domingo, 24 de junio de 2012

Anatomía de un instante, de J. Cercas, entre la novela y el ensayo histórico, y Chesil Beach, de I. McEwan, pura ficción con hondas raíces históricas.

Hoy, domingo 24 de junio, junto con El País, se puede comprar por 1’95 euros Anatomía de un instante, la celebrada novela de J Cercas sobre el llamado 23F, el intento de golpe de estado de 1981 que a punto estuvo de acabar con la recobrada jovencísima democracia española. A continuación, vuelvo a publicar la reseña que le dediqué en su día:
Babelia es el suplemento semanal sobre libros de El País y, seguramente, el de referencia entre los diarios nacionales. En mi opinión, le sigue a no mucha distancia El cultural, de ABC. Quizá, desde que Manuel Rodríguez Rivero emigró al diario de Prisa, la distancia ha aumentado. A finales del 2010  un buen número de lectores de postín, escritores, críticos, editores, en respuesta a una pregunta de Babelia sobre el mejor libro del año, escogieron Anatomía de un instante, de Javier Cercas.
cercas
chesilTítulo: Anatomía de un instante| Autor: Javier Cercas| Editorial: Mondadori , 2009|Precio: 24 € | Páginas: 463.
El año anterior, 2009, el libro escogido fue Chesil Beach:
Título: Chesil Beach| Autor: Ian McEwan| Editorial: Anagrama, 2008 |Precio: Unos 16 € (7 € en ed. de bolsillo)| Páginas: 185|Traducción de Jaime Zulaika.
Al acabar de leer Anatomía de un instante, lo primero que pensé es que yo era un extraño lector de libros de historia, porque tras más de 450 páginas sobre los acontecimientos ligados al golpe de estado fallido del 23F no me había aprendido ni el año en el que ocurrieron, a pesar de que lo seguí por la radio a no más de dos o tres quilómetros de distancia de Las Cortes. Y es verdad que soy un lector anómalo, sesgado, diría,  porque lo que suelo buscar en los libros no son datos, sino sobre todo interpretaciones; tampoco busco generalmente la simple crónica de hechos reales, que para eso tengo el periódico, sino su reelaboración literaria. Y eso, que es lo que más  satisface a mi gusto, en cierta medida lo he encontrado en el libro de Cercas. Pero también es verdad que Anatomía… es, al tiempo, un riguroso libro de historia, lo cual quiere decir que detrás de él se esconden largas sentadas en bibliotecas y archivos y una intensa labor de campo. No sé hasta qué punto el autor ha descubierto aspectos inéditos del  23F. Como decía, el mayor interés de la obra no reside en ello, sino más bien en el cuestionamiento de su propia viabilidad como obra de creación, y, en otro orden de cosas, en la trama que el autor logra crear a partir del análisis de los personajes protagonistas (sobre todo Suárez, aunque también Tejero, Carrillo y  Gutiérrez Mellado). Se basa para ello en lo que en la obra misma se denominan simetrías de la ficción,coincidencias reveladoras cuya invención está vedada al historiador y que constituyen la guinda del pastel de la ficción, los concentrados de la verdad poética.  Las simetrías, en este caso, están limitadas por la realidad de lo ocurrido. Son, seguramente, menos frecuentes, pero quizá más valiosas que en una obra de mera ficción. Los dos momentos culminantes desde ese punto de vista son:

