lunes, 22 de febrero de 2016

Interesante Saviano sobre la presencia de uno de sus libros en la mesita de noche del Chapo

Saviano, un poco reiterativo, sin la finura del gran escritor o periodista, pero siempre interesante, sobre todo cuando, como en aquel estupendo capítulo de Gomorra describía las aficiones de los capos, su gusto por las réplicas de la villa de Scarface (algo de ello había también en la adaptación al cine de Garrone) en su versión de Hollywood, la preferencia por amarillo tarantiniano de las mujeres de los ejecutivos camorristas, a las que les tiraban los coches Smart, la manía, copiada de la tele, de disparar con la pistola en horizontal, con los consiguientes estropicios debidos al menor acierto de los tiros..., interesante Saviano, sobre todo,decía yo, cuando habla del Chapo lector, de su interés por lo que pasaba alrededor suyo, de la inteligencia de las organizaciones criminales..., un perfecto consejero delegado de su clan, al que han detenido cuando estaba ya casi prepensionado y no se ocupaba más que de bobadas, de ligar con celebrities, de dar entrevistas a ese actor que tiene el mismo apellido, pero creo que ninguna vinculación, con un gran director de cine americano:





domingo, 21 de febrero de 2016

París-Austerlitz, de R. Chirbes, una disección materialista del amor no exenta de hondo sentimiento.

Tu cherches quoi,
rencontrer la mort,
Tu te prends pour qui,
toi aussi tu detestes la vie

Paris-Austerlitz, Rafael Chirbes, Anagrama, Barcelona, 2016. 160 páginas. 15,90 euros.

Leo que la novela de Chirbes es un texto descarnado, escrito con frío bisturí, sin piedad ni mentiras piadosas, que la disección que se hace del amor es certera, salvaje y valiente, que se trata de una novela desgarrada y terrible, que se cuenta un amor espoleado y agobiado por una pasión sexual compulsiva y urgente... y me parece todo algo exagerado, sobre todo lo último.

Este nuevo paso de  Chirbes por la novela corta deja sabor duradero que revive semanas después de haberla leído. El regusto se debe seguramente, más que  a su carácter terrible o desgarrado, al contraste entre la materia narrada y  la precisa disección materialista que se hace de ella. La experiencia amorosa, en efecto, es descrita, a mi parecer, entre dos polos opuestos.

Por un lado, los acontecimientos  bastante folletinescos, empapados de una profunda tonalidad sentimental de fondo, la tonalidad de la decepción amorosa, la de produce una aventura ensimismada, difícilmente transitiva, que lleva, en quien es más delicado, a la desgracia, porque choca siempre con la vida, con los intereses creados, con la necesidad excesiva de afecto también ("Pero casi desde el principio advertí que esa generosidad corría peligro de convertirse en una forma perversa de intercambio: me doy entero, pero te quiero entero", p. 52), con la imposibilidad de darlo,  la exigencia y el consecuente rechazo del amado, que suele salir por peteneras ante el ahogo  ("..su exigencia absoluta, su afán por poseerme entero (..) al principio eso me halagó, me dio seguridad, me devolvió cierto orgullo, y me libró de mi propio desamparo, y ahora ya no era así", p. 71); por otro lado, la narración contiene un análisis materialista de los sentimientos que se ponen en juego, basado en la constatación de cómo esos sentimientos dependen de cálculos, a veces implícitos, otras no, del interés, de inversiones que buscan rentabilidad, lejos casi siempre, una vez superado un primer momento de derroche,  de aventuras especulativas a fondo perdido. Es servidumbre y prerrogativa de la especie humana ("la fraseología del amor, su retorica, su aspiración universal;  pide que lo consideremos como algo nacido de lo hondo de la naturaleza...", p. 114), deuda antropológica, podríamos decir, y también del espécimen concreto de que se trate, determinado por la calidad de su osamenta y por la determinación histórica en la que se mueve. Lo viene a decir Basanta en su reseña, la mejor de las que he leído. La matriz de Chirbes es el realismo "aprendido en Balzac, Galdós y otros maestros del XIX, ... depurado y enriquecido con la asimilación de renovaciones consagradas en la novela del XX... ". Y el mismo Chirbes lo ha repetido: "Con Blanco aprendí la literatura como forma de conocimiento: colocarse ante el puro texto, sin retórica envolvente, y aprender, de paso, que el envite no es tanto situar un libro en su contexto, sino desentrañar el modo en que el contexto forma parte de la malla del libro. La literatura, como ineludible sismógrafo (o policía) de su tiempo". En el párrafo anterior, el escritor se refería a su experiencia como lector crítico, pero, sin duda, lo dicho se puede extender a su labor creativa.

