(Fuente de la imagen)
jueves, 16 de abril de 2015
miércoles, 15 de abril de 2015
León come gamba y después se va a la puta calle. Sargento, sin embargo, no come cagarro ni “delibera eso”. Master chef, entre Kubrick y C. Eastwood
Me encanta Masterchef, hasta el punto de que según escribo el nombre del programa resuena placenteramente en mi interior la frase que repiten los concursantes cuando acatan el parecer de sus superiores, Sí chef, como un eco del cuartel sentimentaloide en que se convierte el plató donde se rueda el juego a cocinitas profesionales en que consiste el concurso.
En un momento dado del desarrollo de la humanidad, la belleza dejó de ser una cuestión de equilibrio y proporción entre las partes cumplidas de un todo, para pasar a depender de la presencia de condimentos como lo terrible, situándose a un paso de la tragedia, la depresión, la desintegración, el vacío. Como decía Rilke, lo bello es el comienzo de lo terrible que aun podemos soportar. Los románticos, atraídos por los bordes del abismo, desde Friedrich hasta Turner, retrataron las desgracias, los naufragios, por ejemplo, como cronistas de una actualidad que coincidía con sus inquietudes más profundas .
La televisión es una heredera degradada de esos cánones estéticos, pasados por el turmix de la peor cultura popular. El episodio de ayer de Masterchef en buen ejemplo de ellos.
Un jurado que pasa del tono paternaloide al del sargento de Chaqueta metálica, pero con frases trufadas de cursiladas (“¡Deliberar! ¿Voy a deliberar eso?”; “has enfocado mal tu creatividad”) ante un tardo adolescente al que le faltaba por lo menos un hervor y que, para compensar la pusilanimidad que se le atribuía, había querido sacar pecho con un plato llamado “León come gamba”, constituye uno de los momentos cumbre en mi vida de espectador de la pequeña pantalla. Ni quiero ni pensar que quizá había un pacto previo, un guión que preveía la posibilidad de un final así. No, prefiero creer que por fin hemos asistido a un momento rosselliniano, a un milagro, al desvelamiento fugaz de la verdad.
Reproduzco a continuación un menú de frases que pienso estar comiendo noche y día durante la próxima semana. Hasta cuando me levante por la noche a hacer pis, pienso dar un mordisco a estos exquisitos manjares para quedarme dormido con una sonrisa de beatitud en la cara.
- ¿Tú crees que el carácter lo vas a demostrar con una patata cruda? (Frase dicha imitando el deje del exministro Bono).
- Los ojos con dos pimientas (sic) y un bigote de azafrán…crudo.
- ¿Tú te comerías una patata cruda con un supuesto gazpacho de fresa y tomate?
- ¡Tú no has entendido nada!
Menos mal que de postre una de las excelsas comensales tuvo algo de gracejo al comentar ante una parrilla que empezaba a estar demasiado caliente:
- ¡Esto va a ser un cagarro, chicos!
martes, 14 de abril de 2015
Reedición anual de entradas: 14 de abril de 1931, ¡jo, qué día! Horas de júbilo. Florilegio de testimonios.
