sábado, 24 de noviembre de 2012

Contra Natura fotografiada




“Yo creo bastante en la eficacia de la impertinencia, sobre todo en la de determinadas opiniones impertinentes… En cierto modo esas opiniones son, por impertinentes, las más útiles, las más atractivas. Si las opiniones se matizan, pues se vulgarizan, y entonces caen en el lugar común. En cierto modo, la opinión radical puede hacer daño, pero no deja de ser un extremo del campo de la opinión, lo linda… Una opinión tajante es más atractiva que una opinión mesurada. Me gusta ir por el mundo con ideas radicales. Ya que uno no puede radicalizarse en la vida pública, sí al menos en la vida privada.” 
Benet, Juan, Ensayos de incertidumbre, edición de Ignacio Echevarría,  Barcelona, Debolsillo, p. 477.

Qué empalagosa o, mejor dicho, qué insulsa resulta la naturaleza de las fotos de naturaleza. Cuando veo una montaña suiza, un glaciar argentino, un desierto africano usado como salvapantallas desconfío del propietario del ordenador, sobre cuyo gusto ya no me cabe ninguna expectativa halagüeña. La naturaleza del niño son las hormigas con las que juega en el parque, los mosquitos que le pican, el periquito que le regaló su tía. La del adolescente urbano de mi edad, es la naturaleza vista en alguna excursión a la sierra, algún verano en la playa, y la de los descampados, lagartijas nerviosas, algún pájaro de nombre desconocido, una cuantas ranas, los pavos reales de la Fuente del berro, los monos lúbricos y el maloliente oso polar del parque de fieras de El Retiro. Quizá, también, los gusanos de seda alimentados con hojas de morera que se obtenían a base de pedradas a las ramas. Después, vino la del cine, las grandes praderas de las películas del oeste, siempre con alguna serpiente inoportuna, Jeremiah Johnson y, un poco más tarde, Dersu Uzala. Pero nunca acabé de apreciar la de la televisión, la de los documentales, que siempre me pareció maquillada en exceso, como vestida para la ocasión. Hace poco, mi perro se metió en el estanque de un parque en pos de unos patos, a los que nunca iba a poder alcanzar, porque en cuanto se acercaba a ellos, levantaban el vuelo unos metros, y vuelta a empezar, hasta que se hartaban y se marchaban definitivamente.  De repente, a una señora, en lugar de contemplar el interesante espectáculo, no se le ocurre otra cosa que llamarme la atención, pedirme que tenga cuidado, porque se asustan los patos. Así dijo, se asustan los patos. Miré al suelo, callé, y maldije a National Geographic y sus nobles comentaristas, responsables de ese amor diferido, de lonh, hacia una naturaleza inventada, que no es más que una absurda idea, sacada del mediocre folletín con que la tele ha conseguido suplantar a la realidad.

Las fotos se pueden descargar como salvapantallas si clicas en el enlace de de National Geographic Italia:

La foto de la naturaleza solo se salva si recuerda a algo, a la curiosa vecina del piso de abajo:
Il bacio tra il gatto e la pogona Le grandi foto da scaricareFotografía de Elizabeth Plugovoy
Una ardilla a dos patas como un ser humano.


O evoca un cuadro del romanticismo alemán:

Il bacio tra il gatto e la pogona Le grandi foto da scaricareFotografía de Michelle Valberg
Navegando por las costas de Pond Inlet, Nunavut, en Canada, encontramos este  iceberg increíblemente viejo y hermoso. La luz mágica, la simplicidad y la belleza del iceberg es lo que más me gustó


O, como los cuadros, aparentemente idílicos, de Gauguin, despierta más tristeza que alegría, porque, a nada que te fijes, aparece la botella de agua mineral, vestigio del mal, presente también en la mirada de las aborígenes de los Mares del sur.

16Fotografía de Thomas Zsebok
Playa de Goa, Grecia


O tiene algún raro hermoso detalle, como ese sensual sol de poniente:

Il bacio tra il gatto e la pogona Le grandi foto da scaricare
Fotografía di Camille Walker
Un hombre mientras hace una gigantesca burbuja de jabón al atardecer en la isla de Balboa, California.

O te hace verte a ti mismo a algunas horas del día:

Il bacio tra il gatto e la pogona Le grandi foto da scaricare
Fotografía de Ben Bronselaer
Un grupo de monos estaban jugando entre los árboles, saltando de un tronco al otro. Conseguí tomar la imagen de este ejemplar suspendido en el aire a media altura.


