sábado, 21 de enero de 2012

Muere Vincenzo Consolo

Muere Consolo a 79 años. La web Satisficcion lo recuerda con el bien cincelado incipit de Retablo, una de sus novelas, publicada en 1987, también editada en España (Editorial: Aleph Editores/Páginas: 172/Año: 1995/Precio: 12.62 €/EAN: 9788476691915)

Rosalia. Rosa e lia. Rosa che ha inebriato, rosa che ha confuso, rosa che ha sventato, rosa che ha róso, il mio cervello s'è mangiato. Rosa che non è rosa, rosa che è datura, gelsomino, bàlico e viola; rosa che è pomelia, magnolia, zàgara e cardenia. Poi il tramonto, al vespero, quando nel cielo appare la sfera d'opalina, e l'aere sfervora, cala misericordia di frescura e la brezza del mare valica il cancello del giardino, scorre fra colonnette e palme del chiostro in clausura, coglie, coinvolge, spande odorosi fiati, olezzi distillati, balsami grommosi. Rosa che punto m'ha, ahi!, con la sua spina velenosa in su nel cuore.
Lia che m'ha liato la vita come il cedro o la lumia il dente, liana di tormento, catena di bagno sempiterno, libame oppioso, licore affatturato, letale pozione, lilio dell'inferno che credei divino, lima che sordamente mi corrose l'ossa, limaccia che m'invischiò nelle sue spire, lingua che m'attassò come angue che guizza dal pietrame, lioparda imperiosa, lippo dell'alma mia, liquame nero, pece dov'affogai, ahi!, per mia dannazione. Corona di delizia e di tormento, serpe che addenta la sua coda, serto senza inizio e senza fine, rosario d'estasi, replica viziosa, bujo precipizio, pozzo di sonnolenza, cieco vagolare, vacua notte senza lume, Rosalia, sangue mio, mia nimica, dove sei?
Vincenzo Consolo - Retablo

jueves, 19 de enero de 2012

Kassan es un trasatlántico siempre en el puerto no marítimo de Zaragoza. Un no crucero por el Ebro

Los he visto en Cádiz, atracados en el puerto, pegados al borde como coches aparcados junto a la acera. Son inmensos, brutales, a nada que te acerques un poco ocultan el cielo y te invade la sensación de que estás en la calle de una gran ciudad rodeado de edificios.showNextPhoto() Eso si no fuera por el olor del mar, que no logran esconder. Pero no son tampoco ágiles cuando vuelan, como el albatros de Baudelaire, incluso en medio del mar tienen el aspecto de una espinilla en el azur. Cuanto más lejos mejor, porque en la distancia podrían con suerte pasar inadvertidos, ser tomados por un barco de pesca. Yo que vivo en una urbanización, Kassan, pienso que un crucero es lo más parecido a su transformación en un iceberg errante, con las tiendas de los pasajes y el supermercado Día incluido, claro que allí tendría todo que subir de categoría por lo menos cuatro o cinco pisos. Aunque, bien pensado, hasta en estos falansterios del ocio, pequeñas ciudades felices por decreto, hay semisótanos y viviendas con poca luz, las de los que duermen por debajo del nivel del mar. Supongo que como pasa en las ciudades, sus inquilinos serán los que más visiten los bingos y los billares.

Cuando se acercan a puerto, bajan de la nave grupos de extranjeros, más ancianos cuanto más extemporáneo es el periodo del año para viajar, que se desplazan en grupo por la ciudad, a menudo con gorras o pines que les identifican como cruceristas. Sabes que solo podrás disfrutar de su visita durante un rato y por eso suelen ser pasto de hechos extraordinarios, como robos excelentes, ligues fulgurantes o intempestivas visitas de vendedores de los objetos típicos más insospechados. Esta tendencia a acercarse a puerto (Vid. galería de fotos de Repubblica), a mezclarse moderadamente con los animales de tierra que siguen envueltos en sus rutinas diarias está quizá en el origen de la querencia por ceñirse a la costa que tan cara ha costado al Costa Concordia hace pocos días en Italia. El pase torero del capitán Schettino parece que es frecuente en los cruceros.

showNextPhoto()Fuente

En Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, una especie de versión entre periodística y alucinada de la Divina comedia en clave de Crucero por el Caribe, Foster Wallace despliega su ingenio, por momentos cansino, para retratar el universo variopinto que puebla la nave. Concluye, arrepentido y mucho más lejos que Dante del paraíso y de la sabiduría, que no volvería a apuntarse a otra semejante.  