María de los Ángeles Zuloaga, alumna del Instituto Escuela (Institución Libre de Enseñanza), mi querida suegra, cuando tenía once años:
“Yo no sé si se hablaba de política, yo me imagino que no o que era que dábamos por hecho que lo que más te podía ayudar en la vida era el ser progresista, porque cuando dijeron, la república, la república, bajamos todas a cortar periódicos y a pintarlos de rojo, amarillo y morao, y coserlos y tal, y los subimos a la terraza. Teníamos una terraza espléndida y pusimos toda la terraza tapizada de la bandera republicana. Bueno, nos quedó precioso. Pues todo eso yo supongo que sí, que nos ha quedado para siempre”. (Min. 28’45’'):
La bandera que sube por el mástil es la bandera republicana. La noticia corre como una exhalación y una riada de gente sale de los cafés y los establecimientos colindantes a ver la bandera…En el cruce hay mucha gente. El volumen aumenta a cada instante. Nadie sabe qué hacer. ¿Dónde estamos? Hasta las cuatro de la tarde, la gente permanece perpleja y flotando. En ésas, como un reguero de pólvora en el hormiguero humano, circula la noticia de que la bandera de Correos representa lo que pretende simbolizar; a saber,que el poder ha caído en manos del Gobierno provisional. De la perplejidad inicial se pasa rápidamente al entusiasmo. Ha bastado un segundo. Una vez constatado el hecho,veo que el enorme gentío tiene tendencia a subir por la calle de Alcalá, hacia la Puerta del Sol. La cosa está consumada…El entusiasmo, pese a la relativa discreción producida por la sorpresa del acontecimiento, no cesa de crecer, sube por momentos. Se empiezan a oír las primeras notas de La Marsellesa. Después, constato que un grupo de ciudadanos comienza a entonar el Himno de Riego. El pueblo ignora ambas canciones. Desafinan. El conocimiento de la letra es escaso. Cantan mal. Da igual. Ya lo harán mejor más adelante. Entre los obreros de la construcción el himno más conocido es la Internacional, aprendida en la Casa del Pueblo…Todo coge un aire de verbena triunfante, un aire de alborozo franco y desenfrenado sólo que es una verbena política. La gente se abraza, grita, suda, canta. Un ciudadano cualquiera, pacífico y retirado, su señora o su hija, pueden echarse a los brazos de otra persona completamente desconocida y extraña.Como en todos los espectáculos de masas, las posaderas del sexo femenino pueden ser más o menos tactilizadas por personas que nada tienen de republicanas. Pasan sobre la multitud ráfagas de entusiasmo cívico que determinan movimientos de enternecimiento humano.«¡Un día es un día! Después, Dios dirá...», oigo decir a algunas mamás. En ésas, personas desconocidas y de vaga procedencia asaltan los taxis y camiones que han tenido la desgracia de hallarse en el centro de Madrid en estas horas de amontonamiento humano, y emprenden un carrusel endiablado por las calles que durará hasta mañana ala misma hora. El ruido producido por los motores de explosión de esta procesión altera un poco la sangre de los caballos de las parejas de la Guardia Civil situadas en las bocacalles. Los caballos se impacientan y se agitan. Se produce un momento de expectación. Un momento, tan solo. Los guardias dominan a sus caballos y siguen indiferentes en las esquinas,mano sobre mano. (enlace al texto)
Luis Buñuel:
Buñuel, Luis. Zaragoza. Heraldo de Aragón, 2010. p. 149-151).
Era un mediodía, rutilante de sol. Sobre la página del mar, una fecha de primavera: 14 de abril. Sorprendidos y emocionados, nos arrojamos a la calle, viendo con asombro que ya en la torrecilla del ayuntamiento de Rota una vieja bandera de la República del 73 ondeaba sus tres colores contra el cielo andaluz. Grupos de campesinos y otras gentes pacíficas la comentaban desde las esquinas, atronados por una rayada «Marsellesa» que algún republicano impaciente hacía sonar en su gramófono. Mientras sabíamos que Madrid se desbordaba callejeante y verbenero, satirizando en figuras y coplas la dinastía que se alejaba en automóvil hacia Cartagena, un pobre guardia civil roteño, apoyado contra la tapia de sol y moscas de su cuartelillo, repetía, abatido, meneando la cabeza:
—¡Nada, nada! ¡Que no me acostumbro! ¡Que no me acostumbro!
—¿A qué no te acostumbras, hombre? —quiso saber el otro que le acompañaba y formaba con él pareja.
—¿A qué va a ser? ¡A estar sin rey! Parece que me falta algo. (enlace al texto). Alberti, Rafael, La Arboleda Perdida. Memorias, Barcelona, Seix Barral, 1975, 336p, p.311.
