viernes, 27 de enero de 2012

No son galgos franceses, sino podencos belgas. Homenaje del Dep. de Francés de la E.O.I, 1 a J. Brel (Miércoles, 28 de feb. a las 18’30 en el Salón de actos)

Muchas de las mejores cosas francesas son belgas. Es frecuente pensar en algunos grandes personajes como franceses de pura cepa. Pero, después, resulta que son belgas, hasta el punto de que cuando alguien habla de un escritor, cantante, ciclista, tenista, director de cine o ilustrador francés, si se está interesado en los detalles se debería preguntar, pero es francés o belga. Entre las entretelas más francesas se esconden pliegues del país vecino hasta límites insospechados. La disolución de lo belga en el vaso de las otras nacionalidades, no acaba ahí. Lo belga no termina en Francia, sino que se extiende a Inglaterra y otros países vecinos, pintores, por ejemplo, que no son ingleses o de otros países cercanos, sino del plat pays, una pesetina, como a veces se llama a la parte mejor de las chuletas de ternasco, una exquisita minucia en el mapa europeo. Vaya ahí una pequeña lista de no franceses, como Picasso, y no ingleses, encabezada por J. Brel, a quien se dedicará un homenaje en nuestra Escuela el próximo día 29 de febrero:  Adamo, Jacques Brel, Jhonny Halliday, Justine Hennin, Kim Klijsters, Eddy Merckx, Hergé, Peyo, Georges Simenon, Pierre Paul Rubens, Jean Bruegel, James Ensor, Magritte, Delvaux, L. y J-P. Dardenne, Agnès Varda… En mi léxico familiar, no recuerdo por cuáles vías, la expresión “es belga” ha pasado a convertirse en sinónimo de “es excelente”, dicho con un gran fondo de verdad, pero también con cierta coña, como si por ser belga se supiera que su valía no va a ser reconocida del todo. Cuando uno dice “es belga”, el otro le responde, “¿belga belga?”…

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La entrada del blog del Dep. de Francés contiene los siguientes textos y videos:

Le grand Jacques, le plus grand Belge de tous les temps, revisité par des musiciens bien au fait de sa musique et de son style d’interprétation.
Le mercredi 29 février, nous aurons l’occasion d’assister à la première de “Tributo à Jacques Brel”. Nous pourrons savourer quelques-unes des plus belles chansons qu’on n'ait jamais écrites:

Le plat pays
Les flamandes
Le tango funèbre
Les paumés du petit matin
Les prénoms de Paris
Les vieux
Madeleine
Mathilde
Quand on n'a que l'amour
Ne me quitte pas
La valse a mille temps
Amsterdam

Además, la entrada del blog del Dep. de Francés contiene los textos de las canciones (clica aquí para enlazar con la entrada)

Enlace a traducciones de los textos.

jueves, 26 de enero de 2012

Religión a la carta (Personal Jesus). Reedición de entradas. Rincón de las versiones.

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Pániker, Salvador, Cuaderno amarillo, Barcelona, Plaza y Janés, 2000, págs. 153-54.

 

imageZaragoza, tienda de moda cerca de la calle Alfonso.

.imageGran Vía toxic (Amid.cero9). Foto de la exposición Laboratorio Gran Vía.

M. Manson

YOUR OWN PERSONAL JESUS, SOMEONE TO HEAR YOUR PRAYERS,
SOMEONE WHO CARES. YOUR OWN PERSONAL JESUS
SOMEONE TO HEAR YOUR PRAYERS, SOMEONE WHO´S THERE
FEELING UNKNOWN, AND YOU´RE ALL ALONE
FLESH AND BONE. BY THE TELEPHONE
LIFT UP THE RECEIVER, I´LL MAKE YOU A BELIEVER

J. Cash

TAKE SECOND BEST, PUT ME TO THE TEST
THINGS ON YOUR CHEST, YOU NEED TO CONFESS
I WILL DELIVER, YOU KNOW I´M A FORGIVER
REACH OUT AND TOUCH FAITH, REACH OUT AND TOUCH FAITH
YOUR OWN PERSONAL JESUS... FEELING UNKNOWN
AND YOU´RE ALL ALONE, FLESH AND BONE
BY THE TELEPHONE, LIFT UP THE RECEIVER
I´LL MAKE YOU A BELIEVER. I WILL DELIVER
YOU KNOW I´M A FORGIVER. REACH OUT AND TOUCH FAITH
YOUR OWN PERSONAL JESUS. REACH OUT AND TOUCH FAITH

The Dixie Hummingbirds.

