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sábado, 15 de diciembre de 2012

La muerte y la doncella, el poeta y la muerte. Cuando la librería americana de París (Shakespeare and company) cierra sus puertas y las cosas de Nicanor Parra


La doncella:
¡Lárgate, ah, lárgate!
¡Vete, cruel esqueleto!
¡Soy aún joven, sé amable y vete!
¡Y no me toques!
La muerte:
¡Dame tu mano, dulce y bella criatura!
¡Soy tu amigo y no vengo a castigarte!
¡Confía en mí! ¡No soy cruel!
¡Déjate caer en mis brazos y dormirás plácidamente!
Matthias Claudius 1740-1815


La verdad es que no sé mucho sobre este corto. Leo que la historia es simple, parecida a una anécdota entre vecinos de rellano, como cuando en noche buena te vas a casa deldenfrente porque te has quedado sin limones, te los da, pero a cambio se acuerda de pedirte un poco de perejil. Tan simple como eso, aunque a otro nivel: Spike Jonze conoció a Olympia Le-Tan (los libros del vídeo son, en realidad, los bolsos que diseña), y le pidió una tapas bordadas de  El guardián entre el centeno para colgarlas en su casa. La diseñadora aceptó, pero a cambio le pidió una película, que acabó siendo este cortoMourir Auprès de Toi. La primera que lo vi fue en un facebook amigo, deprisa y corriendo, y me pareció enclenque el tratamiento del tema de la visita de la muerte a la doncella, que tiene la lejana referencia del rapto de Perséfone, con la que, por cierto, comparto el gusto por los granos de granada. También me resultó todo demasiado mono, con demasiados libros mezclados de por medio, un cocktail sin demasiado cuerpo,  a mayor gloria de la diseñadora de bolsos. Pero no deja de tener gracia esa muerte medio boba, que mata sin querer y que sin mérito alguno se liga a la pelirroja.



Algo parecido a la experiencia del corto me pasó con la librería que aparece al principio del corto, La Shakespeare and company, de París. Legendaria donde las haya, aunque no sea la que fundó S. Beach, hay algo en ella de demasiado previsible en su desorden, en la saturación de sus estanterias, en los personajes que la pueblan, como si el efecto turifel, ese que hace que lo excesivamente reproducido en foto pueda ser verdaderamente visto en directo, pudiera afectar incluso a quien no ha visto nunca fotografiado el objeto antes de plantarte frente a él. Miro las pocas fotos que hice allí, intentando redescubrir la fuerza de la llamada que me llevó a acercarme, muerto de hambre, cansado, andando desde Orsay como un turista más, y tan solo en las tulipas verdes sin bombilla de la lámpara encuentro un poco de la magia que me esperaba.





Caigo, sin embargo, medio por casualidad, quizá porque leo que el dueño de la librería hablaba español con acento sudamericano, de bruces en el estupendo poema de Parra:

EL POETA Y LA MUERTE

A la casa del poeta 
llega la muerte borracha 
ábreme viejo que ando 
buscando una oveja guacha

Estoy enfermo - después 
perdóname vieja lacha

Ábreme viejo cabrón
¿o vai a mohtrar I'hilacha? 
por muy enfermo quehtí 
teníh quiafilame I'hacha

Déjame morir tranquilo 
te digo vieja vizcacha

Mira viejo dehgraciao 
bigoteh e cucaracha 
anteh de morir teníh 
quechame tu güena cacha

La puerta se abrió de golpe: 
Ya - pasa vieja cufufa 
ella que se le empelota 
y el viejo que se lo enchufa
               
de Hojas de parra (Santiago, Ganímedes, 1985)

(El poema recitado por N. Parra)

Y a pesar de que me pierdo parte del sabor a causa de mi desconocimiento del español de Chile, me quedo encantado con el trato entre estos dos viejitos. Nada de doncellas seductoras de la muerte, sino la historia canónica, la de la llegada de la guadaña a casa de quien sea y, previo buen rato pasado juntos, despedida definitiva de estos pagos. Será la edad...Hasta el video zarrapastroso que encuentro me gusta.


viernes, 9 de noviembre de 2012

La aldaba de la catedral de Notre Dame de París y la némesis de la Pilarica.

 

12102012251La hermosa aldaba de las puertas de Notre Dame de París, cuyo origen desconozco.