Foster Wallace, David, Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer

Editorial Mondadori
Colección DeBols!llo (2003)
160 páginas
ISBN: 8497592158

 

He aquí un párrafo de malogrado Wallace, que acabó suicidándose, quizá, ahora lo entiendo, como un aviso para navegantes.

“Me embarqué en un crucero de siete noches por el Caribe a bordo
de un barco que estaba tan limpio y blanco que parecía que lo hubieran
hervido. El color azul de las Antillas occidentales varía entre el azul
de manta infantil y el azul fluorescente: lo mismo que el cielo. Las
temperaturas eran uterinas. El sol parecía regulado de antemano para
nuestra comodidad. La proporción tripulación-pasajeros era de 1,2
tripulantes por cada dos pasajeros. Era un crucero de lujo. Este producto
no es un servicio ni una serie de servicios. Ni siquiera es una semana
de diversión. Es más bien una sensación. Es un producto bona fide: se
supone que esa sensación debe producirse en ustedes: una mezcla de
relajación y estimulación, de indulgencia tranquila y de turismo frenético,
esa mezcla especial de servilismo y condescendencia que se vende bajo las conjugaciones del verbo cuidar. Este verbo salpica los diversos folletos: «Como nunca antes lo han cuidado», «Nuestros jacuzzis y saunas están para cuidarlo», «Deje que lo cuidemos», «Cuídese en los céfiros templados de las Bahamas».

Pero hay algo insoportablemente triste en los cruceros de lujo. A bordo del mío, sobre todo de noche, con toda la diversión organizada, la amabilidad y el ruido del jolgorio, me sentí desesperar. La palabra se ha banalizado ahora por el exceso de uso, pero es una palabra seria y la estoy usando en serio. Para mí, desesperar denota un extraño deseo de muerte combinado con una sensación apabullante de mi propia pequeñez y futilidad que se presenta como miedo a la muerte. Tal vez se parezca a lo que la gente llama terror o angustia. Pero no acaba de ser como esas cosas. Se parece más a querer morirse a fin de evitar la sensación insoportable de darse cuenta de que uno es pequeño, débil, egoísta y, sin ninguna duda posible, se va a morir. Es querer tirarse por la borda. No me parece un accidente que los cruceros de lujo atraigan sobre todo a gente mayor de cincuenta años, para la que su propia mortalidad ya es más que una abstracción”.

Y un sketch cómico con referencias a no pocos detalles de lo ocurrido, entre la sátira, la ironía y la denuncia:

martes, 17 de enero de 2012

¿Es el enemigo? ¿Uds. podrían parar la guerra un momento? Las conversaciones de Schettino, comandante del crucero Costa Concordia con De Falco, la autoridad militar del puerto de Livorno.

Las conversaciones del comandante Schettino con la autoridad militar del puerto de Livorno, que se hizo cargo del salvamento de los pasajeros de la nave naufragada, recuerdan a ese chiste del que se levanta por la mañana y no quiere ir al colegio. Acuciado por una voz femenina, que bien podría ser la de una madre, se muestra reticente a ponerse en marcha, hasta que al final le tienen que recordar que él no puede hacer pirola porque es el director del cole. Si no fuera por lo trágico de la situación uno podría reírse a mandíbula batiente, pero aquí ocurre justo lo contrario que en las películas cómicas, en las que aceptado el pacto de ficción puedes partirte de risa con los accidentes y desgracias. A poca distancia de donde Schettino decía  a Di Falco que se encontraba su lancha estaba muriendo gente.
Pero es que todo en el accidente parece apuntar a una mezcla de vida ficticia, o mejor dicho, impostada, por parte de este comandante, que para hacer la gracieta Felliniana de acercar el crucero al pueblo del que era el jefe de cocinas de su tripulación, puso en suspenso su sentido común.