Dicho de otro modo: la divinidad tiene poco que ver con Dios. Hoy comprendemos que en términos histórico-culturales el fundamentalismo monoteísta –con todos sus anexos: Verdad, Belleza, Bien, los grandes términos en mayúsculas…los monstruos de la razón construidos para atajar la provisionalidad y la incertidumbre- el fundamentalismo monoteísta, digo, es responsable de toda la intolerancia fanática que ha emponzoñado el mundo. (Paniker, ibid, pág 57).

Pues bien, uno sigue sintiendo en lo más hondo esta exigencia de fe, esta necesidad de confiar en algo. No es que uno crea que la vida tenga sentido, pero uno siente la necesidad de poder abandonarse. (Paniker, ibid, pág. 152).

(Siempre, que bien poca cosa es, salvo para mí, recordaré al mismísimo A. García Calvo entrar en clase de latín, al poco de volver de su exilio parisino, y ponerse a recitar a F. Luis de León, Te vas pastor y nos dejas…. Debía ser el día de la ascensión o asunción, no sé, que esas cosas me interesan poco, aunque, la verdad, en términos castizos, la diferencia entre una y otra equivale a ir en taxi o ser taxista de uno mismo, que no es poco. También recuerdo la enorme penitencia de mi primera y última confesión, diez credos y diez ave marías. Quizá el sentimiento de culpa me hizo magnificar el dictamen del cura. Salí del confesionario dudando si había dicho seis, diez o dieciséis. Opté por el término medio. Como para pedir aclaraciones. Era un niño. Mundos inhabitables). J. Brox

K. Souza.

miércoles, 25 de enero de 2012

Fútbol y citas entre semana, el domingo de la vida.

El gran fútbol entre semana tiene el encanto de esas citas a las que acudes un poco forzado, porque al día siguiente trabajas, porque eres persona que se recoge pronto (sic), porque tienes perro, porque perteneces al género de los que diferencian entre días de ocio y días de negocio, porque…pero esas citas son el domingo de la vida, como el arte. Además, hace tiempo que echo un vistazo a la primera página del periódico, pero después lo abro por los deportes, donde está las mejores narraciones clásicas, con introducción, nudo y desenlace. Incluso, a veces, contienen buenas digresiones.17092011025
Buen ejemplo de ello es el artículo que cogí ayer del brazo para dar una vueltecita. El tema es el del cansino Mourinho, que no para de cavarse su tumba desde que llegó al Madrid. Ya sé que en términos de sabiduría popular es lo nos ocurre a todos desde que nacemos, pero él pone un afán especial en ello y además adorna el trabajo con arabescos dignos de un obseso. Quizá todo haga parte del entramado mediático y no haya una pizca de verdad en nada. Lo cierto es que si  Mou finge sería la demostración palpable de la paradoja de Diderot. Tengo la impresión de que las cartas están echadas, aunque acabe ganando títulos, y solo se trata de tiempo, de saber cuándo va a dar la última paletada...pero, una vez más, eso nos pasa a todos.
Lo que menos me gusta es que sigan hablando de señorío, a menos que con señorío se refieran a la actitud de los señoritos, caprichosamente altaneros, que sonríen enseñando la encía a los de arriba y pisan a los de abajo. Prefiero otro lema: Ni siervo ni señor. Además, dónde se ha visto que tenga crédito lo que uno mismo dice de si mismo, en este mundo en el que solo te puedes fiar de los observadores externos, de las agencias de calificación.
Those were the days my friend,
We'd thought they'd never end,
We'd sing and dance forever and a day,
We'd live the life we choose,
We'd fight and never lose,
For we were young and sure to have our way.
(Video)
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El Clásico: The Gallery: El ClásicoFoto2606
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martes, 24 de enero de 2012

Charo de la Varga en febrero en el paredondehelarte.

Charo de la Varga, sin patrón.

Comme me puet li cuers au cors durer? /Quant il n’en part, certes trop est mauvaiz  (Anónimo, Châtelaine de Vergy, S. XIII)

Charo de la Varga se enorgullece en su cuenta de Facebook de hacer sus piezas a ganchillo sin patrón y yo, además de pensar en que las hace sin modelo previo, pienso en el lema que cita a menudo Belén Gopegui como ideal de vida, “ni siervo ni señor”, porque patrón también es sinónimo de señor, dueño.

      
        Foto 1: Ajuar, 2011, técnica mixta, crochet sobre hierro.

