A través de la profesora de francés Annie Iglesias entré en contacto con un estudiante suyo que hace esculturas. Me propuso hacer una exposición en nuestra escuela. Me pareció muy bien, pero en cuanto empezamos a concretar los detalles nos dimos cuenta de que, tratándose de piezas de arcilla, no íbamos a poder colocarlas con un mínimo de garantías de que no se cayeran y se hicieran pedazos. No teníamos los soportes adecuados. Tras darle algunas vueltas, Manuel y yo pensamos que en tanto no se pueda hacer en las condiciones debidas es mejor posponer la iniciativa. He aquí, sin embargo, un testimonio de la ocasión perdida, al menos por ahora:
lunes, 1 de marzo de 2010
viernes, 26 de febrero de 2010
Rincón de las versiones. Una de las canciones más bonitas de uno de los cancioneros más bonitos en más de una bonita versión.
En la wikipedia en napolitano se le dedica una entrada; también en la wikipedia italiana. Es una canción de autor napolitana. Los versos pertenecen a S. di Giacomo y la adaptación musical a M. P. Costa. Hay muchas versiones de ella. La han cantado figuras de la lírica, como Pavarotti o Carreras, grandes voces del pasado, como C. Villa, y cantantes populares actuales, como A. Bocelli, el preferido de la mujer de Tony Soprano, que vibra al oírlo. Y muchos más, entre ellos, interpretes locales, poco conocidos fuera de la región campana. También alguna figura internacional, como Noa. Mis versiones preferidas son estas:
Era De Maggio :
(DI GIACOMO - COSTA)
Era de maggio e te cadéano 'nzino,
a schiocche a schiocche, li ccerase rosse...
Fresca era ll'aria...e tutto lu ciardino
addurava de rose a ciento passe...
Era de maggio, io no, nun mme ne scordo,
na canzone cantávamo a doje voce...
Cchiù tiempo passa e cchiù mme n'allicordo,
fresca era ll'aria e la canzona doce...
E diceva: "Core, core!
core mio, luntano vaje,
tu mme lasse, io conto ll'ore...
chisà quanno turnarraje!"
Rispunnev'io: "Turnarraggio
quanno tornano li rrose...
si stu sciore torna a maggio,
pure a maggio io stóngo ccá...
Si stu sciore torna a maggio,
pure a maggio io stóngo ccá."
E só' turnato e mo, comm'a na vota,
cantammo 'nzieme lu mutivo antico;
passa lu tiempo e lu munno s'avota,
ma 'ammore vero no, nun vota vico...
De te, bellezza mia, mme 'nnammuraje,
si t'allicuorde, 'nnanz'a la funtana:
Ll'acqua, llá dinto, nun se sécca maje,
e ferita d'ammore nun se sana...
Nun se sana: ca sanata,
si se fosse, gioja mia,
'mmiez'a st'aria 'mbarzamata,
a guardarte io nun starría !
E te dico: "Core, core! core mio, turnato io só...
fa' de me chello che vuó!
Torna maggio e torna 'ammore:
fa' de me chello che vuó "
jueves, 25 de febrero de 2010
Pequeña galería de retratos en El tubo, Calle de la Libertad.
Estos retratos no son grafitis en el sentido de que no están hechos con espray, pero sí en el sentido de que son pintura sobre pared de la calle, de que aprovechan espacios urbanos tradicionalmente no destinados a este fin. Creo que ya había visto alguna obra de este autor, que firma con un monograma om, aunque no recuerdo donde. parecen grandes sellos que, una vez tintados, imprimen la imagen. Trabajo de alta calidad. Que haya retratado a B. del Toro, como algún intruso se ha ocupado de recordar, y a James Dean me ha parecido muy normal. Al fin y al cabo, hacen parte del rebaño de los personajes populares gracias al cine, pero el tercero, que yo creo que es Gainsbourg me ha chocado más, quizá porque en España, entre los jóvenes, es menos conocido, aunque su hija y su viuda mantengan viva su memoria a través de sus actividades, cine y música.