1) El encuentro de Carrillo y G. Mellado en un despacho en el que comparten espacio con algún otro político de primera fila que también ha sido apartado del resto de los diputados (págs. 211-218). Por allí – a través de los personajes tal y como son recreados en el libro por un narrador que, de repente, adquiere la omnisciencia (es sintomático que en unas escasas veinte líneas de la pág. 212 aparezca el verbo pensar, atribuido al secretario de P.C.E. seis veces, y otras tres el verbo temer)- transitan los fantasmas redivivos de la participación, mayor o menor, de Carrillo en los fusilamientos de más de dos mil presos franquistas, ejecutados sin fórmula de juicio (pág. 216) en  Paracuellos del Jarama, y la participación relevante de G. Mellado en la quinta columna madrileña, junto con su estancia en el penal de S. Antón, del que partieron algunas de las sacas de futuros fusilados en Paracuellos y de las que milagrosamente se libró. Es uno de los instantes del libro en los que podríamos decir que estamos ante una novela histórica, en la medida en la que esos señores de carne y hueso se convierten en personajes tratados literariamente en base a hechos reales. Pero es que por la mente de los dos  señores de carne y hueso quién sabe lo que pasó, y, además, seguramente, para un historiador ordinario, es algo irrelevante. Sin embargo, la escena, así tratada, adquiere un valor relevante en el conjunto, en la medida en la sintetiza la llamada reconciliación nacional. Uno de ellos, Carrillo, personifica la renuncia a los ideales comunistas en favor de la democracia; y el otro, el capitán general, encarna la renuncia a los ideales fascistas que le llevaron a rebelarse ilegítimamente contra la II República, en favor  de un régimen constitucional que, curiosamente, recuerda bastante a aquel contra el que se alzó en apoyo de Franco. Pero la situación adquiere ese carácter emblemático gracias a la licencia que se permite Cercas al decir lo que, en busca de simetrías, pensaron los personajes, al ser capaz de encarnar vivamente en ellos unos designios que van mucho más allá de lo meramente personal.

2) El segundo punto culminante de esta mezcla y tensión entre historia y ficción limitada es la larga tirada que reconstruye la vida de A. Suárez, desde sus orígenes provincianos hasta su ascenso al vértice del poder, primero nombrado a dedo y después elegido democráticamente. El líder de la U.C.D. es tratado como un héroe tragicómico, un trepa con vocación dramática que va construyendo su personaje a medida que se adensan las circunstancias históricas en las que consigue verse envuelto. El general Della Rovere se convierte en referencia constante que da profundidad  y tono literario al desarrollo.  En efecto, Suárez sería como el personaje de Rossellini en la película Il generale Della Rovere -un estafador que  finge ser un líder de la resistencia para obtener información al servicio de los nazis y que acaba creyéndose su papel y sacrificándose por la libertad. Cabe, por cierto recordar, que Cercas define al general Della Rovere, como un aristócrata de izquierdas (pág. 360), y como un aristócrata progresista (pág. 388), mientras que en la película de Rossellini es simplemente un general badogliano. Estupenda en sí misma, pero algo extemporánea en el conjunto de la obra, la tirada sobre Suárez ejemplifica el meollo de la obra, ese difícil equilibrio entre la ficción y el ensayo histórico que se resuelve, en los mejores instantes, decantándose por el tipo de verdad en el que pensaba Aristóteles cuando decía que la poesía es más verdadera que la historia, debido a su poder para condensar lo múltiple en lo típico. La virtud y la limitación del libro reside en la tensión entre la ficción y  los hechos histórico, en cómo está resuelta. Literarios, podríamos decir, son los detalles, el ritmo, e histórico es el marco, la referencia a las fuentes, el límite impuesto a la recreación.
Con respecto a Chesil Beach, hay que decir que la cercanía con el otro volumen no reside solo en el título de mejor libro del año, sino que ambos comparten otros rasgos. En Anatomía se vuelve una y otra vez sobra las escenas del intento de golpe que grabaron las cámaras de televisión en las Cortes. En ellas se ve cómo los tres protagonistas antes citados fueron los únicos que no se tiraron al suelo cuando entró Tejero, pistola en mano, en el hemiciclo; en Chesil Beach toda la trama está montada alrededor de la secuencia que narra la cena de la noche de bodas de los protagonistas. La acción se demora en constantes zooms de alejamiento que la contextualizan no solo sentimentalmente sino también social e históricamente –estamos en la Inglaterra de principios de los años sesenta, en un ambiente de clase media, alta, en el caso de la novia, y baja, en el caso de él novio-. Y las referencias históricas son constante, con fechas, nombres y apellidos. Después, el zoom de McEwan vuelve a acercase y la escena se demora, se dilata, antes de dar de nuevo paso a una especie de digresiones narrativas que iluminan desde lejos lo va ocurriendo en el plató central. En Anatomía, el significado ejemplar de la obra deriva en buena medida del gesto soberano de Suarez, Carrillo y G. Mellado, los tres que no se tiraron al suelo, verdadero emblema de sus trayectorias, y la secuencia en la que se produjo se desmenuza, como si contuviera todo lo necesario para entender el intento de golpe; en Chesil Beach la fracasada noche de bodas es el corolario de una peripecia que se reconstruye magistralmente, a través de un narrador omnisciente, y que adopta por momentos un tono de reportaje periodístico y por momentos también el aire de la gran ficción. Aquí, como en Anatomía hay una mezcla de registros, pero en este caso prima la ficción sobre la historia, lo contrario de lo que ocurría antes. Si Anatomía es un reportaje novelado, Chesil Beach es una novela que tiende al reportaje materialista, casi a la radiografía histórica de los sentimientos. Jugando con el título de una parte del libro de Cercas, que dedica la Primera parte de su libro a la gestación del putsch (págs. 27-99. La placenta del golpe) podríamos decir que McEwan reconstruye la placenta del fracaso de los jóvenes, hasta hacerlo comprensible, aceptable en todo su significado. Y ya que en Anatomía nos hemos referido algunas parte de la historia, en el caso de Chesil Beach hay que decir que la huida final de la novia se intuye a través de la descripción magistral  del difícil beso de los enamorados, una especie de antítesis del La bocca mi baciò tutto tremante de Dante: “Cuando se besaron ella sintió su lengua inmediatamente, tensada y fuerte, pasando entre sus dientes, como un matón que se abre camino en un recinto” (pág. 38) y eso que como le dice ella al protagonista en la trágica conversación final: “Sabes que te quiero. Mucho, muchísimo. Y sé que me quieres. Nunca lo he dudado…” (pág. 169).
Publicado por Javier Brox en 13:03