Leo sus dolidos poemas, miro su Ajuar y entiendo que no acepta otras sumisiones que aquellas contra las que no cabe rebelarse, el amor, la muerte, el recuerdo punzante, y aun esas a regañadientes. Sus poemas son relecturas ineludibles de la experiencia vivida, a la luz de un peculiar sentimiento trágico, en el que la fugacidad lacerante y la intensidad sin red de lo evocado actúan como fuerzas contrarias imageque tarde o temprano remiten a la muerte, referente último que dota de sentido a todo y también todo lo minimiza.
Foto 2: Tête era, 2012, crochet.
Quizá fue Arcadia la experiencia, pero al bajar la marea, siempre aparece escrita en la arena la frase del cuadro de Poussin, et in Arcadia ego. El gusto por las vanitas, de las que algunas piezas de esta exposición guardan reminiscencias, seguramente tiene que ver con ello.
Pero en Charo de la Varga no todo es Testamento, especie de copla flamenca (Mi testamento/lo dejé escrito anoche/ sobre tu cuerpo), ni tampoco colmena de la que emigraron las abejas (Polillas). Por momentos, sus textos se alejan de la debacle para dar cuenta de cómo se debate hasta alcanzar un tono medio de cierto alivio (Después, acaricio mi nombre escrito en el vaho: /todo un océano donde lavarme el corazón –Me pongo de pie), teñido incluso de melancolía fronteriza con la desesperación, fronteriza, nada más. En ese territorio surgen algunos de los versos que a mi más me gustan, chorreando la pereza de un animal de circo, rebelión de mariposas tan adentro, en un tono que se acentúa en forma de ironía en las calaveras y poemas visuales de esta exposición, algunos de los cuales, más que objets trouvés parecen anónimas piezas de artesanía tanto como originales trabajos de autor depositados delicadamente ante nosotros para provocar una sonrisa que no se pierde en absoluto en risa. Un par de segundos más tarde, el tiempo que tarda uno en caer en la cuenta de con quién está tratando, la mueca se desdibuja y queda solo el perfume de un ingenio que inquieta.
Si la ironía es un apaño de los falsos descreídos a la espuma de los días, una manera de no caer en el abismo, Charo parece sortear el sufrido tinte de su poesía verbal para mirar con sus ganchillos cara a cara a esa señora que ya hemos nombrado demasiadas veces en este texto. Y lo hace sin alharacas,

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Foto 3: Con la cabeza en las nubes, 2012, técnica mixta, crochet sobre madera.


pero sin acobardarse. Es como si ya no hablara de sí misma, como si la experiencia se hubiese esfumado o fuera menos acuciante en sus piezas tejidas, y, distanciándose de si misma, hubiera quedado a solas con sus grandes temas. En sus poemas hay algo de la carne viva del adolescente que sufre, aunque revestido por una imaginería y una expresión maduras, en lo aquí expuesto el patrón es tratado de tú a tú. Estuvo “loca” ayer, sí, pero fue por dolor. Su voz ha perdido intensidad y ha ganado perspectiva en el viaje, de la expansión lírica del yo hemos pasado al escueto guiño conceptista.
Ni depresión, pues, ni sarcasmo, renuncias a la lucha, pero sí el lamento de quien aceptando la vida tiene que defenderse del horror que conlleva. Dice J. Benet que la depresión es más una visión de la muerte que un espectáculo de piedad. Para no quedarnos fijos en esa visión, para vivir sin patrón, es bueno domesticar los humores negros a través de objetos divertidamente tristes, frágiles construcciones necesitadas de cola para mantenerse en pie, en las que confluye el espíritu barroco, el ingenio surrealista y una estética a mitad de camino entre la artesanía y el kitsch, siempre melancólico en la añoranza de códigos, cánones periclitados para siempre.
Charo es poeta, en la medida en la que pertenece a una tribu dispersa que cifra su experiencia en un bello código tan difícil de definir como fácil de reconocer, y poetisa, si es que el término admite un reciclaje que lo prive de odiosas connotaciones, poetisasinpatrón, en la medida en que entona una voz de género que encuentra refugio en sus obras, exvotos a contraluz de un anhelo imposible, exorcismo necesario para quien siente la pesadumbre de la vida consciente.
Son muchas las referencias que vienen a la cabeza cuando uno se acerca a ella, algunas tan explícitas como suFrida Kalho o J. Vasconcelos, otras, las que cada uno lleve consigo. A mí, permítaseme la indiscreción, Ch de la V me trae a la cabeza la Ch (âtelaine) de V (ergy)… y su perro cómplice, Sor Juana Inés de la Cruz y la ficción por quien penosa vivo, las poetas rusas que descubrí en Brodsky, y quizá algo de Rosalía, pero es que los ecos de cada uno son antojadizos, caprichosos, como la musa, como la sombra.
Javier Brox