26112012374Foto del autor. Las telarañas del Little Palace (Actur, Zaragoza), una mañana de lluvia, a la luz de la sirena de un volquete de las obras del tranvía. Pasaba por allí, no más.


Born a poor young country boy--Mother Nature's son
All day long I'm sitting singing songs for everyone.
Sit beside a mountain stream--see her waters rise
Listen to the pretty sound of music as she flies.
Find me in my field of grass--Mother Nature's son
Swaying daisies sing a lazy song beneath the sun.
Mother Nature's son.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Maneras tontas de morir por no hacer caso al pitufo sabio que solemos llevar dentro.


La tentación de Poli(femo)


El viernes por la tarde oí el móvil mientras estaba saliendo de la ducha. Cuando llegué a cogerlo encima de la cama ya había dejado de sonar. Volví entonces al cuarto de baño para aprovechar el ambiente vaporoso que deja el agua caliente mientras terminaba de secarme. Apenas tenia puesta una toalla de Primark, mona, pero de diez euros el par, tan exigua que casi no me da la vuelta a la cintura. Entoces, sonó el fijo e intuí que era alguien de la familia. Salí pitando hacia el cuarto de estar, que se encuentra en la otra punta de la casa, al final del pasillo. Algo me dijo que no hacía bien en correr desnudo por la casa, quizá un pitufo sabio al oído. También mi perro me miró con cierta cara de sorpresa, pero me quiere mucho y  prefirió callar.  Al pitufo no le hice caso y tampoco miré en el fondo de los ojos del perro. Llegué a toda leche a la puerta del salón, decidido a evitar que el teléfono dejara de sonar. Cualquiera sabe por qué tenía tanto empeño en ello. Hubiera podido devolver la llamada una vez seco, en lugar de precipitarme. No llegué a entrar en el cuarto, antes de girar, me pasé de frenada y me dí una costalada tremenda. Quedé tumbado, solo y sin respiración, junto a la pared. Con la conciencia algo obnubilada decidí que definitivamente no cogía el teléfono. No recuerdo si seguía sonando, pero ya no le quería como antes. 
Este vídeo, de la Metro Melbourne (Australia), recuerda con gracia, entre veras y bromas, la cantidad de accidentes a los que estamos expuestos en la vida cotidiana, la mayor parte de ellos evitables si hiciéramos caso a nuestros perro, o, por lo menos, a los sabios pitufos que llevamos dentro. La música es de Olliie McGill y Emily Lubitz que firman la canción  como Tangerine Kitty.




martes, 20 de noviembre de 2012

Conferencia sobre el Día de acción de gracias en la E.O.I.

 

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Sobre la fiesta:

A French Connection

By KENNETH C. DAVIS

Published: November 25, 2008 (NYT)

TO commemorate the arrival of the first pilgrims to America’s shores, a June date would be far more appropriate, accompanied perhaps by coq au vin and a nice Bordeaux. After all, the first European arrivals seeking religious freedom in the “New World” were French. And they beat their English counterparts by 50 years. That French settlers bested the Mayflower Pilgrims may surprise Americans raised on our foundational myth, but the record is clear…

Lee el texto completo

sábado, 17 de noviembre de 2012

La exposición de noviembre: Fuensanta Sánchez, “Mis preferidos”.