La escena del trasatlántico de Amarcord

Digo sentido común, porque no sé si también dejó de lado su prudencia marinera. Lo cierto, es que a través de la conversación telefónica se intuye la figura de quien quiere escurrir el bulto aparentando no poder echárselo a las espaldas por causas ajenas a su voluntad.
He aquí el video de una de las conversaciones  mantenidas entre los dos personajes citados, paradigma de dos actitudes opuestas, la del cumplidor y la del incumplidor del deber, y a renglón seguido una  transcripción casi completa de lo dicho:


Fuente
De Falco: «Sono De Falco da Livorno, parlo con il comandante?
Schettino: «Sì, buonasera comandante De Falco»
De Falco: «Mi dica il suo nome per favore»
Schettino: «Sono il comandante Schettino, comandante»
De Falco: «Schettino? Ascolti Schettino. Ci sono persone intrappolate a bordo. Adesso lei va con la sua scialuppa sotto la prua della nave lato dritto. C'è una biscaggina. Lei sale su quella biscaggina e va a bordo della nave. Va a bordo e mi riporta quante persone ci sono. Le è chiaro? Io sto registrando questa comunicazione comandante Schettino...».
Schettino: «Comandante le dico una cosa...»
De Falco: «Parli a voce alta. Metta la mano davanti al microfono e parli a voce più alta, chiaro?».
Schettino: «In questo momento la nave è inclinata...».
De Falco: «Ho capito. Ascolti: c'è gente che sta scendendo dalla biscaggina di prua. Lei quella biscaggina la percorre in senso inverso, sale sulla nave e mi dice quante persone e che cosa hanno a bordo. Chiaro? Mi dice se ci sono bambini, donne o persone bisognose di assistenza. E mi dice il numero di ciascuna di queste categorie. E' chiaro?
Guardi Schettino che lei si è salvato forse dal mare ma io la porto... veramente molto male... le faccio passare un'anima di guai. Vada a bordo, cazzo!»
Schettino: «Comandante, per cortesia...»
De Falco: «No, per cortesia... lei adesso prende e va a bordo. Mi assicuri che sta andando a bordo...».
Schettino: «Io sto andando qua con la lancia dei soccorsi, sono qua, non sto andando da nessuna parte, sono qua...»
De Falco: «Che sta facendo comandante?»
Schettino: «Sto qua per coordinare i soccorsi...»
De Falco:
«Che sta coordinando lì? Vada a bordo. Coordini i soccorsi da bordo. Lei si rifiuta?
Schettino: «No no non mi sto rifiutando».
De Falco: «Lei si sta rifiutando di andare a bordo comandante?? Mi dica il motivo per cui non ci va?»
Schettino: «Non ci sto andando perché ci sta l'altra lancia che si è fermata...».
De Falco: «Lei vada a bordo, è un ordine. Lei non deve fare altre valutazioni. Lei ha dichiarato l'abbandono nave, adesso comando io. Lei vada a bordo! E' chiaro? Non mi sente? Vada, mi chiami direttamente da bordo. Ci sta il mio aerosoccorritore lì».
Schettino: «Dove sta il suo soccorritore?»
De Falco: «Il mio soccorritore sta a prua. Avanti. Ci sono già dei cadaveri Schettino».
Schettino: «Quanti cadaveri ci sono?»
De Falco: «Non lo so.. Uno lo so. Uno l'ho sentito. Me lo deve dire lei quanti ce ne sono, Cristo».
Schettino: «Ma si rende conto che è buio e qui non vediamo nulla ...».
De Falco: «E che vuole tornare a casa Schettino? E' buio e vuole tornare a casa? Salga sulla prua della nave tramite la biscaggina e mi dica cosa si può fare, quante persone ci sono e che bisogno hanno. Ora!».
Schettino: «(...) Sono assieme al comandante in seconda».
De Falco: «Salite tutti e due allora. (...) Lei e il suo secondo salite a bordo, ora. E' chiaro?».
Schettino: «Comandà, io voglio salire a bordo, semplicemente che l'altra scialuppa qua... ci sono gli altri soccorritori, si è fermata e si è istallata lì, adesso ho chiamato altri soccorritori...».
De Falco: «Lei è un'ora che mi sta dicendo questo. Adesso va a bordo, va a B-O-R-D-O!. E mi viene subito a dire quante persone ci sono».
Schettino: «Va bene comandante»
De Falco: «Vada, subito!»

