de Pipi Calzaslargas, una niña que era demasiado para mí, tan bueno, según mi madre; mi perro tricolor, con tres o cuatro uñas negras y tres o cuatro blancas; el enfermizo periquito ceniciento, que de tan solitario como era murió solo en la jaula; aquel horrible mono albino de Barcelona, con el que, sin duda, obligaban a los niños a entusiasmarse;  la lluvia amarilla, no la de los blogs eróticos, sino la del recuerdo envejecido, como en el Tiempo amarillo, de Fernán Gómez o el Cuaderno amarillo de Pániker; tu camisón butano, largo y opaco, de cuáquera más que de budista; los zapatillas de gamuza azul que tan sabrosas le resultaron a Roco; el empalagoso Submarino amarillo que vi en el Cine Azul una tarde gris; purple rain, purple rain, del millonario enano atómico que buscó mujer por internet; tus ojos, casi siempre del mismo color; la topolino amaranto, che è un incanto y la giarrettiera rossa, solo questione di un momento; bueno, y, ya puestos, el león de Azzurro.
Por último, el vestido negro de Rossario de la Varga, que parece tan mono, con su volante de flores o pétalos. Se ve en esa foto misteriosa que la autora de Sopa de Pantera (feminismos, política, arte, poesía, novela, filosofía…con ayunos felinos y recetas caníbales) publicó en Facebook: ella y otros dos comparsas, con sandalias sobre el suelo mojado; él, con los pies bien pertrechados, pero como si tuviera que irse; ella, bien asentada, y él, más liviano; él, de medio lado y ella, medio de frente.
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Vuelven las protestas de los mineros del carbón ante lo que consideran un abandono del sector.

Da la impresión de que la prensa extranjera se está ocupando más que la nacional de las protestas de los mineros por los recortes en las ayudas. El Wall Street Journal publica una espectacular galería de imágenes, entre las cuales la siguiente:

Juan Manuel Serrano/Associated Press

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European Pressphoto Agency. Protesters in León.

martes, 5 de junio de 2012

El grito de Tarzán, marca de la casa. Muere Sergio Tedesco, el doblador italiano de J. Weissmüller

Los personajes de la narrativa popular suelen tener algún gesto que les caracteriza. A veces, en lugar de un gesto es un ruido o un movimiento, una muletilla que repiten. En otras ocasiones, son los autores cultos quienes atribuyen esos tics a sus personajes para darles más intensidad, como quien se figura a un marinero con tatuajes. También hay gestos cultos entre los personajes de media cultura, como Pepe Carvalho, que quemaba un libro en su chimenea en cuanto podía. Lo que pasa es que, en casos como ese, se nota demasiado la mano del autor en los detalles, o sea, en los autores destinados a la pira. Por cierto, qué bien hizo en quemar Tress horas en el mu seo de El Padro, de E. Dors, porque parecen trece.
Pasarse el  dedo por los labios, levantar la ceja, mover las orejas, cojear cuando llueve, estirar el dedo meñique, poner voz aflautada cuando la cosa se pone difícil, jurar por todos los dioses, fumar de ciertas maneras, y, en el caso de Tarzán, pegar un grito de llamada cuando se encuentra en dificultad, cuando viene el lobo, por así decirlo, pero no en vano, como el pastor del cuento. Un grito inarticulado y bastante largo que hace que el resto de los animales acuda en su ayuda y que fue su marca distintiva durante muchos años, hasta que el personaje murió por razones que no alcanzo a entender, quizá porque los remakes del héroe no han sido demasiado afortunados, o quizá por alguna razón que se me escapa y que hace que su personaje no esté a la altura o bajura de los tiempos. Se dice que Weismüller murió en una residencia para ancianos en la que no paraba de gritar sin ton ni son, pero se dice también que murió con poca voz, entre otras cosas por una traqueotomía a la que había sido sometido
Sergio Tedesco, el actor y tenor que doblaba en italiano a J. Weissmüller, el Tarzán más popular de todos, ha muerto recientemente. Van quedando pocos de aquellos dobladores del cine clásico. Vaya en su recuerdo el grito:



lunes, 4 de junio de 2012

Toda una vida encendido. El neón de la cafetería Clifton cumple el sueño de vivir 77 años a tope.