Cuando se habla de arte, a veces se oye repetir la conocida frase de E. d’Ors según la cual todo lo que no es tradición es plagio. Que ello sea así es seguramente una exageración de alguien con quintaesenciada querencia conceptista , pero no deja de ser verdad que el peso de la tradición es insoslayable para un artista. Ignorarla supone no solo caer en la insustancialidad, sino, sobre todo, repetir inconscientemente patrones, modelos, imágenes ya tratados por otros, generalmente mucho mejor. Donde se renueva la tradición, donde echa sus raíces lo más creativo es en la variación,  en el tono, en la luz, en el sesgo, en la emoción, mucho más que en el tema, en el fondo, en el motivo. Si se consigue eso, el aura, ocurre enseguida que pasa a ser patrimonio común, el milagro original pasa a ser reproducible hasta la saciedad, y no solo por medios mecánicos, sino también de alta artesanía. Es difícil saber hasta qué punto las grandes colecciones de arte están salpicadas de falsos, incluso técnicamente mejores que otras obras originales del artista copiado. Algún Chagall de Elmyr de Hory aventaja a otros del propio Chagall.
Por otro lado, la búsqueda de originalidad, de distinción a toda costa, ha embrutecido buena parte del arte contemporáneo, que valora a menudo, por encima de todo, lo pretendidamente rompedor, aquello que choca o sorprende durante unos instantes, los pocos que tarda el espectador en pasar a otra cosa, a la siguiente obra. Hasta hace un par de siglos la copia artesanal era un paso ineludible en la formación de un pintor e incluso los artistas de renombre, una vez alcanzada la madurez, seguían copiando a sus maestros. Hoy en día, por el contrario, en parte por el prurito de originalidad  (¡dime qué te preocupa tanto y te diré de qué careces!) y también por la insuperable calidad técnica de los medios de reproducción  mecánica, la copia manual se ha visto devaluada completamente, casi tanto como la componente artesanal presente siempre, en mayor o menor medida, en el gran arte. En los años que llevo visitando el El Prado, he podido notar cómo ha ido descendiendo el número de copistas presentes en sus salas, seguramente, porque el mercado al que abastecían también ha perdido pujanza.
Dicho lo dicho, da placer contemplar cómo Santi (Fuensanta Sánchez) entabla relación con sus maestros, hasta qué punto su voluntad de reproducir imágenes de ellos (Léase la entrevista que aparece a continuación) es fruto del placer del espectador enamorado que pretenden rendir tributo, reproducir, compartir, adueñarse de la magia encerrada en esas imágenes por las que se siente fascinada. Hacer lo mismo o algo parecido a lo  que hizo otro a quien admiramos es una manera de intentar desvelar el misterio, un acto de humildad, en el fondo, mucho más que de orgullo, porque implica reconocer  en el modelo a un interlocutor privilegiado con la belleza. El copista aficionado no pinta para sustituir un original o para enmendarlo, sino para acercarse a un ideal, para tocar con sus pinceles el trozo de cielo que el modelo supo iluminar.
Javier Brox

Entrevista con la pintora:

¿Cuándo y cómo empezaste a pintar? ¿En qué porcentaje e la eres autodidacta?
Siempre me ha gustado la pintura y hace alrededor de 20 años empecé a dar clases de dibujo,pastel y óleo en la asociación del barrio con Ana Coronado.
¿Si ha cambiado, cómo ha cambiado tu manera de pintar con el tiempo? ¿Qué has aprendido?
Empecé copiando cuadros de autores y luego he intentado seguir de manera autodidacta. Empecé con un estilo más bien naif y muy suave en el color . Después, poco a poco fui intensificando los tonos, según los periodos de mi vida.
¿Cuáles son tus influencias, qué pintores y por qué te gustan en particular? ¿Entre los artistas aragoneses cuáles son tus preferidos?
La pintura que me gusta es el impresionismo, la pintura naif, el cubismo, el puntillismo, entre otras. Mis pintores favoritos son Sorolla, Van Gogh , Picasso, Lamiel, Botero, entre otros. Pintores aragoneses que me gustan son Navarro, Gay, Celia Bayona, Marta Cabeza, entre otros, En la actualidad estoy haciendo un curso de acuarelas con Cuca Muro, también aragonesa. Es un curso que me hace mucha ilusión.
¿Qué salida das a tus obras, las conservas, las regalas, las vendes? ¿Qué te gustaría hacer con ellas?
Mis obras las suelo conservar, aunque he vendido alguna . También, las suelo regalar a las personas que quiero.
¿Qué tipo de satisfacción te proporciona pintar? ¿Cuáles son los inconvenientes?
El pintar me supone una actividad terapéutica para el cuerpo y el alma, maravillosa. Ya no sé que más contarte,un saludo Santi y gracias por confiar en mí.





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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Concurso de videos sobre los variados motivos que pueden llevar a un ser humano a estudiar en la E.O.I. Lee las bases, participa y gana uno de los tres premios de 100 euros en juego en el próximo Octavo Congreso de las Escuelas Oficiales de Idiomas