sábado, 23 de junio de 2012

Wedding cake toppers, los muñecotes de las tartas nupciales que hacen furor entre los incautos novios ingleses y el Matrimonio ilustrado de los Bufalino (II).


- Wedding cake toppers, los muñecotes de las tartas nupciales que hacen furor entre los incautos novios ingleses y el Matrimonio ilustrado de los Bufalino (I). 
Como detalle anecdótico puedo referirle que en el momento de cortar la tarta, los circunstantes reclamaron a los novios, uniendo sus voces según se estila en tales ocasiones, que se besasen. más tarde supe que era la primera vez que Chacho y Mari Nieves juntaban los labios. A Chacho le dedicaron algunas burlas por lo rojos que se le pusieron los mofletes. De pronto se envalentonó y repitió la acción. Mi prima se sometió al rito con visible repugnancia…A Chacho un pariente suyo le cortó la corbata para vendérsela a trozos a los invitados. Otro le aplastó un trozo de tarta en la frente, ignoro si en cumplimiento de alguna tradición (Aramburu, Fernando, Años lentos, Tusquets, 2012, p., 142).
Leo que causan furor entre los novios ingleses las figuras que se colocan encima de las tartas nupciales, los llamados wedding cake toppers, que hasta donde mi conocimiento previo llegaba, solían ser una pareja de poco expresivos novios que, muy elegantemente vestidos para la ocasión, en pie y cogidos de la mano, miraban al infinito porvenir con una mezcla de indiferencia y asombro. Parece ser que estos nuevos muñecos cuestan entre los 25 y los 50 euros y se suelen vender  en tiendas online especializadas. Las escenas representadas no se salen de los tópicos, nuevos o casposos, novias que esperan, con el velo y el vestido nupcial aún puesto, a que el marido acabe de ver la tele, o que lo pescan con sedal y anzuelo, o que sujetan las llaves del grillete que acaban de ponerle. Y es que en la mayor parte de las escenas la mujer aparece como cazadora de maridos, eco quizá de esa figura castradora que resuena en la mitología masculina, fantasías sobre el poder femenino dentro de la pareja, que queda simbolizado en una pelirroja que, todavía con el ramo de novia en la mano, ya se  ha puesto los pantalones del chaqué de su recién pescado marido. Pero, también hay algún novio que arrastra a la novia cogida de los pies  o le ofrece un anillo que cuelga de una caña de pescar. Los más romanticones presentan a la pareja abrazada, pero en movimiento, no en pose fotográfica como la del nuñecotes tradicionales. Ella, por ejemplo, es representada con las piernas separadas, subida a la cintura de él, o tocándole el trasero, puestos de espaldas los dos. En fin, tópico tras tópico sacado del imaginario sobre el tópico matrimonio.
Il Matrimonio illustrato
Autore: GESUALDO BUFALINO, GIOVANNA BUFALINO.Titolo: IL MATRIMONIO ILLUSTRATO. Editore:BOMPIANI. Anno prima edizione: 2003
Las fotos me han traído a la cabeza un libro de Gesualdo y Giovanna Bufalino, elaborado al unísono en ocasión de su propio matrimonio. Nació para sustituir a las tipicasbomboniere o detallitos que los novios regalan a sus invitados y acabó por contener una muy extensa antología de textos (343 páginas) de distintas época y culturas sobre el matrimonio. hasta donde llega mi conocimiento, el volumen no ha sido traducido al español.
La fotos que aparecen a continuación fueron publicadas por el diario Repubblica y las citas pertenecen al libro de los Bufalino.
La top-list delle statuine pi strane per torte nuziali
El célibe es así llamado porque lleva una vida digna del cielo.
Pompeo Festo II S. d. C.), De verborum significatu, (Ibid., p.58)
La top-list delle statuine pi strane per torte nuziali
DANAO: Cualquiera que se case con aquella que no quiere… es impuro.
Esquilo (525-456 a. C.), Las suplicantes, (Ibid., p.27)
La top-list delle statuine pi strane per torte nuziali
Desde que te has ido, amor mío,
mis manos están inertes.
Pensando en ti, soy como la luna llena.
Que empalidece noche tras noche.
Chang Chiu Ling (678-740, Desde que te has ido (Ibid., p.21)
La top-list delle statuine pi strane per torte nuziali
Dos días asaz dulces tiene la mujer: cuando llega como recién casada y después, cuando la sacan muerta.
Hipponattes, (VI S. a. C.), B. 29 (Ibid., p.27)