 

Me aburrí soberanamente con Notre-Dame de Paris. 1482, de V. Hugo. Las interminables descripciones del edificio, tan detalladas, tan planas, me resultaban insufribles. Sin embargo, qué sencillo resulta admirar la proporción del edificio, que parece haber crecido lo máximo que permitía el espacio en el que se encuentra, sin apoderarse de él , pero mostrando al tiempo su preeminencia. Por momentos, se tiene la sensación de que la isla hubiera sido hecha con posterioridad, a su servicio, para mantener al edificio en un perpetuo idilio, en un eterno viaje sin moverse del sitio. Después, entras y todo resulta hecho a otra escala, como si, perdida la necesidad de acomodarse al resto de la ciudad, se expandiera y fuese mucho más grande de lo que parecía. Lo contrario de la desmesura de la Basílica del Pilar, enorme por donde se la mire, que ni esa plaza artificial que quisieron construir a su medida le basta. 

imageUna de las puertas de la catedral

Las fotos anteriores están hechas en una de las pocas fiestas del Pilar en las que he estado fuera de Zaragoza. No es que saliera huyendo, porque, si necesito protegerme de tanto jolgorio, me refugio en casa y ni siquiera miro los fuegos artificiales que podría ver desde mi balcón, aunque en  posición algo incómoda, para lo mucho que duran, porque tengo que estirar el gaznate.

No estaba en Zaragoza, pues, sino en París y cuál no sería mi sorpresa cuando en una de las capillas de Notre Dame me encontré con lo que menos esperaba encontrarme. Es verdad que poco antes había leído esculpida en una lápida la vida de Frédéric Ozanam, en cuyo nombre se celebra un rastrillo benéfico pocas semanas después de que terminen los pilares:

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Quizá eso debió ponerme sobre aviso de lo que iba a venir después. Zaragoza me iba a encontrar, a mí que tan satisfecho estaba de pasar unos días lejos de ella. Y me iba a encontrar de la manera más abrumadora posible, mediante la imagen de la virgen cubierta con manto de la Guardia civil.

Pues, sí, ver para creer:

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image

 

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A pesar de todo, Vive la France!

domingo, 21 de octubre de 2012

Aldabas de París (II). El azul de las puertas.


A noir, E blanc, I rouge, U vert, O bleu : voyelles…
O, suprême Clairon plein des strideurs étranges,
Silences traversés des Mondes et des Anges :
- O l'Oméga, rayon violet de Ses Yeux ! -   (A. Rimbaud)

Je dis qu’il faut être voyant, se faire voyant  (A. Rimbaud)

C'est là une des caractéristiques essentielles du bleu dans la symbolique occidentale des couleurs: il ne fait pas de vague, il est calme, pacifique, lointain, presque neutre. Il fait rêver bien sûr (...) mais ce rêve mélancolique a quelque chose d'anesthésiant. (...) Le bleu n'agresse pas, ne transgresse pas; il sécurise et rassemble..."
Un historien de l'art, par exemple, qui étudierait dans un tableau de la fin du Moyen Âge ou de la Renaissence comment le peintre a réparti les couleurs chaudes et les couleurs froides, et qui ferait du bleu, comme de nos jours, un couleur froid, se tromperait totalment.
Dans ce passage du chaud au froid, c’est probablement l’association progressive du bleu et de l’eau qui a joué le rôle le plus important. dans les sociétés antiques e médiévales, l’eau est rarement perçué ou pansée comme bleue. Dans les images, elle peut être de n’importe quel couleur, mais, symboliquement, c’est sourtout au vert qu’elle est associée…dans l’immaginaire et dans la vie quotidienne il a fallu encore du temps, beaucoup de temps pour que l’eau devienne bleue et le bleu, froid.
Froid comme nos sociétés occidentales contemporaines, dont le bleu est à la fois l’emblème, le symbole et la couluer préférée.
Bleu, Histoire d’un couleur, Michel Pastoureau, Éditions du Seuil, Paris, 2000, p.159-160.

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Expressions
À l'armée, et dans certains milieux professionnels, un «bleu» est un débutant, une jeune recrue sans expérience (on dit aussi «bleu-bite » ou « bleusaille »)
Se faire avoir comme un bleu : comme un débutant 
Un bas-bleu : femme intellectuelle, écrivaine pontifiante (péjoratif) 
Un Cordon bleu était, sous l'ancien Régime le surnom donné à un chevalier de l'Ordre du Saint-Esprit. Il désigne aujourd'hui un
grand chef cuisinier. 
Le sang bleu est le signe de la noblesse. L'expression «avoir le sang bleu» proviendrait en fait de l'Espagne médiévale, où les
rois, passant tout leur temps assis sur leur trône, avaient une mauvaise circulation sanguine, d'où la couleur bleue de leur sang. 
Le ventre bleu, palsembleu, corbleu, maugrebleu, parcorbleu, morbleu, parbleu, sacrebleu, tubleu, vertubleu et autres jurons
formés d'une altération volontaire de "nom de dieu", afin d'éviter un sacrilège (on le pense mais on ne le dit pas)
 
Un col bleu (de travail) est un ouvrier alors qu'un col blanc est un employé (de bureau) ; 
Être «fleur bleue» : être naïf, rêveur ou romantique ;
 