Muchos lo hacen por un especie de presión atmosférica, ya se sabe, hay que saber lenguas extranjeras y a aguantarse toca; otros, porque siempre quisieron poder decir mon amour con un mínimo de garantías de que iban a ser entendidos. Alguno, quizá, para leer a los poetas, Hölderlin, Keats, Leopardi, Pushkin, la sal de la tierra para los happy few. Tampoco faltan los que lo hacen para echar la tarde, que no se está mal en las clases, a nada que tengas suerte te encuentras en buena compañía, y, además, algún profesor es verdaderamente divertido. Un pequeño porcentaje, por otro lado, pasaba por allí, fue matriculado por otros, no pudo resistirse a las últimas plazas de reserva, que casi se subastan como pescado en la lonja… Ah, y me olvido de que tantos no saben por qué lo hacen, pero lo hacen y no está mal.
Pero, tarde o temprano, casi todos, incluso los más apocados, cuando empiezan a superar los nervios, el descontrol, la vergüenza, acaban por sentir el placer de hablar otro idioma, el gusto de sentirse distinto sin dejar de ser uno mismo, ese ensanchamiento de la personalidad que se multiplica, se enriquece, se adueña de nuevos matices y ve lo que nunca había visto antes, lo ve al hablar inglés, francés, ruso, alemán italiano, español…Se puede viajar por el mundo a la luz de una lámpara y mirando un mapa, con la imaginación, o viajar en sentido propio, desplazándose a los lugares. Pero hay un tipo de viaje, interior y real al tiempo, que solo se puede hacer cuando se habla otra idioma y se siente que las lenguas cumplen el extraño misterio de ser una y miles a la vez, como nosotros mismos.

 


domingo, 11 de noviembre de 2012

Venecia bajo el agua. Acqua alta

A veces, en una noche brutal de invierno, se oye el rugido distante del Adriático, que golpea una y otra vez contra la costa y, mientras te acurrucas entre las mantas, quizá te sorprenda de pronto lo solitaria que es la ciudad de Venecia todavía, lo aislada que se encuentra entre las aguas, lo imponentemente rodeada que está…
Morris,  Jan, Venecia, Península, 2002, p., 271, Trad., Concha Cardeñoso.

Au XIVe siècle, pendant deux heures, le Grand Canal, s’est trouvé à sec, après un tremblement de terre.
Morand, Paul, Venises, Gallimard, 1971, p., 132.

Venise se noie; c’est peut-être ce qui pouvait lui arriver de plus beau?
Morand, ibid, p., 201.

Par très mauvais temps, place Saint Marc, l’eau sourd des joint des dalles; cela me rappelle le Nouveau Cirque, rue du Faubourg Saint-Honoré, qui à la fin du spectacle, devenait piscine.
Morand, ibid, p., 132.

Fuente de las fotos.

Acqua alta a Venezia: c'è chi si diverte(ap)

Acqua alta a Venezia: c'è chi si diverte(ap)

Acqua alta a Venezia: c'è chi si diverte(ap)

Acqua alta a Venezia: c'è chi si diverte(ap)

Acqua alta a Venezia: c'è chi si diverte(ap)

Acqua alta a Venezia: c'è chi si diverte(ap)

Acqua alta a Venezia: c'è chi si diverte(ap)

Acqua alta a Venezia: c'è chi si diverte(ap)

viernes, 9 de noviembre de 2012

La aldaba de la catedral de Notre Dame de París y la némesis de la Pilarica.

 

12102012251La hermosa aldaba de las puertas de Notre Dame de París, cuyo origen desconozco.

 

Me aburrí soberanamente con Notre-Dame de Paris. 1482, de V. Hugo. Las interminables descripciones del edificio, tan detalladas, tan planas, me resultaban insufribles. Sin embargo, qué sencillo resulta admirar la proporción del edificio, que parece haber crecido lo máximo que permitía el espacio en el que se encuentra, sin apoderarse de él , pero mostrando al tiempo su preeminencia. Por momentos, se tiene la sensación de que la isla hubiera sido hecha con posterioridad, a su servicio, para mantener al edificio en un perpetuo idilio, en un eterno viaje sin moverse del sitio. Después, entras y todo resulta hecho a otra escala, como si, perdida la necesidad de acomodarse al resto de la ciudad, se expandiera y fuese mucho más grande de lo que parecía. Lo contrario de la desmesura de la Basílica del Pilar, enorme por donde se la mire, que ni esa plaza artificial que quisieron construir a su medida le basta. 

imageUna de las puertas de la catedral

Las fotos anteriores están hechas en una de las pocas fiestas del Pilar en las que he estado fuera de Zaragoza. No es que saliera huyendo, porque, si necesito protegerme de tanto jolgorio, me refugio en casa y ni siquiera miro los fuegos artificiales que podría ver desde mi balcón, aunque en  posición algo incómoda, para lo mucho que duran, porque tengo que estirar el gaznate.