![[mora[3].jpg]](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhav1PgIjGfHPjTMJeoy9vDJKu9rap7c8XMwok3BDwzJvV4EDCuI7RRi4tGNscpyGiRky2klKqMh34MZ5siTAVNnNgVXrpjO-_YE-S3CpuaoR5OEcX4HyQjtQIAOZkJkcboJQGKrihVYPLW/s1600/mora%5B3%5D.jpg)
De la Mora, Constancia, Doble esplendor, Madrid, Gadir, 2004. Prólogo de J. Semprún, p., 169
![[gila[5].jpg]](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEifqQdlO-2Bz98_GT5t7eURIB-Vg-ZVMMgw1I79dG1q96DAfa1tkAbfmovRSMz-rhvUiTpp7xI3nmVgqplYFJjphUDTOpSR2tEZMhyMr4CWlIg0lp8b5tsUS3hJff-FHA7DBUtqr-m4-3lT/s1600/gila%5B5%5D.jpg)
Gila, Miguel, Y entonces nací yo. Memorias para desmemoriados,Madrid, Ediciones Temas de Hoy, 1995, p. 130.
La impresión de Morla Lynch, después de su visita al Ministerio de Estado para reconocer, como representante consular chileno, al Gobierno Republicano:
Morla Lynch, Carlos, En España con Federico García Lorca, Renacimiento, 2008, p., 90.
El eco de un recuerdo ausente, Carlos Blanco Aguinaga:
Blanco Aguinaga, Carlos, Por el mundo. Infancia, guerra y principio de un exilio afortunado, Alga, Alberdania, S.L., 2007 (1ª edición), p. 20.
El testimonio autobiográfico sobre la política menuda republicana de la mano de Moreno Villa, poeta, pintor e importante personaje de la Residencia de Estudiantes:
![[moreno[3].jpg]](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj-I3Rhtf46q0OTEXUE22loYUTbg2_E4D95PBzXVZk__IllWg-2C1yWl2epE1eViKf56SKOqCNQ_Ldov3114w20i5_ODBImUHsCnkremSey6gbvdxwpRJ7c7uBgE413FzGY0qpDhn8y6RHX/s1600/moreno%5B3%5D.jpg)
![[villtapa[4].jpg]](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEguOFIHgcj9ZR2ledxhmPmi2u8yAuPoBd8bSEdJIOtGv-cW8xt_ZTRAsnkw97l19cwXFuCUOQnNZyIojQQhWAzcdf2oACvr81b50N3EwhCktz1v6HHifHebzzjqW_iI19Dk0MnnG2KAkOKO/s1600/villtapa%5B4%5D.jpg)
Moreno Villa, José, Vida en claro, autobiografía, Madrid, FCE, 1976, p., 187. La primera edición es de 1944.
Dos resumenes:
Antes, entonces y después: Juan Gil-Albert:
Gil Albert, Juan, Obra completa en prosa, 4, Crónica General, Primera parte, Diputación Provincial de Valencia, 1983, p. 179-180.
Por último, Rodrigo Fresán, sobre el idilio entre la experiencia personal y la historia con mayúsculas:
![[frevale[3].jpg]](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgQT7Yz2mh0crWkZaAfoFz5CrlrnRTHZw0e-F7iyOpUJzBjAqNk5Uplb54x-1g5ZIgEyGxadq1Fjpi0jyXkRIfiN4rNouUsFIvPgnmDVQW6-zy1wuy1H-jjfYWj6d1u7o03-oUsgv45PBB2/s1600/frevale%5B3%5D.jpg)
Fresán, Rodrigo, Vidas de santos, Barcelona, Debolsillo, 2007, p. 99.
Adenda: Lapsus
sábado, 11 de abril de 2015
La exposición de abril en la E.O.I.1 Cuidades y paisajes de Alemania. Una exposición del Goethe Institut con la colaboración del Depto. de Alemán y del Depto. de Actividades
Texto procedente de la página web del Instituto Goethe:
En la exposición se presentan 13 ciudades y paisajes de Alemania, mostrando aspectos tan variados como la naturaleza, el ocio, el turismo, la historia o la cultura alemana. En 7 de los carteles se muestran, mediante fotografías y breves textos informativos, las ciudades de Berlín, Dresden, Frankfurt, Hamburgo, Heidelberg, Múnich y Potsdam. En los 6 restantes, los estudiantes obtendrán información sobre los Alpes, el Rin, la Cuenca del Ruhr, la Selva Negra, así como del Mar del Norte y el Mar Báltico.