Dans les sports collectifs comme le football, «les Bleus» désigne l'équipe nationale de France, d'après la couleur du maillot ;
entre 1914 et 1941 (lorsqu'elle fut assimilée aux alliés après la déroute de 1940) ce fut la couleur de l'uniforme de l'armée française
et donc indirectement celle de la majorité à la chambre des députés de 1919 ; 
La ceinture bleue : Grade d'apprentissage du judo et du karaté correspondant au 2e kyu (8e niveau).
Le grand bleu désigne l'océan, la grande bleue la mer ; 
Le «blues» («bleu» en anglais) est un état de mélancolie (spleen) ; 
Le Baby blues est le nom donné à l'état dépressif de la jeune mère pouvant survenir après l'accouchement, 
Le «blues» est aussi un genre musical.
La «note bleue» (blue note) est la quatrième note de la gamme blues (quarte augmentée), qui la distingue de la gamme pentatonique mineure.
En imprimerie, un bleu est une épreuve monochrome ou les valeurs de gris deviennent des valeurs de bleus servant au calage des
maquettes entre autres, car les émulsions utilisées par les photograveurs ne sont pas sensibles à la couleur bleue. Les bleus ont
longtemps été utilisés pour la mise en couleurs des bandes dessinées. L'utilisation des bleus a perdu de son importance avec les
pratiques numériques.
Le bleu de chauffe, combinaison de chauffeur
Une peur bleue, colère bleue : peur ou colère intense.
Les «petites pilules bleues» est la dénomination populaire des pilules de Viagra, du fait qu'elles sont effectivement de couleur
bleue. 
Les Gauloises bleues, célèbres cigarettes au paquet bleu.
Un Ballet Bleu est le nom donné à une orgie réunissant hommes mûrs et jeunes garçons. 
Le ruban bleu est un symbole pour un record de rapidité, notamment la traversée de l’Atlantique en bateau.
 
Le «Rayon Bleu» serait le rayon de l'archange Michaël dans la théorie ésotérique des «7 Rayons». 
N’y voir que du bleu : ne rien voir, se faire avoir.
Les hommes bleus désignent les Touaregs vêtus de tissus bleus.
Certaines races animales sont désignées par le mot bleu (Baleine bleue, Requin bleu, Bleu d’Auvergne, Bleu de Gascogne) ainsi
que certaines essences végétales (cèdre bleu, bleuets) ou certaine fromages à pâte persillée (Bleu d’Auvergne, Bleu du Jura).
 
Le compteur bleu de l’EDF.
La cuisson au bleu, stade de cuisson pour la viande, ou mode de cuisson pour la truite.
La planète bleue désigne la terre
Dictons 
«Les yeux bleus vont aux cieux, les yeux gris au paradis, les yeux verts en enfer, les yeux noirs au purgatoire».
«Yeux bleus: yeux d'amoureux». 

domingo, 14 de octubre de 2012

Aldabas de París (I). Place des Vosges

 

Bajo los soportales de esta impresionante plaza parisina abundan los cafés con terraza de a 5 euros el demi. Hace pensar, quizá por la mezcla entre el esprit y lo chic que parece reinar en ella, en una ambientación ideal para las últimas mediocres películas de Woody Allen. Ya saben, la pareja de americanos sentados con su chocolate a la francesa encantados de si mismos en la capital del S. XIX. Él, con pantalones chinos, zapatos tipo college,  camisa clásica Arrow y envidiable gabardina; ella, más mimetizada, pero quizá sin renunciar a un calzado cómodo... Hablan de París y beben los brebajes del local como si estuvieran saboreando el elixir de siglos de otra civilización, otros gustos, otros filósofos. El camarero que les sirve, piensa, por el contrario, en cuánto le gustaría estar en Nueva York, la capital del S. XX. Al cabo de un rato dan la vuelta a la plaza, bajo los soportales que la adornan. Fuera llueve, pero dentro, a este lado de los arcos delimitados por una extraña y melancólica penumbra, continua el sueño, más cafés, alguno al amparo de Victor Hugo, cuya casa museo está en una de las cuatro esquinas. Otros, tan pequeños que solo caben las parejas de enamorados.

Pasean los americanos que por la mañana estuvieron en el cementerio de P. Lachaise y se pusieron contentos de ver la tumba de Gertrude Stein, la que acabó pareciéndose a su retrato picassiano. Ven galerías de arte, pero en seguida se dan cuenta de que predomina la pretensión y el medio pelo, incluso allí. Se acuerdan, entonces, del título de aquel ensayo, De cómo Nueva York robó la idea de arte moderno…, “y nuca la devolvió”, comenta él, casi siempre ocurrente.

Me los cruzo, mientras hago fotos de las aldabas de los portales. Les miro detenidamente cuando ya han pasado y me digo que a mí también me hubiera gustado ser uno de esos americanos, por lo menos durante un viaje a París.

 

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