Y es que hasta el tono de voz Schettino, bajo arresto domiciliario en este momento,  es el del galán cómico, tragicómico, quiero decir:
Vea, compare, y si encuentra algo mejor, viaje con otra compañía de cruceros en la que los comandantes no se parezcan demasiado a los de las series de televisión, y recuerden a los tripulantes de Aterriza como puedas:


 

domingo, 15 de enero de 2012

Pecios del Costa Concordia. Hoy no me puedo levantar

He pasado una mala noche y todavía estoy acostado. Llegué a casa borracho como una cuba y me he despertado encima del sofá, con la oreja sobre un cenicero. No me atrevo a cambiar de postura, porque no sé qué puede pasar si intento ponerme de pie. Si mi letra es mala se debe a la incomodidad que conlleva escribir así, aunque con la marea alta la almohada ha mejorado algo. Dos de los zapatos están ahí porque me los quité al entrar, antes de encallar. El otro, ya llevaba tiempo desparejado. Cosas del perro, que por cierto, no se ha atrevido ni a despertarme, o no lo ha conseguido.
Leo en mi tableta, regalo de los Reyes, que el dueño del local salió pitando en cuanto empezó el follón. No avisó ni a los camareros de lo que estaba pasando. Parece ser que lo han detenido.
 
Giglio, sulla spiaggia gli oggetti del naufragio

sábado, 14 de enero de 2012

Turner en Italia: “Lo bello es el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar” (Rilke)



Il naufragio della Costa Concordia


Il naufragio della Costa Concordia






Il naufragio della Costa Concordia


Nafragios (Fuente)

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Trías, Eugenio, Lo bello y lo siniestro, Seix Barral, 1982. Reedición en bolsillo actualizada por V. Verdú, en Debolsillo, 2011.
“De pronto sucedió lo que se presentía y temía, un aguacero, un chaparrón, truenos, relámpagos, al tiempo que la luz se oscurecía y la diligencia zarandeaba a sus huéspedes, que se cuidaron de ajustar las ventanillas y las cortinas para no sufrir las intemperancias del viento huracanado y de la lluvia. Y he aquí que el viejo huésped que compartía con la dama distinguida, frente a frente, el mismo camarote, pidiendo disculpas por adelantado, levantose, abrió su ventanilla, sacó la cabeza, el cuello y medio tronco a la intemperie, permaneciendo estático y rígido en esa difícil posición, medio cuerpo fuera, desafiando el balanceo del vehículo y las inclemencias del temporal. Con estupor apenas disimulado, la vieja no alcanzaba a comprender qué hiciera el buen viejo medio loco tanto tiempo en esa extraña posición. Una hora aproximadamente estuvo el viejo en ésas hasta que salió de su pasmada contemplación y, chorreando por todas partes, volvió a tomar asiento, excusándose de nuevo por tan inaudito proceder. Al fin la tímida mujer se decidió a preguntarle qué era lo que tan afanosamente buscaba o simplemente miraba. y el viejo le contestó que “había visto cosas maravillosas y nunca vistas”. Picada de la curiosidad la dama entreabrió la ventanilla, asomó la cabeza, hasta que, perdiendo toda resistencia, se asomó con generosidad. El viejo le había sugerido: “debe, eso sí, mantener muy abiertos los ojos”. Repitió la hazaña del viejo estrafalario y a fe que fueron paisajes imposibles lo que se cruzaron por sus ojos bien abiertos”.

viernes, 13 de enero de 2012

In epístola veritas: El cruce de correspondencia entre Juan (Benet) y Carmen, Carmina, madame Ferlosio, Calila, Carmiña, C. (Martín Gaite), entre 1964 y 1986.