Charo de la Varga (Zaragoza, 1966), ha diversificado su actividad artística entre la poesía, las artes plásticas y el video.
En 2005, su poemario Amotinada fue seleccionado para su publicación porimage el Ayuntamiento de Zaragoza a través del XXII Concurso de Poesía Ciudad de Zaragoza. En 2006 colaboró con J. Burguete en Hvals, un proyecto que aparece explicado en la antología que puede leerse más abajo. Desafortunadamente, no ha sido pródiga en muchas más entregas, pero poemas suyos pueden leerse también en Yin, Poetas aragonesas 1960-2010 (editado por A. Guinda y prologado por I. Escuín, ediciones Olifante, 2010) y en el blog entrenómadas.
En el terreno de las artes plásticas ha participado, entre otras iniciativas, en la exposición colectiva La franja roja. En el ámbito audiovisual ha realizado La plaza habitada (guión, dirección yimage edición) y ha sido correalizadora del documental social Con el corazón en la calle, perteneciente al proyecto colectivo “Zaragoza Rebelde, Movimientos sociales y antagonismos 1975-2000”. También ha colaborado en otros proyectos como ayudante de producción y encargada de vestuario y ayudante de dirección artística.
 
 
 

Poemas de Charo de la Varga:

Dos inéditos, salvo para sus 392 de Facebook:


DÉCIMA DE SEGUNDO
La muerte vino para inundar mi casa.
Se filtró por los resquicios de la puerta esbozando nubes de tormenta,
augurando un invierno perpetuo.
Gotas de una lluvia densa martilleaban cada día.
Cada día percuten con un compás disonante.
Parece que todo lo que amé se disuelve en el ácido de la negligencia
y yo comienzo a estar sin ser, me difumino, soy capaz de atravesar las paredes.
Hoy sueño con un día en el campo, y ciertamente
la hierba brilla como sólo puede hacerlo en un sueño.
Mi madre se convierte en mi padre por una décima de segundo.
Viste un jersey color púrpura y sonríe a sus hijos que lloramos maravillados.
El suelo está vivo.
Bajo mis pies respira un murmullo resbaladizo de insectos y raíces.


POLILLAS
Las polillas son mariposas delincuentes.
Con nocturnidad y alevosía
devastan la ropa
que duerme en los armarios
y trazan un idioma de grietas
sobre las palabras amordazadas
de las bibliotecas en ruinas.
Ocultan su apetito
de larvas insaciables
y vuelan deslumbradas una noche,
dejando tras de sí
un rastro de harapos, olvido y polvo.
Vosotros,
los que amé,
en mi memoria
hoy ya descosidos,
masticados,
apolillados,
anónimos,
pobláis furtivos mi corazón
como perdura la miel                                            
dentro de una colmena de la que emigraron las abejas.
 
Otros poemas publicados con anterioridad en diversas fuentes:

"Esto que te acabo de mandar es Hvals, una colaboración con Javier Burguete, artista plástico y amigo mío. Él me sugirió nueve temas generales sobre los que pensaba hacer unos retratos (libertad, complicidad, memoria, etc...) y yo simultáneamente escribía unos micropoemas que finalmente irían tatuados en los personajes. Se pueden leer por separado, aunque también forman un todo".



HVALS
En soledad viajo por senderos de tinta
escuchando los ecos de sangres dibujadas,
donde jugábamos a ser dioses los habitantes de la sombra,
animales sedientos agazapados bajo la carne.

Y así te busco, como a moneda, bajo la lengua
de un caballo de aire que desenreda las hebras de los sueños.

Somos guardianes de un paso secreto
que llevan un brindis de raíces tatuado en la inocencia.

No hay tanta pureza, sino un corazón de fruta
sobre las vértebras aladas del alma.

En tu cintura se me anochece este destierro tan mío,                                             bajo las arenas azules de un cielo desierto.

La sonrisa de los objetos nos delata:
me parezco a ti cuando me miras.

Por eso toda bandera es prescindible
salvo aquella que arranca la urgencia del sabor que amamos.

Un veredicto bajo nueve lunas amarillas
y el durmiente cae y nace, nace por el hueco por donde asoma el día.






MI TESTAMENTO
Mi testamento
lo dejé escrito anoche
sobre tu cuerpo.


CUENTO DE LAS ALMAS HELADAS

Macabra danza de las zapatillas rojas.
Todas tenemos un reloj de plomo
para podernos ahorcar.
Dame tus manos
para apuñalarme con ellas,
para arrancarme el corazón,
para no perderme en el bosque.
Dime, espejito.
No tengas miedo. No te dolerá.
Después de algunas noches
llegan mañanas de posguerra.
Ya se escuchan motores en lo oscuro.
Ya es hora de recoger los sueños.


LLAMARADA
Dejaste olvidadas
algunas caricias en mi cuerpo.
Tatuajes invisibles atravesados,
para siempre,
en los laberintos de la memoria.
A este lado
las horas, los minutos, los segundos,
avanzan como ejércitos de hormigas
devoradoras de tiempo.
Pero detrás de las ventanas
existe un enigma que lleva tus ojos.
Y como único alimento de mi obstinación
voy diseccionando un encuentro fugaz.
En la espera.