Gainsbourg en la tele en una dudosa actuación:
Il cagnolino rampante (2). Hay afinidades electivas que o te matan o te hacen feliz.
Cómo se puede querer a un oso grizzly y a una mujer a la vez y no estar loco… O quizá precisamente porque se está loco, de esa bendita locura que nos hace descubrir en donde menos cabría pensar un motivo de dicha. Ya lo decía Valéry: “El animal, enigma verdadero, opuesto a nosotros por la similitud”. Aunque parezca una frase de El hormiguero (La mujer, esa gran desconocida…) esconde mucha verdad:
Valéry también decía que los “animales, que nada inútil hacen, no meditan sobre la muerte”. Y ya se sabe que, cuando el hambre aprieta, se pasa de la meditación a la acción y ni la carne del amo se respeta. Recuerden al respecto el caso de aquel otro naturalista, Thimothy Treadwell, a quien Herzog dedicó un estupendo documental, tan trágico que, por momentos, parece hecho en broma. Treadwell, medio hippy medio naturalista, se grabó siendo zampado por un oso como el se que ve en el enlace de arriba dando besos a su dueño, si es que así debe ser llamado.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Paredondehelarte. La expo de marzo: caligrafía japonesa.
Rincón de los reportajes (11). Adivinanza en italiano. I can get satisfaction.
Lo facciamo più spesso, più volentieri, più a lungo nella vita. Ci diverte, ci soddisfa, non ci ossessiona ma ne sentiamo il bisogno.
Clica para conocer la respuesta: http://www.repubblica.it/cronaca/2010/02/24/news/inchiesta_sesso-2408367/
lunes, 22 de febrero de 2010
Rincón de los libros. Uno de gánsteres
Hans Magnus Enzensberger, La balada de Al Capone. Mafia y capitalismo
Errata naturae editores, 2009 Colección: La muchacha de dos cabezas
Páginas: 120
Precio: 10,90 €
Traducción: Lucas Sala
Una pequeña editorial reedita un volumen con dos ensayos de Enzensberger que habían sido publicados por Anagrama en el lejano 1987 como parte de una obra bastante más amplia titulada Política y delito. La edición original en alemán es de 1964. El primero de los dos ensayos es una semblanza de Al Capone, presentado como un empresario de segunda generación del crimen organizado: “Después de todo, Alphonse consideraba la ametralladora como un arma ya anticuada a la cual pensaba sustituir por elementos más modernos y más terribles, o sea: por convenios de cártel, concentración de capital y creación de trusts (pág., 40). Ya su mentor, Johnny Torrio, del que heredó la hegemonía en el Chicago de la ley seca (1920 y 1933) a partir de su prejubilación en 1925, había dotado al negocio de la eficiencia de las mejores técnicas capitalistas, pero no había comprendido las ventajas de explotación que ofrecía el monopolio económico. Al Capone sí lo hizo y acabó con la competencia. Por otro lado, fue capaz de mejorar aún más los usos internos de la empresa criminal: racionalizó la administración a través de un inmejorable departamento de contabilidad, creo todo un servicio de inteligencia con infiltraciones capilares en la administración local, además de mantener sus escuadrones de protección, a los que dotó de óptimos centros de instrucción. Pero Capone, además, nos es presentado por Enzensberger como uno de los pocos verdaderos mitos del siglo XX, una de las escasas personalidades que consiguieron introducirse en el imaginario colectivo con la fuerza de las figuras legendarias. En términos históricos, cabe decir que, todavía en 1929, Al Capone, antes de caer en desgracia con la justicia, era un ciudadano muy popular, considerado por muchos como un gran benefactor. Durante una asamblea fue vitoreado por diez mil boy scouts al grito de “!El buenazo de Al!” (bis) (p., 44). Y en 1960 , trece años después de su muerte, todavía eran numerosas las personas de toda