Así, por lo que se refiere a  Paris-Austerlitz, el narrador que rememora su aventura amorosa, de vez en cuando nos proporciona informes mensuales sobre el estado de posición de su inversión sentimental, como los que recibimos del banco, pero hechos texto: "Sospechaba que todo lo que Michel me ofrecía tendría que devolvérselo algún día, y empecé a mirar su afán de gastar conmigo hasta el último céntimo como el deudor mira el libro de operaciones del prestamista que acabará por cobrarle un interés desorbitado", p. 52; "... durante meses me había albergado, me había dado de comer y vestido (...). Nunca lo dijo así, pero yo advertía detrás de sus palabras la reivindicación de los derechos que le concedía su deuda", p, 70; "Me veía a mí mismo como el calefactor que climatiza la casa (...). Un bien útil", p. 92; ...imaginé que si Michel se daba cuenta de que ya no dependía económicamente de él, iba a dar por supuesto que lo abandonaría a no mucho tardar", p. 104); "Me confortaba el sentimiento de propiedad: vosotros tenéis las vuestras, vuestras propiedades: : Yo tengo la mía, se llama Michel...", p. 118; "La satisfacción sexual como trabajo de esclavo", p. 119; etc. No es que el amor esté cosificado, es que el dinero es la cifra universal, la única ecuación que todo explica. Más allá de momentáneos excesos, como los de los generosos reyes primitivos, dispendios que sirven para reificar la diferencia de genealogías, el daca y toma (en ese orden, en este caso), paradigma universal, revive en cada acto, nada deja de obedecer a las leyes de mercado, especialmente aquellos ritos que, como el amor, se enmascaran como puros. El deseo, azúcar, alcohol  que hace pasar la píldora, es el brujo que preside la engañosa ceremonia ("A fin de mes, nos bebíamos en casa las botellas adquiridas en previsión del día de la paga, y veíamos la tele desnudos, y nos comíamos uno a otro. Lo dice Lucrecio: Los amantes quieren comerse uno a otro. Lo creen posible. Enloquecen", p. 84; "Prodigios de la primera etapa del amor. Engañosas prestidigitaciones de la carne y juegos de disfraces -los disfraces del deseo: la flor que atrae con su brillante color al insecto-", p. 76). Casi puro Proust, por otro lado.

Chirbes consigue moverse entre los dos polos, el del amor literaturizado, mezcla de ideología, instinto culturalizado, tradición que orienta nuestros anhelos, esperanzas y esfínteres, ese amor que tiene que ver con la mala música, que según Proust había que detestar, pero no despreciar (1), y su desmentido, el paso por el filtro de la conciencia que permite ver lo que esconde, sin por ello poderse sustraer del todo al encanto, la malia, en chisporroteo que nos obnubila -¡guay de quien no es poseído por él!: "Cuando, tendido en la cama del hospital, alargaba la mano para e  tocarme y me miraba con ansia, aún me parecía descubrir en él la descabellada aspiración que leemos en los cuentos de terror,en la novelas románticas y en las fantasmagorías que les gustaban a los surrealistas: deseo de amor que perdura más allá de la muerte" (p. 20). Solo el personaje que ve a través de esas densas nieblas el estado de su posición logra salir indemne de la peripecia.

Lo que la novela nos cuenta parece tallado a medida de lo dicho: El París del extrarradio, el del RER y las fábricas, es el escenario de una  relación amorosa de unos cuantos meses entre un joven que quiere dedicarse a la pintura, pero por el momento debe contentarse con trabajar como dibujante en una revista de muebles, y un obrero mayor que él, en el que encuentra una tosca inocencia, una exigente entrega, un cuerpo maduro y fornido, tanto un padre como un hijo ("El tocadiscos giraba, me abrazaba al hombre y tenía ganas de llorar, como si el niño moribundo fuese yo y él me tuviese mucha pena), pero desde luego no un  par ("Me sedujo ese candor en un cincuentón, la claridad con que nombraba, clasificaba y ordenaba sus sentimientos con una desenvoltura jovial", p. 45). El joven es de buena familia, con la que está peleado, entre otras cosas, por su homosexualidad. Tiene por delante un futuro que labrarse y la posibilidad de hacerlo, pues posee contactos y, en caso de que vuelva al redil familiar, dinero suficiente como para ser un diletante fino pintor rentista, buen gusto y donde caerse muerto. El otro, el mayor, aunque está ya de vuelta y ha  vivido la decepción del engaño, es capaz de ilusionarse, más por la idea del amor, quizá, que por el joven en sí mismo, último cartucho de tiros errados. Uno es hijo de una puta, de la miseria, del desorden, del desgate de sus idas y venidas de la fábrica a casa, de un duro trabajo manual que consume sus energías y gracias a cuyo salario puede permitirse sólo tímidos placeres; el otro ha ido al liceo francés, su madre es puta también, pero puta en otro sentido, por cutre, posesiva, enamorada de sí misma, de su estatus, de las formas de la apariencia -imperdible el episodio del jersey). Los amantes, sin embargo, comparten todo, aunque el obrero comparte más que el pintor, que juega a sentirse parcialmente pobre, desvalido una temporada.