La exposición está pensada para todos los niveles de alemán y ofrece muchas posibilidades para ser utilizada en el aula. A la exposición la acompaña material didáctico pensado para el profesorado de los niveles A1 y A2.
Material didáctico
Para los estudiantes, hay ejercicios para realizar online, accesibles a través del código QR.
Ejercicios para estudiantes
15 carteles (lona plastificada con colgador)
1 portada, 1 Introducción carteles, 6 paisajes, 7 ciudades
Dimensiones: 60 x 84 cm
Idioma: Alemán
Posterausstellung/Galería de imágenes
Deutsche Städte und Landschaften
Hightech und Natur, Sport und Kultur: Deutschland ist vielfältig. In unserer Ausstellung Deutsche Städte und Landschaften zeigen wir einen kleinen Ausschnitt dieser Vielfalt.
Teste hier online dein Wissen zu bekannten Orten in Deutschland. Auch in der Community „Deutsch für dich“ erwarten dich neue Mitmachübungen zum Thema.
goethe.de/deutschlandwissen
viernes, 10 de abril de 2015
Las nubes son promesas de amor. Paráfrasis de De André
- ¡Son las nubes!
- ¿Y qué son las nubes?
- Pues...
- ¡Qué bonitas son! ¡Qué bonitas son! ¡Qué bonitas son! (da Le nuvole, P.P. Pasolini)
Son las nubes promesas de amor. Se ponen ahí en medio, entre nosotros y el sol, como carne de burro, para dejarnos con las ganas de que llueva, de que llueva hasta calarnos los huesos. Entre mil que tienen truco, con suerte solo hay una verdadera.
Son las nubes promesas de amor. A veces, antes de ser formuladas, llegan amables con la brisa, con gesto seductor. Pero tiemblas como si el temporal se acercara.
Son las nubes promesas de amor. A veces, tienen forma de casa, de hogar, son como el mar de verano, como el algodón; otras, pintan mal, anuncian guerra.
Son las nubes promesas de amor. Se te meten en la cabeza y durante días y noches no te dejan ver y hasta tu almohada te parece extraña.
Pseudo De André (Le nuvole)
miércoles, 8 de abril de 2015
El impostor, de J. Cercas, una impostada novela sin ficción
«Non vedo cosa ci guadagnerei a raccontarglielo.»
«Diresti la verità.»
«Non è sempre bene confessare la verità» obiettai. «Intendo dire che l'essenziale è non mentire, ma a volte è meglio non dire la verità senza bisogno di mentire.» Sorrisi.
«Insomma, temo di essermi incasinato.»
Claudia rise. (J. Cercas, La donna del ritratto, El vientre de la ballena, trad. Pino Cacucci)
El impostor. Javier Cercas. Literatura Random House. Barcelona, 2014, 425 páginas. 22,90 euros (digital: 12,99)
Veo que El impostor, de J. Cercas, vuelve a colear en los medios digitales y reordeno mi recuerdo de su lectura.
Los meses que han pasado desde que leí El impostor no han aminorado la decepción que me produjo. La compré atraído en extremo por el personaje protagonista y porque conocía bastante de la obra del autor, en particular, su penúltima creación, Las leyes de la frontera, con la que disfruté, sobre todo por Tere, la protagonista femenina. Por cierto, dicho sea entre paréntesis, en el paratexto de El impostor sobre la trayectoria de Cercas, allí donde se citan sus obras, se omite Las leyes…
Sobre su antepenúltima obra, Anatomía de un instante mi juicio es menos firmemente positivo. Creo que le sobran más de cien páginas y que carece de homogeneidad, en el sentido de que se apoderan de la escritura elementos de la tradición novelesca que chirrían en una obra con otra voluntad de estilo, alejada de los trucos de la ficción. En su Anatomía, Cercas da demasiados pasitos palante y patrás, en el límite entre el ensayo histórico cultural, la novela de no ficción y la ficción novelesca, narrador omnisciente incluido.