condición y formación que tenían una imagen positiva de él (p. 50-51). La explicación que propone Enzensberger es que en el fondo, el gánster no hizo otra cosa que obedecer “a la ley todopoderosa de la oferta y la demanda…Lo que es bueno para los negocios es bueno para América: Capone estaba convencido de ello” (p. 53). Sin embargo, todo ello no sería suficiente para explicar su ingreso en el panteón de los mitos. Faltaría el envés de la figura, el conjunto de rasgos de un personaje que fascinan porque destilan misterio. El éxito para alguien con tan buenas dotes delictivo empresariales se da por descontado, pero esas cualidades llenas de aura legendaria tienen que ver con “su procedencia de un pasado exótico, precapitalista, no asimilado”. Todos los gánsteres de Chicago provenían de sociedades gobernadas feudalmente, italianos, irlandeses, polacos: “los sectores de venta…eran al tiempo, feudos; los jefes de filiales…secuaces y vasallos; y la fidelidad comercial… se basaba en las mutuas relaciones de lealtad que prescribe el régimen feudal” (p.55). También en el carácter de Al Capone (dadivoso como un monarca) y, en general, en los rituales folclóricos mafiosos, están presentes esos rasgos arcaicos (p., 56-58). Enzensberger termina sus reflexiones señalando las diferencias entre el gansterismo descrito y el de sus sucesores, perfectos altos ejecutivos del crimen, “incoloros y aburridos, tiburones corrientes y adocenados de la upper middle class” (p. 60). Si cuando escribió este libro hubiera podido ver Los Soprano o conocido los anecdotarios de los capos narrados por ellos mismos (Buscetta) y a escritores como Saviano, Lucarelli, Dickie y tantos otros, quizá no hubiese estado tan convencido de que el wild side, el lado bandido de muchos de ellos, había desaparecido totalmente, ni tampoco su carácter folclórico. Hoy mismo leo que, según parece, la Natividad de Caravaggio, robada hace cuarenta años en Nápoles, preside las sesiones de las cúpula mafiosa.
Algunas fotos y curiosidades en la prensa reciente: http://www.repubblica.it/esteri/2010/02/20/foto/museo_dei_gangster-2370375/1/. http://moagnyc.org/.
El otro ensayo del volumen está dedicado a la historia de Pupetta Maresca, otro personaje emblemático cuyas andanzas, ligadas a la nueva camorra napolitana, dieron pábulo a todo tipo de curiosas interpretaciones en la prensa. Tras haber perdido a su marido, víctima de la rivalidad entre clanes, ella misma asesinó a quien había ordenado el crimen, convirtiéndose así en una especie de terrible y admirable justiciera. En el asunto se mezclaron intereses de todo tipo, amorosos y no, en cuyo detalle, sin embargo, Enzensberger no entra. Quizá, porque está más interesado en la moraleja de la historia, que se encuentra otra vez en el quicio que separa la sociedad precapitalista, en cuyo seno tuvieron lugar los crímenes descritos y la sociedad que se llevó por delante a la anterior sin escenas abracadabrantes como las descritas. En el nuevo orden que sustituyó al anterior los cárteles económicos arramblaron con cualquier tipo de competencia, incluida la de la tradicional delincuencia organizada camorrista. Así es como el control del cultivo y comercialización del tomate campano, pasó, en un breve lapso de tiempo a finales de los años cincuenta a estar en manos de personas menos chapadas a la antigua, pero igualmente fieras, aunque se tratara de jóvenes tigres de las finanzas, abogados y expertos en cuestiones fiscales. “…Otras armas desplazaron al palo y a la pistola: convenios y letras de cambio, créditos y clausulas” (p.108). El tiempo de la omertá, de la guapperia y del melodrama había dejado el sitio a ritmos más suaves y persistentes. La víctimas últimas, los campesinos, eran aún más desgraciados.