El sueño del enamorado, el del rockero, el del héroe romántico, del artista siempre inspirado, el de la vida sin depresiones, del capitalismo acíclico, pero sin muerte prematura, sin decadencia debida a la edad, sin canas, sin viagras, sin ciclotimias o crisis, sin deterioro por consumos excesivos, eso es lo que simbólicamente ha cumplido un neón de la cafetería  Clifton, de Los Angeles. La bendita bombilla, como si con ella no hubiera ido la gran depresión, las guerras mundiales, las guerras neocoloniales, las revueltas de los años setenta, las elecciones presidenciales, ni siquiera los días de cierre semanal, ha estado encendida sin parar durante más de setenta años, el equivalente a 17.000 dólares de consumo. Todo un prodigio pre led que quizá debería llevarnos a valorar aquellos cebadores que, tras dos o tres años, acababan por emitir un pitido continuo desde el techo de las cocinas. Eran como pequeños tubos de medicinas, pero acababan en dos tornillos que había que alojar allá arriba, en el soporte del neón, a una altura a la que casi nunca se subía, cuando los techos de las casas solían ser más altos. El neón, además, no moría de repente, sino que iba dando síntomas de su enfermedad, pérdida de intensidad, intermitencias, ennegrecimiento en los laterales, ruidos metálicos, lo mismito que nosotros cuando vamos cumpliendo años. De los Estados Unidos, tierra de prodigios técnicos y humanos, patria de lo insólito, tantas veces supremamente vulgar, llega esta noticia que,  ahora que mis luces, si no a fallar, por lo menos comienzan a tener que ser cuidadas, me inquietará durante unos días y repetiré hasta la saciedad cuando alguien me cuente que se le ha estropeado algo en seguida o hable de la obsolescencia programada.

viernes, 1 de junio de 2012

Otras tres fotos del coro y un inventario sentimental de voces.

Clica para consultar el programa del recital, el curriculum vitae de la directora y el nombre de los componentes del coro.
Clica para ver las primeras fotos publicadas.
Visto el alto número de visitas a las fotos del recital, publico las que me quedaban, aunque sean muy parecidas. La fotos fueron hechas con el teléfono móvil de M. José Morte. Adorno la entrada con un inventario, ya publicado hace unas semanas, de voces que me han sido muy entrañables en algún momento de mi vida:
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Inventario de voces (resumen de una vida inconclusa):

1. Cuando preguntas, contenida, a través de la puerta, si estoy ahí;
2. La de los arrieros que al atardecer oyó Gil-Albert;
3. Aquella vez que dijo algo, no sé qué, invisible ella en medio de un grupo, supe que había venido, dejé de leer el periódico y fui feliz;
4. Cuando, yo con anginas, tú me tarareabas “A la luz del cigarro voy al molino”; 
5. Mi hija, ronca, de vuelta a casa tras una larga noche de fiesta, que dice, ¡hola papá!;
6. Rapunzel, encerrada en su torre sin puerta ni ventana, enamorada de un príncipe que oye cantar a lo lejos;
7. Desde la cama, a oscuras, la confusa discusión de mis padres. Un portazo al final;
8. Nina Simone, dulcemente áspera,  Love me, love me, say you do!;
9. Bette Midler, dibujando mi deseo adolescente, en Do you wanna dance?;
10. El descubrimiento, ¡oh, sorpresa!, a los 30, de mi odioso retintín, de cura reprochón, gracias a una película que grabamos de Alicia, sin caer en la cuenta de que no solo se estaban grabando las imágenes;
11. Marcia, la protagonista de Némesis, la novela de Ph. Roth, al teléfono, cantando una nana a su novio, enfermo de polio, todavía latente. Una voz, por tanto, que nunca he oído;
12. Mis nombres, latiguillos, latigazos, ¡Javier, papá, hijo, señor, profesor, oiga Vd., no escuchas, no chilles, no hables de una habitación a  otra, si quieres decirme algo ven aquí!;
13. Roco, el perro que una vez cantó una canción de Enya, allá por el 2001, imitándote;
14. Alicia, en plena noche, con un pijama manta amarillo, junto a nuestra cama, de viaje desde su cuna, ¡(A)quí (es)toy!;
15. Yo, que grito, ¡mía!, porque quiero dar un buena volea y quedarme a gusto, bien a gusto;
16. La voz imaginada de Clelia, en La cartuja de Parma;
17. La envidia de la voz de Miguel, ligeramente nasal, tan mal amigo después;
18. Dos actores doblados por el mismo doblador, uno, una gran estrella y el otro, un buen secundario. Darme cuenta de que son el mismo;
19. Ricardo Vázquez Prada, pocos meses antes de morir, en una canción dedicada a su nieta, con la voz más joven que nunca le había oído;
20. Dinio y su acento cubano, ¡Mi amoor!;
21. Melanie, hombre y mujer, en Beautiful people.