La aventura parisina, como en tantas novelas realistas, no será sino un prólogo de la vuelta a casa del hijo pródigo, lleno de recuerdos, pero escarmentado y con las ideas claras, un periodo de aprendizaje sobre el lado capitalista del amor a través de una experiencia acanallada. El joven se convierte en todo para el currante, Dice el narrador en un momento dado que él había ido a París para pintar como pintor de pincel,  no como tantos otros, "empeñados en ofrecer instalaciones, montajes, vídeos, artefactos más ideológicos que artísticos, piezas que considero más cerca del acertijo y la ocurrencia que de la obra de arte" (p. 49). Es solo una de las referencias artística del texto. las otras, más significativas, han sido subrayadas en las reseñas publicadas. Así, M. Hidalgo: "Según iba leyendo este texto implacable, comencé a pensar en el atroz universo de pintores como Lucien Freud y Francis Bacon. Al llegar a la página 53, el propio Chirbes (“carnes desolladas”) cita a Bacon y cita “las llagas” de Grünewald. Estas son las referencias estéticas, pero también las claves morales del libro de Chirbes que, por momentos, adquiere rasgos y elementos –ratas, larvas, insectos- de las pesadillas lisérgicas de un Burroughs, sin olvidar el concurso constante del sudor, el efluvio del alcohol, los rudos olores, todos los fluidos y excrecencias de los cuerpos…". Sin embargo, creo yo que Chirbes en la obra se muestra más como un postilustrado, subespecie marxista, que pretende aclarar la escena, el episodio, que otra cosa. Mas, a diferencia del protagonista, mero buen artesano, el escritor fallecido, que a menudo introduce en sus obras una contrafigura del creador cabal, fue un profundo artista (véase el hermoso inicio del Capítulo V) que sabía que el plein feu siempre deja partes en sombra, las del conflicto que evocaba E. Fischer, porque melibeos o micheleos somos y en el camino nos encontraremos.

Una sola cosa, más que el presunto desequilibrio entre las partes del la obra, me enturbia el regusto de esta estupenda novela corta, hermosa hasta en su imperfección, el verbo efectuar, que bien podría haber usado una mediocre artesano dispuesto a tirarse el moco: "Como la mujer no puede efectuar sin ayuda muchos trabajos, en el interior de la casa gotea...", p. 60.
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(1) Détestez la mauvaise musique, ne la méprisez pas. Comme on la joue, la chante bien plus, bien plus passionnément que la bonne, bien plus qu'elle s'est peu à peu remplie du rêve et des larmes des hommes. Qu'elle vous soit par là vénérable. Sa place, nulle dans l'histoire de l'Art, est immense dans l'histoire sentimentale des sociétés. 

sábado, 20 de febrero de 2016

Muere Eco. Reliquias/prendas por sus seguidores mal halladas

¿Quién me dijera, cuando las pasadas
horas qu’en tanto bien por vos me vía,
que me habiades de ser en algún día
con tan grave dolor representadas?
Pues en una hora junto me llevastes
todo el bien que por términos me distes,
lleváme junto el mal que me dejastes;
si no, sospecharé que me pusistes
en tantos bienes porque deseastes
verme morir entre memorias tristes (Garcilaso de la Vega)







"Sucedió lo mismo que había pasado con sus colegas parisienses hacia la misma época: empezaron como profesores, fundaron editoriales, divulgaron una especie de poética neoaristotélica o neorretórica, vieron cómo esa disciplina perdía adeptos, y acabaron escribiendo novelas de escasa calidad: ahí está el caso de Philippe Sollers para darse cuenta de que el fenómeno alcanzó a más de un país en nuestro continente.

Y es que la figura del intelectual, en los tres últimos siglos, ha conocido unas transformaciones sorprendentes. Eco ya no tenía nada que ver ni con Pascal ni con Spinoza, que aún fueron hombres de scriptorium; tampoco se pareció a los grandes ilustrados, como los sabios Bayle, D’Alembert o Diderot, capaces de dedicar toda su vida y sus escasos recursos a editar enciclopedias fastuosas; no se comprometió con las más apremiantes cuestiones políticas de su tiempo salvo para mostrarse como un pensador liberal —pero menos que Russell o Berlin, por ejemplo—; ni poseyó, por fin, el perfil de un Voltaire, un Victor Hugo, un Zola o un Jean-Paul Sartre, dispuestos a aceptar el exilio interior y exterior o de subirse a un bidón de gasolina para azuzar la conciencia de la clase obrera en una fábrica de automóviles". Jordi Llovet, El nuevo intelectual

viernes, 19 de febrero de 2016

Acuarelasymas. La exposición de Patricia Calarco en el Rincón del gato. Del 19 de febrero al 18 de marzo de 2016

"En esta exposición presento un pequeño recorrido por mis pinturas en acuarela y en pastel, en las que pretendo comunicar algo que os produzca una buena sensación y que os ofrezca un poco de ilusión, espero con entusiasmo vuestras opiniones".

PCalarco



Concurso una gélida manina: 

A partir del próximo jueves, día 25 de febrero, si perteneces al personal del centro o eres alumno oficial de la escuela, presencial o a distancia, matriculado en este curso académico, pásate por la biblioteca con tu carné actualizado y vota a favor de tu acuarela preferida. Debes poner su título, tu nombre y tu dirección de correo electrónico en la papeleta que te entregarán nuestras amables bibliotecarias. La semana del 21 al 26 de marzo, una gélida manina extraerá de la urna lentamente la papeleta del ganador, que será premiado con una de las acuarelas expuestas.
































miércoles, 17 de febrero de 2016

Tocaculos al pasar. Vulgar ferlosiana a orillas del Ebro

                 

Mal está, muy mal, tocar el culo a las transeúntes cuando se pasa junto a ellas en bicicleta, es una forma de agresión intolerable, como tantas otras, que se aprovecha de la fuerza bruta, del descuido de la víctima, de la mayor velocidad de paso del ciclista... pero tiene algo de chusco, de estúpido.

Da la impresión que en el caso del individuo que perpetra la fechoría hay una especie de inversión del proceso habitual que nos lleva a desear tocar un culo, proceso en el que se produce una especie de fructífero diálogo entre el culo concreto y el deseo, como si aquél actuara a modo instrumento del que parte una melodía que captan nuestros oídos, bien dispuestos a atender a la vibración. El el caso del ciclista que nos ocupa, sin embargo, ocurre como si el proyecto y la determinación de tocar culo antecedieran a la propia aparición del culo mismo por la ribera del Ebro, difícil de atisbar, por otro lado, en los días de niebla. Quizá por ello, hay algo de contradictorio en la sensación de apagamiento que quizá disfrute el malhechor  tras cada fugaz contacto con el objeto de su deseo, pues tratándose antes que nada del culo entendido como un lugar vacío que se trata de llenar a toda costa con un culo cualquiera, más parece probable que, igual que si de una figura mitológica clásica se tratara, estuviera condenado a repetir su acción cuantas veces se encuentre montado en su bicicleta a una distancia precisa de un trasero. Aquí trasero, aquí salto, podría ser su lema, adaptado del de los caballeros templarios. "Por lo demás, semejante actitud intransitiva, como inversión formal de los contextos, se halla tan difundida en las acciones de los hombres que es con frecuencia la que adoptan para casarse. ¿Qué otra cosa sucede cuando se busca esposa. El proyecto y la determinación del matrimonio anteceden entonces a la propia aparición de la persona (...), la cual, por esta misma circunstancia originaria, difícilmente llegará, en los largos años de vida conyugal, a aparecer del todo como persona en sí a los ojos del esposo -en tanto que otras, presuntamente más afortunadas, que no fueron buscadas en principio (y observa la incongruencia de este predicado: si no se me conoce no se me busca a mí..." (Ferlosio, R.S, Altos estudios eclesiásticos, Debate, p. 52). Pero, basta, que la hipotaxis me va dejando cianótico. Para mayor claridad , mejor sería decirlo con un antipático refrán, cosa harto difícil de definir:

 "Quien nísperos come, espárragos chupa, bebe cerveza, besa a una vieja, toca culo desde la bici, ni come, ni chupa, ni bebe, ni besa, ni toca".


domingo, 14 de febrero de 2016

Melibeos (o Calistas) somos y en el nicho de amor de mercado nos encontraremos


Recuerdo que el desaparecido Leopoldo María Panero decía en algún sitio que el único amor verdadero es el matrimonial, una chocante afirmación que espantaría a muchos de los amantes que en el mundo han sido, en especial a los que se inventaron el/la fin'amor, del que provienen muchas de nuestras excentricidades. En rigor, para los trovadores más puros, amor y matrimonio son incompatibles y, además, una de las manifestaciones en las que el elixir de idem está más presente es precisamente el amor de lonh, el que se basa en la ensoñación, savia del sentimiento (Jamai d'amor no'm jauziray/Si no'm jau d'est' amor de lonh. En inglés para mayor claridad: Never shall I enjoy love/ unless I enjoy this faraway love, J. Rudel). Supongo que, con su voz de mimbre, al hablar de matrimonio, el hijo y nieto de poetas se refería a esas uniones que se enfrentan a la carcoma, por decirlo en términos del último Chirbes. La última novela del fallecido escritor, París-Austerlitz, podría ser, por cierto, un buen regalo para este S. Valentín. El texto, si dejamos de lado el tema de la plaga, contiene un breve y conminatorio aviso para navegantes, la carcoma de amor es omnipotente y la seda de tus manos se apolilla hasta en París, paraíso laico de donde son expulsados sin excepción todos los amantes que amor han conocido. Pero, no hay más cera que la que arde y quant'on a que el matrimonio, San Valentín, agente de un pequeño nicho de mercado y de banales sentimientos, pasa sigiloso en su día, vestido de invierno (arreglao, pero informal, de domingo), apenas sin gesticular, sólo con el dedo sobre los labios, pidiendo que como a la mala música, la columna sonora de nuestras cursilerías de los primeros meses, de los primeros años, lo detestemos, vale, pero no lo despreciemos. Parafraseando lo que escribía Proust sobre la mala música: Détestez le jour de la Saint Valentín, ne le méprisez pas. Qu'il vous soit vénérable. Sa place est immense dans l'histoire sentimentale des sociétés. Le respect envers lui est la conscience de l'importance du rôle social de amour.

Viva pues San Valentín, pues en el camino del nicho de mercado nos encontraremos.

François Xavier Courrèges, image tirée de Another Paradise, 2005, vidéo couleur, sonore, 5 min 30 s, en boucle

Emporte-moi dans l'image ou la mélodie et conjure, par elles, le duel de nos solitudes devant l'universel (photo: Marina Abramovic & Ulay, Rest Energy, 1980)

jueves, 11 de febrero de 2016

Hipótesis titiriteras. De mal en peor. Si Charlie levantara la cabeza

—Deténgase vuesa merced, señor don Quijote, y advierta que estos que derriba, destroza y mata no son verdaderos moros, sino unas figurillas de pasta. Mire, ¡pecador de mí!, que me destruye y echa a perder toda mi hacienda.
Mas no por esto dejaba de menudear don Quijote cuchilladas, mandobles, tajos y reveses como llovidos. Finalmente, en menos de dos credos, dio con todo el retablo en el suelo, hechas pedazos y desmenuzadas todas sus jarcias y figuras.

Mal: El fiscal no vio  la obra. El juez tampoco. Tragarse una de titiriteros entre semana es duro.

Peor: El fiscal vio la obra, pero no la entendió. El juez no vio la obra. No desconfió... si hay que ir, se va, si no, a qué.

Peor todavía: Los dos vieron la obra, pero ninguno la entendió. Demasiado subtexto y cierto tufillo antisistema bastaron. Y luego hablan de la posición de los escolares españoles en los informes PISA. Había, además, niños en juego, carne del cielo, como la llamaba V. Verdú en un ensayo. "Sería preciso escribirlo en las paredes, por obvio que ello sea, no hay una mente infantil ni una mente femenina, no hay más que una sola mente humana; la infantilidad es un invento de la misma ralea que el de la fenimidad y estrechamente coordinado a éste: los niños y las mujeres son, por antonomasia, "los que se quedan en casa" (R. S. Ferlosio, Personas y animales en una fiesta de bautizo). Si los infantes, de la mano de sus padres, cuando salen de casa se encuentran lo que se representaba en el escenario, es que los adultos no hemos sabido defender su infantilidad. Nada de sinceras explicaciones: "Las afrentas pueden ser reales, pero no debemos olvidarnos de que lo que vulneran no es nuestra esencia, sino una ficción fundacional que suscribimos con mayor o menor entusiasmo"(Coetzee). Pero el momento de hacer comedia había llegado. Era hora de expiar culpas. 

Pésima: El asunto consistió en que es más cómodo sostenella que enmendalla, aunque enmendalla hubiera sido sin duda mancha que limpia. Sostenella cinco días ha acabado con mi fe.


Ondas gravitacionales: Juez y fiscal siguen pensado lo mismo. Churras y merinas maridan requetebien. La ley les ampara.

martes, 9 de febrero de 2016

Un gorila expiatorio: Inconveniencias en tres idiomas o de cómo cuecen habas por doquier

Podría ser el himno de una concentración anti sistema, de una reunión de personas con el carácter corroído, hartas de soportar a la familia, a los transportes urbanos, al ayuntamiento, a la judicatura, a las librerías que sólo tienen novedades, a la champions. Eso es lo que simboliza el gorila que se escapa de la jaula y la monta, la fuerza del que ve la ocasión de huir y, en vez de irse a los mares del sur, desata su instinto vengador, como una ola. Hay en la anécdota del gorila una suerte de desquite, de acto salvajemente compensatorio. Este gorila es del lumpemproletariado, ese que tanto despreciaba Marx, porque lo consideraba incapaz de organizarse, ajeno a la conciencia de clase, individualista, pero apto para la violencia y el pillaje insolidario. En su individualismo justiciero, no se parece desde luego a Espartaco, germen de una lucha colectiva.

La salida de tono, como común denominador de tantas composiciones, tiene innumerables  precedentes, en particular en la poesía tardomedieval. Los tiempo de crisis exasperan el humor como pocas otras cosas. A veces, la sátira vetea obras que parecían otra cosa, como en el caso del final del Corbacho. Entresaco una cita de Las Coplas del Provincial, compuestas entre 1465 y 1474, consideradas a menudo como un poema difamatorio sobre la monarquía,  ejemplo, en cualquier caso, de cómo se las gastaban a veces:

y es pública voz y fama/ que jodes personas tres:/a tu amo y a tu ama/y a la hija del marqués/jodes al rey y a la reina,/jodes las tres Badajoces/y todo el mundo se espanta que no jodes la infanta.

Ahí va el gorila en orden cronológico inverso:



Carbonell, Krahe y Sabina:

Ojo Al Gorila (G. Brassens)

A través de las anchas rejas
 de la jaula de un bello zoo,
contemplaba un grupo de viejas,
un gorila muy juguetón.
Sin ningún pudor las comadres/señalaban cierto lugar,
que como es natural mi madre,/me ha prohibido aquí citar.
¡OJO AL GORII III III III LAA! /De repente se abrió la puerta
de la jaula del animal. /¿Cómo es posible que esté abierta?
alguien debió cerrarla mal. /El mono, al verse sin grilletes,
en vez de "VIVA LA LIBERTAD", /dijo tocándose el paquete:
"HOY PIERDO LA VIRGINIDAD". /¡OJO AL GORII III III III LAA!
El guardián con gesto afligido /pensó para sí: "¡SANTO DIOS!
es un gorila reprimido/ y la culpa la tengo yo"
Y todas las viejas curiosas, /de que al principio les hablé,
pusieron pies en polvorosa /a pesar suyo, ¡yo lo sé!. /¡OJO AL GORII III III III LAA!/ Incluso aquellas que miraban
al gorila como a un Don Juan /fingieron estar asustadas
por aquello del qué dirán. /El fornicio les daba miedo,
pero Uds. y un servidor, /sabemos que el "quiero y no puedo"
es un suplicio mucho peor /¡OJO AL GORII III III III LAA!
Todo el mundo alocadamente /huye lejos del animal.
Salvo una vieja indiferente /y un joven juez sin moral.
El mono al ver el fracaso /y que todos huyen de él,
empezó a acelerar el paso /hacia la vieja y hacia el juez
¡OJO AL GORII III III III LAA!/¡BAH!, decía la solterona: /"Como el mono me va a querer /si al menos fuese yo una mona
pero soy toda una mujer" /Y el juez pensaba insobornable:
"que el elegido sea yo, /es completamente improbable",
ya veremos luego que no. /¡OJO AL GORII III III III LAA!
Supongamos por un instante, /que igual que el mono, debe Ud.
elegir como dulce amante, /bien a una vieja, bien a un juez.
Pienso que si esta alternativa /la debiera decidir yo,
la vieja aún sin ser atractiva, /seria objeto de mi elección.
¡OJO AL GORII III III III LAA!/Pero aunque el bueno del gorila
sea Tarzán haciendo el amor /por el contrario, cuando cavila,
da más gatillazos que yo. /Con que en vez de optar por la vieja
como haríamos Ud. o yo /agarrando al juez de una oreja,
bajo un árbol se lo llevó. /¡OJO AL GORII III III III LAA!
Lo que viene después es algo /que hubiera querido contar,
pero me estimo en lo que valgo /y no quiero degenerar.
Basta decir que el juez gemía/y que luego empezó a gritar
como el hombre al que aquel mismo día, /él había mandado ahorcar.
¡OJO AL GORII III III III LAA!

Fabrizio de André:



Sulla piazza d'una città
la gente guardava con ammirazione
un gorilla portato là
dagli zingari di un baraccone
con poco senso del pudore
le comari di quel rione
contemplavano lo scimmione
non dico dove non dico come
attenti al gorilla!/d'improvviso la grossa gabbia/dove viveva l'animale/s'aprì di schianto non so perché/forse l'avevano chiusa male/la bestia uscendo fuori di là/disse: "quest'oggi me la levo"
parlava della verginità/di cui ancora viveva schiavo/attenti al gorilla!/il padrone si mise a urlare/"il mio gorilla, fate attenzione"
non ha veduto mai una scimmia/potrebbe fare confusione/tutti i presenti a questo punto/fuggirono in ogni direzione/anche le donne dimostrando/la differenza fra idea e azione/attenti al gorilla!/tutta/la gente corre di fretta/di qui e di là con grande foga
si attardano solo una vecchietta/e un giovane giudice con la toga
visto che gli altri avevan squagliato/il quadrumane accelerò/e sulla vecchia e sul magistrato/con quattro salti si portò/attenti al gorilla!
"bah, sospirò pensando la vecchia,/ch'io fossi ancora desiderata
sarebbe cosa alquanto strana/e più che altro non sperata"/"che mi si prenda per una scimmia/pensava il giudice col fiato corto,/non è possibile, questo è sicuro"/il seguito prova che aveva torto/attenti al gorilla!/se qualcuno di voi dovesse/costretto con le spalle al muro,
violare un giudice od una vecchia/della sua scelta sarei sicuro/ma si dà il caso che il gorilla/considerato un grandioso fusto/da chi l'ha provato però non brilla/né per lo spirito né per il gusto/attenti al gorilla!/infatti lui, sdegnata la vecchia/si dirige sul magistrato
lo acchiappa forte per un'orecchia/e lo trascina in mezzo ad un prato
quello che avvenne fra l'erba alta/non posso dirlo per intero/ma lo spettacolo fu avvincente/e la "suspence" ci fu davvero/attenti al gorilla!/dirò soltanto che sul più bello/dello spiacevole e cupo dramma/piangeva il giudice come un vitello/negli intervalli gridava mamma/gridava mamma come quel tale/cui il giorno prima come ad un pollo/con una sentenza un po' originale/aveva fatto tagliare il collo./attenti al gorilla!

Y el autor, G. Brassens, ya muy mayor:


C'est à travers de larges grilles,
Que les femelles du canton,
Contemplaient un puissant gorille,
Sans souci du qu'en-dira-t-on.
Avec impudeur, ces commères
Lorgnaient même un endroit précis
Que, rigoureusement ma mère
M'a défendu de nommer ici.../Gare au gorille !.../Un jour la porte de la prison bien close/Où vivait le bel animal
S'ouvre, on n'sait pourquoi. Je suppose/Qu'on avait du la fermer mal.
Le singe, en sortant de sa cage/Dit "C'est aujourd'hui que j'le /perds !"/Il parlait de son pucelage,/Vous aviez deviné, j'espère !
Gare au gorille !.../L'patron de la ménagerie/Criait, éperdu : "Nom de nom !/C'est assommant car le gorille/N'a jamais connu de guenon !"/Dès que la féminine engeance/Sut que le singe était puceau,/Au lieu de profiter de la chance,/Elle fit feu des deux fuseaux !/Gare au gorille !.../Celles là même qui, naguère,
Le couvaient d'un œil décidé,/Fuirent, prouvant qu'elles n'avaient guère/De la suite dans les idées ;/D'autant plus vaine était leur crainte,/Que le gorille est un luron/Supérieur à l'homme dans l'étreinte,/Bien des femmes vous le diront !/Gare au gorille !.../Tout le monde se précipite/Hors d'atteinte du singe en rut,/Sauf une vielle décrépite/Et un jeune juge en bois brut;
Voyant que toutes se dérobent,/Le quadrumane accéléra
Son dandinement vers les robes/De la vieille et du magistrat !
Gare au gorille !.../"Bah ! soupirait la centenaire,/Qu'on puisse encore me désirer,/Ce serait extraordinaire,/Et, pour tout dire, inespéré !" ;/Le juge pensait, impassible,/"Qu'on me prenne pour une guenon,/C'est complètement impossible..."/La suite lui prouva /que non !/Gare au gorille !.../Supposez que l'un de vous puisse être,/Comme le singe, obligé de/Violer un juge ou une ancêtre,/Lequel choisirait-il des deux ?/Qu'une alternative pareille,/Un de ces quatres jours, m'échoie,/C'est, j'en suis convaincu, la vieille/Qui sera l'objet de mon choix !
Gare au gorille !.../Mais, par malheur, si le gorille/Aux jeux de l'amour vaut son prix,/On sait qu'en revanche il ne brille/Ni par le goût, ni par l'esprit./Lors, au lieu d'opter pour la vieille,/Comme l'aurait fait n'importe qui,/Il saisit le juge à l'oreille/Et l'entraîna dans un maquis !/Gare au gorille !.../La suite serait délectable,
Malheureusement, je ne peux/Pas la dire, et c'est regrettable,
Ça nous aurait fait rire un peu ;/Car le juge, au moment suprême,
Criait : "Maman !", pleurait beaucoup,/Comme l'homme auquel, le jour même,/Il avait fait trancher le cou.

Gare au gorille!

lunes, 8 de febrero de 2016

¡Gorrión cito, qué melancolía!

(…)Siempre
de prestado, sin rumbo,
como cualquiera, aquí anda,
se lava aquí, tozudo,
entre nuestros zapatos.(…)


Claudio Rodríguez, "Gorrión"





"Respecto a ella [la función apelativa del lenguaje] hay tres clases de animales: los que no se llegan a dar por aludidos a ninguna señal de voz humana -un niño recién nacido, una tortuga-; los que gregariamente acuden a llamadas específicas -los gatos ("ps-bs-bs"), las gallinas ("pita-pita")-; los que singularmente atienden por su nombre individual -un perro adulto, los bueyes de una yunta. Sólo a esta última clase es pertinente la imposición y empleo de prosopónimos o nombres de persona. En los bueyes del carro o del arado es donde más estrictamente se ejerce la función, pues hay que estar apelando de continuo ora a uno ora a otro buey, si se retrasa o si hay que dar la vuelta, y ellos han de saber a quién habla en cada caso el labrador o el carretero." (Sánchez Ferlosio, R,  "Personas y animales en una fiesta de bautizo", en Ensayos I, Altos estudios eclesiásticos, Gramática, narración, diversiones, Ed. I. Echevarría, Debate, 2015, p. 6-7)





"Son los pájaros naturalmente las más dichosas criaturas del mundo. No lo digo porque si los ves o los oyes te alegren el corazón; sino porque resultan así en sí mismos, quiero decir que sienten alegría y dicha más que ningún otro animal. Se ve al resto de los animales normalmente serio y grave; y muchos de ellos parecen hasta melancólicos..." Elogio de los pájaros, Leopardi



"Sin saberlo, los pájaros tienen una función cósmica. La naturaleza que ha sobrevivido en estos tiempos modernos los ama naturalmente; y ellos aman a la naturaleza. Aman a la naturaleza y la hacen feliz. Con los hombres tiene una relación íntima: lo que nos parece gracioso a nosotros, se lo parece también a ellos; prefieren el espacio civilizado o artificial y las plantas cuidadas y ordenadas, los ríos ceñidos por sus márgenes. Es esos parajes su voz es más dulce y amable y su canto más modulado. Rehuyen sin embargo los terrenos  cuyo suelo quedó áspero e inculto. Cantando, ríen como los hombres, que en su alma tienen un lado pajaril, aunque casi siempre emperruchado: así es como ellos representan el ideal, la utopía de los hombres... Esas voces resonantes de alegría y solemnes, esos plausos a la vida universal, esos testimonios de felicidad de las cosas que nos llegan a través del canto-risa de los pájaros, son falsos, añade Leopardi en un inciso" (Citati, Piero, Leopardi, Mondadori, 2013, p. 272)




Literatura, vida y realidad, a tope ayer en el periódico

Se llenó ayer El País de disquisiciones sobre literatura y vida, aunque era domingo y no sábado, que es el día de Babelia. Mi conclusión es que casi siempre la vida (zona privada de la realidad toda) es un asquito, lenta desilusión que se convierte en topetazos al cabo de unos cuantos años -y vuelta a empezar. Pero qué sería de la literatura si no existiera esa realidad.
En cuestión de encuentros, quizá el mejor de mi adolescencia tardía fue Clelia, aunque no olvido detalles de la princesa Micomicoma, tan clara de piel que se le veía el vino pasar  por el pomo di adamo (nuez, para los prosaicos), de forma que siempre quise besarla. Antes, había estado enamorado de la novia de A. Adamov, pero a esa casi no la recuerdo. Me queda solo su foto cubierta de tiras de celo en una carpeta. Hace no muchos también tuve un affair (amorazzo) con Natasha, aunque también me atraía la princesa María. Pienso en la dificultad de elegir, en la grandeza moral que supone y pienso en especial en Machín, que decía querer a dos mujeres a la vez.
Pienso en todo eso y me digo que si no hubiera sido porque de camino al trabajo, después de comer, en el váter, un rato al levantarme, en fin, metido en la grietas de la realidad, podía leer aquellas páginas, no habría conocido lo mejor de la vida, la literatura que habla de la vida. No hay una cosa sin la otra y viceversa.

Recojo unas cuantas citas del País de ayer:

"¿Qué le preocupa de la realidad, de lo que es verdaderamente real? Juan Marsé me ha dicho más de una vez que me acerco “cautelosamente a la realidad”. Y yo todos los días me acerco cautelosamente a su frase. La estudio, la pienso, trato de averiguar qué ha querido decir. Sólo sé por el momento que la realidad es dolorosa, no descubro nada. Pero encontramos también a la realidad en el descubrimiento de que la literatura es lo mejor de la vida. Pero lo es a condición de que la vida sea lo mejor de la literatura". (Vila-Matas)


"Diré que no poseemos más conciencia que la literatura; que su función como conciencia es la de informarnos de nuestra incapacidad de aprehender el horrendo peligro de la fuerza nuclear. La literatura ha sido la salvación de los condenados; la literatura, la literatura ha inspirado y guiado a los amantes, vencido a la desesperación, y tal vez en este caso pueda salvar al mundo". (Fresán cita a

"En el taller de escritura hablamos mucho de la conversación como materia narrativa, así que envié a toda la clase a escuchar conversaciones. Tenía gente en el tanatorio, en el metro, en el autobús, en diferentes bares y cafeterías, en el mercado, en la consulta del pediatra, en el especialista de la piel… Yo mismo formé parte de una patrulla que recogió conversaciones de museo. No dejamos sector por cubrir en la idea de disponer al menos de un diálogo por situación novelesca. Estuvimos dos semanas transcribiendo las conversaciones grabadas y analizándolas sin hallar nada de interés en ninguna. Resultó que en los tanatorios se hablaba como en los tanatorios, en los autobuses como en los autobuses, en los bares y cafeterías como en los bares y cafeterías, etcétera". (J.J. Millás)


"Pero veo de un tirón los 10 capítulos de la primera temporada de la danesaBorgen y flipo. Con su argumento, su credibilidad, su ritmo, sus actores. Es muy buena. Y me habla modélicamente de una realidad fatigosa que vive nuestro enfangado país. Después de las elecciones no hay forma de que los partidos lleguen a un acuerdo para gobernar el país. Y comienza el yo te doy si tú me das, el transfuguismo, las alianzas que parecían imposibles, los chantajes entre colegas. Da igual su ideología. Se trata de pillar poder. ¿Les suena esta turbia movida?" (Boyero)