La traducción, en mi opinión, chirría en algún momento, pero en general es correcta.
He aquí algunas perlas del contenido:
El letrero de una tienda de Chicago en los años de los pistoleros rezaba: Zurcidos invisibles y a precio módico para los agujeros de bala de su traje.
Los nombre de algunos monarcas del hampa: Jimmy Diamantes, Vincent el Intrigante, Louis-dos cañones, Jacob Dedos Grasientos, Hymie el Polaco, Quinta la Rana Saltarina.
El 1930 parece ser que la WB ofreció a Capone 200.000 dólares por interpretarse a sí mismo en Enemigo público.
En 1920 Nueva York contaba con 15.000 bares legales. Un año más tarde con la Ley seca en vigor había 32.000 tabernas con mirilla, las llamadas speak-easies.
Johnny Torrio en pleno apogeo de su poder dijo: “La policía es mi propiedad privada. A Al Capone, por su parte, se le ocurrió la siguiente comparación: “Napoleón fue el gánster más grande del mundo, pero yo podría superarlo en ciertos aspectos”.
En 1929, Capone, al que se atribuyen decenas de asesinatos, fue condenado a un año de cárcel por tenencia ilícita de armas. Fue el principio de su derrumbe.
domingo, 21 de febrero de 2010
Rincón de los escaparates (9). Le vrai dieu
Je ne passe jamais devant un fétiche de bois, un Boudha doré, une idole mexicaine sans me dire: C´est peut-être le vrai dieu (Charles Baudelaire)
viernes, 19 de febrero de 2010
jueves, 18 de febrero de 2010
Rincón de las versiones (30). Who knows…
Necesitamos que la realidad sea previsible. Si no pudiéramos estar más o menos seguros de lo que va a pasar, seguramente viviríamos mucho menos, nuestro desgaste de todo tipo sería inmenso, todo se volvería amenaza. Pero nos horroriza que la monotonía acabe por convertirse en rutina, pedimos a gritos alguna novedad excitante, algo que nos saque del tedio de la repetición. En la naturaleza, y me doy cuenta de que hablo de ella como si no hiciéramos parte del mismo paquete, estas dos poderosas corrientes también están vivas. Ciclos, repeticiones, movimientos instintivos basados en recurrencias van de la mano con los acontecimientos excepcionales, manifestaciones de sistemas caóticos que cuando se ceban en el hombre, como hace poco en Haití, pueden ser llamadas cabronadas. Si no, se consideran espectáculos dignos de admiración, hechos excepcionales digno de los reportajes de National Geographic.
Esta canción habla cómo el hombre puede encajar en los ritmos naturales, cómo puede dejarse mecer por ellos con el amor haciendo de bajo continuo. Quizá por eso, porque lo fatal no se atisba más que como una lejana posibilidad, por momentos me aburre. La antigua versión de Judy Collins, que no he encontrado, hace años me gustó mucho. Quizá, por contraste, porque en lo personal todavía me encontraba en los años en que se producen novedades importantes. Hoy, me queda un regusto de placer al oírla, pero se mezcla a la desazón que produce la falta de nuevas perspectivas, esa sensación agridulce de que casi todo ha pasado ya.
Who knows where the time goes (Sandy Deny)
Across the purple sky, all the birds are leaving
But how can they know it's time for them to go?
Before the winter fire, I will still be dreaming
I have no thought of time
For who knows where the time goes?
Who knows where the time goes?
Sad, deserted shore, your fickle friends are leaving
Ah, but then you know it's time for them to go
But I will still be here, I have no thought of leaving
I do not count the time
For who knows where the
time goes?
Who knows where the time goes?
And I am not alone while my love is near me
I know it will be so until it's time to go
So come the storms of winter and then the birds in spring again
I have no fear of time
For who knows how my love grows?