Obra de Pedro Portellano en la exposición Inéditos, 2011, La Casa Encendida (Madrid).

miércoles, 30 de mayo de 2012

El paraíso solo existe en el recuerdo

 

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Detalles:

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We were walking in paradise
Never did notice
Blind in the buddha land
Looking for solace
We had been told of a place
Far beyond this vale of tears
We could never have guessed
We were already blessed
There we were, where we are
In the garden

(Up er mai, James Taylor)

martes, 29 de mayo de 2012

Pies fuera. Olvidarse (de) los zapatos o el patuco cuando llega el buen tiempo.

Llega el calor estable y aparecen los pies, desesperados de tanto estar Foto0643ocultos por el frío y la timidez del invierno. Los más comedidos optan por un primer paso antes de atreverse a desnudarlos, empiezan por abandonar el calcetín, pero todavía lo mantienen cubierto con calzado de tela o calado, como si hubieran cambiado el edredón por una colcha de entretiempo, mi-saison. Ayer, en la parada del bus, había una señora con sandalias y medias de cristal, con las uñas pintadas de rosa metálico, todo un espectáculo de indecisión, de timidez pedestre, unas uñas como esas a través de una pantalla de seda son como una mano que se estrecha con guantes.

Antes, al llegar el calor, me fijaba en los escotes, eran el solsticio de verano de mi sensualidad, pero de un tiempo a esta parte, quizá porque, como las Foto1949carnes, también se me ha caído al suelo la mirada,  no veo más que pies en sandalias étnicas, de tirilla, de pulsera, de esparto o de piel, compradas en selectas zapaterías o en los chinos. Los pies que llevan puestos esas sandalias suelen estar muy cuidados y sin durezas, con las uñas pintadas, sean como sean, rebeldes o sumisas, indignadas, socialistas o peperas. Quizá, esos talones lijados, sin atisbo de aquellas dolorosas grietas de hace veinte o Foto2598treinta años, la escasez de juanetes, hoy casi una especie protegida, sean uno de los síntomas más claros del progreso del bienestar en España, porque nada retrata mejor a un pobre que sus manos y sus  pies, convertidos en un escudo coriáceo contra el suelo, más que en un sensible punto de contacto placentero con la tierra. El futuro es incierto, puede ser que vuelvan a florecer los zapateros remendones con sus philips y olor a cola, puede que volvamos a comprender cuánto se puede querer a los zapatitos viejos. Quizá, un salto atrás como ese, sería, en el fondo, un buen síntoma, lo que llaman crecimiento sostenible, moderación en el consumo, el final de los carros repletos de colesterol del Hipercor por navidad o repletos de productos ortodietistas, que también los hay.

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Pero, me alejo de los pies, esos benditos que nos ponen en contacto con el suelo y que nunca nos dejamos olvidados en casa ajena. Gafas, paraguas, carteras, jerséis, hasta bolsos, sobre todo de hombre, abrigos, teléfonos móviles, todo puede quedarse en el cine, el bar, en casa de la suegra, pero no conozco a nadie al que se le haya olvidado un zapato que llevara puesto y se le hubiese caído o se hubiese quitado para dar recreo a los pies. Por eso, bienaventurados sean los niños y los locos, los únicos que son capaces de volver a casa descalzos, dispuestos a prescindir hasta de las sandalias, los únicos dispuestos a vivir en contacto permanente con el suelo, consigo mismos.