Decía Mainer en la crítica que dedicó a El impostor en Babelia que “resulta tan protagonista el uno [Enric Marco] como la otra [la novela misma], y como quizá lo sea también el mismo autor que busca manufacturar con probidad su relato”. El uno es, en efecto, Enric Marco, que ha pasado muy buena parte de su vida haciéndose pasar por quien no era, haciendo creer que había hecho cosas que no había hecho, aunque si que había llevado a cabo otras parecidas, hasta el punto de que, según él, lo realizado le autorizaba a decir que había llevado a cabo esas otras cosas que poco a poco se demostraron falsas. El montaje al final le estalló entre las manos al protagonista poco antes del acto que hubiera supuesto su consagración, la lectura en 2005 de un discurso conmemorativo de la liberación de Mauthausen ante J.L.R. Zapatero y otras importantes dignatarios. Formulada la cosa en otros términos más favorables al punto de vista de Marco mismo, diríamos que exageraba, pero no mentía del todo sobre sus peripecias, lucha en el frente republicano durante nuestra guerra civil, internamiento en un campo de concentración alemán, resistencia antifranquista, fundamentalmente, porque algo de casi todo ello, más de unas cosas que de otras, desde luego, hubo en su vida.

Archives nationales, CP/72AJ/1413
© Archives nationales, France. Marco no estuvo internado en un campo de concentración, algo de lo que le gustaba hacer gala, sino que fue a Alemania como trabajador voluntario, donde fue procesado y encarcelado.
Si lo mejor y lo peor de Marco se puede resumir en su afán por construir un personaje alejado de la verdad en distancias variables, pero siempre presentes, la obra de Cercas es en síntesis la crónica del empeño por deconstruir ese mismo personaje, la crónica de cómo se desarrolló la empresa de desmontaje y los resultados mismos del proyecto desarquitectónico. Todo, en aras de la elevación del caso Marco a nivel de símbolo de un momento histórico, de unas circunstancias político culturales, las de la transición española a la democracia, primero, y las de la recuperación de la llamada memoria histórica (una especie de pequeña segunda transición que intentó torpemente saldar cuentas pendientes), bajo el mandato de R. Zapatero como primer ministro, después. Y el signo de esos tiempos, según parece, fue el de la mistificación, el de la adulteración interesada del propio pasado personal de muchos futuros dirigentes de todo tipo, entre ellos el (pseudo)anarquista Marco, que llegó con pies de barro a ser secretario general de la CNT, entre 1978 y 1979, y años después presidente de la Amical de Mauthausen, asociación que representa “a los deportados de este campo austriaco y de todos los campos del III Reich”, dedicada a mantener vivo el recuerdo del Holocausto nazi. En el caso del zapaterismo, el Zeitgeist de aquel periodo tan lejanamente cercano fue el de la santificación de las víctimas, entendidas como augures retrospectivos de la verdad histórica. Se sustanció aquello en el conjunto de iniciativas legales, asociaciones, publicaciones, documentales,subvenciones, reportajes que han sido conocidos como Recuperación de la memoria histórica de la guerra civil y la represión postbélica franquista, “la gran moda de la memoria histórica” (p. 86). La actitud de Cercas al respecto oscila entre el análisis indignado que le produce todo aquel entramado, convertido en nicho de mercado cultural kitsch -por usar un término que en el libro adquiere gran significado-, de medio pelo, diríamos, y el repudio de Marco, quintaesencia encarnada del fenómeno.