And who knows where the time goes?
miércoles, 17 de febrero de 2010
Nueva entrega de premios a los ganadores del concurso de micronar(raciones) El langostino del Ebro.
(http://holdontightmarie.blogspot.com/2010/02/el-langostino-del-ebro-lista-de.html)
M. Ángel Gracia (Italiano, ex aequo)
Yana Kruglova
(Esp. para extranjeros)
Pilar Ruiz
(Inglés, ex aequo, y francés)
M. Jesús Boldova
(Inglés ex aequo)
martes, 16 de febrero de 2010
Rincón del cagnolino rampante (1). El primer perro de Coetzee.
Abro un nuevo rincón dedicado a los animales. Me ha parecido bien empezar por una historia muy triste, en la que se mezcla la maldad, el sufrimiento animal y la desolación de un niño. Vendrán otros tiempos mejores, quizá.
Este primer testimonio es de uno de mis escritores preferidos, J. M Coetzee. Los perros aparecen con bastante frecuencia en sus textos y a veces juegan un papel de cierta importancia, como en Desgracia. En este caso, se trata del primer volumen de sus memorias, Infancia, un texto de rara intensidad y al tiempo distanciamiento. Son una memorias excepcionales, quizá más hermosas que el segundo volumen, Juventud, y cuando digo hermosas incluyo entre los atributos de la hermosura la verdad, el dolor, la decepción, todo aquello que existe, porque quizá, el artista debe dar voz a cuanto vive, fundirse con la totalidad de las cosas en busca de su esencia. Era el ideal de Rilke, acostarse junto al leproso, oír su latido. Coetzee no desdeña ningún tema, ningún personaje. Prueba de ello es el final de Elisabeth Costello, en el que el personaje protagonista, trasunto del escritor, hace un examen de conciencia sobre su capacidad para oír la voz del otro y transmitirla. En ello le va la salvación. Un rasgo particular de Infancia es que es una autobiografía narrada en tercera persona, algo que, al mismo tiempo, aleja de los acontecimientos y equilibra el punto de vista. Yo diría que tanto del lector como del escritor.
Título: Infancia Autor: J. M. Coetzee Editorial: DeBolsillo , 2004Precio: Unos 7 € Páginas: 191Trad. Juan Bonilla
El original en inglés, Boyhood, es de 1997.
págs. 60-61
domingo, 14 de febrero de 2010
Rincón de los reportajes (9). De san Valentin a Bueno, Vale.
Allí donde los amores hincan la rodilla, en el cementerio donde el corazón marchita, en un centro comercial, es donde precisamente celebran a su patrón a todo globo. Curioso que detrás hayan puesto un cactus. Quizá es un guiño al comprador, un recuerdo de que el placer y del dolor son la mano izquierda y la derecha del santo. El sábado por la tarde de compras en un centro comercial es, además, un leit motiv de la vida en pareja, una molécula importante de ese elixir tan difícil de hacer entre ideal y vida cotidiana, entre los sueños y las necesidades ordinarias, como el baño compartido, las vacaciones juntos o las comidas en casa de los parientes. Pero no hay más cera que la que arde en los hogares conyugales, el verdadero escenario del amor, como decía L. M. Panero. El lema ni siervo ni señor también podría ayudarnos en este caso, pero es tan difícil no escorarse a un lado o a otro que hay que andar haciendo equilibrios como un humilde funámbulo. San Valentín con los días y las horas y los sábados por la tarde de compras va perdiendo letras y con suerte se queda en en San Bueno, vale, si es que algo de él queda.
Un regalo envenenado de boda que reza lo siguiente:
Emblema 46
En cuanto el pan se come de la boda /Notable es el contento y alegría/ De los casados y la gente toda/ Gastando en regocijos noche y día/ Mas cuando se recoge y acomoda / El hombre, con su nueva compañía,/ Debajo el yugo conyugal asidos/ Dan más de cuatro pares de gemidos.