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Correspondencia. Carmen Martín Gaite-Juan Benet . Edición de José Teruel

Editorial: GALAXIA GUTENBERG
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788481099294
Año edición: 2011
Plaza de edición: BARCELONA
240 págs
20€

Leo con retraso las cartas cruzadas entre Benet y Martín Gaite y renuevo mi admiración ante lo que ya sabía, que Benet es capaz de encontrar una aguja en un pajar y convertirla en el oro de un impecable  e ingenioso discurso abstracto, en un análisis hondo y al tiempo entretenido de aquello de lo que trata. Su compromiso era consigo mismo, o, para decirlo en términos más cercanos a sus planteamientos, con ese yo interior al que se dirige su discurso, tan exigente como ajeno a complacencias externas. El compromiso de la escritura de M. Gaite también era, como no podía ser menos, consigo misma en tanto que receptora de su propio discurso, pero ese yo que validaba sus obras tendía a ponerse en el lugar de un lector ideal colectivo, al que quería  proporcionar discursos claros. Una poética clásica la de ella, podríamos decir, frente a otra más aventurera, la de él, quizá más antojadiza,  aunque en ningún caso menos exigente y rigurosa. Seguramente, la doble actividad de Benet, una vinculada al negocio, como ingeniero, y la otra cercana al ocio, como escritor, puedan dar una explicación materialista de lo dicho.
En un momento dado, a M. Gaite le cuesta ponerse a redactar la que acabará siendo su obra sobre Macanaz. Pide entonces consejo a su amigo, quien le contesta con una de las cartas más interesantes de esta correspondencia. En ella, viene a decir a la escritora que en la elaboración del libro se está cruzando su alma de novelista con el proyecto historiográfico en el que se ha embarcado: 
Me parece que hay algo ahí que rechina. Se diría que del Archivo Histórico tratas de sacar el material para dar cuenta cabal de un individuo (…) Al intento de penetrar en cierta intimidad suya el difunto opone una resistencia tenaz…El difunto se aparece como una ciudad amurallada al sitiador: a unos pasos de ella y rodeándola por todas partes apenas la conoce sino por unas torrecillas, uno tejados, unos reflejos de la luz en sus cristales. Me imagino que ha de ser una tortura para el novelista avasallador, acostumbrado a entrar a saco en cualquier intimidad y a no encontrar sino una débil resistencia dentro del carácter más duro, enfrentarse con una situación  ante la cual no puede avanzar un aso más…
O sea, ese recelo a dar con la forma final y representación histórica del difunto es un recelo del escritor de ficción; ese miedo a etiquetarle y a escribirle la esquela no es miedo del historiador, que siempre, o casi siempre, trata de cosas muertas…Ese respeto, mezclado de perplejidad, que infunde la figura del difunto…está fundado en un sentimiento de amistad que sirve no poco para disimular mucha vacilación a la hora de retratarle (p., 115)
Valga este botón como muestra de lo que más resplandece en las cartas, el afán de avanzar por la senda de la verdad, el anhelo de descubrir matices ocultos, nuevos aspectos inadvertidos. Poco importa lo que haya que decirle al otro, y a veces son cosas que podrían provocar serios enganchones (véase, por ej. la carta 57). La suya es una amistad basada en criterios que van más allá de lo personal, en el convencimiento de que, por encima de los dos, se halla una realidad a la que hay que rendir pleitesía y de la que la razón puede intentar hacerse cargo cabalmente a través del análisis. Ser contradicho por el otro es seguramente la mejor manera para seguir esa senda que lleva a plantearse cada vez con mayor hondura cualquier aspecto. Solo al final se nota desfallecer a la pareja, más a Benet, que da la impresión de desatender el formidable diálogo.

Postal de Calila a Juan. Nótese la posición del sello.