jueves, 21 de junio de 2012

Wedding cake toppers, los muñecotes de las tartas nupciales que hacen furor entre los incautos novios ingleses y el Matrimonio ilustrado de los Bufalino (I).


Como detalle anecdótico puedo referirle que en el momento de cortar la tarta, los circunstantes reclamaron a los novios, uniendo sus voces según se estila en tales ocasiones, que se besasen. más tarde supe que era la primera vez que Chacho y Mari Nieves juntaban los labios. A Chacho le dedicaron algunas burlas por lo rojos que se le pusieron los mofletes. De pronto se envalentonó y repitió la acción. Mi prima se sometió al rito con visible repugnancia…A Chacho un pariente suyo le cortó la corbata para vendérsela a trozos a los invitados. Otro le aplastó un trozo de tarta en la frente, ignoro si en cumplimiento de alguna tradición (Aramburu, Fernando, Años lentos, Tusquets, 2012, p., 142).
Leo que causan furor entre los novios ingleses las figuras que se colocan encima de las tartas nupciales, los llamados wedding cake toppers, que hasta donde mi conocimiento previo llegaba, solían ser una pareja de poco expresivos novios que, muy elegantemente vestidos para la ocasión, en pie y cogidos de la mano, miraban al infinito porvenir con una mezcla de indiferencia y asombro. Parece ser que estos nuevos muñecos cuestan entre los 25 y los 50 euros y se suelen vender  en tiendas online especializadas. Las escenas representadas no se salen de los tópicos, nuevos o casposos, novias que esperan, con el velo y el vestido nupcial aún puesto, a que el marido acabe de ver la tele, o que lo pescan con sedal y anzuelo, o que sujetan las llaves del grillete que acaban de ponerle. Y es que en la mayor parte de las escenas la mujer aparece como cazadora de maridos, eco quizá de esa figura castradora que resuena en la mitología masculina, fantasías sobre el poder femenino dentro de la pareja, que queda simbolizado en una pelirroja que, todavía con el ramo de novia en la mano, ya se  ha puesto los pantalones del chaqué de su recién pescado marido. Pero, también hay algún novio que arrastra a la novia cogida de los pies  o le ofrece un anillo que cuelga de una caña de pescar. Los más romanticones presentan a la pareja abrazada, pero en movimiento, no en pose fotográfica como la del nuñecotes tradicionales. Ella, por ejemplo, es representada con las piernas separadas, subida a la cintura de él, o tocándole el trasero, puestos de espaldas los dos. En fin, tópico tras tópico sacado del imaginario sobre el tópico matrimonio.
Il Matrimonio illustrato
Autore: GESUALDO BUFALINO, GIOVANNA BUFALINO. Titolo: IL MATRIMONIO ILLUSTRATO. Editore: BOMPIANI. Anno prima edizione: 2003
Las fotos me han traído a la cabeza un libro de Gesualdo y Giovanna Bufalino, elaborado al unísono en ocasión de su propio matrimonio. Nació para sustituir a las tipicas bomboniere o detallitos que los novios regalan a sus invitados y acabó por contener una muy extensa antología de textos (343 páginas) de distintas época y culturas sobre el matrimonio. hasta donde llega mi conocimiento, el volumen no ha sido traducido al español.
La fotos que aparecen a continuación fueron publicadas por el diario Repubblica y las citas pertenecen al libro de los Bufalino.
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Cuando el lecho no está deshecho, pronto lo estará el matrimonio (Quando il letto no é sfatto, presto lo sarà il matrimonio). Proverbio emiliano. Ibid., p.324.