En El impostor, Marco sufre un proceso contrario a aquel al que buena parte de la novela contemporánea suele someter a sus personajes, a los que no juzga (Dovstoievski), a los que todo lo más somete a pruebas de genuinidad literaria (Coetzee). Cercas, o el personaje Cercas, sin embargo, se presenta como una suerte de (anti)pigmalión reeducador de quien no comprende la dimensión histórica de su impostura, Marco, uno que se muere por salir siempre en la foto, como se dice expresa y repetidamente en la obra. Entre el egoísmo de Marco, su narcisismo ridículo y dramático, y la transcendencia del imperativo kantiano que Cercas pretende encarnar, entre un comportamiento deleznable, pero que en buena medida resulta meramente anecdótico y relativamente inocuo, si no fuera por el tema (las víctimas del Holocausto), y otro comportamiento legítimamente universalizable, que es el que Cercas no soporta que Marco no acepte, naufraga parcialmente la narración. La obra no cumple lo que el escritor en una entrevista concedida a la cadena Ser dice haber pretendido, la comprensión de Marco, la conversión del episodio en caso por medio de la novelización. Si se ha pretendido alcanzar, por volver a Coetzzee, “esa clase de verdad en la que pensaba Aristóteles cuando decía que la poesía es más verdadera que la historia; más verdadera debido a su poder para condensar lo múltiple en lo típico”, el objetivo, en mi opinión, no ha sido alcanzado. Como decía Mainer, hay notable un intento de manufacturar con probidad un relato, pero el personaje disgustado con su personaje en el que se convierte el narrador carece de matices y acaba resultando tan poco interesante como el objeto mismo de su inquina, despersonalizado por el camino. Los puentes entre la parte ensayística (digresiones sobre la verdad, sobre la memoria histórica, sobre las relaciones entre la ficción y la realidad) van mucho más allá en sus planteamientos de lo que va la historia en si misma de Marco, del que no se ha sabido sacar el jugo agridulce de la verdad, la verdad poética. El mismo Marco se quejaba en una entrevista de que poco menos que se le había querido vestir con un traje preconcebido. Pero no es tanto eso, como el hecho de que Marco no pasa de ser poco menos que un esbozo de personaje. Si no es más que un retal, una especie de arlequín hecho de remiendos, resulta que, como Cercas pensó antes de decidirse a escribir el libro, quizá el tema no merecía una novela, sino simplemente una obra historiográfica; si, sin embargo, atribuimos al autor la responsabilidad de la endeblez del resultado, diríamos que a la probidad de la que habla Mainer le ha faltado la inspiración. Intentar negociar con Marco plantándole delante responsabilidades que van más allá de su capacidad para entender los hechos objetivos es algo que acaba por resultar patético. Cercas triunfa en sus pesquisas sobre la impostura de su personaje, algo que, por otro lado, debía haber quedado claro en el informe que el historiador B. Bermejo redactó y que sirvió para que Marco no pudiera leer su discurso de conmemoración de la liberación de los campos de concentración ante Zapatero; Cercas triunfa, sí, en ese aspecto, pero la novelización, el intento de comprensión compartida con el lector, del personaje fracasa. Ni la intriga de la falsificación de documentos saca a flote un cuerpo con tantas piedras en el bolsillo como se le han ido metiendo. La impostura no acaba de adquirir suficiente consistencia dramática, quizá, porque en el terreno histórico es dudoso que la tenga y en el de la vivencia personal, el autor no ha sabido dársela.Tomando como referencia In Cold Blood, de Capote y L’adversaire, de E. Carrèrre, que Cercas cita como obras maestras del género, cabe decir que en las dos nos encontramos ante hechos trágicos en sí mismos, por más que la carnicería de los asesinos de los Clutter se consume también en medio de la banalidad, cuando Perry decide enseñar a Dick a ser malo de verdad, o que el personaje de Carrère no sea ajeno a ese viento caprichosamente kitsch del destino que va enredando las cosas, desde un examen al que no quiso presentarse el protagonista hasta acabar con un asesinato múltiple. Lo que pasa es que Carrère ha sabodo huir del kitsch a través de un

Cercas, mezclado en calidad de presidente del jurado en el asunto del XVIII Premio de Novela Alfaguara (2015).
proceso de enfriamiento trascendente en su actitud hacia el personaje, justo lo contrario de lo que hace Capote, que sobrecalienta el texto en paralelo con las apelaciones a la sentencia de muerte de sus protagonistas. Cercas también intenta alejarse de la nube kitsch que todo lo va envolviendo, a través de la investigación y a través también del espesor de las digresiones, pero al tiempo el narrador se deja enredar en una nube negra de acusaciones morales a su personaje. Marcos no pronunció el NO de los héroes, sino el SÍ de los mediocres y eso el narrador no se lo perdona. Mala cosa para una novela aunque sea sin ficción.