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lunes, 28 de mayo de 2012

C’era una volta in America, Érase una vez en América, Il était une fois en Amérique, Once upon a time in America, de Sergio Leone, con 26 minutos más.

Parece ser que la música de la película, de Ennio Morricone, estaba ya compuesta diez años antes del rodaje y acabó sirviendo para que los actores entendieran mejor el tono de lo que estaban representando. Y es que la showNextPhoto()elaboración del guión duró doce años, el desarrollo de la idea unos veinte y el rodaje doce meses. Todo un despropósito para conseguir una obra excepcional, que justifica toda la vida de un creador, perfecta y comedida en sus numerosas digresiones, de avance lento pero inexorable hacia el único triste final que cabía esperar, el suicidio en un camión de la basura del traidor.

showNextPhoto()Si tuviera que decir de qué trata, diría que de la amistad que nace en la adolescencia y no suele sobrevivir, porque alguno de los de la pandilla es un hijo puta, o está acomplejado, o es envidioso, o es un trepa, de la amistad de gángsteres en ciernes que creían en la lealtad entre ellos como en una religión necesaria. Ah, y del amor. Por cierto, la escena del restaurante, está rodada en Venecia, una de las muchas localizaciones de la película, quizá por eso recuerda tanto a Scott Fitzgerald, pero también un poco a Thomas Mann, o mejor, tanto a Visconti como a la peli de Clayton, The great gatsby, con guión de Coppola.

La versión en dvd que tengo delante dura 220 minutos aprox. Parece ser que el  montaje original duraba diez horas, que pasaron a ser seis después de una primera poda. Esa versión es la que Leone quiso distribuir en dos partes de tres horas cada una. Pero, después, le obligaron a recortar la peli todavía más para el mercado europeo, hasta las tres horas y 49 minutos. La versión 'C'era una volta', le scene inedite a Cannesamericana se quedó en los huesos,  en dos horas y 19 minutos, y además con un montaje cronológico que contrarió a Leone. La versión que se acaba de presentar en Cannes (el festival en el que fue estrenada hace 28 años)restaurada  gracias a la filmoteca de Boloña, a la Fundación presidida por M. Scorsese y  a los herederos y colaboradores de Leone, con 26 minutos más, incluye escenas que Leone debió estar lamentando haber desechado los otros cinco años que vivió después del estreno de su obra.

Scorsese seguramente incluiría C’era una volta in America entre las películas de los directores infiltrados que logran hacer cine personal bajo capa de los dictados de la gran industria cinematográfica, lo mismo que ha intentado él, hasta el extremo, en el caso de Shutther Island. Lo digo por lo que explica en A Personal Journey with Martin Scorsese Through American Movies (I, II, III), donde habla de directores integrados, rebeldes y rebeldes que aparentemente se integran, pero en realidad subvierten las técnicas narrativas y el significado profundo de la cinematografía convencional.

(Fuente de las fotos)

Sobre las escenas añadidas:

La entrevista que De Niro concedió a TV5 en ocasión de la presentación de la nueva versión restaurada de la película:

Me pregunto si la versión en seis horas llegará alguna vez a las tiendas a un precio razonable. Hay libros, los más bellos, que duran mucho, que se acercan a las mil páginas o las pasan, pero que siempre da pena acabar, El Quijote, La cartuja de Parma, Guerra y Paz, Vida y destino, Resurrección, Me casé con un comunista, Pastoral americana, La mancha humana –las tres juntas... No hay, sin embargo tantas películas con las que ocurra lo mismo y que duren desmesuradamente. Seis horas de Érase una vez en América, sin duda, despertarán esa pena que solo se produce al final, cuando se ha pasado el tiempo suficiente juntos y muy a gusto.