MOTÍN

Hoy me concedo el alivio de tu ausencia;
rebelión de mariposas tan adentro…
Ya no soy la mancha insomne
que busca su alma
desvanecida por los espejos.
Ya no me duelen las noches.

ME PONGO DE PIE
Me pongo de pie en los días negros.
Apenas despierta caigo en picado,
respirando el viento del desierto que sacude mi cuerpo,
y remonto el vuelo.
Me pongo de pie en los días negros.
El paladar amargo,
chorreando la pereza de un animal de circo;
ahí va la muerte silbando a mi paso.
Me pongo de pie en los días negros.
Mastico al levantarme la demencia correosa
y trago esta bola de pena reseca.
Después, acaricio mi nombre escrito en el vaho:
todo un océano donde lavarme el corazón.

TRAMPAS
Estoy haciendo trampas.
Burbuja. Mano de espuma.
Cuerpos en batalla
Robando de la muerte su última palabra.
Tu sólida luz me dejó ciega.

ORFIDAL
Desearía olvidar
aquellos ojos de perro en la cuneta,
vuelo de un pájaro ciego
por el bosque de las estatuas,
el trapecio sin red oscilante del insomnio,
la caída libre para la esperanza herida.

LLAVE
Una llave cierra un mundo.
Pasos del agua que llora
bajo las grutas de lava.
¿Habrán muerto ya los pájaros el
que comieron de mi mano?
                 image

Otras entradas sobre Charo de la Varga o la exposición:


Cómo me la calaverizaría yo (la calavera en el arte y la poesía)
Consumar el acto poético (crónica pormenorizada del acto de presentación de la exposición)
El Heraldo de Aragón afina el paladar (artículo sobre la expo en el Heraldo de Aragón)

lunes, 23 de enero de 2012

Inauguración de la exposición de febrero en el paredondehelarte: Crochets de Charo de la Varga

Con motivo de la inauguración de la expo de febrero en el paredondehelarte celebraremos un recital poético a cargo de quien quiera leer un poema de su gusto, en la lengua que quiera, con o sin traducción. No hace falta avisar previamente, basta venir y hacerlo el día 2 de febrero a las 19’30 en el salón de actos de nuestra escuela (E.O.I., 1, C/ Domingo Miral, frente a la parte lateral del Hospital clínico, junto a la Fac. de Medicina). Contaremos con la presencia de Charo de la Varga, que seguramente se animará a leer alguno de sus poemas.

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domingo, 22 de enero de 2012

Pasaportes, caras de escombro con alas.

Entre todos los documentos que me atraían en la adolescencia destacaba el pasaporte. Se puede viajar  a la luz de de un flexo y al ritmo de una novela. Hasta con un atlas, una bola del mundo o  el horario del tren, petit train. Claro que entonces los trenes hacían chu chu y no fuisss, o ni siquiera eso, como ahora. Se podía bajar a los andenes y allí despedirse uno de los allegados o coger por primera vez , a través de la ventanilla, una mano. El andén como escenario simbólico de la separación ha desaparecido arrastrado por los aves. Volviendo a los pasaportes, antes de que con los años yo comprendiera que la vida iba en serio, eran los reyes de los documentos, el mero hecho de tener uno evocaba el perfume del viaje, como las toallas al volver de unas vacaciones en el mar. Si además llevaban puestos sellos en sus páginas encarnaban el misterio, la vida aventurera, lo opuesto de la vida mesetaria en los años de la dictadura. El de Capote que aparece a continuación está manchado de café o güisqui, ganas dan de probarlo para saber si quedan restos de sabor.

Y es que he descubierto con sorpresa la existencia de una web dedicada a los pasaportes, venta incluida, y al ver algunos de ellos, como uno diplomático expedido durante nuestra guerra civil, vuelvo a volar. Leer los nombre que aparecen escritos en sus renglones tiene sabor de bautizo, de confirmación de que todos esos a los que hemos oído o leído también comían y bebían, y al llegar a la aduana quizá tuvieran que enseñar la documentación.

He aquí, pues, los pasaportes de algunos famosos de todo tipo. El llamado fotomatón acabará sin duda por ser rescatado en los museos. No hay quien escape al arquetipo gestual, a ese aire apesadumbrado, que impone inmortalizarse burocráticamente, entrar en los archivos para no salir de allí nunca más. Podría decirse que en términos benjaminianos existe una cara de escombro, aunque alguno intente disimularla con sonrisas, como si quisiera convertir lo público en privado.