Por lo que a sus obras de creación se refiere, de los pactos tácitos sobre los se apoya su amable relación, parece derivarse la disponibilidad a aceptar cualquier crítica, con el convencimiento de que es sincera, pero no entendida esa sinceridad como un prurito narcisista de decir la verdad por decirla. ¡Claro que, paso previo a esa aceptación cálida de la crítica, se halla la consideración de que la propia obra es mejorable, de que hay en ella ingredientes, tonos, personajes, que pueden integrarla más armónicamente! Con tal de que así sea, todo reparo puesto por el otro, cuya perspicacia es aceptada sin chistar, será bienvenido y convenientemente analizado, no vaya a ser también haya que ponerle peros.
Amistad ejemplar, pues, esta, entre quienes, lejos de enrocarse en el carácter sacrosanto  de la opinión propia están dispuestos al esfuerzo y la renuncia con tal de afinar sus criterios. Que la opinión se asocie hoy en día tan a menudo al presunto respeto que se merece quizá sea indicio de que a menudo sería mejor no respetarla, por lo menos en los términos en los que tantos reclaman ese respeto, por el simple hecho de que se trata de su opinión, expresada sin siquiera argumentos que la sustenten.
Atentamente y hasta pronto,
J

Los libros insomnes o la explicación más plausible de por qué es tan difícil saber dónde has dejado la novela leída pocos días antes.

From: cadoinpiedi a través de satisfiction

jueves, 12 de enero de 2012

Por fin Rajoy saca la lengua a pasear

La era Aznar fue de bigotes y la de Zapatero de cejas y brazos de marioneta. Ninguno de los dos se atrevió a enseñar sus interioridades en público. Parece que Rajoy se ha desmelenado. Habla poco, pero no ahorra en gestos. Helo en esta foto que recoge el diario repubblica en su edición digital de hoy. Yo diría que se está dejando leer el futuro en el mapa de la lengua, que ha ido al médico de cabecera y no sabe enseñarle las amígdalas o que acaba de estrenar su recién estudiado inglés con algún otro mandatario más avezado que él en hablar idiomas, también llamados lenguas.

Madrid, la smorfia del premier Rajoy

miércoles, 11 de enero de 2012

Animales de anuncio: ¡Abuelita, abuelita, qué televisión más grande tienes!

Ferlosio lanzó un anatema contra W. Disney augurándole una congelación eterna por el daño que hacía a los niños al humanizar a los bichos, incapacitándolos así para contemplar con sorpresa la variedad de Natura. En otro de sus libros hay una hermosa reflexión sobre dónde hay más naturaleza, si en un descampado urbano en el que un gato persigue a un ratón o en los documentales de animales. La publicidad que cuenta entre sus participantes a nuestros hermanastros lobos, primos gatos , sobrinos ratones y demás parientes también suele tener algo de empalagoso y ñoño, pero cuando está medianamente bien hecha puede tener gracia y encanto. Recuerdo, por ejemplo, el león llorón de Fellini. Por cierto, qué bien combinan las dos palabras,  león y fellini, género y especie, si no fuera porque felino tiene una sola ele en italiano. Además, los anuncios me sirven para hacer está entrada rápida y espero que resultona.

Animal spot es el único festival dedicado  a los anuncios sobre animales o hechos con ellos. He aquí algunos de los videos ganadores en 2011, en distintas lenguas, alemán, francés, inglés, alemán, etc:

Y más en la página web de Animal spot.

domingo, 8 de enero de 2012

Narices renacentistas del S. XV y la nariz fisiognómica de Battiato antes y después de encontrar su destino -entre veras y bromas, las partes del cuerpo preferidas.

"Frente a todo ello un hecho permanece, sin embargo, incontrovertible: la representación del cuerpo humano en la pintura y la escultura del Quattrocento (con importantes legados en el siglo anterior y, todavía, fuertes influencias en el siguiente) significa una etapa con atributos estéticos estrictamente propios y diferenciados.
El cuerpo humano es, por antonomasia, la unidad simbólica del Renacimiento. Y ello no solamente porque en él se manifiesta una nueva individualidad, según la indesmentida tesis de Jakob Burckhardt, sino, principalmente, porque en él se materializan tanto las distintas doctrinas teóricas como las múltiples manifestaciones artísticas del Quattrocento. Precisamente lo que otorga homogeneidad al movimiento humanista (que en realidad alberga en su seno muy distintas corrientes filosóficas) es la confianza, inédita desde la Antigüedad, en la integridad física y psicológica del hombre. Idea que, en la primera mitad del siglo XV, germina paralelamente a la revolución estética que, también basada en aquella integridad, tiene lugar en Florencia de la mano de hombres como Masaccio, Masolino, Brunelleschi, Jacopo della Quercia o Donatello".
Cubierta delantera
ARGULLOL, R., El Quattrocento. Arte y cultura en el Renacimiento italiano, Montesinos, Barcelona, 1988., p. 9)