Javier Brox
lunes, 6 de abril de 2015
Viaje a Londres organizado por las profesoras Ana Meléndez y Esther Lozano el pasado noviembre, del 25 al 30. Fotos (III): Toña García Orea.
- Viaje a Londres organizado por las profesoras Ana Meléndez y Esther Lozano el pasado noviembre, del 25 al 30. Fotos de grupo y fotos ganadoras.
- Viaje a Londres organizado por las profesoras Ana Meléndez y Esther Lozano el pasado noviembre, del 25 al 30. Fotos (I): Clara Valtueña.- Viaje a Londres organizado por las profesoras Ana Meléndez y Esther Lozano el pasado noviembre, del 25 al 30. Fotos (II): Julio Miguel Díaz.
- Enlace a la entrada sobre el viaje realizado en 2012
- Enlace a la entrada sobre el viaje realizado en 2013.
domingo, 5 de abril de 2015
Diario de un profesor: Muy mal rollo
De Gregori en una versión reciente:
Se me quedó grabada la cara de una alumna, cursi en otro sentido, cursi sin complejos, enteramente cursi, con novio cadete y baile de fin de curso incluidos, cursi sin ironía, como un repollo de carnes bien apretadas. Cómo miraba a sus compañeras, la cara de golpe de estado que se les puso a todas ellas. "Lo que faltaba", pienso ahora que pensaban, y las imagino, quién sabe por qué, como a los buitres de la versión Disney de El libro de la selva, exiliados cubanos en Miami planeando un golpe de estado, la destitución fulminante de mí como profesor, de mi recién sacada oposición, una denuncia al jefe de estudios por inutilidad. ¿Qué vamo a hasé? ¿No lo sé, qué queré hasé?, parecían decirse, como los pajarracos. Hago caso omiso sobre el destinatario de la conspiración de los exilidas cubanos, porque se me estropea la comparación.
Al cabo de no muchos días, otra de ellas escenificó cómo debía ser una clase. Aprovechó una exposición sobre un tema para hacerme comprender las correcciones a mi método que debía aplicar, o al menos así lo entendí yo. Esta alumna no era cursi como la otra, era simple y llanamente vulgar, ramplona, con un toque arrabalero que me agradaba mucho más que el perifollo de la cursi de 24 quilates, o 26, como el oro de los dientes postizos. Algo de razón debía de tener la vulgar. Si el objetivo era entretenerse, crear la ficción de que se podía aprender lengua sin aprender algo, tenía toda la razón.
viernes, 3 de abril de 2015
Tardes de Pascua
Como olivos solitarios
en las rotondas de ciudades de provincia
en corredores ajardinados entre el tráfico ausente
ahora que la madrugada ahuyenta a los encapuchados
(tardes de Pascua pestilente, vellos de punta. Decías… bajo las túnicas los romanos acarician de la actriz los pechos . Una sola palabra para sanar. Atardeceres de cine, refugio atómico de chocolate con pan)
En los bares del Tubo,
revive hoy tu mano obscena entre tambores
entre reumas y climaterios
se estira perezoso el recuerdo
Es a veces así el amor de largo aliento
un olivo
que retumba
sábado, 28 de marzo de 2015
Viaje a Londres organizado por las profesoras Ana Meléndez y Esther Lozano el pasado noviembre, del 25 al 30. Fotos (II): Julio Miguel Díaz.
- Viaje a Londres organizado por las profesoras Ana Meléndez y Esther Lozano el pasado noviembre, del 25 al 30. Fotos de grupo y fotos ganadoras.
Fragmento del diario de Julio Miguel Díaz:
26-11-2014
...First of all, we want to go to the London Eye but as the weather is foggy we decide to put it off the until next day. Crossing Westminster Bridge we can see Westminster Palace with the Tower Clock and the Big Ben, here are the Houses of Parliament. Opposite the Houses of Parliament is Westminster Abbey, where British Kings have been crowned for hundreds of years.
...We see a group of students wearing suits; my wife takes a photo of them, but a doorman of their school asks her to eliminate it.
In the same zone of Westminster, we can see Westminster Cathedral, the main Catholic church with a huge wide central nave. As a curiosity , in the church basement, there is a bar and toilets for visitors.
Then we go for a walk in St. James's Park, the smallest park in London, there we can see a beautiful lake, a lot of trees, flamingos, geese, ducks and also squirrels. I had never seen a squirrel eating fom the hand of a person.
Not far from here is Buckingham Palace, the official seat of Queen Elisabeth II. A grey building but one of the great symbols of the UK
After lunch, we walk to Trafalgar Square, the London centre with Nelson statue and the National Gallery, smaller than other museums like le Louvre, but it has a magnificent collection of pictures. A guide explains to us three pictures in detail, it allows us to practice listening to English. When we leave the National Gallery, we find a dark evening. In London at half past four the night has just arrived. It is the moment to go to Covent Garden, a lively zone in London where you can find art, fashion shops, restaurants, pubs and a stalls market; besides a commercial gallery and street artists.
The day finishes with dinner in Soho and watching the Phantom of the Opera at the Majestic theatre, near Piccadilly Circus.
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- Enlace a la entrada sobre el viaje realizado en 2012
- Enlace a la entrada sobre el viaje realizado en 2013.
jueves, 26 de marzo de 2015
Perseos de sí mismos. Fotos victorianas de quienes quisieron descansar por un rato de sus pesadas cabezas.
“In certi momenti mi sembrava che il mondo stesse diventando tutto di pietra: una lenta pietrificazione più o meno avanzata a seconda delle persone e dei luoghi, ma che non risparmiava nessun aspetto della vita. Era come se nessuno potesse sfuggire allo sguardo inesorabile della Medusa.
L’unico eroe capace di tagliare la testa della Medusa è Perseo, che vola coi sandali alati, Perseo che non rivolge il suo sguardo sul volto della Gorgone ma solo sulla sua immagine riflessa nello scudo di bronzo” (Italo Calvino, Lezioni americane ).
Pensemos por un rato que Perseo y Medusa eran un solo personaje escindido entre cuyas partes mediaba la máxima distancia que puede separar el pasado y el presente, lo que decimos de lo que pensamos, los anhelos de las fatigas. La pesadez, de la que Medusa es, según I. Calvino, el emblema, es un extremo de nosotros mismos. El otro, encarnado por Perseo, es el de la ligereza. Son enemigos irreconciliables, pero conviven en el mismo terreno. En ese campo sin tajaduras nos movemos como peces enjabonados o cubiertos de lija, arrastrando las zapatillas por el pasillo, dando saltos de ballet, al simple paso voluntarioso la mayor parte de las veces. Los días malos la distancia entre los dos extremos se alarga y no hay manera de encontrar atajos. La mirada de Medusa nos petrifica y Perseo se siente mortalmente cansado. Yo recuerdo que de pequeño sentía que la cama se endurecía, adquiría una solidez rocosa y no había manera de encontrar una posición cómoda, el calor de las mantas, una postura que me permitiera esquivar la corriente del frío helador. Quizá era el reproche, la culpa.
Hice tal vez las paces conmigo mismo, precarias, amenazadas, conseguí que Medusa mirara solo de reojo a un Perseo que moderó sus ansias de estar volando todo el día. Crecí, que diría un psicólogo, pero estoy convencido de que siempre he esquivado la mirada en un espejo en el que no encuentro sino intenciones acusadoras o zonas vacías. Quizá por eso, es mejor mirarse de soslayo, no querer conocerse del todo, limitar la introspección, moderarla mediante una voz que nos escuche, nos conforte. Así es como Perseo derrotó a Medusa, evitando mirarla de frente. Pero si el malestar se desborda, entonces no queda otra que mirarse de frente, desafiar a Medusa, salir derrotado, entender que solo Perseo pudo.
Me pregunto si estas fotos victorianas, más allá del juego absurdo, no esconden un anhelo de descanso, la comprensible aspiración a olvidar por un instante que Medusa siempre nos está mirando.
Fuente de las siguientes fotos:
Fuente de las siguientes fotos:
Fuente de las siguientes fotos:
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