(Fuente y otras fotos)

Facce da passaporto, i documenti dei famosi

Facce da passaporto, i documenti dei famosi

Facce da passaporto, i documenti dei famosi

Facce da passaporto, i documenti dei famosi

Facce da passaporto, i documenti dei famosi

Facce da passaporto, i documenti dei famosi

Facce da passaporto, i documenti dei famosi

Facce da passaporto, i documenti dei famosi

Facce da passaporto, i documenti dei famosi

sábado, 21 de enero de 2012

Muere Vincenzo Consolo

Muere Consolo a 79 años. La web Satisficcion lo recuerda con el bien cincelado incipit de Retablo, una de sus novelas, publicada en 1987, también editada en España (Editorial: Aleph Editores/Páginas: 172/Año: 1995/Precio: 12.62 €/EAN: 9788476691915)

Rosalia. Rosa e lia. Rosa che ha inebriato, rosa che ha confuso, rosa che ha sventato, rosa che ha róso, il mio cervello s'è mangiato. Rosa che non è rosa, rosa che è datura, gelsomino, bàlico e viola; rosa che è pomelia, magnolia, zàgara e cardenia. Poi il tramonto, al vespero, quando nel cielo appare la sfera d'opalina, e l'aere sfervora, cala misericordia di frescura e la brezza del mare valica il cancello del giardino, scorre fra colonnette e palme del chiostro in clausura, coglie, coinvolge, spande odorosi fiati, olezzi distillati, balsami grommosi. Rosa che punto m'ha, ahi!, con la sua spina velenosa in su nel cuore.
Lia che m'ha liato la vita come il cedro o la lumia il dente, liana di tormento, catena di bagno sempiterno, libame oppioso, licore affatturato, letale pozione, lilio dell'inferno che credei divino, lima che sordamente mi corrose l'ossa, limaccia che m'invischiò nelle sue spire, lingua che m'attassò come angue che guizza dal pietrame, lioparda imperiosa, lippo dell'alma mia, liquame nero, pece dov'affogai, ahi!, per mia dannazione. Corona di delizia e di tormento, serpe che addenta la sua coda, serto senza inizio e senza fine, rosario d'estasi, replica viziosa, bujo precipizio, pozzo di sonnolenza, cieco vagolare, vacua notte senza lume, Rosalia, sangue mio, mia nimica, dove sei?
Vincenzo Consolo - Retablo

jueves, 19 de enero de 2012

Kassan es un trasatlántico siempre en el puerto no marítimo de Zaragoza. Un no crucero por el Ebro

Los he visto en Cádiz, atracados en el puerto, pegados al borde como coches aparcados junto a la acera. Son inmensos, brutales, a nada que te acerques un poco ocultan el cielo y te invade la sensación de que estás en la calle de una gran ciudad rodeado de edificios.showNextPhoto() Eso si no fuera por el olor del mar, que no logran esconder. Pero no son tampoco ágiles cuando vuelan, como el albatros de Baudelaire, incluso en medio del mar tienen el aspecto de una espinilla en el azur. Cuanto más lejos mejor, porque en la distancia podrían con suerte pasar inadvertidos, ser tomados por un barco de pesca. Yo que vivo en una urbanización, Kassan, pienso que un crucero es lo más parecido a su transformación en un iceberg errante, con las tiendas de los pasajes y el supermercado Día incluido, claro que allí tendría todo que subir de categoría por lo menos cuatro o cinco pisos. Aunque, bien pensado, hasta en estos falansterios del ocio, pequeñas ciudades felices por decreto, hay semisótanos y viviendas con poca luz, las de los que duermen por debajo del nivel del mar. Supongo que como pasa en las ciudades, sus inquilinos serán los que más visiten los bingos y los billares.

Cuando se acercan a puerto, bajan de la nave grupos de extranjeros, más ancianos cuanto más extemporáneo es el periodo del año para viajar, que se desplazan en grupo por la ciudad, a menudo con gorras o pines que les identifican como cruceristas. Sabes que solo podrás disfrutar de su visita durante un rato y por eso suelen ser pasto de hechos extraordinarios, como robos excelentes, ligues fulgurantes o intempestivas visitas de vendedores de los objetos típicos más insospechados. Esta tendencia a acercarse a puerto (Vid. galería de fotos de Repubblica), a mezclarse moderadamente con los animales de tierra que siguen envueltos en sus rutinas diarias está quizá en el origen de la querencia por ceñirse a la costa que tan cara ha costado al Costa Concordia hace pocos días en Italia. El pase torero del capitán Schettino parece que es frecuente en los cruceros.

showNextPhoto()Fuente

En Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, una especie de versión entre periodística y alucinada de la Divina comedia en clave de Crucero por el Caribe, Foster Wallace despliega su ingenio, por momentos cansino, para retratar el universo variopinto que puebla la nave. Concluye, arrepentido y mucho más lejos que Dante del paraíso y de la sabiduría, que no volvería a apuntarse a otra semejante.  