Cada uno de nosotros, en una especie de ejercicio de autocompasión adolescente, suele tener una relación privilegiada con una parte de su cuerpo. No suelen ser órganos internos, a menos que la vocación cirujana sea muy marcada, sino piezas pequeñas del conjunto, como mi boca, mi nariz, mis ojos, mis manos, mis..., cuyos nombres nos decimos a nosotros mismos con un mayor afecto que cuando nos referimos, por ejemplo, a los codos, al ombligo, las rodillas, los …
En ese sentido, el retrato renacentista presenta a menudo la nariz como protagonista de la cara. Basta echar un vistazo a la galería de imágenes que reproduce L’Espresso con obras presentes en la exposición que el Met está dedicando al retrato italiano del siglo XV para darse cuenta. He aquí un collage ilustrativo con prominentes apéndices de hace más de seiscientos años, por lo demás tan frecuentes aún hoy en día en aquel país. He perdido más de dos horas en hacerlo:

narices



No choca en absoluto que siglos más tarde, Paolo Conte, aficionado poético al detalle revelado,  escogiera aquel naso triste da italiano allegro (esa nariz triste de italiano alegre) para retratar a Bartali como uno de los prototipos físico-sentimentales al uso entre sus compatriotas.
Parafraseando a Pavese, pero adelantando la edad de la responsabilidad, se podría decir que desde el final de la adolescencia uno debe hacerse cargo de su nariz, asumirla como rasgo que imprimirá carácter en todos los actos de la vida futura. Mal lo tiene en el trato consigo mismo quien no sabe fundirse con ella, para, por supuesto, ignorarla a continuación en su vida cotidiana.
Es lo que hace hizo, por ejemplo, F. Battiato. Narigón italiano donde los haya,  cuenta  que la forma actual de su apéndice se debe más a la fortuna que a la natura, pues es fruto de un enorme golpe. Tras el porrazo con el poste de una portería de fútbol, Franco quedó inconsciente. Qué ocurrió entonces es algo que no dice en la entrevista de la que saco esta información, pero debió verse sometido a un rito de tránsito entre la chata vulgaridad provinciana (...guardavo di nascosto i saggi ginnici nel tuo collegio) y la pronunciada  inspiración poético musical que le caracterizaría en el futuro, un rito que dejó
como rastro la nueva forma de su apéndice. Otros necesitan de más tiempo para perder su naricita y llegar a tener un buen par, pero a él le bastó menos de una hora para metamorfosearse, y además lo hizo dormido, que es como se crece mejor. En 1988, cuando sacó el disco Fisiognomica escogió para la portada una foto anterior a su caída del poste, quizá para señalar hasta qué punto el porrazo había marcado un hito  en su vida.

Años más tarde,  antes de publicar Caffé de la Paix en 1993, cuando su aspecto se había ya  Mahmudahmadineyadizado notablemente, un cirujano le propuso cambiarle la cara, nariz incluída. Cabe pensar que el  precio de la reducción  del caballete nasal a martillazos, que es como se hacía, incluía pequeños retoques en otras zonas, quizá las orejas, de las que andaba también bien provisto (Vedo... da
il grado di coscienza nei muscoli del collo e nelle orecchie). La reacción de Battiato, que de quién sabe sospecharía que era emisario el médico, fue de rechazo, pero la idea de cambiar de jeta le hizo gracia y aprovechó los fotomontajes del cirujano con el previsible resultado de la intervención para la portada del disco. Así es como lo cuenta él mismo en declaraciones a Corriere della Sera:
"Un giorno un noto chirurgo plastico venne da me con un progetto di rifacimento del mio volto, centrato soprattutto sulla riduzione del grande naso. C' era un disegno che mi ritraeva... dopo l' intervento. Provai orrore e non presi in considerazione l' idea di operarmi, pero' questo Battiato apparentemente uguale, ma con qualcosa di diverso che a prima vista non si notava, mi colpi' . Cosi' ho deciso di usare il Battiato col naso ridotto come copertina del prossimo album. Spero che il chirurgo non se n' abbia a male"
No quisiera terminar este canto a la autocompasión y fusión de uno mismo con cualquiera que sea su órgano predilecto, que se convertirá en emblema de su destino, sin recordar que en el mundo del pop-rock la nariz ha jugado un notable papel.
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Piensen si no en las caras de Zappa, Lennon, Dylan, Gaber y tantos otros y díganme qué es lo primero, o tal vez segundo, pero a poca distancia, que ven. Otro  pequeño collage puede dar testimonio de ello:

viernes, 6 de enero de 2012

Muere Eve Arnold, una de las grandes fotógrafas de Magnum, que quiso sacar el mejor yo de sus retratados.

"Y de pronto la muerte / alta, recta, clarísima, / seria como una I" (J.R.J.)

Empieza el carrusel de muertes de enero, not the cruellest month, pero sí uno de los más luctuosos. Esta vez le toca el turno a Eve Arnold, la gran fotógrafa americana, nacida en 1912. Guardian publica una magnífica selección de sus retratos, uno de los pilares de su obra junto con la fotografía de moda y el reportaje periodístico. Si todo retrato retrata tanto al retratado como al retratista, en este caso, sus instantáneas parecen a veces decir más de ella que de sus modelos, como si las ondas que emitiera su objetivo pintaran con  tonos cálidos, sentimentalmente juguetones, a sus personajes, como si, parafraseando a Salinas, quisiera sacar de ellos su mejor yo e incluso les ayudara un poco con el suyo propio. Pero los tonos de su paleta eran muchos, y también cabía en ella la desolación. Tal vez el gesto emblemático de su afán por mirar dentro del modelo quede bien plasmado en esta foto en la que la fotógrafa aparece al servicio de su obra, concentrada, tensa sin aspavientos, clavando el tibio puñal de su mirada, y con otra arma al hombro, por si acaso.

Eve Arnold dies: 1963 Eve Arnold on the set of BecketEve Arnold on the set of Becket, 1963Photograph: Robert Penn/Magnum Photo

Otras fotos suyas:

Eve Arnold dies: 1961 Malcolm X, Chicago Malcolm X, Chicago, 1961 Photograph: Eve Arnold/Magnum PhotosEve Arnold dies: 1963 Father Gregory Wilkins, NottinghamFather Gregory Wilkins, Director of the society of the sacred mission at Kelham, Nottingham, 1963. Photograph: Eve Arnold/Magnum PhotosEve Arnold dies: 1955 arilyn Monroe, Long Island, New YorkMarilyn Monroe, Long Island, New York, 1955Photograph: Eve Arnold/Magnum  PhotosEve Arnold dies: 1952 Marlene Dietrich at the recording studios of Columbia RecordsMarlene Dietrich at the recording studios of Columbia Records, 1952. Photograph: Eve Arnold/Magnum

Estas y otras fotos si clicas aquí.

Muere Isaac Díaz Pardo

06012012372

Obituario de Xose Manuel Pereiro

miércoles, 4 de enero de 2012

La exposición de enero en el paredondehelarte: El tesoro de Marina, de Mónica Pasamón (ilustraciones) y Esther Lozano (texto original y traducción a inglés)

                      Marina

imageimageimageEl cuento Peppo y la noche mágica, al que se refiere el texto anterior, fue objeto de otra exposición en el Paredondehelarte. Clica sobre los siguientes enlaces para obtener más información:

Presentación y algunas fotos de las ilustraciones.

Fotos y texto de Peppo y la noche mágica.

intrepidos_marineros

image

Así comienza el cuento:

Hello! My name is Marina and I’ve got a younger brother, Teo. His real name is Teodoro, like my grandad on my father’s side, but we all call him Teo for short.

I think my name’s really pretty…isn’t it cool?

I was called Marina because I’ve got blue eyes and because we live by the sea…

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Recientemente, M. Pasamón, junto con Diego Vázquez Prada y María de Marco, ganó el  Premio Internacional Videominuto del festival  SCIFE 2011 con el corto CATAdeCINE. Helo aquí: