sábado, 11 de abril de 2015

La exposición de abril en la E.O.I.1 Cuidades y paisajes de Alemania. Una exposición del Goethe Institut con la colaboración del Depto. de Alemán y del Depto. de Actividades

Texto procedente de la página web del Instituto Goethe:

En la exposición se presentan 13 ciudades y paisajes de Alemania, mostrando aspectos tan variados como la naturaleza, el ocio, el turismo, la historia o la cultura alemana. En 7 de los carteles se muestran, mediante fotografías y breves textos informativos, las ciudades de Berlín, Dresden, Frankfurt, Hamburgo, Heidelberg, Múnich y Potsdam. En los 6 restantes, los estudiantes obtendrán información sobre los Alpes, el Rin, la Cuenca del Ruhr, la Selva Negra, así como del Mar del Norte y el Mar Báltico.

La exposición está pensada para todos los niveles de alemán y ofrece muchas posibilidades para ser utilizada en el aula. A la exposición la acompaña material didáctico pensado para el profesorado de los niveles A1 y A2.
Material didáctico

Para los estudiantes, hay ejercicios para realizar online, accesibles a través del código QR.
Ejercicios para estudiantes

15 carteles (lona plastificada con colgador)
1 portada, 1 Introducción carteles, 6 paisajes, 7 ciudades
Dimensiones: 60 x 84 cm
Idioma: Alemán

© dpa - Report

Posterausstellung/Galería de imágenes

Deutsche Städte und Landschaften

Hightech und Natur, Sport und Kultur: Deutschland ist vielfältig. In unserer Ausstellung Deutsche Städte und Landschaften zeigen wir einen kleinen Ausschnitt dieser Vielfalt.
Teste hier online dein Wissen zu bekannten Orten in Deutschland. Auch in der Community „Deutsch für dich“ erwarten dich neue Mitmachübungen zum Thema.
goethe.de/deutschlandwissen

viernes, 10 de abril de 2015

Las nubes son promesas de amor. Paráfrasis de De André

- ¡Guau! ¿Qué es eso?
- ¡Son las nubes!
- ¿Y qué son las nubes?
- Pues...
- ¡Qué bonitas son! ¡Qué bonitas son! ¡Qué bonitas son! (da Le nuvole, P.P. Pasolini)


Son las nubes promesas de amor.  Se ponen ahí en medio, entre nosotros y el sol, como carne de burro, para dejarnos con las ganas de que llueva, de que llueva hasta calarnos los huesos. Entre mil que tienen truco, con suerte solo hay una verdadera.

Son las nubes promesas de amor.  A veces, antes de ser formuladas, llegan amables con la brisa, con gesto seductor. Pero tiemblas como si el temporal se acercara.

Son las nubes promesas de amor. A veces, tienen forma de casa, de hogar, son como el mar de verano, como el algodón; otras, pintan mal, anuncian guerra.

Son las nubes promesas de amor. Se te meten en la cabeza y durante días y noches no te dejan ver y hasta tu almohada te parece extraña.

Pseudo De André (Le nuvole)

miércoles, 8 de abril de 2015

El impostor, de J. Cercas, una impostada novela sin ficción

«Non vedo cosa ci guadagnerei a raccontarglielo.»
«Diresti la verità.»
«Non è sempre bene confessare la verità» obiettai. «Intendo dire che l'essenziale è non mentire, ma a volte è meglio non dire la verità senza bisogno di mentire.» Sorrisi.
«Insomma, temo di essermi incasinato.»
Claudia rise. (J. Cercas, La donna del ritratto, El vientre de la ballena, trad. Pino Cacucci)

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El impostor. Javier Cercas. Literatura Random House. Barcelona, 2014, 425 páginas. 22,90 euros (digital: 12,99)

Veo que El impostor, de J. Cercas, vuelve a colear en los medios digitales y reordeno mi recuerdo de su lectura.

Los meses que han pasado desde que leí El impostor no han aminorado la decepción que me produjo. La compré atraído en extremo por el personaje protagonista y porque conocía bastante de la obra del autor, en particular, su penúltima creación, Las leyes de la frontera, con la que disfruté, sobre todo por Tere, la protagonista femenina. Por cierto, dicho sea entre paréntesis, en el paratexto de El impostor sobre la trayectoria de Cercas, allí donde se citan sus obras, se omite Las leyes…

Sobre su antepenúltima obra, Anatomía de un instante mi juicio es menos firmemente positivo. Creo que le sobran más de cien páginas y que carece de homogeneidad, en el sentido de que se apoderan de la escritura elementos de la tradición novelesca que chirrían en una obra con otra voluntad de estilo, alejada de los trucos de la ficción. En su Anatomía, Cercas da demasiados pasitos palante y patrás, en el límite entre el ensayo histórico cultural, la novela de no ficción y la ficción novelesca, narrador omnisciente incluido.

Decía Mainer en la crítica que  dedicó a El impostor en Babelia  que “resulta tan protagonista el uno [Enric Marco] como la otra [la novela misma], y como quizá lo sea también el mismo autor que busca manufacturar con probidad su relato”. El uno es, en efecto, Enric Marco, que ha pasado muy buena parte de su vida haciéndose pasar por quien no era, haciendo creer que había hecho cosas que no había hecho, aunque si que había llevado a cabo otras parecidas, hasta el punto de que, según él,  lo realizado le autorizaba a decir que había llevado a cabo esas otras cosas que poco a poco se demostraron falsas. El montaje al final le estalló entre las manos al protagonista poco antes del acto que hubiera supuesto su consagración, la lectura en 2005 de un discurso conmemorativo de la liberación de Mauthausen ante J.L.R. Zapatero y otras importantes dignatarios. Formulada la cosa en otros términos más favorables al punto de vista de Marco mismo, diríamos que exageraba, pero no mentía del todo sobre sus peripecias,  lucha en el frente republicano durante nuestra guerra civil,  internamiento en un campo de concentración alemán, resistencia antifranquista, fundamentalmente, porque algo de casi todo ello, más de unas cosas que de otras, desde luego, hubo en su vida.

Archives nationales, CP/72AJ/1413
© Archives nationales, France. Marco no estuvo internado en un campo de concentración, algo de lo que le gustaba hacer gala, sino que fue a Alemania como trabajador voluntario, donde fue procesado y encarcelado.

Si lo mejor y lo peor de Marco se puede resumir en su afán por construir un personaje alejado de la verdad en distancias variables, pero siempre presentes, la obra de Cercas es en síntesis la crónica del empeño por deconstruir ese mismo personaje, la crónica de cómo se desarrolló la empresa de desmontaje y los resultados mismos del proyecto desarquitectónico. Todo, en aras de la elevación del caso Marco a nivel de símbolo de un momento histórico, de unas circunstancias político culturales, las de la transición española a la democracia, primero, y las de la recuperación de la llamada memoria histórica (una especie de pequeña segunda transición que intentó torpemente saldar cuentas pendientes), bajo el mandato de R. Zapatero como primer ministro, después. Y el signo de esos tiempos, según parece, fue el de la mistificación, el de la adulteración interesada del propio pasado personal de muchos futuros dirigentes de todo tipo, entre ellos el (pseudo)anarquista Marco, que llegó con pies de barro a ser secretario general  de la CNT, entre 1978 y 1979, y años después presidente de la Amical de Mauthausen, asociación que representa “a los deportados de este campo austriaco y de todos los campos del III Reich”, dedicada a mantener vivo el recuerdo del Holocausto nazi. En el caso del zapaterismo, el Zeitgeist de aquel periodo tan lejanamente cercano fue el de la santificación de las víctimas, entendidas como augures retrospectivos de la verdad histórica. Se sustanció aquello en el conjunto de iniciativas legales, asociaciones, publicaciones, documentales,subvenciones, reportajes que han sido conocidos como Recuperación de la memoria histórica de la guerra civil y la represión postbélica franquista, “la gran moda de la memoria histórica” (p. 86). La actitud de Cercas al respecto oscila entre el análisis indignado que le produce todo aquel entramado, convertido en nicho de mercado cultural kitsch -por usar un término que en el libro adquiere gran significado-, de medio pelo, diríamos, y el repudio de Marco, quintaesencia encarnada del fenómeno.

En El impostor, Marco sufre un proceso contrario a aquel al que buena parte de la novela contemporánea suele someter a sus personajes, a los que no juzga (Dovstoievski), a los que todo lo más somete a pruebas de genuinidad literaria (Coetzee). Cercas, o el personaje Cercas, sin embargo, se presenta como una suerte de (anti)pigmalión reeducador de quien no comprende la dimensión histórica de su impostura, Marco, uno que se muere por salir siempre en la foto, como se dice expresa y repetidamente en la obra. Entre el egoísmo de Marco, su narcisismo ridículo y dramático, y la transcendencia del imperativo kantiano que Cercas pretende encarnar, entre un comportamiento deleznable, pero que en buena medida resulta meramente anecdótico y relativamente inocuo, si no fuera por el tema (las víctimas del Holocausto), y otro comportamiento legítimamente universalizable, que es el que Cercas no soporta que Marco no acepte, naufraga parcialmente la narración. La obra no cumple lo que el escritor en una entrevista concedida a la cadena Ser dice haber pretendido, la comprensión de Marco, la conversión del episodio en caso por medio de la novelización. Si se ha pretendido alcanzar, por volver a Coetzzee, “esa clase de verdad en la que pensaba Aristóteles cuando decía que la poesía es más verdadera que la historia; más verdadera debido a su poder para condensar lo múltiple en lo típico”, el objetivo, en mi opinión, no ha sido alcanzado. Como decía Mainer, hay notable un intento de manufacturar con probidad un relato, pero el personaje disgustado con su personaje en el que se convierte el narrador carece de matices y acaba resultando tan poco interesante como el objeto mismo de su inquina, despersonalizado por el camino. Los puentes entre la parte ensayística (digresiones sobre la verdad, sobre la memoria histórica, sobre las relaciones entre la ficción y la realidad)  van mucho más allá en sus planteamientos de lo que va la historia en si misma de Marco, del que  no se ha sabido sacar el jugo agridulce de la verdad, la verdad poética. El mismo Marco se quejaba en una entrevista de que poco menos que se le había querido vestir con un traje preconcebido. Pero no es tanto eso, como el hecho de que Marco no pasa de ser poco menos que un esbozo de personaje. Si no es más que un retal, una especie de arlequín hecho de remiendos, resulta que, como Cercas pensó antes de decidirse a escribir el libro, quizá el tema no merecía una novela, sino simplemente una obra historiográfica; si, sin embargo, atribuimos al autor la responsabilidad de la endeblez del resultado, diríamos que a la probidad de la que habla Mainer le ha faltado la inspiración. Intentar negociar con Marco plantándole delante responsabilidades que van más allá de su capacidad para entender los hechos objetivos es algo que acaba por resultar patético. Cercas triunfa en sus pesquisas sobre la impostura de su personaje, algo que, por otro lado, debía haber quedado claro en el informe que el historiador B. Bermejo redactó y que sirvió para que Marco no pudiera leer su discurso de conmemoración de la liberación de los campos de concentración ante Zapatero; Cercas triunfa, sí,  en ese aspecto, pero la novelización, el intento de comprensión compartida con el lector, del personaje fracasa. Ni la intriga de la falsificación de documentos saca a flote un cuerpo con tantas piedras en el bolsillo como se le han ido metiendo. La impostura  no acaba de adquirir suficiente consistencia dramática, quizá, porque en el terreno histórico es dudoso que la tenga y en el de la vivencia personal, el autor no ha sabido  dársela.Tomando como referencia In Cold Blood, de Capote y L’adversaire, de E. Carrèrre, que Cercas cita como obras maestras del género, cabe decir que en las dos nos encontramos ante hechos trágicos en sí mismos, por más que la carnicería de los asesinos de los Clutter se consume también en medio de la banalidad, cuando Perry decide enseñar a Dick a ser malo de verdad, o que el personaje de Carrère no sea ajeno a ese viento caprichosamente kitsch del destino que va enredando las cosas, desde un examen al que no quiso presentarse el protagonista hasta acabar con un asesinato múltiple. Lo que pasa es que Carrère ha sabodo huir del kitsch a través de un

Cercas, mezclado en calidad de presidente del jurado en el asunto del XVIII Premio de Novela Alfaguara (2015).

proceso de enfriamiento trascendente en su actitud hacia el personaje, justo lo contrario de lo que hace Capote, que sobrecalienta el texto en paralelo con las apelaciones a la sentencia de muerte de sus protagonistas. Cercas también intenta alejarse de la nube kitsch que todo lo va envolviendo, a través de la investigación y a través también del espesor de las digresiones,  pero al tiempo el narrador se deja enredar en una nube negra de acusaciones morales a su personaje. Marcos no pronunció el NO de los héroes, sino el SÍ de los mediocres y eso el narrador no se lo perdona. Mala cosa para una novela aunque sea sin ficción.

Javier Brox

domingo, 5 de abril de 2015

Diario de un profesor: Muy mal rollo

Leo que un periodista, Gianni Poglio, crítico musical de Panorama, incluye una canción de De Gregori, La donna cannone, entre las que considera las cincuenta más bonitas canciones italianas . Además, hoy es el 65 cumpleaños del cantautor romano (enlace a una de sus primeras apariciones, 1969). No olvidaré cuando hace cerca de treinta años puse en clase esa hermosísima cursilada de De Gregori:



De Gregori en una versión reciente:



Se me quedó grabada la cara de una alumna, cursi en otro sentido, cursi sin complejos, enteramente cursi, con novio cadete  y baile de fin de curso incluidos, cursi sin ironía, como un repollo de carnes bien apretadas. Cómo miraba a sus compañeras, la cara de golpe de estado que se les puso a todas ellas. "Lo que faltaba", pienso ahora que pensaban, y las imagino, quién sabe por qué, como a los buitres de la versión Disney de El libro de la selva, exiliados cubanos en Miami planeando un golpe de estado, la destitución fulminante de mí como profesor, de mi recién sacada oposición, una denuncia al jefe de estudios por inutilidad. ¿Qué vamo a hasé? ¿No lo sé, qué queré hasé?, parecían decirse, como los pajarracos. Hago caso omiso sobre el destinatario de la conspiración de los exilidas cubanos, porque se me estropea la comparación.


Al cabo de no muchos días, otra de ellas escenificó cómo debía ser una clase. Aprovechó una exposición sobre un tema para hacerme comprender las correcciones a mi método que debía aplicar, o al menos así lo entendí yo. Esta alumna no era cursi como la otra, era simple y llanamente vulgar, ramplona, con un toque arrabalero que me agradaba mucho más que el perifollo de la cursi de 24 quilates, o 26, como el oro de los dientes postizos. Algo de razón debía de tener la vulgar. Si el objetivo era entretenerse, crear la ficción de que se podía aprender lengua sin aprender algo, tenía toda la razón.

viernes, 3 de abril de 2015

Tardes de Pascua

Como  olivos solitarios

en las rotondas de ciudades de provincia

en  corredores ajardinados entre el tráfico ausente

ahora que la madrugada ahuyenta a los encapuchados

(tardes de Pascua pestilente, vellos de punta. Decías… bajo las túnicas los romanos acarician de la actriz los pechos . Una sola palabra para sanar. Atardeceres de cine, refugio atómico de chocolate con pan)

En los bares del Tubo,

revive hoy tu mano obscena entre tambores

entre reumas y climaterios

se estira perezoso el recuerdo

Es a veces así el amor de largo aliento

un olivo

que retumba

sábado, 28 de marzo de 2015

Viaje a Londres organizado por las profesoras Ana Meléndez y Esther Lozano el pasado noviembre, del 25 al 30. Fotos (II): Julio Miguel Díaz.

- Viaje a Londres organizado por las profesoras Ana Meléndez y Esther Lozano el pasado noviembre, del 25 al 30.  Fotos de grupo y fotos ganadoras.

- Viaje a Londres organizado por las profesoras Ana Meléndez y Esther Lozano el pasado noviembre, del 25 al 30. Fotos (I): Clara Valtueña.

- Viaje a Londres organizado por las profesoras Ana Meléndez y Esther Lozano el pasado noviembre, del 25 al 30. Fotos (III): Toña García Orea.

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Fragmento del  diario de Julio Miguel Díaz:

26-11-2014

...First of all, we want to go to the London Eye but as the weather is foggy we decide to put it off the until next day. Crossing Westminster Bridge we can see Westminster Palace with the Tower Clock and the Big Ben, here are the Houses of Parliament. Opposite the Houses of Parliament is Westminster Abbey, where British Kings have been crowned for hundreds of years.

...We see a group of students wearing suits; my wife takes a photo of them, but a doorman of their school asks her to eliminate it.

In the same zone of Westminster, we can see Westminster Cathedral, the main Catholic church with a huge wide central nave. As a curiosity , in the church basement, there is a bar and toilets for visitors.

Then we go for a walk in St. James's Park, the smallest park in London, there we can see a beautiful lake, a lot of trees, flamingos, geese, ducks and also squirrels. I had never seen a squirrel eating fom the hand of a person.

Not far from here is Buckingham Palace, the official seat of Queen Elisabeth II. A grey building but one of the great symbols of the UK

After lunch, we walk to Trafalgar Square, the London centre with Nelson statue and the National Gallery, smaller than other museums like le Louvre, but it has a magnificent collection of pictures. A guide explains to us three pictures in detail, it allows us to practice listening to English. When we leave the National Gallery, we find a dark evening. In London at half past four the night has just arrived. It is the moment to go to Covent Garden, a lively zone in London where you can find art, fashion shops, restaurants, pubs and a stalls market; besides a commercial gallery and street artists.

The day finishes with dinner in Soho and watching the Phantom of the Opera at the Majestic theatre, near Piccadilly Circus.

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- Enlace a la entrada sobre el viaje realizado en 2012
- Enlace a la entrada sobre el  viaje realizado en 2013.

jueves, 26 de marzo de 2015

Perseos de sí mismos. Fotos victorianas de quienes quisieron descansar por un rato de sus pesadas cabezas.

“In certi momenti mi sembrava che il mondo stesse diventando tutto di pietra: una lenta pietrificazione più o meno avanzata a seconda delle persone e dei luoghi, ma che non risparmiava nessun aspetto della vita. Era come se nessuno potesse sfuggire allo sguardo inesorabile della Medusa.
L’unico eroe capace di tagliare la testa della Medusa è Perseo, che vola coi sandali alati, Perseo che non rivolge  il suo sguardo sul volto della Gorgone ma solo sulla sua immagine riflessa nello scudo di bronzo” (Italo Calvino, Lezioni americane ).

(Fuente de la foto)

Pensemos por un rato que Perseo y Medusa eran un solo personaje escindido entre cuyas partes mediaba la máxima distancia que puede separar el pasado y el presente, lo que decimos de lo que pensamos, los anhelos de las fatigas. La pesadez, de la que Medusa es, según I. Calvino, el emblema, es un extremo de nosotros mismos. El otro,  encarnado por Perseo, es el de la ligereza. Son enemigos irreconciliables, pero conviven en el mismo terreno.  En ese campo sin tajaduras nos movemos como peces enjabonados o cubiertos de lija, arrastrando las zapatillas por el pasillo, dando saltos de ballet, al simple paso voluntarioso la mayor parte de las veces. Los días malos la distancia entre los dos extremos se alarga y no hay manera de encontrar atajos. La mirada de Medusa nos petrifica y Perseo se siente mortalmente cansado. Yo recuerdo que de pequeño sentía que la cama se endurecía, adquiría una solidez rocosa y no había manera  de encontrar una posición cómoda, el calor de las mantas, una postura que me permitiera esquivar la corriente del frío helador. Quizá era el reproche, la culpa.

Hice tal vez las paces conmigo mismo, precarias, amenazadas, conseguí que Medusa mirara solo de reojo a un Perseo que moderó sus ansias de  estar volando  todo el día. Crecí, que diría un psicólogo, pero estoy convencido de que siempre he esquivado la mirada en un espejo en el que no encuentro sino intenciones acusadoras o zonas vacías. Quizá por eso, es mejor mirarse de soslayo, no querer conocerse del todo, limitar la introspección, moderarla mediante una voz que nos escuche, nos conforte.  Así  es como Perseo derrotó a Medusa, evitando mirarla de frente. Pero si el malestar se desborda, entonces no queda otra que mirarse de frente, desafiar a Medusa, salir derrotado, entender que solo Perseo pudo.

Me pregunto si estas fotos victorianas, más allá del juego absurdo, no esconden un anhelo de descanso, la comprensible aspiración a olvidar por un instante que Medusa siempre nos está mirando.

Fuente de las siguientes fotos:

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Headless 19

Fuente de las siguientes fotos:

The Creepiest Headless Portraits from the Victorian Era

The Creepiest Headless Portraits from the Victorian Era

The Creepiest Headless Portraits from the Victorian Era

The Creepiest Headless Portraits from the Victorian Era

The Creepiest Headless Portraits from the Victorian Era

The Creepiest Headless Portraits from the Victorian Era

The Creepiest Headless Portraits from the Victorian Era

Fuente de las siguientes fotos:

A man doffs his cap as he hold his head on a tray

A manipulated Victorian photograph

Viaje a Londres organizado por las profesoras Ana Meléndez y Esther Lozano el pasado noviembre, del 25 al 30. Fotos (I): Clara Valtueña.

- Viaje a Londres organizado por las profesoras Ana Meléndez y Esther Lozano el pasado noviembre, del 25 al 30.  Fotos de grupo y fotos ganadoras.


Fotos de Clara Valtueña:

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- Enlace a la entrada sobre el viaje realizado en 2012
- Enlace a la entrada sobre el  viaje realizado en 2013.

sábado, 21 de marzo de 2015

Miguel Ángel a la luz de Gayford, iluminado él a su vez por otros estudiosos de la vida de aquel Hércules del arte redivivo (III).

- Miguel Ángel a la luz de Gayford, iluminado él a su vez por otros estudiosos de la vida de aquel Hércules del arte redivivo (I).
- Miguel Ángel a la luz de Gayford, iluminado él a su vez por otros estudiosos de la vida de aquel Hércules del arte redivivo (II).
- Miguel Ángel a la luz de Gayford, iluminado él a su vez por otros estudiosos de la vida de aquel Hércules del arte redivivo (IV).

Foto de Aurelio Amendola (http://www.aurelioamendola.it/)

Otra entrada con comentarios míos –en negrita– y citas o información sacada de la biografía de Miguel Ángel:

Miguel Ángel. Una vida épica. Martin Gayford. Traducción de Federico Corriente. Taurus. Madrid, 2014. 704 páginas.

 

 

La importancia del papel

- La abundancia de papel  había sido un efecto colateral de la invención de los tipos móviles por parte de Gutemberg. La demanda del material hizo crecer el número de fábricas. La vitela, la principal alternativa al papel para dibujar encima, costaba en una papelería florentina de 1470 catorce veces más.El Renacimiento está íntimamente ligado a la mayor disponibilidad del material, que permitió a los artistas pensar y trabajar de otra forma, algo parecido a la reciente llegada del los ordenadores. M.A., tan atento a los costes de producción de las obras, reciclaba constantemente papel, a menudo rebuscaba entre los desperdicios de su estudio,esquinas libres, trozos  vírgenes de vide papier, hasta el punto de que sus dibujos, “más incluso que los de leonardo”, son a menudo auténticos palimpsestos en los que se mezclan comentarios, esbozos, estudios, citas, listas de gastos,incluso de distintos momentos... Miguitas de pan para seguir el camino de sus días y sus noches. (p. 84)

Espectadores de una ejecución: Jacopo y Renato de Pazzi y Giancarlo Giannini en Annibal the Cannibal

- Jacopo y Renato de Pazzi, culpables del atentado cometido contra Lorenzo y su hermano pequeño, Giuliano de Médici, fueron colgados de las ventanas del Palazzo dela Signoria el 28 de abril de 1478. Ochenta y cinco años después, M.A.  se acordaba de que fue llevado a hombros por su padre o quizá su tío a presenciar la ejecución. Yo me acuerdo de que en el episodio florentino de la serie de Annibal the cannibal el inspector, interpretado por Giancarlo Giannini, también es colgado  del mismo palacio. Al cuerpo moribundo se le cae el móvil al suelo. Al verlo, quizá en la televisión de casa, quizá me pregunté si se habría roto el aparato y lo que me jodería a mí que se me rompiera el móvil nuevo. Me pregunto ahora si puedo entender el mundo a M.A. (p. 95)

- Cartas y whatsapps. Poco nuevo bajo el sol.

- En una biografía de Hölderlin que estoy leyendo (La vida en verso: Biografía poética de Friedrich Hölderlin, Helena Cortés Gabaudan, Libros Hiperión, 2014, p. 245) se habla del ingente número de epístolas que se escribía a finales del S XVIII en Alemania: “Pensemos en  que  en esa época todo el mundo se intercambiaba cartas a todas horas, incluso si vivían la misma ciudad. De Goethe se conservan decenas de miles de cartas, muchas veces dirigidas a personas como Schiller o a Charlotte von Stein que vivían a escasos cinco minutos de su casa de Weimar, por ejemplo. La correspondencia reunida de Lorenzo de Médici está reunida en, por ahora, dieciséis volúmenes. M.A. también escribió un ingente número de cartas, la primera de las cuales está fechada el 2 de julio de 1496. Quizá, hoy hubiera estado encantado con whatsapp, el correo electrónico y esas cosas que a uno empiezan ya a hastiarle. (p. 95)

jueves, 19 de marzo de 2015

Programa semanal y resumen de 50 años

(Fuente de la imagen) "Perseo con la testa di Medusa" di Benvenuto Cellini (Firenze 1500 - Firenze 1571). Bronzo, 1554. Dettaglio. Loggia dei Lanzi, Firenze

Perseo con la cabeza de Perseo en dos momentos distintos que coinciden por un instante. El milagro del arte antes de 1970 , que es cuando Azúa data su fallecimiento sin posible resurrección, salvo a través de la artesanía. Sin añoranza de orden, lloremos hasta reventar, sin orden de añoranza.

Yo, mí, me, conmigo.

Exigencia, malestar con uno mismo, muchos ratos de lectura, los más posibles, y algún instante de ensoñación. También miles de cartuchos de galletas Chiquilín, hasta que el cuerpo dijo basta y, como el de los fumadores, empezó a saborear solo el primer mordisco de la mañana. Después se me hacía bola. Durante más de un año solo leí El País, me despertaba soñando con Ferlosio. Una vez le vi en el Vips de Ortega   y Gasset, una calle y su circunstancia, y estuve a unos metros de él (“Dans son oeil, ciel livide où germe l'ouragan”).

Volver a Hölderlin, a su mesura y a su exceso, todo quintaesenciado en el trato con uno mismo. ¡Pero coño va uno a cuidarse, a quererse, tratarse bien con la cantidad de deudas diarias que contrae! Si de lo que se trata es de entenderse, entonces hay que entrar en el infierno todos los días! Acabemos con la estulticia emocional. Viva la raza de los que buscan sus propios fantasmas y se pasan la vida luchando con ellos. Algo parecido a lo que decía J. Benito, el biógrafo de L. Panero sobre su biografiado.

martes, 17 de marzo de 2015

Totò dixit (reedición). El ingenio (im)productivo que se pierde en el mar de las palabras

Otra entrada sobre totò: - Totò contra Kafka

Totò. - (Ugo Mulas, Galleria civica di Modena)Foto: Ugo Mulas (1957) (Fuente)

Estas son algunas de sus gracias de Totò, tomadas casi todas de sus muchísimas películas, realizadas entre 1937 y 1967. Fellini, considerando los milagros que Totò era capaz de hacer cuando actuaba, propuso su santificación. Y es que el guión era para él una simple indicación a partir de la que elaboraba sentencias, ocurrencias, máximas, greguerías, chascarrillos y  lo que hiciera falta con tal de hacer el milagro de la gracia, gala de su ingenio, dando a veces muestra de cierta incontinencia verbal. Un san Antonio de Padua (predicador del que se conserva su lengua, una estupenda reliquia) de la ocurrencia. Ya se sabe que hay quien prefiere perder una amigo a perder la ocasión de hacer una broma, meglio perdere un amico che una battuta. El libro que recoge muchas de sus salidas se titula Badi come parli, Totò, a cura di M. Amorosi con la collaborazione de Liliana de Curtis, Milano, Rizzoli, 1994. He aquí algunas de sus frases torpemente traducidas:

- En la vida no estamos nunca solos, tenemos siempre alguna apendicitis.

- Se me murió mi primera mujer, después la segunda. Me he quedado huérfano.

- No me mate, soy hijo único.

- Vds. dicen que estoy muerto. Por Dios, si lo hubiera sabido habría venido vestido de luto.

- La viuda es la mujer de un cadáver.

- Se de una mujer que se desmayó y cuando volvió en sí llevaba muerta dos días.

- Contéstame a una cosa: ¿Tu tío sigue muerto, no?

- ¿Por qué se las llama mujeres de vida alegre si se ríen tan poco?

- Señor, de su mujer me gusta casi todo, menos el marido.

- Con una chica tan guapa yo me caso hasta dos veces al día. Pero los domingos…descanso.

- Una mujer guapísima, exuberante, una mujer de dos plazas.

- ¿Vd. es viudo de su mujer? Mi más sincera felicitación.

- Tomo los cafés de tres en tres para ahorrar dos propinas.

- Eligiendo las armas: ¿Sable, espada o pistola? Para él, la espada; para mí, la pistola.

- En mi casa en el café con leche no ponemos nada, ni café ni leche.

- ¿Qué hora es? ¿La una y media? Qué bien, así podemos saltarnos perfectamente el desayuno.

- El acné juvenil se cura con la vejez.

- El Cha cha cha es un proverbio chino.

- El emperador Tiberio cuando estaba de luto riguroso se iba con las esclavas negras. Por delicadeza.

- El sol africano es tremendo, produce golpes de insolencia.

- Yo no tengo nada más que lo que he robado.

- Estas ostras apestan. Dice que vienen del cantábrico. Pues habrán venido a pie, con una paradita en Cabrales. De todas manera, huelan mal o no a mí me da igual.

- La civilización consiste en tener todo lo quieres cuando no te hace falta.

- ¿La diapositiva no será, por casualidad, una enfermedad?

domingo, 15 de marzo de 2015

Totò contra Kafka


En general, hay algo de Kafka en Totò, en esta escena en particular. Un escenario parecido a los de El proceso. Mostradores monstruosos tras los que se ocultan representantes del orden a los que necesitamos y de los que aborrecemos, a los que sin embargo siempre tenemos algo que demostrar, con los que no podemos dejar de tener deudas, hacia los que nos unen hilos flexibles, irrompibles...como si fueran una proyección de nosotros mismos, del trato esquizoide que estamos condenados a darnos. Balanzas gigantescas en las que se pesa nuestra culpa por un importe que no podemos asumir, condenados a comprar lo que no queremos, a aparentar lo que no querríamos querer. En Kafka no se intenta engañar, hay en el héroe una especie de ingenua contrafé, un afán por demostrar algo que no interesa a quien investiga, a quien imparte justicia. Todo está dicho desde el principio. Todo lo más hay variaciones en la escenificación del desastre, personajes que de repente dibujan efímeras ventanas de luz en El Castillo.  
Sabemos que los héroes kafkianos acaban dejándose las uñas al rascar en la piedra de los altos muros. Esa es su tragicómica maldición, una hazaña inútil. Totò, en cambio, se cuela por las grietas del ingenio improductivo (Marina), se queda colgado de un calambour como quien se sube a la luna por un instante, orgulloso de su pírrica victoria sobre el tedio. En los dos, Kafka y Totò, hay una desesperación comparable. Los personajes kafkianos añoran un orden imposible de entender, son víctimas de su rectitud. Totò es víctima de sí mismo, de un individualismo radical. No engaña a nadie, solo se entretiene, solo nos distrae. Pero, ay, quien más se distrae es quien mejor conoce la sima de la que necesita alejarse, quien más aprecia el humor es quien mejor conoce el lado negro de la vida. Totò necesita olvidar, pasa el rato quitándose de encima la pesadumbre de la carga que lleva, Kafka baila llevando a cuestas esa carga.


https://www.youtube.com/watch?v=BagJx18xCE4

sábado, 14 de marzo de 2015

El hueso de M.C. Los riesgos de la cervantinización del muy probable hallazgo de los restos de Cervantes en la Trinitarias Descalzas de Madrid.

Madrid, gli esperti annunciano: le ossa ritrovate sono di Cervantes(ansa) Fuente
Cabría interpretar el muy probable hallazgo de los huesos de M.C. en el madrileño convento de las Trinitarias Descalzas como un acto de justicia, un pequeño avance de la civilización contra el olvido, de la ciencia forense contra la dejadez institucional, del estudio de nuestro pasado contra el desafecto hacia quienes deberían ser considerados adalides del orgullo patrio y como tal tratada su memoria. Lo de las Trinitaria, si por fin se confirma, podría incluso ser tomado como una reivindicación de cómo (semi)privado  puede prevalecer sobre la inveterada desatención de las instituciones publicas, que solo se espabilan cuando hay réditos electorales a la vista, etc., etc.
Lo que todavía queda en mí de ciudadano ilustrado, impenitente valedor del progreso, me haría apoyar las investigaciones, la luz, la Luz, que puede traer la sustanciación de M.C. en Cervantes. Y, sin embargo, algo en mi interior me dice que no, que los restos de M.C. estaban bien aparcados desde hace cuatro siglos, que si algo no debe ser M.C. es una ocasión para las grandes palabras de las instituciones, incluida la RAE, que todo eso no es sino huero discurso, engaño o tajante palabrerío per(ezre)vertido. M.C., el escritor, es cosa de sus lectores y  muchos de ellos lo que más le agradecemos es la diversión que nos ha procurado, esa sensación mixta de tristeza y esperanza que nos invadió al acabar su mejor novela…tristeza de la inteligencia y esperanza del corazón que casan mejor con huesos extraviados, apenas marcados con unas ambiguas iniciales, que la cervantinización en ciernes. Quién sabe con qué ingeniosa vulgaridad, extrema originalidad o grandilocuente sencillez, va a ser castigado nuestro príncipe de las letras. A quién se le va a encargar el diseño de su mausoleo. Ojalá sea  a un artista consciente de que no debe acabarlo nunca.
En la metamorfosis de M.C. en Cervantes va a haber tajada para unos cuantos. Todos los huesos hablan penan acusan/alzan torres contra el olvido/ trincheras de blancura que brillan en la noche, escribió Hahn. De lo que estoy convencido es de que  las acusaciones y las reivindicaciones de los huesos de M.C. serán algo menos claras, se oirán un poco más bajo cuando se confirme que son de Cervantes. Así pues, ni  al misántropo que me he ido haciendo ni al ciudadano ilustrado que se adueña todavía de mí alguna mañana, le hace gracia el hallazgo. Prefiero las imprecisiones sobre la trayectoria de los balazos que recibió M.C. a los cañonazos cervantinos que parecen dibujarse en el horizonte, prefiero pasar por delante del convento pensando que quizá está allí a saber que así es, a las filas de turistas, a las visitas escolares, a los sucedáneos de la lectura…
Prefiero, prefiero, caprichos, nada más, de un lector que ya ha visto demasiadas tumbas oficiales de escritores y que cree que  hay un margen rebelde en M.C. que debe ser respetado. Estaría bien que, una vez identificados los restos, estudiados, aprovechados, volvieran a desparecer, fueran amablemente ocultados, se perdieran en los laberintos conventuales. Sería, tal vez, una señal de que las instituciones asumen que hay una parte de crítica, de desafecto hacia ellas que no pueden resolver, una señal de respeto.
(Fuente de las fotos)
Madrid, gli esperti annunciano: le ossa ritrovate sono di Cervantes(ansa)
Madrid, gli esperti annunciano: le ossa ritrovate sono di Cervantes(ansa)
"Hueso"
Curiosa es la persistencia del hueso
su obstinación en luchar contra el polvo
su resistencia a convertirse en ceniza
La carne es pusilánime
Recurre al bisturí a ungüentos y a otras máscaras
que tan sólo maquillan el rostro de la muerte
Tarde o temprano será polvo la carne
castillo de cenizas barridas por el viento
Un día la picota que excava la tierra
choca con algo duro: no es roca ni diamante
es una tibia un fémur unas cuantas costillas
una mandíbula que alguna vez habló
y ahora vuelve a hablar
Todos los huesos hablan penan acusan
alzan torres contra el olvido
trincheras de blancura que brillan en la noche
El hueso es un héroe de la resistencia
(Óscar Hahn: "La poesía del siglo XX en Chile. Antología", ed. Visor, 2005, pp. 152)
Madrid, gli esperti annunciano: le ossa ritrovate sono di Cervantes(ansa)
Madrid, gli esperti annunciano: le ossa ritrovate sono di Cervantes(ansa)
Madrid, gli esperti annunciano: le ossa ritrovate sono di Cervantes(ansa)