No estaba en Zaragoza, pues, sino en París y cuál no sería mi sorpresa cuando en una de las capillas de Notre Dame me encontré con lo que menos esperaba encontrarme. Es verdad que poco antes había leído esculpida en una lápida la vida de Frédéric Ozanam, en cuyo nombre se celebra un rastrillo benéfico pocas semanas después de que terminen los pilares:

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Quizá eso debió ponerme sobre aviso de lo que iba a venir después. Zaragoza me iba a encontrar, a mí que tan satisfecho estaba de pasar unos días lejos de ella. Y me iba a encontrar de la manera más abrumadora posible, mediante la imagen de la virgen cubierta con manto de la Guardia civil.

Pues, sí, ver para creer:

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A pesar de todo, Vive la France!

miércoles, 7 de noviembre de 2012

El matrinomio entre personas del mismo sexo o no, y las inquietantes reflexiones de un personaje de Philip Roth sobre el matrimonio, el sexo y la vida. Además, una postdata con la carta en la que el recién reelegido Obama responde a otra de una niña que le pedía consejo sobre cómo comportarse con los compañeros que se ríen de ella en el colegio, porque tiene dos papás.


Hoy, cuando el Tribunal constitucional ha confirmado la constitucionalidad de matrimonio gay, es un día feliz para todos aquellos que habían contraído matrimonio con personas del mismo sexo, para todos los que tienen intención de hacerlo y para quienes creemos que la aceptación del dichoso recurso, interpuesto hace ya demasiados años ante más alto tribunal, hubiera  perjudicado la salud de la Carta magna, porque habría chocado, no sé si con la letra, pero sí con el espíritu de la ley, con el ideal de justicia, igualdad y libertad que la sustenta y que difícilmente puede ser puesto en duda.
Me acuerdo, sin embargo, de las inquietantes reflexiones sobre el sexo y el matrimonio del protagonista de El animal moribundo (Philip Roth, The dying animal, 2001), una especie de esencializado folletín de finales del siglo pasado, que sirvió de base a la película Elegía, de I. Coixet:

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Roth, Philip, El animal moribundo, Mondadori, 2012, p, 58-60, trad. Jordi Fibla.
En fin, que cada uno sabe de sí mismo, como debe ser, mientras no le amargue la vida a los demás.
P. D.:
Ya puestos a acumular testimonios, ahí va la carta de una niña estadounidense con dos papás varones, seguida de la respuesta del recién reelegido Obama:
Fuente

Obama risponde alla lettera di una bambina cresciuta con due pap

Obama risponde alla lettera di una bambina cresciuta con due pap

domingo, 4 de noviembre de 2012

El top three de las crucifixiones en Florencia: Donatello, Miguel Ángel y Brunelleschi. Y, sin embargo, todavía me pesa el recuerdo de las fotos de escuela con Franco, el crucifijo y el radiador como dioses tutelares.

 

I tre crocifissi nel Battistero

Si te dicen que Dios es infinito,
di que entonces no es; y si finito,
que lo demuestre pués y que concluya.
Pero no hay Dios ni hay Ley que a contradanza
no se pueda bailar. Tu muerte es tuya.
Tu no saber es toda tu esperanza. (A. García Calvo)

Esta vez no se trata de ese dudoso concepto de la excelencia empresarial, una idea que casi siempre tiene los pies de barro, y vaya Ud. a saber con qué materiales está hecho ese barro. En este caso, se trata de verdadera excelencia artística, areté de la fina. En el baptisterio de San Juan, en Florencia, se les ha ocurrido reunir tres de los grandes crucifijos existentes. Donatello, Miguel Ángel y Brunelleschi juntos en un marco  excepcional.

Creo que lo decía Félix de Azúa en uno de sus últimos libros, Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010), a mitad de camino entre la confesión, el ensayo y la novela, para muchos españoles, el crucifijo se asocia con otra palabra que empieza por la misma consonante, caudillo. Si, como dice el mismo Azúa, una generación se define porque sus miembros “cantan la misma canción”, la mía no es la misma que la suya, pero yo también fui fotografiado en el colegio al lado del radiador, con Cristo y Franco repartiéndose el protagonismo tutelar. O más bien, sin Cristo, porque el crucifijo tendía a idealizarse hasta convertirse en una mera cruz sin ocupante. Por eso, cada vez que veo uno, veo un poco el mismo, el único, el que arrastra mi niñez. Por fortuna, la memoria no es solo neurosis y contemplar estas tres crucifixiones quizá contribuya a lavar unos recuerdos tan malos, los que arrastramos los estudiantes de aquella escuela de descreídos que hemos encontrado en el arte un refugio purificador, aunque sea a costa de tener que volver a ver lo mismo que nos aterrorizaba, o quizá precisamente por ello.