La top-list delle statuine pi strane per torte nuziali
Al burro y al marido hay que pillarlos jóvenes (Sceccu e maritu, prendilo giovane). Proverbio siciliano,. Ibid., p., 324.

La top-list delle statuine pi strane per torte nuziali
Un corazón feliz: la novia; un corazón afligido: el novio (Proverbio sumerio, S. XVI a. C.). Ibid., p., 4.

Obras del tranvía de Zaragoza, ¿Primun non nocere?

 

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martes, 19 de junio de 2012

Momentos Roth, un recorrido personal por 10 obras de Philip Roth. Lo que más me gusta de cada una de ellas: Humillación (V).

 
- Me casé con un comunista (I).
- Pastoral americana (II).
- La mancha humana (III).
- La Conjura contra América (IV).
- Némesis (VI).
5. Humillación (2009):
En los programas informáticos de tratamiento de imágenes, las fotos pueden agrandarse o empequeñecerse apretando a los botones alejar o acercar. Némesis y, en buena medida, Indignación, dos de las novelas cortas de Roth, serían, en ese sentido, una especie de reducción de tamaño de las novelas de largo aliento, como La pastoral americana, La mancha humana o Me casé con un comunista, de las que, sin embargo, conservan unos planteamientos semejantes en cuanto al tratamiento detallado de la peripecia vital de los protagonistas, que son presentados de lejos. Sin salir del terreno digital, Indignación o Némesis en relación a las citadas novelas largas, recuerdan a las vistas de Google satélite, en las que si no aprietas al más te quedas sin poder ver detalles. En las novelas cortas hay menos presencia del narrador, más economía de medios, menos digresión, pero son como el hijo que desde pequeño se parece al padre y cuyos rasgos hacen pensar en que si crece se parecerá más. Humillación, sin embargo, como también, por ejemplo El animal moribundo, se parece más a un fragmento (poco más de 150 páginas) de las novelas largas, pero tratado con la misma morosidad que las caracteriza. Si Némesis o Indignación son reducciones, concentrados que conservan las proporciones de la gran obra,  Humillación es algo parecido a un fragmento de un texto del que solo dispusiéramos del final. La novela, en efecto, empieza cuando el protagonista, el sexagenario actor Simon Axler  se encamina hacia la última fase de una vida.  El lector accede abruptamente a ella, a través de la entrada del brillante actor en una demoledora crisis: un buen día Axler ha dejado de ser capaz de interpretar sus papeles, poseído quizá por la urgencia de representar un papel demasiado absorbente, el de su declive vital. Sin necesidad de modelos teatrales a los que recurrir en el breve paréntesis  que supone su dramática aventura con la hija de unos antiguos amigos suyos, Pegeen Mike Stapleford, volverá a refugiarse en sus queridos personajes de la escena para acometer la difícil tarea del suicidio. En medio, La transformación, el intermedio amoroso, la esperanza del amor, la asunción del riesgo que supone el apego hacia otra persona, un atisbo de renacimiento que se desvanecerá y acabará por hundirle definitivamente.
Recuerdo la escena del arnés fálico, en el trío que se montan la joven borracha recogida en la barra de un bar, Axler y su amante, la lesbiana que quizá está ensanchando su sexualidad hacia nuevas experiencias a  costa de él, el momento en el que el narrador dice que con ese cacharro puesto, en vez de estar disfrazada es como si ofreciera su verdadera naturaleza. Y recuerdo el diálogo del actor con la decana despechada, Louise Renner, también abandonada por Pegeen Mike, el intercambio de papeles entre ellos, la despechada y encolerizada que pide disculpas por haber entrado en una propiedad ajena, y el dueño de la propiedad, un hombre sensato y liberal que, quizá como un anticipo de su próxima conversión en una víctima más, quiere que la decana entre en su casa a charlar, que le proporcione detalles, material caliente y latiente, sobre su amante.
USA. Connecticut. Philip ROTH, US writer, at home. - USA. Connecticut. Phillip Roth, american writer, at home. - Boot, Interior, Man - 45 to 60 years, Private house, ROTH Philip, Staircase, White people
USA. Connecticut. Philip ROTH, US writer, at home. MAGNUM/Elliott Erwitt




lunes, 18 de junio de 2012

Pseudo Philip Roth y la alegoría del gol de Elliott Erwitt. Meter gol por persona interpuesta.


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Miscellaneous. MAGNUM/Elliott Erwitt

…¿cómo encajarás entonces las derrotas, los conflictos, las frustraciones?¿Ganando más dinero, ganando todo el dinero que puedas?¿Teniendo todos los hijos que puedas? Eso ayuda, pero no es en absoluto como lo otro, porque lo otro se basa en tu ser físico, en la carne que nace y la carne que muere, porque sólo cuando metes gol te vengas de una manera completa, aunque momentánea, de todo cuanto te desagrada en la vida y todo cuanto te derrota en la vida… (Pseudo animal moribundo, Philip Roth, Alfaguara, 2002, p. 82)

Aldabas de Ibiza (I)

 

Aldabas de Ibiza (II)

Aldabas de Ibiza (III)

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viernes, 15 de junio de 2012

Momentos Roth, un recorrido personal por 10 obras de Philip Roth. Lo que más me gusta de cada una de ellas: La Conjura contra América (IV).

- Me casé con un comunista (I).

- Pastoral americana (II).

- La mancha humana (III).

- Humillación (V).

- Némesis (VI).

4. La Conjura contra América (2004)

La novela reconstruye detalladamente la historia de los Estados Unidos entre 1940 y 1942 a través de la vida de un niño judío, pero partiendo de una premisa falsa, consistente en imaginar que las elecciones que ganó por tercera vez F. Roosevelt las hubiese ganado el aviador Charles Lindbergh y se hubiera plegado, por chantaje y por afinidad ideológica, a los dictados del Berlín nazi. Imposible no citar lo que dice Coetzee sobre la obra: “…La Conjura contra América es un manual de historia, pero de tipo fantástico, con su propia verdad, esa clase de verdad en la que pensaba Aristóteles cuando decía que la poesía es más verdadera que la historia; más verdadera debido a su poder para condensar lo múltiple en lo típico.” (Mecanismos internos, 2007. DeBolsillo, 2010, Trad. de Eduardo Hojman, p.249). En ese sentido, Conjura no sería sino “una concreción, una puesta en escena con fines poéticos de un determinado potencial en la vida política estadounidense” (p. 251).

Seguramente, no estamos ante el mejor Roth, sea el de largo aliento o el de obras más cortas – Némesis, Humillación, Elegía, llamadas por el mismo Roth “Némesis: novelas cortas”. En cualquier caso, lo que sorprende de la novela es el tratamiento tan realista, tan detallado, de la ficción histórica, la documentación exhaustiva que maneja el autor. Sin embargo, quizá radique ahí también su debilidad, en el hecho de que los acontecimientos que se desarrollan a raíz de la falsa premisa sobre la presidencia de Linbergh, por más que aparezcan contados con rigor contrahistórico, resultan poco creíbles, hasta producirse un efecto acumulativo de distanciación de lo real que no conduce al descarrilamiento de la trama por la pericia del autor y seguramente también por su acertado uso del humor. No olvidemos que la novela es, desde el principio, un tour de force  de habilidad en el manejo de la story-history.  En algún sentido, el carácter menor de la obra la emparenta con Me casé con un comunista, aunque en esta el lastre se produzca no por tanto el trasfondo histórico, sino por la lucha denodada por salvar narrativamente a unos personajes que se agotan por momentos.

El viaje de Philip, el protagonista, junto con su familia, tras la elección de Lindberg como presidente, a Washington, a la búsqueda de las raíces de la democracia americana. El desenlace de ese viaje, la decepción, con la familia judía expulsada del hotel en el que se alojaban, expulsada del paraíso democrático… del Jardín del Edén americano, un episodio que, tal vez solo en mi confusa  memoria, se asocia a otro de Herzog.

Alvin, el primo huérfano, en silla de ruedas tras la pérdida antiheroica de una pierna, el mayor pagano de la historia. Y, en general, el abigarrado ambiente de los barrios judíos de clase media baja. Por otro lado, la parte colaboracionista de la familia, la que hace que Sandy, el hermano de Philip, participe en el programa Solo Pueblo de desjudaización, ideado para adoctrinar a los judíos en la confianza hacia las autoridades colaboracionistas.

Una vez más, brillan las alternativas que se producen en las relaciones paternofiliales, los momentos de rebeldía y los de sumisión, los vericuetos por los que hace andar la brújula loca del afecto a quienes lo padecen o lo disfrutan. Una vez más, la parábola del buen ciudadano judío americano en un país cuyas autoridades no están a la altura de su entrega, algo que a nivel familiar, a través de los  roles tradicionales, se reproduce con reflejos por momentos contradictorios. En cualquier caso, la  capacidad de Roth de evocar el universo infantil, firmemente anclado en este caso  en los años citados, es extraordinaria.

Y la figura de Seldom Wishnow, huérfano por el asesinato racista de su madre, el más desgraciado de todos, en parte por culpa de Philip.

jueves, 14 de junio de 2012

Roma, en 100 fotos. El concurso de Repubblica expuesto en el Macro

El diario italiano Repubblica convocó hace pocas semanas a sus lectores para que enviaran fotos de su Roma, y digo su Roma, porque todas las publicadas tienen una marcada voluntad de estilo, no tanto, quizá, en la técnica, como en lo representado: procuran ofrecer una imagen insólita, inédita, original, sentida, personal,  de la ciudad. Cuando se trata de vistas conocidas, que sé yo, por ejemplo, la cúpula de San Pedro o de Castel Sant’Angelo intentan dar un pequeño giro de tuerca, ya tan duro de dar, a la amplia iconología conocida. Hay mucho blanco y negro, que sigo tan vivo en la era del color, mucha Roma romana, mucha nieve, mucha evocación de la Roma de las películas, de Roma città aperta, de Rossellini, de Roma, de Fellini, mucha Roma vista como arqueología industrial, mucho Eur, bastante cementerio y Tiber, tanto Trastevere , y, claro, bastante religión y muchísimo vestigio del pasado y también de la crisis.

Los cierto es que el vedutismo, ahora que en Madrid se celebra una exposición dedicada a Piranesi, ha pasado a ser cuestión del móvil  o de las cámaras digitales de cada uno. Si en el pasado solo los potentados se podían permitir un oleo y los algo menos potentados un grabado sobre la ciudad, hoy cualquier turista se puede llevar a casa 200 o 300 fotos aceptables, a nada que tenga un poco de gusto y criterio y no se deje llevar por lo más tópico y manido, que para eso ya están las postales y las tiendas de souvenirs baratos.

He aquí una selección de las 100 imágenes finalistas  (I, II) de la convocatoria. Fueron escogidas entre más de 3.000 y expuestas en el Macro, el museo de arte contemporáneo de Roma, hasta el pasado día 9:

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Fabrizio Scarponi

Le foto finaliste / 1

Claudio di Menno

Le foto finaliste / 1

Eduardo Baszczyn

Le foto finaliste / 1

Antonio Marenco

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Andrea Maccioni

Le foto finaliste / 1

Gianni Mazzesi

Le foto finaliste / 1

Francesco Villa

Le foto finaliste / 2

Silvia Folgori

Le foto finaliste / 2

Simone Pierucci

Le foto finaliste / 2

Nicola Casamassima

Le foto finaliste / 2

Guido Villa

Le foto finaliste / 2

Victor Adam

He aquí foto ganadora y la segunda y tercera clasificadas. Es cierto que, como dice una reseña, Roma es una mera ambientación, un  mero pretexto es estas foto, sobre todo en la primera, pero, ¡vaya pretexto para que sea solo eso y no se convierta en texto!:

Lorenzo Moscia

La segunda y la tercera clasificadas:

I tre scatti più interessanti

Giusy Ricci

I tre scatti più interessanti

Luca bartolomei

martes, 12 de junio de 2012

Momentos Roth, un recorrido personal por 10 obras de Philip Roth. Lo que más me gusta de cada una de ellas: La mancha humana (III).

- Me casé con un comunista (I).

- Pastoral americana (II).

- La Conjura contra América (IV).

- Humillación (V).

- Némesis (VI).

3. La mancha humana (2000):

Il m'a expliqué en souriant que rien n'est blanc ou noir et que le blanc, c'est souvent le noir qui se cache et le noir, c'est parfois le blanc qui s'est fait avoir (La vie devant soi, R. Gary).

Cuando aún no sabía que el protagonista era un pequeño gran impostor, el desconcierto que sentí al leer las primeras contradicciones derivadas de la primera de las dos grandes mentiras de Coleman, la sensación de que no había leído lo anterior con la debida atención, la parcial vuelta atrás para pedir algún tipo de cuentas al narrador. No entro en detalles para no revelar, por lo menos esta vez, parte de la trama. Ese pacto según el cual el crítico debe abstenerse de descubrir la intriga, a me parece a menudo ridículo, o por lo menos excesivo. En muchos casos, la lectura es más placentera si se saben detalles de lo que va a pasar. Saberlos, casi siempre permite valorar más el trabajo de composición, la técnica del escritor.En este caso, sin embargo, es mejor no saber.

La conversación final entre el narrador y el presunto asesino de Coleman y amante, sobre un pequeño lago helado, la hábil locura del pescador frente a la conciencia del escritor que se siente llamado por el personaje, condenado a escribir sobre él.

El episodio de la cena en el restaurante asiático, el viaje al muro ambulante, sucedáneo del que se encuentra en Washington, el peregrinaje de los veteranos de Vietnam, a mitad de camino entre el grupo de La parada de los monstruos, unos payasos beckettianos y, si  es algo distinto, una banda de desheredados de la historia, sus paganos, enfermos y humillados, obligados a aceptar el imposible resarcimiento moral que les propone el mismo estado que ha arruinado sus vidas a través de la llamada a las armas para luchar contra los amarillos. Lo que para el ex marido de la amante de Coleman iba a ser la catarsis final de su recuperación de la salud mental se convierte en el instante en el que toma la decisión de acabar con los amantes.

El encuentro de la novia transparente de Coleman, a la que casi, como a Micomicona, se le veía pasar del vino por la garganta, de tan clara como era, con la familia negra, la ardua velada en la que se quema lo que están cocinando a causa de la distracción, fruto del esfuerzo titánico por conseguir un aire de normalidad. El abandono de Coleman por parte de ella, incapaz de asumir lo visto.

La mancha humana es seguramente una novela más plana que la majestuosa Pastoral americana y la irregular Me casé con un comunista, pero tiene toda la fuerza del mejor Roth, que, una vez más, sabe convertir lo anecdótico en trascendente, sacar petróleo de una situación banal, crear magníficas correspondencias, convertir la impostura de Coleman en mancha que limpia, como decía Lorca, pero también sabe dar un trasfondo trágico, evocando otra vez el caos vital, esa existencia humana que nunca se sabe por dónde va a salir, pero que se sabe que va a salir por el lado más inesperado, el único lado por donde, una vez leída la novela, podía haber salido. Y es que Roth, como los grandes, va convenciendo poco a poco, creando una realidad que tiene su ritmo necesario, sus ineluctables derroteros.

Por último, el personaje de la profesora francesa. ¿Con quién demonios estará ajustando cuentas Roth? La escena en la que se entusiasma con el lector de Sollers mientras ella lee a Kristeva, marido y mujer, y la decepción posterior. La parábola que vuelve a recordarnos que se puede ser un/una canalla siendo elegante, atractivo, progre y feminista.