Foster Wallace, David, Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer

Editorial Mondadori
Colección DeBols!llo (2003)
160 páginas
ISBN: 8497592158

 

He aquí un párrafo de malogrado Wallace, que acabó suicidándose, quizá, ahora lo entiendo, como un aviso para navegantes.

“Me embarqué en un crucero de siete noches por el Caribe a bordo
de un barco que estaba tan limpio y blanco que parecía que lo hubieran
hervido. El color azul de las Antillas occidentales varía entre el azul
de manta infantil y el azul fluorescente: lo mismo que el cielo. Las
temperaturas eran uterinas. El sol parecía regulado de antemano para
nuestra comodidad. La proporción tripulación-pasajeros era de 1,2
tripulantes por cada dos pasajeros. Era un crucero de lujo. Este producto
no es un servicio ni una serie de servicios. Ni siquiera es una semana
de diversión. Es más bien una sensación. Es un producto bona fide: se
supone que esa sensación debe producirse en ustedes: una mezcla de
relajación y estimulación, de indulgencia tranquila y de turismo frenético,
esa mezcla especial de servilismo y condescendencia que se vende bajo las conjugaciones del verbo cuidar. Este verbo salpica los diversos folletos: «Como nunca antes lo han cuidado», «Nuestros jacuzzis y saunas están para cuidarlo», «Deje que lo cuidemos», «Cuídese en los céfiros templados de las Bahamas».

Pero hay algo insoportablemente triste en los cruceros de lujo. A bordo del mío, sobre todo de noche, con toda la diversión organizada, la amabilidad y el ruido del jolgorio, me sentí desesperar. La palabra se ha banalizado ahora por el exceso de uso, pero es una palabra seria y la estoy usando en serio. Para mí, desesperar denota un extraño deseo de muerte combinado con una sensación apabullante de mi propia pequeñez y futilidad que se presenta como miedo a la muerte. Tal vez se parezca a lo que la gente llama terror o angustia. Pero no acaba de ser como esas cosas. Se parece más a querer morirse a fin de evitar la sensación insoportable de darse cuenta de que uno es pequeño, débil, egoísta y, sin ninguna duda posible, se va a morir. Es querer tirarse por la borda. No me parece un accidente que los cruceros de lujo atraigan sobre todo a gente mayor de cincuenta años, para la que su propia mortalidad ya es más que una abstracción”.

Y un sketch cómico con referencias a no pocos detalles de lo ocurrido, entre la sátira, la ironía y la denuncia:

martes, 17 de enero de 2012

¿Es el enemigo? ¿Uds. podrían parar la guerra un momento? Las conversaciones de Schettino, comandante del crucero Costa Concordia con De Falco, la autoridad militar del puerto de Livorno.

Las conversaciones del comandante Schettino con la autoridad militar del puerto de Livorno, que se hizo cargo del salvamento de los pasajeros de la nave naufragada, recuerdan a ese chiste del que se levanta por la mañana y no quiere ir al colegio. Acuciado por una voz femenina, que bien podría ser la de una madre, se muestra reticente a ponerse en marcha, hasta que al final le tienen que recordar que él no puede hacer pirola porque es el director del cole. Si no fuera por lo trágico de la situación uno podría reírse a mandíbula batiente, pero aquí ocurre justo lo contrario que en las películas cómicas, en las que aceptado el pacto de ficción puedes partirte de risa con los accidentes y desgracias. A poca distancia de donde Schettino decía  a Di Falco que se encontraba su lancha estaba muriendo gente.
Pero es que todo en el accidente parece apuntar a una mezcla de vida ficticia, o mejor dicho, impostada, por parte de este comandante, que para hacer la gracieta Felliniana de acercar el crucero al pueblo del que era el jefe de cocinas de su tripulación, puso en suspenso su sentido común.


La escena del trasatlántico de Amarcord

Digo sentido común, porque no sé si también dejó de lado su prudencia marinera. Lo cierto, es que a través de la conversación telefónica se intuye la figura de quien quiere escurrir el bulto aparentando no poder echárselo a las espaldas por causas ajenas a su voluntad.
He aquí el video de una de las conversaciones  mantenidas entre los dos personajes citados, paradigma de dos actitudes opuestas, la del cumplidor y la del incumplidor del deber, y a renglón seguido una  transcripción casi completa de lo dicho:


Fuente
De Falco: «Sono De Falco da Livorno, parlo con il comandante?
Schettino: «Sì, buonasera comandante De Falco»
De Falco: «Mi dica il suo nome per favore»
Schettino: «Sono il comandante Schettino, comandante»
De Falco: «Schettino? Ascolti Schettino. Ci sono persone intrappolate a bordo. Adesso lei va con la sua scialuppa sotto la prua della nave lato dritto. C'è una biscaggina. Lei sale su quella biscaggina e va a bordo della nave. Va a bordo e mi riporta quante persone ci sono. Le è chiaro? Io sto registrando questa comunicazione comandante Schettino...».
Schettino: «Comandante le dico una cosa...»
De Falco: «Parli a voce alta. Metta la mano davanti al microfono e parli a voce più alta, chiaro?».
Schettino: «In questo momento la nave è inclinata...».
De Falco: «Ho capito. Ascolti: c'è gente che sta scendendo dalla biscaggina di prua. Lei quella biscaggina la percorre in senso inverso, sale sulla nave e mi dice quante persone e che cosa hanno a bordo. Chiaro? Mi dice se ci sono bambini, donne o persone bisognose di assistenza. E mi dice il numero di ciascuna di queste categorie. E' chiaro?
Guardi Schettino che lei si è salvato forse dal mare ma io la porto... veramente molto male... le faccio passare un'anima di guai. Vada a bordo, cazzo!»
Schettino: «Comandante, per cortesia...»
De Falco: «No, per cortesia... lei adesso prende e va a bordo. Mi assicuri che sta andando a bordo...».
Schettino: «Io sto andando qua con la lancia dei soccorsi, sono qua, non sto andando da nessuna parte, sono qua...»
De Falco: «Che sta facendo comandante?»
Schettino: «Sto qua per coordinare i soccorsi...»
De Falco:
«Che sta coordinando lì? Vada a bordo. Coordini i soccorsi da bordo. Lei si rifiuta?
Schettino: «No no non mi sto rifiutando».
De Falco: «Lei si sta rifiutando di andare a bordo comandante?? Mi dica il motivo per cui non ci va?»
Schettino: «Non ci sto andando perché ci sta l'altra lancia che si è fermata...».
De Falco: «Lei vada a bordo, è un ordine. Lei non deve fare altre valutazioni. Lei ha dichiarato l'abbandono nave, adesso comando io. Lei vada a bordo! E' chiaro? Non mi sente? Vada, mi chiami direttamente da bordo. Ci sta il mio aerosoccorritore lì».
Schettino: «Dove sta il suo soccorritore?»
De Falco: «Il mio soccorritore sta a prua. Avanti. Ci sono già dei cadaveri Schettino».
Schettino: «Quanti cadaveri ci sono?»
De Falco: «Non lo so.. Uno lo so. Uno l'ho sentito. Me lo deve dire lei quanti ce ne sono, Cristo».
Schettino: «Ma si rende conto che è buio e qui non vediamo nulla ...».
De Falco: «E che vuole tornare a casa Schettino? E' buio e vuole tornare a casa? Salga sulla prua della nave tramite la biscaggina e mi dica cosa si può fare, quante persone ci sono e che bisogno hanno. Ora!».
Schettino: «(...) Sono assieme al comandante in seconda».
De Falco: «Salite tutti e due allora. (...) Lei e il suo secondo salite a bordo, ora. E' chiaro?».
Schettino: «Comandà, io voglio salire a bordo, semplicemente che l'altra scialuppa qua... ci sono gli altri soccorritori, si è fermata e si è istallata lì, adesso ho chiamato altri soccorritori...».
De Falco: «Lei è un'ora che mi sta dicendo questo. Adesso va a bordo, va a B-O-R-D-O!. E mi viene subito a dire quante persone ci sono».
Schettino: «Va bene comandante»
De Falco: «Vada, subito!»

Y es que hasta el tono de voz Schettino, bajo arresto domiciliario en este momento,  es el del galán cómico, tragicómico, quiero decir:
Vea, compare, y si encuentra algo mejor, viaje con otra compañía de cruceros en la que los comandantes no se parezcan demasiado a los de las series de televisión, y recuerden a los tripulantes de Aterriza como puedas:


 

domingo, 15 de enero de 2012

Pecios del Costa Concordia. Hoy no me puedo levantar

He pasado una mala noche y todavía estoy acostado. Llegué a casa borracho como una cuba y me he despertado encima del sofá, con la oreja sobre un cenicero. No me atrevo a cambiar de postura, porque no sé qué puede pasar si intento ponerme de pie. Si mi letra es mala se debe a la incomodidad que conlleva escribir así, aunque con la marea alta la almohada ha mejorado algo. Dos de los zapatos están ahí porque me los quité al entrar, antes de encallar. El otro, ya llevaba tiempo desparejado. Cosas del perro, que por cierto, no se ha atrevido ni a despertarme, o no lo ha conseguido.
Leo en mi tableta, regalo de los Reyes, que el dueño del local salió pitando en cuanto empezó el follón. No avisó ni a los camareros de lo que estaba pasando. Parece ser que lo han detenido.
 
Giglio, sulla spiaggia gli oggetti del naufragio