Fuente de las fotos

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I tre crocifissi nel Battistero

 

I tre crocifissi nel Battistero

jueves, 1 de noviembre de 2012

Muere García Calvo. *Me morimos


Foto2842García Calvo durante una de sus charlas en la Puerta del Sol madrileña, poco después del 15M
Le recuerdo en clase de latín haciendo como que se enfadaba, dando un ligero taconazo con sus zapatos entre principescos y jipis, si no llevabas bien el ritmo de Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requiris…, de Catulo. O cuando se ponía a leer De rerum natura, con aquella voz varonil, pelo en pecho y patillas de bandido alpujarreño. Me impresionó desde el principio, siempre quise contarme en el círculo de sus jóvenes allegados, pero nunca lo conseguí. Le espié en silencio cuando le vi con Savater en la cafetería de la Facultad, creo yo que hablando de sesos, de un plato de sesos fritos con vino blanco, quiero decir, aunque el detalle quién sabe si solo es fruto de mi imaginación retorcida. De lo que estoy seguro es de que le oí discutir con L. M. Panero un día que el patoso poeta se presentó en clase y desde la última fila se puso a provocarlo. Quizá le dijo que le iba a salir un cáncer de lengua, de tanto hablar, y le citó a Lacan -el del cáncer de lengua, por cierto, fue Freud-, como si de un torero que agita el trapo rojo se tratara. G. Calvo no embistió, le trató como se trata a un hijo obviamente pesado, y siguió paseando por el entarimado como si tal cosa. Panero, como un piel roja agotado por el esfuerzo, quizá se quedó sopa, porque no volvió a chistar. Pero, hace más de 30 años de aquello y, quién sabe si, incluso con Panero por en medio, me vuelve a fallar la memoria. 
Después, sin opción alguna en entrar en su batallón dorado ni como para quitar el polvo de los libros,  le leí como poeta, ensayista, lingüista, traductor, latinista. Tres cosas suyas tengo clavadas en la memoria. Una, un artículo de El País sobre las cabinas telefónicas, divertido como pocos y que no consigo encontrar; otra, un capítulo de uno de sus primeros libros, Lalia (Siglo XXI, 1973). El capítulo se llama *Nos amo, *me amamos y trata de combinaciones  agramaticales de los pronombres personales. Para que se hagan una idea de cómo se las gastaba, reproduzco un par de páginas  características de su forma de dar ejemplo:

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Y la tercera cosa que tengo clavada en la memoria es mi otro libro preferido de él, que es Del ritmo del lenguaje (La gaya ciencia, 1975). Lo encabezaba la siguiente adivinanza, que “los niños desarrapados le propusieron a Homero cuando vagaba por los barrios bajos de Mitilene, según se cuenta en una de las vidas apócrifas del poeta”:
Ahora que he pasado
soy lo que no era,
y cuando estoy pasando
no soy lo que soy.
No quisiera cerrar esta entrada sin mencionar el que en realidad es el mejor recuerdo, aun a riesgo de rozar el terreno del abuelo cebolleta. Una mañana, quizá día de la ascensión o de la asunción -que se me confunden, aunque una sea, como decía el cómico, parecida a conducir uno mismo, y la otra, a ir en taxi- se puso a recitar a Fray Luis de León. Quizá no lo olvide nunca:
¡Y dejas, Pastor santo,
tu grey en este valle hondo, oscuro,
con soledad y llanto,
y tú rompiendo el puro
aire, te vas al inmortal seguro!
¿Los antes bienhadados,
y los ahora tristes y afligidos,
a tus pechos criados,
de Ti desposeídos,
a dó convertirán ya sus sentidos?
¿Qué mirarán los ojos
que vieron de tu rostro la hermosura,
que no les sea enojos?
quien oyó tu dulzura,
¿qué no tendrá por sordo y desventura?
Aqueste mar turbado
¿quién le pondrá ya freno? ¿quién concierto
al viento fiero airado?
estando tú encubierto,
¿qué norte guiará la nave al puerto?
¡Ay! nube envidiosa
aun de este breve gozo ¿qué te quejas?
¿dó vuelas presurosa?
¡cuán rica tú te alejas!
¡cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!
VALE